De nuevo otro capítulo más, y espero que os guste leerlo tanto como a mi me gustó escribirlo. Poco a poco va avanzando la trama... a ver que os parece!

Mil gracias a todos los que leeis la historia, muchas, muchas gracias. Y de forma especial, gracias a silviota (tus dudas sobre por qué el ministro vigilaba a Hermione están ya resueltas en otro capítulo... no te digo más..je,je) y Miss Boop (de verdad, tu animo es indispensable)por vuestros preciosos reviews. Un beso muy fuerte.


Capítulo 6: Poción del sueño

Llevaban horas andando cuando encontraron una cueva. Pese a todo, habían sido precavidos, dejaron un rastro mágico desde el lugar de su aparición. Tenían aún la esperanza de encontrar una forma de volver a su mundo y parecía lógico buscarla en el mismo lugar en que llegaron allí.

Draco se sentía raro en aquella situación pacífica. O más bien, situación "no-tensa". Habían dejado de discutir, pero tampoco se dedicaban a charlar amablemente como si fueran amigos de toda la vida.

Además, el fantasma del beso que se dieron ("Si, en plural, nos dimos el beso, ella no me rechazo…") flotaba entre ellos. Ni la gryfinndor ni él lo mencionaban, pero no era necesario. Eso le irritaba, claro. "Ni siquiera fue un beso!Sólo un tímido roce de labios!Tanto revuelo, tanta incomodidad…por nada!".

Cierto que apenas llevaban dos escasas semanas trabajando juntos. Pero había matices a destacar. Dos semanas viendo a una persona 15 minutos al día era casi un suspiro. Pero dos semanas viendo a Hermione a jornada completa, era casi una vida entera. Pasaban juntos nada más y nada menos que ocho horas diarias. Ella ya no trabajaba archivando informes, estaba dedicada a otro "asunto" de carácter secreto del que Draco no sabía nada. De todas formas, se veían mucho. Era deber de la castaña ayudarlo cuando él lo quisiera, y él lo quería demasiado a menudo (solo para fastidiarla, claro). Y además, tampoco lo evitaba tanto como decía. No podía ser que se encontraran tan a menudo por pura coincidencia. También ella disfrutaba de las discusiones.

Fue el rubio quien encontró la cueva. Hermione tenía su varita, aunque aún no la había sacado de su túnica. Mientras no estuvieran en peligro, con la del chico preparada era suficiente.

La salvaje estancia se iluminó con el "lumus". Draco seguía delante, y se aseguró de que no hubiera ningún animal o planta –mágicos o no- que pudieran dañarles, ya que tenían que pasar allí la noche. No habían comido nada desde que llegaron, pero ya estaba atardeciendo y era mejor buscar la comida a la mañana siguiente.

- Bueno cielo. Aquí dormiremos.

- No es que sea un hotel cinco estrellas, pero…

- Si la dama quiere algo más a su altura… -dijo él enfadado.

Después de tantas horas allí no estaba para muchas bromas. Empezó a pensar que hubiera sido mejor estar callado.

- Me conformaré con esto, Malfoy.

Él no respondió nada. Se limitó a poner hechizos protectores en la entrada. Le importaba bien poco que le pasara algo a la orgullosa esa, pero su propia seguridad sí era importante.

Se echó sobre el frío y húmedo suelo, procurando estar lo más lejos de Hermione. Puso su túnica a modo de improvisada almohada y aún con una mano sosteniendo su varita, se quedó dormido.


Theodore Nott estaba, por fin, contento. Todo empezaba a ir bien.…..Su reunión clandestina con ese Brandon había resultado, cuando menos, interesante. Obtuvo información, a cambio de información. Nada importante, por supuesto, no reveló secretos que pudieran romper sus esquemas.

Así que Jack Malory, el hermano del Ministro, el intachable jefe del departamento de misterios también estaba metido dentro de todo aquel enredo. Debería alertar a Malfoy para que anduviera con cuidado.

Brandon esperaba que Nott traicionara a los rebeldes. De algún modo sabía que podía tener relación con ellos ("Y tanto –se sonrió- yo soy su jefe") y esperaba usar eso en su contra. Pero se libró.

El slytherin le contó que debido a su reciente incorporación al grupo no tenía información. También le dijo quepor culpa dela reciente derrota de Lord Voldemort el grupo rebelde estaba aún muy desorganizado.

Se dirigió hacia el salón, donde le esperaban sus compañeros. ¿Traicionarlos? Jamás. Se odió a sí mismo por su debilidad de espíritu el día anterior. Pero no le compraría nadie.


Hermione no sabía que hora era. Se despertó tras unas cuantas horas de sueño irregular. Dormir entre aquellas piedras era terriblemente incómodo. Además no se sentía segura en la cueva, aunque Draco pusiera protección adicional, estaba fuera de la tranquilidad de su casa, en un sitio extraño y desconocido para ella.

Dejó que pasaran unos minutos para centrarse un poco (recién levantada no estaba nunca al 100). Le dolía la espalda, así que se sentó y pasó sus manos por la zona dolorida.

Envidiaba tremendamente al chico que estaba con ella. Él se durmió en cuanto su cabeza hizo contacto con el suelo y respiraba acompasadamente, hasta daba la sensación de estar cómodo y a gusto.

El dolor no se aliviaba, así que se puso en pie dispuesta a pasear un poco por el "recinto".

Poco había que ver en aquella minúscula cueva excavada en la tierra. Ni siquiera tendrían que haber comprobado lo segura que era. Allí no había nada vivo, y mucho menos nada que pudiera hacerles daño. Sólo piedras, algo de musgo en ellas y un pequeño charco al fondo, fruto seguro de alguna tormenta.

Se arrodilló delante de Draco. Dormido parecía indefenso. La poca luz que entraba caía justo sobre su cuerpo. No estaba excesivamente despeinado, pero algunos mechones tapaban su frente. Además, al dejar la túnica debajo de su cabeza, se había quedado sólo con su camisa burdeos sacada informalmente fuera de los pantalones negros. Desde luego, el oscuro era ideal para él.

Tenía los labios unidos, y veía su pecho subir y bajar levemente cuando respiraba. Así estaba peligrosamente guapo.

La camisa le marcaba los músculos. Hermione tragó saliva. Tenía la garganta seca. Una idea acababa de pasarle por la mente. Algo que quiso hacer desde que vio al rubio en el despacho de Malory. Él no se daría cuenta, dormía profundamente y tendría cuidado de no despertarlo.

Sentada a su costado derecho, paso su mano por los fuertes músculos del torso. Se estremeció, aquello no estaba bien. Pero deseaba tanto hacerlo… Él no despertaba aún, es más, sonreía en sueños. ¿O eran sólo imaginaciones de la castaña?

Hermione se mordió el labio. "Sólo un poco más –se dijo." Así se lo quitaría de la mente, y dejaría de atormentarse pensando en él.

Aprovechó que la camisa estuviera sacada de su sitio y deslizó sus manos debajo de ella. Sintió un escalofrío recorrerla, pasar descarado por su espalda y dejarla casi temblando. Era tal y como ella esperaba, los músculos duros, la piel tersa…

"Otro poco más" volvió a animarse a sí misma y aventuró sus manos hasta sus pectorales…

Lo que sentía ahora le extrañó. Draco tenía algo bajo la camisa, pegado a su cuerpo. Por el tacto parecía cartón… Un informe?Por eso él estaba en el ministerio?Quería robar un informe? "Claro tonta, no iba a estar en la habitación, rodeado de miles de carpetas, sólo por el placer de verlas". ¿Cómo no se había dado cuenta antes? Después del ajetreo de encontrarse en aquel lugar, no tuvo ocasión de pensar qué motivos tuvo Draco para volver al Ministerio.

Estaba tan asustada que temía que fueran los latidos de su corazón los que despertaran a Draco. Liberó sus manos de él, y sacó su varita.

"Accio informe" susurró.

La carpeta marrón resbaló por la piel de Draco y llegó limpiamente hasta las manos temblorosas de Hermione.

Seguí teniendo mucho miedo, si él la descubría iba a estallar una pelea sin precedentes entre los dos. Además si el rubio se había arriesgado a entrar en el ministerio, debía de ser por algo que mereciera de verdad la pena, por algo concreto y preciso. Nunca lo había visto enfadado de verdad, y ahora más que nunca recordó que él había estado en el bando de Voldemort.

Y entonces se avergonzó. ¡Ella era una gryffindor! No le tendría miedo. Él no sabía que tenía su varita con ella y eso le daría ventaja inicial en el caso de que lucharan.

Leyó el informe buscando algo que lo identificara.

La sangre se le congeló en las venas. Lo veía claro y nítido: Poción VT.


La reunión de rebeldes acababa de iniciarse al llegar Nott. Estaban todos sentados en una gran mesa redonda.

- Buenas noches, amigos –saludó el recién llegado-.

Se escucharon aplausos y vítores.

- No somos un grupo muerto. El ministerio no nos tiene miedo, cree que sólo somos los restos de unos principios que han quedado enterrados con Voldemort. Pero esa percepción de nosotros es errónea. Tenemos mucho que decir. Y vamos a demostrar que existimos.

- ¿Cómo? –habló un hombre mayor, de al menos unos cincuenta años, con ojos astutos. Algo en su apariencia le daba un toque siniestro.

- Todos sabéis de mis contactos. Somos pocos pero estamos bien situados. Atacaremos donde más duele. Será solo un toque preventivo, pero impresionará y esa es nuestra intención. Ser tenidos en cuenta.

Nadie dijo nada.

- Atacaremos el callejón Diagón. Provocaremos una explosión.

Más silencio.

- Será el último domingo del mes. Por la mañana. Cuando más afluencia de personas recibe.

Nuevamente silencio. Pero ahora se veían caras ilusionadas mirando más expectantes que nunca al jefe rebelde.


Hermione se quedó unos segundos maravillada al ver el informe. Ella se había arriesgado a entrar a hurtadillas en el ministerio por culpa de aquella carpeta cerrada mágicamente. Y Draco la había conseguido como si fuera un caramelo que regalaran, expuesto delante de todos. En parte estaba molesta porque él hubiera logrado cogerlo con tanta eficacia.

Y además no había duda. Esa era la información que había despertado su interés.

No iba a permitir que ese engreído se la quedara para él. Ella la había visto primero, se merecía descubrir el misterio.

Actuó con cautela. Sin levantarse aún, agarró el informe con la mano izquierda y lo puso entre la falda y su espalda, con la intención de que Draco no lo viera si abría casualmente los ojos en aquel momento.

Ahora el plan estaba claro: sólo tenía que levantarse con cuidado e ir andando hacia atrás hasta el lugar que se había hecho llamar "cama" esa noche.

Volvió a mirarlo a los ojos. Seguían cerrados, y su respiración igual de tranquila.

Empezó a incorporarse cuando una mano sujetó firmemente su muñeca.

- Malfoy…

Esta vez no lo gritó.

Lo susurró.

No tenía escapatoria, la razón había perdido la batalla. Se acercó lentamente a él y lo besó. Le regaló primero un beso tierno, como el del rubio días atrás. Tocó sus labios y los humedeció después con su lengua al notarlos secos. Se inclinó un poco más hacia él para facilitar el acceso a sus labios.

Draco todavía no estaba despierto totalmente, y al principio pensó que era todo un sueño. Había escuchado un ruido y su mano accionó por reflejo tomando la muñeca de la castaña. Pero no era un sueño. Ella le estaba besando, estaba de rodillas a su lado, besándolo.

Intentó incorporarse para responder al beso, y al hacerlo sus pies empujaron una roca hasta el pequeño charco de la cueva. Un sonoro plof retumbó en la estancia.

Era lo que Hermione esperaba. En un gesto rápido, y aprovechando el ruido y el aturdimiento del rubio lanzó lejos el informe ocultó en su espalda sin peder el contacto con él.

Ahora debería alejarse.

"Deberías…"

Pero no lo hizo.

Se tumbó totalmente al lado del chico. Notaba sudor frío por todo el cuerpo, y su pecho no paraba de moverse por culpa de su respiración agitada. Tenía todo el cuerpo en tensión por su cercanía, y el calor atravesaba todas y cada una de las células de su cuerpo. Aún sus manos estaban empapadas de la piel suave que había tocado antes.

Él no quiso detener el beso y se inclinó hacia ella con intención de profundizarlo más. Gimió interiormente al notar que ella esperaba lo mismo. La lengua del Slytherin penetró furiosa en la boca de Hermione. La recorrió con furia, quería saborearla entera, despertar sus sentidos, excitarla… Y la respuesta de ella fue igual de pasional. No pensaba, sólo actuaba.

Por fin hacía lo que deseaba. Volvió a pasar sus manos debajo de su camisa y comenzó a recorrer los músculos una y otra vez, de arriba abajo, tocando toda su piel… Pero ahora Draco estaba despierto y notaba las manos de la chica quemándole allí por donde pasaban.

Tuvo que parar de besarla para soltar un gemido que ya no podía aguantar más dentro de sí. También él sentía que necesitaba más.

Ya estaba completamente echado sobre ella, buscando mayor contacto y haciéndole ver lo excitado que estaba.

Con una de sus manos le hizo flexionar una pierna y comenzó a tocarla con sus dedos. Aunque la pasión lo consumía por dentro, rozaba su pierna lentamente, a penas tocándola con los dedos.

Y Hermione se retorcía debajo suya, arqueando la espalda para tener todo el cuerpo de Draco encima del suyo. Ni siquiera estaba muy segura de lo que él le estaba haciendo, por segundos se sentía volar y su mente desconectaba totalmente, para luego volver a enchufarse al mundo y responder a sus caricias.

El deseo entre ellos crecía y crecía, y era como un enorme globo inflándose que acabaría por explotar. Ambos querían controlar y a la vez eran controlados.

Nunca supo en qué momento Draco le desabrochó la camisa, ni tampoco el momento exacto en que ella prácticamente arrancó la de él para poder tocar cómodamente. Y no lo supo por qué sus dedos, que no paraban de subir y bajar por sus piernas habían llegado ya a su intimidad, casi haciéndola gritar su nombre mientras él le besaba el cuello.

En un intento de recuperar el control, Hermione se sentó a horcajadas encima de Draco. Rozándose contra su hombría, retomando el control de la situación.

Apoyó las manos a ambos lados de su cabeza y comenzó a besar su cuello… bajar por sus pectorales…

Sabían como iba a acabar a aquello…

Las manos de la castaña seguían apoyadas sobre piedras llenas de musgo, a los lados de la cabeza del rubio. Y mientras ellos estaban prisioneros de la pasión, no se dieron cuenta del humo violáceo que salía del musgo, y que en pocos segundos fue adormeciéndolos.

Y Hermione se quedó dormida sobre el pecho desnudo de Draco, con la falda indecentemente subida, un brazo de él rodeándola.

Abrazados aún.


Katie había decido hablar con Hermione ese mismo día. Quería contarle como el señor Malory y su hermano (¡por Merlín¡el propio ministro!) la habían convencido para vigilar todos sus movimientos y comunicárselos.

Ojala ella la perdonara.

Pero Hermione no acudió al trabajo ese día.

Y Draco Malfoy tampoco.

Preocupada, Katie llamó a Ron. Hermione no era el tipo de persona que faltaba al trabajo sin dar motivo. Ella hubiera avisado con una lechuza, o incluso enferma, se habría presentado para excusar su baja.

Junto con Harry, Ginny y los gemelos se dirigieron a casa de la castaña. Pero por más que llamaron a su puerta nadie les abrió.


El sol que apareció tímidamente en el este, comenzó pronto a tomar fuerza. Y a alumbrar con sus rayos todo a su paso.

También sus rayos llegaron a los ojos de cierto rubio que aún dormía, dando con fuerza e insistencia en sus párpados.

Draco Malfoy se encontraba cansado como nunca. Abrió los ojos lentamente, maldiciendo interiormente por tener la luz del sol deslumbrándolo de esa forma.

Intentó moverse para desperezarse, pero…

Su camisa color burdeos estaba a algunos metros de él, y podía ver desde donde estaba varios botones arrancados. Aún así lo realmente sorprendente era tener a Hermione a su lado, abrazada a su cuerpo, dormida aún. Estaba tranquila, confiada… E irresistible, enseñando indecentemente sus piernas, con la camisa desabotonada…

Los recuerdos vinieron a su mente. ¿Cómo habría acabado la noche anterior su pasional encuentro?

Decidió no despertarla y poner primero en orden sus ideas.

Se separó de ella con cuidado, y se puso lo que quedaba de su camisa. La túnica la dejó haciendo de almohada.

Ya vestido, se acercó a ella para mirarla. Realmente estaba preciosa, "aún siendo una sangre-sucia". Se extraño al ver su uñas manchadas, llenas de… ¿musgo?

Miró las rocas cercanas. Era musgo, desde luego, ya lo habían visto al entrar al lugar. Pero era un poco extraño… visto de cerca, tenía el tallo de un extraño color violeta.

¡Claro¡Ese musgo era el principal ingrediente de la poción del sueño más poderosa! Ella lo habría arrancado sin querer, haciendo liberar su jugo, mientras estaba encima suya…

Sonrió. Al final no había llegado a pasar nada entre ellos. Vaya, vaya… "¡qué pena!" pensó sin a penas darse cuenta.

Aunque le apetecía pensar sobre todo lo que había vivido con Hermione, lo primero era encontrar agua y comida. El estomago le rugía de hambre.

Lo mejor sería despertarla e ir juntos a buscar algo que llevarse a la boca.

Vio la carpeta Poción VT tirada en una esquina. "Un momento… ¿qué hace aquí el informe¿no estaba en mi…? Hermione. ¿Eso era lo que buscabas ayer, no?" Ahora estaba enfadado. Muy enfadado. La muy perra sólo quería saber qué había cogido de la sala de los informes.

Sus pensamientos quedaron interrumpidos. Hermione se había despertado. Ligeramente aturdida, miró a un Draco furioso. Ni siquiera le dio tiempo a decir buenos días.

- ¿Qué sabes de la poción VT, "cielo"?


Ja,ja,ja... lo sé, lo sé... soy cruel por dejarlo aquí. Pero es que ya estaba saliendo un capítulo demasiado largo. No adelanto nada sobre el nuevo... XD pero estará listo dentro de poco.

Espero vuestros reviews!