Notas: No quiero violar ningún derecho del autor ni nada parecido, Aoshi & Misao principalmente.
Detrás
de un rey hay una reina
Por:
Luna "El sol nocturno"
Capitulo tres: Sin señales de vida.
Despertó suavemente, sabia donde se encontraba y como, en la cama de Aoshi, vestida con la parte superior de un pijama de verano, parpadeo para acostumbrarse a la luminosidad que entraba por la impresionante cristalera de la habitación y le vio fuera, ya no llevaba la ropa de la fallida cita, vestía unos pantalones holgados y una camiseta de tirantes que dejaba ver los brazos y el cuello, todo en el único color que para él existía además del negro, el blanco.
Se levanto intentando no producir ningún ruido que detuviese la lenta danza que practicaba Aoshi, Tai-Chi, todos los músculos se movían acompasadamente en posiciones que cambiaban de manera fluida, ninguna brusquedad ni forzadura, solo agua con la forma de un cuerpo humano. Traspaso los limites de la habitación y salió a una terraza ¡Donde había un, no, tres cerezos de considerable tamaño!
Aoshi escucho el gemido de sorpresa que dio la bella durmiente, sonrió feliz de que por fin estuviese despierta y dio por terminada su sesión de Tai-Chi.
-Buenos días.
-Bu... buenos... días...
-¿Qué te pasa¿No has dormido bien?
-¿Dor... Dormir, bien, no he tenido pesadillas, pero creo que no he despertado del todo- dijo frotándose los ojos – Eso ¿Son cerezos?
-Sí.
Misao volvió a frotarse los ojos y se pellizco el brazo, por si acaso, los árboles no desaparecieron.
-¿Misao? Son cerezos, que tienen de extraño.
-¿Cómo puedes tener cerezos en la terraza de un piso?
-Esto no es la terraza de un piso, es un ático, y mientras las macetas no caigan a la calle o presenten un potencial peligro para los viandantes puedo tener lo que quiera en la terraza.
-¿Un ático?
-Sí, un ático.
Le miro alucinando, estaba recordando todo lo que había recorrido el día anterior; un hall tradicional, algo más grande que el de su casa, el salón, enorme con una cristalera que al parecer hacia de pared para el pasillo y la habitación, tres habitaciones más, una de ellas con shojis dobles y otra al fondo de un pasillo que surgía a la mitad del primero haciendo una T en el trazado, al parecer también estaba incluida una habitación extra más pequeña que la principal que acaba de abandonar en ese mismo instante.
-¿Misao?
-Es... es enorme.
-¿Mi casa?
-Sí
-En realidad era de mis padres, me niego a venderla, a pesar que solo uso la biblioteca, esta habitación, la terraza y la cocina.
-Ah, vale.- susurro sorprendida.
Se acerco a ella y la beso en la frente, el contacto pareció devolverla a la realidad y la guió hasta la cama de nuevo, una vez que la sentó se puso a la altura de la tarima y la miro a los ojos directamente.
-Solo tu salón ya es como el de mi casa junto con la cocina y el recibidor.
-Sé como es tu casa, te he llevado allí.
-¿Podré volver?
Sonrió suavemente, la joven ya se había hecho a la idea de que no era un sueño, aparto el pelo del rostro y se levanto.
-Ahora no, hoy traen tus cosas y pasaremos a ver a tus primos ¿Recuerdas?
-Y a Jiya.
-Sí
-¿Te has duchado?
-Hazlo tú, dentro de nada vendrán y podrás cambiarte.
-Vale, esto gracias.
-R-E-Y/R-E-I-N-A-
-¡Que pasada!- dijo Yahiko.
Lo cierto era que el recibidor, el hall y el ascensor eran la demostración del lujo combinado entre oriente y occidente, mármol blanco en las paredes y suelos con los pequeños muebles propios de un hall en negro, lo mismo ocurría en todos los pasillos del edificio, las jardineras y los marcos de las puertas eran negros destacándose de manera simple y perfecta de la monotonía del blanco; Kaoru, Tokio y Yahiko subieron con la parte de las maletas en las que habían metido la ropa mientras en el ascensor de al lado subieron Kenshin y Sanosuke con las cajas en las que estaba todo lo referente a objetos de la habitación.
-¿Cómo crees que ha pasado la noche?
-Buena pregunta, no tengo ni idea, ayer estaba afectada hasta tal punto que si Aoshi no estaba cerca la costaba reaccionar, cuando fuimos al baño era como llevar a un autómata, incluso un azulejo despertaba en ella miedo, no sé, deberíamos dejar que Megumi la haga una revisión.
-¿Física? Megumi no es psicóloga, no podría ayudarla.
-Pero sí el doctor Genzai- murmuro Yahiko entre las maletas.
-Podría ser, pero primero habrá que esperar a ver como a pasado la noche...
Tokio miro las puertas de acero negro también quería comprobar como había pasado la noche Aoshi, ayer estaba afectado, la visión del joven los ojos llenos de lagrimas la había hecho recapacitar.
¿Y si el incidente que tuvo su familia con la yakuza era algo más que el hecho de estar en el lugar equivocado en el peor momento?
Eso era lo que había ocurrido con muchos de los que estaban trabajando con ellos, lugar erróneo y momento poco recomendable, vidas sesgadas y huérfanos, en el mejor de los casos en el peor, toda una familia desaparecida, tal y como le había ocurrido a la joven Makimachi, suspiro acariciándose el incipiente vientre y rezo, por que el día que toda esta locura terminase llegase pronto.
Kenshin y Sanosuke subieron al ascensor, tras meter todas las cajas, y se colocaron como buenamente pudieron, lo cierto era que el pelirrojo no era la primera vez que venia, ya estuvo en este edificio cuando Aoshi se asocio con ellos por primera vez y mucho después cuando ambos se convirtieron en amigos, lo cierto era que a ambos les apasionaba el pasado japonés y junto con Kaoru, y la novia del espadachín, el teatro tradicional, pero no siempre se reunían para hablar de los libros o de ir a alguna representación, últimamente Aoshi había estado buscando información sobre los ataques que Shishio había perpetrado, incluso había desarrollado una hipótesis, que resultaba muy factible.
Solo faltaba encontrar la piedra angular de todo ello.
Salieron del ascensor respirando acaloradamente, definitivamente la chiquilla tenia demasiadas cosas.
-¿Cuál es?
-La de la izquierda, Yahiko échanos una mano.- ordeno Sanosuke.
-Como si no tuviese bastante con llevar las maletas.
-No te quejes, por que a ti te ocurrió lo mismo.
-Pero me toco a MÍ llevar mis cosas.
-Bueno tú eres un -chan y ella una koishi, hay una diferencia.
-NO ME LLAMES –CHAN.
-R-E-Y/R-E-I-N-A-
Kaoru termino de ayudar a Misao a vestirse, no es que la joven fuese inútil para eso pero quería hablar con ella y la excusa había sido esa, ayudarla, tanto a vestirse como a colocar las cosas en la habitación pequeña, habían colocado todo lo de las cajas en la estantería y toda la ropa en el armario (aunque solo fuese la de verano) ninguna de las dos se atrevía a empezar pero finalmente todo ocurrió según su propio orden.
-¿Cómo estas?
-Bien, Aoshi es un buen anfitrión, según tengo entendido me velo toda la noche, y estuvo pendiente del teléfono por si ocurría algo en el hospital.
-Misao, sobre lo ocurrido ayer ¿Qué vas ha hacer?
La joven se tenso tanto que todos los suaves músculos se marcaron de forma anormal, giro la cabeza como apartando algún pensamiento extraño y miro a la kendoka.
-¿Qué salida me queda?
-Podrías unirte a la organización.
-¿Y mi familia?
-Estaría bajo la protección del gobierno, la vigilancia por ser un potencial objetivo de Makoto Shishio seria constante. No volvería a ocurrir esto.
-Durante catorce años nadie sabia donde estaba, fui feliz al encontrar no solo un reposo a mis pesadillas, también a mis recuerdos de esa noche... al encontrarle-susurro refiriéndose a Aoshi-ahora todo vuelve y temo volverme loca por ello, soy consciente de todo Kaoru, ya he pasado por esto, dejare de comer, de entrenar y practicar shamien, de danzar y practicar la ceremonia del té, incluso de vivir... pero una Makimachi jamás se rinde y renaceré...
-...y entonces ellos no tendrán señales de vida-Tokio había escuchado todo, por eso mismo había pasado Aoshi al acogerle, y antes de conocerla, ganándose el titulo de "El Témpano" o también "El Rey de las Kodachi"-pides venganza Misao y eso no es un error, pero si abandonas ahora a Aoshi el se volverá a hundir, cuando tenia once años su familia fue pasada por la hoja de una katana, la organización le dio cobijo y un hogar pero solo tú le diste paz. En mi vientre llevo el hijo de Saito y sé que no podré luchar, eso no evita que no pueda ayudar ¿Me dejaras que lo haga?-hizo una señal.
-Misao-la voz, llena de ternura la hizo temblar-todos pasamos por esto, no es necesario renunciar al Honor. Si no evitar mas desastres.
-R-E-Y/R-E-I-N-A-
Los signos vitales eran sonidos, la vida se restablecía pero con bolsas nuevas, la respiración era fortalecida con oxigeno, su anciano cuerpo seguiría viviendo.
Okina se salvaría.
Una planta mas arriba once personas se apretaban en una habitación de dos camas, aunque contaba con sofá este se había visto ocupado casi al instante por Sanosuke, Yahiko y Tokio, Kenshin servia de asiento a Kaoru en uno de los apoya brazos mientras Aoshi hacia lo propio en el único sillón junto con Misao, los primos de la joven estaban repartidos en las camas. Contentos por la noticia de que el anciano podría seguir persiguiendo jovencitas se contaban las novedades.
-A nosotros nos han dicho que nos trasladaran de casa, el lugar es confidencial... nos tendremos que quedar un tiempo hasta estar restablecidos.
-Si eso me permite verle otra vez...
-¿Qué la pasa?-susurro Misao al oído de Okon.
-Al despertarnos vino un tipo de la organización para la que trabaja Aoshi, según ella es la definición de tio bueno en el diccionario.
-Pero Señorita Tachibana es muy mayor para usted-Tokio y Kenshin sabían bien a quien se refería.
-¿Mayor? Solo es maduro.
-
-¿Qué vas ha hacer con la propuesta de la Señora Hajime?-al fin se habían quedado solos los integrantes del maltrecho grupo. Excepción de Aoshi que había insistido en acompañarles.
-¿Vosotros que opináis?
-Es tu futuro, a nosotros nos trasladaran por un tiempo y mientras reconstruiremos el Aoiya, ese es el nuestro.
-Me gustaría que Okina estuviese despierto, quiero saber su opinión.
-Eso no será posible hasta unos días.
-Doctora Takani, como siem... Auch!-el aullido de perro apaleado se gano varias reprimendas del personal.
-Kenshin tengo dicho que los animales deben quedarse en la planta baja, hay una sala especial para ellos llamada "La Morgue"
El espadachín sonrió con una vergüenza ajena muy marcada.
-Muy graciosa ¿Supongo que eso lo dirás por ti KITSUNE?
-
Dos días después los operarios lograron arreglar el boquete que Sanonuke Sagara dejo en la pared.
-
-Bueno, es hora de las revisiones, la de visitas ha terminado, lo siento.
-Misao, medítalo bien, es tu futuro.
-R-E-Y/R-E-I-N-A-
el joven aparca y apago el motor, no abrió la puerta y miro a su acompañante, ella miraba sin ver por la ventanilla y varias lagrimas se le agolpaban en los ojos.
-¿Misao¿Ocurre algo?
Reacciono y le miro.
-Es sobre la organización ¿Me puedes explicar que hacéis?
¿POR QUE LA REINA ESTA TRAS EL REY?
PARA PROTEGERLE
Misao de Shinamori: Me dice que soy retorcida, ponte en el lugar de ellos, a mi desde luego no me entrarian ganas. Tranquila, el primer lemon llevara un buen "salto del tigre" ;)
Sheena&Ikki: Me estoy viendo la serie para meter las expresiones propias de cada personaje, es que me siento rara cuando meto muchos "-dijo..." no sé me saben raros en una conversación, ya encontraré algo que no haga tanto daño a la lectura y permita evitar lios como los tuyos.
Las musas y el tiempo vuelven a ser mios, y ahora solo pido TRES, mínimo, si dejaís alguno mas bienvenido sea.
Sore wa himitsu desu
