Disclaimer: Nada de Cars ni Cars 2 me pertenece; tampoco la genial portada que irá variando según la pareja en turno (creo). Todo esto es sin fines de lucro~.

Hey! Increíblemente, no tengo nada para decir~... más que agradecerle a mi asombrosa twin-twincesista el salvarme con... tu sabes qué 7v7 (K).

»Aclaración&Advertencia: Humanizado; algo de slash (duh xD); posible OoC; repetición intencional de algunas palabras (?) y... divagaciones, muchas de ellas por doquier~.

Sin nada más con que retrasarlos... ¡A leer!


.+Sugestión+.


#04:
A simple vista.


A simple vista, sólo competías con aquel italiano sólo por la mejor vuelta en la carrera. También, a simple vista, entre ustedes no había nada más que una sana rivalidad que generaba más ganancias para sus personas y todas las allegadas (como los patrocinadores y agentes, entre otros involucrados). Sin embargo, la cosa era bastante distinta detrás de cámara; en especial en la comodidad que podrían brindar cuatro paredes.

— ¿Quién se habrá interesado en el otro primero?

Aunque sólo lo habías comentado en voz alta en un momento en el que no tenías nada más en qué pensar —ni nada más que hacer aparte de escuchar la baja tonada que sonaba en la radio de la suite mientras mirabas su techo—, el otro piloto pareció tomarse la pregunta relativamente en serio.

—Francesco era famoso cuando tú no pasabas de ser un novato anónimo —respondió sin pereza cuando pasó su brazo por tus hombros, como solía hacer en cualquier momento sólo por tenerte más cerca. Aún cuando tuviese algo de razón no podías evitar dudar de sus palabras; después de todo, él fue quien no paró de insistir contigo desde que se vieron oficialmente, ¿o no?—. È evidente que fuiste tú, McQueen.

Aunque ahora lo negases con absurdo furor, una parte de ti —la que no mentía, seguramente— sabía con certeza que, a simple vista, Francesco Bernoulli te había llamado la atención en más de un sentido cuando apenas te iniciabas en el mundo de las carreras. ¿Qué? Apenas tendrías una o dos copas menores ganadas como un completo anónimo como para negarte ese hecho.

Igualmente, hiciste un vano intento por defenderte mientras rodabas los ojos con pesadez. Antes de confesarle eso, primero te ibas a la tumba.

—No hay manera que sepas eso.

De ninguna manera le dirías que había sido tan rápido y simple como verlo un día a través de la pantalla para terminar memorizando su nombre, te gustara o no en su momento. Tampoco se lo ibas a admitir, pero hasta recordabas qué cereal estabas comiendo cuando él dio su impresión acerca de la carrera que acababa de ganar, ¿y cómo no hacerlo? El yogurt que lo acompañaba estaba completamente desabrido como para olvidar el momento…

«Excusas, excusas.»

Agh, esa molesta vocecilla dentro de tu cabeza a veces te fastidiaba más que la voz de tu propio novio cuando… Espera. ¿Novio? ¿Realmente te referiste así a él? Tanto por orgullo como por falta de costumbre, la palabra (y lo que conllevaba) se te hacía extremadamente difícil de aceptar.

Bufaste y cruzaste los brazos cuando, inquieto, tu pie derecho empezó a moverse frenéticamente para darte aviso de las ansias que te empezaban a embargar. ¡Lo que te faltaba! No querías recordarlo y, aún así, lo hacías con lujo de detalles cada vez que tu mente te traicionaba. ¿Qué pasaría si alguien lo averiguaba y se lo contaba a Francesco? Sería el principio de otra temporada sinfín de todo tipo de burlas a cualquier hora.

Para mentalizarte e inspirarte, mantenías la costumbre de ver algunas carreras en tu tiempo libre, tanto viejas como nuevas y de diferentes circuitos alrededor del mundo; «sólo por eso que Francesco no te era desconocido del todo», es lo que les decías a todos con arrogancia, ideal para ocultar cualquier sentimiento. Al menos, eso es lo que creías hasta el momento en el que lo conociste en persona. Siendo él un completo narcisista y tú un ególatra orgulloso de serlo, habías logrado percibir con más claridad que los demás las indirectas que no dejaba de mandarte cada vez que se le daba la oportunidad.

Por algo le habías dejado salirse con la suya, ¿no?

No pudiste evitar sonreír un poco, aunque en un descuido esa sonrisa se tornó altiva, previniendo que tu rostro, como era lo usual hasta en las temporadas más frías, se volviese rojo por el calor que subía hasta tus mejillas.

Ehi, McQueen, ci stai…?

No era la primera vez que le ignorabas olímpicamente.

Reíste un poco al volver a notar que tan fácil seguía siendo el perder tu atención.

— ¿Dónde más estaría? —burlaste, y te encogiste de hombros antes de verlo por el rabillo del otro. Tratabas que la despreocupación que demostrabas se convirtiese en algo totalmente real—. Soy una superestrella; no es como si pudiera salir del hotel con tanta facilidad —agregaste al final, manteniendo tanto tu sonrisa como la expresión de sabelotodo que la complementaba.

En casos especiales fingías olvidar todo lo aprendido en Radiator Springs para divertirte un poco, como era la ocasión. ¿Quién podía culparte? Incomodar al sujeto que te incomodó durante tu primer rally mundial era la venganza perfecta; siempre te aprovecharías de ello sin importar el costo.

In ogni caso, sigues siendo menos famoso que Francesco.

—Claro que no —replicaste por más que estuvieses consciente del error; él llevaba más tiempo de carrera y Europa era mucho más grande que Estados Unidos. No había punto de comparación, y tus mejillas lo sabían—. Además, yo tengo más competencia en mi país que tú en el tuyo. Ser el mejor me costó más que sólo ser una cara bonita con suerte.

Teniendo una vaga sensación de victoria, te acomodaste en tu lugar para dedicarte a verlo. Comenzaría a encapricharse, y eso mismo es lo que querías lograr; a la mínima incomodidad o molestia, se terminaría yendo del cuarto hasta que se le pasara.

—Francesco es más que una cara bonita con suerte —dijo con firmeza, y seguiste sin tomarlo en serio. Estabas convencido de que él era peor que tu «yo» más joven, justo ese al que querías representar para fastidiarlo más que de costumbre—. Aspetta.

Oh, no. Su tono te indicaba que había cambiado de parecer súbitamente. No tanto como Sally durante «sus días especiales», pero algo parecido.

Bella faccia? Sabía que no podrías resistirte más a empezar a admitir lo que pensabas sobre Francesco.

Tsk. Acababa de tergiversar lo que habías dicho, ¿y te sorprendía? Para nada, pero el que quisiera darte vuelta el juego no era algo que precisamente te agradase mucho.

En vez de golpearte la frente, procediste a hablar con total madurez.

—No hablaba por ti —le aclaraste de forma cortante y, tal como pensabas, Francesco no te creyó ni un poco—. Hey, hablo en serio —insististe al acercarte involuntariamente, rozando sin querer con lo caprichoso, pero su sonrisa sólo se amplió hacia un lado, confirmándote que habías perdido.

E chi l'ha detto non? —te preguntó arrogantemente mientras alzó una ceja.

Tras dejarte caer en tu lugar, sólo rodaste los ojos y volviste a perder la mirada en un extremo opuesto al de él cuando tus labios se fruncían en un pequeño mohín. Tenías que verte resentido para cuando Francesco comenzara a besar tu cuello, y lo estabas consiguiendo, más inconsciente que conscientemente.

No sabías si tu actuar naturalmente era del todo bueno, malo o, incluso, aprovechado. De lo único que estabas seguro es que, aún a simple vista, tu intuición era una de las mejores que te podrían haber tocado.

No por nada eras Lightning McQueen, ¿cierto? Todo lo mejor te lo habías quedado tú; lo estabas confirmando en ese preciso instante.


Hey de nuevo! ¿Qué puedo decir? La única manera de terminar esto fue escuchando, casi milagrosamente, a Natalia Kills (?); así que culpo lo confuso/raro que quedó... al mismo Lightning u/o *se prepara para huir de nuevo*.

Si no sigo perdiendo 'el toque' que nunca tuve & doy con una pareja para mañana, el tema estará listo~ (?).

Sin nada más para decir... ¡Ciao-Ciao nvn7! & Grazie por leer~.