Capítulo 11!

Y perdón por el retraso, pero es que los horrorosos y temidos exámenes de septiembre se acercan cada vez más…y tengo que echarle horas al estudio. ;(

Muchas gracias a todos los que leéis mi historia, y un beso muy fuerte a: vicu-malfoy, Hanna, oromalfoy, Pumuky, nue y Miss Boop. Espero que os guste!


Capítulo 11: Extinguido

Jack Malory esperaba al Ministro de Magia sentado en el sofá del salón de su casa. Una elfina doméstica se le acercó y comunicó con voz aguda:

- El señor Malory llegará enseguida, señor Malory.

Jack sólo asintió con la cabeza.

Él no era tan ambicioso como su hermano, pero sentía que el lazo familiar le obligaba a ayudarlo en lo que quisiera. Era jefe del Departamento de Misterios y podía acceder de forma legal a mucha cantidad de información. Los miembros de su departamento jamás tendrían al alcance toda la información que tenía él: los secretos estaban compartimentados. Un inefable no sabía qué hacía otro y viceversa: sólo Jack Malory estaba al tanto.

La guerra estaba todavía fresca en la mente de todos, y el ataque traería a flote ese sentimiento. Después de lo ocurrido, la sociedad mágica querría venganza sin duda. Exigirían responsabilidades oportunas y en el encarcelamiento de todos los culpables.

El ministro se vería bajo una fuerte presión… Pero él ya lo tenía todo controlado. Nada de lo ocurrido escapaba a su mando, todo salía a la perfección respondiendo a un plan previamente trazado. La Orden del Fénix inspiraba paz, tranquilidad, seguridad… pero el Ministerio sería el que representara esos valores en poco tiempo, al precio que fuera necesario.

- ¡Hola Jack!

El saludo del ministro fue jovial y el tono de voz alegre.

- ¡John! Tantos asuntos de trabajo nos han impedido reunirnos a charlar tranquilamente un día en tu casa. Aunque temo que es nuevamente el trabajo el que hace que nos veamos, no? Cómo transcurre el día después del ataque?

- El resultado final no es tan grave como esperaba. Sólo ha habido tres muertos, aunque tenemos muchas personas que han recibido la furia de la explosión en mayor o menor medida. Parece ser que las rocas desprendidas estaban impregnadas de un veneno del cual no se conoce aún antídoto. El ataque no pretendía causar una masacre. Pretendía saldarse con gran número de heridos, llenar los hospitales, bajar la moral de la sociedad…

- Los heridos hacen más daño al enemigo que los muertos. Un muerto pasa al olvido en poco tiempo. Pero un lisiado está ahí como un recuerdo permanente del poder contrario. Es una actitud propia de una guerra.

- Cierto… -el ministro pareció perderse momentáneamente en sus pensamientos-.

- Podrías arrestar a todos los rebeldes ahora mismo, no entiendo en qué interferiría eso con tus planes, la verdad …

- No. Daré al pueblo un arresto espectacular en su debido momento. Ahora dejaré que mis empleados ganen su sueldo y se recreen en una venganza que creen necesaria. Los necesito fuera de mis asuntos. El ataque hará que todos los ojos estén puestos en los rebeldes, Jack.

- La poción VT. Lo sé.

- Y la copia a la carpeta está hecha. También lo sabes. Hermione Granger tiene la información en sus manos y en estos momentos estará trabajando en ella de lleno.

- No sabes si es ella quién hizo la copia, John.

- ¿Quién más sino? Lo dispuse todo para ella, para que llamara poderosamente su atención.

- Pero nadie vigila ahora a Granger.

- Los rebeldes saben que la información está duplicada. No creo que..

- Ellos lo saben! Encontrarán a Granger y lo perderemos todo! Lo saben! Eso es horrible!

- En absoluto hermanito, en absoluto.

Y después de decir esto, se levantó dispuesto a salir.


Harry miraba absorto el vacío sentado en su despacho. Se había ido algunas horas antes del hospital porque se le reclamaba en su puesto como jefe de los aurores en aquel domingo tan especial.

Ni siquiera tenía sueño. Las emociones vívidas lo tenían –como diría Ojoloco Moody- en alerta permamente. Se sentía horriblemente culpable por todo lo ocurrido. Después de escuchar a Neville y Luna alertarle, se preocupó en cierto grado, aumentó ligeramente la seguridad, pero jamás hubiera imaginado algo así.

Ron estaba sentado en una mesa cerca de él, permanecía callado ni decir nada. Se le veía destrozado.

No habían hablado, pero no lo necesitaba para confirmarlo. Era su mejor amigo y sufría de verlo tan mal. Aunque no había nada entre Katie y el pelirrojo, Harry sabía de sus sentimientos. Cómo se sentiría él en su caso? Y si le hubiera pasado algo así a Ginny? ¡Mi Ginny!

Un fuerte portazo lo sacó de sus cavilaciones.

Delante suya estaba Hermione. La furia y seguridad que había en su rostro hacían que pareciera más Gryffindor que nunca.

- Harry! Ron!

- ¿Pasa algo? –dijo Harry. Ron sólo miraba atento, esperando oír noticias-.

- Qué si pasa algo! Creéis que estoy aquí por gusto? Ja!

- Hermione, relájate.

- Los he visto. Harry, los he visto. Volví al callejón Diagón y…

- ¡Estás loca! –hablaba Ron ahora-. Cómo se te ocurrió volver allí? Y si te hubiera pasado algo? Consideras que no hemos sufrido bastante como para verte mal a ti también?

Pero Hermione siguió hablando como si no pasara nada. Tenía que contarles que había visto a Nott junto con Draco. Tenía que hacerles saber que Dra… Malfoy no era inocente como ellos pensaban. No podía quedarse la información para ella sola. Si el rubio era culpable, debía ser entregado.

- Estaban allí. Tenéis que escucharme. Lejos de todo el mundo, riendo felices por lo bien que salió la explosión, seguro. No pude escucharles, pero –Hermione hablaba más para sí misma que para ellos-… Díos mío! Cómo he podido ser…

- ¿Nos vas a contar lo que sabes o no?

Lo que Hermione quería decir es que cómo había podido ser tan tonta. Estar tan ciega delante del Slytherin todo el tiempo. Se había dejado seducir por él, había pasado la noche junto con él en la discoteca… se sentía usada. Era un rebelde! Un asqueroso mortífago!

- ¿Hermione?

- Veréis...

Algo extraño sucedió. La chica iba a decir que Draco era un potencial sospechoso de ser rebelde y por tanto de estar implicado en la explosión. Pero lamentablemente no pudo. Físicamente no pudo. Al intentar decirlo perdió la voz.

- Esto no es un juego, habla –Harry empezaba a ponerse serio-.

- Verás, es que…

Nuevamente lo intentó. Y nuevamente no obtuvo resultado alguno. Qué pasaba? Por qué no podía delatar a Malfoy?


Por la mañana Draco se había encontrado con Nott lejos del callejón Diagón y de cualquiera que pudiera verlos. Después de eso fueron a una reunión de todos los rebeldes.

Aunque más que una reunión aquello era una fiesta. Una gran fiesta. Se sentían ganadores, triunfadores. Chicos y chicas bebían y saboreaban la victoria. Habían sembrado el pánico, tal y como ellos querían. Éxito, parecía que la palabra se deshacía en boca de todos…

Draco se sentía incómodo. No le daban pena los accidentados. Él no conocía a ninguno. El ataque no le producía ninguna sensación. Acababa de ver una guerra y eso sumado a que era difícilmente perturbable… no sentía nada. La incomodidad era por otra cosa. El rubio percibía la maniobra como cobarde.

Los exmortífagos le daban pena. ¿Felices por dar una puñalada trapera? Aquel estilo no le gustaba. Si tenían un enemigo, lo correcto era hacerle cara, no esconderse tras unos detonadores. Era vergonzoso. En momentos como aquel se daba gracias a sí mismo por ser un infiltrado en aquel bando, un infiltrado que sólo buscaba su propio beneficio.

No estuvo mucho tiempo allí. Se aburría. Habló con unos y otros y poco más. Además el tal Brandon, el nuevo, le daba mala espina y aquel día todos lo aclamaban como un héroe.

"Lo único que me faltaba. Ver al australiano en la cumbre y todos como monos adiestrados aplaudiéndole."

En unas horas volvió a su mansión. Tenía una cita con Hermione, y después de todo, una cita con una mujer es algo ineludible.


Harry y Ron observaban a Hermione con el ceño fruncido.

Y Hermione se devanaba –inútilmente- los sesos.

- Escuchadme, yo quiero contaros algo sumamente importante… pero no puedo, no entiendo…

Y de pronto… ¡se hizo la luz en su cabeza! La castaña cambió súbitamente la expresión de su cara.

- Me voy.

- Pero…Hermione…

- Hablaremos pronto. Os quiero a ambos. Si se sabe algo de Katie avisadme.

Después salió rápida como una bala del despacho.

¡Por eso era! Draco y ella habían firmado un contrato mágico cuando aceptaron llevar a medias el trabajo correspondiente, un trabajo que les obligaba –entre otras cosas- a mantener siempre el carácter secreto de su investigación. Entre otras cosas… Hermione puso, para protegerse así misma, una cláusula que estipulaba que no podían hacerse daño en el tiempo que mantuvieran unidas sus fuerzas. Daño real, se entiende, desde luego darle una bofetada a aquel insolente engreído no afectaría nada, pero acusarlo de estar claramente contra la ley si podría suponerle problemas y daños graves. Y el contrato mágico la protegía a ella de él, cierto. Pero también a él de ella. La condición se había vuelto en su contra…

Mientras insultaba mentalmente al –últimamente- motivo de todos sus quebraderos de cabeza, se dirigía a su mansión. Seguían teniendo pendiente la investigación.

Debía pensar que actitud tomar. Y pensarlo con la cabeza fría.

Cuando acabarán el trabajo, y por tanto el contrato firmado, ella podría delatarlo. Hacer que lo mandaran a Azkaban y… "que lo bese un dementor. Yo me niego a volver a tener semejante placer" –pensó sarcástica-. Quizás ahora sería mejor no decir nada, y comportarse natural con él. Si le decía que lo había visto con Nott, el rubio sospecharía de ella y eso no le convenía. Él podría esperar en ese caso que la castaña lo delatara al acabar de desentrañar los secretos de la poción.

Eso sí, aunque se comportara natural no permitiría un nuevo acercamiento con él. Había sido durante semanas consciente de la atracción mutua, y había bajado la defensa la noche anterior "sólo unas horas atrás…". Pero ahora estaba cegada por el odio. Había creído sinceramente que él era inocente. Exmortífago, cierto. Pero inocente. ¡Qué gran error cometió! Ahora imaginaba al rubio rodeado de todos sus amigos, riendo jocosos, planeando el ataque, burlándose de ella…y …y… iba a tener que contenerse para no matarlo allí mismo.

Katie, sólo tenía a Katie en mente. Herida en el callejón, recuperándose en el hospital, las caras de sus amigos al verla tan mal… Las rocas que aprisionaron el cuerpo de su amiga en el callejón no eran las culpables de que estuviera mal. Con magia se curó de los golpes y contusiones rápidamente. Era el veneno que había sobre ellas. Había que encontrar antídoto rápido.

Al final llegó a la puerta de Draco decidida a comportarse todo lo tranquila que pudiera, teniendo en cuenta que él pensaba que la última vez que lo vio fue en la discoteca y, en qué condiciones!

Nuevamente Draco la hizo pasar decidido y seguro, sonriente y confiado. Abrió la boca con intención de saludarla pero ella se le adelantó:

- Vamos a trabajar. Estamos muy retrasados. Llevamos dos días sin hacer nada. Deberíamos tener traducidas ya las primeras páginas.

Draco no dijo nada y la condujo al estudio donde estaban todos los papales. Hermione estaba enfadada con él, de eso no cabía ninguna duda. No hacía falta ser un experto en mujeres para darse cuenta. Él no sabía el motivo, pero prefería a la Hermione peleona y con carácter que a la Hermione seria y formal que había aparecido en su puerta. "A lo mejor se desdobla de personalidad." –sonrió-.

La primera y única vez que estuvieron allí no se dirigieron la palabra en horas. Toda la tarde trabajando en silencio. El rubio no iba a consentir que eso pasara otra vez. Se habían acostado juntos, no? Y aunque no hubiera sido así se sentía con derecho de saber por qué estaba tan enfadada.

Llevaban a penas minutos trabajando cuando Draco rompió el silencio.

- ¿No voy a tener el placer de escuchar tu voz hoy…

- …

- …cielo?

Hermione no respondió nada. Lo cual hizo que Draco evaluara los "daños": aquel era un enfado de primera categoría, desde luego. "Pero esta vez no es por mi culpa, yo no he hecho nada…nada malo, claro. Todo lo que hecho ha estado muy bien." –pensó tranquilo-.

De pronto cayó en la cuenta: estaría enfadada por culpa del ataque al callejón Diagón. Seguro que ella, San-Potter, comadreja y compañía querrían haber estado en primera línea, salvando a la sociedad mágica –como siempre-. Les habría fastidiado estar tranquilamente, durmiendo en sus casas, descansando después de la intensa noche vívida. Ellos debían ser los arregla-problemas del mundo, faltaría más. Posiblemente tendría sentimiento de culpa.

Pero él había extrañado a Hermione, más bien sus peleas con ella. Si estaba enfadada consigo misma no era su problema en absoluto. La veía y era como ver lo que había pasado entre ellos una y otra vez.


Los sanadores miraban preocupados a Katie. Había heridos de distintas gravedades. Algunos que estaban completamente ilesos ya: el veneno sólo había tocado sus ropas, estas fueron quemadas inmediatamente y no presentó ningún problema curar sus contusiones. Por los que habían perdido la vida no había nada que hacer.

Luego estaban los casos como el de Katie. El veneno era de procedencia extranjera y poco conocido para ellos. Además el antídoto era imposible de preparar hasta la fecha, porque su principal ingrediente era una planta extinta hace años. Ni un solo ejemplar de ella quedaba en el mundo.

Tampoco estaban seguros de los efectos que producía. Estaban desconcertados.

Por si fuera poco la chica era la más afectada de todos. El veneno ya había sido absorbido profundamente por su piel cuando llegó allí. A otros pudo eliminárselo parcialmente y sólo tenían algunos efectos secundarios poco irrelevantes. Podrían vivir mientras encontraban un antídoto alternativo, menos eficaz, pero válido. Katie no podría vivir sin el antídoto. Todo el hospital estaba volcado en ella, además de por ser el caso más grave porque era inefable y amiga de Harry Potter, Ron Weasley y Hermione Granger. Amigos verdaderamente influyentes y preocupados por ella.

Desde que llegó allí nunca estuvo sola. Siempre había alguno cerca, velando su sueño.


Hermione tenía casi traducida ya la primera página de información. Había tenido que ir interpretando por frases sueltas, un trabajo costoso. Pero era emocionante tener entre manos pergaminos escritos por el mismísimo Voldemort –aunque fueran una copia-.

Se dispuso a leer todo lo obtenido y reescribirlo en otro pergamino de forma coherente.

"Mi vida ha ido siempre en una dirección: lograr la inmortalidad. La muerte fue el único enemigo que se atrevió a desafiarme con su presencia al final del camino de mi vida. El poder absoluto sobre el mundo mágico, librarlo de impuros… sólo sería efímero. Al desaparecer yo, era probable que todo mi legado desapareciera conmigo. Tanto esfuerzo evaporado en cuestión de años.

Pero, yo soy Lord Voldemort el mago más poderoso de todos los tiempos. El niño Potter logró vencerme, no por sus cualidades mágicas, sino por simple conjunción de casualidades propicias a él.

Los motivos que conducen a la muerte son terribles y prácticamente innumerables…"

Es esta parte había un trozo que Hermione no pudo descifrar, pero estaba claro que enumeraba, o clasifica los principales motivos de muerte.

"…adivinar la causa de la muerte para que surta efecto.

La poción fruto de mi trabajo no es sólo una poción. Es una mezcla de miles y miles de pociones capaces cada una de afectar al motivo de fallecimiento correspondiente. Cada ingrediente de la poción es en realidad una nueva poción.

La complejidad es extrema, desde luego.

Pero de nada serviría este puzzle de piezas perfectamente encajadas sin el colofón final a mi trabajo…"

Nuevamente una parte sin sentido para la castaña.

"... ingrediente fundamental, el que proporciona la capacidad dadora de vida a mi invento."

Se llevaría la información a la tumba, pero era su deber compartirla con Draco.

- Malfoy. Deberías leer esto.

- ¿Qué es?

- Tengo traducida la primera página. Parece una especie de prólogo escrito por Voldemort. Hay partes que no he logrado traducir. El código usado es muy enrevesado –intentó hablar sin emoción en la voz. Como si fuera una máquina insensible-.

El rubio lo leyó en silencio.

- Puede ser una falsa pista.

Hermione quiso matarlo. Después del esfuerzo eso era todo lo que tenía que decir! Una pista falsa! Estuvo a punto de contestar a lo que le pareció una provocación clara. Pero él estaba serio y calló.

- No tiene sentido que Voldemort escribiera un prólogo a su trabajo. Da la sensación de que estaba escribiendo un Best-Seller en vez de algo de carácter privado. Él no pretendía que nadie supiera esto.

- Cierto. Pero olvidas detalles sobre su carácter orgulloso.Seguro pensaba que nadie conseguiría obtenerlo, pero que si alguien llegaba hasta esta información y la descifraba, sería digno de compartir parte de sus conocimientos.

Draco fue quien calló ahora. Estaba extrañado. Ella estaba demasiado rara, con una cortesía forzada que no le hacía ningún bien.

- Pero esto es fabuloso. Aquí debe haber información sobre cómo elaborar cada una de las sub-pociones… quizás alguna de ellas ayude a los heridos de la explosión de hoy –dijo la castaña sin pensar-.

- ¡Por fin vuelves a ser tú Granger!

- ¡Qué te pasa ahora! – "Respira hondo Hermione, respira hondo" –se dijo-.

- ¿Ya estás pensando en ayudar a lo pobrecitos heridos de hoy, no? Debes de estar frustrada al no ver tu foto en los periódicos, rodeada de tus amigos… Qué cosas, eh! Tu durmiendo después de nuestra apasionada noche en la discoteca y el mundo en peligro sin la tropa fantástica de siempre!

- No estaba durmiendo imbécil! Una amiga está gravemente herida! Yo estaba en el callejón cuando explotaron las cargas!

- …

- ¡Mi intención no es sólo salvarla a ella, sino también extermina a las ratas causantes del desastre! Lo que ha pasado…

- Shh. Calla un momento.

El rubio tenía una expresión divertida mientras discutían. Por fin la había hecho reaccionar. Pero de pronto todo había cambiado.

Se levantó de la silla en la que estaba y movió la de la castaña hasta que quedó frente a él. Entonces se agachó y colocó sus manos en los reposa-brazos de la silla de Hermione.

- Por qué no me lo dijiste. Qué tipo de irresponsables no vuelven a su casa después de una noche de juerga así –estaba muy serio…-.

… y Hermione estaba en shock. Cómo se atrevía a regañarla! Estaba admitiendo que sabía lo del ataque…. o que de cualquier forma era una irresponsabilidad llegar tarde a casa? Que tontería era esa? Se creía su padre o qué? Y por qué estaba tan serio?

- No tengo que darte ninguna explicación sobre lo que hago, Malfoy –dijo seca-.

- Claro que sí, cielo.

- No me llames así.

- Te he llamado muchas cosas más y no te han molestado.

- Y qué tenía de malo que yo estuviera allí? Yo no sabía nada! Acaso tu sí y por eso debía de habértelo dicho?

- Claro que no, Granger.

Ella había estado en el callejón Diagón. Hacía sólo unas horas que había corrido grave peligro, incluso de muerte. Apareció en su cabeza la imagen de Hermione herida, en una cama de hospital y le produjo un mareo extraño que comenzaba a serle conocido.


Y… FIN!

En este caso no os adelanto nada del nuevo capítulo, así todo lo que pase será sorpresa! Así que para cualquier comentario, botón de "go" que está justo abajo!. XD

Besos!