Disclaimer: Los personajes pertenecen a J.K. Rowling y como yo no soy ella…poz no me lucro con esto.
Advertencias: Ninguna, salvo el toque triste y melancólico de todo el drabble.
Sin más que decir…..Enjoy It!!
SANGRE LUNAR
Cada mes es lo mismo.
Siempre igual.
Es la maldición del lobo que le castiga mes a mes con su transformación y su desgarrador dolor.
Desde que ha entrado en Hogwarts todos los meses se repite la misma rutina.
El día en que la luna se muestra con toda su plenitud en el cielo un adolescente Remus Lupin pasa la mañana de clases más distraído que de costumbre. Nadie nota ese pequeño cambio en su comportamiento porque a pesar de no estar completamente atento a las clases sigue siendo un alumno aplicado hasta casi llegar al nivel de repelente.
Por la tarde intenta adelantar alguno de los trabajos que le han mandado en clase, cosa que casi nunca consigue al cien por cien. Su mente no puede evitar desviarse hacia la luna. Su mente divaga con ella intentando ver que es lo que tanto le fascina en ella. Quizás sea producto de la maldición del hombre-lobo, nunca lo sabrá con certeza, pero hay una parte de él que no puede evitar adorara la luna como un sacerdote a su fe, al igual que hay otra que la odia con cada célula de su piel.
Tras estar más de dos horas sin poder avanzar gran cosa con sus trabajos el reloj de la sala común de Gryffindor marca las ocho de la tarde y con ella el momento de irse. Casi todo el mundo esta en el gran comedor engullendo su cena, por eso no tiene ningún problema para escabullirse hacia la enfermería. Nadie le echara de menos y si sus compañeros de cuarto insisten en que vaya a cenar con ellos su disculpa siempre es que quiere terminar los deberes antes de bajar a cenar.
En menos de diez minutos ya se encuentra frente a la puerta de la enfermería. La enfermera ya esta preparada para la pequeña escapada nocturna en la que se van a embarcar. Caminan silenciosamente por los pasillos del castillo y salen a los jardines por una de las puertas que conduce a los invernaderos. Sin tener que pasar cerca del gran comedor y sin que nadie los vea.
El aire es húmedo y la tierra se hunde bajo sus pies cuando caminan en dirección al sauce boxeador. El árbol se agita levemente al notar la proximidad de alguien. La enfermera coge una rama larga del suelo y toca un pequeño nudo bajo las ramas del sauce para que se quede quieto mientras ellos pasan por el pasadizo que se esconde bajo sus raíces.
El trayecto bajo tierra es aún más asfixiante porque la sensación de humedad es aún mayor. Rodeado de paredes de tierra de las que surgen raíces sin descanso con riesgo a que todo se derrumbe tras su paso. Siempre le invade esa sensación de claustrofobia hasta que llegan al final del pasadizo. El polvo de la casa de los gritos les recibe como cada mes y Remus se siente dividido entre la sensación de seguridad que le da esa casa y la de extrema tristeza.
Aquella casa fue ideada para que él pudiese transformarse cada mes sin el menor riesgo para sus compañeros de clase. El solo pensar en el que dirían o en el daño que podía hacerles el pánico le dominaba por entero. A pesar de la seguridad que le daban aquellas paredes en las que colgaban trozos de papel pintado despegado por el tiempo, ventanas tapiadas con grandes trozos de madera, y los muebles que aún quedaban allí…también le producían melancolía. Todo en aquella casa era solitario, vacío, gris…como el pelaje del lobo que se transformaba cada mes en aquella casa.
Subían las chirriantes escaleras de la casa de los gritos hasta la única habitación medio decente de la casa. Una pequeña habitación que en tiempos mejores seguramente fuese la principal, ahora tan solo era una sombra de lo que pudo haber sido. Una chimenea llena de polvo, una cama con un colchón viejo, una pequeña alfombra roída por los ratones y por el propio lobo y las cadenas.
Solitarias. Frías. Dispuestas en la pared más fuerte de la habitación dos cadenas largas y fuertes descansaban en el polvoriento suelo. La enfermera siempre le miraba con una cara de tristeza cuando le ponía los grilletes en las manos y pies. Se aseguraba de que los grilletes estaban bien asegurados en sus muñecas y tobillos y, con una ultima mirada de tristeza, le dejaba en aquella solitaria habitación con la promesa de volver al día siguiente.
-"Mañana por la mañana vendré a buscarte. Pronto acabara todo."
Una promesa vacía. Jamás era pronto. El dolor siempre le dominaba cuando la luna empezaba a iluminar el cielo nocturno. Al principio lentamente, recorriendo cada parte de su cuerpo, mezclado con la sangre. Después más rápido como un torrente sin freno y por ultimo, un estallido. Una explosión arrasadora que le quita la poca conciencia que le queda de si mismo y tan solo deja al instintivo animal. Al ser primitivo que esconde tras sus túnicas raídas y enormes; el lobo.
Y cuando el lobo se siente encadenado, prisionero en aquella casa todo se precipita. Quiere salir, quiere cazar, quiere correr y no le dejan. Desesperado, rabioso y hambriento araña lo que encuentra a su paso. Muerde y roe todo lo que puede y cuando ya no le queda nada que roer en la estancia se muerde, roe y araña a si mismo buscando algo de paz en la espesa sangre rojiza que cae de sus heridas abiertas.
Nunca es suficiente. Su sangre maldita empapando el suelo no le da paz. Jamás lo hará. Quiere sangre inocente, pura….sangre que pueda contaminar con su maldición; pero no la encuentra. Solo esta él en aquella habitación solitaria, en aquella casa y aúlla a la maldita luna por su condición. Aúlla desesperado y se muerde de nuevo haciendo que la sangre brote de nuevo.
Sangre maldita en ofrenda a la divina y maldita luna que ilumina el cielo nocturno y que le atormentara toda su vida.
Cuando la enfermera vuelve a la mañana siguiente en busca de aquel pobre alumno se lo encuentra en su forma humana, inconsciente encima de un charco de espesa sangre roja que se ha secado y adherido a la madera testigo de aquella ofrenda maldita hacia la divina luz del cielo nocturno.
Sangre lunar. Ofrenda mensual. Luna caprichosa. Maldición oscura.
El hombre-lobo aullara de nuevo para alabar a su diosa nocturna.
FIN
N de la Autora: Tras la larga ausencia vuelvo. Esto se me ocurrió hoy gracias a una canción, un fic que estoy leyendo y mi propia musa poética que ha decidido volver a mi encuentro aunque fuese durante veinte escasos minutos para que pudiese escribir esto. No es gran cosa pero espero que os guste. Tengo unos cuantos drabbles pendientes que me han pedido así que actualizare más deprisa esta vez.
Se aceptan comentarios y toda clase de críticas. Estoy casi segura de que hay alguna incoherencia así que espero que me las perdonéis.
Nos vemos.
11-08-2007
