Capitulo 25:

Riza se lo quedo mirando cuando se fue, agarrando con fuerza el papel doblado. No esperaba volver a ver a Roy nunca, y ahora, a l verlo exhausto y sin afeitar se había quedado de piedra. ¿Qué estaba haciendo Roy allí? ¿Y donde estaba su novia millonaria?

-Vaya ¿que es esto?- inquirió Winston sin soltarle el brazo-. Dame inmediatamente ese papel, Elizabeth. Eres mi esposa y me has prometido obediencia. No tolerare que haya secretos entre nosotros.

-Ha dicho que es para mi y quiero verlo primero.

Riza se llevo el papel al costado para que no pudiera arrebatárselo. Winston apretó los labios y ella supo que mas tarde pagaría por su insolencia, pero en aquel momento su marido no podía montar una escena.

-¡Que novio mas grupo, Winston!- dijo una señora de mediana edad cubierta de joyas-. Y que novia tan bella. ¿Dónde la llevaras de luna de miel? ¿O es un secreto?

Riza aprovechó al oportunidad para soltarse del brazo de Winston y perderse entre la multitud. Le temblaban las manso cuando abrió el papel y miro lo que tenia escrito. No tenía experiencia en documentos legales, pero no había ninguna duda respecto a la naturaleza del regalo de Roy. Acababa de ponerle su sueño entre las manos.

Durante un instante se olvido de respirar, le temblaba las rodillas bajo el vestido de novia. Lo único que impidió que cayera fue la multitud que la rodeaba. A su espalada escucho a Winston murmurando algo entre dientes cuando se acercaba hasta ella. Estaría furioso. Pero aquello ya no le importaba.

Roy había alcanzado casi el coche. Podía lo ver por encima de la multitud de invitados tratando de abrirse paso entre ellos. Ya estaba lejos de su alcance. Unos instantes mas y se habría ido.

Desesperada se precipito hacia el.

-¡Deténganlo!- grito- ¡Detenga a ese hombre! ¡Es un ladrón! ¡Deténganlo!

Mientras luchaba por abrirse paso ente la multitud, Riza vio como los invitados se cerraban sobre el. Varias manos lo agarraron y cuando llego a su lado, tres hombres lo tenían sujeto. La marca roja que uno de ellos lucia en el mentón era la prueba de que Roy no se había entregado sin luchar.

Un mecho de cabellos revueltos le caía sobre la cara. A través de el, los ojos negros de Roy la observaban con furia incontenible.

-Riza, ¿Qué demonios…?

Ella se llevo las manos al a boca fingiendo un gesto de asombro.

-¡Oh, cielos!,he cometido un terrible error- susurró-. Por favor. Dejen que este pobre hombre se vaya.

Las manos que lo sujetaban se apartaron. Roy temblaba de rabia. Se quedaron mirándose el uno al otro a un metro de distancia, rodeados por un grupo de curiosos. Aquel no era el mejor sito para hablar, pero Riza sabia que seria su única oportunidad.

Su abuelo había llegado hasta ella.

-Esto es una vergüenza, Elizabeth- le susurró al oído-. Ahora eres una mujer casada. No tienes ni por que hablar con este hombre.

Riza lo ignoró. Tenía los ojos clavados en el rostro demacrado de Roy.

Roy fue el primero en hablar. Su vos era pura rabia contenida.

-Diga lo que tenga que decir señora Galworthy. Luego me marchare.

Ella hizo un esfuerzo para que las palabras le salieran de la boca.

-Me contaron que te casaste, Roy. ¿Dónde esta tu esposa? Me encantaría conocerla.

El se la quedo mirando fijamente, como si le hubieran metido un disparo en el pecho.

-¿Mi esposa? ¿De que demonios estas hablando? ¿No recibiste mis cartas? Te dije que había encontrado la tierra. Te dije que vendría a buscarte.

Entonces le toco a Riza el turno de sorprenderse. Mareada sacudió la cabeza recordando las veces que había visto a al señora Hoffman recibir al cartero en la puerta y recibir el correo directamente de sus manos. Ahora entendía la razón.

-¡Me mentiste!- dijo girándose hacia su abuelo como si fuera un ángel vengador-. ¡Me escondiste las cartas! ¡Me dijiste que se había casado! ¡Me dijiste que…

-Ya es suficiente, Elizabeth.

La vos profunda de Winston resonó a su espalda. La agarro del brazo, atravesándole con los dedos la fina tela del vestido mientras tiraba de ella hacia atrás.

-Estas montando una escena delante de todo el mundo- le susurro con aspereza al oído-. Ahora eres mía y vas a venirte conmigo en este preciso memento. Es una orden.

-¡No!

Riza le dio un codazo en el pecho. Y se giro para mirarlo.

-Tu no eres mi dueño, y no voy a ir contigo a ninguna parte, Winston. A menos hasta que que tenga la oportunidad de despedirme adecuadamente del hombre que me rescató.

Las facciones de Winston estaban distorsionadas por el dolor y a la rabia. Se había puesto pálido y Riza supo que al desafiarlo delante de sus amigos había hecho algo imperdonable. No había salida. Lo único que esperaba era que Roy comprendiera lo que estaba a punto de hacer.

Cuando se giro para volver a mirar a Roy vio que no se había movido. Sus facciones no revelaban nada, pero cuando sus miradas se cruzaron vio brillar en sus ojos la chispa del entendimiento. Despacio y deliberadamente, Riza atrajo a la presa hacia si.

-¿Le importaría poner esto a buen recaudo en su bolsillo, Coronel Mustang?- le preguntó.

Sin dejar de mirarla a los ojos, Roy hizo lo que le pedía. Volvió a doblar el papel y se lo guardó en el bolsillo

-Vuelva a subirse al coche.

Sin decir una palabra, el hizo lo que le pedía y encendió el motor dispuesto a marcharse. Riza reuniendo todo su valor, dijo.

--Y ahora… ¡Adelante!

Corrió lo mas rápido que pudo y se subió al coche que Roy puso inmediatamente en marcha, tratando de evitar la multitud que aun no salía del paso.

Mientras se abrían paso, un objeto pequeño y brillante golpeo la piedra con ruido metálico. Uno de los invitados lo recogió y se lo enseño a un asombrado Winston Galworthy.

Era el anillo de casada de Riza.

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Dos semanas mas tarde, cuando el verdor de comienzos de primavera comenzaba a bordea los altos arroyos, Roy y Riza cruzaron los limites del campamento.

El viaje que había hecho juntos había sido el momento mas dulce de la vida de Riza, En el tren de Central habían viajado en compartimiento privado, Habían pasado todo su tiempo solas, mirándose a los ojos en silencio, abrasándose, acariciándose, hablando sin fin, en suaves murmullos mientras se acurrucaba el uno en brazos del otro.

Roy le había descrito hasta el último detalle del lugar que ahora le pertenecía. Ahora, el cerrar los ojos, Riza casi podía ver todo aquello. Se imaginaba a si misma viviendo libre allí.

Se imagino a su gente rodeándola, aquellos a los que tanto quería. Vivirían a la antigua usanza, esta ves sin miedo ni necesidades. Y Roy estaría allí para compartirlo todo durante todos los días que la vida le permitiese. ¿Como era posible albergar tanta felicidad?

En Central había hecho una visita discreta a un abogado para que pusiera en marcha el proceso de anulación de matrimonio con Winston. Desde Central viajaron hasta Ciudad del Este a visitar a los amigos de Roy. La bienvenida que le dieron a Riza le dejo claro a la joven que ahora formaba parte de aquella encantadora familia.

La mañana de su partida hacia el campamento, les hicieron prometer que volverían pronto, y ahora, mientras ascendían por al ultima hilera de colinas que daban al valle, sintió que el pulso se el aceleraba. La tierra que se abría ante ellos carecía apenas de vegetación y había suaves colinas y valles planos hasta donde alcanzaba la vista. El viento que soplaba con fuerza convertía la hierva en olas.

-No es un sitio tan malo, Riza- dijo Roy colocándose a su lado para poder tomarla de la mano.

-Ni tampoco tan bueno- contesto ella con aire pensativo.

-¿Cómo esperas encontrar a tu gente? - Le pregunto mientras se bajaban de los caballos para acercarlos a beber al rió-. El campamento ocupa mas hectáreas de las que me atrevo a pensar. Podemos pasarnos semanas buscando y no los encontraríamos.

Riza le dedicó una sonrisa misteriosa.

-Entonces tendremos que quedarnos aquí y esperar a que ellos nos encuentren. No tardaran mucho tiempo.

Levantaron su tienda, recogieron leña para hacer una hoguera y se sentaron esperar. Tras un viaje tan dura y tan largo era un placer relajarse. Durante tres maravillosos días durmieron, pescaron, exploraron e hicieron el amor.

-Conozco a mi gente- le aseguro Riza cuando Roy comenzó a impacientarse- Dales tiempo. Vendrán.

La tarde del cuarto día, una figura solitaria Aparicio en el horizonte. Riza grito de alegría al reconocer a Cansio.

Cuando se acerco al campamento que ellos habían montado se dio cuanta de cómo había cambiado el muchacho. Parecía tener los hombros mas anchos y el rostro mas decidido, y cuando la saludo escucho la vos de un hombre.

-Hermano, mi corazón esta contento- dijo ella-. ¿¿Cómo están los demás? ¿Se encuentran bien? ¿Dónde esta Nabora?

-La mayoría de nosotros estamos bien, Riza. Pero Nabora esta con su esposo y sus hijos ahora, mas cerca del Ishbala que nosotros.

Riza sintió que se le caía el alma a los pies.

-¿Cuando?

-Murió durante el viaje. Era su momento. La enterramos con honores entre las montañas.

Riza sintió la presencia de Roy tras ella. Su fuerza le dio el coraje para volver a hablar.

-Ven y siéntate. Quiero hablarte del hermoso hogar que Roy ha encontrad para nuestro pueblo, mas allá de la frontera. Tengo un mapa. ¡Puedes enseñárselo a los demás y decirles que se preparen!

Algo brillo en los ojos del muchacho. Una resistencia que dejo atónita a Riza. Entonces Cansio aspiro con fuerza el aire y clavo la mirada en su rostro.

-Riza, nuestra gente me envía para que hable en su nombre- dijo-. Algunas mujeres han encontrado marido y pronto tendrán bebes. Algunas han encontrad a su familia perdida…

Cansio no pudo continuar hablando al ver el rostro asombrado de Riza.

-¿Y tu?- le pregunto Riza, paralizada por el impacto de sus palabras y la verdad que se escondía tras ellas.

-Yo me he convertido en fabricante de matas y en el contador de las historias de Antenor- dijo con una leve sonrisa-. Voy de campamento en campamento llevándole sus historias y las enseñanzas de Ishbala a la gente para que los niños las recuerden. Y… he conocido a una joven, Riza.

Su joven rostro se sonrojo al decir aquello.

-Es tan bella como un amanecer y creo que el gusto.

Riza estiro la mano en busca de la mano de Roy y sintió sus dedos fuertes entrelazándose entre los suyos. Ellas los agarro con toda su alma, como si fuera la única ancla que tenía en esta tierra.

-Toda nuestra gente te envía su amor y agradecimiento- dijo Cansio- Mientras vivimos en los cañones tu fuiste nuestra madre y nos cuidaste a todos. Pero tus hijos han crecido, Riza. Ahora nos preocupamos de otro como tu te preocupaste de nosotros. Aquí se necesita la antigua usanza. Aquí nos necesitan.

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Aquella noche, en la calida oscuridad de la tienda, Riza descanso en los brazos de Roy. No loro, pero sabia que el era conciente de su dolor. La acuno con ternura, como si estuviera mantenido unidas las piezas de su espíritu para evitar que el viento se las levara volando.

Riza le agradecía que no intentara ofrecerle palabras huecas de condolencia. No había palabras para lo que ella estaba sintiendo. Después de tantas esperazas y tantos sueños, y tras el increíble sacrificio de Roy, nadie quería su regalo. Su gente le había dado la espalda para vivir su propia vida Riza sabia que aquello era en cierta medida justo pero eso no hacia que el doliera menos.

-Si hubiera habido uno solo de ellos que quisiera venir- susurro contre el hombro de Roy-, aunque hubiera sido solo uno, me habría hecho tan feliz…

-Vamos, pequeña- murmuro el besándola suavemente en la frente-. Intenta dormir un poco. Por la mañana podemos recoger el campamento y marcharnos.

Cuando los primeros rayos del sol aparecieron en el cielo, Riza y Roy plegaron la tienda, guardaron la ropa y las mantas y las cargaron en los caballos. Estaban apurando el desayuno cuando una figura apareció por el oeste, por el mismo camino que había tomado Cansio.

-¿Distingues quien es?

Roy se coloco a su lado y tomo un arma por su había problemas.

-No es Cansio.

Riza se estiro para intentar reconocer las facciones del jinete que se aproximaba, se podía ver una figura corpulenta he iba a caballo.

-¡Es una mujer! ¡Es Silesia!

Silesia entro unos minutos mas tarde en el campamento. Ella también había cambiado desde el día que Riza le había dicho adiós en el cañón- El peso que había ganado le proporcionaba un aire de dignidad artificial.

-Hola hermana.

Ella le devolvió el saludo a Riza sin bajarse del caballo. Aunque sus ojos eran calidos no sonrió. Pero lo cierto es que Silesia nunca sonreía, tampoco en los viejos tiempos.

-He traído a alguien conmigo- dijo- Alguien que todos los días me dice que le hiciste una promesa y que volverías a por ella.

Solo entonces se dio cuenta Riza de que Silesia no estaba sola. El corazón se le encogió cuando Irina salto de la grupa del caballo. Un instante después la niña iba corriendo por la hierba hacia ella.

Riza abrió los brazos justo a tiempo de recibirla. Casi llorando de felicidad, abrasó con fuerza a la pequeña. Que agradable era sentir aquel cuerpecito entre sus brazos y el tacto de sus bazos alrededor del cuello.

De pronto todo se volvió tan claro cono el agua cristalina. Era Irina la que había mantenido viva su promesa. Y era Irina la que la había llevado de regreso con su gente.

-¡Roy!

Soltándose del abraso de Riza, Irina se lanzo a los brazos de Roy. El la agarro y la lanzó al aire con lo que la niña soltó una carcajada de felicidad.

Por encima de su cabeza morena, los ojos de Roy encontraron los de Riza. En sus profundidades oscuras no vio más que amor, comprensión y aceptación. La decisión final, supo Riza, dependía de ella.

-He traído sus cosas.

Silesia le tendió una bolsa de cuero pequeña. Irina se había quedado callada, como si presintiera que fuera a ocurrir algo importante.

Riza trato de hablar, pero estaba tan emocionada que tenia un nudo en la garganta. Como si celebrara una ceremonia sagrada, alzó el brazo y recibió la bolsa de Irina de manos de Silesia Solo entonces la mujer sonrió de oreja a oreja.

-Ahora las cosas son como deben ser- dijo-. Adiós, hermana. Hasta que nos volvamos a encontrar.

Dicho aquello, arreó al caballo y se fue por donde había llegado.

Roy subió a Irina a la grupa de su caballo.

-Creo que tenemos una hija- dijo dándole a Riza un gran abraso.

-Me parece que eso nos convierte en una familia- susurro Riza feliz.

-Entonces vayamos a casa- sentencio Roy- A nuestro hogar.

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Ya chicas, este es le final, mañana tendrán el epilogo y espero les guste, así que les agradeceré como corresponde mañana, pero aun así les doy gracia por haber seguido esta historia un poco tensa.

Sobre si seguiré actualizando a diario la respuesta es un si, creo que un fin de semana de descanso, un lindo cumpleaños y sus reviews me bastaron para subirme el animo que tenia un poquito caído, así que desde mañana subiré una nueva adaptación que será un poco mas relajada que esta para que tanto ustedes como yo descansamos un poco( la tención de esta a veces me sobrepasaba), así que espero leernos mañana,, ahora a contestar reviews:

Tenshi of Valhalla: Espero que te haya gustado la historia, como ves si tuvo un final feliz después de todo. Gracias por el apoyo que me diste durante todo el transcurso de la historia y el que me has dado siempre., eso es mas de lo que podría desear. Espero que estés bien y nos leemos en las próximas historias, ciao.

Evinkuruga: Siento mucho que hayas pasado por tanta tensión, pero eso las mantenía atentan a la historia, y como ves si tuvo un final feliz. Espero que te haya gustado y agradezco todo el apoyo que le has dado, eso es lo mas importante para mi, así que mil gracia por eso y espero que nos leamos en las próximas historia, ciao.

Taiji-ya Hawkeye: Y el milagro se hizo, jejeje. Como ves tanto sufrimiento valió la pena, el amor lo pude todo y terminaron juntos y felices, ya solo falta el epilogo y terminamos con el suplicio. Gracias por el apoyo que he recibido de tu parte, eso me ha hecho muy feliz, y espero que nos leamos en las siguientes historias, ciao.

Hanae Hotara: Me alegra que te haya gustado la historia y espero que este chap también lo haya hecho, y este inesperado final también. Gracias por el apoyo que he recibido de ti durante toda la historia, se que el colegio consume y sin embargo casi siempre te diste el tiempo para leer y dejar tu opinión, así que mil gracias y espero que nos leamos en las próximas historias, ciao