Y aquí estamos, al final de la jornada, con nuestro amigo re-loco Vyseris Targaryen, ya saben el hijo del loco mayor, Aerys II. Ya saben que no me pertenece, jamás se me habría ocurrido alguien tan chiflado, así que el atributo se lo dejo a Martin. Sin fines de lucro, claro.

ENGAÑARSE ASÍ MISMO

Realmente no sabía que le había poseído como para hacer semejante acción, amenazar a Dany con una espada frente a Drogo en su ciudad sagrada, talvez porque su paranoia lo llevo a emborracharse, y ya no solo era un paranoico, sino un paranoico borracho. Pero estaba harto de estar exiliado, de no tener absolutamente nada, a pesar de que alguna vez sí lo tuvo. Solo quería volver a su hogar, ese que le fue arrebatado, ver otra vez las calles de Desembarco del Rey abarrotadas de gente, las enormes murallas y sus siete puertas. Le gustaría poder estar dentro de la Fortaleza Roja, la que fue su casa.

Realmente deseaba poder cumplirle a Dany todo lo que le había dicho cuando eran pequeños, pero ahora solo parecían recuerdos muy lejanos donde él era otro, y se preguntaba ¿Cómo se había convertido en esa persona tan desquiciada, llena de ambición y rencorosa? Talvez con el paso de los años, y el hecho de no poder llegar a ningún lado, su mente perdió la poca cordura que tenía. O solo era algo de familia, como su padre Aerys II, que por culpa de su locura ellos lo perdieron todo.

Y esperaba que con Danaerys fuera diferente, porque realmente no merecía menos. Que ella fuera feliz y no pagara por sus errores. Y, mientras el liquido hirviendo caía en su cabeza, reconoció que todo este tiempo estuvo engañándose así mismo.


Si no me dejas un review... también perderás la cabeza. Ok, no. Pero de todas formas piensatelo ¿si?