Capitulo 18:
La cena nunca había olido mejor. A Roy se le hizo agua la boca mientras esperaba en la mesa a que la sirvieran. Había sido un largo camino desde las montañas y había pasado hambre. En mas de un sentido. Tal ves ahora que había llegado a casa aquellos sueños locos en los que le hacia el amor a Riza terminaran.
Maes se sentó a su derecha, presidiendo la mesa. Roy nunca había visto a su amigo tan contento. Quizás tener una esposa y una familia era exactamente lo que le hacia falta.
Cuando estaba en casa de los Hughes, rodeado de tanto amor y tantas risas, Roy deseaba ansiosamente tener lo mismo. Todavía no estaba preparado para pagar con su libertad, pero tal ves algún día, si conseguía encontrar la chispa de magia que había entra Maes y Gracia cada ves que se miraban…
Los pensamientos de Roy se perdieron cuando vio entrar a Gracia y a Riza en el comedor. Se le quedo la boca seca. Riza había cambiado su gastada túnica por un vestido de seda rosa que le hacia juego con las mejillas sonrosadas. Gracia le había cepillado el cabello hasta dejárselo como una cascada de seda brillante que le caía hasta la altura de la estrecha cintura, Roy se quedo sin respiración.
Un codazo de Elissia que estaba sentada a su izquierda, lo devolvió a la realidad.
-¡Que guapa esta!- exclamo con su vocecilla infantil-. ¿Vas a casarte y a tener bebes con ella, tío Roy?
Roy no recordaba haberse sonrojado nunca en su vida, pero fue conciente de que en aquel momento se le tiñeron las mejillas de rojo. Riza también se había sonrojado.
Había hecho el amor con aquella mujer. Había estrechado su cuerpo desnudo entre sus brazos, se había entregado a ella, la había hecho suya. ¿Por que no podía recordarlo más que en aquellos sueños que lo despertaban desesperando en las noches? Al mirarla en aquel momento sintió dolor por no recordar cada detalle: Su suavidad, su dulzura…
Maes se había levantado para ayudar a Riza a sentarse. Recordando justo a tiempo sus modales, Roy hizo lo propio con la esposa de su amigo. Riza se sentó al otro lado de la mesa con gesto nervioso, colocándose al borde de la silla mientras observaba su reflejo en el plato reluciente que tenia delante, mientras Gracia destapaba la cena.
Se detuvieron el tiempo suficiente para que Gracia murmurara una breve oración de gracias por la comida. Luego Maes, jugando el papel de perfecto anfitrión, lleno el palto de Riza con una ración generosa, de carne, verduras y galletas.
-Gracias- susurró la joven sintiéndose abrumada-. Hace años que no pruebo una comida así.
Se quedo mirando fijamente el plato pero no hizo amago de comer. Maes tardo unos instantes en darse cuanta de que estaba esperando a que alguien agarrara los cubiertos para poder seguir su ejemplo.
Maes la ayudo sirviéndose su propio plato y escogiendo después el tenedor. Sintió los ojos de Riza clavados en el, siguiendo cada uno de sus movimientos. Al ver como Maes lo hacia, ella corto al carne y unto las galletas imitando su ejemplo. Roy no pudo dejar de admirar sus recursos. Riza no era ninguna estupida, pensó. Se manejaría perfectamente en aquel mundo nuevo y terrible. Y ningún hombre seria capas de resistirse a su impresionante belleza.
-Esta comida esta deliciosa- dijo en un esfuerzo evidente de iniciar una conversación educada-. ¿La has hecho tú, Gracia?
Gracias se rió y sus ojos se iluminaron.
-Si, Maes piensa que lo hago muy bien, aunque no creo que sea algo del otro mundo. Pero la receta me la ha dado Mei, ella es la esposa de Thomas, ellos tienes su propia casa al otro lado de la nuestra, pero siempre vienes hacia acá, sobre todo los pequeños. Como puedes ver es un sitio muy animado. Cuando te lleve mañana a visitarlos, te contare mas cosas sobre ellos.
Roy le dedico a su amiga una mirada de agradecimiento. Gracia se estaba esforzando para que la joven se sintiera a gusto. Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones de todo el mundo, seguía pareciendo como si Riza estuviera dispuesta a salir corriendo a la primera señal de peligro. Su vulnerabilidad lo conmovía. Le iba a llevar bastante tiempo acostumbrarse a su nueva vida, pero allí, al calor de aquella familia, era un buen lugar para empezar.
-No has contestado a mi pregunta, tío Roy- grito Elissia-. ¿Vas a casarte con ella?
La niña inclino su cabecita castaña hacia Riza.
- Creo que es muy guapa. Lo bastante guapa incluso para ti.
Maes sonrió de medio lado y Gracia reprimió una carcajada. Riza se puso del color de su vestido y clavo la vista en el plato. Faltaba que Roy contestara.
- Solo voy a llevar a la señorita Elizabeth con su abuelo a Central- dijo-. Después la dejare sola.
-Pero puedes casarte con ella- insistió Elissia-. Necesitas una buena esposa y unos cuantos hijos para asentarte. Eso es lo que dice papa.
-Ya es suficiente, jovencita- la tajo Gracia mirándola con dureza-. El tío Roy ya ha contestado a tu pregunta. Ahora termina de cenar.
Roy miro de reojo a Riza. Tenaz los ojos bajos y comía muy despacio, sostenido el tenedor entre su dedos estropeados por la inclemencias del tiempo. Roy deslizó la mirada hacia sus manso, unas manos capases de disparar una arma, de utilizar una cuchilla, levantar una tienda y acariciar a su amante. Manos fuertes, bellas y maravillosas, de uñas cortas y rotas, de piel enrojecida. Reflejaban la mujer que era mucho mejor que el hermoso vestido rosa que llevaba puesto o que el brillo de su cabello recién lavado.
Dios. Como iba a echarla de menos.
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Envuelta en una manta, Riza se quedo sola en la entrada de la casa observando como los copos de nieve caían del cielo a media noche. El viento era dulce y frió, pero los aromas que traía le resultaban completamente desconocidos a sus sentidos.
Había trascurrido demasiado tempo, pensó recordando con nostalgia el olor húmedo y fresco de los cañones. Nunca podría acostumbrase a vivir en una ciudad.
Los días venideros se le aparecían como nubes negras. En su cabeza se sucedían imágenes del tren, de la ciudad ruidosa y del abuelo que nunca había conocido. Bajo la tela de su vestido prestado, tenia al piel de gallina por el miedo. Incluso la deliciosa cena que había tomado aquella noche se le había quedado atrapada en al boca del estomago como un nudo.
No era demasiado tarde, pensó. Sus ropas, junto con las botas, el arma y la cuchilla, estaban todaza en el dormitorio de arriba. Su caballo descansaba en la cuadra. Podría marcharse en aquel momento, cuando todos dormían. Nadie la echaría de menos hasta que se hiciera de día, y para entonces ya estaría en lo más profundo de las montañas. Sabía como sobrevivir allí, incluso en invierno. Y nadie, ni siquiera Roy Mustang, podría encontrarla. Estaría a salvo y seria libre.
Pero su gente no seria libre, se recordó Riza a si misma. Para aquel entonces estarían ya en el campamento, sufriendo las humillaciones propias de los derrotados .Su gente la estaría esperando, aferrandose a la esperanza de que ella regresaría y los llevaría a una nueva tierra. Les había hecho una promesa, una promesa que no podía romper.
-¿Te encuentras bien, Elizabeth? Deberías estar ya en la cama.
Roy había aparecido moviéndose tan silenciosamente que ella no se había percatado de su presencia hasta aquel momento.
La joven trago saliva.
-Estoy bien. Es que no podía dormir, eso es todo- aseguro observando los copos de la nieve caer-. Lo siento, no pretendía ser desagradecida.. Tus amigos han sido muy buenos conmigo. Es que son demasiados cambios.
Roy se acercó a su lado y coloco las manos en la barandilla. Estaba completamente vestido pero tenía el pelo revuelto y parecía como si se hubiera abrochado al camisa a oscuras.
-¿Estabas preocupado por mi? -Le pregunto ella con la esperanza de que así fuera.
El asintió con la cabeza y clavo la vista en la nieve.
-Te escuché abrir la puerta del dormitorio y bajar por las escaleras. Y pensé que tal ves tratarías de escapar.
- Y no querías que tu recompensa huyera a las montañas, ¿verdad?
Riza sintió el tono amargo de sus propias palabras.
-¿Por eso te has dado tanta prisa en venir?
Roy murmuro algo entre dientes.
-Lo primero que pensé fue que podrías hacerte daño, o perderte, o quedarte congelada en la tormenta. Ni siquiera pensé en el maldito dinero hasta que tu lo has mencionado.
Riza saco una mano por la barandilla, agarro un copo de nieve y lo deshizo en la mano.
-He pensado en marcharme- confeso-. Aunque haya tormenta. Quería irme.
-¿Y por que no lo has hecho?
Roy se había girado y la estaba observando fijamente.
-Recordé la promesa que le había hecho a mi gente. Y el único modo que tengo de cumplirla.
El suspiro. Sin que nadie lo invitara, se coloco detrás de Riza y le rodeo la cintura con las manos, atrayéndola hacia si para que apoyara la cabeza en su hombro. Al sentirlo tan cerca, tan tierno, ella sintió que se le formaba un nudo en la garganta. La vos de la conciencia le decía que debía apartarlo. Ya no era el hombre que la había amado. Pero todavía tenía el poder de robarle el corazón… y de rompérselo. Seria una estupida si bajaba la guardia.
Pero aquella noche se sentía sola y tenía miedo. Necesitaba su calor, su fuerza. Riza se apoyo en el y suspiro, saboreando la oportunidad de sentir sus brazos estrechándola contra si.
- Esos ishbalanos tuyos son como niños- le murmuró Roy sobre el cabello-. Ha llegado el momento de que des un paso atrás y dejes que se responsabilicen de si mismos. Tú eres una joven muy hermosa, Elizabeth. Y como nieta de Horase Hawkeye, el mundo se abrirá para ti. Puedes estudiar, o viajar, o hacer una buena boda y tener familia. Lo que tu quieras. No tires tu vida por la borda por una absurda promesa.
Aquellas palabras, unas palabras que el antiguo Roy jamás habría pronunciado, la devolvieron a la realidad.
-He dado mi palabra- dijo poniéndose tensa-. Eso es algo que yo me tomo muy en serio, igual que mi gente.
-Tu gente somos nosotros- respondió Roy con tono impaciente-. Cuanto antes te metas esa idea en tu hermosa cabecita mejor para ti.
-Mi gente son lo ishbalanos… mi pueblo.
Riza se safo de sus brazos y se dio la vuelta para mirarlo.
-Escúchame, Elizabeth…
-¡No, escucha tu!- le espeto ella-. Me obligare a comportarme como una mujer blanca si eso es lo que tengo que hacer. Pero mi corazón es ishbalano. Mi alma lo es. Y mi gente será siempre lo primero. No lo olvides nunca.
Riza hizo amago de darse la vuelta para marcharse, pero el la agarró de la muñeca con fuerza y la atrajo de nuevo hacia su pecho.
Los ojos de Roy brillaban en los suyos con una intensidad tal que ella pudo sentir incluso en al oscuridad. ¿Iba a besarla o la arrojaría a la oscuridad maldiciéndola? El corazón de Riza golpeaba contra las paredes de su pecho al darse cuanta de que es lo que quería, lo que había deseado durante todos aquellos días y noches que había estado de camino. Se moría de ganas de que la estrechara entre sus brazos, de sentir las caricias de aquellos dulces labios.
"Pase lo que pase mañana y los días venideros, no te olvides nunca de lo que te estoy diciendo. Te amo, Riza"
Las palabras de Roy resonaron en su memoria cuando dejo a un lado la cautela y levanto el rostro hacia el suyo. Con los ojos brillantes, Roy se inclino hacia ella con la respiración agitada pero de pronto se detuvo.
-Creí que habíamos acordado que esto no volvería a ocurrir- murmuro con vos ronca.
-Tienes… tienes toda la razón.
Riza se aparto. Le temblaban las piernas.
Intentare recordarlo en el futuro.
Enfrentada a sus propias emociones, la joven se dio la vuelta y entro a la casa a toda prisa.
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Ya esta, fin del chap y espero que les haya gustado ya que pronto las cosas se irán complicando, y mucho.
Al fin puedo agradecer como Dios manda, así que pendón a todas las que dejaron su opinión y no pude dejarles un mensaje pero es que me faltaba tiempo.
Evinkuruga: Creo que el problema es de la pagina, esta muy rara, yo también he tenido bastantes problemas pero espero se solucionen pronto. Gracias por darte el tiempo de leer y ya veras que las cosas se complican, Roy se comportara mas amable, aunque ahora es bastante desagradable, gracias y hasta mañana.
Taiji-ya Hawkeye: Me alegra que te haya gustado y si, desde ahora los escenarios serán otros. Como ves entre Riza y Thomas no ocurrirá nada, pero si Roy tendrá que luchar mucho para estar con ella de nuevo, gracias por el poyo y nos leemos mañana.
Hanae: Gracias por darte el tiempo de leer mi historia, es verdad lo que dices, Roy esta demasiado confundido para asimilar todo lo que ocurre, pero ya abrirá los ojos. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana.
Xris: Si, la pregunta fue bastante desubicada, pero ya pronto se fradando cuanta de sus propios errores, aunque faltan muchos cambios amiga, gracias por el apoyo y nos leemos mañana.
