Con un pelín de retraso –cierto-, pero ya está listo el nueve. Y es el capítulo más largo hasta el momento… XD

Muchas gracias a silviota, hanna, fatima girl, miss boop y pumuky por dejarme comentarios tan fantásticos! Un beso sincero para todas y espero que os guste esto nuevo!


Capítulo 9: Una habitación diferente

Brandon era rubio y de ojos claros, aunque su piel tenía un fuerte color tostado. Quizás su apariencia era consecuencia de su procedencia: Brandon era australiano. Y, por lo menos en su país de origen, era considerado un australiano muy guapo: a las características ya mencionadas había que añadir el cuerpo bien trabajado del joven mago.

Sus padres habían sido muy racistas toda la vida respecto a los magos de sangre "mezclada", pero su ideología era más relajada. Cierto que la mayoría de sus amigos eran hijos de magos, pero no porque tuviera prejuicios con el resto. Ni le iba ni le venía mucho ese tema.

Se había mudado a Inglaterra unos meses antes, para entrar a trabajar en el Ministerio del país. Pero estaba decepcionado. Era un trabajo estresante: se liaba con tanto departamento, tanto revuelo constante… no estaba acostumbrado.

Le habían mandado investigar a Nott, ya que se pensaba que era el cabecilla de la avanzada rebelde. No obstante, después de hablar con él –le costó horrores conseguir esa cita clandestina- cambio de opinión. Sus intereses estaban mejor con Theodore.

Cierto que el exslytherin le dijo que no era el líder del grupo, y otras mentiras que no creyó, pero eso le daba igual.

Comprendía que era necesario mentir en aquellos tiempos de inestabilidad para no perder todo por lo que uno luchaba.


¡Qué viernes más aburrido! , pensó Draco al llegar a casa. No había visto a Granger en todo el día, y por lo tanto no pudo discutir con ella, actividad a la que estaban los dos más que enganchados. Bueno, le vino bien en parte un descanso, bastante había con los sueños calientes que tenía todas las noches…

Además tuvo que pasar toda la tarde aguantando a Nott y al resto de chalados rebeldes. El rubio sólo estaba allí egoístamente, necesitaba la ayuda de un grupo bien organizado para recuperar su dinero. Ya está. Las ideas extremistas de su compañero de Hogwarts, eran demasiado… eso mismo, demasiado extremistas.

La fuerte educación recibida estaba bien arraigada en su cerebro: detestaba en general a los sangre-sucia. Pero cuando terminó la guerra, y se quedó solo, se sintió en parte libre de la presión. Los exmortífagos estaban locos, no había otra palabra. Sus sangrientos planes no cogían en su cabeza. "Atacar el callejón Diagón… ¡valiente tontería! Y después¿qué?".

Él se estaba acostumbrando poco a poco, y sin apenas darse cuenta a la presencia de impuros. Seguía sin acercarse a ninguno, pero ya no veía malo que los demás lo hiciesen. "Es su vida, cada uno hace con ella lo que quiere". La verdad es que siendo un Malfoy, su actitud había mejorado muchísimo, y –en términos Malfoy- se diría que hasta rozaba la tolerancia.


- Katie! YA SÉ USAR EL FELEFOTONO! –la voz de Ron era la más feliz del planeta.

- Ja,ja,ja… ya veo Ron, pero es teléfono.

- ¡Bah! Estos muggles siempre complicándolo todo. Tofetono es un nombre igual de válido…

Pero el pelirrojo tuvo que para de hablar para esperar que la chica dejara de reírse. Merecía la pena hacer payasadas para escucharla reír.

- ¿Te ríes de mí? –dijo, falsamente molesto-.

- En absoluto –dijo ella, aún risueña-. Dime, qué puedo hacer por ti?

Ella no lo vio, pero sonrió maliciosamente imaginando respuestas a esa pregunta.

- Lo primero darme clases muggles. Los nombres de estos absurdos cacharros no se me acaban de meter en la cabeza. Lo segundo contestar que sí a mi excelente proposición, mañana por la noche vamos todos a la Multijugos!

Katie no necesitaba aclaraciones. Sabía perfectamente quienes eran "todos".

- ¡Es fantástico! –estaba realmente ilusionada-. ¡Nunca he estado y he oído hablar mucho de ella!

- No se hable más. Yo iré a recogerte. Ponte guapa para mí.

Obvio que Katie no contestó. Se puso nerviosa, tanto que parecía que le habían soltado el piropo en vivo en y en directo, en vez de por teléfono.

- Muy bien –procuró no perder nunca el tono risueño-. Te esperaré. Buenas noches, Ron.

- Buenas noches. Un beso preciosa.

Ron colgó.


Hermione estaba seriamente preocupada por su salud mental. Era una mujer coqueta, por supuesto, pero había vaciado literalmente, todo su armario sobre la cama. Eso ya no era tan normal.

No se decidía sobre qué ponerse esa noche, y su indecisión era exagerada. Lo único que importaba era estar espectacular en la discoteca. Cualquiera diría que se preocupaba así por algo, o por alguien… "alguien" que no iba a estar en la discoteca esa noche…

Mientras desechaba prendas, pensaba en la cara que se le quedaría al rubio si la viera esa noche. "Hermione Jane Granger, deja de pensar en él ahora mismo!".

Una larga hora después (arreglar su pelo, vestirse, mirarse mil veces el en espejo…) estaba lista y contenta con el resultado.

Se había puesto un vestido rojo pasión, cuya falda quedaba bastante por encima de las rodillas. Tenía un sugerente escote en uve y dejaba la parte superior de la espalda desnuda. Unas bonitas botas negras completaban el atuendo. La atención se centraba en sus piernas y su escote, así que no se sobrecargó de maquillaje: a penas lo necesario. Sonrió delante del espejo. Estaba sexy, tal y como ella quería.

Justo entonces sonó el timbre. Era Katie.

- ¡Guau! Hermione… ¿a quién pretendes impresionar esta noche?

- Simplemente me apetecía ponerme guapa. Tú también estás espléndida. Has sido muy puntual, siéntate. ¿Quieres tomar algo?

- No, verás Hermione. No voy a poder ir contigo a la discoteca.

- Cómo?

- Verás, es que Ron me llamó, él va a venir a recogerme…

La expresión de la castaña cambio súbitamente…

- Así que Ron… claro. No pasa nada, iré sola.

- ¿En serio no te importa?

- En absoluto. Para nada. Pero creo que tú tienes mucho que contarme…

- Con.. cont.. contar… yo no tengo que contarte nada…

- Vamos Katie, somos amigas. Llevo semanas viéndote tontear descaradamente con Ron y yo pienso…-

- ¿Descaradamente?

Hermione siguió como si no la hubiera escuchado:

- … que deberías contarme algo así, y más teniendo en cuenta todo lo que yo podría ayudarte.

- Bueno, es posible que me atraiga de cierta forma… -dijo ella totalmente avergonzada-.

- Excelente. Cuenta conmigo.

Katie se levantó y la abrazó.

- No merezco ser tu amiga Hermione. Ahora no es el momento para explicaciones, pero baste decirte que voy a estar cuando me necesites siempre ya que pienso que te lo debo. Como decía ahora no es el momento, pero tú y yo tendremos una charla pronto, y sólo espero que me puedas perdonar.

- Katie.. ¿Qué…?

- Shh. Ya hablaremos. Hoy –le guiñó un ojo- vamos a salir a arrasar.

Hermione se quedó muy preocupada después de escuchar la confesión de su amiga. Pero justo cuando pensaba someterla a tercer grado, se escuchó llamar a la puerta. Era Ron. Katie se despidió nerviosa y se fue a la discoteca con él.

De eso había pasado ya media hora larga. Hermione se retrasó a propósito, no quería cruzarse con la "pareja" por el camino y arruinar algún momento a solas.

Pero ya eran las doce de la noche, hora más que aceptable. Katie tenía razón, iba a salir a arrasar, tenía unas ganas de fiesta increíbles. Se colocó un abrigo, cogió algo de dinero y fue a Multijugos.


Brandon no estaba para fiestas. Era sábado noche, pero él tenía que acabar de colocar las cargas en el callejón Diagón. Al día siguiente todo tenía que estar perfecto, necesitaba ganarse la confianza del grupo rebelde.

Se movía sigiloso, sin ser visto en ningún momento. Además a esas horas a penas había gente, algunos que salían de Gringotts y poco más.

A las diez de la mañana, en apenas diez horas, los explosivos harían caer enormes rocas sobre los paseantes. Paseantes que serían muchos, iba a ser una masacre.

No era amigo de las carnicerías en masa, pero quería estar con los exmortífagos, ganarse el puesto a cualquier precio.

Pero no fue lo suficientemente cuidadoso. Draco Malfoy lo observaba desde las sombras.

El rubio no había estado en la reunión sobre el ataque. Sabía de él, pero no estaba enterado de los detalles. Esa tarde aun estaba atrapado con Hermione en el extraño mundo que habían descubierto, así que no sabía que demonios hacía el australiano moviéndose de forma tan precavida por el callejón siendo tan tarde ya. Pero lo que sí sabía era que estaba haciendo algo ilegal.

Nott le habló sobre un recién incorporado en su última lechuza, y por la descripción que le dio debía ser el chico que veía. Así que aquel era el encargado de colocar los explosivos…

Draco se fue tan sigilosamente como había aparecido. Además llegaba tarde, había quedado con algunos amigos de Dumstrang para salir esa noche. Y él no se arreglaba con tanto esmero sólo para ver a un rebelde haciendo de las suyas.


Cuando Hermione Granger llegó a la discoteca, todos sus amigos estaban ya allí. Dejó el abrigo y el bolso en el ropero (tenía ganas de bailar, y no podía hacerlo sujetando monederos, guantes…) y fue hacia ellos.

La discoteca se merecía la fama. Era impresionante. Muy, muy grande y decorada de forma exquisita.

Lo primero que vio fue la barra que estaba justo en el centro del reciento. Era la más original que había visto. La barra rodeaba a una espléndida columna que llegaba desde el techo hasta el suelo y que estaba "tapizada" por espejos. Después de ver como una camarera abría una puerta, comprendió que la columna central de la barra era una pequeña habitación donde estaban las bebidas para poder ir reponiéndolas.

Siguió fijándose y vio que en las cuatro esquinas, había cuatro barras más, con la misma estructura que la central. La única diferencia es que estas estaban recortadas, no eran un círculo completo por estar situadas, precisamente, en las esquinas. Además una de ellas estaba cerrada, aunque como aquello siguiera llenándose iban a tener que abrirla en breve.

Lo último que vio antes de ser abrazada por sus amigos y sonreír a todos (hablar sería inútil entre tanto jaleo) fue la pequeña cantidad de sillones colocados en las paredes, donde había algunas parejas melosas y clientes cansados de tanto moverse.

Hicieron las presentaciones oportunas –Fred y George llevaron a dos chicas como acompañante, además de a tres amigos suyos- y dieron la noche de fiesta por oficialmente comenzada.

Estaban cerca de la barra central todos bailando. La música sonaba de forma estridente y la castaña disfrutaba moviéndose al ritmo que esta le marcaba. Bailar la hacía liberar tensiones y sentirse plena tanto como otra persona podía sentirse con el yoga.

Miró a su alrededor. Aunque estaban en grupo, notaba como Harry tomaba a Ginny cada vez más cerca, como Katie se reía feliz mientras bailaba agarrada a Ron –seguro por una de las tonterías del pelirrojo-… Veía a Neville y Luna sentados en un sillón hablando todo lo cómodamente que podían (siempre tan tímidos estos dos) y a Fred y George ocupados también con sus parejas. Así que Hermione estaba con los tres amigos de los gemelos, los otros solteros del grupo.

Especialmente con un tal Michael, con quien había conectado más. Justo en ese instante, Michael la rodeaba por la cintura para bailar canción que comenzaba a sonar. Hermione sonrió seductora mientras se acercaba hacia él, cerró los ojos dispuesta a dejarse llevar por la música y cuando los abrió…

Claro, quien podía ser sino Draco. Draco Malfoy, por una vez vestido con una camisa clara –llamativa gracias a las luces de la discoteca- demasiado entreabierta para el autocontrol de las hormonas de la castaña, los pantalones oscuros, y sobre todo, la mirada seductora rodeada de mechones rubios.

Pero Hermione cambió de táctica súbitamente. Sabiendo que él la vería en breve, y sabiendo también cómo iba vestida ella, pegó más su cuerpo a Michael. Al amigo de Fred y George no pareció importarle demasiado. ¿Estaba intentando darle celos? No, eso era absurdo, solo quería cabrearlo…

Al cabo de unos minutos la castaña buscó a Draco con la mirada. Lo localizó hablando con unos amigos, mientras miraba de forma felina a las chicas presentes, a todas… menos a ella. ¡No la había visto!

Aquello fue a afectarle justo a su orgullo femenino. Mal sitio. Se separó de Michael y del grupo con la excusa de ir al servicio. Draco la vería aunque fuera lo último que hiciera.

Fue al servicio a refrescarse, después pasaría delante de las narices de aquel orgulloso, estúpido, rubio de bote…

- Creí que el motivo para no reunirte conmigo esta tarde era más importante…

Hermione paró en seco. Sabía lo que venía ahora…

- … cielo.

Le hablaba al oído para asegurar que escuchara. ¡Cómo olía a perfume masculino! Entraba por su nariz y llegaba a todo su cuerpo.

Se giró lentamente. Dio gracias a que la discoteca fuera tan grande, y que por eso desde donde estaban no pudieran verla ni sus amigos, ni los de Draco.

Le gritó.

- No tengo que darte excusas. Tú no podías reunirte ayer y no te pregunté los motivos. No tienes derechos sobre mí.

Obvio que el rubio a penas entendió nada. Pero no le preocupó para nada. Había estado preocupado encontrando el minúsculo vestido de Hermione entre tanta piel desnuda. ¡Esa no podía ser la misma Granger que la de Hogwarts! Veía sus muslos, veía la redondez de sus pechos, claramente insinuada por el escote… veía demasiado para no estar tocando nada. Ojala estuviera en su casa, y pudiera hacer con ella todo lo que hacía en sueños…

- ¿Bailas?

- ¿Estás bromeando, no?

- Que cobarde por tu parte, cielo. Sólo soy un compañero de trabajo. Intenta no caer ante mis indudables encantos y ya…

- Imbécil. No soy una cobarde. Y bailaré contigo para demostrártelo. Después tú me dejarás disfrutar tranquila de la noche con mis amigos.

Él sonrió seductor.

- Faltaría más.

La canción que sonaba ahora era lo suficientemente movida como para que Hermione estuviera tranquila con la cercanía del rubio. Pero pronto cambió a un ritmo más sensual. No era una canción lenta, desde luego, pero sí que era una invitación a bailar en pareja.

La chica estuvo a punto de separarse e irse, pero imaginó al slytherin llamándola cobarde y… su orgullo la obligó a quedarse allí.

- No te aproveches de la situación, Granger.

- Que más quisieras, Malfoy.

Pero sentir como la mano resbalaba por su espalda desnuda no ayudaba mucho. ¿La estaría provocando? Porque estaba consiguiéndolo… Además esa mano era grande, tan caliente al tacto que le quemaba la piel, la hacía estremecerse y pegarse inconscientemente más al cuerpo masculino. "Y qué cuerpo…".

La temperatura aumentaba por momentos, o eso le parecía a ella, que estaba cada vez más acalorada, la dichosa canción no acababa nunca y…

Estaba descontrolada, ella se daba cuenta. No había bebido nada, pero la situación la excitaba en sobremanera: una discoteca llena de gente, música apropiada, contonear sus caderas rozándose… Cuando se quiso dar cuenta, no estaba bailando ya por placer, sino para provocar a Draco.

Debía funcionar, porque lo siguiente que notó fue cómo la besaba.

Y cómo la besaba… Todo pasó muy deprisa o eso le pareció. Era un beso muy húmedo, muy caliente, y muy apasionado. No podía pensar, y se limitó a besarlo con la misma intensidad, temiendo que se arrepintiera de lo que hacía en cualquier momento. La lengua del rubio le arrancaba escalofríos de placer sólo comparables a los que sentía al saborear ella su boca.

Lo más inmediato era sentir su lengua en todo su cuerpo, no dudaba que fuera igual de ágil que en su boca, y eso la excitaba aún más si es que era posible. Le deseaba, deseaba volver a tocar sus músculos, besar todo su cuerpo…

El rubio era igualmente presa de la pasión contenida. No tenía sentido negarlo: quería tomar a Hermione, hacerle el amor toda la noche hasta quedar exhaustos… Aunque la odiase, la necesitaba en igual medida, y presentir que ella correspondía a su pasión lo descontrolaba como nunca.

- No te oigo, pero creo qué tu vuelves a gemir más que yo, bombón.

- Crees de verdad que ahora es el momento de discutir, cielo? No te parece un poco inoportuno?

Comenzó a besarle el cuello:

- Ríndete a mí –susurraba-, vamos... ríndete…

La sentía estremecerse con sus caricias, probar su cuello otra vez era extasiante. Succionaba ligeramente y la abrazaba fuerte entre sus brazos.

- Jamás me rendiré…

- Haces bien.

La música sonaba aún, pero ellos ya no bailaban. Draco la tomó de la mano y la guió hasta la barra que todavía estaba cerrada. De un salto se coló dentro e hizo a Hermione pasar.

- ¿Dónde…?

- A seguir bailando, cielo.

Se estremeció. La voz sonaba ronca y afectada, él la deseaba de verdad.

Vio cómo el rubio abría la puerta simulada con un espejo de la columna-habitación dentro de la barra. Sonrió seductora cuando él cerró la puerta.

Allí no había bebidas, la habitación estaba vacía y algunos puntos permitían ver la discoteca. Los espejos que rodeaban la columna dejaban ver en un sentido pero no en otro.

Se escuchaba perfectamente la música, y tal y como prometió Draco se acercó a ella para seguir bailando.

La tomó de la cintura para acercarla lo más posible, mientras los brazos de ella rodeaban su nuca. Otra vez Hermione sentía el aroma masculino que desprendía… todo en él era tan endemoniadamente masculino, seductor…

- Te odio, Draco.

Él abrió la boca para contestar pero no lo hizo. Escuchar su nombre de sus labios fue una bomba para sus sentidos.

Sus manos empezaron a tocarla con urgencia. Al igual que ella minutos antes, temió de pronto que recuperase la cordura y se fuera dejándolo solo. Sin dejar de bailar tocó sus muslos, resbaló las manos por entre sus piernas, amasó de forma exquisita su trasero… introdujo finalmente sus dedos entre su piel y la del vestido, para quitarle este último. Se dio apenas unos segundos para mirarla: acalorada, solo con unas pequeñas braguitas y con las botas. La imagen lo excitaba tanto que era incluso doloroso.

Hermione no perdió el tiempo. Aprovechó el aturdimiento del rubio para comenzar a quitarle la camisa. Tenía que reconocerlo: le volvían loca los músculos firmes y formados, la piel tersa… se mordió un labio deseosa. Cuando aparecieron delante de sus ojos, directamente comenzó a besarle el torso mientras pasaba las manos por su espalda…

En algún momento (¿cuándo?) él se había quitado los pantalones, y estaba sólo con unos boxer negros. Estaba tan irresistible así que dudó si quitárselos o deleitarse con la vista.

Draco no necesitaba más tiempo para pensar. Casi con brusquedad la tomó en brazos aprisionándola contra la pared obligándola a enroscar las piernas alrededor de su cintura. La postura hizo que sus sexos se rozaran. Sólo les separaba la ropa interior y el contacto fue tan placentero que buscaron ese roce durante unos segundos más pero…

Hermione tuvo un repentino golpe de cordura y se bajó de él. Oyó al rubio gruñir enfadado, pero era necesario. Se bajó sensualmente las braguitas ante la mirada del rubio, que no perdió tiempo en quedarse también completamente desnudo.

Todo pasó muy rápido para ella.

Estaba nuevamente echada en la pared, nuevamente sus piernas alrededor de la cintura del chico pero ahora la dura y palpitante erección de él estaba totalmente dentro suya.

Ahora se movían frenéticamente al ritmo de la música, buscando rozarse lo máximo posible. Draco la embestía rítmicamente mientras chupaba y lamía los pezones de la chica. Hermione besaba y tocaba toda la piel que estaba a su alcance, en un intento de dar el mismo placer que ella recibía.

Las semanas (meses, años… que más daba) que habían pasado juntos, pasaron delante de sus ojos mientras llegaban juntos al éxtasis… y quedaban temblando uno en brazos del otro.

Y claro después de la tormenta… llegó inevitablemente la calma.

Los dos iban recuperando poco a poco la razón, vencida antes por el deseo. Crecía un pequeño sentimiento de… culpabilidad, arrepentimiento?... sin moverse de donde estaban, juntaron sus frentes y se miraron a los ojos.

Y justo cuando iban a decirse algo, escucharon una voz que sonaba por encima de la música…

- Chris! Abre la barra número cuatro! Esto se llena cada vez más!

Dejaron la charla para otro momento. Mejor vestirse y salir de allí lo más rápido posible.

Mientras, el reloj unido a los explosivos seguía con su cuenta atrás ajeno a todo lo que pasaba. Incluso ajeno al acercamiento entre dos ¿enemigos? de toda la vida.


Sé que tendría que haber avisado que este capítulo era más fuertecito… pero me parecía echar a perder el factor sorpresa. Siento si he ofendido la sensibilidad de alguien…

La trama no ha avanzado mucho, pero el próximo será muy …revelador.

Espero vuestros reviews!