Los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a Stephanie Meyer.

Capitulo Cinco

—¡Angie, Alex! — Grito Alice empujando a Edward y a Emmett.

—Duende. — La llamo Alex por su sobrenombre, ese que tanto Alice odiaba.

Alice le pego en el brazo antes de saltarle a los brazos. —Te súper extrañe, cabeza de chorlito. —

Todos abrazaron a los recién llegados, hace unos meses que el chico aventura se había ido de viaje, diciendo que quería conocer el mundo, pero todos sabían que era porque le dolía la perdida de Carlisle. Angelique le siguió unos dos meses después, dando la misma excusa.

—Yo también. No saben, me encontré con la manada en mi viaje por Londres. —Dijo Alex. Todos se sentaron alrededor de los aventureros, quienes contaban todo lo que habían pasado, obviamente sin incluir la sorpresita.

—Por cierto, ¿Y Esme, Rosalie, Jasper y Carmen? —Pregunto Angie buscando a la parte que faltaba de su familia.

—Siguen cazando, Jasper tuvo un percance hace dos semanas Y Esme se quedo junto a el con Rosalie, Carmen ya viene. —Explico en breves palabras Eleazar.

Eleazar se había convertido en el líder de ambos clanes, suplantando el puesto de Carlisle, pero claro esta que nunca podría igualarlo. Todos lo querían, y eso es lo que hubiera querido Carlisle. Varias veces ya los Vulturis, liderados por Aro habían venido a verificar al clan, ya que decían que eran demasiados y que podrían estar tramando algo en su contra como venganza por lo de Carlisle, pero los Cullen ni los Denali eran así. Además que Carlisle no lo hubiera hecho así.

—Y eso, ¿Cómo que se encontraron con la manada? — Pregunto curioso Edward.

—Ni idea, al parecer hasta en Londres llegan los indios esos. Nacieron dos mas, eran amigos de…un chico—. Se golpeo la frente mentalmente al estar así de decir todo. Edward frunció el ceño al ver como Alex comenzaba a cantar el himno ruso al revés

—Que bien. Jake no nos ha dicho nada. — Hablo Bella.

—Si, es raro. — Dijo Eleazar. —Tengo entendido que…— No termino cuando entraron el resto del clan, todos riendo y curiosos al sentir la presencia de dos vampiros mas.

—¡Alex, Angie! — Grito Rose, haciendo el mismo recibimiento que Alice. Salto a los brazos de Alex quien la elevo del suelo.

—Claro, ignórame. —Se quejo celosa Angie.

—Celosita. —Rose lo soltó y abrazo fuerte a su hermana.

—Y tu, mama, ¿No saludas a tus hijitos? — Esme se río bajo y los abrazo a ambos como solo ella podía hacerlo. —Te extrañe, mama— Dijo feliz Alex.

—Yo mas, hijos, a ambos. — Susurro Esme sonriendo. —Es bueno tenerlos aquí de vuelta. — Dijo sentándose al lado de Eleazar y Carmen.

—Como decía, cuando viaje por España, no saben.. las españolas— Un ruido en el piso de arriba lo interrumpió. Todos se pusieron alerta, pero Angie los detuvo.

—De seguro fue un pajarito. — Le restaron importancia y volvieron a sentarse. —Sigue, Alex. —

Alex sonrío e intento hablar cuando todos escucharon una maldición con voz de adolescente haciéndolos levantar a todos. —Chicos, de seguro... —Jasper lo callo moviéndolo.

—Eso no es un pájaro. —Dijo con voz seria.

—Esta bien, esta bien, no es un pájaro. Yo lo traje. — Todos lo miraron con miradas acusadoras.

—¿Cómo se te ocurre? — Chillo Tanya.

Se quedaron callados cuando les llego el olor a sangre. —Jazz…—Pero pasa sorpresa de todos, fue Esme la que se descontrolo de sobremanera. Edward y Emmett la tuvieron que detener.

—Demonios, ¿Dónde estoy? — Todos se quedaron atónitos al ver quien bajaba las escaleras. —¡WOW! Alexander, dijiste que me llevarías con mi familia. — Termino de bajar las escaleras y se detuvo frente a Alexander y Angelique, quienes sonreían.

—¡Sorpresa! — Gritaron a la vez. Todos los presentes se quedaron de piedras al ver a su Carlisle allí parado en todo su esplendor, y un poco mas joven.

—¿Sorpresa? — Pregunto Carlisle mirando las personas a su alrededor. —¿Qué demonios me hiciste? ¡Me duele la cabeza! — Exclamo doblándose de dolor.

—Lo siento, era la única manera de que durmieras. — Alex le dio a entender que le había pegado, pero la razón del dolor de cabeza ni el mismo Alex sabía.

—Dios, ¿No podías buscar otra manera? — Chillo sentándose en el sillón, aun sin detenerse a mirar a las personas atónitas a su alrededor.

Eleazar y Edward agarraron a Alex y Angie, y se los llevaron a la cocina seguidos por los otros, dejando a Carlisle solo.

—¿Qué hicieron? — Chillo Alice.

—Nada, ¿Que no les alegra? — Pregunto Angie confusa.

—Nos encanta, pero ¿Cómo lo consiguieron, Por que esta mas chico? — Exclamo mas calmada Rose.

—Lo importante es que esta aquí, y de aquí no se va—. Contesto Alex.

—¿Le borraste la memoria? —Pregunto frunciendo el ceño Edward.

—No, ¿de que hablas? No lo haría, solo que el se pego en la cabeza fuerte y no se, tiene amnesia. — Se explico brevemente Alexander.

—Y tu, Esme ¿No te alegra? ¡Lo tienes de vuelta! — Angie camino hasta ella y espero su respuesta, igual que todos.

—Si, pero no porque el quisiera. Ustedes lo obligaron, chicos, además, es un chico. ¿Cuántos tiene? diecisiete Años, como máximo. —Suspiro Esme.

—Si, pero Esme, lo importante es que esta aquí, Carlisle esta aquí de nuevo. —Apoyo Alice.

—Si, pero no es lo mismo. ¿Y si no siente lo mismo? —Dijo preocupada Esme. — No, definitivamente no podría estar con un chico menor. —

—Esme, te recuerdo que antes de que pasara todo, Carlisle era menor que tu tres años. — Apoyo Rose, poco a poco las sonrisas fueron apareciendo y las preocupaciones alejándose.

—Tiene razón. — Susurro Bella.

—No, chicos, no es lo mismo. Cuando mi Carlisle aun vivía, tenía veintitres humanos, pero muchos más vampiricos. — Explico triste Esme. —Pero gracias como quiera. — Salio de la cocina ignorando a Carlisle.

—Oye, amiga, ¿no tendrías unas pastillas o algo? Mi cabeza explota. — La detuvo.

Eso a Esme casi le causo un paro cardiaco, aunque fuese imposible. Esme lo ignoro y subió las escaleras sin respirar, era como si la sangre de Carlisle le cantara.

Ahora entendía a su hijo Edward, lo que paso con Bella hace más de noventa años.

Carlisle POV

—¿Y a esta chica que le pasa? —Me pregunte. Me había ignorado corriendo, loca. —Alexander, dame pastillas. —Chille como si fuese mi casa, con demasiada confianza. Alexander apareció frente a mí con dos pastillas y un vaso de agua.

—Toma, amigo. Tómalas, puedes acostarte en la habitación en la que estabas, es la mía. —Asentí y el se me quedo mirando. —Necesitas ropa limpia. —Agarro mi brazo y subimos las escaleras.

—Tranquilo, amigo, bájale a la revolución. Aun no contestas mi pregunta. — Dije deteniéndome frente a una puerta.

—Estamos en mi casa, en NUESTRA casa y ya para de llamar a todos "amigo"— Se quejo. Entro al cuarto y volvió con un pantalón corto blanco y una camisa en V blanca con rayas horizontales verdes, amarillas y naranjas. —Ten, te puedes cambiar aquí. —Me metió al cuarto de un empujón y cerro la puerta.

Me cambie, pero la camisa no me sirvió, al parecer yo era mas ancho que Alexander. Baje con la camisa en mis manos, jugando con ella golpeando cosas. Sin querer, en uno de mis juegos la camisa golpeo un jarrón que se veía costoso. Intente agarrarlo, pero unas manos níveas se me adelantaron.

—Discúlpame, iba…— La mujer tan solo lo puso de nuevo en su lugar y bajo las escaleras sin siquiera mirarme. —Oye, ¿Por que me ignoras? — Dije siguiéndola.

"Ten mas cuidado." Susurro con una voz hermosa. Me detuve impresionado, la chica era hermosa y con una voz hermosa. Baje las escaleras luego de segundos en shock.

—Car...lisle. Me llamo la chica que me trajo junto a Alexander. — ¿Qué haces así? —

—Nada, solo busco a Alexander. — Por arte de magia Alexander venia. — Ey, flacucho, no me sirvió. — Dije tirandole la camisa a la cara, pero el la agarro antes que llegara.

—Entonces te busco una de Jasper. —Dijo pero un duendecillo lo detuvo.

—No, seria una mejor mas ancha. Sus hombros son más anchos que mi Jazzie. Dale gracias a Dios de que fui de compras ayer. —

—Duende, tu siempre vas de compras. — Comenzaron a pelear y me escabullí buscando camisas, me metí por una puerta y llegue a una especie de cocina, justo cuando me iba a voltear, una chica me llamo por mi nombre.

—Ven, por cierto, Soy Tanya Denali. — Me senté a su lado extrañado. Todos en la casa me conocían pero yo ni a uno, solo Alexander y era por lo que era.

—¿Qué eres? ¿Qué eres mío? — Pregunte mirándola. Me había fijado que todos tenían sus ojos dorados, todos menos la mujer extraña que me ignoraba. —Ósea, ¿Qué eres de mi, prima, hermana, amiga? — Ella se río y negó.

—Algo así como primos. —Dijo riendo de algo. Llegaron dos chicas mas, ambas rubias. —Ellas son Kate e Irina, mis hermanas. —

—Hola, creo que ya saben mi nombre. — Dije sonriendo. Ellas se sentaron a mí alrededor y comenzaron a hablar de cosas que no entendía. —Disculpen, iré a ponerme una camisa. — Ellas sonrieron, aguantando sus risas, y me fui corriendo.

—Hasta que te encuentro" Dijo la duendecilla, que venia con una camisa en mano. —Ten, esta te quedara. —Me la puse al ella dármela y mágicamente, si me sirvió. —Ves como si sirvo para estilista. — Dijo mirando hacia la nada, era como la escuchase alguien más que yo. Irónico…

La mire extrañado y me voltee. —Espera, Soy Mary Alice Brandon Cullen. Soy tu prima lejana, de hecho soy hermana adoptiva de Edward, ese que viene por ahí—Dijo señalando al pelicobrizo. —Y ella es Bella Swan, novia de Edward. — Sonreí asintiendo en modo de saludo. —Ellos son Emmett McCarthy Cullen y Rosalie Hale, son novios, Emmett es tu hermano, Rose es hermana gemela de mi Jazz. Cariño, ven— En un microsegundo el rubio estuvo a su lado. —Los estoy presentando." Explico. Todos asintieron y me sonrieron.

—¿Emmett McCarthy? —Pregunte. Habían dicho que era mi hermano ¿No? ¿Por qué tenia otro apellido?

—Si, es adoptado. — Me explico Edward.

—Oh. —

—Creo que ya conociste a las Denali ¿Me equivoco? —Asentí. —Bueno, los mayores y cargo de nosotros son Eleazar y Carmen, son algo así como nuestros tíos—

—Hola, cariño. Es bueno tenerte de vuelta. —Me dijo la que pensé Carmen.

Tras de ellos estaba la chica que me ignoraba, usaba la computadora frente al televisor. — ¿Y ella, como se llama? ¿Qué es mío? — Ellos miraron hacia donde señale, soltaron unas risitas cómplices y contestaron.

—Tu n... —

—Tía, hermana de Carmen. — Hablaron a mi espalda. Voltee y quien lo había dicho era nadie menos que Tanya. —Ya encontraste camisa, te veías mejor sin ella. — Dijo acariciando mi espalda.

—Wow...detente, chica. — Dije por los demás, porque por mi podía acariciar todo lo que quisiera.

—Lo siento, primito, es que llevo tanto tiempo sin verte. —Se excuso sonriendo traviesa. Le sonreí de lado, sin dejarla de mirar.

¡Porque todos tenían esos ojos tan extraños y raros!

—Tanya, ¿no crees que estas siendo demasiado de cariñosa? — Pregunto entre dientes la rubia, Rosalie.

—No, Rose, para nada. —Contesto. — ¿Quieres ver la ciudad? —Iba aceptar cuando Alexander me detuvo.

—Tanya, cariño, acaba de llegar. Luego yo mismo se la enseño. Además, si lo sacas hoy podría agarrar una pulmonía con este frío de Alaska—

—¡Esperen! ¿Estamos en Alaska? —Todos asintieron a la vez. —Wow… ¿Siempre viví aquí? —

—No siempre. Nos mudamos hace dos años aquí— Me explico cariñosamente Carmen.

—Uhm. ¿Cuál es mi habitación? Digo… ¿tengo una? — Pregunte ya que me había cambiado en la de Alexander, s tuviera una ¿Por qué no me llevaron a la mía?

Edward me miro asombrado, no se porque. —Claro, Carlisle, ven te llevo a ella. —Tanya agarro mi mano y me llevo hasta mi habitación. — Aquí es." Sonreí al verla, no podría acordarme de ella pero me encantaba. — ¿Te gusta? — Asentí mirándola. —Yo la diseñe—

—¿Enserio? ¡Eres asombrosa! — Exclame mirando la cama espaciosa.

—Que bueno que te guste. — Sonrío amable.

Podría llegar a tener con Tanya, Digo…los primos se exprimen. ¿O no?

Tercera Persona POV

—Dios, discúlpenla. Hablare con ella ahora mismo. — Exclamo Carmen. Esme se levanto a velocidad vampiriza deteniendo a su amiga.

—No lo hagas, ella no hace nada malo. —Dijo con su vista en el suelo, intentando no mirar a los ojos a todos los presentes.

—¡Que estas diciendo! —Chillo Rosalie. —Es tu esposo, y debes recuperarlo, no dejar que te lo quiten así tan fácil. —

—Te equivocas, cariño, el ya no es mi esposo. Mi esposo murió hace 8 décadas. —

Todos la miraron desconcertados, ¿Qué le pasaba? ¿Acaso, de verdad no pensaba recuperar a Carlisle, al hombre por el que estuvo llorando las ultimas ocho décadas? ¿De verdad lo iba hacer?

—Esme… —La miro Jasper. EL podía sentir lo que senita su madre, pero era extraño, ella no sentía nada, es como si no tuviera corazón ni sentimientos. Era como si lo que quedaba de su madre se hubiera evaporado al ver a su marido en cuerpo de un adolescente hormonal que andaba tras el trasero de la Denali.

—No, Jasper, no intentes nada. Mis sentimientos por Carlisle, ese Carlisle no cambiaran. — Susurro triste caminando, más bien, arrastrando sus pies hacia el segundo piso, cuando todos pudieron escuchar un gritito de dolor de parte del humano. Misteriosamente la primera en correr fue Esme.

—¿Qué paso? —Exclamo la castaña preocupada.

—Nada, solo me lastime el hombro —Contesto el rubio acariciando su hombro derecho. Alexander movió a todos y fue por Carlisle.

—De hecho, hubo algo que no dije, el...Tuvo un accidente antes de venir y trae el hombro y mano derechos lastimados. — Explico Alexander llevándose a Carlisle para curarlo, o más bien como escudo.

—te Ayudare— Se ofreció Edward. Los tres se fueron al que fue el escritorio del 'anterior' Carlisle.

—Ya no me molesta tanto. — Dijo Carlisle moviendo su brazo normal. Se levanto y se fue antes de que los vampiros le detuvieran.

—Ok, ¿Qué fue eso? —Se pregunto Edward. —Explica, Alexander Masen Cullen. —Ordeno Edward a su hermano menor.

—Esta bien, en mi viaje seguí investigando y una vez, en Volterra…—

—¡Fuiste a Volterra! Sabes que te lo prohibimos —Chillo Edward.

—Entiéndeme, debía averiguar el paradero de papa. Me encontré con uno de la guardia, utilice mi don en el, pero no pude averiguar mucho, llego Demetri y tuvimos un pequeño percance. —Edward frunció su ceño enfurecido por el rebelde de su hermano.

—Mejor me lo cuentas mas tarde cuando estemos todos, y no te me escaparas, pequeño mocoso. — Edward rodeo el cuello de su hermano y salieron del escritorio que tantos recuerdos les traía.

—Pensé que lo curarían, no estuvo ni un segundo adentro. — Comento Bella.

—Si, pero…luego les explico. — Todos asintieron y siguieron actuando normal.

Las horas pasaron y la hora de acostar a Carlisle llego, Tanya fue acompañarlo ¿Raro, no? Ya cuando volvió todos la esperaban sentados en la sala, Alexander contaría lo que había averiguado en Volterra.

—Bien, como decía…Han llegado nuevos dones a la guardia de los Vulturis, dos de ellos son el borrar recuerdos y otro, por mas extraño que parezca, es volver a los vampiros en niños o adultos o hasta viejos, como sea, el punto es que esos dones los utilizaron en Carlisle Y me imagino que uno de esos lo humanizo o que se yo, pero no del todo ya que aun queda ponzoña en su sistema lo que le ayuda a sanar mas rápido que cualquier humano normal. —

—Eso quiere decir, que el si es nuestro Carlisle, el nunca murió. — Termino Emmett emocionado.

—Si, Emm, es Carlisle, solo que con dos dones en el. — Hablo Alexander.

—Hay que buscar a esos dos y que los eliminen. — Ordeno Eleazar.

—¿Pero como? —Pregunto Irina.

—Ni idea. Ninguno de nosotros puede poner un pie en Volterra, o sino seremos asesinados, eso me lo dejo bien claro Aro la ultima vez. — Comunico Alex.

Todos suspiraron entre felices y tristes. Ese era el Carlisle de ellos, pero ¿Cómo volverlo a ser el anterior?

Todo era tan confuso y difícil…pero lo importante era que lo tenían junto a ellos de vuelta, sano y salvo como siempre lo desearon. Todos estaban tan metidos en sus pensamientos que no escucharon el grito de Carlisle.

—¡Carlisle! —Gritaron todos subiendo las escaleras asustados.