Hey guys!
Que bueno que les haya gustado, aki les dejo a continuación el capitulo 2, espero que lo disfruten, y gracias x sus comentarios, de verdad mil gracias!
Enjoy!
Vida Robada
Capitulo 2: Indagando el pasado.
Toc, toc
-¿Ya estas lista?
-Ya casi…
Samara se dio un vistazo en el espejo y cepillo por ultima vez su largo cabello negro, observo sus ojos violetas y dio un suspiro, siempre se preguntaba por que no tenía los ojos azules como su padre, pero según sus explicaciones que siempre eran muy cortas respecto a eso así los tenía su abuela, y siempre cambiaba de tema, no le quedaba más opción que no seguir cuestionando.
-¿Samara?
-Estoy lista-dijo abriéndole la puerta a su padre.
-Te ves hermosa mi pequeña. Ahora bajemos para darte tu sorpresa, pero cierra los ojos
-Bien-dijo ella sin cuestionar.
-Muy bien, espera aquí-le dijo su padre cuando llegaron a un salón.
-¿Ya puedo abrir los ojos?
-Aun no, déjame afinar algunos detalles y estará listo
Samara se encontraba de pie en la entrada de lo que era el salón de fiestas, el cual estaba bellamente adornado con globos, serpentinas, entre otras cosas…
-Muy bien-dijo su padre-Puedes quitarte la venda
-¡¡¡SOPRESA!!!-gritaron al unisonó toda la "gente" que se encontraba en el salón.
-¡Ay! Una fiesta sorpresa, que lindo-dijo Samara con falso ánimo.
-¿Qué pasa pequeña?-dijo su padre al notar el desanimo de su hija-¿No es de tu agrado? Dijiste que te gustaría una fiesta en compañía de alguien más que solo nosotros dos.
-No es que no sea de mi agrado… Es que… -Miro a la "gente" que estaba presente-Por alguien más que nosotros me refería a gente viva, con pulso, no fantasmas, sin ofender
-No te preocupes-le contesto uno de los presentes-Pero preferimos ser llamados ectociudadanos
-¡Exacto! Gracias por la aclaración-dijo Samara
-¿Entonces no te gusto?-pregunto su padre con cierto tono de decepción en la voz.
-¡No, no, no! Es maravilloso-dijo tratando de parecer feliz-Olvida lo que dije, mejor empecemos la fiesta
Todos los presentes sonrieron y comenzaron con la celebración, conforme Samara entraba en el salón todos la felicitaban, y es que todos esos fantasmas ya la conocían y ella a ellos.
-Aun la controlas ¿cierto?-dijo un fantasma que se acercó al padre de Samara, este ultimo tenía una sonrisa de satisfacción.
-¿Qué te puedo decir, Morty?-contesto con orgullo-La tengo bien educada
-Pero no será siempre así y lo sabes-le dije amarga su momento-Lo descubrirá tarde o temprano
-No será así-contesto visiblemente molesto-Nunca lo hará
Morty sonrió.
-¿Sabes que ella es muy curiosa?
-¿De que hablas?
-Bueno, esos sueños la tienen algo perturbada y, a veces busca en tu estudio algo que le diga una pista de por que le pasa eso…
-Bueno, deja de preocuparte, solo vigílala, yo me encargo del resto, ella no encontrara nada que le explique eso. Mejor dime como van las cosas
-Igual, aun no tienen pistas de nada, aunque él esta al borde de la locura-luego lo medito un poco-Ambos están bastante tristes
-Excelente, se lo merece
Morty solo lo miró con rudeza.
-No me mires así, él se lo merece
-Algún día la encontraran
-Lo se-dijo despreocupado-Y cuando lo haga, ella estará lista
-¿Quién estará lista papa?-pregunto Samara llegando de pronto.
-Nadie pequeña, solo estamos hablando de negocios
-¿Haces negocios con fantasmas?
-Aunque no lo parezca, si, ellos nos cuidan y nos protegen
-¿Por qué?
-Por que somos como ellos, confían en nosotros y nosotros en ellos
Samara solo bajo la mirada algo triste.
-¿Qué pasa hija?
-Nada, es solo que… No toda la gente puede ser tan mala…
-Lo se mi niña, lo es, por eso nosotros debemos estar como "los nuestros"
-Tienes razón papa, siento haber dudado-dijo dedicándole un débil sonrisa.
-Vamos, ahora hay que festejarte-dijo tratando de animarla-Morty nos veremos luego
Morty solo asintió haciendo una especie de reverencia y se fue flotando.
-Gracias por venir-decía Samara despidiéndose de la mayoría mientras comenzaban a marcharse horas después-Hasta luego
-¿Y bien¿Qué te pareció?-dijo su padre yendo con Samara cuando todos se habían ido.
-Estuvo bien, gracias papa-luego bostezo aparentando cansancio-Ahora me voy a dormir, estoy algo cansada
-Buenas noches pequeña
-Buenas noches papa
Samara se retiro a su alcoba, llegando a esta solo se asomo por el balcón, había una luna llena hermosa, mientras el suave viento de otoño soplaba en sus rostro.
-Que envidia te tengo viento-dijo en voz alta-Eres libre y vas a donde quieras
Soltó un suspiro como esperando que este la liberara de aquella prisión a la que estaba obligada a soportar.
Su padre le decía que la gente era mala, que le harían daño, y ella entendía que lo hacía para protegerla, pero no era feliz. Y sabía que si le pedía alguna explicación a su padre le saldría con lo mismo de siempre "La gente es mala" "Aquí estamos a salvo" "Es por tu bien", todas esas excusas la tenía de cierta manera harta. Y que decir de hablar del pasado, su padre no le decía nada como su hablar de aquel tema fuera un pecado.
Observo la luna y sintió como una lágrima resbalaba por su mejilla.
-¿Pero que…?¿Por qué estoy llorando?
La seco de inmediato y luego medito un poco.
"Tal vez si lo intentara…" Pensó.
Noches atrás había estado curioseando por la casa, tratando de encontrar una explicación a sus sueños, y con esto a la vez, a su pasado, algo debió de haberle pasado a su padre como para despreciar así a toda la humanidad.
Salió de su alcoba y miro a los lados del pasillo, no se escuchaba ruido alguno.
Avanzo con sumo cuidado y sin hacer ruido alguno hacia el estudio de su padre.
Comenzó, como noche anteriores, buscando en su librero, pero nada.
No entendía por que esa necesidad de curiosear o por que hacerlo en el estudio de su padre, pero algo le decía que lo hiciera.
Un rato después se sentó en la silla que se encontraba junto al escritorio, resignada a que todo aquello era mala idea y que le haría su padre si la encontraba.
Desilusionada, se puso de pie junto a la chimenea, recargándose en un candelabro, cuando la chimenea se abrió dándole paso al una parte de la casa que ella no conocía.
Llego al fondo del pasillo y encontró una puerta que le pedía una contraseña y una huella digital.
"¡Genial! Hasta aquí llegue" pensó algo frustrada.
Pero luego lo pensó un poco más, tal vez si se hacía intangible… Su padre seguro la mataba, tenía prohibido usar sus poderes y que decir de estar ahí, pero si la descubrían y la castigaban, pues un delito más que importaba.
Así que lo hizo. Se concentro en hacerse intangible sin necesidad de transformarse y fácilmente entró.
Era una especie de cuarto de trofeos, muchos recortes de periódicos y revistas estaban pegados en la pared y en todos ellos aparecía su padre.
"Vlad Master: El hombre más rico del mundo" "Vlad Master dispuesto a comprar un equipo de Football Americano" "Vlad Master un hombre de negocios"
-Era alguien importante-se dijo Samara-¿Por qué esconderse ahora?
Observó un pequeño librero al fondo del cuarto, saco un anuario de este y observó fotos de su padre cuando era joven. Eso no le decía nada.
"Los cajones del escritorio"
Pero de pronto, y como si una voz ajena a su mente se lo dijera, miró el escrito junto al librero y fue directo al primer cajón, estaba con llave.
No le fue difícil, solo hizo intangible su mano, la metió al cajón y la abrió. Dentro estaban unas fotos, unas carpetas muy viejas y sobre ellas una caja de terciopelo.
Su corazón latía con fuerza, todo lo que había hecho estaba mal, y no había marcha atrás, pero ¿Por qué le inquietaba tanto aquella pequeña cajita? Sin más remordimiento y apartando sus pensamientos de culpa abrió la caja y para sorpresa suya dentro había un camafeo de plata en forma de corazón con su nombre grabado.
-¿Qué es esto?-se dijo a si misma.
-Es lo mismo que yo me pregunto
Samara escucho la voz de su padre provenir de la puerta. Levanto la mirada con la esperanza de que sus nervios la traicionaran y que su imaginación jugara con su mente.
-¿Qué haces aquí?
