Disclaimer: Nada de Cars ni Cars 2 me pertenece; tampoco la genial portada que irá variando según la pareja en turno (creo) y tampoco los perfumes a los que se hará referencia (de Paco Rabanne & Carolina Herrera, respectivamente). Todo esto es sin fines de lucro~.
Hey! Creo que debo ser la única —o de las pocas personas— con la capacidad de arruinar los temas que le gustan... así (?).
»Aclaración&Advertencia: Humanizado; algo de... inevitable slash (?) y posible OoC, como de costumbre~.
Sin nada más con que retrasarlos... ¡A leer!
.+Sugestión+.
#09:
¿Arriba o abajo?
Por más absurda que te llegase a sonar esa excusa en lo que cabía tu gran ego, una de las razones por la cual no querías hacer «pública» esa parte de tu vida era por las opiniones ajenas aunque, más que eso último —a lo que ya estabas acostumbrado—, ahora comprobabas que realmente todo había sido por evitar las preguntas innecesarias, aún más fastidiosas que las que te hacían cuando tenías algún estúpido descuido en la pista.
Bufaste, despeinaste tu cabello con una mano y volviste a empezar a caminar en círculos tras empezar a farfullar varias cosas inentendibles entre dientes. Si seguías así, probablemente, pronto dejarías el rastro en la elegante alfombra bajo la suela de tu calzado.
—Qual è il problema, McQueen?
Te encontrabas tan ensimismado en ti mismo que olvidaste por completo el insignificante detalle de que estabas en la casa de tu novio y que, además, éste estaba sentado frente a ti, observándote entre confundido y entretenido por tu actitud.
Te detuviste pero, en vez de alzar la vista, rodaste los ojos.
Lo único relativamente bueno de que tu pareja fuese aún más inmadura que tú —lamentablemente, sólo en cuanto al por qué de sus repentinas rabietas— era que, gracias a ello, te podías permitir quejarte abiertamente de todo lo que no te parecía.
—Sabes cuál es.
Igualmente, tu propio carácter no te lo ponía tan fácil, ni a ti ni a él. No irías por ahí, diciendo todo lo que te molestaba para que, después, Francesco pudiese recordártelo a cada momento sólo para burlarse un poco más de ti.
Queriendo únicamente comprobar que había entendido bien a qué te referías con tu vaga y seca respuesta, te dignaste por unos momentos a ver su expresión: confiada y cómoda a la vez, como no podía ser de otra forma.
—Sono curiosi, è possibile li biasiamo? —te preguntó segundos después de encogerse de hombros, manteniendo su mirada caoba sobre tus ojos celestes en todo momento.
Manifestando algo de la frustración que sentías, hiciste a un lado la mirada. Sabías que tenía razón pero, ¿se la darías? Por supuesto que ni en un millón de años. Tu orgullo siempre estaría presente para hacerte entrar en razón.
Descruzaste los brazos (los cuales, ni siquiera estabas consciente de que tenías así) y, después de exhalar un largo y pesado suspiro, te dejaste caer a un lado del castaño.
¿Por qué seguías tan molesto? Claramente, la razón iba más allá de lo que habían preguntado en la última entrevista a la que habías ido casi exclusivamente para asegurarte de que Francesco no dijese o hiciese algo que te pudiera avergonzar y/o poner en ridículo más adelante. Sin embargo, sorprendiéndote un poco, aún cuando él se encargó de contestar muchas cosas de las que tú no podrías haberte hecho cargo solo (ya fuesen porque te incomodaban o no sabías cómo responderlas medianamente bien sin sentirte estúpido), no podías evitar sentirte… irritado, además de algo estresado, cuando deberías estar, en parte, aliviado.
—De cualquier forma, no veo que interesante puede ser el saber "quién va arriba" o "quién va abajo" en una relación —comentaste con fingido desinterés en todo cuando te recostaste en el sofá antes de extender las piernas por encima del regazo de tu novio—. A veces es demasiado obvio… ¿Era necesario tener que aclararlo a terceros? —seguiste, exacerbado y sin lograr disimular nada cuando le regresaste la mirada.
—A volte, è necessario…
—Sí pero, por lo general, eso es cuando estás seguro de que te acostarás con esa persona —interrumpiste, de nuevo, sin reprimir el tono o la actitud borde—, y no creo que éste sea el caso, ¿no?
El que se haya limitado a alzar hombros en vez de darte la razón sólo logró sacarte más de quicio que su propia sonrisa ladeada y burlona. Conociéndolo tan bien como estabas seguro de que lo hacías, sabías que no repararía en mofarse descaradamente de ti; por ello mismo, al reconocer el acto, entrecerraste los ojos y apretaste los puños. Tal vez deberías relacionarte con otro tipo de gente…
—Forse?
Por si no fuera poco, ¡hasta su tono de voz te lo confirmaba! Afortunadamente, sabías como actuar en esos casos, ¿no?
En lugar de tomar el mando para ver alguna cosa en la televisión —para lograr calmarte así—, doblaste tus piernas para enderezarte rápido.
— ¿Qué quieres decir? —demandaste saber de inmediato. Tenías que escucharlo de su propia voz para, al menos, enojarte adecuadamente con él.
—McQueen —te llamó con algo de sorpresa al sonreír de medio lado, aunque no distinguiste si por hacer tiempo para no reírse o para tratar de calmarte—, sabes que a Francesco no le importa encargarse "de vez en cuando".
Definitivamente tenía que haber sido la primera opción porque, de lo contrario, no te habría recordado la respuesta que le había dado a la presentadora de aquel show.
Tu ceño se frunció a la vez que tus labios complementaban el mohín que perfeccionaba naturalmente tu rostro y, aunque fueron besados reiteradamente en busca de algo de correspondencia, permanecieron así durante todo ese tiempo sólo por culpa de lo obstinado que eras.
—No voy a caer tan fácil —gruñiste en determinado momento; seguramente, cuando el castaño te rodeó con ambos brazos al empezar a besar, juguetonamente, parte de tu cuello—. No insistas, no lo haré.
Mantuviste tu tono tan firme y casual que volviste a enorgullecerte, demostrándolo en la altiva sonrisa que esbozabas mientras, resignado, cerrabas los ojos. De ese modo, se te hacía más fácil y cómodo el disimular los escalofríos y el vacío en el estómago que sentías con cada beso, caricia o un sutil roce; también, para ignorar el aroma a Black XS que, seguramente, se combinaba perfectamente con los rastros de tu 212.
—Certamente lo farai.
Reíste con arrogancia, sin creerle en absoluto. Toda la confianza que tenías estaba depositada únicamente en tu persona… y en dos detalles más, sólo por las dudas.
—Tu madre llegará pronto —le comentaste uno de ellos, sólo por si lo había olvidado.
La pequeña y ronca carcajada cerca de tu oído te logró estremecer sólo porque habías bajado la guardia al hacerle saber aquello, al igual que lo hizo el notar que tanto como tu camisa como tu bragueta estaban completamente abiertas mientras que tú casi yacías completamente sobre los almohadones.
Aunque aligeraste un poco tu expresión cuando empezaste a sentir un poco de calor en las mejillas —el cual apreciabas un poco más gracias a la fresca ambientación que brindaba el aire acondicionado del living—, había quedado en claro que te habías distraído totalmente de la disputa inicial si es que no la habías olvidado ya.
—Ella es la que tiene i preservatiti, McQueen.
Abriste los ojos desmesuradamente, sin saber si creerle o no.
—Tienes que estar bromeando… —Bien. Si decía la verdad, hasta ahí habían llegado los ases escondidos que reforzaban tu autocontrol.
—Tutto è vero —te dijo, mirándote a los ojos. No obstante, al mismo tiempo que sacaba una mano de tus pantalones para llevarla a uno de los bolsillos traseros del propio, volvía a sonreír con soberbia—, pero Francesco ya estaba preparado.
No tenías que escuchar más para saber a qué se refería.
Sin quererlo, tu sonrisa se ladeó al comprobar que, al menos, esa parte sí era cierta. Y no era como si pudieses quejarte del todo por algo de su precaución, por más sospechosa y conveniente que te resultara.
Además, todavía no era una derrota; según el reloj que colgaba de la pared, aún te quedaba el tiempo suficiente como para sorprenderle con algo porque, realmente. no siempre eras tú quien iba abajo.
Hey de nuevo! No tengo excusa para esto~, pero quería terminar con algo así la racha de absurdas actualizaciones diarias uwo, simplemente, por el ánimo de 'Ya no sé que hacer conmigo' & 'Pity Party' que el maravilloso signo de capricornio brinda en estos días BD (?). BTW, son canciones de El Cuarteto de Nos & Melanie Martinez, sólo por aclarar~.
¿Siguiente tema~? Estará cuando esa nube oscura *señala la nada en particular* desaparezca del todo... o se haga menor (?).
Y sin nada más para decir... ¡Ciao-Ciao nvn7! & Grazie por leer~.
