Disclaimer: Nada de Cars ni Cars 2 me pertenece; tampoco la genial portada que irá variando según la pareja en turno (creo). Todo esto es sin fines de lucro~.
Hey! No sé ni por qué/cómo terminé esta vaga cosa así que... supongo que aquí está la variante del día 9.9u.
»Aclaración&Advertencia: Humanizado; algo de slash y... abundante OoC uwu~
Sin nada más con que retrasarlos... ¡A leer!
.+Sugestión+.
#08:
Lunar.
Entre lo que dejaba ver generosamente el uniforme sin etiqueta de identificación, justo cerca de la hendidura del busto, del lado derecho: ahí es donde se ubicaba la única marca que distinguía a las meseras del lugar que, por si no se entendía, eran gemelas idénticas, tanto en lo físico como a la hora de habla. Sin embargo, apenas notaste donde estaba fija tu vista (aparentemente), desviaste la vista, comenzando a sentir como te hervían las mejillas al mismo tiempo que, por poco que fuese, te arrepentías del descuido.
Por más de que quisieses que fuese así, no fuiste lo suficientemente rápido para que tu novio no malinterpretase lo que acababa de suceder. Lo acababas de notar cuando él bufó, cruzó los brazos y frunció el ceño al verte fijamente para, bueno… ¿demostrártelo? Al menos, no podías negar que te lo había dado a entender de una manera bastante clara.
—Raoul-kun…
Y, también, caprichosa.
Rebufó nuevamente y apartó la vista, manteniendo el rostro apoyado vagamente en una de sus manos. No miraba nada, pero sus labios se habían torcido para reforzar su mueca de molestia.
Bueno, no es como si fuese la primera vez que el francés se ponía celoso y exageraba un poco (entiéndase por bastante) la situación, pero no por eso harías como que nada había pasado, y tampoco crearías un escándalo porque, sencillamente, ese no era tu estilo.
Por si fuera poco, además… sabías que era peor cuando él se ponía celoso de tu exnovia, curiosamente, estrella número uno y muy querida de televisión en las televisoras de tu país natal. Mejor era tratar de hacer las paces desde temprano.
— ¿Qué? —respondió finalmente, haciendo que su voz sonase más como un regaño que otra cosa. ¡Hasta logró que te sintieses mal por un momento, cuando sabías perfectamente que no era lo que él pensaba!
Suspiraste con pesadez antes de volver a centrarte en tu punto.
—Juro que me estaba fijando sólo en su lunar —murmuraste con la cabeza algo gacha y las manos juntas sobre tu regazo hasta que te señalaste la aproximación de la zona cuando Raoul te observó por unos momentos.
Le viste rodar los ojos con cierta frustración contenida. Querías creer que una parte de él si te creía y que la que desconfiaba era sólo por inseguridad.
— ¿No te podrías haber fijado en otra cosa? —quiso gruñir, aunque de eso sólo quedó un resentido intento.
Alzaste hombros antes de volver a ver a una de las chicas. De lejos, no sabías identificar cual era cual.
— ¿Notas alguna diferencia en ellas? —empezaste, queriendo asegurarte de que Raoul no tuviese idea alguna de quién era quién.
—Son gemelas, claro que no…
Y ahí estaba tu punto.
—Entonces, ¿cómo puedes llamarlas por su nombre correcto?
Ante tu inocente cuestión, Raoul se despeinó aún más su ya alborotado cabello plateado, dejando escapar un pequeño gritillo frustrado.
— ¿Por qué tienes que ser tan correcto siempre? —se quejó, pero no por lo que decía. Sus mejillas sonrojadas (aunque no más que las tuyas al principio de la discusión) admitían que se había equivocado al apresurarse a juzgarte mal.
Sonreíste con cierta pena mientras jugabas un poco con la manga derecha de tu blanca campera.
— ¿Eso quiere decir que…?
— ¿No pasó algo similar con Carla? —te interrumpió, viéndose totalmente interrogante al alzar una ceja.
Entre tus parpadeos para recordar a la brasilera, una vaga escena cruzó tu mente, pero era tan lánguida que apenas recordabas la figura de Carla perdida entre los demás competidores que habían participado en la temporada.
— ¿Qué podría haber pasado? —preguntaste de forma tan genuina que, aparte de creerte, el francés no podía hacer nada más.
Fue el turno de Raoul para suspirar pesadamente al tratar de no perder la paciencia.
—Fuiste el único en preocuparse "porque podría enfermarse" —respondió exageradamente, asegurándose de marcar las comillas en el aire antes de volver a apoyar un codo sobre la mesa al seguir—. Dejaste que Carla usara toda la noche tu chaqueta y, ¿recuerdas? Quien terminó por resfriarse fuiste nadie menos que tú, Shu.
Con lo dicho ya entendías a qué se refería, y por qué la repentina mención del hecho. No obstante, si bien Raoul estaba en lo correcto, en gran parte le habías cedido tu chaqueta —quedando sólo en camisa y corbata— aquella noche para que la brasilera ocultase lo más que podía el escote del vestido verde con azul que lucía para resaltar su belleza natural.
—Ella la necesitaba más que yo —te defendiste, encogiéndote un poco en tu acolchonado lugar sin molestarte en disimular como te empezaba a incomodar nuevamente la conversación—. ¿No recuerdas las miradas que estaban puestas sobre ella?
—Oh, vamos… No es como si ella no lo pudiera haber manejado sola —rebatió al rodar los ojos aunque, al distraerse por darle una primer probada al su hot cake (que la mesera del lunar bañó con miel antes de irse), sus ojos brillaron antes de seguir con el resto del desayuno—. ¡Cielos! ¿Ya habías comido estas cosas antes?
Inclusive antes de poder contestar algo, él mismo te obligó a que probases un trozo después de acercar lo suficiente el tenedor hasta traspasar tus entreabiertos labios. Para variar en ese día, el calor volvió a apoderarse de tus mejillas aún antes de tragarlo… y el que te percataras de la amplia y risueña sonrisa que te dedicaba tu novio —que seguramente disfrutaba cada segundo de tu expresión— no ayudaba en nada.
Con algo de dificultad extra, cumpliste la común tarea, permaneciendo bajo la celestina mirada de Raoul en cada momento sólo para añadirte más presión.
Al verlo tan calladamente insistente, esperando en que le dijeses que te había parecido, te veías incapaz de reprocharle nada.
Bajaste la mirada y, haciendo lo propio por disimular, limpiaste cualquier rastro que hubiese escapado o quedado por las comisuras de tus labios.
—Estuvo… bien, supongo —admitiste, desviando la mirada de pronto.
— ¿Y?
—Si quieres más, supongo que deberías ser tú quien llamara a la mesera del lunar, Raoul-kun —respondiste, casi en un murmuro, antes de tomar un poco del agua que tenías servida.
Por más tranquilo que fueses, ya habías lidiado con suficiente drama para una mañana que acababa de comenzar en Radiator Springs, conmemorando la carrera que habían acordado hacer todos los años desde aquella primera.
Hey de nuevo! Lo sé, en vez de subir estas cosas (sin siquiera corregir) debería quedarme cómodamente haciendo otra cosa más productiva... pero no puedo evitarlo cuando al fandom le falta taaaaanto por crecer aún uwu (?).
Si todo sigue en orden, el tema de mañana empieza —salteadamente— la racha de temas que tengo algo planeados x3.
Y sin nada más para decir... ¡Ciao-Ciao nvn7! & Grazie por leer~.
