Ya estamos aquí otra vez, con un nuevo capítulo para que leais. ¡Ya van siete!

silviota-> muchas gracias por tu apoyo, practicamente capítulo a capítulo. Saber que hay gente leyendo todo lo que escribo es un gran ánimo.

miss boop-> ¡como decírtelo! me ha encantado tu review, me reí mucho leyendolo. Desde luego fue muy inoportuno que ambos se quedasen dormidos..pero... en fin. Nada nuevo tengo q decirte, tu animo me sigue siendo indispensable!

PsicodelycCorpse-> bienvenida! no sabes la sonrisa tan grande que se me dibujo al saber que te gusta mi forma de escribir! sé que al principio era más pesada la historia, pero las cosas tenían que ir pasando poco a poco. Gracias por tu apoyo!

pumuky->también bienvenida! ja,ja..ya veo que siempre corto los capítulos en el peor de los momentos..sorry! Nott es malísimo, desde luego, a penas he visto a este personaje en fics y quería explotarlo, me alegra que te guste cada vez más lo que escribo.

Besos -muuuuuchos besos- a todas por los reviews, besos también a los que seguís la historia y la leeis. Gracias.


Capítulo 7: En territorio enemigo

- ¿Qué?... ¿qué? –Hermione reprimió un enorme bostezo-. Qué poción? Qué pasa?

Definitivamente recién levantada no había mucho que hacer con ella… Y Draco notó su aturdimiento. Blandió la carpeta en su mano.

- Con esto.

Acabó de despertarse repentinamente. Ver al rubio enfadado (se atrevería a decir que muy enfadado) y con los papales de la poción VT entre sus dedos era un buen motivo para espabilarse.

- Qué haces tú con ese informe?

- ¡Genial! Eso mismo te estaba preguntando yo a ti Granger. Por qué MI informe no está donde tiene que estar, sino arrojado en cualquier parte de esta mugrosa cueva.

- Tu informe! JA!

"Draco, serénate… serénate" Efectivamente tuvo que contar hasta diez y además hacerlo muy despacio antes de volver a hablar. Tan pronto sentía por ella el más profundo deseo como notaba hervir la sangre en sus venas por el odio.

Habló casi escupiendo veneno.

- Voy a buscar algo de comer, cielo. Mientras, procura vestirte decentemente. –y se fue sonriendo maliciosamente sin darle oportunidad de contestar.

Hermione seguía tumbada en el suelo, incorporada sobre sus manos. Instintivamente miró su propio cuerpo. Se le tiñeron de rojo las mejillas al recordarlo todo violentamente. ¡Estaba semi-desnuda!

Irritada, levantó la vista echando fuego por los ojos, vio como el rubio salía de la cueva sin que le afectaran los hechizos protectores, y vio también como disfrutaba de verla sonrojada.

Pese al enfado, lo primero que hizo fue abrocharse la camisa y (esto la hizo enrojecer aún más) recolocarse la ropa interior. Después se acercó al charco de agua, y asomada a él se peinó con los dedos.

Por lo menos ahora tenía un aspecto más "normal".

La mayoría de los magos no sabían lo que era una película, pero ella sí. Veía pasar por su mente la película de todo lo ocurrido la noche anterior. Una película a cámara lenta.


Harry fue quién decidió no decir nada a nadie de la súbita desaparición de Hermione. Era mejor guardar silencio, por el momento. Y Ron, Katie y Ginny estuvieron de acuerdo. La señora Weasley se vería demasiado afectada.

Estuvieron un buen rato quietos, sin hablar, sentados en el portal de la castaña. Luego sin demora mandaron a Katie a dar una explicación (la que fuese) al señor Malory. El jefe quedó aparentemente tranquilo, según les contó Katie al volver de su despacho y eso les relajó en parte. Ya no reprenderían a Hermione por su falta.

Además después del susto inicial, comenzaron a buscar excusas lógicas.

Hermione no era ninguna cría, era una mujer capacitada y –como todos sabían- muy independiente. Podía estar en cualquier parte, incluso podía enfadarse si llegaba a saber lo controlada que había estado.

Por tanto, esperarían hasta el día siguiente antes de dar la voz de alarma. Ellos por si acaso estarían al tanto de cualquier indicio suyo.

Extrañamente, ninguno relacionó la ausencia de Draco con la de la chica. Había cientos de trabajadores en el Ministerio, ese mismo día habrían faltado muchos más, por diversos motivos. No era lógico pensar que las faltas de trabajadores del edificio estaban relacionadas de alguna manera.


La verdad es que Draco no había encontrado comida. La primera media hora la dedicó a deambular sin rumbo fijo. Después se enfadó consigo mismo por haber estado dando vueltas, recorriendo el mismo camino todo el rato, sin alejarse de la cueva. "Ni que me preocupe lo que le pueda pasar a Granger".

Bueno, a lo mejor sí que le preocupaba algo. Verla dormir sobre su pecho, tan tierna, abrazada a él, hasta parecía a gusto echada en su cuerpo… le produjo una sensación extraña… como un mareo. "Claro que sentiste mareo idiota… llevas horas sin comer, y has sido recudido de tamaño de forma brusca para aparecer en este mundo".

Pero sólo se había sentido así de perturbado al despertarse junto a la chica.

Espantó esos pensamientos de su mente.

Obviamente llevaba el informe consigo. Lo último que le faltaba es que ella lo escondiera, y se lo quedara.

Nuevamente estaba en problemas por su culpa. Últimamente todo lo que le pasaba era por SU culpa. Por lo menos se le había pasado un poco el enfado. Y menos mal, porque enfadado no podía pensar con tanta claridad.

Se sentó sobre una roca y transformó una hoja marchita del suelo en una pequeña cantimplora. Después, buscó el arroyo que había oído correr cerca de la cueva el día anterior.

No le costó encontrarlo. Llenó la cantimplora, y sin ninguna gana fue a ver a Hermione, tenían que hablar.


Neville y Luna paseaban tranquilos por el callejón Diagón. Entre semana estaba más tranquilo y podían ver sin colas, ni apretujones de gente las lechuzas, las escobas, las ropas de la tienda de Madame Malkin…

Saber que todos esperaban ansiosos la noticia de que estaban juntos no les ayudaba a dar ese paso. A Luna le gustaba mucho Neville, y sabía por el comportamiento del chico que era correspondida. Y, claro, a Neville le encantaba Luna y también sabía sobre los sentimientos de ella.

Desgraciadamente no era lo mismo decir que hacer. Aún eran solo amigos.

Cierto que Luna estaba acostumbrada a decir siempre lo que pensaba, incluso si esto último resultaba molesto o embarazoso, pero el tema de Neville era distinto. No era capaz de soltarle de pronto todo lo que pasaba por su cabeza.

Su amor era un secreto a voces.

Iban juntos tomados inocentemente de la mano, cuando el gryffindor se extrañó.

- Looney, no es aquel Theodore Nott?

Luna dirigió su mirada hacía a Neville.

- ¿Quién?

- Él estaba en Slytherin los años de Hogwarts. ¿Recuerdas?

- Sí…claro…Nott. ¿No es un mortífago?

Los recuerdos ya habían llegado a la mente de Lovegood. Nott… un peligro andante desde su opinión.

- A los ojos de la ley, un exmortífago.

- Fue exculpado? Nott?

- Theodore es rico e influyente. Escuché a Harry decir que todos los aurores sin excepción opinan que él tiene un escalafón muy importante en el grupo rebelde y que…

- Neville. Se está alejando. Y va directo al callejón Knockturn.

El chico pensó. Todavía quedaban restos en él del mete-patas que fue en Hogwarts, pero en lo general su valentía había subido varios puntos en los últimos años.

- Sigámoslo. Y después lo mejor será informar a Harry y Ron de esto.


Hermione paseaba por la cueva desesperada. No sería correcto salir de allí. Aunque la idea no le gustara, Malfoy y ella no debían separarse mucho tiempo. No conocían el terreno y estar juntos era primordial.

Pero claro, el muy tonto se fue dejándola sola, avergonzada y llevándose el informe.

Cuando "su real majestad" se dignase en aparecer, la castaña estaba dispuesta a descargar su enfado con él… Necesitaban salir de allí. No por la falta de comida, bebida, sino porque estar juntos era una experiencia corrosiva.

Desde luego que sentía remordimiento por lo que había hecho. Él le dio un casto beso… ¡y ella se echó encima de él! No obstante, se excusaba de forma bastante convincente por su actitud.

"Él me provocó… quitarse la túnica. Seguro que lo hizo adrede! No soy de piedra!". Draco dormido, con la camisa tan fina, como una segunda piel, marcándole el cuerpo. Y claro, ella tuvo que tocarle y hacer saltar dentro de ella una chispa.

Chispa que pasó a ser fuego que la quemaba, cuando él despertó sujetándola y mirándola profundamente con los ojos claros. Luego todo pasó tan rápido… ella le besó y… el aliento del rubio sobre su cuerpo, sus manos grandes tocándola, los exigentes gemidos de ambos… la situación desmadrándose… y luego. Vacío en su cabeza.

¿Qué más había pasado? Hermione tardó mucho menos que Draco en atar ideas. El musgo violáceo, principal ingrediente de la poción dormens… -sonaba la voz de Snape en su mente, y mientras ella veía la planta adherida a la roca.

Escuchó unos pasos.

El rubio volvía.

- Me alegra verte más vestida –la saludó-.

- Dame esa carpeta, Malfoy –mejor no responder a sus provocaciones tan pronto-.

- Ni hablar. Siéntate. Hablaremos como personas civilizadas que somos.

- ¡Nadie-me-da-órdenes!

- No eches por tierra mis pacíficas intenciones y siéntate…

- … se dice por favor…

- ¡Siéntate de una vez!

Hermione se sentó en una roca a regañadientes. Draco lo hizo inmediatamente después enfrente suya.

- Como seguro que sabes, Granger, esta carpeta no puede volver a ser duplicada. Ya hice una copia del original. Están ambas hechizadas para que no haya más de dos carpetas iguales dando vueltas por ahí.

Ella lo miraba orgullosa.

- ¿Y qué propones, Malfoy?

- Escuché a un inefable hablar de esta poción. Despertó mi curiosidad y por eso decidí cogerla –mintió tranquilamente Draco. Ella no podía saber la verdad-. No sé como supiste tú de su existencia, pero…

- Tú siempre curioseándolo todo, bombón.

Como le provocara otra vez, Draco no tendría suficiente con contar hasta diez para tranquilizarse.

- ¿Sabes que podría lanzarte una maldición imperdonable ahora sin que nadie se enterara?

- ¿Sabes que yo te lo impediría?

- No me hagas reír.

- En resumen, Malfoy. ¿Qué haremos con la carpeta? Tú la quieres, yo también y no hay más copias. Podemos batirnos en duelo todas las veces que tú quieras. Pero no me parece una opción… civilizada, como tú dirías.

- Ajam…

- Compartámosla.

- QUÉ?

- ¿Cuál es tu opción mejor? La gloria no será para ninguno de los dos si peleamos y acabamos dañando la información. Repartámonos el trabajo.

- Muy bien. Yo guardaré mientras el informe, y cuando regresemos nos pondremos de inmediato a…

- No. Tú, precisamente tú, no guardarás el informe.

- Claro. Lo tendrás tú, no cielo? Ni hablar.

- Nuevamente una discusión que no nos llevará a nada, Malfoy. Si intentarás comportarte como la persona civilizada que prometiste llegaríamos a alguna parte.

- Ah...claro. Pretendes que no me enfade. ¡Tú quieres robarme la carpeta! Y eso aderezado con el hecho de que no tenemos ni siquiera la más mínima idea por muy ridícula que sea de…

- Calla un momento.

A Hermione se le acababa de ocurrir una idea absurda. Tan absurda que merecía la pena tenerse en cuenta.

- Sígueme, bombón.

- Empiezas a asustarme cada vez que me llamas así –susurró Draco-.

- ¿Decías?

- Nada, nada.

La castaña salió de la cueva, y ayudada por su varita se dirigió al lugar dónde se habían aparecido, con el rubio tras de ella. Tardaron unos quince minutos en llegar al lugar marcado con el pañuelo de la chica.

- Dame la mano, Malfoy.

- Estás loca, tú que…

Pero se cayó al ver el rostro enfadado. Estaban demasiado ariscos esa mañana los dos. Haber estado tan cerca de… bueno, estaba claro como hubiese acabado la noche de no ser por el musgo dichoso. La idea de poseerla que antes solo le venía a la mente de vez en cuando y tímidamente, iba cobrando cada vez más fuerza.

Aunque ahora estuviese muy enfadado para pensar en esas cosas.

Tomó su mano sin rechistar más.

Hermione sintió la mano grande tomada a la suya y puso en marcha su disparatada idea.

- Creo que sé como volver al ministerio. Es posible que no funcione, pero por si acaso, deberíamos desilusionarnos. No creo que sea lo mejor aparecer corpóreos en el ministerio. No sabemos qué hora será, ni quién habrá en la sala circular. Es mejor no crear sospechas.

- Lo qué tú digas –dijo en tono de burla Draco, mientras aplicaba el hechizo a ambos con la mano libre-.

La chica no le hizo caso. Cerró los ojos y formó en su mente, perfecta y sin errores la imagen de la pared lisa y uniforme con la mancha. Ahora, en su cabeza, ella estaba en la sala circular, con la puerta marcada abierta… Quería revivir mentalmente todo lo que había pasado hasta llegar a aquel mundo.

La mano masculina le transmitía calor por todo el cuerpo, pero intentó no pensar en eso ahora… no podía distraerse.

Volvió a centrarse en esa imagen. Cuando estuvo totalmente nítida, se imaginó a si misma agachada delante de la misteriosa mancha en ella, y dirigió su mano hacia allí, para tocarla otra vez.

….

Otra vez ese extraño sentimiento.

¡Había funcionado! Sentía como si enormes manos estirasen todo su cuerpo… "Animo, Hermione. Solo durara unos minutos".

Mientras el rubio no soltaba la mano suave, y pensaba que fuera lo que fuera lo que hizo Granger, debía de haber funcionado, porque la sensación era inversa a la sentida al llegar a aquel mundo.

Cuando abrió los ojos claros, se encontró a sí mismo en la sala circular. Volvió a cerrarlos aliviado, pero la siguiente imagen que percibió no era el ministerio, ni mucho menos.

- Dónde estamos, cielo? Pretendes secuestrarme?

- No des ideas. Estamos en mi casa. Esto es mi habitación.

"Perfecto, Draco, ahora estás atrapado en territorio enemigo"

­- Tenemos mucho que hablar, bombón –dijo Hermione, sarcástica-.


Tachán! Ja,ja,ja..y fin -por ahora-. Nuevamente se me acaba un capítulo sin haber puesto todo lo que tenía pensado... ¬¬

Espero tener pronto el nuevo capítulo, aunque debo decir que lo que más me motiva a escribir son vuestros preciosos comentarios...je,je...

los espero!