Notas: No quiero violar ningún derecho del autor ni nada parecido, Aoshi & Misao principalmente.
Detrás
de un rey hay una reina
Por:
Luna "El sol nocturno"
Capitulo quince: Cambio de poder.
-Recoged todo lo que encontréis, y terminad de calmar a esas mujeres.
Tokio miro al sillón de cuero donde su esposo descansaba siendo atendido por los sanitarios, apenas unos minutos antes había caído al suelo pálido por la desmedida perdida de sangre, el dictamen del enfermero era claro, nada de moverse hasta que las heridas no empezasen a cicatrizar. Saito no sabía lo que era el reposo. A los dos segundos había tratado de ponerse en pie para coordinar todos los efectivos, registros, declaraciones y lo más importante, tener una pequeña conversación con Aoshi, parado con un empujón que le devolvió al sillón no pudo oponerse a la lógica aplastante de Seijuro Hiko.
Tú descansa que nosotros lo haremos.
Por eso ahora se veía recluido a un segundo plano muy estratégico pero incomodo, y negándose tajantemente a quitarse los pantalones.
La mirada de tonos negros de la mujer resbalo hasta una figura herida en lo mas profundo, el mensaje de Misao había obrado un débil avance ya que no maravillas en el joven; en silencio había vuelto al local tras el encontronazo con Tsubame, se había puesto los auriculares del reproductor y durante media hora lo único que había escuchado era el corto mensaje una y otra vez. Con cautela paro el MP3 y le cogió de las manos.
-Ven, hay algo que necesito saber.
Entraron en una de las "habitaciones", con distintos instrumentos para golpear el cuerpo de miles de formas y donde estaba el famoso caballo en el cual habían encontrado a un hombre teniendo uno de los orgasmos más brutales que jamás habían visto… dejaron eso de lado y localizaron los sillones de cuero tras una simple mampara de cristal esmerilado.
-¿Por qué no dijiste nada Aoshi?
El guerrero sostuvo la dulce mirada con el frío de la suya, sin dejarse amilanar la futura madre le cogió de las manos y las apretó hasta que aparto la vista; no parecía él mismo y eso era un poco extraño, siempre frío y lejano cuando Misao estaba cerca sonreía y mostraba esa calidez propia de los enamorados, ahora algo había cambiado y tenia que saber el que para solucionarlo.
-Pensé que había sido Shishio el que se la había llevado.
-... ahora ya sabes que no a sido así...
-Pero eso no borra lo que he hecho, he matado, sin honor; solo por que pensé que ellos eran los culpables.
-Aoshi nadie es perfecto, eso ni los dioses lo son. Has evitado que otras muchas jóvenes pasaran por los burdeles ilegales de Makoto, investigamos y descubrimos que la mayoría eran chulos.
-¿Puedo ir a Kyoto?-murmuro.
-Por mi sí, otra cosa será lo que diga Saito.
-Entonces mantendré el contacto por correo.
-Espera Aoshi Shinomori, no sabes donde empezar a buscar, y Misao pidió que nadie lo hiciera. Quiere protegerte.
-
-Y yo a ella.
Recogió sus kodachi de la mesa y se fue.
-R-E-Y/R-E-I-N-A-
Saito entro por la puerta del hospital como jamás había querido volver a hacerlo, en camilla, con un enfermero de la ambulancia controlando unas constantes vitales apunto de reventar por el cabreo de haber sido excluido de una operación de suma importancia, y por no poder haber sido esta la vez en que al fin su retoño vería las caras de dos deseosos progenitores. Gruño de forma descarada a la enfermera que le miro de forma dubitativa y trato de levantarse por decimocuarta vez, Hiko recibió la mirada de helada amenaza en lugar de uno de los trabajadores del hospital.
-Señorita tiene que ponerle un sedante aun más fuerte, le oigo quejarse.
-¿Esta seguro?
-Sí-la seductora sonrisa del maestro la hizo estar segura de que hacia lo correcto. Con la jeringuilla en una mano y la vía de suero en la otra puso la cantidad de sedante suficiente para hacer dormir al Lobo como un dulce cachorro.
-Eso es amigo, descansa por un rato. Los colmillos de La Pantera Blanca cuidaran de nosotros.
Megumi se puso manos a la obra cuando un inconsciente Saito quedo a cargo de sus sensibles manos de cirujana, cerro sus heridas con un simple hilo mientras aun perduraban los efectos de la desinfección aplicada por Sayo.
-
-Tokio, esto es bastante interesante.
-Ahora no Tsubame tengo una reunión con los jefes de la policía local y metropolitana.
-Se trata de lo que dijo Misao en la cinta-dijo poniéndose delante de ella-Sabemos que Shishio Makoto es rencoroso y estuve investigando, creo que su abuelo Taizo Makimachi y él estuvieron unidos en algún tipo de negocio.
-¿Legal?
-Eso parece, pero tengo que recibir aun varios informes de la cámara de comercio y de varias estaciones de policía, sobre todo de las pertenecientes a Fukuoka, Kobe y Osaka.
-Cuando tengas todo tráemelo sin falta.
-Sí.
-Y Tsubame-dijo cuando la joven se alejo unos pasos-si alguien pregunta estas investigando algo que te he pedido.
Hiko sonrió desde una esquina y asintió por la decisión de la jefa en ciernes, aunque esa tarea le estaba asignada a él, por ser el segundo al mando tras Hajime, había dejado que se saltase el estricto protocolo y fuese ella la que llevase las riendas de un caballo un tanto herido. Miro de forma orgullosa la espalda de Tokio y pensó que definitivamente había sido una buena idea que los hubiese presentado cuando aun estaban lejos de todo esto.
-
-El sedante es fuerte, aun no ha despertado y han pasado varias horas desde que se lo puso la enfermera.
-Y pasaran algunas mas, vosotros fuera. Del hospital.
-¿Y eso?-murmuro Kaoru cuando se repuso de la impresión, hasta hace unas horas la Doctora Takani era un ser humano.
-Kenshin solo tiene la quemazón del disparo, cosa que se curará con tiempo y una pomada hidratante a base de aloe vera; tú, Kaoru, únicamente tienes moratones del golpe contra la pared. A mí parecer estáis tan sanos como rosas.
-¿Y que haremos hasta que volvamos a trabajar?
-Usad la imaginación.
El samurai miro a la kendoka y se encogió de hombros, lo cierto era que tenían unas ganas locas de empezar a investigar y pillar a las dos cobras que habían comenzado todo esto hacia unas semanas, les debían la revancha.
A tocar esperaba, los dos estaban bien para desenvolverse sin muchas dificultades en sus casas pero otra cosa era coger una katana o un boken, a Kaoru le costaba mucho esfuerzo terminar de extender uno de los codos y dependiendo de la posición a Kenshin también le dolía la espalda; como Megumi había dicho era cuestión de tiempo recuperarse.
Tiempo que era desaprovechado y que hacia que Shishio estuviese mas alerta.
-
Sanosuke entro al pulcro despacho de la doctora Takani, esta estaba sentada en la silla, los brazos cruzados en la mesa y la cabeza apoyada sobre estos, su pelo daba ligeros botes sobre su espalda.
-¿Estas bien?
-Sí, estoy perfectamente, vamonos a casa.
-Estas llorando.
-Lo sé, tengo algo en el ojo.
-Espera, dime que te pasa.
-Tengo algo en el ojo, se me ha metido y por eso estoy así.
No la dejo pasar del quicio de la puerta, con un agarre lo suficientemente tierno la obligo a sentarse en la camilla del rincón y la hizo levantar el rostro, nervioso por que ella no se resistía cogió un pañuelo y lo mojo en agua, la limpio los ojos como había visto muchas veces a las chicas hacer.
-No tenias nada.
-Era una excusa.
-¿Por?
-¡Eres tonto! Para que no me preguntaras nada mas.
-¿Y por que no querías que te preguntara nada mas?-paso la mano por la espalda de forma tranquilizadora. Megumi entendió a la primera lo que trataba de hacer. Seducirla.
No era tan distinto a otros hombres.
Levanto la vista entre sus espesas pestañas y sin pensar lanzo la puntera de un buen zapato de tacón hacia la entrepierna del luchador; este reacciono cuando al fin leyó sus pupilas.
Lo siento.
De un brinco se puso a distancia segura, cuando la joven bajo de la camilla para irse corriendo aprovecho para cogerla de un brazo y estrellarla contra su tórax para que no escapase.
-¡.¿Qué te pasa?.!
Un repentino dolor le hizo encogerse y soltarla, su pie acusaba el pisotón del tacón maléfico. Megumi atravesó el despacho y salió por la puerta corriendo y sin mirar atrás.
-
-Tienen razón-rezongo dejando de lado el dolor de su pobre pie-el amor es ciego... ¡Y masoquista!
Acto seguido la siguió por los pasillos
-R-E-Y/R-E-I-N-A-
-¿Tsubame?
-Dame un momento-susurro tras el portátil.
Extrañado observo que le levantaba la mano para que no se acercase, normalmente era al revés, siempre dispuesta a compartir información con los demás no perdía la concentración al hablar o dar algún informe. Era la hora de irse y de ver si Kenshin y Kaoru se desempeñaban bien en la casa del espadachín, de comprobar como estaba el Lobo y quizá mandar algún correo a la cuenta de Aoshi para que supiese como estaba su antiguo tutor y por fin, descansar tras tanto sobresalto.
-Ya esta, en cuanto llegue a casa los leeré.
-¿De que se trata?
-De un encargo de Tokio.
-¿Puedo ayudar?
-No lo creo-dijo esquiva-me lo ha pedido a mi concretamente.
-Pero habrá algo que pueda hacer, seguro que cotejando datos, o escribiendo algún mensaje para que nos traigan información de algún sitio...
-No. Tokio me lo ha encargado por que resulta algo demasiado importante y peligroso, soy su discípula y además siempre estáis vosotros cerca de mi, no soy la mas débil pero tampoco me gusta luchar a la primera de cambio...
-¡Y por eso me gustas!
-R-E-Y/R-E-I-N-A-
El shinkansen es el tren mas rápido del mundo, es capaz de moverse a una velocidad de trescientos cincuenta kilómetros a la hora, en poco tiempo había pasado de estar en la actual capital del sol naciente a ir a bajar en un lugar anclado en el pasado esplendoroso del Japón, en aquel que el Aoiya representaba en una ciudad tan alejada de las principales tradiciones del estilo de vida japonés como lo era Tokio.
Cercada por montañas parecía una ciudad pequeña, no posee grandes industrias y no hay una gran afluencia de gente por ello; pero es hermosa, las pagodas son lo mas alto de toda ella, destacándose por ser invadidas por un solo edificio en sus territorios infinitos, el Kyoto Tower; las tradiciones son lo mas preciado que hay y son lo que la hacen tan especial.
Bonchi ya sakai ni...
"El hecho de que sea un bonchi"
El hecho de que sea Kyoto.
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Respiro profundamente la primera brisa nocturna procedente del Hiei, el fresco temprano del otoño y observo con sus ojos de hielo lo que estaba ocurriendo en ese instante.
Aoshi Shinomori había regresado a Kyoto. La antigua capital.
Lugar donde su clan le había visto nacer tras mas de mil años defendiendo La Casa Imperial, donde dos de los cinco clanes habían permanecido a la sombra del Trono del Dragón para ser las garras de ese mismo ser mitológico.
El otro era el clan Makimachi.
Cuya señora había formado con él un lazo mas fuerte que el del honor.
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Era el del amor.
¿POR QUE LA REINA ESTA TRAS EL REY?
PARA PROTEGERLE
Kyoto Tower: Hotel de Kyoto, al parecer es el único edificio moderno de más de diez plantas que hay allí, digamos que hicieron demasiado tarde la ordenanza que ayudo a proteger la vista de las pagodas. Por cierto, una maravilla.
Bonchi ya sakai ni... "El hecho de que sea un bonchi": es una frase muy dicha por Kyoto, la usan ante todo para distinguirse de Tokio.
Hiei: Es uno de los montes que hay cerca de Kyoto, esta en su parte noreste. Se ve desde cualquier parte de la ciudad. Viene bien para los despistados
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Silvia-chan:.¡La unica que me ha mandado un review!.¡No muerdo! Lo cierto es que si, El Lobo tiene una camada "real" y no la puede estar poniendo en peligro, Quieres carne fresca? La va a ver, en el hospital (aqui fichan todos jijijiji), cortesia de "el pasado de Megumi Takani" pero dudo que os guste lo que ocurra (miro hacia atras por si acaso, no hay nadie, respiro y sigo) Por cierto la musa y yo estamos discutiendo sobre el cap extra de Sobres Rojos y de Se busca: A ser posible muerto Por que seguro que quereis ñonos en los dos Verdaaaaad?
