Los personajes que aparecerán en esta historia son propiedad de Stephanie Meyer.

Capitulo 8

— ¡Ya he dicho que no fue apropósito, no se que me paso! ¡Me Salí de control!— Justificaba Tanya ya mas calmada.

—Cariño, eso no justifica el daño que le causaste— Intentaba controlarla Carmen, el resto seguía arriba junto a Carlisle, que aun no despertaba.

—Tanya, esto afirma mi hipótesis de que tu no eres la indicada para Carlisle. — Bajo Angelique, hablando seriamente ejerciendo su profesión de psicología.

— ¡No estoy loca!— Grito histérica Tanya.

—Tanya, no esta diciendo eso. Solo quiere decir que te debes dar un tiempo con Carlisle. Lo que paso hoy no fue bueno ni para el ni para ti. —

— ¡Solo llevamos un día! ¡No me pueden alejar de el!— Chillo agarrando su cabeza Tanya.

—Esto es peor de lo que pensé. — Susurro en broma Alexander quien venia bajando las escaleras junto a Edward y Eleazar.

—Hermano, calla boca. — Murmuro entre dientes Edward. Tanya los miro con sus ojos negros como el carbón buscando algo, y ese algo estaba en el piso de arriba. —Tanya, queríamos…—No pudo seguir hablando ya que recibió una patada en su estomago, mandándolo directo hacia la puerta principal.

—Óiganme, el es mío y nadie me alejara de el. —Gruño subiendo las escaleras. Corrió hasta la habitación de su adorado Carlisle.

—Déjenla. — Ordeno Eleazar.

Desde que le había visto hace ya un mes, cuando bajo las escaleras quedo flechada, pero lo que la termino por enamorar, porque eso era, ella estaba enamorada de Carlisle Cullen, fue el ver su faceta nueva de caballero pero a la vez de chico malo. Puede que llegaran a pensar que estuviera loca, pero a ella le fascinaban así, y Carlisle…Este nuevo Carlisle, había cautivado su corazón sin vida. Su corazón congelado y frío sin sentimientos, sentimientos que no creyó volver a sentir después de lo de Edward, sentimientos que volvieron a nacer en la persona que menos pensó, en Carlisle Cullen ¿Loco, no?

— ¡Tanya!— Llamo la atención de la rubia su hermana, Irina. —Hermana, entra. —Susurro sonriendo sincera. Irina y Kate eran las únicas que sabían sus verdaderos sentimientos hacia el rubio Cullen. Irina le había apoyado desde el primer minuto en el que su hermana le hablo sobre su amor, pero Kate fue todo lo contrario. Ella decia que debía buscarse a otro ¡Ella no quería a otro! Que Carlisle era de Esme, pero bien que todos escucharon a Esme negarse a reconquistar a Carlisle, así que ¿Qué había de malo?

— ¿Qué haces aquí? ¡Largo!— Gruño Rosalie. Se postro frente a la Denali, prohibiéndole el paso. — ¿Enserio tienes el descaro de volver a aparecerte luego de que casi le asesinas?— Hablo Rose con furia en sus ojos.

—No fue mi intención, solo…perdí mi control. — Dijo avergonzada. Sabia que había cometido un error, o mejor dicho, un horror, pero estaba arrepentida, además que lo que le importaba era la opinión de Carlisle no la de todos esos intentos de vampiros. —Hazte a un lado, rubia oxigenada, no me importa lo que pienses. —

— ¡Rubia oxigenada! ¿Rubia oxigenada? ¡Yo no soy rubia oxigenada! En todo caso serias tú, Denali. — Se quejo Rosalie.

—Bebe, no pelees por algo tan estupido. — Habló Emmett rodeando su cintura, alejándola de Tanya.

—Si, tan estupido como Emmett. — Comento Jasper aguantando su risa. Alice golpeo su hombro cómplice.

—No ayudes, Jasper Hale. — Hablo entre dientes Rosalie. Causando la risa de los presentes en la habitación, a excepción de las Denali.

— ¡Annabelle, no!— Grito Carlisle levantándose. — ¡Annabelle, Annie! — Grito mirando hacia todos lados desorientado.

— Agh ¿Por qué siempre se despierta gritando el nombre de esa?— Se quejo cruzada de brazos Tanya. —Amor, estoy aquí. — Camino hasta la cama y se sentó a su lado, moviendo en el paso a Esme.

— ¿Tanya? ¡Tanya!— Grito alejándose de ella asustado. Acción que le creo un nudo en la garganta de Tanya, cuanto desearía poder llorar y desahogar sus penas en las lágrimas, pero era imposible. —Aléjenla…—Pidió casi rogando. No hizo falta de nadie, Tanya se levanto sola y salio dolida por las palabras de Carlisle seguida por sus inseparables hermanas.

—Bien hecho, Carlisle. —Emmett levanto su puño para chocarlo junto al de Carlisle, pero este se hecho para atrás, bajando su cabeza. — ¿Pasa Algo?—

—Todos…aléjense. — Pidió en un susurro. Los presentes se sorprendieron, pero al no oír palabra de Carlisle fueron saliendo en silencio. —Tu no…Esme— Levanto su rostro y Esme pudo ver el rostro todo rojito de Carlisle, ¡el estaba llorando!

Esme corrió hacia a la cama a velocidad humana, rodeando a Carlisle con sus helados brazos, Carlisle no tardo en largarse a llorar sobre el hombro de su esposa, claro que esto ultimo el lo desconocía.

—Ya, cariño, llora…—Susurro besando la cabeza de Carlisle. — ¿Nos temes?—Pregunto separando la cabeza del rubio de ella, muy a su pesar.

—No lo se, Esme. ¿Debería? ¡Estoy tan frustrado!— Chillo con voz llorosa. Esme río entre dientes, ese faceta de Carlisle le recordaba cuando hace años ya Su Carlisle había hecho ese mismo berrinche porque no lograba entender como el padre de Cenicienta había dejado a su hija tan descuidad con esa madrastra tan "maligna" como dijo aquella vez leyéndole el cuento a Nessie. ¡Se había frustrado dos semanas con esa idea en su cabecita!

—Eres tan tierno. — Dijo Esme acariciando las mejillas de Carlisle, quien la miraba sonrojado.

—Gracias, tú también lo eres. ¿Por qué te reíste?— Pregunto con una voz infantil limpiando sus lagrimas con la manga de su camisa.

—Por nada, cariño, cosas mías. — Dijo agitando sus brazos restándole importancia.

— ¿Eres mi tía? Digo… ¿De verdad lo eres? ¿Ustedes son mi familia?— Pregunto el rubio acomodándose en la cama.

— ¡Obvio que si!—Exclamo sin creerse la pregunta. ¡El era el creador de esa familia tan unida y amorosa!

—No, pregunto porque soy muy diferente a ustedes. — Río sin ganas. — ¿De verdad son…vampiros?— Una carcajada desde el primer piso se escucho, Emmett.

—Carlisle, creo que es hora de traerla. — Hablo Edward recargado del marco de la puerta.

— ¿Traer a quien?— Se pregunto confundido.

—Ya veras. —Edward dejo la frase inconclusa y se fue.

— ¿A quien van a traer? — Pregunto lleno de curiosidad Carlisle. Esme se río y beso su cabeza, levantándose. — No te vayas…Por favor. — Esme no pudo negarse a su carita de nene bueno y se acomodo al lado de Carlisle, quien ni tardo un segundo en recostar su cabeza en el regazo de la mujer enternecida. — ¿Por qué estas solas?— Pregunto cerrando sus ojos.

Por ti…—Pensó llena de tristeza. —Nada en especial, no ha llegado el indicado. —Se explico con voz apagada. Carlisle lo noto y la miro a los ojos.

—No mientas, a ti alguien te hizo daño o algo así. — Comento serio.

—No, que dices…Ya tienes sueño, vamos, no me voy hasta que te duermas. — Hablo evitando hablar del tema, aun no era el tiempo de decir todo.

—No es justo ¡Estuve durmiendo hasta ahora!— Se quejo levantándose y saltando en la cama. —Ven, se joven por una vez en tu vida. — Levanto la voz brincando con una sonrisa plasmada en su rostro hermoso.

— ¿Me estas llamando vieja?— Exclamo Esme levantándose y saltando a la par de Carlisle.

—Para nada. —Hablo con inocente Carlisle. Esme le pego en el hombro, obviamente sin fuerza, ya que si no le podría romper todo los huesos del lado derecho de su cuerpo, bleh...Exageraba un poco.

Mientras nuestra parejita saltaba en la cama como dos pequeños, en el piso de abajo todos sonreían y eran felices por la escena que ocurría arriba, claro, todos menos dos ciertas rubias Denali. Tanya e Irina no cabían en su furia, bueno, más Tanya, pero Irina llevaba tiempo que no soportaba a Esme así que le enfurecía que ella fuese feliz junto a la felicidad de su hermana.

— ¿No te gusta, Tanya?— Hablo con burla Rosalie.

—Rose. —La regaño Carmen. Aunque sonriera por dentro, Tanya sabia desde el principio que Carlisle era de Esme, y así seria por la eternidad, por más dones o tiempo que pase, ese amor puro nunca se extinguirá.

— ¿Te gustaría salir mañana?— Se escucho la voz rebosante de felicidad de Carlisle.

— ¿Y Tanya? Es tu novia ¿o me equivoco?— Pregunto una voz llena de inocencia de parte de Esme.

—Ella misma me demostró que no la quiero, ella no se compara con otra. — Susurro cambiando su tono de voz a uno coqueto.

—Soy mayor que tu diez años. — Dijo Esme, parando los saltos.

— ¿Y? Experiencia, Esme. Ex-pe-rien-cia — Los chicos abajo se sorprendieron de la conversación de sus padres, pero que podían esperar del nuevo Carlisle. El si que se atrevería hacer cosas que el anterior no haría ni volviendo a nacer, bueno…

—Agh—Gruño Tanya corriendo lejos de la casa, obviamente Irina la siguió.

— A esas dos no se les ve ni la sombra en un buen. —Murmuro Angelique

—Si, como que se fueron un poco enojadas. — Susurro Bella.

—Chicos, podrían dejar de celebrar antes de. —Hablo Esme desde arriba. Ahora si, todos los presentes rieron felices.

Paso la noche entre risas de parte de la parejita y pasaron toda la noche juntos, ya que Esme había dicho que se iba cuando Carlisle se durmiera, y pues, el nunca se durmió, hasta que el reloj llego a las cinco de la mañana que fue cuando Carlisle cayo redondito a la cama.

—Se ve tierno. —Susurro Esme besando su mejilla saliendo de la habitación.

—Para ti siempre lo será. —Susurro Carmen. —Míralo, puede babear y para ti es lo más tierno. —Esme rodó los ojos ignorando las palabras de su amiga.

—Ay ya, Carmen. Vamos abajo, ¿Si?— Carmen asintió y bajaron las escaleras riendo.

—Mama, ¿la pasaste bien?—Pregunto Emmett moviendo sus cejas de arriba hacia abajo.

—Mhm. —Simplemente contesto.

Edward entrecerró sus ojos con una sonrisa cómplice, conocía demasiado a su madre y sabía que la mujer no cabía en toda su felicidad. Si no estuvieran todos ellos estuviese brincando por toda la casa, podría jurarlo.

— ¿Nessie vendrá con Jake o la buscamos al aeropuerto?—Pregunto Esme cambiando el tema, no le gustaba todas las miradas sobre ella.

—La iremos a buscar, Jake dice que esta muy cansado, el muy vago. —Contesto Bella.

—A mi no me engañas…—Hablo Emmett, volviendo hablar del tema.

—Osito, ¿Por qué no vas a ponerte algo de ropa? Ya que buscaremos a Nessie. —Susurro entre dientes, Emmett solo la ignoro, se volteo hacia Esme preparando su próxima pregunta, pero fue agarrado por Rosalie y llevándolo escaleras arriba. —Te dije que te vistieras. —Murmuro amenazante que hasta hizo estremecer a todos los presentes.

—Pobre Emm. —Dijo Jasper sonriendo. Edward en las mismas condiciones pidió unos segundos a Esme.

—Mama, mañana llega Nessie, te pediría con toda el alma que no vea a Carlisle hasta que le plantemos el tema, seria un golpe fuerte para ella el verlo así. — Pidió Edward en rol de padre.

— No se, es que quería ir al aeropuerto…—Se quejo Esme como una niña chiquita.

—Pero Mama…dale. ¡Recuperaras todo el tiempo perdido con ella cuando este en la casa! Solo aleja a Carlisle mañana, ya podrías volver por la noche o hasta pasado mañana. Alice te avisara. Por fis…— Esme asintió con pesadez

—Esta bien, yo me llevo a Carlisle. — Suspiro.

—No te hagas, que se que te mueres de felicidad, ¿a poco no te gusta estar todo un día entero con el?—Hablo Emmett bajando en calzones aun.

— ¡Emmett Cullen!—Grito Rosalie corriendo tras el con un pantalón en su mano. — Ven acá. — Grito desapareciendo tras entrar a la cocina.

—Emm tiene razón. — Contesto Alice dando sus brinquitos de bailarina.

—No he dicho lo contrario. — Sonrío al escuchar el grito de Alex.

— ¡Waldo! Bienvenido a la vida, amigo. Muajaja— Alex bajo las escaleras con el perro recién despierto en brazos. —Miren, Waldo ha despertado. —Hablo emocionado.

—Debes llevarlo a cazar. — Comunico Esme sonriendo al verla carita de felicidad de su hijo mas pequeño.

— ¡Eso haré! Angelique, ¿Me acompañas?—Pregunto indiferente. Angelique se volteo y tardo en contestar. — ¿Contestaras o no?—Angie sonrío y salio de la casa, seguida por Alex y el nuevo Cullen.

— ¿Vas a dejar que lo tenga?—Pregunto Jasper.

— ¿Por qué no? Carlisle lo hubiera hecho. —Simplemente contesto sonriendo. Todos callaron al escuchar un quejido del piso de arriba, los presentes quisieron correr al piso y socorrer al rubio pero se detuvieron, debía ir Esme. —Iré yo. —Susurro corriendo a velocidad vampirica, estando en la habitación en segundos.

—No, Aro…no lo hagas. —Lloriqueo Carlisle dormido, lagrimas resbalaban de sus ojos aun cerrados. Pateaba algo inexistente en el aire y gemía de dolor. Esme le detuvo antes de que se lastimara con algo. —NO, ¡Aro, no!—Grito abriendo sus ojos de par en par. —no, no, ¡NO!

—Ya, amor, ya…Aro no te hará nada, ya estoy aquí. —Susurro Besando su cabeza repetidas veces.

— ¿Aro, Quien es Aro?— Pregunto confundido. Noto que traía los ojos llenos de lagrimas, que ni siquiera el sabia el porque, pero se las limpio con su mano. Se separo un poco de Esme y lo miro, ella estaba en un trance e intentaba calmarlo, Pero el ya lo estaba, aunque eso no parecía notarlo ella.

—Jasper. —Esme llamo al empático de la familia quien llego en segundos. —Tranquilízalo. —Pidió sollozando. Carlisle intento replicar, pero no pudo. Una tranquilidad anormal le hizo recostar su cabeza y caer en el sueño, esta vez tranquilo. —Aun sigue alterado, tiene sus latidos a mil. —Suspiro Esme. Nunca podría hacer nada por el, siempre tendría que ser alguien mas, nunca ella…

—Pronto se calmara, tranquilízate tu, mama. —Susurro Jasper besando su mejilla antes de salir.

—Eso intento. —La puerta se abrió y dejo ver una cabellera desordenada cobriza. —Pasa, Edward.

—Lo siento, pero no pude evitar escuchar lo que pensaste hace uno segundos. — Contesto.

—No te preocupes, se que no lo haces apropósito. Ven, entra. — Edward fue y se sentó sobre la mesa de noche y suspiro mirando fijamente a su madre.

— ¿Por qué piensas que nunca harás nada por el? ¿Qué no fuiste tu la que le devolvió la vida cuando el la pensó perdida? ¿Acaso no fuiste tu la que le enseño lo que era el amor después de siglos solo y sin amor? ¿No fuiste tu la…?—Esme le callo. — ¿Ves? Todo lo que has hecho por el, y lo que falta. Mama, tu lo eres todo para el. Aunque no se acuerde, el siempre te amara y dentro de poco lo notaras, querida madre mía. —Se levanto y camino hasta la puerta. —Espero que esto te haga reaccionar y dejes de estar pensando barbaridades, tu haz hecho de todo por el. Ah, s me olvidaba, en una semana llegara un amigo de Eleazar, es de la guardia…nos ayudara con lo de Carlisle. —Sonrío de lado y salio, cerrando la puerta tras de el.

—Tienes razón… Viviré mi presente y dejare el pasado atrás. Gracias, Hijo. —Hablo con la nada, aunque su hijo pudiera escucharla claramente.

—No hay porque, Esme. — Contesto en susurro.

Pasaron las horas y no fue hasta que dieron las 2:30 de la tarde que Carlisle abrió sus ojos. — ¿Esme?—Pregunto saliendo del cuarto. Bajo las escaleras con cuidado ya que aun seguía medio dormido.

—Aquí estamos. — Contesto Bella asomando su cabeza desde el living.

Carlisle sonrío y bajo las escaleras mas deprisa. Tropezó con su propio pie, pero unos brazos le agarraron antes que siquiera cayera. —Buenas Tardes, bello durmiente. — Hablo Emmet sonriendo.

—Buenas ¿Tardes?— Exclamo.

—Si, dormiste un poco mas de la cuenta.—Contesto Edward desde la puerta.

—Un poco, creo que si. — Despeino su cabello y miro fijo el suelo por unos segundos.—¿Y Esme?—

—Esta en el patio, ve a verla, lleva ya horas allí. — Comento Rosalie, pero fue detenido por Alice.

—Cámbiate primero, tienes la ropa colgando en tu baño. —Comunico Alice, haciéndolo correr escaleras arriba. Quería ya estar listo, hoy saldría con Esme.

Se ducho y cambio a la velocidad de la luz. Bajo ya duchado y cambiado, iba despeinando su cabello cuando Rosalie lo detuvo. —Así no. —Le peino el cabello hacia atrás, quedando perfectamente sin ningún pelo levantado.—Perfecto, así te pareces mas.—Dejo la frase inconclusa y se fue a sentar junto a Alice y Kate que veían paginas para comprar ropa.

— ¿A quien?—Pregunto. Nadie le contesto y siguió su camino hacia el patio.

—Ah, Hola, Carlisle. — Hablo Esme sin voltearse. —Disculpa mis fachas, me duchare y nos vamos.—Lo miro y se quedo fría. Ese era su Carlisle…

— ¿Pasa algo? No me digas que te arrepentiste, ¿no te gusta mi peinado? Me lo hizo Rose…—Esme le callo poniendo un dedo sobre sus labios.

—Calla, cotorrita, te ves perfecto. Vengo ya.—Sonrío feliz y corrió a velocidad vampirica al cuarto de baño.

—Ay..,¿Note gusta empeinado?— Se burlo Emmett imitando la voz de Carlisle.

—Callate—Lo callo el rubio con una sonrisa de enamorado plantada en su rostro, atrayendo las miradas de todos los presentes quienes sonreian por la felicidad que reinaba la casa desde la presencia de Carlisle. Todos tan adentrados en sus cosas que no notaron cuando el timbre sono, causando las miradas confusas de todos por unos simples segundos, Eleazar abrio con una sonrisa siendo recibido por unos brazos delgados y una voz chillona reconocible para todos.

—¡Hola, Familia! ¡Ya llegue!—Gritoneo entrando a la casa junto a su novio perruno. Edward intento voltearle, evitando que viera a Carlisle, pero fue inevitable.—¿Carl…Abuelito?—Susurro con voz llorosa al igual que sus ojos chocolates. Su abuelito estaba alli, un poco cambiado, pero era el. Lo reconoceria en donde fuese, era El.