Capítulo 2: Primer contacto
El piso de Hermione estaba en el centro de Londres. En zona muggle y cerca del callejón Diagón. Vivía sola, pero su vecina era Katie, su compañera de trabajo. Habían ido ambas a buscar piso. Las dos querían ser independientes, pero de esta forma tenían siempre a alguien conocido cerca.
El piso no era muy grande, y no tenía apenas comodidades mágicas. Pero la libertad merecía la pena.
La cocina no era muy amplia, pero le bastaba para poder comer allí cuando no tenía ganas de hacerlo en otra parte. Lo que más le gustaba era el salón: espacioso, quizás algo futurista, con un gran ventanal que daba al balcón, colores claros que aportaban luminosidad…estar en esa habitación obligaba a cualquiera a sentirse lleno de vida.
Su cuarto estaba al final del pasillo. Una gran cama con dosel en medio. La había comprado porque le recordaba tremendamente a la que había tenido siete años en Hogwarts. Los buenos momentos vividos en aquel castillo merecían tener ese grato recuerdo en su espacio. Abriendo una puerta, tenía su propio cuarto de baño.
En su dormitorio era donde estaban los únicos signos de magia, además de todos sus papeles del trabajo, sus túnicas… Por ende, ninguna visita entraba jamás en su cuarto: los muggles debían permanecer ajenos a lo que había en él, y los magos también porque su trabajo era secreto.
Ella era muy ordenada y metódica, por supuesto. Pero aquel día se le habían pegado las sábanas y parecía que por su habitación había pasado un huracán…y después otro más.
Su jefe quería hablar con ella a primera hora y sería desastroso que ella llegase un solo minuto tarde.
Nott era el cabecilla de la resistencia a la nueva "situación de paz". Se negaba a aceptar la derrota, a ver a los magos felices, a los impuros conviviendo entre ellos… Él sabía perfectamente que eran muy pocos como para poder hacer algo realmente grande. Pero pretendían ser molestos. Muy molestos. Y quién sabe…
La lechuza recibida de Malfoy la noche anterior fue una excelente noticia. Por fin ese engreído había pensado las cosas con la cabeza. Él era excelente para la causa: su inteligencia, su capacidad y su orgullo era armas poderosas.
Estaba seguro de poder manejar al heredero Malfoy. Le habían llegado noticias de su desesperada situación económica. Le conocía desde hacía años y no pensaba caer en su juego, no esperaba fidelidad de él, pero podía serle tremendamente útil.
Nott supo enseguida dónde colocarlo. Sería pieza clave. Obtendría lo que se le pidió sin demora.
Por fin Hermione llegó al ministerio.
Tosió un poco para aclararse la garganta, colocó bien su falda, revisó los botones de su camisa y retocó su pelo. "¡Caramba! Si que debo estar nerviosa como para preocuparme tanto por mi aspecto".
Al fin se decidió. Entró al despacho de su jefe.
- Pase, pase señorita Granger.
- Buenos días señor Malory. Usted solicitó mi presencia…
- Desde luego. Siéntese.
- …
- Como usted sabrá, es totalmente necesario para entrar en este departamento tener algunas características, responder a un determinado perfil psicológico. Su comportamiento durante estos meses no nos deja rasgo de duda: hicimos una excelente elección con usted.
- Gracias señor.
- He querido que venga a verme esta mañana para comunicarle una noticia que, espero, considere buena. Hermione Granger has sido ascendida de puesto. Ya no trabajarás más archivando informes.
Hermione estaba tan contenta que no fue capaz de decir nada. ¡Por fin! Reprimiendo las ganas de saltar de alegría volvió a mirar a su interlocutor. No quería perderse ni una palabra de lo que él dijera:
- Su desafortunada incursión hace años en el ministerio…
Hermione bajó la cabeza avergonzada. No solo causaron un gran desastre, sino que ese día murió Sirius…
- … ocasionó perdidas importantes para nosotros –dijo el señor Malory-. Su nuevo trabajo consistirá en reponer los giratiempos. Espero que considere el importante carácter de su nueva ocupación y comprenda que está totalmente prohibido que comente esto con nadie.
- Desde luego. Eso está siempre claro.
- Mañana se le darán las instrucciones precisas para su nuevo puesto de trabajo. Verá…
Un memorando llegó de repente al despacho del señor Malory. Él pareció muy interesado en leerlo.
- Bien. Excelente.
- ¿Señor?
- Conocerá hoy mismo a la persona que lo sustituirá en su antiguo puesto. Está esperando para entrar. ¡Pase!
Hermione se levantó para dar la bienvenida a…
- ¡Malfoy!
- El placer es mío Granger –Draco la miró fijamente de arriba abajo-. Buenos días señor Malory.
- Encantado señor Malfoy. Precisamente hablábamos de usted. Su nuevo puesto es el que acaba de dejar vacante la señorita Granger. Y dado que ella no comienza sus nuevas "tareas" hasta mañana, le pondrá al corriente de todo.
- Señor Malory –replico Hermione-. No creo que sea necesario. Él seguro que es muy… ehm… ¡capaz! de ponerse al día.
- En absoluto. Confió en usted Granger. Buenos días. Eso es todo.
Draco estaba feliz, sonreía interiormente y si pudiera hubiese reído a carcajadas. Así que nada más y nada menos que Hermione Granger. La sabelotodo, sangresucia amiga de San Potter. Y acababan de ascenderla. Quizás pudiese ser necesaria… Definitivamente Nott sabía usar bien sus influencias en el Ministerio.
Llegaron al antiguo despacho de Hermione.
Draco se sentó en la silla como si llevara toda la vida trabajando allí, y comenzó a curiosearlo todo.
Ella simplemente lo miraba e intentaba contenerse para no comenzar una discusión allí mismo. Además pasada la alegría inicial, comenzó a extrañarle su repentino ascenso, y se le ocurrió que estaban alejándola del manejo de los informes. Como si temiesen que ella fuera a curiosear demasiado. Y seguía revoloteando en su cabeza: "Poción VT".
Siempre le llamó la atención lo vetado, lo prohibido… De pronto recordó a Draco. Tomó aire y le dijo:
- Hasta para ti es fácil, Malfoy. Sólo tienes que archivar correctamente los informes que llegan desde esa abertura en la pared. Los colocas en aquellas cajas, que al final del día son llevadas mágicamente a su destino, que para ti es desconocido, así como el contenido de los mismos.
Él sólo sonrió. Se levantó de su asiento y dio unos pasos hasta quedar enfrente de su siempre rival.
Estaba tan cerca de ella que pensaba que si respiraba demasiado fuerte se agitaría su pelo castaño. Los años le habían sentado bien, ahora parecía una mujer hecha y derecha. Llevaba puesta una falda de tubo estampada y una camisa blanca. Él era más alto y le parecía que ese escote era demasiado, demasiado...Bueno era demasiadopara su… mente.
- Granger¿qué tuviste que hacer para conseguir este puesto?
Ni siquiera lo dijo muy enfadado. Fue lo primero que se le ocurrió. Había demasiada tensión en el ambiente. Pero quedó claro a qué se refería con esa acusación. Le había apetecido provocarla.
- Trabajar duro hurón. Algo que tú vas a hacer ahora por primera vez en tu vida.
Caminó hasta la puerta con toda la intención de salir dando un portazo. ¡Tonto Slytherin¿Por qué estaba tan cerca de ella¿Y por qué tenía que estar tan sexy provocándola…? "Para ya Hermione. Hasta la belleza puede comprar ese imbécil con su dinero". Sí, ella sabía que él sólo pretendía provocarla, hacerla enfadar y salir ganando, claro. No quería discutir con aquel estúpido ni perder su tiempo con él por muy buena fachada que tuviera.
Él la agarró por un brazo.
- No te vas a librar de mi, cielo. Vas a verme todos los días.
- ¿Es necesario disfrutar de tal placer a diario?
Se acercó más a ella. Si quería jugar, jugarían. Ni siquiera se acercó a su oído, su juego fue más peligroso… aun… Puso sus labios delante de los suyos, tanto que casi los rozaba si se descuidaba...se los humedeció…
- Ya te gustaría a ti disfrutar del verdadero placer de mi compañía, cielo.
- Debo decirte que el placer sería más tuyo que mío, bombón.
Antes de seguir, Hermione se fue. La sonrisa que lucía en la cara era genuina.
