Capitulo 12:

Tomaron un atajo por la pendiente, saltando de roca en roca hasta que alcanzaron la arboleda. Se detuvieron un instante a recuperar el aliento. Desde el campamento se alzaba hacia el cielo humo reciente, señal de que la gente se había levantado ya.

-Se que sabes como utilizar esto.

Roy le paso el revolver que le había quitado al bandido muerto. Al echarle un vistazo rápido había visto que tenía cinco balas en el cargador.

Ella asintió con la cabeza.

Pero nunca le he disparado a nadie.

-Tómalo de todas formas- insistió el colocándoselo en la mano- Solo debes pensar que es lo mismo que si te defendieras de un animal peligroso. Guárdalo para un blanco cercano, cuando no tengas que preocuparte de si acertaras con la puntería, se que eres buena en eso pero lamentablemente no tenemos mas balas.

Un escalofrió recorrió el cuerpo de Roy cuando imagino las circunstancias bajo las que se vería obligada a utilizar el revolver. Para aquellos bandidos hambrientos de mujeres, Riza seria todo un premio. Si podían capturarla viva, se lanzarían sobre ella como una manada de lobos.

Un destello brillante le dio en los ojos, obligándolo a alzar la vista. Roy volvió a verlo:

Era la luz de la mañana rebotando contra algo metálico en la parte superior de las rocas. El corazón se le encogió al darse cuenta de lo que era.

-Allí- susurró.

Pero Riza ya lo había visto. Se quedo paralizada un instante por el horror. Luego se dio la vuelta y hecho correr en dirección al campamento.

Roy se quedo quieto el tiempo suficiente para analizar lo que acababa de ver. Al parecer, el plan de los bandidos era desplegarse por los flancos y disparar desde arriba. Y entonces, cuando la mayoría de la gente estuviera muerta o herida, podrían bajar y hacerse con lo que quisiera.

La imagen de Riza corriendo entre los árboles se le cruzó por delante. Salio detrás de ella con sus instintos gritando. No habría tiempo para preparase no posibilidad de llevar a cabo la trampa que habían planeado de noche.

El enemigo estaba cerca, y había llegado la hora de que el, Riza y el pequeño grupo de ishbalanos pelearan por sus vidas.

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Riza estaba a punto de alcanzar el campamento cuando se escucho el primer disparo. Oyó el silbido de la bala y vio como Antenor caía a la entrada de su tienda.

¡No! Riza se lanzo sobre el anciano y lo acuno entre sus brazos, estrechándolo contra su cuerpo como el había hecho aquel lejano día en que la encontró en al pradera. Pero ella había llegado tarde para salvarlo. El agujero del centro de su camisa de piel daba a entender que la bala había ido directo al corazón.

El rezo tradicional de luto le vino a los labios, pero Riza se lo trago. Habría que esperar para poder llorar a los muertos. Su deber era salvar a los vivos.

Cansio apareció tambaleándose entre los arbustos. Todavía estaba colocándose la ropa cuando la segunda bala le pasó rozando la cabeza y fue a clavarse en el árbol que tenía justo detrás.

-¡Agáchate!- le grito Riza lanzándose sobre el y tirándolo al suelo.

Una tercera bala fue a parar a la nieve, justo a su lado. ¿Cantos bandidos habían en las rocas? Ella había contado cuatro pares de huellas. Con uno de ellos muerto, quedaban tres. Pero podrían ser más. Muchos más.

Sin levantarse del suelo, Riza llevo a Cansio arrastrando hasta dejarlo detrás de una roca. Allí estarían menos expuestos. Las mujeres corrían entre las tiendas, agarrando en su camino a los niños convertidas en blancos fáciles mientras corrían a refugiarse a los árboles. Pero estaba claro que los bandidos querían acabar primero con los hombres: Un anciano ciego, un muchacho lisiado y Roy. Reservarían a las mujeres para otros menesteres.

Riza escucho a su espalda el sonido certero de un rifle al disparase. Se escucho un grito en los acantilados y uno de los bandidos cayó de su escondite y fue a golpearse contra las escarpadas rocas que había debajo. Una algarabía de disparos tuvo lugar desde los flancos, todos ellos dorados contra Roy, que estaba escondido tras un inmenso tronco caído de pino. Riza contó disparos desde seis puntos diferentes. El corazón se le encogió al darse cuenta de que había más bandidos de los que pensaba. Incluso en aquel momento, cuando su gente estaba cercada por los disparos de los falcas, mas bandidos podrían ir camino del campamento.

¿Cuántos disparos le quedarían al rifle de Roy? No los suficientes, pensó. Cuando lo rescato de la nieve había escondido las balas en el suelo de la tienda y no había vuelto a pensar en ello. Ahora la vida de todos dependía de que ella fuera capas de llevárselo.

Cansio acababa de ver el cuerpo tendido de Antenor a la entrada de su tienda. El chico comenzó a llorar. Los hombros se el agitaban con el esfuerzo de los sollozos. Riza se apoyo sobre un codo y le tendió la mano.

-Estate quieto- le susurró-. Tienes que ser fuerte, hermano. A nuestro abuelo le gustaría que fueras un guerrero valiente. Has que se sienta orgulloso de ti.

Cansio giro hacia ella su rostro cuajado de lágrimas.

-¿Cómo podría ser yo un guerrero? Ni siquiera puedo caminar sin la ayuda de una muleta. Y tengo… tengo miedo- confeso con la voz quebrada.

Riza se enterneció ante la sinceridad del chico.

-Todos tenemos miedo- dijo con más dulzura-. Pero las mujeres y los niños necesitan un hombre que las proteja. Toma esto- le dijo mientras le pasaba ambas armas- guía al grupo hasta el refugio de los caballos. Cuando estén todo dentro y a salvo quédate allí y vigila la entrada. Roy y yo intentaremos contenerlos aquí, pero si no lo conseguimos…

Riza no terminó la frase y observo la expresión del muchacho. Parecía más resuelto. Cuando se escucho el siguiente disparo de Roy, seguido de una avalancha de tiros, el chico aprovecho el momento de distracción para recoger la muleta y después siguió la dirección que habían tomado las mujeres, decidido a cumplir con el deber de un guerrero.

Riza espero hasta comprobar que Cansio estuviera fuera del alcancé de los disparos. Luego se dirigió en zigzag hasta su propia tienda. Una bala le paso por encima de la cabeza cuando abrió la entrada. Habría apostado a que los bandidos no dispararían a las mujeres, pero o bien se había equivocado o la habían confundido con un hombre por la vestimenta que llevaba.

La joven buscó frenéticamente la bolsa con las balas. Cuando por fin la encontró, salio otra vez por la entrada y se dirigió a toda prisa al lugar en el que estaba Roy, al abrigo de un árbol. Le tendió las balas con un gesto firme y el las agradeció dedicándole una sonrisa antes de disponerse a cargar el rifle .Una tormenta de balas cayo desde el acantilado. Esta ves iban dirigidas a ella.

Arrastrándose por la nieve, Riza consiguió llegar hasta la roca en la que se había refugiado con Cansio. Escucho el sonido del rifle seguido del grito de dolor de otro de los bandidos al caer y matarse.

Riza hizo un esfuerzo al intentar pensar. Los hombres estaban demasiado lejos para poder dispararles a todos. Seria mas útil al pie el camino, donde pudiera repeler a cualquiera de ellos que intentara bajar del cañón.

El siguiente disparo de Roy provoco la caída de una roca por uno de los desfiladeros. Aprovechando aquellos instantes de confusión, Riza salio disparada hacia el grupo de álamos y sauces que crecían a la orillas del rió.

Escucho a Roy maldecir desde su escondite.

-¿Dónde demonios te crees que vas?- le grito el- ¡Vuelve aquí!

Riza ignoro sus protestas y siguió adelante con la esperanza de que aquel grito impulsivo no le hubiera dado notoriedad a sus movimientos. Las copas de los árboles ayudarían a esconderla, pero si los tiradores la veían, seria un blanco de lo más fácil.

Agachándose todo lo que podía, la joven se abrió paso entre los álamos cubiertos de nieve. Al pasar se rozó con una rama afilada en la mejilla y se hizo un corte, Riza reprimió un grito de dolor. Si conseguía llegar al principio del camino sin ser vista ni oída podría ocultarse tras una cornisa de piedra que había allí y tendría un emplazamiento inmejorable para disparar a cualquiera que intentara bajar desde el cañón.

Pero entonces recordó que si se aproximaba directamente a la cornisa sus huellas se harían visibles. Jadeando por el esfuerzo, volvió sobre sus pasos y rodeo la cornisa de rocas para aproximarse a ellas por detrás.

Cuando por fin consiguió llegar tenia el corazón tan acelerado que pensó que se le iba a salir del pecho. Respiraba con tal agitación que no escucho el sonido de unos pasos acercándose a ella por detrás hasta que una mano le tapo la boca

Riza se revolvió instintivamente y comenzó a dar patadas y puñetazos. Pero mas manos cayeron sobre ella, haciéndole perder el equilibrio. Se dio con la cabeza en una roca saliente y perdió durante unos segundos la visión. Cuando la recupero, se vio atada firmemente a las rocas. Dos hombres la miraban sonrientes.

-Vaya, vaya, mira que tenemos aquí.

El mas moreno y gordo de los hombres la agarró por la muñeca mientras el otro le tapaba la boca. Olía a tabaco reseco y tenia la vos nasal.

-Cielos. Ike. ¡Es una mujer blanca! Y muy guapa, por cierto.

-Vaya, parece que es nuestro día de suerte- dijo el mas bajito y delgado-. ¿Crees que deberemos esperar a los demás o hacemos uso de nuestro turno aquí y ahora?

-Hank dijo que nos deslizáramos hasta donde esta ese maldito del rifle- contesto el primer hombre-. Si no hacemos eso primero se pondrá como una fiera.

Los dedos de Ike atraparon dolorosamente la muñeca de Riza. Ella se forzó a mantener la calma y guardar sus fuerzas para cando pudiera pillarlos desprevenidos.

-¿Sabes que te digo? Últimamente Hank esta un poco crecido. Yo digo que nos divirtamos ahora y que se preocupe el del tipo del rifle. Tal ves tengamos suerte y se maten el uno al otro.

-Y si no la tenemos, Hank nos matara a nosotros. No podemos hacer las dos cosas al mismo tiempo, Ike.

El hombre bajito entrono los ojos con aire pensativo. Luego sonrió abiertamente.

-¿Quién demonizo dice que no podemos? Nos pegaremos a ella y dejaremos que grite. Si eso no saca al mal nacido del agujero en el que esta escondido, nada lo hará. Cuando venga a rescatarla le meteremos un tiro entre ceja y ceja y terminaremos lo que hemos empezado. ¿Que te parece el plan?

Riza sintió una losa en el estomago, imagino a Roy escuchando sus gritos y acudir corriendo a su ayuda. Vio en su cabeza como lo alcanzaba la bala y caía al suelo.

Pasara lo que pasara, hicieran lo que le hicieran aquellas bestias inmundas, no emitiría ni un sonido.

El hombre grande sonrió cuando le quito la mano de la boca.

-Que demonios, eres un tipo listo, Ike. Deberías ser maestro de escuela.

Con una de sus manos le levanto el bajo de la falda hasta la altura de los muslos desnudos.

-Cielos- gimió-. No he visto una gatita de este color desde que emprendimos la huida. Vamos. Ayúdame a atarle las manos. Yo me encargaré primero de ella mientras tu le hechas un vistazo a su amigo.

-Ha sido idea mía- protesto Ike-. Yo voy primero. Tú vigilas.

El hombre maldijo entre dientes y luego suspiro.

-De acuerdo. Podemos atarle las manos a ese árbol. El suelo blando le vendrá bien a mis viejas rodillas. Vamos, ayúdame.

Riza sabia que cuando le ataran las manos se quedaría indefensa. Se quedo muy quieta, atenta al sonido de los disparos que se escuchaban a lo lejos. Tenía los músculos agarrotados por la tensión mientras esperaba un momento de distracción, aunque fuera mínima, que el permitiera moverse.

El momento llego cuando los dos hombres se cambiaron de posición par atarla al árbol Las piernas fuertes e Riza golpearon primero, disparándose hacia arriba para golpear al mas bajo en al cara. Ike se tambaleo hacia atrás, maldiciendo mientras se llevaba la mano a la nariz rota y ensangrentada. La joven había contado con que el otro hombre tuviera los reflejos lentos, pero la sujeto de la cabeza antes de que pudiera sacar el cuchillo. Riza trató de zafarse, sofocada por el brazo que el tenían puesto en la cara. Agito las manos para tratar de hacerse con el cuchillo. Si conseguía agarrarlo tenía posibilidad de plantarles cara y escapar. Pero ya estaba perdiendo la batalla. Se sentía cada vez más débil y le faltaba el aire.

Abrió la boca y mordió el brazo del hombre con todas sus fuerzas. El grito de dolor cuando sus dientes le calvaron en la carne. Riza siguió mordiendo con al tenacidad de una loba, luchando contar las nauseas mientras le hundía los dientes mas y mas. Cuando el hombre decidió soltarla tenía el brazo ensangrentado y respiraba con dificultad.

Riza se aparto de el y se puso de pie. La hoja en su puñal brillaba bajo el sol de la mañana. Pero Ike ya había sacado la pistola y le apuntaba con ella a la cabeza.

-Quédate donde estas, maldita gata- le espeto-. Y tira ese maldito cuchillo. O prometes ser buena con mi amigo y conmigo o te meto una bala entere esos ojos tan…

-¡Riza! Grito una voz clara y profunda que se escucho por todo el cañón.

Roy. La joven sintió que se el encogía el corazón. ¿Habría escuchado el grito del hombre o quería asegurarse de que no estaba herida? En cualquier caso, se iba a dirigir inmediatamente hacia una trampa.

-¡Detente, Roy!- grito-. ¡Atrás!

Peor ya era demasiado tarde. Cuando se abalanzó sobre el hombre que tenia la pistola, vio como este disparaba contra una figura que se movía entre los árboles. El tiro se escucho un instante antes de que ella golpeara el brazo de Ike.

Cuando vio a Roy doblar las rodillas y caer sobre la nieve sintió que se había acabado el mundo.

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Ya chicas, fin del chap de hoy y espero que les haya gustado, como siempre les recuerdo que mañana es la continuación.

También agradezco a todos los que leen y especialote a los que dejan su opinión así que:

Taiji-ya Hawkeye: Espero que luego de este chap no me odies, pro te aseguro de que era necesario para la historia, ya veras que luego todo ira mejorando. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana.

Xris: Amiga, gracias por el apoyo y no te preocupes, se que estas ocupada y por eso te agradezco mas aun por darte el tiempo de leer. Como ves el chap estuvo algo tenso pero solo queda esperar hasta mañana, un beso y que estés bien, en cuanto tenga un tiempito hablamos, ciao.

Hanae: Amiga, espero no haberte matado la ilusión de ayer con este chap, se que estuvo bastante tenso pero era necesario. Gracias por el poyo y me alegra que tengas mas tiempo, nos leemos mañana, ciao.

Tenshi of Valhalla: Espero que este chap te haya gustado aunque se que es bastante complejo, pero ya veras que dentro de poco la situación de Roy y Riza dará un vuelco, solo queda espera, gracia por el poyo y nos leemos mañana, ciao.