Disculpen la tardanza, la escuela no me deja, pero aki tienen el capitulo nuevo y si revisan el otro fic (Buscando la Felicidad) también tiene ya la continuación, espero que les guste y gracias a todos por sus comentarios D

Enjoy!!!


Vida Robada

Capitulo 6: Descubriendo el mundo.

Samara fue hasta el balcón de su habitación y observo la luna llena en el cielo, era una de sus cosas favoritas de hacer, ver aquel satélite durante las noches más esplendorosas.

Un par de fuegos artificiales cruzaron el cielo e interrumpieron sus pensamientos.

Recordó que por aquellas fechas siempre había fuegos artificiales provenientes del pueblo que se hallaba montaña abajo y siempre se preguntaba por que, pero jamás se había atrevido a averiguarlo.

"Tal vez si solo le doy un vistazo" pensó "Al fin y al cabo, si voy invisible nadie me vera, y ya que ya puedo usar mis poderes fuera…"

Observó su habitación asegurándose que su padre no la viera, luego cerró la puerta con seguro. Un aro de luz paso por su cuerpo dejando ver su lado fantasma y emprendió volando el viaje hacía el pueblo.

No tardó mucho en llegar, se hizo invisible en el acto y observo que había una especie de festival, como un carnaval. Había puestos de comida por todo el lugar, el aroma de la misma impregnaba el aire, haciendo que el estomago de Samara rogara un poco por probarla.

Samara avanzo lentamente entre la gente, y se internaba dentro de la fiesta, había juegos mecánicos y muchos niños haciendo fila para uno que tenía la apariencia de un pulpo, según la idea de Samara.

"Tal vez si como algo y paseo un poco no pase nada" pensó buscando con la mirada un lugar donde esconderse para volver a su forma humana.

Se oculto detrás de un puesto dispuesta a regresar a su forma común, cuando sintió que alguien la observaba.

Se dio la vuelta y levanto su mano instintivamente mientras una pequeña bola de energía ectoplasmatica se formaba en esta para atacar a su observante.

Un niño, aparentemente de su misma edad, ojos verdes, cabello castaño claro y piel apiñonada la veía.

-¡Vaya!-dijo el niño al ver el resplandor en su mano-¿Cómo puedes hacer eso?

Samara no respondió, solo lo escudriño con la mirada, parecía que no representaba una amenaza para ella, pero no podía dejarlo ir, tal vez podría ir a decirles a todos en el pueblo que un "monstruo" se encontraba ahí, amenazándolo.

-¿Me escuchaste?-preguntó de nuevo el niño.

-Si-dijo fríamente.

-Entonces dime ¿Cómo lo haces?

Samara lo veía venir, seguro el niño comenzaría a gritar como loco a ver que se trataba de alguien raro. Se concentro y logro hacer un doble invisible que se coloco detrás de aquel niño. Justo cuando pensaba atacar el niño sonrió ampliamente.

-¡Anda dime por favor!¡Es genial!

Su doble se desvaneció y ella bajo la mano asombrada.

-¿Te parece genial?

-¡Si!¡Parecía como si hicieras fuego en tu mano!

-¿No te asusto?

-No

-¿No te parezco rara?

-No, ya te lo dije, me pareces genial-luego la miró detenidamente-Y mira tu cabello, es un color muy bonito el plateado, se te ve muy bien, nunca había visto a una niña como tu ¿Eres de aquí?

-Si…-contesto tímidamente.

-No te había visto nunca, pero no importa ¿No te gustaría ir a subir a un juego?

-Eh… Yo… Si, supongo que estaría bien…

-¡Genial!-dijo tomándola de la mano-Por cierto, me llamo Caleb

-Mucho gusto Caleb-dijo ya más confiada-Yo me llamo Samara

-Es un nombre muy bonito

-Gracias, el de Caleb también…

-Vamos, apúrate

Pero Samara no avanzo.

-¿Qué pasa?

-Es que… Bueno yo… No creo agradarle a la demás gente…

-¿Por qué no?

-Veras es que yo… No soy "normal"…

Caleb se acercó a ella y la observó con detenimiento, su rostro, sus manos, su cuerpo en si.

-Pues a mi me pareces normal

-¿De verdad?

-Si-dijo con una amplia sonrisa-No creo que a nadie le parezcas diferente

-Bueno…-dijo cediendo finalmente.

Anduvieron un rato por los puestos, Caleb le mostraba algunos de los juegos a los cuales Samara estuvo gustosa de subir, pues jamás en su vida había visto tales cosas, solo en computador o libros, cuando se daba a la tarea de investigar acerca del mundo exterior.

Todo el mundo era bastante amable, una persona llamada Sr. Harrison noto que Samara no era de por ahí y la invito a subir a su juego gratis, además que nadie hacía comentarios sobre el peculiar color de su cabello u ojos.

-Todo esto es muy hermoso-expreso Samara con un brillo peculiar en sus ojos, uno jamás visto.

-¿Nunca habías venido?

-La verdad es que no, había visto fotos de lugares así, pero todo es más bello en vivo

-¿Tus padres nunca te llevaron a algún otro carnaval?

-Pues no… Mi madre murió cuando yo era muy pequeña y mi padre… Bueno, digamos que no es muy sociable…

-Lo siento mucho

-¿Por qué?

-Por lo de tu mama, debió de ser muy duro para ambos…

-Pues no mucho-dijo Samara pensándolo detenidamente-No tengo recuerdo de ella, no la conocí mucho, solo tengo las historias de mi padre…

-¡Ya se que te animara!

Caleb le mostraba los puestos de comida y se detuvo justo donde se encontraba el de un dulcero haciendo algodones de dulce, le compro uno al ver como la niña los observaba con demasiada curiosidad.

-Anda, puedes comerlo-le dijo cuando Samara observaba el dulce con desconfianza.

-¿Seguro?

-Si, mira-dijo mordiendo el suyo-Esta muy rico.

Al notar como su nuevo amigo disfrutaba aquel desconocido manjar se atrevió a probarlo.

-¡Mmmmmm!-expreso sonriendo ampliamente-¡Esta delicioso!

-No me digas que nunca los habías probado

-Bueno yo…-comenzó algo apenada-Es que mi padre no me deja comer dulces

-Ya veo

-¿Y por que hacen esta fiesta?

-Es por el aniversario del pueblo, se hace cada año

-Con razón

-¿Que?

-Bueno, es que años atrás siempre veía por estas fechas fuegos artificiales en el cielo, pero siempre me pregunte por que eran

-¿Segura que eres de aquí?

-Si ¿Por qué?

-Pues si eres de aquí deberías saber lo de la fiesta, además nunca te he visto por aqui, tal vez tengas algún familiar que sea del pueblo y estés de visita

-No, vivo en la montaña

-¿Hasta allá?

-Si

-¿Y por que tan lejos?

-Pues yo…

Samara lo pensó un poco, no podía decirle a una persona que acaba de conocer que era mitad fantasma y que estaban ahí solo por una eterna rivalidad que su padre mantenía con un mortal enemigo. El solo hecho de pensar en como reaccionaría al decirle que era mitad fantasma la aterraba.

-Sabes, creo que me tengo que ir-dijo tratando de evitar la ultima pregunta.

-¿Tan pronto?

-Si… Es que la verdad es que mi padre no sabe que salí…

-Bueno, si te van a regañar, pues al menos subamos a un último juego, igual lo haran ¿no?

-Si, supongo que tienes razón

-Ven, hay uno que es de mis favoritos-dijo tomándola de la mano.

La llevo hasta donde había una rueda gigantesca con varías canastas y que daba vueltas.

-Creo que ya las había visto antes, pero igual que todo, será mejor en vivo.

Llegaron a una fila de gente que esperaba por subir y justo alcanzaron lugar en una ultima canasta.

-¿Esta canasta resiste nuestro peso?¿Esos cables son seguros?¿Todo este juego es seguro?-comenzó a preguntar Samara algo nerviosa.

-Tranquila-le dijo Caleb-Me he subido miles de veces, es seguro…

-Aun así, no termina de convencerme…

-Relájate-dijo el niño tomando la mano de Samara.

Esta se sintió más tranquila y sin poder evitarlo sintió un cierto calor en sus mejillas y un cosquilleo en su estomago. La rueda gigante comenzó su viaje, y a pesar de que Samara había volado incontables veces gracias a sus poderes, tenía miedo de aquel artefacto.

De pronto sintió como la rueda se detuvo de golpe y solo se aferro al brazo de su amigo y cerro los ojos.

-Tranquila-le dijo de nuevo-Es parte del viaje

-¿Cómo sabes que no se averió?

-Vamos, deja de asustarte y abre los ojos

-No, tengo miedo

-No te preocupes, estoy aquí contigo

Aquellas palabras la tranquilizaron un poco y le dieron la confianza suficiente para abrir los ojos.

Fue un espectáculo maravilloso, el cielo estrellado acompañado de la luna llena estaba en todo su esplendor, Samara sonrió ante aquel bello paisaje.

-Es hermoso-dijo con un hilo en la voz.

-Lo se, a mi también me gusta mucho

Acto siguiente comenzaron a lanzar fuegos artificiales de nuevo, estos pintaban el cielo de múltiples colores.

Samara miró el cielo muy contenta mientras una lágrima resbalaba por su mejilla.

-¿Qué tienes?-dijo Caleb algo asustado al verla llorar-Si tienes mucho miedo, podemos bajarnos ya

Samara negó con la cabeza. Sus ojos cambiaron de color rojo sangre a un verde intenso.

-¿Uh?¿Cómo hiciste eso?-preguntó Caleb al notar el color de sus ojos

-No es eso… Es que estoy muy feliz…-dijo Samara respondiendo la primera pregunta e ignorando la ultima.

-¿Feliz?-dijo olvidanlo por un momento el tema de sus ojos.

-Si… No creí que el mundo fuera tan… Hermoso…-dijo sonriendo pero con un tono decepcionado.

-¿Y por que no iba a serlo?-preguntó intrigado-Hay gente como tu

Samara sintió como sus mejillas ardían de nuevo.

-Y como tu-dijo ella, luego bajo la mirada algo triste.

-¿Qué pasa?

-Es solo que a pesar de esto, siguen existiendo las guerras, la violencia, la muerte, la maldad… Eso no puede ser bueno… Por eso pienso que el mundo era malo…

Caleb medito un poco, como pensando cuidadosamente en escoger las palabras correctas.

-Es cierto, pero si te fijas solo en los aspectos negativos de la vida terminaras por ser muy infeliz, por que desgraciadamente no puede haber bien sin mal, y si es terrible que pasen todas esas cosas y que no podamos hacer nada, pero creo que con el hecho de no imitar esos actos hacemos del mundo un lugar mejor… Tal vez un día toda la gente aprenda que la felicidad no se gana envidiando u odiando a los demás, si no todo lo contrario… Por eso tenemos que ser buenos…

-¿Cómo sabes distinguir entre lo que esta bien y lo que esta mal?¿Como no sentir odio si te quitan lo más preciado?¿Cómo no querer vengarte?

- No te pases el tiempo pensando en lo negativo, mejor piensa en la cosas buenas que te pasen y te sentirás mejor…

-Es algo difícil ¿Sabes? Y más cuando se llevan lo mejor de tu vida

Caleb la miró un segundo.

-Tu estas enojada con la vida-dijo al fin-Pero deja de estarlo, las cosas pasan por algo y dañando a quien te haya dañado solo conseguirás rebajarte a su nivel, creo que es más valiente aquel que no se venga que el que lo hace… Se necesita más valor para perdonar del que te imaginas… Además tú no harías algo así…

-¿Y por que no?-cuestiono un poco molesta-Tu no me conoces

-No, pero por tu mirada se que no lo harías…

-Gracias-dijo Samara-Esta a sido la mejor noche de mi vida

El niño le dedico una tierna sonrisa al tiempo que volvía a tomar su mano. Samara sintió como si el corazón se le fuera a salir del pecho, pero a pesar de eso, no lo soltó, pues era agradable estar con él.

En ese momento pudo notar su aliento y miró al cielo, una gran especie de nave pasó a toda velocidad rumbo a la mansión.

-¡Wow!¿Qué fue eso?-pregunto Caleb.

-¡Oh no! Papa-dijo Samara poniéndose de pie haciendo que la canasta se tambaleara un poco.

-¡Hey! No hagas eso-le dijo Caleb un poco asustado-Nos derribaras

-Caleb, tengo que irme-le dijo con cierto tono de tristeza.

-¿Qué? Pero ¿Por qué?

-Solo… Tengo que irme…

-Pero… Al menos espera a que el juego termine…

Samara lo miró entristecida, tal vez, si ya se iba, podía decírselo…

-No es necesario-dijo colocándose en la orilla de la canasta.

-Espera, no hagas una tontería-dijo Caleb muy asustado.

-No haré nada malo-le dijo para tranquilizarlo-Estere bien

Luego coloco los pies al aire ante la mirada de horror de Caleb, este último solo se lanzo por ella haciendo que Samara lo detuviera.

-Pero ¡¿Que… Qué esta pasando?!-dijo asustado al ver a Samara flotar.

-Querías saber como puedo hacer todas esas cosas ¿Cierto? Eso de mis manos, y por que mi cabello es diferente… Pues… Soy mitad fantasma…

Caleb se quedo perplejo con los ojos abiertos como platos. Samara no espero respuesta, solo lo colocó de nuevo en la canasta algo triste por su reacción.

-Bien, ya puedes gritar "¡FANTASMA!" y asustar a todos en el pueblo-dijo con pesimismo.

-¿Estas bromeando?-dijo saliendo del shock-¡Es fantástico!

-¿De verdad lo crees así?-dijo Samara recobrando su animo.

-¡Por supuesto que si!¿Me llevarías a volar algún día?

-¡Claro!-luego recordó a su padre-Bueno… Yo… Tengo que irme

Se acercó y le dio un beso en la mejilla haciendo que con esto su amigo le sonriera tímidamente y se sonrojara un poco. Hubiera apostado que ella también estaba sonrojada, pues podía sentir de nuevo ese calor en sus mejillas y ese extraño, pero agradable cosquilleo en su estomago.

-Promete que te volveré a ver-le dijo Caleb.

-Lo prometo… Pero por ahora, adios…

Se dio la vuelta y emprendió el vuelo de regreso a su casa, algo angustiada por no saber si cumpliría aquella promesa.

"No te pases el tiempo pensando en lo negativo, mejor piensa en la cosas buenas que te pasan y te sentirás mejor…"

Samara recordó las palabras de su nuevo amigo y sonrió al recordar la bella noche que había pasado.

"Papa se equivoco… El mundo no es tan malo…" pensó un segundo recordando a su padre "Tal vez después de esta noche, podamos tener una vida normal… Pero primero tendré que acabar con ese tal Phantom…" pensó por último al momento que sus ojos se tornaban de una color rojo sangre de nuevo.