Los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a Stephanie Meyer.
Capitulo Tres
Abrí mis ojos, estaba en mi cama tranquilo.
«De seguro fue todo un sueño.» Pensé cuando vi a mi mama salir del cuarto de baño con un paño mojado entre sus manos.
—Cariño, hasta que despiertas. Ya me estaba comenzando a preocupar. La vecina te encontró desmayado en el parque ¿Qué hacías allí? Pensé que estarías haciendo la tarea. — Dijo acusadora.
—Lo siento, es que Sheila llego y pues hoy es nuestro aniversario y... — Me puso el paño en la cabeza. —Esta frío. — Me queje.
—Así bajara la fiebre mas rápido. — Explico. —Y si, Ya Sheila me llamo llorando ¿Cómo se te ocurre terminar en su aniversario? — Dijo con tono de broma.
—No se, no soporte mas. — Dije sonriendo.
—Que bueno, sabes que esa niña nunca me gusto. —Comento sonriendo.
—Ni yo se como soporte tanto…Oye, por cierto, ¿la vecina? — Pregunte. Esa viejita amable nunca la había visto.
—Si, es la nueva, se mudo hace solo tres días. Vive sola con su gato y perro—
—Pero tiene un hijo. — Dije recordando lo del parque.
—Si, pero es padre de familia y non puede atender bien a su madre, así que la señora Samson se mudo sola o eso me dijo. — Mama se encogió de hombros y acaricio mi mejilla. —Cuando te vi en los brazos de aquel chico, todo pálido y desmayado me dio algo. Pensé que te había pasado algo. —
—Ay, mami, sabes que soy de acero. Ni yo me acuerdo del porque, solo me dio un dolor insoportable de cabeza y no supe mas. — Mentí.
—No te preocupes, ya llame al doctor para que te revise. — La puerta se abrió y se demostró los cabellos rubios falsos de Helga.
—Amiguis, ya el doctor llego. — Aguante mis ganas de fruncir el ceño de tan solo oír su voz me molestaba.
—Bien, hazlo pasar. — Helga asintió y salio sin cerrar la puerta. —Doctor, que bien que haya podido venir. — Frente a la puerta estaba el tipo del parque, me sonrío y guiño un ojo cómplice.
—¿Me podría dejar a solas con el enfermo? — Mama asintió y salio.
—¡Tu! ¿Qué haces aquí? ¿Qué me hiciste? — Exclame levantándome de la cama, me maree pero el tipo me agarro a tiempo.
—Calla, Carlisle, baja tu voz. Te explicare todo, pero tranquilízate. — Me dejo sobre la cama, acomodándose a mi lado. —No te alteres, te hará daño. —
—¿Ahora te preocupas por mi? Después que me hiciste que se yo…— El tan solo atino a reír. — No te rías. —
—Lo siento, pero es que es tan cómico. —
—¿Qué cosa? Estas loco. — Exclame.
—No, no lo puedo estar. Ahora a lo que vine. ¿Cómo te sientes? —Pregunto sacando un estetoscopio de su maletín.
—Escúchame, me siento de maravilla. Solo ve a donde mi mama, y dile lo que me hiciste. ¡Listo! —Gruñí levantándome de la cama, esta vez sin mareo alguno.
—Esta bien, pero solo escúchame. Tú no perteneces aquí, en otro lugar te necesitan mucho más. No pierdas tu tiempo aquí, te puedo ayudar a desaparecer—Le empujé, pero el ni se inmuto.
—¿Estas loco? ¿Por qué dices todo esto? No me quiero ir. No quiero dejar a mis padres, los amo y nunca les dejaría. Ahora, vete antes de que te saque a patadas. —El se río y recogió sus cosas.
—Cualquier cosa, cualquier pregunta que tengas, llámame. Siempre estaré cerca. Pronto me llamaras, lo se—. Camino hasta la puerta y la abrió. —Ah, te dije que nos veríamos mas pronto de lo que pensabas. —Sonrío antes de irse.
—Agh. — Mama entro seguida de Helga, ambas con unas sonrisas bobas en sus rostros. — ¿Paso algo? —
—Oh, nada, ¿estas mejor? ¿Tu fiebre? ¡Desapareció! Dios, si que ese doctor es bueno. — Exclamo mama.
—Si, ¿Cuál era su nombre? —Pregunte.
—Alexander Masen, es nuevo en la ciudad. —
« ¿Masen? ¿De donde se me hace conocido ese apellido?» Pensé mirando hacia la puerta entre abierta.
—Si, y muy eficiente por lo que veo. — Comento la bruja de Helga.
Rodee mis ojos y pedí que se fueran, que ya me sentía mejor y me daría un baño.
—Mama, ¿Annabelle no ha llamado? — Pregunte antes de que se fuera.
—No, bebe, no se ha aparecido por aquí. Me sorprende, llame a sus padres diciéndolo. —Dijo antes de irse.
Cerré la puerta y me recosté de esta. Algo le había pasado a Annie, corrí y me puse mi camisa. Salí de la habitación sin que mama lo notase, una de las sirvientas casi me ve pero supe virar un bote de agua sucia evitando que me viera justo antes de salir. Salí victorioso de la casa, corrí hacia el bosque por donde Annie se había perdido antes de que nos viera a mí y a Sheila. La noche poco a poco caía, y Annie aun no aparecía, por lo que me había dicho mama.
« ¿Dónde estas? Te estoy buscando, debemos hablar. Llámame.» Envíe el mensaje y seguí corriendo por el oscuro y frío bosque.
Mi bolsillo vibro y saque mi celular, un nuevo mensaje.
«Estoy bien, no se donde estoy. Ayúdame. » Leí la ultima letra del mensaje marque su numero rápido, al segundo timbre contesto.
—¿Dónde te metiste? ¿Por qué tenias que meterte al bosque, justo a un bosque? —Chille histérico por el teléfono.
—No grites, no pensé que me perdería. Búscame, esto ya se esta volviendo algo…raro. — Cambio su voz a un susurro.
—¿Pasa algo? —Pregunte angustiado.
—No, nada. No sabia que habían lobos aquí en esta parte de Londres. —Hablo con su tono normal de nuevo.
—¿Lobos? Annie, aquí no hay lobos. — Conteste extrañado. —Hace tiempo que no hay. —
—¿Entonces…? ¡Oh mi Dios! ¡Carlisle, ayúdame! Algo me sigue, Carlisle, ayúdame…por favor. — Lloraba…
—Tranquila, Annie, te ayudare. Solo dime como es por donde te encuentras. Di… ¿Annie? —Escuche algo gruñir a través del auricular. — ¡Annabelle! —Grite corriendo como desquiciado mirando hacia todos lados.
—Estoy…aquí —Dijo en un susurro. — Lo he logrado perder, pero me encontrara, Carlisle, me encontrara…No quiero morir devorada por un lobo, no quiero. — Lloro bajo. Aguante mi llanto por ella, ella no podía morir.
—Escúchame bien, nada te pasara ni ningún lobo de comerá, yo estaré ahí para salvarte. Te lo prometí hace diez años y lo cumpliré por el resto de nuestras vidas. Solo mantén en calma y no hagas ruidos, ellos tienden a oler el miedo. Ahora, dime como es el lugar donde estas. — Dije con voz llorosa. No podía…
—Eh...hay muchos árboles, hay un lago..¡Un lago, Carlie! — Busque algún ruido de agua, pero no llego.
—Se mas especifica, princesa. — Pedí con miedo.
—Emmm… ¿Que tal si grito? —
—¿Qué? ¡No! Ni se te ocurra gritar. Mantente donde estas. Iré por ti, lo juro. —Jure mirando hacia todos lados, escuche un gruñido a mi espalda. —Oh, Demonios. —
—¿Qué, Que pasa? —
—Nada…debo colgar. — Dije soltando lentamente el teléfono. Voltee mi rostro y un lobo tras de mi gruñía con todos sus dientes afuera. — ¡Que demonios! — Grite corriendo.
¡El animal ese no era un lobo cualquiera, era un caballo!
—¡Carlisle! — Seguí el grito y me encontré con Annie, quien era cargada por un chico. —El nos ayudara. — La mire aliviado.
—Quédense aquí. — El chico, no mayor de veinte años corrió lejos de nosotros, justo cuando lo perdimos de vista, corrí y abrace a Annie.
—Me quise morir, ese chico llego justo cuando colgaste, es como un ángel. — Suspiro abrazándose a mí.
—Si, gracias a Dios estas bien. Hay que irnos. — Dije agarrando su mano.
—No, Carlisle debemos esperarlo. ¡El nos salvo! —Suspire y esperamos escondidos tras un gran árbol.
—No puedes volver hacerlo, pusiste vidas humanas en peligro, John. Busca a Sam y no te separes de el. Yo buscare a Dylan. — Escuchamos al chico que nos salvo junto a ¿Johnny? ¿Mi amigo Johnny? —Están bien, solo vete. Yo los cuidare. —
Johnny miro hacia donde nos encontrábamos, como si pudiese vernos, y corrió con tan solo unos pantalones cortos. ¿A caso estaba loco, correr en esta época del año solo en shorts?
—Bien, ya se fue el lobo. Parece que solo vino de pasada, lo logre domar fácil —Annie se lanzo a sus brazos y chillo de felicidad.
—Gracias, mil Gracias, si no hubieras estado, no se que nos hubiera hecho ese animal… —Grito Annabelle.
—No fue por nada, estaban en problemas, solo les ayude. — Me miro un segundo, enfoco su vista y se sorprendió abriendo sus ojos oscuros más de lo normal. —Wow…—
—Bien, ¿Nos podrías ayudar a salir de aquí? — Pregunte incomodo por su mirada.
—¿Cuántos años tienen? — Pregunto mirándome más de la cuenta.
—dieciseis años— Contesto Annabelle.
—Mira, ¿no creen que están muy chicos como para estar en el bosque a esta hora? — Se parecía a mi padre con esa pose acusadora.
—Si, pero…nos perdimos. —Contesto Annie.
—Por favor, debemos irnos. — Recordé.
—Lo siento, síganme. —
Lo seguimos hasta poder ver la salida, nos volteamos y agradecimos.
—No sabes, nos salvaste de una…— Agradecí despidiéndome.
—No fue nada. Es mi trabajo. — Dijo orgulloso.
—¿Eres policía? — Pregunto Annie.
—Emmm….Algo así en mi tribu, si. —
—¿Tribu? —Pregunte volteándome hacia el.
—Si, tribu. Bueno, creo que ya es hora de irme. Nos vemos, doc...Carlisle., Annie—
—Gracias de nuevo…—
—Seth, me llamo Seth Clearwater— Nos despedimos y entramos a la casa.
—¿Cómo sabia nuestros nombres? — Exclame subiendo las escaleras hacia mi cuarto.
—Y que se, ¿No era lindo? ¡Es tan tierno! —Exclamo entrando a mi habitación.
—Si, si 'súper lindo'—Dije sarcástico. Me quite la camisa y la tire al cesto de la ropa, lo mismo hice con mis pantalones. —Y tu, mañana hablaremos, Ahora me baño y me dormiré. Pero señorita McCallister, mañana no se salva. — Amenace entrando al baño.
—Seguro— la escuche antes de cerrar la puerta.
**Días Después**
—Chicos, ¡Dylan, Johnny! No saben lo que nos paso los otros días. — Exclamo Annabelle llegando hacia los chicos.
—No nos importa. — Susurro frío Dylan.
—¿Les pasa algo? — Pregunto ingenua Annie.
—No te interesa. — Dijo Johnny.
—Wow, párenle a su jueguito de frases imbeciles. — Dije rodeando con mi brazo a Annabelle. — No me interesa si están de mal humor, no deben tratarla así. —La defendí.
—No eres nadie para decirnos que hacer, Cullen. — Gruño Johnny antes de empujarme e irse.
—¿Qué les pasa? —Pregunto Annabelle.
—No me importa, pero yo no me quedo con esta. Vamos a clases. —Mire por donde se iban, no entrarían a clases, como los días anteriores.
—Están demasiados de extraños. — Bese su cabeza al entrar al salón de Gramática.
—No te preocupes, hablare con ellos. — Susurre sentándonos.
Pasaron las clases, y los chicos no volvían. Ya a la hora de salida, deje a Annabelle junto a sus amigas y fui hacia la parte trasera del colegio. Metí mi manos a los bolsillos del pantalón y camine, en la tierra estaban marcadas unas pisadas, pero no eran pisadas normales, eran pisadas de perro o quizás hasta de lobo.
—¿Qué es esto? — Seguí las huellas, las cuales me llevaron al bosque que conectaba con la carretera. Entre sin pensarlo, algo me impulsaba a ir.
—No, no podemos, Sam, no…— Escuche la voz de Johnny.
—Shh, cállense. — Pise una rama y nada mas escuche, era como si se hubiesen evaporado.
Corrí, saliendo de mi escondite, pero ya no encontré a nadie. Me voltee confundido, pero me sorprendió un tipo de pelo negro con ojos negros como el carbón con una furia descomunal en ellos.
—¿Pero que? — Exclamo el.
—Te lo dije. —Apareció Seth comiendo de una manzana. — ¿Qué onda, Carl? — Asentí aun sorprendido por el susto del tipo. — No te preocupes por Sam, no muerde. — El resto de los chicos rieron a carcajadas, chiste interno.
—Chicos… —Dije al ver entre ellos a mis amigos.
—Carlisle, no debes estar aquí. —Dijo Dylan con preocupación.
—Es tarde, ya han llegado. —Hablo Seth terminando la manzana. —Bienvenidos, chicos, tanto tiempo—
Me voltee y frente a mi habían tres chicos, entre ellos 'Alexander Masen'.
