Los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi
-usted no es bienvenido en mi casa señor – grito Kenji interponiéndose en la puerta para que Darien no entrará
-me importa muy poco si soy bienvenido o no – grito Darien tratando de controlar las ganas que sentía de romperle la cara a su futuro suegro – necesito ver a Serena y pasare por encima de usted si es necesario – amenazo
-pues sobre mi cadáver – amenazo Kenji
-no me tiente señor – dijo en un susurro amenazador
-Kenji por favor – suplicó Ikuko jalando a su marido lo que Darien aprovecho para entrar a la casa avanzo a toda prisa hasta las escaleras pero el padre de Serena le sujeto el brazo
-le prohíbo que este en esta casa – le ordeno – si no, llamaré a la policía – amenazo – violador – ofendió
-haga lo que quiera – se soltó del agarre sin entender a qué venia el calificativo – pero tendrán que dispararme para detenerme
Kenji se quedo estático viendo como subía de dos en dos las escaleras, algo en la mirada azul del pelinegro lo dejo perturbado, vio una férrea determinación a dar la vida si fuera necesario y por mas que quisiera detenerlo no lo hizo, y lo vio desaparecer en el pasillo superior…
TRES SEMANAS ANTES
-ya llegue – anuncio la rubia al llegar a casa mientras dejaba cerca de la entrada las cosas de Artemis, bajo su trasportadora y le abrió la puerta para que saliera – vamos pequeño, sal de ahí – le hablo con ternura, el gato titubeo al salir pero rápido se coloco a los pies de Serena mirando a todos lados con nerviosismo
-¿Qué se supone que es eso? – pregunto su padre que acababa de bajar las escaleras
-un gato, se llama Artemis – respondió ella mencionando lo obvio – se va a quedar dos semanas con nosotros
-¿y de quien es ese gato? – pregunto mirando al animal como esperando que se convirtiera en león y los devorara a todos, el señor Kenji tenía un mal presentimiento con respecto al animal
-de Darien – soltó de golpe, sabiendo que tenia que ser firme en esto – él se fue de viaje a Estados Unidos y me ofrecí a cuidarlo mientras
-pero no puedes hacer eso… - se quejo - … acaso no tiene dinero para pagarle una pensión – dijo con desprecio
La rubia se tenso por la insinuación de su padre – claro que tiene dinero pero me pareció una crueldad dejar al gato – respondió con voz firme
-pero no es tu responsabilidad… - levanto la voz – no es tu problema
-Darien es mi… amigo y yo quise ayudarlo
-"amigo… ja, y un cuerno, como si no supiera las intenciones de ese medicucho" – pensó el padre recordando la visita de Darien
-vamos Kenji – hablo Ikuko saliendo de la cocina - no hay nada de malo en cuidar un animalito que se iba a quedar solo, además, no puedes decir que no podemos tener gatos porque esta Luna – y como invocada la gata apareció detrás de Ikuko mirando con recelo al invitado
-bien – dijo tajantemente – que se quede el animal, pero que no cause problemas – le dijo a Serena señalando al gato con el dedo y sin más subió las escaleras
-¿Qué le pasa a papa? – pregunto la rubia a su madre
-creo que es por Darien – Serena iba a decir algo pero su madre se le acerco y le acaricio el cabello con cariño – tu papa siente que es como si poco a poco se fuera a meter Darien en nuestras vidas
-pero es ya es inevitable
-lo sé cariño pero a tu padre la va costar un poco mas de tiempo entenderlo – se agacho a cargar a Artemis – pero al final se dará cuenta que Darien es un buen hombre que te ama y que no te va a perder porque lo ames a él
-es cierto – suspiro
-y ahora llevemos a Artemis a la que será su casa temporal – comento mientras se encaminaban a la cocina
XOXOXO
Durante toda la semana las cosas en casa resultaron tensas, Kenji haciendo comentarios fuera de lugar y de desagrado hacia el gato de Darien, lo que era casi como ofenderlo a él, se quejaba que maullaba muy fuerte, que si tiraba mucho pelo, que estorbaba en las escaleras, para Kenji el animal era como una extensión de Darien y tenerlo en casa era como tener al propio doctor invadiendo su espacio, Serena trataba de mantenerse tranquila, ella siempre fue sensata y conciliadora, pero lo cierto es que por momentos su padre la sacaba de quicio, y la pobre de Ikuko, a veces no sabía de lado de quien ponerse, entendía que su marido se sentía desplazado y celoso pero también sentía que era a veces injusto y exagerado
Todas las noches Serena hablaba con Darien por teléfono, y siempre que se podía durante el día se escribían por mensajero, siempre se decían lo mucho que se amaban y cuanto se extrañaban… el fin de semana Serena decidió reunirse con su prima y amiga Mina, una rubia muy parecidas ambas, salvo que Mina tenia los ojos un poco mas oscuros, era un poco mas baja de estatura, y tenia un característico peinado una media coleta amarrada con un lazo rojo, pero se notaba el aire de familia para desayunar y platicar de lo vivido con Darien
-wow Serena – decía Mina después de tragar un pedazo de fruta –eres una suertudota – su risa era escandalosa
-Mina te vas a ahogar – decía su prima con la cara roja de la pena por las miradas que le lanzaba la gente que también desayunaba en el elegante restaurante
-hay vamos Serena, no seas aburrida – se quejo haciendo un puchero – es que estoy feliz por ti – miro alrededor de manera sospechosa, se inclino sobre la mesa y miro a su prima de manera penetrante – y dime Serena, ¿donde lo han hecho?
-MINA – grito horrorizada Serena – no te voy a dar detalles íntimos – no quería que nadie lo supiera, pero su tono de voz fue suficiente para atraer la atención de todo el lugar – por Dios Mina – susurro queriéndose meter debajo de la mesa – no te voy a contar esas cosas
-¿Qué tiene de malo? – pregunto extrañada
-pues es que no me parece de buena educación
-al cuerno la educación – se rio – pero bueno, está bien, pero si quieres te puedo prestar unos artículos de internet muy interesantes, sobre erotismo, sexualidad, el kamasutra… ohhh también podemos ir a una sex shop, donde podrás comprar cosas para que los encuentros sean mas excitantes
-alto, alto, alto, créeme si me das toda esa artillería pesada, podemos incendiar el departamento, e incluso el edificio – estaba roja de la pena pero riendo a carcajadas
Mina solo pudo hacer un perfecta O con los labios – espero que estés usando protección prima – lo dijo como si nada pero al mirar que Serena se atragantaba se quedo de piedra – oh por Dios… Serena… lo han hecho sin… no se han…. Oh Serena – la rubia solo negó con la cabeza apenada – sabes que puedes contagiarte de algo
-Darien está sano y es obvio que yo también – se defendió
-y si estas embarazada
-se que Darien me responderá, y hará lo correcto, pero además no es una posibilidad ¿cierto? – pregunto con un poco de angustia
-bueno existe la posibilidad Serena – hizo una pausa meditando las cosas – tengo una amiga, que hace un par de años se embarazo, ya sabes, primero estaba tensa porque su periodo no llegaba, luego le vinieron los mareos, y las nauseas matutinas, dice que los pezones le ardían y picaban… la pobre dormía como lirón, y tenía unos antojos tan extraños – se rio recordando los antojos de su amiga – en fin, pero bueno, prima, lo mejor es que se propongan un método anticonceptivo, el cómo médico debe saber de esas cosas, y de preferencia ve con una ginecóloga de cajón porque independientemente de todo, debes cuidar tu salud – dijo muy seria
-lo hare no te preocupes, pero quiero esperar a que venga Darien y me recomiende a alguien de los hospital, el que los conoce debe saber quién es buen medico
-cierto, pero porque no le llamas por teléfono y le preguntas, o en la noche cuando hables con él
-no, no quiero que se preocupe o crea que es por otra cosa por la que quiero ver a un ginecólogo, mejor cuando este aquí
-bien prima, como tu consideres
La conversación tomó otros caminos pero lo cierto es que ese comentario de su prima sobre la posibilidad de quedar embarazada si que se le había incrustado en la conciencia, ¿o en la inconciencia? Porque durante la siguiente semana se le iba el sueño sin razón aparente, y hasta sentía escalofrío, y de paso perdió un poco el apetito, y solo un poco siendo ella tan comelona era incluso extraño, pero se decía a si misma que no tenia de que preocuparse, porque él siempre la apoyaría, y formarían su familia, mas rápido de lo planeado pero no por eso sería una catástrofe ¿o sí?
XOXOXO
La siguiente semana las cosas en su oficina fueron de locos parecía que el fin del mundo se avecinaba y las empresas querían lanzar todos sus productos al mismo tiempo, presentaciones, sesiones de fotos, revisiones de colores, texturas, telas, modelos, reuniones, toda la semana fue un vuelta loca, yendo y viniendo, no comía bien, no dormía bien, hasta el viernes en la tarde, mientras revisaba su agenda para cancelar una cita que tenia el lunes reparo en algo que no se había fijado, su periodo no había llegado, de hecho, si sus cálculos eran correctos, debía haber empezado el mismo lunes, pero quizá se había equivocado, hubiera querido seguir revisando sus fechas pero en ese momento surgió un inconveniente con la sesión de fotos que se llevaba a cabo, así que tuvo que dejar de lado sus dudas
-26…27….28 – decía mientras contaba su calendario ese mismo día por la noche en la comodidad de su cuarto – no puede ser…24…25…26…
-¿Qué haces cariño? – pregunto su madre mientras abría la puerta de Serena, la cual estaba entreabierta
-nada – se asusto la rubia – solo revisaba unas fechas para una sesión que tenemos pendiente – explico tratando de restarle importancia, no quería comentar con su mama las dudas que desde la tarde le rondaban la cabeza, junto con el comentario de Mina
Su madre la miro un momento y después agrego - ¿Cuándo regresa Darien? – pregunto en tono bajito
-el domingo en la mañana – comento en el mismo tono
-¿vas a ir por él al aeropuerto?
-sí y de ahí vamos a ir almorzar a un restaurante – hizo una pausa – he pensado que mejor venir por Artemis cuando me venga a dejar a la casa ¿Cómo ves?
-pues mejor, así no andará tanto tiempo encerrado en el coche – lo medito un poco – es una lástima que ahora que se lleva tan bien con Luna se tenga que regresar a casa
-y si que se llevan bien – no pudo evitar sonreír al ver que ambos estaban echados en la cama de la gata, y que a últimos días andaban pegados y a todos lados juntos
Madre e hija conversaron un rato mas sobre la amistad que habían formado esos dos, aunque ambas sabían que eso era amor gatuno, ni más ni menos, tan agradable rato pasaron que por un momento Serena olvido su preocupación pero solo un rato, porque al llegar la hora de dormir, lo que menos pudo hacer fue dormir, porque la preocupación volvió para evitarle el sueño
XOXOXO
-llego tarde… llego tarde – decía una y otra vez la rubia mientras ingresaba al aeropuerto, viendo de un lado a otro como si estuviera extraviada, aunque lo cierto es que no sabía ni dónde buscar o a donde ir – porque no pude pararme temprano – se recriminaba, pero lo cierto es que conciliar el sueño le costaba trabajo y ya dormida sufría de sueño ligero, dormía inquieta y despertaba fácilmente, así que esa mañana hubiera entrado el demonio de tazmania a su recamara y ni eso hubiera podido despertarla – espero que no se haya ido… - tan distraída y contrariada caminaba que no reparo en que iba a chocar con una persona hasta que fue tarde y ambos cayeron al suelo – lo siento tanto – se disculpaba la rubia mientras trataba de ponerse en pie
-¿estás bien? – le dijo la otra persona mientras también se levantaba, de altura considerable, le sacaba poco más de media cabeza a Serena, de cabello rubio cenizo y corto y unos ojos verde olivo poco expresivos – disculpa mi torpeza, ¿te lastimaste? – le preguntaba mientras observaba a la rubia
-yo estoy bien, discúlpame por chocar contigo – se volvió a disculpar
-cuando gustes hermosa – le dijo de manera coqueta y la rubia se ruborizó
-lo siento pero debo irme – dijo con prisa – "que chico más guapo, y coqueto… pero yo amo a Darien y no tengo ojos para otro…" – pensaba al tiempo que a lo lejos alcanzo a ver a Darien, iba caminando en dirección a ella, aun no la había visto así que caminando entre la gente se le fue acercando, cuando estaba a 10 pasos de alcanzarlo él se detuvo y la gente que le estorbaba la visión se fue dispersando para dejar frente a ella una imagen que la impacto y la dejo muda y en su sitio por un instante, conversando muy animosamente y casi descaradamente coqueteando estaba su amado Darien con una chica, por demás hermosa, alta, su cabello ondulado largo, azul aguamarina, y una mirada que invita a la calma, no podía olvidar a esa chica – Michiru – dijo en un susurro, mientras sentía que se le iba el alma a los pies, y quizá el color, sentía la cabeza pesada y un nudo en la garganta, ellos se veían tan bien juntos, eran tan bellos, y se veía que se llevaban de maravilla, conversando alegres, sonriendo, de pronto Darien le colocó un mechón de cabello tras la oreja y sintió que era suficiente, hubiera querido gritar, armar una escena, pero no podía, tenía muchas preguntas que hacer, pero no tenía valor, así que hizo lo que le pareció más sensato en ese momento… salir huyendo
Giro sobre sí misma para salir corriendo, y al dar el primer paso choco contra algo, o más bien contra alguien, llevaba tanto impulso que ambos cayeron al suelo, y Serena no pudo evitar emitir un pequeño grito
-lo siento – se disculpó mientras hacia un esfuerzo por no llorar y levantarse del suelo, por suerte la persona con la que choco estaba ayudándola en ese momento
-es un placer muñeca – la rubia al mirar a la persona con la que había caído se fijó que era el mismo con el que choco un rato antes
-qué pena contigo
-no te preocupes – aun la tenía abrazada de los hombros – ¿te encuentras bien? – le preguntaba con ternura
-será mejor que quites tus sucias manos de mi novia – amenazo una voz a espaldas de la rubia que le era conocida, Serena se giró lentamente para encontrar un Darien rojo del coraje – Haruka, será mejor que la sueltes o si no… - amenazo apretando el puño y retirando con poca sutileza a Serena del abrazo de Haruka atrayéndola hacia él
-¿o sino qué? – pregunto Haruka
-Haruka, no molestes a Darien – comento de manera tranquila Michiru, quien les regalaba una sonrisa a todos, Serena por su parte no sabía ni qué hacer ni a dónde meterse, y deseo no haber llegado nunca al aeropuerto - tú debes ser Serena – comentaba Michiru al tiempo se acercaba a ella y le daba un abrazo, sin poder evitar alejarlo del todo del pelinegro – Darien habla todo el tiempo de ti, y si no habla piensa en ti – comento muy animada – yo soy Michiru, mucho gusto
-mu…mucho… mucho gusto… soy Serena – se presentó la rubia muy tímida y extrañada
-y yo soy Haruka – decía al tiempo que tomaba la mano de la rubia y se la llevaba a los labios para dejar un beso
-Haruka – dijo en tono de amenaza el pelinegro mientras apretaba más a Serena por la cintura
-no molestes Chiba, que yo no digo nada porque le acomodas el cabello a mi sirena – respondió conteniendo la furia que sintió al verlos
-Haruka controla tus celos – comento Michiru – discúlpalos Serena, pero Haru tiene miedo que la cambie por Darien
-"¿la?" – pensó Serena
-oye, me preocuparía si fueras guapo – espeto Haruka con indignación
-mi novio es guapo – salto a su defensa la rubia
-Serena no le hagas caso, se pone celosa, pero yo la amo – se acercó a Haruka y le dio un pequeño beso en los labios
Serena en acto reflejo miro a Darien con cara de susto, de no saber de qué iba todo, él se inclinó para besarle el cuello – Haru es mujer – le susurró al oído – y Michiru es su novia, no tienes por qué estar celosa – cuando Serena se enderezo para mirarlo a los ojos este acalló cualquier comentario con un beso apasionado, que la dejo sin nada que decir y mucho que disfrutar – porque no vamos a almorzar, me muero de hambre – comento una vez la falta de aire los hizo separarse y salió a toda prisa del aeropuerto aun abrazando posesivamente a su rubio tormento y con sus agregados pisándoles los talones, llegaron al auto de Serena y subieron las maletas y después ellos emprendieron camino a la plaza comercial
Mientras transitaban por las calles de la ciudad conversaban de cosas poco trascendentes, una vez en el estacionamiento el pelinegro comento – Haruka porque no haces algo y vas con Michiru a apartar una mesa
-¿y quién te crees que eres para darme ordenes? – Comento molesta la aludida – no eres ni mi padre ni mi jefe – se cruzó de brazos decidida a no moverse
-anda Haru, vamos – comento Michiru – que yo también quiero estar un momento a solas contigo – le susurró al oído, logrando que saliera a toda prisa del auto y le ayudara a salir a su sirena
-eso fue extraño – comento Serena en cuento vio que las chicas se alejaban
-¿te molestan? – pregunto Darien algo contrariado, no creía que Serena fuera prejuiciosa
-claro que no – le regalo una sonrisa mientras el suspiraba aliviado – yo no tengo problema por las preferencias de la gente… es solo que nunca había conocido a unas… - no supo cómo llamarlas
-¿lesbianas? -
-pues no, nunca había conocido a unas lesbianas… - se quedó en silencio un momento - ¿Por qué te llevas tan mal con Haruka?
-porque según ella no soy digno de confianza… - suspiro – creo que no confía en los hombres… - se fue acercando poco a poco a la rubia hasta susurrar cerca de sus labios – pero ahora tengo algo mejor que hacer que analizar la conducta de ella…- antes que la rubia pudiera contestar Darien le ataco la boca en un beso desesperado, apasionado, y lleno de añoranza – te extrañe tanto – dijo mientras dejaba húmedos besos en el cuello de ella, haciéndola suspirar – ¿tú no extrañaste?
Ella busco su boca con desesperación tomando el control del beso, la presión que ejercía lo hizo hacerse hacia atrás y recargarse en el respaldo de su asiento – te extrañe mucho – decía ella mientras ahora hacia un recorrido de besos sobre su cuello, de pronto sin darse plena conciencia de lo que hacían el reclino el asiento hasta quedar acostado y ella se colocó a horcajadas sobre el sin dejar de besarlo donde su boca alcanzaba, le empezó a desabrocharlos los botones de la camisa mientras dejaba más y más besos, y una que otra lamida, mientras el gemía de satisfacción y buscaba a ciegas el borde de su playera para írsela subiendo, cuando casi llegaba al borde del pantalón, el movimiento hizo que con el trasero tocara la guantera del auto, haciéndola rebotar un poco y trayéndolos a ambos a la realidad – oh por Dios – grito a tiempo que trataba de sentarse en su asiento y se acomodaba la playera
-lo siento amor – decía él al tiempo que enderezaba el asiento y se acomodaba la camisa – perdón en verdad
-pero si fue mi culpa – decía ella mientras se abanicaba con la mano, estaba roja de pena y acalorada por lo que estuvo a punto de pasar – Dios, Darien, creerás que soy una pervertida
Darien no pudo evitar soltar una carcajada por el comentario de Serena, ni siquiera podía decir palabra de la risa que tenia
-¿Qué es tan gracioso? – pregunto empezando a sentirse irritada
-perdón amor, pero yo pensé que tu creerías que yo era el pervertido – le beso la mejilla – es que cuando te tengo cerca no puedo pensar en otra cosa más que en tenerte entre mis brazos – le acaricio la nariz con un dedo – y besarte – le beso la cien – y hacerte el amor – dijo en un susurro cargado de erotismo – soy yo el que tiene miedo de que te asuste mi actitud tan depravada
-Darien, si todo el tiempo estoy pensando en ti, y también quiero hacer el amor contigo todo el tiempo - suspiro – somos un caso ¿no? – comento sonriendo
-tal para cual – le dijo dándole un casto beso
-vayamos con las chicas o se molestaran – comento saliendo del auto
-Michiru si me preocupa – suspiro molesto – pero Haruka me tiene sin cuidado
-¿Por qué eres así con ella? – preguntaba mientras caminaban al restaurante
-porque ella siempre me ofende y me molesta y me cae mal por eso – dijo algo exasperado
-¿le hiciste algo? – pregunto temerosa
-claro que no, yo nunca le he hecho nada… y mira que apunto estuve de golpearla
-¿Por qué? – pregunto asustada
-porque me derribo de un derechazo – se frotó la mandíbula recordando el golpe – tiene la mano pesada – la rubia sonrió imaginando a Darien en el suelo derribado por una mujer
-te molesta porque es mujer – no pregunto,
-claro que no – se sintió ofendido – pero no tenía por qué derribarme – ya no pudieron seguir hablando porque se acercaron a la mesa de Haruka y Michiru
La plática entre los cuatro junto con la comida resulto tranquila, Serena supo que Darien conoció a las chicas en la escuela de Estados Unidos, que Michiru es su amiga, y que tolera a Haruka por su amiga, que a Haruka le tiene sin cuidado la opinión de Chiba, pero que lo soporta solo por su sirena
-lo que no entiendo – comento de pronto Haruka durante el postre – es como una chica tan hermosa como tú – le tomó la mano a Serena – pueda estar con un arrogante y engreído como ese – señalo a Darien
-pues porque amo a ese arrogante – las chicas rieron, y el pelinegro se sintió algo ofendido
-es que te soy irresistible cabeza de chorlito – se defendió
-debo admitir que si – respondió la aludida – pero que puedo hacer si el engreído me robo el corazón – le dijo a las chicas
-pues yo insisto en que eres muy hermosa para él – le beso la mano – gatita
-Haruka – advirtió Darien – te estás pasando
-solo soy sincera – le acaricio la mejilla – es que es tan bella
-creo que será mejor pedir la cuenta – comento Michiru, quien sin querer estaba empezando a sentirse incomoda
Serena un poco impactada se mordió el labio inferior – me encantaría morder ese labio – dijo con voz seductora Haruka
-vas a ser que me olvide que eres mujer Haruka – comento apretando los dientes
Poco a poco y dado que estaban justo una a lado de la otra Haruka se fue acercando a Serena – no te gustaría probar – se acercaba más colocando la mano que tenía en su mejilla atrás en su nuca – lo que es estar con una chica – Serena estaba tan impactada que no se podía mover, sentía la cara caliente de la vergüenza pero su capacidad de moverse estaba anulada
-suficiente – gritaron Darien y Michiru al tiempo que se levantaban de la mesa, al ver que estaban a escasos minutos de besarse, o al menos de que Haruka la besara
-nos vamos – dijo Michiru jalando la oreja de su rubia – tu y yo hablaremos muy seriamente
-pero sirena…- se definida Haruka tratando de zafarse de su agarre
-pero nada…. Y no me llames sirena – miro a Serena que seguía impactada y sintió un poco de pena por ella – Darien, luego mandas mis cosas a casa
El asistió – descuida, yo pago la comida, nos hablamos – y después las chicas salieron fueran del restaurante, o más bien Michiru arrastraba a Haruka fuera del lugar - ¿Serena? – le susurró al oído sentándose de nuevo a su lado, la pobre rubia seguía impactada por lo que estaba a punto de pasar, y no es que hubiera querido el beso, pero la personalidad de Haruka era arrebatadora
-lo siento – lo abrazo con fuerza – lo siento mucho – repetía
-tranquila – le tomo la cara para mirarla fijamente – no pasa nada – luego la beso dulcemente y suspiro mentalmente porque por un momento pensó que de algún modo Serena caería en brazos de Haruka
-Michiru debe estar odiándome – dijo con pesadumbre
-está furiosa si – ella lo miro con miedo – pero no contigo sino con Haruka, creo que nunca la había visto tan enojada por esas actitudes de Haruka
-¿ella siempre coquetea con otras chicas?
-no, más bien le gusta molestarlas sobre todo a mis parejas – Serena se tensó – un par de veces salía con ellos y llevaba compañía – se puso algo tímido – y ella gozaba importunándolas… aunque contigo… - hizo una pausa – nunca la vi tan interesada en otra – y en realidad eso no le gustaba, no porque dudara de Serena y estaba convencido que ella amaba a Michiru, pero esa actitud con su princesa no le gustaba en lo absoluto, pero eso se lo guardo para él
-ella no me interesa más que como amiga – argumento Serena mientras salían del estacionamiento de la plaza
-lo es pequeña, lo sé – una vez que paso por Artemis, la rubia llevo a su novio a su departamento mientras le platicaba el pobre trato que recibió el animal por parte de su padre, y como se encariño mucho con Luna…
XOXOXO
Kenji se encontraba deambulando por la plaza comercial, quería comprarle un regalo a su princesita, con la que se estaba llevando muy mal últimamente, ella no comprendía que todo era por su bien, y que no iba a dejar que un medicucho como el que quería hacerla su novia se aprovechara de ella, Serena no comprendía que todo era por evitarle un sufrimiento, y justo, como si sus plegarias fueran escuchadas ver al doctorcito ese resulto mejor de lo que pensaba, ahí, en medio de la plaza estaba Darien, platicando cariñosamente con una mujer de cabello aguamarina, ella tenía las manos en el pecho de él mirándolo con devoción ¿o era con suplica?, él le decía algo, acariciándole las manos con ternura, la veía con dulzura, pero en lo que no reparo Kenji fue que junto a ellos había otra persona cruzada de brazos, como hubiera deseado llevar su cámara para tomar pruebas de la villanía de ese doctor, cuando se lo contara a su hija ella vería que él tenía razón, y que haber tratado como trataba al doctorcito era lo mejor que había hecho
XOXOXO
Era viernes por la tarde, Serena estaba en su cuarto retorciéndose las manos, mirando su celular, estaba angustiada, su regla se había atrasado ya unos quince días más o menos, sentía nauseas por la mañana y sufrió de dos mareos en esa semana, podría haber dicho que era el trabajo, pero esto la asustaba cada vez más, sobre todo porque agregado a eso ese día empezó a sentir cierta molestia en sus senos, una extraña comezón, lo sentía tan sensibles…
-Dios, que voy a hacer – sabía que tenía que ir al médico pero casi estaba segura que la causa de sus malestares se debía solo a una cosa. Estaba embarazada
Hubiera querido platicarlo con Darien, pero entre sus agendas tan complicadas, y que el día que regreso las cosas hubieran estado tan extrañas no ayudo, no le asustaba la idea de ser madre, pero sentía que las cosas serían difíciles en casa, en especial con su papa, sobre todo después de que Darien le comentara la otra noche por teléfono que había ido a ver a Kenji, a Serena eso la puso más tensa, su papa jamás iba entender esa relación, jamás la aprobaría y ella no quería enfrentarse a él pero por Darien, bajaría al infierno y lucharía con lucifer si no tenía opción
-Serena, podrías bajar un momento – la llamo su madre desde la sala
-¿Qué pasa mama? – pregunto una vez que llego con ella y se sentó en el sofá
-Luna está preñada – comento con un suspiro
-¿Qué? – grito la rubia poniéndose en pie
-al principio pensé que estaba triste por la partida de Artemis, pero hoy la lleve al veterinario porque ha estado extraña desde ayer, y él lo confirmo
La rubia se dejó caer en el sofá – no lo puedo creer – fue todo lo que dijo
-ni yo – dijo la madre
En ese momento Kenji llego cargando varias bolsas – que bueno que están aquí – comento al verlas en la sala – he traído regalos – comento feliz, colocando las bolsas en las piernas de ambas, indicando que era de cada una, ella revisaron el contenido, para Serena una bolsa de Gucci, sencilla y pequeña como le gustan, para Ikuko una pulsera de oro con incrustaciones de diamante, algo delicada y fina
-gracias papa, están contento ¿Qué pasa?
-te dieron un aumento – bromeo su esposa
-no, nada de eso – decía feliz, recargándose en el librero – es solo un detalle – hizo una pausa muy dramática sonriendo como el gato de Alicia en el país de la maravillas – ¿a que no saben a quién me encontré en la plaza?
-¿a quién? – preguntaron con curiosidad
-a Darien
-¿y estas sonriendo? – pregunto Serena sintiendo una punzada en el corazón, eso no le estaba agradando
-claro, estaba muy acaramelado con una chica – acuso – se veían tan enamorados – exagero
-¿una chica? – pregunto con temor la rubia
-oh, sí, se veían con tanto amor el uno al otro, se acariciaban – hizo otra pausa – seguro que también se besaron, pero no quise quedarme ahí a mirar
-¿estas bromeando? – dijo Serena levantándose como resorte, logrando que se mareara un poco, se puso algo pálida
-debe ser impactante para ti amor – le dijo con pena – sé que ese medicucho te andaba rondando, pero es mi deber decirte que no te conviene un hombre que tiene… novia
-¿y cómo sabes que era su novia? – dijo molesta recuperándose de el mareo
-no te digo que se veían tan acaramelados – le hablo como si tuviera cinco años – ese señor no te conviene, quizá sea su esposa
-no, eso no es cierto – sabía que él la amaba, pero su padre no se inventaría una cosa así nada mas ¿o sí?
-entiende cariño, él no te conviene – repitió
-él me ama ¿sabes? – Pero empezaba a sentir que se lo decía a sí misma y no a su padre – él se va a casar conmigo, vamos a formar una vida juntos – la voz se le estaba estrangulando se empezaba a sentir nerviosa y mareada
-Kenji no puedes ponerte así, no puedes intervenir en la vida de la niña – comento su mama
-es mi obligación alejar a los miserables que se quieren aprovechar de ella, debes entender que es por su bien
-no, es cierto, yo lo amo, el me ama ¿es que no lo entiendes?
Kenji suspiro con pesar – veo que ya te ha engatusado, pero es mi deber protegerte – suspiro de nuevo – por lo tanto te prohíbo que vuelvas a verlo ¿me entiendes?
-¿Qué? – Dijo sorprendida – no lo entiendo, soy mayor de edad, no puedes prohibirme nada – se defendió bastante alterada
-claro que puedo, soy tu padre y se mejor que tú lo que te conviene, además mientras vivas bajo mi techo harás lo que yo digo – la tomó de los hombros – es por tu bien
-no puedes hacerme esto papa, no tienes ningún derecho
-claro que sí, es mi obligación protegerte – hizo una pausa – o te alejas de él, o me encargaré personalmente de arruinar su carrera – concluyo amenazante
-no puedes hacer eso – grito furiosa soltándose de su agarre
-claro que puedo, recuerda que tengo contactos Serena
-Kenji estas exagerando todo esto – intervino Ikuko – no puedes imponerle tu voluntad a la niña
-no puedes hacerlo papa – en ese momento se dio cuenta que estaba llorando, no podía permitir que le hiciera nada al hombre que amaba
-si es necesario sí
-no, no puedes hacerle esto, ha trabajado mucho por llegar hasta donde está, no puedes destruir su futuro
-entonces hazme caso cariño
-no, no puedo, no puedes hacerle esto al padre de tu nieto – grito sin pensar, había llegado al punto de quiebre, con los nervios destrozados y la tensión de esos días, tenía que hacer algo
-¿Qué dijiste? – La zarandeo - ¿es que acaso tu…? – ella asintió con la cabeza, sabía que no tenía como comprobarlo, pero tenía todos los síntomas - ¿Por qué? – Pregunto iracundo – es que no te educamos bien, no te dimos valores ¿Cómo pudiste? – la zarandeo de nuevo
-es que lo amo papa, yo lo amo – decía llorando
-es un abusivo, un mentiroso que tiene a otra mujer – grito Kenji
-no es cierto, no es cierto – repetía sintiendo miedo, angustia, pero además sentía dolor físico, además del mareo que sentía le dolía la cabeza, tenía ganas de vomitar y el cuerpo lánguido – no lo voy a dejar entiendes – se zafo del agarre de su padre y por poco cae al suelo, a tropezones se fue caminando a la escalera
-vuelve acá Serena no hemos terminado
-ya basta Kenji – le dijo Ikuko impidiendo que el fuera por Serena quien con trabajos subía la escalera, le zumbaban los oídos, pero podía escuchar que su padre seguía gritando, lo que decía no lo entendía, sosteniéndose de las paredes llego a su habitación, sentía que se iba a desmayar, al entrar en su recamara se recargo un momento en la puerta cerrada y luego le puso llave, no quería que su padre entrara a discutir de nuevo, al menos, mientras se sentía tan mal, de pronto el celular que estaba sobre su cama empezó a sonar, con trabajo llego a él y lo contesto
-hola cariño ¿Por qué no contestabas? –Decía la voz de Darien con algo de preocupación – llevo rato llamándote
-Darien… - dijo en un suspiro con la respiración algo sofocada – me… me siento… mal – fue todo lo que dijo porque en ese momento se desmayo
-Serena ¿Qué pasa? – dijo angustiado – Serena – grito, pero no hubo respuesta, sin pensar más salió disparado de su departamento, solo deteniéndose a tomar sus llaves y su cartera, la había oído tan débil, tan rara, se le estrujo el corazón, no sabía si estaría en casa, pero era lo más probable, si le llegaba a pasar algo, Dios, ni siquiera podía pensar, iba manejando como loco, solo por suerte no lo detuvo una patrulla, en tiempo record llego a la casa de ella, se bajó como rayo y toco el timbre, pero no tenía tiempo de formalismos toco un par de veces más, no podía esperar, empezó a aporrear la puerta con el puño
-¿Quién rayos toca de esa manera? – pregunto Kenji al abrir la puerta se veía que estaba enojado porque estaba rojo de furia
-quiero ver a Serena – demando intentando entrar - ¿está aquí? – preguntó tenso
-está en su recamara – contesto Ikuko al ver que Kenji le iba a cerrar la puerta en las narices
-usted no es bienvenido en mi casa señor – grito Kenji interponiéndose en la puerta para que Darien no entrará
-me importa muy poco si soy bienvenido o no – grito Darien tratando de controlar las ganas que sentía de romperle la cara a su futuro suegro – necesito ver a Serena y pasare por encima de usted si es necesario – amenazo
-pues sobre mi cadáver – amenazo Kenji
-no me tiente señor – dijo en un susurro amenazador
-Kenji por favor – suplicó Ikuko jalando a su marido lo que Darien aprovecho para entrar a la casa avanzo a toda prisa hasta las escaleras pero el padre de Serena le sujeto el brazo
-le prohíbo que este en esta casa – le ordeno – si no, llamaré a la policía – amenazo – violador – ofendió
-haga lo que quiera – se soltó del agarre sin entender a qué venia el calificativo – pero tendrán que dispararme para detenerme
Kenji se quedó estático viendo como subía de dos en dos las escaleras, algo en la mirada azul del pelinegro lo dejo perturbado, vio una férrea determinación a dar la vida si fuera necesario y por más que quisiera detenerlo no lo hizo, y lo vio desaparecer en el pasillo superior…
Ikuko subió tras él –por aquí – le indico cual era la puerta de su recamara – Serena, cariño, esta Darien aquí – no hubo respuesta – Serena – toco la puerta - ¿algo está pasando Darien? – dijo con angustia, con esa intuición que le decía que su hija no estaba bien
-deme permiso – movió a Ikuko lejos de la puerta y de una patada la derribo, lo que vio casi lo hizo gruñir de dolor, junto a la cama, desmayada estaba Serena, se veía pálida, tan frágil y pequeña – amor – corrió a su lado y se hinco, le tomo el pulso, lo tenía muy débil, le toco la frente, sudaba frio – amor – la llamo de nuevo, no hubo respuesta, sollozó le dolía verla así, pero tenía que hacer algo, la tomo en brazos
-¿Qué pasa Darien? – Pregunto Ikuko angustiada con las manos en el pecho en señal de oración -¿Qué tiene mi hija?
-no, sé, pero ahorita mismo me la llevo al hospital – decía caminando por el pasillo con ella en brazos, bajo las escaleras y en la puerta se tomó con él
-¿A dónde lleva a mi hija? – pregunto molesto
-apártese de mi camino – dijo en un susurro letal
Serena dejo escapar un gemido de dolor, o de angustia – mi bebe – dijo en un susurro casi imperceptible, eso angustio más a Darien, ¿acaso estaba embarazada?, ¿lo iba a perder?,
En ese momento Kenji reacciono al estado de su hija, se puso blanco
-por favor señor – dijo Darien suplicante – debo llevarla al hospital – él solo se hizo a un lado aun conmocionado, al mirar la angustia en el rostro de Darien cayó en cuenta que ese hombre amaba a su hija…camino junto a él y le ayudo a abrir la puerta del auto para que subiera a Serena
-nosotros los alcanzaremos – dijo Ikuko tomando la mano de su marido, Darien se alejó a toda velocidad en su auto y lo único que pedían todos es que Serena estuviera bien…
¿Qué les pareció el capitulo? Intenso ¿no? ¿Qué pasara ahora? ¿Qué tiene Serena?
Gracias por los RW, y las visitas, y por seguir la historia
Las quiero
Ángel Negro
