Capitulo 23:
Roy la estrecho con fuerza contra su pecho, sintiendo las convulsiones contra su pecho mientras sollozaba.
-Por Dios, Riza, no hagas esto- susurro besándole las mejillas húmedas, el cabello, las pestañas-. Regresa conmigo al Este. No seremos ricos, pero podremos llevar una vida agradable.
Ella se apartó un poco y lo miro con los ojos húmedos y muy abiertos.
-Te estoy pidiendo que te cases conmigo, Riza- le dijo sabiendo que aquello era lo que deseaba desde el día que la conoció-. Un hombre llamado simplemente Roy te prometió que siempre te amaría, y que pasaría el resto de su vida haciéndote feliz. Quiero mantener esa promesa. Por el y por mi.
Durante un instante el rostro de Riza se volvió tan luminoso que pareció luminar las sombras .Luego su expresión se volvió a ensombrecer y negó con la cabeza.
-No digas esas cosas- murmuró-. Tú tienes otros planes para tu vida. Y sabes que yo no puedo darle la espalda a mi gente. Si lo hiciera nunca me lo perdonaría. Mi sentido de culpabilidad nos haría desgraciados a los dos.
-Lo comprendo. Pero tiene que haber un modo de hacer las cosas bien.
Roy tomo entre sus manso aquel rostro tan hermoso, desesperado por salvar la felicidad de ambos.
-Si te hago una pregunta, ¿me contestaras con sinceridad?
Ella tragó saliva y asintió con la cabeza.
-¿Me amas?
Roy sintió como el cuerpo de la joven se estremecía.
-Si- murmuro con una pasión que borro cualquier atisbo de duda-. Te amo desde el momento que te encontré medio muerto en la nieve. Te amare hasta el último aliento de vida que tenga, Roy. Pero eso no nos sirve de ayuda.
Entonces el la beso. La beso con pasión, con todo el deseo y la ternura que sentía por ella. Riza vaciló durante una décima de segundo. Pero luego le hecho los brazos al cuello y le correspondió con toda la fuerza de su cuerpo y de su alma. Se quedaron abrasados en medio de la oscuridad, desesperados y hambrientos, mareados por el deseo que sentían el uno por el otro.
Roy intento clavársela en lo sentidos: El sabor de su boca, la suavidad de pétalos de sus labios y su aroma que emanaba a través de la delicada tela de su camisón. Se moría por besarla hasta que yo no pensara en nada mas, hacerle el amor, pero aquel no era el momento ni el lugar. Era una noche demasiado fría y el peligro de que los descubrieran demasiado grande. Y ambos sabían que no seria suficiente. Nada seria suficiente excepto la eternidad.
Roy exhaló un suspiro y la acuno entre sus brazos.
-Deja que yo te compre la tierra- susurro sabiendo que por absurda que pudiera parecer la idea era la única manera-. Cuando sea tuya no tendrás ninguna obligación con Winston Galworthy ni con tu abuelo. Serás libre para ir donde quieras.
-Tú no tienes ese dinero, Roy. Si lo tuvieras no te habrías molestado en ir a buscarme corriendo tantos peligros.
- Se lo que te estoy diciendo, Riza, créeme.
Los pensamientos se sucedían vertiginosamente en la mente de Roy. No tenia el efectivo suficiente, pero tenia las tierras de su familia, lo que tenía allí era suficiente para convertirlo en un hombre rico.
-Seguramente me llevara tiempo. Semanas, tal ves meses. ¿Me darás ese tiempo? ¿Tendrás fe en mí, la suficiente como para romper tu compromiso?
Ella asintió con la cabeza, pero Roy percibió las dudas. Le estaba pidiendo que cambiara un pájaro en mano por otro volando. Hawkeye y Galworthy también la presionarían todo lo que pudieran. Las siguientes semanas serian a dura prueba para ambos. Pero Roy tenia que conseguir de alguna manera que creyera en el.
-¿Confías en mi, Riza?- le preguntó estrechándola entre sus brazos-. ¿Me esperaras?
Ella abrió los labios para contestar, pero en aquel momento Roy atisbo un movimiento en el otro lado del camino. Seguramente seria algún animal asustado. Un par de perros guardianes rompieron a ladrar furiosamente desde el otro lado de la verja en la que estaban encerrados.
-Tienes que irte. Los perros están atados y no te atacaran, pero tal vez baje alguien a echarles una mirada.
Mientras Riza hablaba, una lámpara reflejo un has de luz en una de las ventanas inferiores.
-¿Puedes regresar a la casa sin ser descubierta?- le pregunto Roy, mas preocupado por Riza que por el mismo.
-Si. Conozco el camino. No te preocupes por mí. Vete.
-Te escribiré- dijo Roy- Tu no podrás contestarme por que estaré de vieja. Pero te mandare cartas siempre que pueda. Confía en mi, Riza.
Roy le apretó con fuerza a mano, rezando para que estuviera a salvo. Un instante después la joven corría por el camino. Roy se deslizó fuera del invernadero y se dirigió a al parte posterior de la casa. Allí se detuvo el tiempo suficiente para ver el camisón blanco de Riza desvanecerse por la puerta lateral. En cuanto hubo desaparecido, la luz de una lámpara inundo una ventana de atrás.
Roy se dio la vuelta y se fue a toda prisa en dirección a la carretera. Tras atravesar un bosque de árboles, miro hacia atrás y comprobó que la casa estaba de nuevo a oscuras.
Con las manos en los bolsillos enfilo el largo camino hacia el andén de la estación de trenes, en la que ya había facturado el equipaje tras comprar un billete para el primer tren de la mañana. Dejar a Riza a merced de aquello dos viejos confabuladores era una de las cosas mas duras que avía hecho nunca. Pero si quería conseguir la tierra que la dejaría libre, entonces no tenia tiempo que perder.
Su único anhelo era que ella lo esperara.
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-¿Qué quieres que?
Maes Hughes se quedo mirando fijamente a Roy por encima del montón de papeles que el acababa de entregar.
-Dímelo otra ves para asegurarme de que lo he oído bien.
-Quiero venderte las tierras de mi padre. A ti. Por dinero en efectivo.
Roy esperaba aquella reacción por parte de su amigo, así que no lo pillo por sorpresa. Pero eso no le hacia las cosas mas fáciles.
Durante el camino de regreso a Ciudad del Este había sopesado sus posibilidades. Un terreno salvaje fuera de Amestri era bastante barato. Pero la gente de Riza necesitaría espacio para casar y moverse, y para trasladar el campamento de un lugar a otro cuando escaseara la comida. También necesitarían agua y cañones escarpados para poder protegerse. La cantidad de tierra que necesitarían no podía medirse en acres, sino en kilómetros cuadrados.
Tendría que comprarle a Riza una montaña.
-Poseer la tierra seria bueno para ti y tu familia a la larga- le dijo Roy a Maes-. Mi padre siempre quiso que la tierra fuera bien cuidada y yo no lo sabré hacer bien.
-Pero eso no quiere decir que debas venderla, es tu herencia- aseguro Maes entornando los ojos con cierta desconfianza.
-Tienes una hija- insistió Roy-. Tal como están las cosas Elissia y Gracia tienen el futuro asegurado. Pero ¿Y si tienes mas hijos?. Es razonable que quieras tener algo para poder dejarles en un futuro.
-Esa parte de tu argumento tiene sentido- reconoció su amigo tomando asiento y jugando con un lápiz-. Lo que me preocupa es la otra parte de la historia. Eso de comprar tierra fuera de Amestri para la gente de Riza.
Maes le tendió el lápiz a Roy para que se pusiera afirmar los documentos.
-Roy, es una locura que tires por la borda toda la herencia que tienes por una mujer que puede darte la espalda en cuanto consiga lo que quiere. Y por lo que me has contado, yo pienso que los ishbalano estarán mejor en el campamento. Allí al menos estarna a salvo.
-Intenta decirle eso a Riza- respondió Roy mientras comenzaba a trabajar-. Esta decidida a conseguir esa tierra como sea, aunque para ello tenga que casarse con un viejo rico que estuvo enamorado de su madre.
-Y tú estas decidido a salvarla- dijo su amigo sacudiendo la cabeza-. Te das cuanta de que te comportas como un lunático, ¿verdad? Me alegra de que estés interesado en una mujer al punto de desear casarte con ella pero si hago lo que me pides te conduciré al mayor error de tu vida. ¡Terminaras odiándome por ello!
Maes guardo algunos informes. Tenía los nudillos blancos, señal de que estaba demasiado nervioso.
-Además- le dijo-. No puedo sacarme el dinero de la manga. Tengo que pedirlo prestado en el banco de Central. Y luego tengo que devolverlo. Y tengo una familia en la que pensar, Roy.
-Pero tendrás las ganancias que puedas obtener de las tierras, algunas se están trabajando y quizás tu logres sacarles mas provecho del que he conseguido yo con mi poca preocupación- insistió Roy agarrado a su amigo de la manga cuando estaba por irse- Deja que te pregunte una cosa mas, Maes. Si tu respuesta es un "no" sincero te dejare marchar y no insistiré. Pero si es un "si"…
-Por favor, has de una ves la pregunta y acabemos con esto- dijo Maes con impaciencia.
Roy se callo durante un instante para aspirar con fuerza el aire y rezar en vos baja.
-Si estuvieras a punto de perder a Gracia y solo pudieras salvarla comprándole una montaña. ¿Lo harías?
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Riza observo desde la ventana de su habitación las hojas insipientes del magnolio. Según el calendario estaba en marzo, y el sol había adquirido la fuerza suficiente como para hacer salir de la tierra las primeras flores de primavera. Muy pronto harían su aparición las abejas y el aire se llenaría de los trinos de los pájaros recién llegados.
En cualquier otro momento se habría alegrado de observar aquellas señales de la insipiente primavera. Pero ahora solo servían para recordarle que la promesa que le había hecho a su gente seguía sin cumplirse.
Allí donde antes vivan los ishbalanos la tierra estaría todavía cubierta de nieve profunda. Pero Riza sabia que los suyo estarían ya esperándola, contando los día para que Riza regresara y les mostrara el camino de su nuevo hogar.
Pero ella no tenia ningún hogar que ofrecerles y solo podía culparse a si misma por ello. Había confiado en una promesa hecha a al luz de la luna, y aquella palabras pronunciadas con tanta pasión se había ido desvaneciendo hasta desparecer.
A través de la ventana, Riza vio la figura inquisidora de la señora Hoffman andando a buen paso por la acera para recibir el correo, como siempre lo hacia. Durante las primeras semanas, tras la partida de Roy, Riza había esperado el correo ansiosamente .Todos los días bajaba para encontrarse en el recibidor con la señora Hoffman y preguntarle si había alguna carta para ella. Pero el ama de llaves siempre sacudía la cabeza gris en gesto de negación. Riza había dejado ya de preguntar. No llegaría ninguna carta de Roy. Estaba claro que la había abandonado.
Riza se acurruco en la silla y se llevo las rodillas al pecho mientras miraba alrededor del dormitorio que había sido de su padre. No había duda de que la habitación era hermosa, llena de lujos y muchos liebres que seguramente su padre habría leído. Pero ahora un aire de dejadez impregnaba la habitación. Como si no hubiera sido ventilada desde hacia veinticinco años, desde que su padre vivió entre aquellas paredes. Riza había pedido aquella habitación con la esperaza de que estando allí sintiera mas cerca el espíritu de su padre. Pero allí solo había tristeza y entendió lo infeliz que debió de haber sido su padre en aquella casa, y como la ilusión de la alquimia y el dulce amor de su madre lo hizo sentirse libre.
Riza giro la cabeza al escuchar a su abuelo llamando a la puerta.
-Pasa- murmuró la joven.
Horase entro. Todavía iba vestido como para ir al trabajo, con un taje gris oscuro. Riza sintió que el corazón se el encogía ante la perspectiva de que el anciano volviera a leerle la cartilla. Su relación había sido normal, incluso agradable hasta que Riza rompió su compromiso con Winston Galworthy. Desde aquel día, casi dos mese atrás, la tensión entre ambos había ido en aumento. Riza había acariciado la idea de huir. Pero, ¿A dónde iría? Marcharse seria abandonar toda la idea de comparar tierra para su gente, y también renunciar a la posibilidad de que Roy regresara y la encontrara.
-Hoy he hablado con Winston- anuncio su abuelo.
Riza suspiro. Allí estaba de nuevo el chantaje emocional al que el anciano la había estado sometiendo tantas veces con anterioridad.
-Sigue querido casarse contigo, Elizabeth, pero no esperara eternamente. Hay otras jóvenes de buena familia, mas jóvenes que tu e igual de bonitas, que estarán encantadas de unirse a el. ¿Por que tendría que perder el tiempo esperando a una mujer que se ha criado entre salvajes y ha vivido como un animal?
Una semanas atrás, Riza habría contestado a semejante comentario. Pero ahora lo había escuchado tantas veces que su única respuesta fue cerrar los oídos y no permitir que aquellas palabras fluyeran como el agua. Su abuelo era un hombre insensible que no entendía nada de su vida ni de su gente. No podía permitir que su falta de sensibilidad la afectara.
Pero el anciano le estaba minando día a día la moral, y Riza no podía evitar desear que aquella situación terminara. Aquella casa tan lujosa se había convertido en una prisión, en la que su abuelo y la señora Hoffman eran los carceleros. La idea de pasar años de su vida en aquellas circunstancias le resultaba imposible de soportar.
-Estas siendo muy egoísta, ¿Sabes? .continuo diciendo el anciano como si lo tuviera aprendido de memoria-. Lo único que tendrías que hacer seria casarte con Winston y todos tus problemas desaparecerían. Cumpliría la promesa que te hizo de comparar la tierra para esa gente y yo tendría el socio que necesito para salvar mi negocio. En cuestión de semanas podríamos perderlo todo, incluida esta casa. Estamos al borde de la bancarrota por tu culpa. ¿Qué es lo que quieres, niña? ¿La luna y las estrellas? Winston es guapo y rico y te tratará como a una princesa. Te parecía lo bastante bueno para ti cuando decidiste casarte con el. ¿Qué te hizo cambiar de opinión? ¿No podrías al menos explicarme eso?
Riza clavo la vista en sus propias manos. Prefería el silencia a decir una mentira. Sabía que no debía pronunciar el nombre de Roy, y menos ahora que había desaparecido de su vida.
Los ojos de su abuelo parecieron atravesarla durante un instante, tratando de sonsacar los secretos que ella quería ocultar. Finalmente, tras exhalar un suspiro de disgusto, se giro sobre sus talones y se dirigió a la puerta. Aquella era su manera habitual de zanjar una conversación, sin dejar que el otro expresar su opinión. Pero esta ves, sin embargo, se detuvo en el umbral de la puerta y se giro para mirarla.
-Casi me olvido de decírtelo- comentó con súbita amabilidad-. Hoy he recibido en el despacho una carta de Maes Hughes preguntando por el precio de unas tierras.
-¿Ah, si?
Riza sintió que el pulso se le aceleraba. Pero trató de disimular la emoción fingiendo un interés cortes.
-¿Te dijo que tal estaban Gracia y Elissia? Fueron muy amables conmigo cuando estuve en su casa.
Horase se atuso el bigote como si estuviera tratando de recordar.
-No recuerdo que dijera nada de su esposa ni de su hija. Pero menciono que Roy se había casado.
Riza sintió que el corazón se el subía a la boca impidiéndole respirar, como si fuera un pez al que hubiera sacada del agua.
-Que… que bien- consiguió decir forzando una sonrisa-. ¿Crees que es demasiado tarde para enviarles un regalo de bodas?
Su abuelo negó con la cabeza.
- Ahórrate la molestia. Según Hughes, los recién casados esta ahora mismo de luna de miel. Los padres de ella les pagaron un largo viaje como regalo de bodas. Hughes no me ha especificado a que se dedica el suegro de Roy, pero he da la impresión de que le va muy bien, además la chica es muy hermosa.
- Me alegro por Roy.
Riza sintió como se hundía en un poso de desesperanza, un poso que la arrastraba hacia el fondo impidiéndole respirar.
-Eso tengo entendido.
Horase se dio la vuelta pero se detuvo una ves más en el umbral.
-Por cierto, he invitado a Winston a cenar con nosotros esta noche. Confió en que te pondrás un vestido bonito y serás amable con el.
Riza asintió en silencio, conciente de que no se marcharía hasta que no hubiera accedido a sus deseos. Cuando sintió los pasos de su abuelo en el pasillo, sintió que se moría bajo el peso de lo que acababa de ocurrir y de lo que estaba por venir. Ahora entendía por que no había sabido nada de Roy. Había encontrado una mujer hermosa que le podía dar todo lo que el deseara y había actuado siguiendo sus propios intereses. Roy había sido el amor de su vida y su ultima esperanza de ayudara su gente. Pero sus promesas habían resultado ser tan efímeras como los copos de nieve. Toda una mentira.
Con el orgullo demasiado herido como para llorar, Riza se asomo a la ventana y observo el rió que se divisaba a lo lejos. Ella también sentía como si la corriente de la vida la arrastrara. No había razón para segur resistiendo. Sin Roy, no le quedaba más que una manera para ayudar a su gente.
Durante un instante se quedo mitrando fijamente el norte, rememorando cada rostro en su cabeza: Nabora, Cansio, Irina y todos los demás. No podio fallarles.
Riza se aparto de la ventana y se acerco como una sonámbula hasta el armario en el que colgaban sus vestidos. Aquella noche tendría que estar bella para conseguir su propósito.
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N.A: Chicas, esta ves me dirijo a ustedes en forma mas seria que las anteriores Ya casi esta por concluir esta historia que vendría siendo mi cuarta adaptación, las cuales se han sucedido una a otra en lo que han sido mas de cuatro meses de actualizaciones casi a diario. La verdad es que nunca imagine que duraría tanto tiempo llevando este ritmo, muchas saben que tiendo a hacer demasiadas cosas y sin embargo cada día me he dado el tiempo para actualizar los chapters según lo prometido, y jamás ha sido un trabajo pesado, ya que escribir es una de las cosas que mas me motiva y el hecho de saber que lo leen hacen que muchas veces el cansancio pase a segundo plano, el apoyo que he recibido de su parte no podría pagárselos con nada.
Pero esta ves no estoy segura de volver a subir otra adaptación por lo menos durante un tiempo. Esto no es definitivo, la historia terminara el martes y aun dudo entre el seguir con alguna otra historia o dejar que pase algún tiempo.
Algunos malos ratos, unidos quizás al cansancio y al miedo de agotarlas me ha inclinado a pensar en esta posibilidad. Jamás dejaría de escribir, como ya se los he dicho es lo que me motiva, pero lo haría mas a lo lejos, una ves por semana.
Como ya los dije, esta no es una decisión definitiva, y por primera ves dejare la responsabilidad en sus manos. Si se que por lo menos alguna persona esta interesada en que vuelva a subir otra adaptación lo haré encantada, pero si también desean tomarse un descanso de las historia lo entenderé sin problema.
Por este motivo me gustaría que me hicieran llegar su opinión, ya sea por medio de review o directamente a mi correo, de verdad se los agradecería muchísimo. Sin más y agradeciéndoles todo el apoyo que me han dado se despide.
Vale Black.
Y ahora los agradecimientos:
Xris: Si, realmente la situación es bastante compleja, pero ya veras que luego consiguen buscar la forma de estar juntos. Espero que te vaya muy bien en tu viaje y que disfrutes, gracias por el apoyo y nos leemos luego, amiga, ciao.
Evinkuruga: Me alegra que la historia aun te guste y ya falta poco, pero eso no quiere decir que este todo resuelto, aun falta un montón. La verdad es que para Riza todo se ve terrible pero ya mejorara. Gracias por el apoyo y nos leemos luego.
Hanae: Si, todo se viene difícil, pero el amor salva casi todo los obstáculos Ali que solo queda esperar, aunque falta lo peor. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.
