Hola! Ya estoy de vuelta!
Os entretengo un momentito antes de dejaros con lo nuevo.
Parece
ser que no llegan bien las respuestas a los reviews, alguna chica me
lo ha comentado ya. Perdon!, yo os contesto los reviews a todas,
pero parece que últimamente la página no va del todo
como debería y tardan más en llegar. A mi me llegan muy mal todos los correos de fanfiction, con mucho retraso :-(
Pues
solo eso…XD
oOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Capítulo 18: Comidas de negocios
Draco se apareció junto con su llamativa acompañante delante de la famosa cabina telefónica. Miró alrededor con gesto despectivo. Estaban en mitad de una mugrosa calle londinense, por la que nadie pasaría dos veces si pudiera evitarlo. ¡Y pensar que justo ahí estaba el centro neurálgico de la vida mágica! La chica a su lado miraba con el ceño fruncido: estaba acostumbrada al lujo, y se notaba que no se encontraba precisamente en su elemento.
Nunca había usado esa entrada, pero no quería aparecerse con una extraña dentro del Ministerio, por mucho que esa extraña estuviese a punto de ser compañera de trabajo. La otra opción era entrar por red flu… tampoco era solución, Ginger se hubiera negado: no quería manchar su caro vestido con cenizas.
"Mujeres" –se dijo-. Al menos Brandom no se les había unido. Hubiera sido la gota colmando el vaso. Dijo que tenía un compromiso mientras guiñaba cómplice un ojo al rubio. Posiblemente iría con Nott y compañía. Él mismo tendría que reunirse con los rebeldes dentro de poco, llevaban demasiado tiempo en silencio. Seguro que estaban tramando algo nuevo. Fuera como fuese, tendría que dar señales de vida pronto.
Despejó su mente de esos pensamientos. Ahora lo que le interesaba era ver a Hermione. No, más bien deseaba que ella le viese a él. Tenía algo que comprobar. Ya estaban dentro del edificio, y llevaba días esperando el momento de entrar al bendito almuerzo. Galantemente tomó a Ginger de la cintura y se dirigió con ella a la gran sala rectangular donde tendría lugar la comida.
La mayoría de trabajadores y compañeros suyos estaban allí, además de, por supuesto, mucha otra gente que él no conocía. Iba a ser una comida informal, había mesas en las paredes llevas de fuentes, ensaladeras… dispuestas a que cada uno tomara un poco de lo que más le apeteciese. Algunos ya estaban en pleno "primer plato". Aquello más bien parecía un gran pub, con pequeños grupos de gente conversando de pie mientras comían.
Acercó más a Ginger hacía sí y le susurró al oído cualquier tontería. Ella simplemente, volvió a sonreírle de forma tonta. O no tan tonta, pues aprovechaba cada risa para acercarse al rubio. Ya está, qué simple, y a la vez, qué normal y rutinario. Ridículamente se sentía vivo, como si tener a aquella mujer tan descaradamente detrás de él fuera un deporte que había olvidado como practicar. Un éxito fácil, al alcance de su mano. Así debía de ser. Sin complicaciones, sin horas de insomnio… Tener a Ginger no le costaría nada, solo un protocolo de acciones que se sabía de memoria, una receta cuya aplicación siempre resultaba exitosa. No como Granger… todo lo contrario a Granger.
- Y bien, a qué te dedicas Ginger?
Ayudo a mis padres con el negocio. Llevó dos años viajando por todo el mundo.
"O sea que no haces nada" –tradujo mentalmente la frase-.
- Te merecías un descanso… o quizás más acción, no?
Ginger volvió a sonreírle. Y su ego por las nubes. La estaba atacando con cargas de profundidad, sutiles o no, y surtía efecto. Nuevamente la sensación de felicidad costumbrista. Le era necesario asegurarse que su forma de actuar con las mujeres era la normal, la correcta, la usual. Comprobar que la rara era ella.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Harry y Hermione caminaban a toda prisa por las calles. Efectivamente, el día de Navidad había amanecido soleado, auque tan frío como se cabría esperar. Llegaban tarde a la comida. La castaña podría excusarse fácilmente, sin problemas –como Ron, que ni siquiera fue-, pero Harry era el jefe de los aurores. Su presencia era necesaria y primordial. Una figura pública que debía personarse en todos estos compromisos.
- Si al menos quisieses ir en escoba –dijo el moreno, sonriendo-.
- Ja, ja y ja. No montaré en uno de esos cacharros demoníacos a menos que pueda evitarlo, a menos que dependa mi vida.
- ¡Qué exagerada eres!
Volvieron a apretar el paso. Además después de la fiesta de la noche anterior comenzaban a tener hambre.
- Espero que no vengas por mí.
- ¿Qué?
- Sí, ya sabes, para que no esté solo. Acabas de empezar a salir con Fred y entiendo que quieras pasar el mayor tiempo posible con él…Somos amigos, si quieres volver y…
- ¡NO! –suspiró-. No. –ahora lo dijo más relajada-. No me molesta en absoluto. Veré a Fred esta tarde. De veras no importa. Pero gracias.
La verdad es que sí que había pensado no ir. De hecho había considerado seriamente la opción. Pero si no iba, Draco se daría cuenta, y podría llegar a pensar que ella tenía algo que esconder, podía llegar a pensar que le tenía miedo, o que estaba aterrorizada con solo la idea de verlo, o que a penas podía tenerse en pie pensando que con solo verse, él buscaría en sus pensamientos y sabría lo que ella había hecho…
En cambio, si iba al almuerzo, el rubio no tendría por qué sospechar nada. Simplemente la vería y ya está. Fin. Además ella estaba con Harry. Sí, Harry no permitiría que Draco se le acercara demasiado. Sin duda, lo mejor era ir.
- ¿Preparada?
- Sí. ¿Nos apareceremos desde aquí?
- Es mejor. Estamos lo suficiente apartados. Nadie nos verá. Y es muy tarde y todo el mundo esta en casa comiendo. ¿Vamos?
- Claro.
Minutos después Hermione paseaba la mirada por las mismas mesas y grupos de personas que había visto el rubio al llegar. No lo vio por ninguna parte, pero pronto escuchó como algunas compañeras la llamaban felicitándole la navidad, sonrío y se acercó a ellas. Harry se quedó atrás con algunos aurores, pero le indicó con la mirada que fuera tranquila, que se encontrarían más tarde.
Draco sí la había visto. Estaba, de hecho esperándola. Ni siquiera iba a acercarse a ella, sabía que antes o después se encontrarían. Y tendrían que saludarse amigablemente, como lo hacen las personas civilizadas, como lo hacen los conocidos.
Notó de pronto como Ginger tiraba de él y perdió el contacto visual. Por lo visto había visto unas amigas que conoció en a saber qué sitio. Después de decir algo parecido a que tremenda casualidad, obligó al rubio a seguir sus pasos. La siguió mentalmente a regañadientes, casi frunciendo el ceño… Pero lo volvió a desfruncir inmediatamente.
Tuvo suerte, tuvo una infinita suerte. Ella estaba allí. Hermione estaba allí. Hablando tan tranquila y feliz con algunas chicas entre las que se encontraba la amiga que buscaba Ginger.
Sonrió por dentro de cruel satisfacción.
Todo estaba calculado, la intensidad de los sentimientos vívidos los días anteriores había resuelto en una tremenda frialdad. Su ser estaba rodeado de muros y muros de piedra, de cemento, de hielo, de placas de acero.
- Lindsey! No puedo creerlo! Cuánto tiempo! –cotorreó la rubia-.
- Eres la última persona que esperaba encontrar aquí, Ginger. Pero estás fantástica y como siempre muy bien acompañada, no nos presentas a este chico tan guapo?
Obviamente no necesitaba ninguna presentación, pero todas las chicas lo miraban deseosas de ser saludadas.
- Claro –dijo mientras lo acercaba a su cuerpo posesivamente-. Él es Draco Malfoy. Draco, es una amiga, Lindsey.
- Encantado –sonrió el aludido, con la mejor de sus falsas sonrisas. Una de las que llevaba usando todo el día-.
Y mientras, casi pudo ver paso a paso, a cámara lenta, como justo tras escuchar el nombre, Hermione giraba la cabeza hasta verlos. Estaba felicitando a un amigo por un ascenso y no le había visto llegar, no sabía que estaba allí. Ahora eso estaba solucionado sin duda, no supo disimular los primeros instantes de sorpresa.
- Granger –dijo, como si acabase de reparar en su presencia-. Buenas tardes.
Ese flash, esa milésima de segundo era la que llevaba esperando en vilo tanto tiempo. Hermione les vio, y reparó inmediatamente en el hecho de que parecían una pareja. En el hecho de que estaban juntos, de que él la rodeaba y a la vez era rodeado por un brazo delgado sin protesta por su parte.
- Buenas tardes, Malfoy. – ¿Dónde estás Harry?-. Me llamo Hermione. Encantada… –dijo falsamente mirando a la chica que estaba con Draco-.
- Ginger. Próximamente entraré a trabajar en el Ministerio. ¡Seremos compañeras por lo tanto!
No hizo mucho caso de la aclaración. La trayectoria de los ojos castaños estaba más ocupada en seguir a la mano del rubio, que ahora resbalaba por la cintura y cadera del caro vestido plateado, en un gesto que le pareció íntimo y familiar. Ella se percató y se apresuró en aclarar:
- He venido con Draco.
- Ahm. Qué bien.
Y no supo qué más decir. Se le había encogido el estómago. Y notaba como algo dentro de ella –posiblemente una costilla- había salido de su sitio, tomado vida propia y comenzado a dar golpes y patadas a su corazón. El cual ya no latía, y era solo un trozo de carne mal puesto debajo de su pecho. No era ella la que iba a dejar al rubio? No se había sentido bien diciéndose que sería la primera mujer en rechazarlo, aludiendo además que era lo que el fuerte orgullo de él necesitaba? No se había consolado a sí misma tras aceptar a Fred diciéndose que al menos ella sería distinta a las demás? Sí, sí que lo había hecho. Pero estaba claro que se había equivocado.
Draco estaba a punto de pedir permiso, salir de allí y escapar a campo abierto para saltar, y correr feliz. Aquello era justo lo que quería. Casi había leído sus pensamientos. Hermione sí sentía algo por él. No había podido esconder la desazón y el desanimo. Estaba ahogada, mirando a todas partes esperando ver a algún conocido que la rescatara. Parecía un pez fuera del agua, sorprendido por la situación, dando inútiles aleteos para volver a su elemento.
Le había importado verlo con otra mujer. Le había importado su suficiente como para dejar a la gran Hermione Granger sin palabras. No podía estar con ella, la odiaba, pero aunque no se diera cuenta su subconsciente había encontrado un arma de doble filo. No sería suya, pero podía hacerle daño y era una forma de tenerla cerca de sí y estar siempre en su mente.
Eso era lo que llevaba buscando toda la tarde. Provocar en ella la más mínima reacción. Y la sensación de poder obtenida fue tan grande que casi se marea. Quería que volviera a pasar, quería volver a mirarla a los ojos y ver tristeza, y casi oír todo su mundo romperse en mil pedazos por su culpa. Quería saber que él era importante para ella, y esta era la única forma.
Era un placer raro e insano, pero a la vez le pareció lo más cercano a una declaración por parte de la castaña.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOo
George jugaba al ajedrez mágico con Ron en la parte trasera de la tienda. Como era Navidad se habían tomado todo el día libre, pero aún así la conversación derivó pronto al viaje del pasado fin de semana. Las chicas estaban con Katie en el hospital, Fred durmiendo tras la noche de juerga y Neville no estaba en muy distinta situación
- Jaque. Yo creo que en las botellas no había whisky.
- No es mate. Has perdido otro peón, Ron. Si dejarás de pensar en Katie quizás lograrías… -sonrió, pero no acabó la frase al ver la cara asesina de su hermano-. Pienso como tú. De un negocio ilegal como ese no se obtienen a penas beneficios, al ser una bebida tan extendida. Debe haber algo más, le hemos dado mil vueltas, pero nada…
- Jaque a la reina.
- ¿Eso existe?
- Desde luego. Intenta salvar a tu reina de la muerte y ya me contarás. Deberíamos analizar una botella. Por curiosidad, por rutina…
- Fred y yo nos encargaremos de hacer una excursión extra a Alemania mañana, y traeremos una botellita… Te toca.
- No sé, no sé… Deberíamos decírselo al resto primero.
- A Katie se lo puedes…
- Jaque mate –lo cortó Ron-.
- ¿Ya?
- Si dejaras de decir chorradas y prestaras atención al juego… Id si queréis, yo se lo contaré a los demás.
- Está bien… ¿otra partida? –sugirió George-.
- Ja,ja,ja… ¿de verdad crees que lograrás ganarme?
- De esperanzas se vive, de esperanzas se vive.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Hermione fue al servicio en cuanto tuvo ocasión. Pasó aislada más de media hora antes de atreverse a salir. Durante ese tiempo, se repitió mentalmente una y otra vez que Draco estaba con otra, tantas veces que al final acabó por aceptarlo y por creerlo. No estaba enfadada con él, sino decepcionada consigo misma por hacerse estúpidas ilusiones. En ese instante hasta le apetecía volver horas atrás, y seguir echada cómodamente en un sillón con su novio, con un chico que estaba enamorado de ella…
Salió por fin, con la intención de buscar a Harry, despedirse e irse lo más pronto a casa.
- Granger…
Aquel sonido fue como un cuchillo de hielo.
Reconoció enseguida la voz.
Prefería mil veces escucharle decir "cielo" o cualquier otra tontería, que su apellido dicho de esa forma tan despectiva.
Levantó la vista y lo vio apoyado en la pared, como si esperara para verla, solo en aquel pasillo que llevaba a los servicios. Estaba elegante y sereno, seguro y confiado, mirándola con suficiencia.
- Qué quieres Malfoy…
Él debía estar enfadado con ella por algo, seguro. No podía ser que la hubiera engañado de esa forma sin motivo. Su sistema no podría permitir una opción tan dolorosa. En cuestión de días se había transformado justo en lo que ella temía.
- La chica que has conocido antes…
- No sé a quién te refieres, he conocido a tantas personas que… -ella misma se escuchó falsamente conforme, falsamente tranquila-.
- Sí lo sabes. He visto como la mirabas. Estabas celosa.
Abrió la boca para protestar, pero Draco le puso un dedo en la boca y se inclinó ligeramente. El movimiento repentino hizo zozobrar los mechones rubios que enmarcaban sus ojos. Ella tembló, estaba tan serio que asustaba.
Aspiró un poco de aire que entró a trompicones a sus pulmones. No quería escuchar lo que venía ahora. Fuese lo que fuese. Cerró un instante los ojos como si eso fuera a evitarle el mal trago.
- Divertirme contigo es un pasatiempo que ya se ha acabado. Ginger es sangre limpia y posiblemente nos prometamos. No quiero avergonzarme por haber estado contigo, y menos delante de ella, entiendes?
Era imposible que no se hubiera escuchado el "pum,pum" irregular de los latidos del corazón de Hermione. Sonaban tan atronadores que le sorprendía que no los oyeran en todo el país. Entonces, tragó saliva y levantó la mirada aún con sus dedos sobre los labios. Habló sobre ellos tranquila, y repentinamente recuperada:
- Quédate tranquilo. Yo tampoco quiero que nadie sepa algo de lo que me arrepiento tanto.
Draco no dijo nada en esta ocasión. Ni se inmutó.
Ante su pasividad, la castaña continuó hablando.
- Iré a tu mansión en estos días para seguir con nuestro trabajo. Adiós, Malfoy.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Nott estaba reunido con sus cabecillas principales dentro de la revuelta rebelde. Cada vez quedaba un poco más atrás el incidente del callejón Diagón, aunque no lo suficiente atrás como para que la sociedad lo olvidase de nuevo. Era el momento de volver a atacar.
Miró los rostros expectantes. En especial el de Brandom. En poco tiempo, aquel hombre se había convertido en pieza clave para la resistencia. Mostraba un entusiasmo y eficacia dignos de adular. Además tenía entendido que estaba uniendo fuerzas con Draco: juntos podrían llegar a ser una fuerza devastadora.
Fue justamente el australiano quien empezó a hablar, dando a su discurso el tono épico que tanto convencía sus compañeros. Él fue quien tuvo la idea del siguiente ataque. Y había que reconocer que era brillante y que estaba planeado con un nivel de detalle exquisito. Por razones principalmente técnicas y de disponibilidad del material necesario, el nuevo golpe tendría que esperar unos meses. Pero no más.
Aislado en sus pensamientos, Nott sólo escuchó el final del monólogo.
- … mucho más cruento que el anterior.
Y tras estas palabras, el aplauso entusiasta de todos los colegas allí reunidos.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Sonrió al ver a Hermione. Katie había vuelto a quedarse sola tras la visita de Ginny y Luna y agradecía cualquier compañía. Además, tenía que reconocer que la persona con la que más conectaba –además de Ron…- era la castaña.
Ya le había dicho que eran muy buenas amigas antes del accidente, pero ella no lo necesitaba como para darse cuenta del grado de afinidad y cariño existente.
- Hola… -dijo la exgriffindor mientras se dejaba caer pesadamente en un sillón cercano a la cama de su amiga-.
- Se dice "Feliz Navidad", no? –se burló-. ¿Cómo estás?
- Supuestamente esa pregunta tendría que hacértela yo…
- Sí, pero por la cara que traes, mejor empiezas a hablar ya.
- No es nada, es solo que…
- ¿Por qué no me habías dicho nada de lo de Fred? –dijo con falsa superioridad-.
- Esto…¿Fred dices? Ya ves, tengo tantas cosas en la cabeza que no me había acordado de…
- No te habías acordado? Hermione?
- No quiero decir eso, lo que quiero decir es que… ¿Quién te lo ha dicho?
- …
- Ha sido Ron, verdad? –ahora fue la castaña quien usó un toco algo pícaro-.
Hermione no se había olvidado ni por un solo instante de la conversación –la seria conversación- que Katie quiso mantener con ella la noche anterior al ataque. Cada vez que iba a verla lo recordaba, pero sabía que tenía que esperar a que recuperase totalmente su memoria. La avalancha de información inconexa no le serviría de mucho.
- ¿No vas a contarme nada…amiga? –bromeó la castaña-.
- Vale. Fue Ron. Hermione, tengo que hacerte una pregunta sobre mi pasado…
- Sabes que no puedo responderte.
- ¿Yo tenía novio?
La sonrisa maliciosa no fue una buena respuesta. El caso es que había comenzado a sentir algo por el menor de los pelirrojos, pero se le ocurrió pensar que aquello no estaba bien si ya estaba comprometida con otro alguien, aunque no lo recordara.
- ¿Porque lo quieres saber?
- Oh, vamos, lo sabes perfectamente…
- Quiero escuchar salir las palabras por esa boquita…
- Quizás me guste algo Ron…
- …quizás, por supuesto,…
- Y se me ha pasado por la cabeza que si yo tenía novio, pues…
- …pues…
- Pues que como le comentes algo de esto a él te mato.
- Ja, ja,ja. No estabas con nadie. Puedes estar tranquila. Yo te ayudaré con Ron –"de hecho ya tuvimos esta conversación antes, aunque no lo recuerdes" se dijo a sí misma-.
- ¿Y Fred?
- Pues estará en la tienda, con George, imagino…
Vio como Katie fruncía el ceño.
- Sabes perfectamente que no me refiero a eso.
- Llevamos tan solo unos días juntos, no es momento de diseccionar y analizar todo, no?
- Tú estuviste una vez con un rubio en una discoteca Hermione. Lo recuerdo. Cuando Ron me contó lo de Fred, te vi en mi mente bailando con chico en una discoteca. No es un sueño, verdad? Eras tú!
La castaña se miró distraídamente las uñas, los dedos de las manos que tenía enlazadas sobre su regazo. Les habían dicho que cualquier adelanto por parte de Katie debía ser recibido con los brazos abiertos, pero no quería contar eso ahora. No justo ahora.
- Eso es cierto. Pero guarda silencio sobre ese asunto. Fue hace mucho tiempo…
- ¿De verdad?
- O como si lo fuera. Ahora estoy con Fred.
- ¿Y el rubio?
- Para estar tremendamente enferma eres un poco preguntona, no crees?
- Estás eludiendo mi pregunta.
- El chico rubio va a… el chico con el que me viste está con otra.
Lo que quiso decir es que nunca podrían volver a estar juntos si es que alguna vez lo habían estado, que él iba a comprometerse con otra, y que si supiera que ese hombre era Draco Malfoy, posiblemente ella y todos sus amigos la mirarían como si fuera una extraña.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Y hasta aquí por hoy! He sido casi puntual! Ja,ja,ja. Bueno, lo siento, es que tengo siempre tantas cosas qué hacer… :-(
Qué os ha parecido? Tranquilidad que Draco no se ha vuelto loco, sólo que aun está demasiado cabreado. Y yo pienso que tiene su parte de razón –no queráis matarme tras leer esta opinión, a mi también me da penita Herm-.
Vuestros reviews son fantásticos, así que un beso muy fuerte a loretitokinomoto, katty, pumuky, Miss Boop, dayis y Menfis.
Mil gracias a todos los que leéis la historia dejéis o no comentario.
Nos vemos pronto!
Besos! XD
