Disclaimer: Nada de Cars ni Cars 2 me pertenece; tampoco la genial portada que irá variando según la pareja en turno (creo). Todo esto es sin fines de lucro~.
Hey! Esto es lo que ocurre cuando escribo escuchando una canción que no tiene naaaaada que ver ni con el tema ni con la pareja u/o (?).
»Aclaración&Advertencia: Humanizado; AU (¿moderno?); slash; posible OoC y boberías~.
Sin nada más con que retrasarlos... ¡A leer!
.+Sugestión+.
#05:
Imaginario.
Habías escuchado los rumores y, desde entonces, no salían de tu cabeza. ¿Qué el prefecto del lugar tenía pareja, y que justamente esa pareja podría ser tu tutor? Obviamente, algo así sólo podía haber salido de detención, en donde siempre acababas gracias a las escapadas de clase, a los líos en los que te metías con otras bandas o, simplemente, por fumar en los pasillos para verte más cool; aunque el hecho de que empezases a creerlo no fue sólo porque tu mejor amiga te lo preguntó indirectamente antes de que pudieras comentárselo, sino porque notaste que justamente las citas de tu tutor coincidían con el tiempo en el que el Sheriff —apodo amistoso que tenía aquel hombre dentro de su instituto— supuestamente dejó su soltería.
Resoplaste.
Realmente, el género de con quien saliese Doc, tu tutor, te tenía sin cuidado —sería demasiado hipócrita de tu parte el molestarte por eso—, pero no podías evitar sentir ¿una pizca de celos por aquel viejo? ¿Era eso?
Tal vez sí, tal vez no.
Aún con las manos en la nuca, las piernas vagamente cruzadas y balanceándote sobre la silla giratoria mientras una lapicera hacía equilibrio en tu nariz cuando mirabas el techo, era algo difícil de describir porque no sabías si tu ego o tú mismo quien quería a Doc sólo para él.
Tu imaginación de adolescente seguía volando, cada vez más alto, hasta que un gentil golpeteo en la puerta de madera te sacó de tus cavilaciones.
Automáticamente, devolviste el bolígrafo al escritorio, cambiaste la página que mostraba el monitor a una segura antes de poner su fondo de escritorio y, finalmente, te levantaste para dignarte a abrir la puerta. No necesitabas preguntar quién era, reconocías la secuencia de los golpes.
—Si quieres asegurarte, hoy no me metí en problemas, Sally —dijiste al abrir la puerta mientras rodabas los ojos. Aún así, una pequeña sonrisa lograba escaparse—. ¿Te han dicho que casi pareces mi oficial de libertad condicional?
—Es raro, Doc me dice que me veo más como tu abogada —te respondió, sonriendo tan serenamente como ella misma solía ser.
—Antes decía que eras mi novia —comentaste al alzar hombros, dejándola pasar al interior de tu desordenado cuarto.
—Y eso duró hasta que le confesaste que tenías novio, ¿no? —siguió ella, divertida y sentándose con comodidad al borde más hecho de tu deshecha cama.
Apenas notaste que habías desviado la vista, te diste la vuelta, fingiendo que acomodabas todo el papelerío sobre el escritorio para que se viese más presentable. Era más que obvio que no querías que viese tu enrojecido rostro y, sólo usando remera blanca en la parte de arriba, no habías tenido otra forma de disimularlo. Eso creíste hasta que, al llevar una mano para rascar tu nuca, ésta rozó con tu caliente oreja.
Gruñiste y maldijiste tu suerte. ¿No podrían haber empezado a hablar de otra cosa?
—De hecho…
—No me digas que Doc se enteró de otra forma —interrumpió; no tenías que verla para saber que estaba por comenzar a reír.
—Entonces no te lo diré —quisiste cortar, arriesgándote a tratar de mirarla por el rabillo del ojo y sí, en efecto, trataba de ocultar su sonrisa con una de sus manos.
—Algún día deberás —puntualizó, y eso te hizo suspirar con cierto alivio hasta que se propuso seguir— porque hoy es momento que yo te cuente algo.
Cuando Sally cruzó las piernas, tú sólo te dejaste caer en tu silla después de girarla hacia la cama.
— ¿Sales con Red? —fue lo primero que se te ocurrió preguntar, y ella sólo negó con la cabeza, aún sonriente—. ¿Entonces es con la chica que le gustaba a Mater? ¿Cómo era su nombre…?
—Era Holley. Y no, yo no salgo con el interés amoroso de alguien más, Letritas —apuntó tan calmada que casi se te hizo borde. Como fuese, alzaste hombros para que siguiera hablando—; pero si no quieres saber los planes de tu querido tutor, creo que podría irme ya y ahorrarnos esto.
Con elegancia, se levantó y resonó sus tacones sobre el parquet hasta llegar al otro lado de la habitación. Si no fuese porque la tomaste de la muñeca cuando pasó por tu lado, habría abierto la puerta para irse, sin más.
— ¿Qué pasa con él? —Soltaste el amarre cuando te percataste de que tu tono había sido tan curioso que había rozado con lo autoritario—. ¿Ya es oficial que sale con el Sheriff, o algo así?
—Iba de paso por el corredor y sólo los vi charlar animadamente cuando creo que él fue a buscar tus notas —empezó, y no supiste que era peor, si lo que te comentaba tu mejor amiga (de grado superior) o el hecho de que fuese por tus notas—. Hasta donde entendí, creo que iban a tener una cita hoy mismo.
— ¡¿Una cita?!
—Si no te dijo nada, será porque tú no le dijiste nada en su momento —supuso, aunque aquello sonó más como una realidad—, así que… supongo que querrás hacer lo mismo, ¿no?
Ignorando algún que otro detalle, asentiste con más entusiasmo del que solías demostrar. Si podías, claro que lo harías.
— ¿Dónde la tendrán?
—No llegué tan lejos —te respondió, mostrándose algo sorprendida; quizá fue por tu misma reacción. Bah, no importaba—, pero creo que sería algo casual en el Flo's V8 Cafe…
No necesitaste más que eso.
Sólo tomaste la chaqueta roja que colgaba del respaldo de tu silla (y que tenía tu celular en uno de los bolsillos) antes de irte hacia esa cafetería.
Así como él decía cuidarte, tú ejercías tu derecho a vigilarle como todo pupilo celoso podía hacer. Ejem…Pero ese no era tu caso, ¿verdad? Porque no, no eras nada celoso…
Debatiendo en tu fuero interno, con el cuello de la campera en alto y la postura encorvada, volviste a ver por encima de tu hombro las mesas detrás. Salvo por una pareja en el otro fondo, en aquella cafetería sólo estaban unas simpáticas meseras idénticas y la que creíste que era la jefa del lugar, y no sólo por ver que su etiqueta de identificación rezaba «Flo».
Pediste otros dos cafés por esperar antes de sacar el móvil para revisar los mensajes en el buzón.
—Perfecto. —No pudiste evitar comentarlo en voz alta, frustrado por no tener nada de Doc ni ahí ni en llamadas perdidas. ¿No sé suponía que él era el sujeto maduro? ¿Por qué te estaba ocultando que salía con alguien? ¿Acaso le preocupaba como reaccionarías o, simplemente, no querías que lo supieras? Abrumado, te dejaste caer sobre la mesa, escondiendo el rostro entre ambos brazos—. Simplemente perfecto…
—Che cosa è perfetto, McQueen?
De no haber estado tan necesitado de compañía en esos momentos no te habrías limitado a verle de soslayo, aunque así lograras ocultar la pequeña sonrisa que se dibujaba en tu rostro.
—Doc tendrá una cita aquí —le avisaste a regañadientes cuando decidiste corregir un poco tu postura— y quiero asegurarme de que le vaya… bien —agregaste, comenzando a dudar si esas eran tus verdaderas intenciones o si había algo más detrás de ello.
—Poi…
—No, no soy ningún tipo de "chaperón" o algo por el estilo —gruñiste apenas distinguiste su mueca burlona; sabías que era lo que probablemente diría—. Sólo veré "que tan peligroso" es para mí que el Sheriff salga con Doc porque eso provocaría que tuviera el doble de vigilancia, ¿entendido?
El hecho de que alzara hombros ante tu mirada acusadora no correspondía a que te diera la razón. Siempre pasaba y nunca era así.
—Por Francesco está bien —dijo pero, cuando miró algo detrás de ti cuando la campana de la entrada sonó, sentiste la necesidad de mirar de nuevo hacia ahí.
Volteaste de nuevo hacia el frente cuando distinguiste a la nueva pareja que entraba, y te sentiste traicionado. ¿Cómo es posible que llegaran a los pocos minutos de que tu novio lo hacía? ¡Se suponía que tú llevabas más de una hora esperándolos ahí! ¡Era completamente injusto!
—Pero ya llegaron —soltaste por más obvio que fuese, empezando a sentirte nervioso sin razón alguna y disimulándolo mal cuando los últimos cafés que pediste llegaron de la mano de la misma Flo—. ¿Qué están haciendo?
— ¿Caminar hacia una mesa libre? —contestó burlonamente aunque sin mucha seguridad al oírte susurrar de repente. El lugar tenía bastante ruido (tanto por la música ambiental como por culpa de la calle) y ellos estaban bastante lejos como para ser necesario.
— ¿Y nada más? ¿No se hablan o se toman de las manos? —insististe, tratando de que el italiano se concentrara más en los detalles que querías saber.
—Si baciarono prima di chiedere qualcosa.
— ¡¿Eh?!
Incrédulo como pocas veces demostrabas ser, te giraste inmediatamente para verlos. Con lo serio que era Doc, no te lo imaginabas besando a nadie… porque nunca antes te molestaste en imaginarlo, ¿cierto?
Evitando tentar tu suerte y que el Sheriff (quien era que estaba en el asiento que daba hacia donde estaban ustedes) te viera, volviste a corregir tu postura, aprovechando a golpear en el hombro al castaño que se había empezado a carcajear tanto por tu expresión de genuino asombro como por la repentina reacción ante la broma. Además, con una risa tan reconocible, era imposible que ambos no te relacionasen a ti también.
—No necesitabas ser tan agresivo, McQueen…
—Y tú no necesitabas burlarte de eso también —replicaste aún resentido, rodando los ojos ante su exagerado dramatismo.
—… Pero sabías que algún día iba a pasar, certo?
Ignorando toda la arrogancia que podría haber tenido Francesco al agregar lo último, notaste que de todas formas tocó un punto algo importante en el cual nunca habías reparado.
—Ehm… No realmente —admitiste al desviar un poco la mirada—. Nunca creí que el meterme en problemas haría que Doc consiguiera pareja —añadiste para restarle algo de tensión al tema, dejando escapar un poco de risa por lo mismo mencionado.
—Francesco entiende. —Ya fuese por la falta de soberbia en su tono o por tu vulnerabilidad, había logrado captar tu atención de nuevo—. Pasó lo mismo cuando mia mamà empezó a salir por mi entrenador.
— ¿No fue ese mismo tipo con el que me dijiste que terminó al instante porque era un idiota? —curioseaste y, cuando asintió con firmeza al responder, golpeaste tu frente.
—Ma il tuo caso è diverso —se apresuró a decir, encogiéndose de hombros antes de volver a ver a Doc y al Sheriff, supusiste—. A ellos se les nota que se quieren de verdad. No va a ser algo pasajero…
— ¿Cuál de los dos te sobornó para decirme algo así? —fue lo único que salió de tus labios mientras alzabas una ceja, escéptico tras cruzar brazos. Si habían llegado poco tiempo después, era una pregunta no tan descabellada como había sonado en un principio.
Por lo único que no te sorprendiste cuando Francesco respondió con el nombre del Sheriff fue porque, precisamente cuando volvías a ver por encima de tu hombro, Doc parecía esperar que lo hicieras.
Como si fueras tú el sorprendido por primera vez —de nuevo; el mismo sentimiento de aquella vez te invadió instantáneamente— apartaste la vista con el rostro totalmente coloreado.
Después de dejar el dinero suficiente sobre la mesa, gruñiste y murmuraste algo al levantarte y tomar al castaño de la mano para obligarlo a irse también; querías largarte de ese lugar y rápido, pero tampoco querías hacerlo solo.
Sí era como decía ser: Doc siempre estaría un paso delante de ti… y ahora, aparentemente, el Sheriff también lo estaría. Adiós, libertad.
—Y por cualquier duda, no estoy celoso ni nada por el estilo —aclaraste al detenerte un momento al lado de su mesa sólo para decírselos. Luego, seguiste sin mirar atrás, aún arrastrando a tu novio contigo.
Claramente, no había mejor forma de hacer saber que no estabas celoso actuando tan caprichosamente, ¿no? No quedaba lugar a dudas para ello.
Hey de nuevo! Okey, la intención era hacerlo completamente Hudriff peeeero, por razones del destino, creo que terminó siendo algo así como un Docning enmascarado con Lightnesco & Hudriff... Momento. ¿Entonces sí fui la única que pensó así al final o/o? *se oculta sin siquiera saber qué terminó haciendo*.
Si la inspiración continúa inspirándose (?) aquí estará el nuevo tema mañana... para no perder el raro ritmo que llevo 9/9u.
Y sin nada más para decir... ¡Ciao-Ciao nvn7! & Grazie por leer~.
