Capitulo Nueve

Tercera Persona POV

No podía creer lo que sus ojos observaban. ¿A caso ese era el hombre por el cual había estrado llorando durante los últimos ochenta años? Debía ser una mala jugada del destino.

— ¿Perdón? ¿Quién es ella? — Pregunto Carlisle mirándola alzando ambas cejas.

— ¿Mama, Papa? — Pregunto Nessie buscando la respuesta en la mirada de sus padres, quienes estaban cabizbajos.

— ¿Esme, quien es ella? — Pregunto mirando fijamente a su nieta. —Se parece mucho a Edward y Bella. —Comento mirando a la pareja curioso. — ¿Cuántos años tienen?

—Diecisiete, y Bella, dieciocho — Contesto Edward caminando hacia su hija y rodeando sus hombros protectoramente. Podía sentir los alocados pensamientos de su princesa. Estaba confundida y dolida. No podía creer que su abuelo estuviera frente suyo. —Jasper… —Susurro.

Justo cuando Jasper utilizaría su don sobre su sobrina, esta salió corriendo leyendo los pensamientos e intenciones de su tío. Corrió hacia su abuelo a velocidad vampírica.

— ¿Abuelo…Carlisle? —Pregunto mas convencida.

—Carlisle, si. Abuelo, no. — Contesto sonriendo de lado. ¿Esa chica hermosa también era su familia?

—Carlisle, vamos. — Y sin darle tiempo a negarse, Esme ya le abrochaba el cinturón de seguridad de un lujoso mercedes.

— ¿Quién era ella y porque me confunde con su abuelo? ¿Tan viejo me veo? ¿Me ves alguna cana? ¡Solo tengo dieciséis! — Exclamo histérico viéndose en el retrovisor detenidamente.

—Tranquilo, luego te responderé todas tus preguntas. Y no, no tienes ninguna cana. —Esme contesto mas aliviada.

Al parecer este nuevo Carlisle carecía de la inteligencia del anterior. O eso pensó Esme en el momento.

— ¿Te burlas de mi? —Pregunto Carlisle luego de minutos en silencio.

—No, ¿Qué? Claro que no, solo te recordaba… a mi esposo. —Contesto perdiendo toda alegría de golpe.

— ¿Tienes esposo? ¿Dónde está? ¿Por qué no está contigo? Muy estúpido de su parte el dejar a una dama tan hermosa sola.

—Tenia, murió hace ochenta años. —Contesto apretando el volante, lo pudo sentir crujir ante la fuerza que ponía sobre él.

— ¿Murió? ¿Ochenta años? ¿Cómo? —Pregunto recordando toda la conversación y declaraciones de la noche anterior. Su "familia" no era para nada normal. Así que intento no parecer asombrado, había notado cada mueca de dolor o tristeza cada vez que el sentía miedo hacia su especie.

—Murió, murió así como que sabemos exactamente si murió, no sabemos.

— ¿Ah? Habla español, amiga. —Bromeo intentando aligerar la tensión que había creado en Esme contestar esa pregunta.

—Sabes lo que somos, y como en toda especie tenemos quien dirige…

— ¿Algo así como un Presidente o Gobernador?

—Exacto, en nuestro caso son Reyes, Los Vulturis. Aro, Cayo y Marcus Vulturi. —Pronuncio sus nombres con odio. — Viven en Volterra y son los que mantienen todo en orden. Por ellos es que los humanos no conocen de nuestra existencia. — Explico deteniendo el auto frente a una gasolinera. —Sera un viaje algo largo. Vengo ya. —Dijo bajándose del auto con la elegancia que los caracterizaba.

—Ok. —Contesto viéndola alejarse. Vio como un borrón paso frente al auto y lo sacudió deprisa, dándole un pequeño susto a su delicado corazón. —Que mierda… —Susurro viendo como el borrón agarraba forma de humano, o un vampiro. Tenía la palidez de los vampiros, el cuerpo robusto parecido a Emmett, pero la mirada de un borgoña que se suponía debía asustarlo. Presiono los seguros, por si acaso, aunque sabía que si venia por el rompería la puerta sin fuerza alguna. Lo había podido ver la noche anterior cuando Tanya casi le mata. Una de las cualidades de los vampiros era la fuerza, demasiada fuerza en solo una persona.

—Carlisle, tanto tiempo… al fin te encuentro. — Escucho decir al hombre vampiro. Sin darse cuenta comenzó a buscar algo con que lanzarle, pero no había nada a la vista.

Gracias al cielo la presencia de Esme hizo desaparecer al vampiro a la velocidad de la luz. — ¿Todo…? Mierda. — Susurro Esme dejando la bolsa que traía sobre las piernas de Carlisle, encendió el auto deprisa y acelero. Ya cuando se encontraban de nuevo en la carretera desolada, Esme saco su teléfono y marco un numero. — ¿Edward? Si…. — Por más que intento escuchar o siquiera entender lo que decía Esme, fallo en el intento. Hablaba demasiado de rápido. Solo logro identificar que hablaba con Edward y que Alice había visto algo. Ah, y que hacia donde lo llevaba era lo mejor. Que estarían a salvo allí.

« ¡Todo es tan frustrante!» Pensó Carlisle sacando el contenido dentro de la bolsa. Una botella de agua y dos bolsas de papas.

— ¿Qué ocurre? —Pregunto al verla lanzar su teléfono devuelta a su bolsa.

—Nada, solo cambiamos de rumbo. Te llevare a un lugar donde si estarás a salvo. Pronto con nosotros estarán Bella y Alex. —Anuncio mirando fijamente la carretera.

— ¿También lo viste? ¿Quién era él? — Pregunto

— ¿Qué? ¿Quién?

—El vampiro raro, tenía unos ojos rojos bien raros… — Y por arte de magia un dolor insoportable de cabeza comenzó haciéndole chillar de dolor.

— ¿Carlisle? ¿Qué ocurre? —Esme estaciono el auto en la orilla y se volteo hacia el asiento de pasajero. — ¡Habla! —Chillo zarandeándolo con cuidado. — ¡Déjenlo, malditos! —Grito saliendo del auto. Miro hacia todas partes buscando la presencia de algún flujo vampírico, pero no sintió ninguno cerca. —Maldita sea… —Oyó su teléfono sonar y corrió a contestar, era Alice.

— ¿Esme, todo bien? Ya no puedo ver el futuro de Carlisle, te veo a ti sola conduciendo desesperada. ¿Carlisle está bien? — Por contestación se escucho de fondo el aullido de dolor de Carlisle. —Esme, ¿Qué ocurre?

—No sé, Alice, no sé. ¿Cómo eso de que pudiste ver el futuro de Carlisle?

—Jasper dice que el escudo pudo haberse debilitado y por eso el regreso del vampiro desconocido. ¿No lo viste? ¿No sabes si es un Vulturi?

—No le vi, Carlisle sí. Y ahora esta gritando de dolor, no sé qué hacer, Alice… —Sollozo viendo como Carlisle comenzaba a patear el suelo del auto.

—Ve junto a él, puede lastimarse, Bella y Alex estarán lo más pronto junto a ustedes. —Esme asintió y colgó, adentro el artefacto electrónico en su pantalón y corrió hacia la puerta del pasajero, abriéndola y cargando a Carlisle fuera del auto, acostándolo en la parte trasera.

—Calma, amor, vamos, debes calmarte. —Susurro amorosamente acariciando la frente de Carlisle.

—Esme…. ¡Esme, ayúdame! No, no… ¡No los toques! Hare lo que quieras, pero déjalos en paz… Aro. Adiós, Esme. Te amo… —Susurro antes de callar y quedarse inmóvil.

— ¿Carlisle? ¡Carlisle! —Chillo asustada. No fue hasta que se calmo que escucho el lento latir del corazón de su amado. —Gracias, gracias Dios. —Susurro besando repetidas veces el rostro de Carlisle. Lo dejo recostado en el asiento trasero y se movió a seguir conduciendo. Mientras más rápido llegara, sería mejor.

—Esme… —La voz de Bella interrumpió sus pensamientos.

Detuvo el auto, dejando que Bella subiese a él. — ¿Y Alex? —Pregunto sin dejar de mirar a Carlisle por el retrovisor.

—Prefirió ir primero al lugar, debía hablar con alguien, o algo así. ¿Esta Mejor? —Murmuro volteándose observando el rostro pacifico del rubio.

—Gracias a Dios... Dijo algo extraño, era como si el Carlisle que conocemos volviera.

— ¿Cómo? — Pregunto mirándola confundida.

—No sé, al parecer peleaba con Aro.

— ¿Con Aro? ¿Cómo puede ser posible?

—Ni idea, tal vez lo que nos dijo Alex no sea tan falso después de todo.

—Eso significa… que este si es nuestro Carlisle. —Comento sonriente Bella.

—Al parecer…

— ¿Y no te hace feliz eso?

—Claro que sí, pero puede que sea el mismo, pero no es el Carlisle del que me enamore.

—Entiendo, si Edward volviera siendo otro, no sabría que hacer.

Pasaron las horas en donde el sol se oculto dándole paso a la oscuridad de la noche. Ambas mujeres no despegaron ojo del humano pasajero, que tan importante era para ellas. Fue un alivio cuando observaron las luces de la humilde casa encendidas y la moto de Alexander estacionada en la entrada.

—Hasta que llegan, mujeres de mi vida. —Saludo Alexander desde la puerta.

—Conduje lo mas rápido que pude, habían autos cercas y no quería levantar sospechas, además que traía a Carlisle con nosotras. — Contesto Esme, yendo directamente hacia la parte trasera del auto, abriendo la puerta e intentar cargar a Carlisle, siendo interrumpida por Alexander.

—No, Esme, hay humanos cerca. Pueden verte y no quiero verles las caras a los Vulturis. Mejor yo lo llevo. —Susurro sonriendo.

Saco a Carlisle sin dificultad del auto, llevándolo hacia dentro de la casa. — ¿Alice no ha llamado? —Pregunto Bella entrando tras él.

—No, pero Rose sí. Viene de camino con Alice y Nessie. —Contesto este dejando al rubio Cullen sobre el sillón más cercano y cómodo.

— ¿Viene Nessie? Dije que no la trajeran… —Se quejo Bella.

—Cariño, tranquila. Sera mejor que este con nosotras, así le podemos explicar con detalles. ¿O ya o hicieron?

—No, no quiso oírnos. Dice que le habíamos engañando y muchas cosas más, y se encerró con Jacob en su habitación.

—Pobre de Nessie… —Susurro cariñosamente Esme.

—Alguien explíqueme porque hay dos humanos ahí afuera viendo el auto como si fuese la gran cosa. —Hablo Rosalie entrando por la puerta, seguida por Alice y una dormida Nessie.

—Llego Rose… —Murmuro bromeando Alexander, ganándose un golpe en la cabeza.

—Tú cállate, que te fuiste sin avisar. —Señalo la rubia Hale.

—Bajen la voz, Carlisle y Nessie duermen. —Regano Esme ayudando a Rosalie con Nessie, por las apariencias. — Recuerda que mientras más humanos cerca, más alejados se mantendrán los Vulturis. A Aro no le gusta quebrantar sus propias reglas. —Contesto asomándose por la puerta y justo ahí seguían dos humanos viendo hacia la casa.

—No piensas salir a saludar, ¿O sí? —Dijo Rosalie mirándola con el ceño fruncido.

— ¿Por qué no?

— ¿Por qué si? —Pregunto desafiante Rosalie.

— ¡Rose! —Chillo Alice.

—No, Esme, lo siento. Es que todo esto me tiene indecisa. No sé qué me pasa. Tenemos a Carlisle mal, no sabemos que le pasa, tengo a mi osito lejos, Nessie está mal. ¡Todo esta mal! —Chillo sollozando.

—Alex, sal a espantar a los humanos. Ven, cariño. —Rose corrió a los brazos de su madre y sollozo en ellos.

Bella sonrió junto a Alice, Rose al fin expresaba sus sentimientos. Últimamente, desde la llegada de Carlisle, que Rosalie había privado a toda la familia de sus hermosos y sinceros sentimientos. Siempre con su ceno fruncido y sonreía pocas veces. Todo se había acumulado en la rubia y había estallado, ya era tiempo…

— ¿Qué tal si vamos a cazar? —Hablo Alex entrando de vuelta.

—Sí, vayan a alimentarse. Yo me quedo con Carl y Nessie. —Dijo Esme sonriente.

— ¿Segura? Mejor se queda contigo Bella o yo… —Ofreció Alice.

—No, vayan todos. Yo puedo con ellos.

—Vamos, entonces. Cazaremos cerca, cualquier cosa pega un grito y estaremos aquí. —Alex dijo antes de salir tras las chicas.

—No creo que sea necesario, cariño. — Susurro Esme cargando a Nessie hasta la única habitación de la pequeña casita que había conseguido Alice para mantenerles a salvo. —Dulces sueños, mi niña. —Beso los cabellos sueltos de su nieta y salió haciendo el mínimo ruido, evitando que el oído de la semivampiro lo captara.

— ¿Esme? —Escucho en un susurro la voz de Carlisle.

— ¿Si? —Camino unos pasos y ya se encontraba frente a un levantado y desorientado Carlisle. — ¿Qué haces levantado? Vuelve a sentarte. —Ordeno maternalmente, sentándose junto a él.

— ¿Dónde estamos? ¿Dónde…? —Interrumpió sus interrogantes el suave toque en la puerta.

—Vengo ya. —Anuncio Esme caminando hacia la puerta.

—Buenas, mi abuela desea… ¿Carlisle? ¡Carlisle! —Chillo la chica dejando caer el pastel que traía en manos al suelo. — ¡Estás vivo, Carl! ¡Estas vivo! —Susurro llorando.