Y aquí está el tercer capítulo.
Muchas gracias silviota por tu review. Te lo agradezco mucho y espero que te guste el nuevo capítulo.
Mil gracias también a todos los que leeis.
Capítulo 3: Habitación marcada
Draco había logrado sobrevivir a la primera semana en el ministerio con Hermione revoloteando cerca de él. Las peleas entre ambos eran una constante, tanta expectación tenían que Fred y George Weasley quisieron sacar tajada de ellas. Por lo visto los gemelos pensaban montar un sistema de apuestas en su local del callejón Diagón. Las apuestas estaban igualadas respecto a quien de los dos acabaría lanzando una maldición imperdonable al otro. Escuchó a Granger discutir con ellos dos días antes, a la salida del trabajo.
Sonrió mientras se acomodaba en su sofá. Hermione tenía un cuerpo que inducía al pecado y despertaba sus instintos como hombre… Desgraciadamente "ella se lo va a perder": su cabeza seguía teniendo las mismas tonterías de siempre y su sangre seguía siendo sucia e impura.
Lo verdaderamente importante es que su casa volvería a ser suya, su renombre y orgullo restituidos.
Se levantó pesadamente del sofá, puso sobre sus hombros una túnica oscura y salió de casa.
La reunión convocada por Nott acababa de comenzar. Draco vió a algunas caras conocidas: exalumnos de Hogwarts (principalmente provenientes de la casa Slytherin), algunos rostros que identificó como pertenecientes a Dumstrang y por último algunos que no conocía.
Era un grupo realmente pequeño, la guerra se decantó por el bando contrario al suyo, y eso se notaba en sus filas. Quizás la ventaja de este grupo es que estaba formado íntegramente por gente joven. "Sangre nueva para la causa", pensó.
Vió que Nott lo llamaba y se dirigía a una puerta algo lejana del todo el barullo. Le siguió.
- No perderé el tiempo con palabras inútiles –Nott hizo un gesto desdeñoso con la mano-. Estoy aquí para hablarte de la Poción VT. No podemos perder mucho tiempo más, sabemos que el Ministerio también tiene conocimiento de ella.
- Entonces que…
- Escucha, Malfoy. El señor tenebroso no tenía ni un pelo de tonto. Ahora está muerto, pero sabemos que hizo todo lo posible para evitarlo.
Malfoy escuchaba en completo silencio. Tenía la sensación de que ahora venía lo realmente interesante.
- La noche que volvió a su forma humana delante del entonces joven Potter, usó una poción de su invención. Una poción que mezclaba el uso de encantamientos y maldiciones, y profundos conocimientos de magia negra.
- Lo sé.
- Bien, Lord Voldemort siguió trabajando mucho tiempo después en su poción. Quería simplificarla al máximo posible, y a la vez que fuera la más enrevesada. El objetivo era que sólo él pudiese usarla.
- ¿Esa es la poción que buscamos?
Estaba sorprendido. ¿A cuántos semi-vivos tenían los rebeldes entre sus filas para necesitar revivirlos¿También sería necesaria la sangre de Potter? No tenía ni pies ni cabeza. Tanto revuelo para una poción interesante, desde luego, pero poco útil para ellos.
- No. Voldemort no sólo trabajo en simplificarla, sino en mejorarla. Esa poción puede hacer revivir en perfectas condiciones a los muertos.
- ¿Qué?
- Veo que lo comprendes, Malfoy. El ministerio la quiere para destruirla claro. Aunque eso no se lo creen ni ellos. Sabemos que destruirla sería su fachada, pero guardarían buena cuenta de los detalles de ese potingue. Tenerla en nuestro poder no es un as bajo la manga: es una verdadera escalera de color.
- Entiendo. Pero imagino que encontrar los ingredientes, forma de preparación etc. no será un camino de rosas.
- Creemos que el ministerio tiene esa información pero los muy tarugos no saben como descifrarla.
Draco rió… ¡estúpidos magos! Se creían algo sólo por acabar de ganar una guerra. No podía ser algo tan complicado.
- Hay entras tú, Malfoy. Lo que quiero exactamente es que encuentres y descifres la información. Esa será la llave para poder obtener la poción completa.
Eran las doce de la noche. El Ministerio estaba cerrado mágicamente. Llevaba horas vacío, esperando la frenética actividad del día siguiente.
Hermione rompía la paz que el edificio respiraba a aquellas horas. El informe misterioso daba vueltas en su cabeza. Necesitaba conocer su contenido y quitárselo de la cabeza pronto. Poción VT... poción VT...
Se había echo a sí misma un encantamiento desilusionador. Estaba al tanto de que ese hechizo de poco servía ante las medidas de seguridad del edificio. Pero ella las conocía perfectamente y las había anulado. El encantamiento era solo una… precaución.
Pronto se encontró en la misma sala circular. La misma donde estuvo su quinto año en el colegio. El lugar dónde comenzó su interés por aquel lugar…
Giró sobre sus pasos asustada. Le había parecido escuchar el rasgar de una capa contra una pared justo detrás de ella.
Pero en un instante se tranquilizó. Era un truco. Un hechizo de seguridad que ella misma decidió no quitar. Cuando este hechizo se activaba (y lo hacía cada noche al cerrarse el ministerio), provocaba de forma aleatoria pequeños ruidos. Su función era poner nervioso al posible intruso, y que este cometiese una estupidez presa de la presión y la inseguridad.
Dudó. ¿Y si realmente había alguien allí¿La despedirían y la mandarían a Azcaban? Era inocente. Hasta ese momento su única falta era estas a altas horas en el ministerio, haber desactivado todas las alarmas… "Hermione Granger –se dijo-. Tranquilízate de una vez. No hay nadie aquí. Eres una profesional totalmente capacitada. Sólo extrema tu precaución."
Algo más tranquila eligió la primera puerta que vio como la primera de su búsqueda. Sabía que en alguna de las salas ocultas tras ellas, estaba la habitación con los informes. Ella llevaba meses ordenándolos, no le costaría encontrar el que quería. Le haría una copia y lo estudiaría en casa.
No pensaba marcar la puertaya observadacon una cruz como hizo en quinto año. Sería más sutil. Algo que el ministerio no esperaba. Colocó un localizador, un pequeño microchip, un artefacto muggle no más grande que un botón y no más grueso que un folio sobre la primera puerta. Las medidas de seguridad sólo estaban pensadas para el mundo mágico. Su localizador no sería descubierto y así sabría seguro qué puerta había visitado.
Sonrió y abrió la puerta.
La sonrisa se le congeló en los labios. Detrás de la puerta no había nada. Un muro tan liso que parecía irreal su uniformidad.
Draco había seguido a Hermione hasta el ministerio.
Al acabar su charla con Nott se fue a casa. Pero por el camino vio a la exgriffindor dirigirse de forma misteriosa hacia su lugar de trabajo y la siguió. Extendió su capa de invisibilidad de forma que cubriese totalmente su cuerpo y echó a andar.
No le costó mucho colarse ilegítimamente detrás suya. Él no era ningún tonto y sabía lo que tenía que hacer. Además tal y como él esperaba, ella desactivó los hechizos anti-intrusos.
Fue todo el camino pegado a sus pasos hasta la sala circular. Y se quedó igual de sorprendido al ver la fría pared de piedra que ocultaba la puerta recién abierta. Qué extraño... No había nada... sólo pared... no tenía sentido.
Dio la vuelta dispuesto a irse definitivamente...pero lo pensó mejor. Sin saber por qué, sintió el impulso de quedarse. Los hechizos no-verbales tenían sus ventajas y una de ellas era poder deshacer el desilusionador que Granger llevaba sin que ella lo notase.
Y era una verdadera ventaja. Ese día estaba especialmente provocativa.
La chica estaba de espaldas a él, contemplando confundida la puerta. Se acercó hasta tenerla rodeada y le susurró al oído:
- ¿Jugando al escondite en el ministerio, Granger?
- ¡Malfoy!
Draco como respuesta se quitó la capa dejándose ver.
- ¿Qué haces aquí? –Se giró hasta quedar cara a cara con él.
Los fuertes brazos estaban apoyados en la pared impidiendo movimientos por su parte. Hermione estaba nerviosa, temblando como una hoja.
¡Descubierta por su peor enemigo! Él la tenía en sus manos, si se le ocurría decírselo a alguien… Azkaban retumbó en su cabeza como un eco interminable.
- Daba un inocente paseo, cuando de pronto te vi entrar aquí de forma un poco… como decirlo… ¿clandestina?
- Eres un …
Draco negó con la cabeza mientras sonreía seductoramente.
- No estás en condición de insultarme, cielo.
Hermione se mordió los labios, furiosa. ¿Por qué tenía que llamarla siempre de forma cariñosa si se odiaban?
- ¿Qué vas a hacer?
- ¿Te refieres a si pienso entregarte? No cielo. Puedo jugar contigo antes. Que tú sigas o no en libertad depende de mí. Lo sabes¿verdad? Si cuento lo que está pasando aquí, irás directa a la prisión de Az…
- ¡No pienso ceder a tus chantajes¡Tú ni siquier…
Draco puso un dedo sobre sus labios. La primera semana trabajando tan cerca el uno del otro tuvo como resultado un terrible aumento de la tensión entre los dos. Esa tensión tenía que acabar liberándose por alguna válvula de escape.
- ¿Qué más opciones tienes?
Ella guardó silencio. Maldita su mala suerte.
- ¿Qué quieres exactamente de mí?
La posición en que ambos seguían era la misma. Ella apoyada en la pared y él rodeándola. La discusión les había acercado, respiraban agitadamente y estaban tan cerca que…
Draco pensó que no podría controlarse más.
Su eterna enemiga lo miraba fijamente a los ojos. Era tan orgullosa como él. Y eso la hacía más atractiva… ¡Qué tonterías estaba diciendo¡Era la sangresucia! Veía como su pecho bajaba y subía en cada respiración, rozando peligrosamente el suyo.
Representaba para él todo lo prohibido, lo vetado…
Rozó sus labios con los de ella. Sintió como temblaba aún por el miedo y los nervios. Se separó unos milímetros y volvió a rozar. Descubrió que no se había equivocado: sus labios eran suaves y esponjosos, era como besar una nube.
Pero a penas notaba su sabor y quería más. Arrastró imperceptiblemente sus pies hasta sentir todo el cuerpo de Hermione bajo el suyo y la besó. Tomó su labio inferior y lo delineó suavemente con los suyos, succionándo ligeramente…
Tanta suavidad no iba a durar mucho más. El deseo creía en él y no le bastaba aquel inocente roze de labios. Aunque para ser inocente lo tenían al borde del abismo…
Hermione no tenía nada claro. No era ninguna tonta y sabía que Malfoy y ella habían estado discutiendo toda la semana, pero también era consciente del deseo que empezó a aparecer entre esas peleas. En cada discusión se acercaban más, buscaban contacto casual por mínimo que fuera… Y ahora él estaba besándola lentamente, como si disfrutase de lo que hacía.
Al principiosólo pensó en el beso que le ofrecían, pero su mente empezó pronto a funcionar. ¡Era Malfoy! Le había insultado durante tantos años, y aquella noche la había descubierto y chantajeado…
Se separó bruscamente de él. Lo miró con cara seria y fría.
- No vuelvas a hacer eso nunca más. Me repugna tu contacto.
Él no mostró debilidad.
- Ten cuidado, gatita, si juegas con fuego te quemarás. Sigues estando en mis manos.
Hermione mantuvo su mirada fría.
- Dime qué quieres.
- Quiero que la próxima "excursión" nocturna al ministerio la hagas conmigo.
Y aquí lo dejo. Pero pronto sabremos que detrás de esa habitación hay mucho más que sólo una pared, y la tensión entre nuestros protagonistas..bueno, digamos que no van a ser indiferentes!
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