Nota de EugeBlack: ¡Hola! Aquí les traigo el segundo capítulo de la historia. Espero que sea de su agrado, y por favor no se olviden de dejar sus reviews, son muy importantes para mi.

Muchísimas gracias a: Aykasha-peke, norixblack, gissy, alexa-potter.

DOMINUS MORS

Capítulo 2: The night comes down

Se pasó una mano por su indomable cabello negro, después se pasó la otra mano por la frente para quitarse el sudor. Esa era la noche. El momento en que todos se enterarían quién era él realmente. Finalmente dejaría de ser la marioneta de Dumbledore y de su estúpida e inepta Orden, ahora se mostraría como realmente era, el heredero de Slytherin, mano derecha del Lord Oscuro.

Pasaron los minutos en absoluto silencio, se estaba empezando a poner nervioso. Ni Draco ni Snape habían hecho su aparición para confirmarle que no había moros en la costa, y que los Mortífagos y el Lord podían hacer su entrada triunfal al Colegio.

Pasaron otros minutos de gran tensión, hasta que escuchó que la entrada del pasadizo secreto se habría y Draco entraba. "Todo listo mi Lord. Snape me acaba de informar que Dumbledore está distraído en una reunión de la Orden. Todo el alumnado se encuentra en el Comedor, ignorantes de lo que les espera. Zabbini, Nott, Parkinson, Crabbe y Goyle están afuera del Comedor, esperando a que lleguemos" le dijo Draco con una amplia sonrisa y un brillo de maldad en los ojos. La noche iba a ser muy divertida.

Harry sonrió maliciosamente, se levantó la túnica y tocó la Marca Tenebrosa, era la señal para que los mortífagos empezaran a atravesar el pasadizo proveniente de Hogsmeade. En pocos minutos, más de tres centenares estarían allí. El Círculo Cercano, junto al Lord Oscuro, harían su entrada por el Bosque Prohibido, gracias a la gran ayuda que Snape había dado, desactivando desde adentro los hechizos, definitivamente el vejete era un imbécil por confiar tan ciegamente en Snape. Vendrían acompañados de Dementores, vampiros y hombres lobos. Esa noche el Lado de la Luz sufriría un durísimo golpe.

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"¡Orden por favor!" anunció Albus Dumbledore mientras se sentaba y se reacomodaba sus gafas de media luna. Inmediatamente todas las voces se extinguieron, expectantes a lo que tuviera que decir el Director. Albus suspiró, iba a ser difícil lo que iba a decir.

"Profesor, ¿por qué llamó a una reunión de emergencia?. ¿Qué es lo que sucede?" preguntó Shacklebolt, sentado en una de las esquinas. Ron y Hermione se miraron a los ojos, con el miedo escrito en sus caras, instantes después bajaron las miradas, encontrando muy interesantes sus zapatos. El ambiente en la oficina era pesado, todos a la expectativa de lo que podría decir el anciano.

"¿Acaso el profesor Snape le dio nueva información?. ¿Un nuevo ataque?" preguntó el señor Weasley con las manos metidas en los bolsillos.

"No, me temo que no. Severus tiene semanas sin informarme de nada nuevo respecto a Voldemort" dijo el Director cansadamente.

"Eso no me agrada nada, Albus. Tantas semanas sin información es malo. Quizá Severus ha decidido…" empezó a decir Remus, pero no pudo terminar de decir que seguía desconfiando de Snape porque el Director levantó su mano derecha para pedirle que guardara silencio.

"Confío plenamente en Snape, y todos ustedes deberían hacerlo también. Pero lamentablemente, he llamado a la reunión por otros motivos. Arthur, Molly, por favor tomen asiento" dijo el anciano mientras se restregaba los ojos de manera cansada.

Los señores Weasley se miraron nerviosamente, ¿qué habrá pasado?. Miraron a Ron para ver si éste les decía algo, pero éste estaba cabizbajo y se negaba a subir la mirada. Luego miraron a Bill, quien se encogió de hombros, evidentemente nervioso. A regañadientes, la pareja se sentó justo al frente del Director. Este a su vez, hizo una pausa y luego habló con su típico tono de calma absoluta.

"Arthur, Molly, siento informarles que Ginny tiene tres días desaparecida" dijo el anciano.

Molly ahogó un grito, luchando para no llorar. Arthur la abrazó para tratar de confortarla. Bill apretó sus manos, preso de la rabia, indignación y preocupación.

"¿Cómo que mi hija lleva tres días desaparecida y no nos han dicho nada?" preguntó Arthur, tratando de mantener la calma.

"Según tengo entendido, fue vista por última vez después de su examen de Herbología" dijo el anciano, volviéndose a acomodar las gafas. Bill intentó hablar, pero le hizo una seña para que lo dejara terminar de hablar. "Ya se lo que piensas Bill. Pero ya la hemos buscado por todos los terrenos, incluido el Bosque Prohibido. No hay ningún rastro de la señorita Weasley" dijo el anciano, lucía sumamente agotado.

"Ronald Billius Weasley" se escuchó el grito de la señora Weasley. "¿Cómo es posible que hayas permitido que tu hermana menor, a la que tienes que proteger, desaparezca del colegio?" dijo sumamente alterada.

Ron subió la cabeza, avergonzado, y con las orejas tan rojas como su cabello. "Yo… yo… ese día habíamos discutido, y me había dicho que ya podía ser feliz, porque a partir de ese día no la tendría que ver más. Estaba tan molesto que no me lo tomé en serio, jamás pensé que Ginny hablaba en serio. Yo…" no pudo terminar porque tenía un nudo en la garganta. Hermione le puso su mano en la rodilla, para tratar de de reconfortarlo.

"Molly por favor," dijo Arthur, "Ron no tiene la culpa de nada".

"¡Pero Arthur, es nuestra bebé la que está afuera. Quién sabe que le sucedió. ¿Y si la secuestraron los mort…" no puedo terminar la frase, tapándose la boca, horrorizada ante la posibilidad de que su bebé estuviera en poder de los mortífagos.

Todos se sumieron en un profundo silencio. Bill movía sus manos compulsivamente, pensando en el destino de su única hermana. Los demás intercambiaban miradas preocupadas, sabían que era muy probable que la joven pelirroja hubiera sufrido ese destino, ya iban tres días y no se sabía absolutamente nada. La señora Weasley empezó a sollozar, siendo reconfortada por su esposo, quien trataba de mantener la compostura, pero la vena del cuello se le marcaba peligrosamente.

Después de unos cinco minutos de angustiante silencio, la profesora McGonagall decidió hablar. "Disculpen que no les hayamos dicho antes, pero es que queríamos estar seguros que no estaba en los terrenos. Aún no nos explicamos cómo pudo haber salido del Colegio sin permiso, es decir, los hechizos protectores del Colegio evitan que alguien entre o salga sin la autorización del Director".

"Profesor Dumbledore, ¿hay alguien más que sepa activar o desactivar los hechizos?" preguntó Moody, hablando por primera vez desde que la reunión había empezado.

"El profesor Snape me ha ayudado muchísimo para fortalecer las barreras" dijo Dumbledore mirando al vacío.

"¡Claro!. Ahora todo tiene explicación. Ese bastardo…" empezó a vociferar Remus, Tonks le colocó una mano en el hombro para apaciguarlo.

"Debo repetirle a todos, que Severus tiene mi absoluta confianza. Me la ha probado en reiteradas ocasiones. Nos ha provisto de invaluable ayuda" dijo el anciano, mirando seriamente a todos los miembros de la Orden. "Remus, por favor deja a un lado las rencillas que tuvieron en el Colegio". Remus suspiró cansinamente.

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Más de tres centenares de figuras vestidas de negro y con máscaras blancas caminaban en absoluto silencio a través de pasajes secretos, siendo guiados por Harry y Draco, quienes tenían amplias sonrisas en sus rostros encapuchados, ya podían sentir el olor a éxito. Tantos meses preparando la intrusión y ahí ya estaban, y ninguna alarma había sonado. Nadie se esperaba ese ataque, sería la completa exterminación.

Tras unos minutos de andar por distintos pasadizos y pasillos poco usados, llegaron hasta el piso de arriba del Gran Comedor, donde podían escuchar las voces emocionadas de los alumnos, alegres por el final de los exámenes. Draco sonrió malévolamente al pensar que en unos minutos lo que se escucharía serían gritos de terror y desesperación.

Los cuadros que habitaban el pasillo se asustaron y empezaron a irse a otros cuadros, para protegerse de las figuras de negro, que irradiaban muerte y desesperación. Algunos retratados más valientes se atrevían a gritar pidiendo auxilio, en instantes los cuadros que se atrevían a hacer ruido eran destruidos. A Harry no le importaba mucho que algún retratado lograse llegar a dar la alarma, ya todos estaban adentro, y sería demasiado tarde para que pudieran llegar refuerzos; en pocos minutos su Lord saldría del Bosque Prohibido, acompañado de grandes refuerzos. Lucius y Bellatrix habían hecho un gran trabajo en convencer a los vampiros. La presencia de los hombres lobos era cortesía de McNair y Nott.

Instantes después se separaron, algunos bajando por la escalera principal liderados por Draco y otros por otros pasillos adyacentes, guiados por Harry. Al llegar a la entrada del Comedor, se escondieron tras las puertas, y Draco, desde detrás de una columna, lanzó con fuerza un pequeño artefacto cilíndrico, aterrizó a unos centímetros de la mesa de Ravenclaw. Segundos después, se escuchó una gran explosión, varios ventanales se quebraron, el candelabro que estaba encima de la mesa se cayó encima, y, combinado a la explosión, provocó la muerte instantánea de más de una docena de Ravenclaws.

Enseguida se escucharon los gritos de pavor de los estudiantes, los profesores que estaban lanzaron la mesa, con varitas en mano. Esta fue la señal, e inmediatamente entraron al Gran Comedor más de un centenar de encapuchados, provocando el pavor desmedido de los estudiantes, muchos de los cuales habían dejado sus varitas en sus habitaciones.

Los mortífagos avanzaron por entre las mesas, encontrando poca resistencia. La profesora Sinistra intentó resistirse, y Draco, le lanzó la maldición asesina, riendo cruelmente. Esa noche iba a ser digna para recordar.

Harry, sin encontrar resistencia alguna, logró salir del Comedor, se dirigió a la Torre de Astronomía, pero antes, levantó su mirada al cielo, observando con fascinación la Marca Tenebrosa. Luego aguzó sus sentidos, aunque no los veía, sabía que su Lord y los refuerzos estaban a pocos metros de él, amparados por la oscuridad. Dejó salir una risa macabra, tenía tiempo sin sentir tanta adrenalina, torturar a muggles o magos que se negaron unirse a las Filas del Lord Oscuro no se comparaba con lo que estaba ocurriendo en esos momentos.

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Los miembros de la Orden estaban enganchados en una acalorada discusión de cómo podrían encontrar a Ginny. Ninguno se había asomado a la ventana hasta los momentos.

Tonks, cansada, irritada y presa de indignación de no saber qué hacer para ayudar a la jovencita, se levantó de su asiento y fue asomarse a la ventana para ver las estrellas, con la esperanza de que les estrellas le dieran alguna idea del paradero de la más joven de los Weasley. En cuanto se asomó y subió la mirada en dirección al cielo, un grito se escapó de su boca. Esto hizo que los que estaban en la oficina dejaran de discutir y observaran a la metamorfomaga.

"¿Tonks que sucede?" preguntó Shacklebolt nerviosamente.

"¡La Marca Tenebrosa!. Brilla cerca del Lago" exclamó la joven, tapándose la boca.

Todos retuvieron la respiración por unos instantes. Después, se paralizaron por unos instantes cuando escucharon una gran explosión y gritos de pavor.

"¡En el Gran Comedor!" exclamó McGonagall. Inmediatamente empezaron a salir apresuradamente de la oficina, después, si sobrevivían, tendrían tiempo de especular cómo los mortífagos habían logrado entrar al Colegio.

Antes de salir, Remus le dirigió una última mirada a Dumbledore, quien lucía más viejo que nunca. Remus suspiró, algo le decía que Snape los había traicionado, pero el Director se negaba a creer en esa probabilidad.

Hermione estaba a punto de salir cuando el Director le habló. "Señorita Granger, ¿sabe en dónde se encuentra el señor Potter?. ¿Por qué no vino a la reunión?".

"No… no se Director. No lo hemos visto desde que salimos del EXTASIS de Transformaciones" dijo Hermione nerviosa. Durante toda la reunión se había sentido preocupada por la ausencia de Harry. Se llevó la mano a la boca. "¿Y si V-Voldemort lo tiene en su poder en estos momentos?" preguntó aterrorizada.

"No se preocupe señorita Granger. Harry es muy fuerte, y ya que el enemigo ha quebrado nuestras barreras, espero que esta noche sea la última batalla, y que Harry destruya finalmente a Voldemort. Ahora vamos, que el tiempo apremia".

Mientras se dirigían apresuradamente al Gran Comedor, Hermione se asustaba cada vez más. ¿Cómo era posible que Lord Voldemort hubiera logrado quebrar las barreras?. ¿Sería verdad que Snape los había traicionado?. ¿Dónde estaba su novio?. Tenía más de ocho horas sin verlo. En silencio elevó una plegaria a Merlín, para que su novio estuviera bien y que todo acabara esa noche. Ni Dumbledore ni ella sabían que esa noche todo empezaba.

Minutos después llegaron al pie de las escaleras que daban al Gran Hall, Hermione ahogó un grito al encontrarse con el cuerpo de Seamus Finnigan, se acercó un poco y vio que tenía una marca en el cuello. Vampiros. Un escalofrío de pavor recorrió su espalda. Eso estaba peor de lo que había pensado. Decidió bajar las escaleras junto a Dumbledore, abajo estaban varios miembros de la Orden y alumnos de años superiores enfrascados en una lucha con varias docenas de mortífagos. Hermione se unió a la lucha inmediatamente, mientras Dumbledore dejaba inconscientes a varios mortífagos.

Dumbledore avanzó y entró al Gran Comedor, de donde había provenido la explosión. Al entrar, vio que había decenas de cuerpos repartidos entre las distintas mesas, vio a la profesora Sinistra, Trelawney, Sprout y Flitwick, todos muertos. El lugar estaba deplorable, los cristales rotos, los candelabros caídos… sintió que su corazón se encogía. Ahora más que nunca necesitaba a Potter para que acabara con Voldemort, ya que sentía que Tom estaba allí.

En otro lado del Castillo, Cho Chang se caía al suelo agotada.

"Vaya profesora Chang. Veo que Dumbledore cada vez está más senil. Eso de contratar a profesores que apenas pueden defenderse…"

"¡Cállate Malfoy!. No te vas a salir con la tuya, Harry va a destruir a Quien-Tu-Sabes, y tu vas a parar a Azkaban" dijo Cho débilmente, mientras intentaba recuperar fuerzas.

Malfoy soltó una risa que congeló a Cho. "Qué equivocada estás, profesora. Harry no va a venir en tu ayuda. De hecho, no va a venir en ayuda de ninguno de estos asquerosos traidores de la sangre, amantes de los muggles y sangre sucia. Lástima que no vayas a vivir lo suficiente para poder ver su ascenso" le dijo con la mirada más fría que el hielo, mientras una sonrisa se le dibujaba en sus pálidos labios.

"No te creo. Eres un asqueroso patán Malfoy" dijo mientras las lágrimas le empezaban a salir.

"Crucio". Los gritos de dolor de Cho se empezaron a escuchar por todo el salón. Después de un minuto de tortura, Draco quitó la maldición, realizó un hechizo insonorizante y se acercó a Cho, quien se encontraba al borde de la inconsciencia. Draco se arrodilló a su lado y sacó un afilado cuchillo de su túnica. Lo pasó por la mejilla izquierda de Cho, haciendo que un delgado hilo de sangre saliera, Cho gritaba e intentaba alejarse de Malfoy.

"No pequeña, tu no te vas a ningún lado" le dijo irónicamente mientras le clavaba el puñal en el abdomen. Cho se encogió del dolor, derramando lágrimas y maldiciendo a Draco con las pocas fuerzas que le quedaban.

Draco se levantó, lleno de adrenalina. Observó como la sangre salía a borbotones del abdomen de la Chang. Definitivamente era mucho más divertido matar de esa manera, Potter tenía razón. Sonriendo, se volvió a colocar la máscara blanca, esperó unos minutos en silencio, disfrutando enormemente el espectáculo que tenía por delante: Cho luchando por sobrevivir, pero era simplemente imposible. Cuando Cho exhaló su último suspiro, Draco soltó una carcajada de triunfo y salió del salón. Esa noche se había cargado a dos profesores, ocho alumnos y había mandado a un par de Dementores a que le dieran su "Beso" unas aterradas niñas de Hufflepuff. Su trabajo ya estaba hecho, sacó de su túnica una pequeña serpiente de cristal y la activó, instantes después se encontraba en el vestíbulo de la Mansión Riddle. Esa noche recibiría muchos honores.

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Harry estaba al pie de la Torre de Astronomía, se quitó la máscara blanca para admirar la nueva Marca que brillaba en el cielo. Un fénix rojo con las plumas doradas, con las alas desplegadas, siendo apresado por una boa negra con listones verdes y puntos plateados. Debajo del fénix había un fuego verde. Simplemente majestuoso. Y en la esquina inferior derecha, con letras cursivas doradas, se podía observar "Dominus Mors".

Harry sonrió al ver su propia Marca, aquella que a partir de ese momento crearía desesperación en el Lado de la Luz. Dominus Mors, el Caballero de la Muerte, como a partir de ese momento sería conocido.

Instantes después sintió una mano sobre su hombro, se dio la vuelta sobresaltado y su sorpresa fue grande al ver a su Lord, pero ahora tenía el cuerpo de antes, ahora parecía a un Tom Riddle no mayor de veinticinco años.

"¡Mi Lord! Se ve… se ve…" no supo que decir, se encontraba sin palabras para expresar el cambio de su Lord.

"¿Joven?. ¿Apuesto?. Lo se, debo decirte que he recibido una gran ayuda de parte de una muchacha, que se ha redimido de los pecados de sus padres" dijo Voldemort, soltó una risa macabra y luego contempló la nueva Marca. "Has hecho un gran trabajo, muchacho, estoy orgulloso de ti" le dijo dándole unos golpecitos en la espalda. "Has mostrado ser mi digno Heredero".

Harry se arrodilló y le besó la mano derecha a su Lord. "Gracias mi Lord. Todo sea por el triunfo de los ideales de nuestro antepasado. Por el triunfo de la Orden Oscura".

Voldemort sonrió maliciosamente y levantó a Harry. "Ya no hay necesidad que hagas eso muchacho. A partir de esta noche, eres mi igual. Los demás se tienen que inclinar ante nosotros".

Harry sonrió e inclinó la cabeza afirmativamente, lleno de orgullo. Empezaron a caminar en dirección al vestíbulo principal. Instantes después, escuchó un grito desgarrador, ¡Hermione!.

Harry se adelantó al Lord y se acercó a su chica, que se encontraba acorralada en el suelo por un vampiro, que tenía los colmillos afuera y estaba a punto de clavárselos a la joven.

"¡Teslah apartate de ella!. ¡Es sagrada!" el vampiro, al escuchar a la mano derecha del Lord, accedió a regañadientes y se levantó, posteriormente se alejó y los segundos encontró a otra víctima, Marietta Edgecombe.

Hermione, aterrada, se levantó lentamente del suelo. Observó al joven enmascarado que tenía delante, cuando vio los ojos verde esmeralda se quedó paralizada. "¿Harry?" preguntó con voz temblorosa. Eso no podía estar sucediendo.

Harry se quitó la máscara blanca y miró a Hermione. "Perdóname" dijo con la voz débil.

En ese instante todo pareció perder sentido para Hermione, ya no escuchaba los gritos de los combatientes, a unos metros de distancia, todo se volvió oscuro a su alrededor. ¿Harry Mortífago?. Eso no podía ser, era imposible. Se suponía que Harry tenía que derrotar a Voldemort, ¡no unirse a él!. Sentía que las lágrimas se le salían. "¿C-cómo?. No juegues conmigo Harry" le dijo con un tono inseguro.

"No estoy jugando Hermione, es la verdad. He decidido en donde están mis lealtades" le dijo en voz baja, podía sentir como el corazón de Hermione se rompía, estaba perdiendo a la única mujer que había amado, pero ya no podía hacer nada al respecto.

Presa de la rabia y dolor, empezó a dar golpes en el pecho de Harry. "¿Por qué?. ¿Por qué Harry?. No te puedo creer, todo esto es una pesadilla. Tú no eras así, te conozco, esto no puede ser verdad" dijo furiosa y dolida, mientras las lágrimas le corrían libremente por las mejillas.

Harry no aguantó y la abrazó fuertemente, disfrutando por última vez de su aroma, su calidez, su inocencia, que en esos momentos la estaba perdiendo, todo por su culpa. Tragó duro, sentía un nudo en la garganta, eso estaba resultando más difícil de lo que creía. Hermione intentaba zafarse, pero Harry la tenía bien agarrada. "Perdóname de verdad, pero no entenderías mis razones. Nadie me conoce realmente. Y todo esto es real, Draco, Severus y yo trabajamos muy duro durante meses para esta noche" le dijo en susurros.

Hermione sentía que se iba a desmayar del dolor, pero no le iba a dar al gusto a aquel que hasta unos momentos era su novio. Haciendo un gran esfuerzo logró zafarse del abrazo y le dio una bofetada. "Eres un maldito. ¿Cómo te atreviste a hacer esto?. Cuando lo único que ha hecho Dumbledore es protegerte. Eres un desgraciado".

Harry, furioso, la agarró fuertemente por los hombros. "Cuidadito con lo que dices Hermione. No te vayas a arrepentir después. ¿Dumbledore protegerme?. ¡Si claro!. ¡Lo único que quiere ese viejo imbécil es que destruya a Tom, para dejarle un mundo perfecto, ¿no?. Pero nunca le ha importado realmente cómo me he sentido, lo único que les importa a todos ustedes es que me sacrifique para dejarles un mundo mejor. Pero están muy equivocados, ya decidí mi camino, en el cual tengo poder y todo lo que siempre he querido" le dijo con un tono amenazante, mientras sus ojos verdes relucían de odio. Hermione intentó soltarse, pero Harry la agarró con más fuerza, causándole daño, la chica dejó escapar un gemido de dolor.

"¡Basta Harry!. Suéltala" Harry la soltó y Hermione trastabilló. Harry se dio la vuelta para encarar a Dumbledore, quien le apuntaba con la varita, y tenía la mirada llena de furia.

"¡Vaya!. Hasta que el gran Albus Dumbledore se digna a aparecer" dijo Harry con la voz llena de veneno. Ojos azules se encontraron con los ojos verdes. Sostuvieron la mirada por varios segundos. A un lado de Dumbledore se encontraba Shacklebolt, la cara lívida, de sorpresa y temor.

Dumbledore intentó practicar su Legeremancia en Harry, para confirmar lo que había escuchado, se sorprendió al encontrar fuertes barreras en la mente del adolescente.

"¿Qué creías?. ¿Qué puedes romper mis defensas tan fácilmente?. Me ha enseñado del mejor, Dumbledore" dijo Harry, con una sonrisa en sus labios mientras veía que a unos metros de él estaba su Lord, acompañado de Lucius, quien empezaba a ordenar la retirada, el ataque había sido efectivo, ni los alumnos ni la Orden habían puesto mucha resistencia, casi todos estaban muertos o inconscientes. Los refuerzos de Hogsmeade habían llegado muy tarde, y los vampiros, dementores y hombres lobos habían hecho un buen trabajo.

"¿Puedo preguntar por qué, Harry?" preguntó el anciano cansadamente, bajando su varita.

Harry soltó una carcajada que heló la sangre de Hermione y Shacklebolt. "La respuesta a tu pregunta es sencilla. Me harté de ser tu marioneta, que todos pongan sus esperanzas en mí, esperando que yo los saque de todos los problemas que ustedes mismos han logrado. Tú mismo me has llevado a este camino" dijo Harry, con la voz llena de rencor.

"Me temo que estás equivocado, Harry. Tú mismo has decidido este camino, yo no tengo la culpa de nada" dijo el anciano. "Aún estás a tiempo de reconsiderar tu decisión, te recibiré con los brazos abiertos muchacho. En tu destino está acabar con Voldemort".

"No, no, el equivocado aquí eres tú. No voy a negar que en un principio mis razones eran otras, pero todos los errores que has cometido conmigo me hicieron ver la realidad, que eres un maldito cobarde, incapaz de asumir las consecuencias de tus actos, y que siempre te andas escudando en tu estúpida Orden, sin importarte si mueren o no. Eres una basura Dumbledore".

Dumbledore levantó su varita, sus ojos centelleando con furia. Empezó a lanzar el Avada Kedavra, pero Harry se adelantó y le lanzó un Crucio. El anciano cayó al suelo retorciéndose del dolor.

"Ah no. No te atreverás a matar a tu querido Chico Dorado, ¿qué dirían tus seguidores si se enteran que mataste al Niño-Que-Vivió?". Segundos después rompió la maldición, Dumbledore se levantó lentamente; Hermione miraba a su Director y a Harry alternativamente. Shacklebolt, en un acceso de ira, se abalanzó contra Harry, maldiciéndolo con todas sus fuerzas.

"Avada Kedavra" dijo Harry con un tono aburrido. El cuerpo de Kingsley cayó al suelo, inerte. Hermione se tapó la cara mientras ahogaba un grito de dolor. Dumbledore volvió a levantar la varita, y con un delicado movimiento, gruesas cuerdas se enroscaron en las muñecas de Harry. Este sonrió ampliamente y tras unos segundos, logró quitarse las cuerdas, logrando que los ojos del viejo se abrieran desmesuradamente.

"Soy más poderoso de lo que crees. Y todo esto es tu culpa, lo sabes bien. Todas tus acciones me han llevado a este momento, el hecho de tener que vivir con los Dursley, todas las cosas que me ocultaste, todas las mentiras. Puedes estar tranquilo, por esta vez Tom y yo te vamos a perdonar la vida, para que veas como tu precioso mundo se cae a pedazos. Espero que disfrutes de tu Colegio destruido y de los miembros de la Orden que te quedan. ¡Au Revoir!.

Harry se alejó de Dumbledore y de Hermione, quien estaba demasiado impactada por todo lo que había sucedido. Con un movimiento de varita, varias chispas salieron, indicando a los mortífagos que se retiraran, ya que no tenían nada que hacer, la victoria era absoluta. Segundos después, Harry llegó a donde estaba Voldemort y Lucius, éste último sacó una pequeña serpiente de cristal y la activó, al instante después desaparecieron del lugar.

Mientras tanto, aún quedaban un par de docenas de mortífagos que se peleaban con algunos miembros de la Orden y algunos alumnos.

Hermione se dejó caer en el suelo, sin importarle lo que sucedía a su alrededor. Se sentía morir, Harry los había traicionado, le había mentido descaradamente. Estaba tan sumida en su dolor que no se dio cuenta que un mortífago le lanzó la maldición asesina.

Cuando se dio cuenta de lo que pasaba, ya era demasiado tarde. El rayo de luz verde se dirigía directamente hacia ella. El cuerpo de Hermione cayó inerte al suelo.

CONTINUARÁ…

EugeBlack

Miembro de la Orden de las Mortífagas

Miembro de la Orden Severusiana