Disclaimer: La mayoría de los personajes que aparecen en este fic son propiedad de JKR. Hago esto por diversión, sin ningún ánimo de lucro. Sus reviews son mi paga. Los títulos de los capítulos corresponden a títulos de canciones de la banda de rock inglesa, Queen.

Nota de EugeBlack: ¡Ooooohhhh estoy de vuelta! Nunca pensé que este momento llegaría --

Aparentemente cada dos horas tengo crisis existenciales acerca de este fic, seguirlo o no seguirlo. Pero al pensar en mis maravillosos lectores… no me atrevo a borrarlo, por lo cual me presiono para continuarlo, así sea a paso de morrocoy. Pido, de rodillas, que me tengan paciencia y no pierdan la fe… de verdad quiero terminar el fic… y no descansaré hasta lograrlo. ¡Ya es algo personal! ¡Dominus no va a poder más que su chiflada creadora! ¡No señor!

Escribiendo cosas más serias, en este chap hace la entrada triunfal la zorra arpía… digo! La maravillosa y malvada Patrice Harrington. risa malvada Harrington, el apellido se me ocurrió después de haber leído el mejor fic centrado en Snape que he leído en toda mi vida. A los que les guste el personaje de Snape… ¡qué hacen que no han leído el fic! Es una trilogía (Ojos de Dragón) escrita por mi querida alexandra86. Besos wapa!

Este chap no me gusta mucho, pudo haber salido mejor, pero qué carajo! Con mi crisis es un milagro que haya salido. Espero que es guste y recuerden que son sus RR los que me animan a seguir con esta historia.

Muchas gracias a SabelaMalfoy, NorixBlack, Kaito Seishiro, jim, Aranel-Riddle, Aykasha-peke, Elementh Reload, noiraaa, Pendergast, Lola-lokka-potter, Arhis, Vicky, YO, anita1989, Salamandra-Majere, Alexandra86, maruta-chan, Fleur des Winters,

¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!

Dedicado especialmente a Noelia, por ayudarme, soportarme y darme ideas. TQM wapa!

Dominus Mors

Capítulo 6: I want it all

Suaves murmullos se escuchaban en la Oficina del Director de Hogwarts de Magia y Hechicería. Los miembros de la Orden se preguntaban el porqué de una reunión a primera hora de la mañana. Varios bostezos llenaron la habitación. El más despierto y avispado era Bill Weasley, quien estaba rodeado por los gemelos y Tonks.

Todo esto era observado por Albus Dumbledore, quien lucía más viejo, más cansado. Los sucesos que habían acontecido la noche anterior eran un gran golpe para la Orden del Fénix. Hizo una señal y poco a poco todos los presentes guardaron silencio. Todos querían saber qué había pasado para que una reunión de emergencia fuera convocada.

"Albus, ¿podrías decirnos qué sucedió?" preguntó Minerva con tono preocupado.

Albus cerró los ojos y se los restregó con las manos. Después de varios momentos, habló. "Los Cuarteles de la Orden fueron atacados." Sus palabras fueron seguidas por un enorme silencio.

Finalmente Hermione rompió el silencio. "¿Cómo? Los Cuarteles están bajo la protección del Fidelius" dijo la chica en un hilo de voz.

"Eso es verdad. Nadie que no pertenezca a la Orden puede entrar o dar la dirección a alguien más." Intervino Arthur Weasley.

Dumbledore suspiró cansinamente. Todo lo que tenía que decir era duro y complicado. "Dejé pasar un detalle."

"¿Cuál?" preguntó Minerva.

"Grimmauld Place pertenece a la Familia Black. Y el jefe de la Casa puede entrar…"

Silencio por varios minutos. Nadie se atrevía a decir lo que pensaba o creía. Tonks fue la valiente que se atrevió a decir lo que todos creían.

"¿Q-quieres decir que Sirius está… vivo?"

"Me temo que sí." Fue la escueta respuesta del anciano.

"¿Pero cómo es posible? Albus, explícanos por favor… no te andes con tantos rodeos" dijo Molly Weasley.

"Al parecer Voldemort lo sacó del Velo de Hades." Levantó la mano para impedir que lo interrumpieran. "Según lo que me dijo en su carta, volvió a la tierra de los vivos en la pasada Navidad. Para ese entonces Harry se había unido a Voldemort, por lo que Sirius no dudó en unirse al Lado Oscuro. Grimmauld Place tiene hechizos muy antiguos, gran parte de ellos son de Magia Oscura. Sirius, como Jefe de la Casa, tiene todo el poder y derecho a entrar a la Casa, por más que ésta esté bajo el Fidelius y otros hechizos. La Casa siempre reconocerá a la sangre Black. Y ayer en la noche la cantidad de sangre de esa familia era mucha. Sirius fue acompañado de Bellatrix, Narcissa y Draco. Lograron derrumbar todas las protecciones que nosotros habíamos puesto."

"¿Y qué pasó después?" preguntó Fred Weasley.

"Aniquilaron a los miembros de la Orden que estaban en la casa." Contestó Dumbledore con tono apesadumbrado. Un silencio pesado siguió a esa información. Todos los miembros de la Orden empezaron a ver a su alrededor, intentando ver quiénes no estaban presentes en la reunión.

"Emmeline…" dijo Minerva en un hilo de voz.

"Me temo que estás en lo cierto, Minerva." Respondió Dumbledore. "Emmeline Vance, Mundungus Fletcher, Dedalus Diggle, Hestia Jones y Elphias Doge. Todos están muertos…"

Minerva ahogó un sollozo. Molly y Hermione empezaron a llorar. El impacto e incredulidad eran palpables en el lugar.

Después de varios minutos de silencio, Arthur habló con voz temblorosa. "¿Cómo sucedió Albus?"

"Más que todo utilizaron métodos muggles… unas torturas espantosas, también múltiples Cruciatus y otras maldiciones oscuras… No tuvieron ningún chance."

"¡No! ¡No! ¡Nononono!" Todos se giraron a ver a Molly, quien había empezado a gritar de repente. "¡Charlie se había quedado en esa reunión! ¿Dónde está mi hijo?"

"Tu hijo está vivo Molly, pero no se encuentra en buen estado de salud." Contestó suavemente el anciano.

"¿Podrías decirnos qué coño le pasó a mi hermano?" preguntó Bill al borde de la paciencia.

"Remus Lupin desertó de nuestro lado. Ayer estuvo presente en el ataque…"

"No…" empezó a decir Ron, quien había palidecido notablemente. Hermione agarró una de sus manos y la apretó, para infundirle fuerza. El resto de la familia Weasley no estaba en mejores situaciones.

"Lo lamento mucho, Lupin ha convertido a Charlie en hombrelobo."

El único sonido en el recinto eran los dolorosos sollozos de Molly, quien estaba siendo consolada por todos los varones de su familia.

Tonks se acercó al Director, y le susurró, "Albus, ¿cómo es eso que Lupin desertó?" preguntó, logrando contener las lágrimas.

El anciano suspiró tristemente. "Supongo que por la misma razón que lo hizo Sirius, Nimphadora. En más de una ocasión Remus me dijo que su misión en sus últimos años era cuidar a Harry, darle el amor paternal que nunca tuvo. Y ahora que Harry no está con nosotros, decidió seguirlo."

"Pero si sabías eso, ¿cómo no lo impediste? ¡No hiciste nada!" le replicó Tonks.

"Otro error de mi parte, creo que a esta edad se cometen muchos errores. Remus, a pesar de ser una criatura oscura por naturaleza, nunca demostró algún tipo de interés por cambiarse de bando, o hacer el mal. Me confié, pensé que debido a que sus mejores amigos habían sido asesinados por Lord Voldemort y sus mortífagos, nunca se iría con ellos, así Harry lo hubiera hecho…"

Ambos se sumieron en un silencio, y observaron a la fracturada familia Weasley. Molly estaba empezando a calmarse, gracias a las palabras y caricias de sus hijos.

Dumbledore volvió a hablar. "Arthur, Molly, de verdad siento mucho lo que le ha sucedido al joven Charlie. En estos momentos está en la enfermería, Madame Pomfrey se está encargando de él, y lo más seguro es que permanezca inconsciente durante varios días, mientras su cuerpo de adapta a su nueva situación."

Arthur gritó lleno de rabia y dolor. "¡No es justo Albus! ¡No es justo! Nuestro hijo ha sido atacado, convertido en una criatura peligrosa, y Ginny… Ginny… ¡¿Cuánto más vamos a tener que soportar?!"

"Tienes razón, Arthur. No es justo, pero tampoco es justo que estemos en guerra, y esos son los resultados de estar en una. Respecto a Ginny, lamento informarte que todavía no sabemos en dónde está, pero por favor, no pierdas las esperanzas, la encontraremos."

"Ya van varios meses." Replicó Fred amargamente.

"Señor Weasley," empezó a decir Minerva en un tono suave, "el Director tiene razón, no pierda las esperanzas. Ahora menos que nunca. Todos necesitamos ser fuertes para todo lo que se avecina." Todos se volvieron a sumir en un tenso silencio por varios minutos, pensando en todo lo que había sucedido.

"Malditos Black, esa familia siempre ha sido nefasta, y ahora unidos…" dijo Moody. Hubo varios murmullos de aceptación.

"Alastor, no es el momento de despotricar contra esa familia…"

"¡Pero son unos asesinos! ¡Unos lamesuelos de V-Voldemort!" exclamó Ron indignado.

"Tiene razón, señor Weasley, pero pensar en ellos, nos llena de más odio y resentimiento… y no nos podemos permitir eso. Lo que tenemos que hacer es prepararnos, no dejarnos vencer por las adversidades. Recordar a nuestros compañeros caídos y luchar en nombre de ellos. En vez de dejar que nuestro odio por esa familia nos nuble la mente, debemos seguir con la frente en alto, no dejarnos intimidar, pues seguramente ese es su objetivo." Dijo Dumbledore con mucha fuerza, observando intensamente a todos los miembros presentes de la Orden. Dejó pasar unos minutos para que todos reflexionaran sus palabras. "Bien, una última cosa antes de terminar ésta reunión que ya se ha extendido mucho, estoy seguro de que los Weasley querrán ir a la Enfermería. Necesitamos unos nuevos Cuarteles para Orden del Fénix. No es necesario decidirlo ya, pero por lo menos vayan pensando en dónde podríamos encontrar un lugar que cumpla con nuestras necesidades. Eso es todo."

Los miembros de la Orden asintieron de manera apesadumbrada, a pesar de que sabían que tenían que salir adelante y seguir luchando; el ataque a los Cuarteles, la muerte de sus compañeros y la conversión de Lupin habían sido unos golpes muy fuertes.

Moody, Tonks, Minerva y Filius se acercaron al Director para seguir hablando del ataque mientras la familia Weasley y Hermione abandonaban la oficina, en dirección a la enfermería.

& & &

"Levántense mis fieles seguidores" dijo mientras sus ojos brillaban. A su lado estaba su futura Consorte, Ginevra.

Ante esas palabras, Severus Snape, Lucius y Narcissa Malfoy, Rabastan y Rodolphus Lestrange, Walden McNair, Antonin Dolohov, Ignatius Avery y Edward Nott se levantaron del suelo y se colocaron en semi círculo, mirando con respeto al Lord Oscuro.

El Lord Oscuro se levantó su trono y se acercó a los miembros de su Círculo Interno, la cúspide de sus Mortífagos, los más leales y mortales.

"Qué bueno ver que todos están aquí, a excepción de Bellatrix." Tom hizo una pausa, observando a cada una de las personas que estaban al frente de él. "Estamos en un momento de regocijo, las cosas están marchando muy bien para nuestro Lado."

Los Mortífagos sonrieron de forma malévola, algunos se inclinaron respetuosamente ante su Lord. "Verán, hoy mi compañero, mi igual, ha partido a América para expandir nuestros horizontes, está acompañado por leales mortífagos que lo ayudarán a cumplir los objetivos planteados. Probablemente tardarán tiempo en obtener los resultados, pero no tengo duda de que con la persuasión debida, tendremos en nuestras filas a los Eques Progenius Castus...

"¿Quiénes…?" empezó a preguntar Walden McNair.

"¡Crucio!" exclamó Riddle. Inmediatamente el mago cayó al suelo, preso de un dolor terrible, como si cientos de cuchillos estuvieran clavados en cada centímetro de su piel.

Después de un minuto, la maldición paró. "Tks tks McNair, tu poca cultura es terrible, patético. Pero, tienes suerte de que hoy me encuentro de buen humor. Los Eques Progenius Castus, son un grupo que estuvo en la cúspide hasta hace unas décadas, pero lamentablemente subió al poder Charles Hooks, un malnacido sangresucia y amante de los muggles. Desde que subió al poder, su mayor meta ha sido desmantelar las identidades de los EPC, eliminarnos, evitar que sigan purificando al mundo mágico. Para nuestro favor, debo decir que en todos estos años muchos EPC lograron mantenerse ocultos, solo que ahora, apenas pueden actuar porque el Ministerio está detrás de cada movimiento en contra de los sangresucias y muggles. Y ahora, Dominus Mors, con la asistencia del heredero Malfoy, Bellatrix, Sirius Black y el Licántropo pondrá volverlos a poner en acción. Nuestra misión es tener nuevos aliados y empezar a purificar el mundo mágico en general… y qué mejor lugar que Norteamérica."

Varios murmullos de aceptación y agrado recorrieron el recinto. Lord Voldemort dejó que todos susurraran por unos momentos, luego volvió a hablar. "La sede de Dominus será en Nashville, una de las ciudades donde hay más sangrepuras, y según mis fuentes, hay un buen número de ECP. Lucius, has hecho un buen trabajo en facilitar tu mansión y preparar la llegada."

Lucius se inclinó de manera agradecida. "El honor es mío, milord. Haré todo lo que esté en mis manos para que alcancemos nuestros objetivos."

"También tenemos otro motivo que celebrar. La Noble y Ancestral Familia Black ha recuperado su hogar. Ayer en la noche, bajo el comando de Dominus, Sirius, Narcissa, Bellatrix y Draco, han recuperado su hogar y han eliminado las impurezas que lo habitaban. La "gran" Orden del Fénix cuenta con cinco miembros menos."

Narcissa sonrió ampliamente, muy satisfecha de sí misma y de sus familiares. Los demás miembros del Círculo Interno también lucían satisfechos.

El Lord Oscuro continuó hablando. "Ya era hora, la familia Black ha hecho grandes cosas por lograr los ideales de Salazar, y tener su hogar infectado por amantes de muggles y sangresucias era simplemente inaceptable."

Rebastan Lestrange se acercó un par de pasos al Lord. "Milord, si me permite comentar," Riddle asintió, "estas noticias que nos ha dado simplemente son magníficas. Deberíamos celebrar, ¿no?"

Tom sonrió malévolamente. "Todo a su debido tiempo, Rebastan. Les tengo lista la celebración, la cuál será la última." Tom tuvo que evitar soltar una carcajada al ver los rostros impactados de sus vasallos. "Verán, he decidido que en los siguientes meses tendremos un bajo perfil. Dumbledore y sus monigotes deben estar pensando que ahora atacaremos en cualquier momento, quiero que estén tensos, preocupados, esperando el gran momento en que Dominus y yo apareceremos juntos en batalla. Que se confíen."

"Pero milord, con todo el respeto, si les damos tiempo, quizá puedan reagruparse, reunir fuerzas…" dijo Severus, con un tono respetuoso.

"Podrán conseguir más ayudantes, pero el golpe de haber perdido al precioso Niño Que Vivió, nunca será superado. Ahora están más golpeados todavía, con la pérdida de sus Cuarteles y de sus compañeros. Además, la gente está asustada, y sabiendo que El Salvador, el Chico Dorado, ya no peleará con ellos, ¿cuántos van a ponerse del lado de ellos? ¿Cuántos van a arriesgar sus vidas en una batalla? Hay muchos cobardes en la calle, Severus. En este tiempo que me estoy tomando, ellos podrán reagruparse, pero nosotros haremos lo mismo. Quiero que mis mortífagos estén en la misma forma física y mental en la que estaban durante la Primera Guerra; algunos están fuera de práctica. Lucius, eres el mejor de los duelistas, estarás encargado de las sesiones de Duelo."

"Sí milord."

"Rodolphus y Rebastan, sus habilidades con las armas son bastante buenas. Se encargarán de eso."

"Como usted desee milord." Contestaron los hermanos al mismo tiempo.

"Walden, Antonin e Ignatius, se encargarán de mantener en buen estado las relaciones con las criaturas, y conseguir nuevas relaciones. Más dementores, vampiros, hombrelobos y gigantes serán una ayuda extra. Intenten también con las acromántulas, arpías y trolls."

Ambos magos asintieron. "Severus, necesitaremos más pociones, yo te ayudaré con las nuevas."

"Está bien, milord".

"Por último, pero no menos importante, Narcissa y Edward se encargarán de reclutar a nuevos mortífagos. Podrán viajar al continente. Necesitamos más fuerzas, sangre joven.

Ambos mortífagos asintieron. Después de esto, Tom se volvió a sentar en su trono, y le agarró la mano a Ginevra. "Mientras tanto, Ginevra y yo iniciaremos las relaciones con los demás países, obtener aliados en el continente. Más temprano que tarde, Europa y América serán nuestras."

Varios murmullos de aceptación y emoción siguieron a esas palabras. "Ahora que todos tienen claros sus misiones en los siguientes meses, empecemos con la diversión. Ginevra, si nos haces el favor…"

Ginevra asintió y se levantó elegantemente de su asiento. Caminó hasta una de las puertas laterales y entró a la habitación adjunta. Momentos después salió con varita en alto, apuntando a media docena de muggles.

Sería un día lleno de diversión y placer para la élite del Lado Oscuro.

& & &

"Cinco meses después"

Con pasos elegantes y confiados, salió del cuarto de baño, con una toalla en la cintura, y su cabello azabache empapado, ahora lo tenía casi por los hombros. Con un delicado movimiento de su mano, quedó completamente vestido y arreglado. Tenía puesto un elegante pantalón de cuero negro con una camisa de seda verde oscura, que hacía una perfecta combinación con sus ojos esmeralda. Tenía unas botas de dragón y una túnica negra, en los bordes había unas formas verdes que asemejaban unas serpientes. Su cabello, ahora seco y más aplacado, estaba agarrado por una cinta de color negro. Ya no usaba lentes, Bellatrix había resultado muy buena en Encantamientos y le había reparado completamente la visión.

Miró su reloj, las 9:30 de la mañana, tenía media hora antes de la ansiada reunión. Antes de salir de su elegante habitación, giró la mirada hacia la cama, donde el esbelto y tentador cuerpo de Bellatrix yacía en la cama, apenas cubierto por una sábana de satín.

Sonrió con desdén, quizá a partir de unas horas otra hermosa mujer ocuparía su cama. Irguiéndose elegante, salió de la habitación y empezó a caminar por los pasillos oscuros, debido a que no tenían ventanales. Su estadía en la Fortaleza Riddle lo había acostumbrado a la oscuridad, y había decidido que su Mansión en Nashville, Tenessee, sería parecida.

Bueno, oficialmente no era su mansión, era una de las tantas propiedades que la familia Malfoy poseía a lo largo del mundo, pero al llegar a ese lugar, hacía cinco meses, se había apoderado completamente de ella y le había hecho algunos retoques. Eso sí, sin perder la majestuosidad y poderío que como propiedad Malfoy, debía tener.

Durante ese tiempo apenas había hecho apariciones públicas en la ciudad, dedicándose a terminar de recuperarse completamente, a absorber la imponente biblioteca que tenía el lugar, y a aprender de las costumbres y creencias de la sociedad mágica estadounidense. Los encargados de ir abriendo el camino dentro de la elitista sociedad fueron Draco, Sirius y Bellatrix, que, como dignos miembros de las familias más pudientes de Inglaterra, tuvieron pocos problemas en abrirse paso, empezando a forjar relaciones con las familias más importantes de la sociedad norteamericana.

Semana a semana les llevaban nuevos reportes de las distintas familias, sus ocupaciones, cuentas bancarias, intereses y demás. Se había sentido encantado, esa sociedad era mucho más grande que la de Inglaterra, los superaban por lo menos quince o veinte veces. Y había más sangre pura que sangre sucias. Los norteamericanos eran demasiado ególatras y sedientos de poder, pocas familias se arriesgaban a perder su preciosa sangre azul.

No solo no se arriesgarían a contaminar su sangre, sino que pensaban igual que la mayoría de los sangre pura de Inglaterra. Los sangre sucias eran seres que no merecían tener magia, y debían ser eliminados, a como de lugar. Y los muggles eran tan inferiores que ni siquiera merecían ser llamados seres humanos, eran unas asquerosas bestias que no sabían nada de nada. Sí, definitivamente una sociedad que le convenía que lo aceptase, que se sometiese a su poder.

Finalmente ese día se acercaba. En pocos minutos tenía una reunión con una prominente y poderosa bruja. Si lograba convencerla, las cosas serían mucho más fáciles. Ya podría empezar a haber más acción. Se estaba empezando a aburrir de tanto leer y descansar. Necesitaba empezar rápidamente a cumplir sus ideales.

Aún sumido en sus pensamientos, entró a su despacho. Era una habitación bastante grande, con varios muebles antiguos que hacían recordar la época de los reyes. Una enorme biblioteca de madera maciza con incrustaciones de oro. Un escritorio del mismo material, hermosos cuadros de pintores magos del siglo XIX, una gran chimenea, dos grandes y cómodos muebles verdes.

Harry se sentó detrás de su escritorio, en una silla que se parecía a un trono, movió la mano y una taza de café negro apareció al instante. Sonrió débilmente mientras observaba a través del ventanal el bosque que rodeaba la mansión. Desde que había llegado a ese país apenas había usado su varita, tenía que dominar perfectamente la magia sin varita.

Momentos después bajó la mirada y vio una pila de documentos. Con desgana, los ojeó, seguramente Draco se los había dejado. Pasó varios documentos hasta que uno le llamó la atención, parecía una hoja de vida. En la parte superior derecha del pergamino había una foto de una mujer despampanante. El cabello casi tan rubio como el de los Malfoy, unos ojos azules celestes, tan bellos como fríos. Piel sumamente blanca. Desvió la mirada al resto del pergamino y vio el nombre, Patrice Harrington, 25 años de edad.

Una sonrisa malévola apareció en su rostro, esa chica era sumamente atractiva. Y eso facilitaría mucho su reunión y sus planes.

Pasó los siguientes minutos observando el expediente de la bruja. Egresada de Salem, respetada en la comunidad mágica. Sí, definitivamente sería una buena adición a sus filas. Un leve toque en la puerta lo sacó de sus pensamientos.

"Adelante."

Instantes después la puerta se abrió para dejar paso a una mujer alta, una cabellera rubia que le llegaba a sus cinturas, unas torneadas piernas y unos senos grandes. Harry tragó duro, verla en persona era mucho mejor que verla en una foto. La fotografía no le hacía justicia. Cuando vio su rostro, no pudo evitar recordar a Narcissa. Esta mujer era tan bella como glacial.

Harry se levantó de su asiento y caminó hacia ella. Cuando estuvieron frente a frente, le sonrió seductivamente y luego le dio un suave beso en los nudillos. "Es un placer conocerla finalmente, señorita Harrington."

Patrice le sonrió de la misma forma. "El placer es todo mío, señor Potter. Nunca pensé que lo llegaría a conocer. Llámeme Patrice."

"Encantado, Patrice. Toma asiento, por favor." La mujer asintió y ambos tomaron sus respectivos asientos. Se observaron durante un par de minutos.

Patrice rompió el silencio. "De verdad que cuando Draco me habló de usted y sus intenciones, no le creí en un principio.

"Las cosas cambian, Patrice. Quizá hace dos años no hubiera sido capaz, pero muchas cosas han cambiado en mi vida. Créeme, estoy dispuesto a luchar por los sangrepuras, por el retorno completo de los EPC."

Los ojos de Patrice se iluminaron en un brillo de ambición. Harry sonrió satisfecho. "Pues si es así, contará con toda mi ayuda. Mi abuelo luchó mucho por crear al grupo, pero con la llegada de un Ministro amante de los muggles y de los sangresucias…"

"Te entiendo, eso mismo pasa en Inglaterra. El Lord Oscuro y yo estamos trabajando para cambiar a nuestro mundo. Lograr que vuelva a ser como antes, sin los prejuicios y costumbres que han traído del mundo muggle."

"Y… ¿para eso están dispuestos a acabar con todos los impuros?" preguntó Patrice con una expresión de anticipación.

Harry tardó un par de minutos en responder. "Sí y no." Ante el rostro confuso de la mujer, decidió intentar explicarse mejor. "Aunque ese es nuestro mayor deseo y lo haríamos con mucho gusto, estamos conscientes que por lo menos en Inglaterra, la población sangrepura es pequeña. Después de unos pocos años no podríamos sobrevivir y mantener el mundo mágico de pie. Por eso necesitamos tener a algunos impuros en nuestro mundo, aunque sea para preservar la raza mágica."

"Pero son impuros…" dijo la mujer con una mueca de asco.

Harry sonrió comprensivo. "Sí, son impuros, pero tengo que admitir que a lo largo de mi vida he conocido a varios impuros con un alto coeficiente intelectual y con un gran poder mágico. Sería un desperdicio deshacerse de ellos. Por supuesto, esos sobrevivientes sólo podrán juntarse con otros sangresucias o mestizos, no permitiremos que la sangrepura se contamine."

Patrice guardó silencio durante unos minutos, sopesando las palabras del moreno. "Tienes razón para llevar a cabo esas acciones en Inglaterra. ¿Pero y aquí? ¿Perdonarás la vida a un impuro?"

"Sólo si realmente vale la pena. Pero te aseguro, mi bella dama, que la raza pura norteamericana no se verá afectada por los pocos sangresucias que puedan existir."

La mujer sonrió satisfecha ante esas palabras, su mayor temor no tenía fundamento. Este hombre que tenía al frente la ayudaría enormemente para reestablecer los ideales de su querido abuelo.

"Mi mayor deseo, Dominus, es ver a los EPC en su antigua gloria, que un cierto grupo de magos paguen por haber asesinado a mi abuelo. Esos amantes de lo sucio no tienen cabida en este nuevo mundo que está por empezar."

"Todo a su debido tiempo. Nos tomará tiempo, pero si trabajamos juntos, todos tus deseos se harán realidad. ¿Qué dices?"

Patrice se levantó de su asiento y se acercó a Harry. Le agarró una mano y se la besó. "Encantada de estar a sus servicios, Dominus Mors. Que nuestra unión produzca buenos frutos."

Harry asintió y la observó durante varios minutos. En esos momentos lo que más deseaba era acostarla en el escritorio y follársela. La bruja le sonrió seductora, como si le hubiera leído los pensamientos y estuviera dispuesta a cumplir su fantasía. Sin embargo, antes de que pudiera ocurrir algo, la puerta sonó. Instantes después entró Draco, con su porte elegante. Vio la cercanía que había entre ambos y no pudo evitar sonreír maliciosamente. Ambos eran tal para cual. Ávidos del poder y el sexo, sin preocupaciones por el amor.

"Milord, espero que la reunión haya sido exitosa." Ante el asentimiento del moreno, Draco continuó. "Vine para que terminásemos de planear todos los detalles de la fiesta de la noche."

Momentos después, Draco y Patrice estaban sentados frente a Harry, los tres sumergidos en los planes para la noche.

& & &

"¿Y a ver? ¿Cómo estuvo esa primera semana en la Academia?" preguntó Ron mientras le daba vueltas en el aire a la castaña.

Hermione rió. "¡Ron, bájame que me mareo!"

Ron la colocó en el suelo inmediatamente. "¿Estás bien? ¿Te hice daño? ¿Necesitas descansar?"

La castaña volvió a reír. "Ron, no soy de porcelana, no me voy a romper."

"Pero todavía necesitas descansar, no has terminado de sanar y…" empezó a protestar el pelirrojo, pero se detuvo al sentir los labios de la chica en su mejilla.

"Me gusta que te preocupes por mi, pero no exageres. Sé que todavía no estoy cien por ciento bien, ¡pero mírame! He subido de peso, ya puedo hacer magia de nuevo… ¡y he vuelto a reír! Tú me has hecho reír, Ron. Y eso siempre te lo agradeceré."

Ron sonrió ampliamente al escuchar las palabras de la chica. "Y a mí me encanta escucharte reír, ver que de nuevo tienes ese brillo en los ojos, no tan intenso como antes, pero algo es algo, ¿no?"

"Y no hubiera sido posible sin ti, has sido mi salvavidas. Nadie me entiende como tú. Tienes mucha fortaleza, y estoy muy agradecida por tenerte a mi lado. No has permitido que las desgracias te derrumben."

Ron guardó silencio por unos minutos. Era ahora o nunca. Necesitaba confesarle sus sentimientos a Hermione. Sino se terminaría ahogando. "Hermione… yo…"

"¿Qué sucede, Ron?"

Ron le agarró la mano y la guió a uno de los banquitos del jardín de la Academia. "Herms… yo… rayos que difícil." Respiró profundo. "Estoy enamorado de ti."

Una inhalación profunda le indicó que su amiga no se había convertido en estatua. "Oh Ron…"

"No, escúchame por favor." La castaña asintió. "Llevo muchos años enamorado de ti, linda. En un comienzo no te lo confesé por cobarde, por temor a que pudiera afectar nuestra amistad. Luego no me atreví porque tu y Harry se hicieron novios." Ante la mención del moreno, Hermione bajó su mirada y mordió su labio inferior. "Todavía lo amas, ¿verdad?"

La castaña guardó silencio durante unos silencios, luego contestó en un murmullo. "Todavía. Y me odio por ello."

"No, linda. No te odies."

"¿Pero cómo lo puedo amar después de todo este tiempo? ¿Después de todo lo que hizo?"

"Porque te enamoraste, y es difícil superar un amor así. Pero por favor, Herms, dame una oportunidad."

"Ron… no sé… yo te quiero mucho, pero…"

"Pero todavía lo amas a él. Lo que te pido, es que no te cierres ante un nuevo amor. Dame una oportunidad, prometo hacer todo lo posible para que te olvides de Harry y me ames a mí. Te haré feliz, Herms. Haré lo que sea por ti…"

La castaña guardó silencio, pensando en la proposición de su amigo. "¿S-sin presiones?"

"Sin presiones, te daré todo el tiempo que necesites. Solo déjame amarte. Dame esa oportunidad."

Hermione suspiró antes de asentir, y no pudo evitar sonreír ante la expresión de absoluta felicidad de su amigo. Ahora novio.

"¡Gracias linda, no sabes lo feliz que me haces!" le dijo el pelirrojo mientras la abrazaba fuertemente. Luego la miró a los ojos y preguntó tímidamente. "¿P-puedo besarte?"

Hermione asintió lentamente. Sus labios se unieron en un tierno beso que apenas duró unos segundos. La chica sonrió y lo volvió a abrazar, aunque en el fondo se sentía vacía e insegura de haber tomado la decisión correcta. Extrañaba tanto a Harry, ¿lograría olvidarlo?

& & &

Harry observó a través de la ventana de su estudio la magnífica fiesta que se estaba llevando a cabo en el jardín de la mansión. La luna menguante y los centenares de estrellas iluminaban la noche, acompañados de millares de pequeñas hadas que flotaban sobre las cabezas de los cuatrocientos invitados. En la pista de baile estaban varias parejas, moviéndose al son del jazz. La bebida y la comida corría como un raudal, definitivamente la fiesta estaba saliendo perfectamente. Sólo faltaba su aparición. El plato principal de la noche. Unos toques en la puerta lo hicieron dar la vuelta y ver cómo Draco entraba al estudio, vestido con sus mejores túnicas, mostrando a sus anchas el poderío y riqueza de la familia Malfoy.

"Te están esperando, Dominus."

"Lo sé, dame un par de minutos."

"Espero que todo sea de tu agrado."

"Lo es, Draco. Han hecho un gran trabajo."

El rubio sonrió satisfecho ante el cumplido de su Lord. Harry y Draco observaron durante unos minutos la fiesta en el jardín.

"Bellatrix está celosa porque no la escogiste como su acompañante." Dijo Draco con un tono pícaro.

Harry soltó una carcajada al intentar imaginarse a la mujer en un ataque de celos. "Hay intereses de por medio."

"Lo sé, y ella teme perder su posición de poder ante Harrington. No me extrañaría que dentro de poco hubiera una pelea de gatas entre ellas."

Harry sonrió ante la idea del rubio. "Sería interesante."

"Ni lo digas, mi tía siempre ha sido un poco… impetuosa. Y Harrington… se nota que cuida bien sus intereses." El rubió calló unos momentos. "¿Y qué tal es?"

"¿Ah?"

"¡En la cama, Harry! En la tarde vi cómo te la comías con los ojos."

"Ahh, todavía no lo sé. Pero espero averiguarlo más tarde."

Draco resopló ante la falta de información. Miró su reloj. "Ya es hora. Harrington te está esperando en la sala.

El moreno asintió y salieron del estudio.

Minutos después entraron a la sala y Harry tuvo que hacer todo lo posible para no jadear ante la vista que tenía al frente. Definitivamente Patrice Harrington era la mujer más sensual que había conocido en su vida. Sintió como su pene empezaba a despertar y por un momento pensó en mandar la jodida fiesta al diablo y follársela ahí mismo en el piso. Respiró profundo para alejar esos pensamientos de su mente. Todos habían trabajado mucho para esa noche, y no iba a permitir que echara todo por la borda por culpa de su líbido.

Se acercó a Patrice y le dio un suave beso en los labios. "Estás muy hermosa."

La mujer le sonrió coquetamente. "Gracias. Y tu estás muy atractivo. Toda la atención de los invitados estará puesta en nosotros."

Harry asintió mientras le ofrecía su brazo. "¿Todo listo?"

La rubia asintió. "Sí, perfectamente. Tus compañeros de viaje han realizado un trabajo envidiable. En el jardín se encuentran las familias más puras y pudientes del país. Hasta han venido cinco de las familias más importantes de Canadá. Si logras la aceptación de tus invitados, tendrás un gran trecho realizado. Muchas de estas familias tienen el monopolio de la economía. Su apoyo será importantísimo para nuestra causa. Y lo que es mejor, todos de una u otra forma apoyan a los EPC. Muchos formaron parte del grupo en su época dorada."

"Está bien. Vamos."

Ambos empezaron a caminar en dirección al jardín, seguidos por Draco y su pudiente acompañante. Los sirvientes abrieron las grandes puertas y en ese momento la música se detuvo. Todos los ojos se posaron en Dominus Mors y en Patrice Harrington. Harry pudo escuchar algunos murmullos.

"Vaya… finalmente se digna aparecer."

"Y está con Harrington, una buena combinación."

"¿Sientes todo el poder que irradia? No me gustaría tenerlo en mi contra."

La pareja hizo caso omiso a los murmullos y caminaron hasta la pequeña tarima, en donde momentos antes había estado el grupo musical. Con rostro impasible, barrió la mirada por todos los invitados. Con un movimiento de su mano, invocó un hechizo sonoro.

"Buenas noches. Es todo un placer para mí tener a tan distinguidos invitados en mi casa. Aunque desde que llegué a Nashville he salido poco, me siento agradecido por el trato que recibido de parte de las personas que he conocido. Sé que muchos han escuchado sobre mí, sobre Harry Potter, 'El Niño que Vivió' el Chico Dorado de Albus Dumbledore, y ultimadamente, la mano derecha de Lord Voldemort. También sé que han escuchado rumores de mis poderes, de mi capacidad de hablar pársel, entre muchas cosas más. Pues es cierto. En los últimos años he estado en compañía de magos y brujas que me han abierto los ojos, gracias a ellos he logrado ver la mejor vía para sanear la comunidad mágica. La mayoría de los sangresucias son una aberración para nuestra sociedad, y sin embargo, sería poco inteligente acabar con todos y cada uno de ellos. Aunque no me crean, hay algunos que valen la pena, son inteligentes y poderosos, y nos serían muy útiles. Sin embargo, ni Lord Voldemort ni yo permitiríamos que con la existencia de esos sobrevivientes se contaminara el linaje puro." Hizo una pausa para observar los rostros de sus invitados, la gran mayoría lo veía con interés, y varios con aprobación. "Hace muchos años un mago llamado Adolf Harrington, harto de la situación de la comunidad mágica estadounidense, decidió tomar en sus manos la labor de limpiar la sociedad. Con el tiempo consiguió a muchos aliados, formando el grupo llamado Eques Progenius Castus, Los Caballeros del Linaje Puro. Durante varios años, este grupo logró limpiar varias zonas del país, pero lamentablemente su labor fue interrumpida con la llegada del Ministro Charles Hooks, amante de los muggles y sangresucia. Hooks emprendió una enorme campaña de los EPC, y ahora los perseguidos fueron ellos. Muchos fueron a la cárcel, otros perdieron el derecho a practicar magia, otros fueron asesinados. Una completa humillación para los sangrepura. Su sucesor, David Banks, continúa el trabajo que Hooks empezó. Me han llegado informaciones de que algunos EPC siguen trabajando a escondidas del Ministerio. ¡Pues ya es hora de que los Eques Progenius Castus regresen! ¡No hay que temerle al Ministerio! ¡No podemos permitir que la ninguna sociedad mágica se vea amenazada por los impuros! Esos impuros, a lo largo de los siglos han logrado infiltrar sus costumbres muggles. ¿Y dónde quedan nuestras costumbres? Hace trescientos años, no celebrábamos la Navidad, fiesta completamente muggle. Ahora sí. Antes la homosexualidad y bisexualidad era ampliamente aceptada en nuestro mundo, ahora no, los impuros han infiltrado todos sus perjuicios, y la lista es incontable. ¡Es hora de detener esta situación!" Calló de nuevo para ver las reacciones de sus invitados, ahora había muchas más expresiones de aprobación. Se permitió una ligera sonrisa de satisfacción. Se giró a un lado y vio cómo Draco lo miraba con orgullo y Patrice sonreía maliciosa, encantada con el discurso. "Sé que no será fácil, y costará tiempo lograr que las cosas vuelvan a ser como antes. Pero les prometo que si me dan la oportunidad de guiarlos, la sociedad norteamericana se volverá a alzar pura y poderosa. Denme un voto de confianza y juro que no los defraudaré. Lord Voldemort y yo hemos emprendido una campaña y no descansaremos hasta lograrla. Por los ideales de Salazar Slytherin, de Adolf Harrington, de Lord Grindelwald y de muchos más. Si trabajamos unidos, podremos lograrlo."

Instantes después el jardín se llenó de aplausos. Harry, Patrice, Draco, Sirius y Bellatrix sonrieron, todo iba de acuerdo al plan. Harry inclinó la cabeza en señal de agradecimiento, luego volvió a tomar el brazo de su rubia acompañante y bajó de la tarima. Seguidamente empezó a caminar en dirección a otro extremo del jardín. Bellatrix, Sirius y Draco hicieron gestos a los invitados para que los siguieran.

Después unos minutos llegaron a un sector del jardín donde había unas velas, unas runas y un altar. Harry sonrió malicioso. Con lo que haría a continuación terminaría de confirmar el apoyo de todos esos magos.

La gente lo rodeó, algunos murmurando, todos expectantes de lo que iba pasar a continuación. Harry se arrodilló frente al altar y después de unos momentos, empezó a hablar en pársel. Muchos invitados jadearon sorprendidos, aunque no pudieran entender nada de lo que el joven moreno estaba diciendo.

Minutos pasaron sin que nada sucediera, varios murmuraron qué rayos estaba intentando hacer el mago, pero Harry no perdió la concentración ni un solo momento, y cada vez su voz sonaba más alta y fuerte, enviando escalofríos a varias de las brujas presentes. De repente, empezó a soplar una brisa bastante fría, y unos relámpagos iluminaron el lugar.

Del altar empezaron a salir dos figuras, al comienzo eran muy difusas, pero después de unos minutos, los invitados jadearon al reconocer a los magos presentes. Salazar Slytherin y Adolf Harrington.

Harry permaneció arrodillado, observando a los poderosos magos que en su tiempo hicieron grandes cosas por la causa.

"Dominus Mors, antiguamente conocido como Harry Potter, ¿para qué me has invocado?" preguntó la ronca voz de Salazar.

Harry levantó la mirada y empezó a hablar. "Los he invocado a ambos para pedir su bendición. Lord Voldemort y yo deseamos continuar la labor que una vez ustedes realizaron. El mundo en el que vivimos cada vez está más corrupto por las tradiciones y prejuicios muggles. Si continúa así, temo que en algunos años ya no exista mundo mágico. Corremos el riesgo de ser descubiertos. Debemos volver a como éramos antes, para eso estoy pidiendo el apoyo de los Eques Progenius Castus, para guiarlos para lograr un mejor futuro, aquí y en Europa. Con la ayuda de los EPC y de los mortífagos, el Lord y yo podremos cambiar la sociedad, implantando de nuevo los valores que ustedes fomentaron en su época. Es momento de que la pureza de la sangre vuelva a tener importancia. Pido su bendición para realizar esta titánica empresa."

Los espíritus de ambos magos permanecieron varios minutos en silencio, evaluando al joven mago que los había convocado. Salazar tomó la palabra. "Eres fuerte, ambicioso y poderoso, Dominus Mors. Un digno heredero de mi linaje. Invocar a los espíritus de dos magos tan poderosos requiere de mucho poder, físico y mental, y tu has demostrado tenerlo. Te doy mi bendición, muchacho, deja mis ideales en alto. Hazme sentir orgulloso de la existencia de magos como tú, que luchan por sus objetivos y no descansan hasta conseguirlos."

Harry sonrió ante la aceptación de Salazar Slytherin, el ídolo de miles de magos a lo largo de la historia.

Harry giró su rostro para ver los rostros sorprendidos y maravillados de sus invitados. Después posó su intensa mirada en el espíritu de Adolf Harrington, uno de los magos más venerados para los norteamericanos.

Harrington empezó a hablar. "Nunca pensé que un extranjero tomaría en sus manos mi labor. Siempre he sido muy orgulloso y eso no estaba en mis planes. Pero también entiendo que la situación de mi país está complicada, y si es un extranjero el que se puede hacer cargo y llevar a término mis ideales, pues que así sea. Mi mayor deseo es que mis Caballeros del Linaje Puro vuelvan a unirse, y te nombro a ti, Dominus Mors, como Jefe Supremo de mis Caballeros. Guíalos bien y dale gloria a la sociedad pura norteamericana. Tienes mi bendición."

Momentos después, ambos espíritus se disolvieron en el aire ante el atónito silencio de todos los invitados. Harry se levantó lentamente para encarar a todos los presentes. Patrice avanzó y se arrodilló frente a él.

"Milord…" empezó a decir la nieta de Adolf Harrington.

Harry sonrió malévolamente. El juego está por empezar…

"Fin de capítulo"

EugeBlack

Miembro de la Orden de las Mortífagas

Miembro de la Orden Severusiana

Miembro de la Orden Slytheriana

Miembro de la Orden Draconiana

Miembro de la Orden Draco Dormiens Slash

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