-Solo hasta que pase la tormenta-

─ ¿Ya lo has decidido? – preguntó Matt con voz queda, sin ningún rastro de emoción aparente en su rostro aunque su voz sonaba un tanto estrangulada. Estaba apoyado en la barandilla de la azotea del instituto junto a Tai, los hombros de los dos chicos se tocaban. El moreno bajó la mirada, observó a los demás estudiantes que disfrutaban del recreo. Se alegraba de ver a la gente correteando a pesar de que él no estaba de buen humor.

─ Supongo – dijo, vagamente. En un par de días, estaría volando a Alemania lejos de lo que conocía, lejos de sus seres queridos. Hacía un par de días también que había acudido a Sora con la esperanza de que ella le pidiese que se quedara, pero no lo hizo. En su casa estaban todos encantados de que hubiese tenido tanta suerte y, aunque al principio había costado, la mitad de sus amigos ya lo animaban cada vez que lo veían para que se marchase al extranjero.

─ Pero, ¿has vuelto a hablar con ella? – dijo Matt inclinando la cabeza para intentar descifrar la expresión de su amigo.

─ No he vuelto a hablar con ella desde el otro día, me evita, no quiere hablar – susurró el moreno esbozando con una sonrisa triste –. Pensaba que ella me pediría que me quedara. Qué idiota soy.

─ ¿De verdad no lo hizo? – dijo Matt enarcando una ceja. Había algo raro en la situación, tenía claro que Sora era una persona comprensiva como la que más, que en aquellos casos hubiera animado a cualquiera a seguir adelante. Pero, demonios, el que se marchaba era Tai. ¿De verdad Sora no tenía nada que decir al respecto? No parecía creíble, algo fallaba.

─ No, tan solo me preguntó cuando me marchaba y me dijo que me fuera. Fin – Tai se dio la vuelta y apoyó la espalda en la barandilla, cruzando los brazos ante el pecho. Matt se quedó en la misma posición y los dos permanecieron en silencio hasta que sonó el timbre que indicaba que había terminado el recreo. Abandonaron la azotea y se dispusieron a ir a secretaría a recoger unos papeles para el traslado de Tai antes del comienzo de las clases.

Mimi y Sora salieron del baño, la pelirroja no tenía muy buena cara y, aunque Mimi llevaba todo el día intentando animarla con cualquier cosa, nada había surtido efecto. La castaña había intentado explicarle que a pesar de que Tai fuese a vivir lejos, eso no iba a impedir que fuesen siendo amigos, al menos. Sin embargo, ante eso, los ojos de Sora se habían ensombrecido. Cada vez que pensaba eso se daba cuenta de que habían pasado unos diez años desde que ella y Tai coincidieron en el jardín de infancia. Había tenido millones de oportunidades de confesarle lo que sentía, antes y después de salir con Matt, pero no lo había hecho. Y ahora, él se iba a marchar muy lejos de ella. Y ella no creía en las relaciones a distancia. ¿De qué iba a valer confesar unos sentimientos cubiertos de polvo siendo que el interesado ya había tomado la decisión de marcharse? Iba pensando en aquello, caminando lentamente por el pasillo. Mimi la instaba porque ya hacía rato que había sonado el timbre, quedaban menos alumnos por los pasillos, llegaban tarde a clase. Se apresuró un poco, siguió a Mimi caminando rápidamente escaleras arriba cuando no apoyó bien el pie en uno de los escalones y gritó. Mimi se giró, asustada. Los pies de Sora se despegaron del escalón, cayó de espaldas hacia atrás.

─ ¡Cuidado! – gritó la castaña.

Sora sintió que caía sobre otra persona, rodaron un par de escalones hasta acabar en el rellano. La pelirroja sentía que la cabeza le daba vueltas, abrió los ojos en cuanto Mimi la sacudió por los hombros, visiblemente asustada. Cuando consiguió enfocar la vista y recuperar un poco la compostura se dio cuenta de que un grupo de estudiantes había salido de su clase alarmado por el ruido. Ella se incorporó tambaleante y al apoyar la mano en el suelo para impulsarse tocó un cuerpo. Giró lentamente la cabeza, muy lentamente y a medida que lo hacía sus ojos se abrieron más y más.

─ Tai… – su voz salió de su garganta como un susurro - ¡Tai! – la chica se inclinó sobre el muchacho que estaba tirado a su lado en el suelo, con los ojos cerrados. La pelirroja ni siquiera se percató de que al otro lado del muchacho estaba Matt, claramente preocupado por su amigo. Un profesor se abrió paso entre los estudiantes, apartó a Matt y tocó el rostro de Tai. Sora escuchó que preguntaba qué había ocurrido pero ella no dijo nada, fueron Mimi y Matt los que se encargaron de explicar lo que había ocurrido.

─ Sora y yo estábamos subiendo las escaleras cuando Sora ha tropezado y ha empezado a caer hacia atrás…

─ Tai y yo subíamos a clase, estábamos tan solo unos pasos por detrás de ellas cuando Sora ha tropezado o resbalado… Tai se ha puesto detrás de ella y han caído los dos…

─Voy a llamar a la enfermera…

Retazos de conversación. Los oídos le zumbaban, le dolía la cabeza, menudo golpe se había llevado. Intentó abrir los ojos, al principio lo veía todo negro pero poco a poco se le empezó a aclarar la vista. Ante él apareció el rostro de ella, no lo estaba mirando en ese momento, estaba observando a Matt y Mimi hablando con el profesor que había mandado a un alumno a por la enfermera. Se aclaró la garganta.

─ No es necesario, estoy bien – la voz le salió un poco ronca. Todos se giraron a mirarlo, el profesor se arrodilló a su lado y le ayudó a incorporarse. Tai esbozó una media sonrisa y con un poco de esfuerzo se puso en pie. No obstante, Matt tuvo que sujetarlo para que no cayera de nuevo, el moreno se llevó una mano al ojo izquierdo, tapándose la mitad del rostro. Al parecer, el golpe había sido más fuerte de lo que esperaba.

─ Yagami, tendrías que ir a que te revisen. No debe haber sido un golpe de nada – Tai alzó la mano hacia al profesor, esbozando una pequeña sonrisa tranquilizadora.

─No se preocupe, profesor. No me duele nada, solo estoy aturdido. Matt me ayudará a llegar a clase, no se preocupe, de verdad – el profesor ordenó a los alumnos que entrasen en el aula, movió la cabeza y le rogó a Tai que si se llegaba a encontrar mal fuese inmediatamente a la enfermería. El moreno asintió y le pidió a su amigo que le ayudase a sentarse en las escaleras. El rubio lo ayudó, Tai se sentó en el primer escalón y apoyó la espalda en la pared. Matt metió las manos en los bolsillos.

─ Iré a comentarle al profesor lo que ha pasado, le diré que llegaremos tarde – el moreno asintió.

─ No lo hagas más grande de lo que es – el rubio asintió lentamente antes de empezar a subir las escaleras. Mimi tragó saliva, se alisó la falda.

─ Voy a traerte un vaso de agua y un poco de hielo para la cabeza – dijo ella antes de desaparecer pasillo abajo. En cuanto Mimi giró por el siguiente pasillo, todo quedó en silencio. Tai apoyó la cabeza contra la pared, cerró los ojos, se sentía bastante aturdido. Sora seguía de pie en el lugar en el que habían caído, se apretaba las manos, no sabía qué hacer. Tampoco, qué decir.

─ ¿Estás bien? ¿Te has hecho daño? – Sora miró a su amigo que la observaba con una sonrisa apacible en el rostro. Aquellas palabras fueron como una bocanada de aire fresco tras dos días sin hablar. La chica se acarició el brazo con la mano mientras negaba con la cabeza – Me alegro. Ven, siéntate conmigo.

Ella dudó unos segundos pero finalmente se acercó con paso inseguro hasta él. Se sentó junto a su amigo recta como un palo, con las manos apoyadas en las rodillas. Sin embargo, se vio arrastrada por el fuerte brazo de Tai contra el pecho de él. La pelirroja dejó caer la cabeza allí, hundiéndola en el pecho del chico. En aquel momento hubiese querido decir muchas cosas, hubiese querido agradecerle que la hubiese salvado, hubiese querido decirle lo que no le dijo unos días antes, quiso rogarle que se quedara con ella y que no la dejase jamás. Pero, no pudo. Las palabras se le atascaron en la garganta. Aferró la camisa de él con la mano, lo acercó más y rompió a llorar suavemente por la impotencia, callando todo aquello que quería decir. Tai se limitó a apoyar la mejilla en el pelo de ella mientras con la mano acariciaba los suaves cabellos de la chica. En su cabeza se estaban acumulando un sinfín de ideas pero quería dejar de pensar por unos instantes y disfrutar con Sora de uno de los pocos momentos que quizá les quedaban por pasar juntos.


Segundo capítulo terminado, un saludo a todos :)

Takari95