Notas: No quiero violar ningún derecho del autor ni nada parecido, Aoshi & Misao principalmente.

Detrás de un rey hay una reina.
Por: Luna "El sol nocturno"

Capitulo diecinueve: Dos dragones.

-¿Segura de que estas bien?

-Sí, estoy bien, Tae esta conmigo y… dice que siente mucho no haber avisado de que se venia conmigo. Lo cierto es que ha estado reunida todo el día para la adquisición de un nuevo local aquí en Kobe.

-¿Desde cuando vais a ampliar el Akarakebo?-pregunto Tokio.

-Desde que Sae tuvo que ir a Kyoto y abrió otro Akarakebo allí. Venga, hasta mañana.

-Hasta mañana, y ya podías haber avisado-regaño Kaoru.

-En principio nadie iba a poner una bomba en mi local, solo era un sencillo viaje de negocios que coincidía con el de mi hermana.

-Hasta mañana y que os vaya bien en el viaje de regreso.

Shojô pulso en el botón para colgar la función de manos libres, Yahiko cogió sus cosas y se fue de la sala murmurando un "buenas noches" algo mas alegre, por lo menos ahora sabia que Tsubame estaba con Tae además de con los contactos de Hiko en Kobe. Kaoru sacudió la cabeza para alejar el irresistible pensamiento de darle una paliza la próxima vez que entrenasen, una mirada dorada siguió sus movimientos posesivamente, él si sabia lo que pasaba por la mente del joven. Y lo que había pasado por la mente de Aoshi cuando decidió irse a Kyoto para buscar a Misao.

-Ahora que todos sabemos que Tae esta bien pasemos a la parte escabrosa. Reconstrucción de los hechos.

-La tengo aquí-dijo Kaoru, saco un CD y lo puso en el portátil que siempre estaba en la sala y conectado al proyector-Según los testigos a eso de las once y media pararon cinco motoristas delante del Akarakebo, sin matriculas y todo de negro-una representación en 3D se proyecto en la misma pantalla blanca donde Tsubame había hecho su misma presentación-dos de ellos sacaron armas automáticas y destrozaron el cristal para que los otros tres tirasen unas bolsas de deporte dentro, en ese instante explotaron haciendo que el local se derrumbase por completo.

-Daños.

-El edificio colindante de cocina y almacén necesita refuerzos en una pared-tomo el relevo Hamakusa-y en una parte de los cimientos. El Akarakebo propiamente dicho hay que reconstruirlo casi por completo, según los especialistas, las mochilas llevaban tanta mezcla explosiva como para haber derrumbado los dos edificios que lo flanqueaban.

-Las mochilas, o lo que queda de ellas, se encontraron en el centro de la sala inferior-puntualizo Kaoru al mirar un informe.

-Heridos.

Megumi abrió una carpeta, una de todas las que tenía y que habían provocado miedo en muchos de los presentes-Solo tengo un herido que tiene que quedarse tres días mas en el hospital; una camarera que fue a entrar en la sala y que, justo en ese momento, la onda de choque la golpeo, tiene una fractura de muñeca y una brecha en la cabeza por un cascote, antes de irme Sayo me comunico que ya estaba saliendo del shock. Los demás son viandantes que fueron golpeados por los cascotes o los cristales, todos han salido ya del hospital con su justificante correspondiente.

-Pesquisas de la policía.

-Se cree que son un grupo de vándalos callejeros-resumió Sanosuke-Mensajeros de la droga contratados para otra función. Lo cierto es, que las marcas dejadas por las ruedas de sus motos coinciden con un grupo, que hace unas semanas protagonizo una pelea callejera en el parque central de Tokio, se hacen llamar "Los Señores Infernales del Este". Se les detuvo a todos y gracias a un policía especialmente puntilloso se les tomo huella a las motos.

-Gracias a los polis de la vieja guardia-rezo Sano.

Tokio se golpeo los labios con un dedo mientras meditaba, Saito entraría a trabajar en unos días, no necesitaría ponerse al día puesto que ella misma lo había hecho durante su convalecencia, pero la decisión que tomase debía ser pensada mas con la mente aguda y probalistica de su marido, que con la suya propia que era mas observadora de los cambios psicológicos en una persona. Volvió a mirar la representación de Kaoru que aun iluminaba, desde el proyector, la pantalla blanca; el Akarakebo era la vida de Tae, ella misma lo había construido y después planeado la posibilidad de que muchos de los protegidos de DEI trabajasen allí, se evitaba el que al buscar trabajo cayesen en manos de Shishio por alguna de sus empresas blanqueadoras de dinero, también conocidas como "empresa trampa".

Levanto la cabeza tomando la decisión, estaba trazada por la línea de en medio, ni Saito ni ella, una decisión entre los dos.

-Detened, de nuevo y como sea-subrayo-a todos los integrantes de ese grupo, los quiero en interrogatorios separados, así como en calabozos, cuanto antes. Que se haga un informe de gastos para la reconstrucción del Akarakebo, incluyendo algunas mejoras que trataremos de que corran por nuestro bolsillo…

-Tokio-susurro Hiko-¿En que piensas?

-En que las ventanas del Akarakebo sean de cristal anti-balas.

-¿Perdón?

-Lo que han hecho a sido acribillar a balazos un cristal normal y tirar dentro las bombas, no quiero que eso vuelva a pasar en el hipotético caso de que Makoto quiera repetir la jugada. Y quiero que alguien se pase por el Aoiya y mire a ver si ya están instaladas las ventanas, de no ser así que se pase la factura a DEI del cambio de cristal.

-¿Llamamos a Sae?

-Por supuesto-dijo con una sonrisa lobuna.

Kenshin abrió los ojos asustado, el tener una pequeña parte de Saito dentro la había afectado, ahora pensaban igual.

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-R-E-Y/R-E-I-N-A-

Sintió que había golpeado algo cuando ya tenia los pies sobre la cama y las caderas sobre el regazo de Aoshi, aun así ignoro la molesta sensación mientras buscaba la forma de quitar, cuanto antes, la extraña ropa del joven; se conocía su ropero de arriba abajo dadas las similares prendas que siempre usaba, pero esta era nueva; parecería fácil de quitar por que podía ver, dado la luz que entraba de la terraza, que se abría por delante como los kimonos hasta que se encontraba el discreto obi, del que no era capaz de sentir donde estaba el nudo para arrancarlo de su cintura. Un mordisco en su lóbulo hizo que entornase los ojos con un gemido apenas reprimido y diese un tirón al cuello de la parte superior.

-¿Qué tratas?-susurro de forma oscura.

-Trato de desnudarte… como tú haces conmigo.

-Yo no te desnudo, te preparo-con un solo movimiento se quito el obi de su ropa y lo envolvió en un nudo sin atadura justo por debajo de las muñecas femeninas, anulando la posibilidad de que pudiera desatarlo, saco un pañuelo de seda y la vendo los ojos. Una mano bajo por el vientre tembloroso y la soltó el cordón del chándal negro.

-¿Aoshi?

-Estoy aquí, no te preocupes.

La tumbo tranquilamente sobre la cama, acariciando al tiempo que quitaba el sujetador sin tirantes, sus bragas y los calcetines; se levanto observando que ella se quedaba tumbada con tranquilidad, con las manos atadas a la altura de la cintura y el rostro ladeado hacia donde escucho por ultima vez sus pasos. Sonrió en las sombras, casi podía ver como su corazón se aceleraba y su respiración se volvía un poco mas dificultosa; se quito el traje onmitzu que Misao había tratado de soltar con tanto ahínco y lo dejo sobre una de las sillas del hotel, junto con el chándal negro que la joven se había puesto de forma apresurada al verle pasar por el tejado. Las armas de los dos, su reglamentaria y la pistola versión mini, perfecta para esconder en cualquier lado de Misao, estaban en la mesilla.

-¿Katsû sabe que estas aquí?

-Lo ultimo que vio de mi fue que salte al tejado-se acomodo moviendo el cuerpo para hacer un hueco en el edredón-supongo que Hannya me siguió para ver que era lo que hacia.

-Hannya… él es uno de los amigos que quería presentarte.

-¿Cuándo?

-El día de año nuevo, durante la visita al templo.

-Aun estamos a tiempo.

-Después…-subió a la cama quedándose arrodillado delante de ella-mucho después…

El repentino movimiento no la cogió desprevenida, había notado el cambio de peso en el colchón, por otro lado, sentir, de forma repentina, como los dientes del guerrero se cerraban rozando sobre la piel del costado la arranco un grito de sorpresa, se llevo las manos a la boca cuando dedujo que era un inofensivo juego y que no había que estar tan nerviosa; él jamás la haría daño.

-Puedes gritar, esto es un ático, nosotros solos en toda la planta.

-Ahora entiendo tu predilección por las alturas-bromeo en su oído.

-Me gusta la paz que se respira arriba-bajo la nariz por su cuello-además, Shishio nos dejara en paz por unos días.

-Katsû te destrozara cuando te vea.

-Ya lo sé, pero eso no es lo que mas me importa ahora mismo.

La beso tras levantar sus brazos hacia el cabecero, solo la tocaban sus labios y sus dedos haciendo que el contacto fuese mas preciado aun, bajo por los costados hasta llegar a las caderas allí se apoyo en el colchón con una idea perversa haciéndole sonreír; jadeo sintiendo que se apoyaba sobre las manos mientras su aliento y su lengua jugaban con un seno, gimió cuando los dientes volvieron a cerrarse sobre su piel, la de la rodilla concretamente. Se arqueo tratando de que subiese a su boca pero él se quedo a medio camino, en el ombligo.

-Aoshi.

-Mmmmh-bajo muy cerca del pubis pero luego se escurrió a un lateral del tórax femenino-¿Qué quieres?-pregunto deslizando un dedo por su vértice, lento, lentísimo.

Misao gimió de la frustración, de tenerle tan cerca y tan lejos, los dos sabían bien que no podían aguantar mucho más pero de eso se trataba, de ver quien era el primero en deponerse ante el otro; Aoshi la beso en la nariz con suavidad, la joven separo los labios tras lamérselos de pura anticipación, creyendo saber cual seria su próximo movimiento.

Al instante el guerrero hundió el rostro entre sus muslos.

La joven grito por la sorpresa, no solo por el repentino cambio que había significado el movimiento del joven sino por que le notaba voraz, necesitado; él siempre era tranquilo, hasta cierto punto, para no hacerla daño, la diferencia de tamaño entre ellos era muy obvia y aunque sus cuerpos encajasen con facilidad el guerrero seguía siendo mas fuerte que ella; se arqueo buscando el roce adecuado y sintió que él la abandonaba tumbándose con su muslo de almohada.

-

-¿Aoshi?-bajo las manos hasta que consiguió rozarle el pelo, sudaba como si hubiese corrido hasta no poder dar un paso más.

-Cuando te vi… cuando te tuve entre mis brazos en el tejado… pensé en hacerte el amor hasta que terminases agotada… me parecía una buena forma de demostrar cuanto te he añorado.

-¿Qué a cambiado?

-Me he dado cuenta de que no me resulta tan necesario… se que me quieres y cuando te separaste para protegerme lo supe con mas fuerza que nunca…-se llevo una mano a la cabeza ¿Cuando se había vuelto tan sentimental?-mas que si lo hubieses gritado delante de mi, pero…

-¿Pero?-se quito la venda de los ojos y se dio impulso para sentarse.

-Necesitaba estar contigo a mi lado-reconoció.

Misao sonrió divertida y le tiro del pelo para que se levantase, cuando la encaro puso sus atadas manos tras el cuello de él y se dejo caer-Ya lo sabia… lo que Hannya no pensó fue que nos seguirías-cerro los labios sobre el lóbulo de su oreja.

-Hannya piensa demasiado-giro hasta quedar de lado con ella apretada contra su cuerpo-por su propio bien.

-Anata…-Aoshi la soltó las manos en el beso.

Gimió al sentir que volvía a tomarla, de forma completa, hecho la cabeza hacia atrás cuando sus envestidas fueron haciéndose mas constantes; paso la pierna por encima de su cadera para que tuviese mas movilidad, un grito ahogado contra el brazo masculino se escucho cuando él se doblo para besarla el cuerpo. Aoshi no se detuvo cuando sintió que tras una eternidad de besos y caricias ella empezaba a contraerse entre sus brazos, ni cuando le mordió en el hombro mientras se tensaba aun más…

No quería que experimentase un momento de extrema sensualidad, ni siquiera un orgasmo más.

Quería mucho más, un preciado momento que aun no conocía.

La joven se apretó contra él casi tratando de que no se escapase, deslizando las manos por su espalda, por encima de la cicatriz, lo que hizo que hundiese el rostro en el largo pelo perfumado; la acuno recordándola que estaba allí con susurros, sobre todo al percibir que su abrazo se relajaba y quedaba laxa en sus brazos. Sonrió al oír que apenas era capaz de pronunciar su nombre; Misao levanto una mano todavía temblorosa que él sujeto para besársela con cuidado de no excitarla aun.

-

-¿Qué a sido…?-al fin se sentía lo suficientemente recuperada como para hablar, pero no para alejarse ni un centímetro de él.

-"La pequeña muerte"-susurro en su frente.

Escondió el rostro en el cuello de él, su cuerpo volvía de su "muerte" y estaba sintiendo de forma clara la excitación que aun mantenía el cuerpo del guerrero rígido y tenso contra ella, probo a mover las caderas hasta que las manos de Aoshi las apretaron contra él.

-No lo hagas.

-¿Por qué?

-Ya he terminado-dijo como si eso le importase poco, cosa que era cierta-estabas tan pérdida en el tuyo que no lo sentiste-puso un dedo sobre su nariz para silenciarla-y prefiero que sea así.

Misao suspiro convencida al verlo en sus ojos, después se apretó contra él y disfruto de unas caricias que había extrañado. Sonrió divertida cuando la mordisqueo la oreja jugando… siempre lo hacia al sentirse sumergido en la intimidad de después.

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-R-E-Y/R-E-I-N-A-

Algo empujaba tras ella, de forma continua, la desgarraba y la quemaba; sabia muy bien que por mucho que gritase no podía hacer nada para detenerlo por lo que ya no se resistía, solo dejaba escapar algún que otro quejido que arrancaba risas escalofriantes a su torturador.

-Te hago esto por que te quiero Megumi, dime lo que sabes y seré ese amante cariño y complaciente que tanto quieres.

-…yo… no se… nada…

-Mientes, dime lo que quiero y recibirás tu recompensa-susurro zalamero-te daré cualquier cosa que me pidas.

-…no quiero… nada de ti…

Entonces grito, tanto que llego a pensar en que se había convertido en una banshee occidental y que su voz podía matarle… cuando su voluntad fue apagándose sintió de nuevo su cuerpo, no colgado de unas cadenas en una habitación mal iluminada, sino en un colchón que para ella eran nubes. Unos ojos dorados la observaban atentamente… poco a poco se fueron volviendo mas oscuros hasta alcanzar el color de la madera oscura y pulida que tanto la gustaba.

-¿Megumi, estas bien?

Cora salto a la cama y se hizo un ovillo contra ella, reconfortándola.

-Ahora sí-murmuro agotada.

-Llamare al hospital, no tienes buen aspecto.

-No hace falta.

-Y me quedare contigo.

-Te he dicho que no hace falta.

-Antes de decir eso mírate en el espejo, pareces un fantasma y hace días que tienes ojeras por dormir mal. Hoy me quedare.

-¿Y quien ira a ver si han instalado las ventanas en el Aoiya?

-Llamare al capataz y se lo preguntare, existiendo el teléfono no es preciso ir. Y no será necesario que pase por DEI para coger los informes-dijo adivinando su siguiente excusa para que se fuera-Shojô me los enviara por el correo y luego los imprimiré allí, rellenados.

Se levanto para prepararla un poco de té relajante, aun estaba tensa por la pesadilla y asustada.

-Tengo que enseñarte a abrir cajones-le dijo a Cora-sobre todo donde guarda sus calzoncillos.

-¡Lo he oído!-grito Sanosuke desde el pasillo.

-

Megumi se dejo caer boca arriba en la cama y cerró los ojos, era la primera pesadilla que tenia en años, cuando iba al psicólogo por el tratamiento aprendió que lo que había pasado no había sido culpa suya, ella no tenia forma de saber que se escondía tras la mascara de ese tipo, ni había tenido ninguna oportunidad de defenderse puesto que no había recibido la formación adecuada. Puso remedio a eso, desde los diecisiete años, sobre todo desde el día en que Genzai la dijo que estaba todo lo recuperada que podía estar en el hospital, lo demás ya era acosa suya, tomo clases de defensa personal, algo de karate y, sobre todo, unas muy interesantes para desarmar a cualquier tipo de oponente, armado con lo mas inverosímil.

Funcionaron.

Hasta que se reencontró con Kanryu Takeda; ese tipo estaba loco, era un demente al que no se le había podio agarrar por ser tan previsor como cuidadoso, pero ella había actuado con él como lo que era, basura. Y eso era algo que ese tipo no soportaba. Tampoco soportaba el que aquello que consideraba suyo, ella en este caso, estuviese en manos de alguien de baja ralea.

-

Se levanto para vestirse con la ropa de estar en casa y ponerse al fin en movimiento, por lo menos todo lo que le permitiría Sanosuke teniendo en cuenta que eran las cinco de la mañana. En la esquina de su cuarto tenia un tocador, sobre la silla solía dejar la ropa que se ponía al llegar a casa y se encamino allí para cambiarse; el espejo la devolvió la mirada de un espectro. Estaba pálida, mas de lo normal teniendo en cuenta la poca coloración de su piel, lo que hacia que las ojeras fuesen mas oscuras bajo sus ojos, durante algún momento de la pesadilla se había mordido el labio inferior y ahora se le estaba hinchando con un rojo muy feo; el maquillaje solía hacer maravillas con cualquier gesto de cansancio que tuviese pero no con esto, miro atentamente uno de sus hombros, tenia un arañazo allí donde hacia unos años Takeda puso un beso. El beso de Judas.

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-R-E-Y/R-E-I-N-A-

Dio un respingo cuando alguien apretó los labios contra su nuca, cogida por sorpresa giro con las uñas preparadas en un zarpazo digno de una fiera, la pararon la mano.

-Megumi.

-No… no vuelvas a asustarme así-defendió su acción.

-No he hecho mas que lo que hago todas las mañanas ¿Qué te pasa?-se apretó contra ella, vientre con vientre.

-Estoy nerviosa, por lo del Akarakebo ¿Y si Shishio planea algo contra el hospital?

-El hospital fue reforzado en el momento de su construcción, lo sabes tan bien como yo. Además estas así desde que te lleve a ver a Mariya y Katsû ¿Por qué?

-Estoy nerviosa, Takeda buscaba algo de mi tú… no lo se.

-¿Se te a ocurrido pensar el que tal vez no busque nada?.¿Qué solo quiera estar contigo?

-Hablo el don Juan.

-Quizás antes si lo fuese, ahora ya no.

-Todos los hombres tenéis ciertas "necesidades"…

-Pero no todos las usamos de excusa para forzar a alguien. Yo no soy Kanryu Takeda, solo Sanosuke Sagara.

Megumi bajo la vista avergonzada, en un santiamén la había desarmado de todos los argumentos que habían ocasionado el que estuviese tan nerviosa y apenas pudiese dormir. Una lagrima bajo por su mejilla y apoyo la frente en el tórax del luchador justo antes de que un espasmo, preludio de un acceso de llanto, la recorriese. Sanosuke suspiro y termino de envolverla con los brazos.

-No todo el mundo es tu enemigo Megumi-la despego del tocador y se sentó en la cama con ella encima-y no estas sola ahora.

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-R-E-Y/R-E-I-N-A-

-¿Qué pasa?-murmuro Kaoru desde las mantas.

-Yo que sé-Kenshin se estiro hasta la mesilla y cogió al impertinente del teléfono-hoy no ahí reunión ni es necesario que fichemos en DEI a una hora temprana.

-Son las seis de la mañana-farfullo la kendoka antes de darse la vuelta.

-Díselo al que llama al teléfono-se paso la mano por la cara para despejarse-¿Dígame?... sí estamos los dos aquí ¿Qué pasa?... ¿Perdón?-el bocinazo del que llamaba consiguió que se despertase por completo-ya vamos.

-Será tú, a mi me quedan dos horas mas de sueño.

-Ni de broma, no pienso ir solo a casa de Saito.

-¿Qué a pasado?

-Tu que crees cuando-dio un tirón a las mantas desarropándola-hay una embarazada en casa.

-¡Pero si esta de ocho meses!

-Mas cerca de los nueve que de los ocho, vamos-la dio un golpe juguetón en el trasero y empezó a vestirse-algunos tienen prisa.

-Mas de la que deben.

-

-Megumi… cariño… despierta…

-No…

-Tokio acaba de romper aguas, te necesitan en el hospital.

-Dijiste que... ¡.¿Acaba de romper aguas?.!

-Aja… Sayo esta de camino y Genzai está preparando todo.

-El parto y me vuelvo a casa.

-No lo pongo en duda.

¿POR QUE LA REINA ESTA TRAS EL REY?

PARA PROTEGERLE

Dedicado a esa mami a la que le amargué la tarde de cine por querer venir al mundo.

-

Misao de Shinamori: Tarde, me gusta mi nombre y mi nick aun mas, me gusta el misterio es... estimulante, justo como la intriga y el amor. Y mas aun que os guste.

Silvia-chan: Justo asi son las cosas que me gusta leerme. Por cierto me he dado cuenta que antes escribia mas la accion que lo que pasaba en la mente del personaje¿Os gusta mas ahora?

GabbyHyatt: Aoshi se sabe bien quien es, segun el piensa demasiado XD