Disclaimer: Dragon Ball y sus personajes pertenecen a Akira Toriyama y Toei Animation. Matrix pertenece a los hermanos Wachowski y Warner Brothers.
Hola que tal! pues ya que nuestra amada DB cumple 30 años y curiosamente Matrix tb cumplio hace poco 15 años se me ocurrio hacer un fic parodia con los personajes de DBZ insertos en la historia de Matrix xD Quizas puede haber un poco de Out of character aunque intentare que no sea mucho, pero todo va en funcion de sacar sonrisas :) ¿Por que elegi a Trunks como protagonista? Porque es el personaje que mas se adapta al tipo de humor que usare. Sobre Marron pienso que en realidad uno puede darle la personalidad que quiera pues en GT se le vio practicamente nada, eso sin contar que GT ni siquiera es canon. Sin mas dilaciones espero que disfruten este fic ;D
Advertencia: La esencia de este fic estara llena de desvarios, chistes malos y demas, advertidas estan! Si aun asi quieren leerlo, pues adelante y gracias ;D
Dragon Matrix
Un joven de cabellos lilas se encuentra en su computador de escritorio con una gran sonrisa frente a la pantalla. Por su apariencia se puede deducir que su edad fluctúa entre los veinticinco y treinta años, aunque a veces las apariencias pueden engañar. La rapidez con la que escribía en el teclado denotaba que tenía mucha práctica usándolo pues todos sus dedos se movían cual secretaria experta.
Su habitación era un cuarto oscuro de mediano tamaño, iluminado con la leve luz de una lámpara. A pesar de la penumbra se podían ver cosas tiradas por todos lados, ropa navegando por el suelo, latas de cerveza encima del velador, cajones abiertos y revistas desperdigadas por toda la habitación. Era obvio que debía ser soltero por lo cochino que era.
Quien estaba en aquel cuarto era el hacker más famoso del mundo. El único que había sido capaz de vulnerar la información clasificada de las computadoras del FBI, la CIA, la NASA y muchísimo más importante, Facebook. A pesar de conocer información de alto secreto, tales como que Justin Bieber en realidad era un alien, a él esas cosas no le interesaban realmente. Lo que en realidad lo llenaba de orgullo, su máximo logro, fue conseguir las fotografías desnudas de muchas famosas, entre ellas la más deseada por él: Jennifer Lawrence, la actriz principal de las películas de Los Juegos del Hambre.
— ¡Ahora que subí sus fotos desnuda toda la humanidad me adora! — comentó para sí lleno de orgullo. Se deleitaba leyendo como hombres y mujeres de todo el mundo le agradecían de todo corazón su proeza en diversos foros.
"Alabado sea Trunks, el hacker", "Kamisama por favor protege a este héroe de toda la humanidad", "¡Gracias por compartir las fotos! Larga vida a Trunks" y un larguísimo etcétera agradeciéndole su generosidad.
Cansado después de pasar horas y horas frente al computador, el apuesto joven decidió descansar por fin a las diez de la noche. Esto era muy poco común pues el hombre era totalmente asiduo a la vida nocturna. Tanto a pasar horas frente al computador durantes los días de semana como a salir a bailar viernes y sábado hasta altas horas de la madrugada. Pero esta vez el cansancio acumulado lo obligó a hacer una excepción a su costumbre. Así, cerró sus párpados y los masajeó con sus dedos para aliviar su vista del cansancio que le producía haber estado tantas horas frente a la computadora. Terminado su breve momento de relajación procedió a apagar su computador. Movió el mouse hacia la parte inferior izquierda de su pantalla y dando clic allí pulsó "Apagar el sistema". El ruido del computador cesó, indicándole que su acción surtió efecto, así que alegremente se dispuso a caer en los brazos de Morfeo.
Se recostó sobre su cama, tomó a su osito de peluche favorito, lo abrazó y cerró los ojos para dormir tranquilamente. Sin embargo, lo que él no se imaginaba es que esa noche estaría muy lejos de ser normal.
No supo cuanto tiempo había pasado hasta que despertó, pero por el cansancio que aún sentía supo que no debió dormir mucho. La canción de Barney el Dinosaurio sonaba insistentemente en su computador, el cual evidentemente estaba encendido.
Aquello le causó mucha sorpresa pues estaba cien por ciento seguro de que lo había apagado. Se sentó en la cama para poder ver mejor la pantalla. En un fondo completamente negro unas letras verdes comenzaron a distribuirse de izquierda a derecha, como era lo común cuando se tecleaba.
"Despierta, Trunks...", se vieron claramente los signos gráficos de color ecológico.
El hombre casi juntó sus cejas por la sorpresa que se apoderó de él.
— ¿Pero qué sucede? — le preguntó a su propia mente en voz alta.
"The Matrix te tiene...", fue lo siguiente que pudo leer en la pantalla.
— Mamá te he dicho que no molestes mientras duermo — le habló a la computadora pensando que podía ser ella.
"Idiota, no soy tu mamá..." fue la respuesta que se leyó en la pantalla; luego aparecieron más letras, las cuales decían: "Tienes que seguir al conejo de Pascua".
— ¿Qué mierda? —frunció completamente su ceño—. Odio al conejo de Pascua, nunca me dejó huevos de chocolate. Era un maldito.
"A lo mejor no sabías donde buscar... no lo odies, odiate a ti mismo por ser tan imbécil..."
— ¡Computadora grosera! —reaccionó indignado—. Sigue así y te instalaré el internet explorer de nuevo.
"¡No lo hagas, estúpido! si haces eso los mensajes te llegaran en cinco años más".
El hombre de cabellos lilas se rascó la cabeza evidentemente confundido. ¿Realmente su computadora le estaba hablando?
— ¿Sabes?, mejor te apago y seguiré durmiendo. No es sano imaginarme que mi computadora me habla. Esto me pasa por comprar yerba barata.
"Antes de que me apagues pone atención a esto... si tanto odias al conejo de Pascua entonces busca a una conejita playboy..."
— ¿Una conejita playboy? — en su mente se imaginó a una mientras lo decía —. Eso si suena bien... — sonrió finalmente, para luego soltar una duda —: ¿Pero donde la buscó?
— El destino te lo dirá...
El hombre ahora se rascó el cuello con la confusión emergiendo por todos sus poros. Sin querer darle más vueltas al asunto finalmente apagó el computador. Dio un suspiro pensando que ese pastito verde que había comprado lo había hecho volar al infinito y más allá, así que decidió no darle más importancia al asunto. Pero como ya había perdido todo rastro de sueño y viendo que apenas eran las doce, decidió salir de fiesta a algún local bailable.
Cuando llegó a la discoteca más cercana curiosamente vio que esa noche era baile de disfraces, así que sintiéndose desentonado con su entorno pidió un vaso de tequila con limón y se puso a conversar con el barman. Pero de pronto una mujer vestida de conejita se le acercó. Unas orejas largas, un body negro y zapatos de tacón hacían juego con la cola de coneja que llevaba pegada en su trasero. Tenía los cabellos dorados, la tez blanca y unos preciosos ojos celestes. Su traje de conejita hacía recordar al que Bulma llevó en los comienzos de Dragon Ball. Ciertamente era una mujer muy atractiva que llamaba la atención.
— Hola, Trunks... — esbozó una voz tan coqueta como sensual. Su mirada era tan solícita como la de una gata en celo.
El susodicho la miró abiertamente extrañado por unos cuantos segundos. La investigó cuidadosamente de arriba a abajo antes de responder.
— ¿Cómo sabes quién soy?
La chica se acercó más a él y puso sus labios muy cerca de su oreja.
— Sé muchas cosas sobre ti... — le dijo con voz ronroneante. El cálido aliento de la mujer le pegó en el lóbulo haciendo que le cosquilleara.
— ¿Quién eres? — preguntó ahora. No era justo que ella lo conociera y él no.
— Soy Marron — se separó de la oreja masculina para mirarlo con ojos sumamente brillantes. Evidentemente la chica estaba disfrutando el encuentro con él.
— ¿Marron? — buscó en su cerebro en donde había oído ese nombre hasta que finalmente pudo recordar — ¿La hacker que saboteó la base de datos de impuestos?
— La misma que viste y calza — el orgullo destelló a través de todo su semblante.
Se produjo un silencio por un par de segundos.
— ¿Tú eres la de los mensajes en mi compu? — dedujo que debía ser ella.
— No — negó a la vez que movía su cabeza de izquierda a derecha —. Por ahora sólo te diré que estás en peligro — advirtió ella dejando de lado su tono sensual para hablar con suma seriedad.
— Ya lo sé — aseguró como si nada —. Es mi ex, ¿verdad? Siempre trata de matarme porque la terminé.
— No, no es ella. Esto es mucho peor — advirtió con voz completamente segura.
— ¿Peor que mi ex? ¡No lo creo!
La chica en vez de responder viró su cabeza para mirar sus alrededores, escrutando atentamente todo el local de baile.
— Te vigilan, Trunks — dijo volviéndolo a mirar directamente a sus ojos.
Trunks pestañeó sorprendido con el comentario proferido.
— ¿Quienes? — se apresuró a preguntar pero la respuesta no llegó, o por lo menos no fue la respuesta que él quería. La chica procedió a contestar en forma críptica.
— Sé porque estás aquí Trunks, sé lo que has estado haciendo estos meses — volvió a usar su tono cautivador. Parecía querer hechizarlo a través de su voz.
— ¡¿Sabes lo que he estado haciendo?! —reaccionó sorprendido—. Oye sólo lo hago en casos de mucha necesidad... — dijo mientras sus mejillas comenzaban a arder.
— Yo también... —contestó con el mismo rubor—, pero no me refería a eso. Me remito a porque duermes con dificultad cada noche. A por qué siempre has estado buscando algo diferente. Siempre has ansiado algo que te llene más allá de lo que los seres humanos quieren. Quieres volar al infinito y más allá...
— ¡Por supuesto!, pero el problema es que el polvo blanco es muy caro.
Una gota de sudor apareció en la bella chica.
—Me refiero a lo que más has deseado en tu vida.
— ¿Ganar dinero sin trabajar?
La chica suspiró para invocar paciencia. Tras aquello, decidió que lo mejor era ir directo al grano. Había personas que no entendían indirectas y por lo visto Trunks era uno de ellos.
— Matrix te necesita, Trunks — el nuevo matiz de su voz sorprendió al hombre pues debía tratarse de uno de los tonos mas solemnes que había escuchado en toda su vida.
— ¿Qué es Matrix? — preguntó luego de fruncir su ceño.
— La respuesta está ahí, Trunks. Está buscándote. Si la quieres... la encontrarás — nuevamente infundía misterio a su voz. Simplemente no podía evitar ser enigmática en su lenguaje.
El hombre se rascó la nuca. No entendía nada. Cuando iba a requerir más información la joven no se lo permitió pues lo tomó firmemente de un brazo para llevarlo al rincón más oscuro de la discoteca.
Trunks ante la determinación de la chica no hizo ningún amago de protesta.
— Mira disimuladamente hacia la entrada — le indicó ella mientras rodeaba el cuello del peli-lila con sus brazos para bailar, o mejor dicho, simular que bailaba.
El joven hizo caso dirigiendo su mirada al lugar, logrando apreciar a tres hombres de negro bastante extraños y extravagantes, por decir lo menos. Llevaban unas gafas de sol de última moda y sus camisas blancas contrastaban con sus trajes negros. Parecían de la película "Men in Black".
— Ellos van por ti, Trunks. Y si te atrapan corres grave peligro — le dijo Marron al oído, mientras lo tapaba con su cuerpo de la vista de los hombres.
— ¿Son los matones de mi ex?
— No, estos son peores.
— Ah, o sea que ella si contrató matones. ¡Lo sabía!
— Eso no importa ahora — desdeñó ella clavándole sus ojos celestes —. Póneme atención. Ellos son agentes muy peligrosos — sus pupilas demostraron la verdad de lo que decía.
— ¿Agentes? ¿Agentes de mi casera? Oye, sé que me demore cinco meses con el arriendo pero no soy como Don Ramón, ¡juro que pagaré!
— No Trunks, ellos son agentes de Matrix, que es mucho peor que cualquier cosa que imagines. Hasta ahora, de entre millones, sólo una persona ha sido capaz de matar a uno. Originalmente eran cuatro, no tres.
El hombre abrió su boca hasta llegarle a los pies.
— ¿Tan peligrosos son? — habló tras poder reaccionar por fin.
— Son peor que los Teletubbies.
Trunks se asustó tanto que se persignó evidentemente temeroso. Nada podía ser peor que los Teleturbios.
—He visto compañeros míos —prosiguió ella— que han vaciado ametralladoras intentando matarlos y, sin embargo, los agentes esquivaron todas las balas.
— Madre mía, ¡eso es imposible! — lo que ella le contaba no podía ser lógico. Simplemente las leyes de la física no se podían romper así.
— Nada es imposible en Matrix — sentenció ella con un aplomo que realmente lo impresionó.
— ¿Pero qué es Matrix? — esta vez realmente deseaba con todas sus fuerzas una respuesta satisfactoria.
— No hay tiempo ahora; es complicado de explicar y más que eso, es difícil de asimilar. Primero debemos salir de aquí — no fue una sugerencia, fue una clara orden.
— Está bien, pero respóndeme algo antes, ¿quién fue el que logró matar a uno de ellos?
— Mi jefe — contestó enseguida.
— ¿Quién es tu jefe?
— Ya lo sabrás — le guiñó un ojo esbozando una sonrisa en sus labios carmesí —. Ahora lo importante es que me escuches atentamente. Míralos para que puedas examinarlos bien — dio una pausa prudente antes de volver a preguntar —: ¿Los ves?
— Sí.
— El más pequeño es el agente Freezer y es, por mucha diferencia, el más fuerte de los tres. Es un maníaco sexual fanático del yaoi, así que lo único que querrá hacerte cuando te capture será...
— ¡No lo digas que me da mello! — se persignó nuevamente — ¡Y yo pensaba que no había nada peor que mi ex!
Justo en ese momento una nueva canción comenzó a sonar: "La nueva y la ex" del amante de la música clásica, Daddy Yankee. La mujer de pelo dorado intensificó el baile siguiendo el compás impuesto por la música. Mientras lo hacía siguió con la información que tenía que proporcionarle.
— El más alto y con cuernos es el agente Ginyu.
— Ese seguramente tiene novia o es casado.
— ¿Por qué lo dices?
— Porque tiene cuernos.
La chica esbozó una sonrisa. Al parecer ni en situaciones tensas el joven perdía su especial sentido del humor.
— Además —continuó Trunks— ese tal Ginyu es tan feo que asusta hasta a su madre — agregó formando un gesto de repulsión.
— Sí, pero es el segundo más fuerte. Tiene la habilidad de cambiar cuerpos. Así que si lo hace contigo dejarás de ser tan guapo para ser como él. Por fin sabrías lo difícil que es ser feo en esta vida.
— Nooooooo — exclamó realmente aterrado.
Justo en ese instante la música cambió y comenzó a sonar "Like a Virgin" de Madonna. Escuchándola Marron se sintió completamente identificada, la muy desvergonzada.
— Por último, el de mediana estatura y pelo anaranjado es Rikum. Es tan tonto que le tira piedras a los aviones. Si te llegan a atrapar prepárate a sufrir la peor de las torturas. Escuchar las estupideces de Rikum vuelve loco a cualquiera.
— ¡Joder! Ya me dio miedo, mejor nos vamos de aquí antes de que me encuentren, aunque todavía no sé porque me están buscando — le surgió la duda.
— Pronto tendrás todas las respuestas mi amor... ¡ejem! —carraspeó para corregir— ... digo, Trunks.
— De acuerdo — asintió él.
— Ahora lo importante es salir de aquí — complementó la fémina escrutando sus alrededores. Enseguida se percató de que las salidas estaban bloqueadas. No la sorprendió pues era lógico que así fuera. Los agentes no eran unos principiantes sino unos profesionales. Luego tomó el brazo de Trunks indicándole que la siguiera.
—¿Y ahora qué hacemos? — preguntó Trunks evidentemente preocupado al darse cuenta del problema.
— Tendré que crear otra salida — dijo mientras buscaba el punto de la disco que estuviese más alejado de los tres agentes.
— ¿Crear otra salida? ¿cómo? — preguntó él sin comprender a qué se refería.
Marron se detuvo en el lugar al que deseaba llegar. Su mirada fue poseída por la determinación a pesar de que al frente tenía un muro del más duro concreto, el cual se oponía con firmeza al escape.
La chica de cabello dorado retrocedió para tomar impulso y comenzó a correr contra la pared cuando Trunks la detuvo con una exclamación.
— ¡Detente!
La chica alcanzó a parar en el último instante.
— ¿Qué intentas hacer?
— ¿No lo deduces? Echaré abajo esta pared — dijo como si fuera lo más normal del mundo.
— ¿Qué? ¿acaso estás loca?
— No — respondió tranquilamente para luego retroceder y coger impulso nuevamente.
— ¡Pero es una locura!
— ¿Una locura?... ¡Esto es Esparta! —de una brutal patada derrumbó la pared.
Los ojos de Trunks se abrieron como ovnis.
— Te prometo que nunca te haré enojar...
El sonido del salvaje golpe llamó inmediatamente la atención de los tres agentes. Su objetivo evidentemente escapaba por el enorme agujero que se había forjado en la pared.
— ¡Rápido! ¡Hay que atrapar a esa preciosura de hombre! — dijo el agente Freezer a sus subordinados.
Los otros dos agentes se miraron mientras una gran gota de sudor aparecía en su frente.
Así, los agentes de inferior rango se metieron a través del hoyo mientras el Emperador del Universo, digo, de Matrix, siguió por otro camino intentando a través de un atajo cortar la ruta de escape que Trunks y Marron seguirían.
Los susodichos corrían a la máxima capacidad que sus piernas lograban. Trunks apenas podía seguirle el paso a Marron, a quien le faltaba poco para ganarle a Usain Bolt. No podía entender como diablos podía ser tan rápida, además de fuerte, pues cuando llegaban a un lugar en que una pared intentaba frenar la vehemente carrera, la rubia de una sola patada la echaba abajo y seguían corriendo como almas que lleva el diablo. Finalmente lograron llegar a la calle que la chica ansiaba desde el comienzo. Todo había salido bien excepto por una cosa... Freezer se encontraba allí también. De pie y brazos cruzados con flemático semblante.
— Señor Anderson... o sea, señor Brief —corrigió enseguida— es un placer conocerlo — saludó como todo un gentleman. Su tono de voz era muy pausado, tan calmo que demostraba una despreocupación evidente. Su semblante era el de alguien que sabe que tiene el control de todo a su alrededor.
Marron al verlo tembló como si estuviera sufriendo el peor terremoto. Hasta sus orejas expelían el más duro temor. Aquello no animó en nada a Trunks, que no podía entender como una chica que derribaba paredes como si fueran gelatina temblaba de esa manera.
— ¡Trunks, sígueme! — gritó desesperada moviéndose a toda velocidad en la dirección contraria a Freezer.
— ¡Ey! — exclamó el agente — ¡si sólo quiero que veamos películas yaoi!
— ¡Asqueroso! — gritó Trunks con ganas de vomitar.
La pareja siguió escapando aterrorizada hasta que el hombre volteó para saber si Freezer los seguía. Cuanta fue su sorpresa al ver que el amante del yaoi seguía en su posición con los brazos cruzados. Ni siquiera los perseguía.
— Marron, ese cabrón no nos sigue — le gritó la información que sus ojos habían tanteado antes.
— Freezer es totalmente impredecible, como una mujer con su regla, así que sigue corriendo por favor — realmente fue una súplica.
— ¿Tanto miedo le tienes? — comentó totalmente sorprendido — Creo que nunca he visto a alguien con más miedo.
— No sabes cuanto. Y más ahora que saldrá aún más poderoso en la nueva película de Dragon Ball.
— Ya veo...
Por fin la pareja se alejó varias calles. Allí, estacionada en un lugar previamente escogido por Marron, estaba una moto modelo Ducati 996.
— Rápido, nunca hay que confiarse. No sé porque Freezer nos dejó ir, pero alguna poderosa razón debe haber tenido — comentó todavía evidentemente preocupada.
— Quizás fue porque no podría alcanzarnos — dedujo él lo más lógico.
Marron lo miró con genuina compasión. Lo miró tal como uno mira a un tonto que no sabe lo que habla.
— De haber querido nos mataba a los dos — sentenció ella con plena seguridad.
— ¿Y por qué no lo hizo? — cuestionó él sin poder créerselo.
— Eso es lo que me preocupa...
La chica tomó posesión del manillar de la moto e invitó a Trunks a sentarse tras ella. El hombre aceptó teniendo cuidado de no pegarse a ella. Por muy linda que fuera seguía siendo un caballero.
— Agárrate firme... — pidió ella emocionada.
— Ehm... — destilando timidez tardó en obedecer pero finalmente lo hizo. Se agarró a ella con firmeza.
— Es para que no te caigas... — se justificó ella con voz gozadora.
Mientras Trunks y Marron escapaban definitivamente de las garras de los agentes, Ginyu y Rikum salieron por fin del edificio, encontrándose con su superior.
— ¿Qué paso jefecito? — preguntó el hombre que parecía más idiota.
— ¿Señor? — preguntó Ginyu tras no haber respuesta.
— Los dejé ir — dijo tranquilamente.
— ¿Por qué?
— Porque si no se acababa el fic.
— Ah, okay — asintieron sus subordinados.
Freezer clavó sus ojos de drogado en el horizonte. La imagen del señor Brief poseyó su mente con supremo ahínco. Sin duda alguna, la próxima vez ni siquiera el autor del fic podría detenerlo para lograr su cometido.
— No importa a donde escape señor Brief, tarde o temprano será mío... sólo mío y no de esas fanáticas desabridas. Serás mío y de nadie más muajajaajaja — rió diabólicamente, por si no se notó.
La moto se perdió entre las distintas calles de la ciudad para evitar ser rastreados hasta que finalmente salieron de la urbe. Marron condujo adentrándose por un camino de tierra, evidentemente campestre, hasta llegar a una gran casa desgastada por el paso del tiempo. Parecía abandonada pues en semejantes condiciones resultaba difícil imaginar que alguien viviese allí. Al llegar al jardín la chica de cabellos dorados se detuvo y apagó el motor.
— Uf — Marron dio repetidos suspiros de alivio —. Lo logramos.
— Mejor dicho lo lograste — corrigió él pues la que derribó paredes como si fueran poca cosa había sido ella. Él sólo la siguió.
— No te menosprecies, me seguiste sin perderme el paso y eso no es algo que un tipo común pueda hacer — dijo ella para luego agregar —: Con el entrenamiento apropiado serás más fuerte y ágil que yo.
Trunks abrió sus ojos como platos. Luego bajó de la moto mientras la seguía hacia la puerta de la casa.
— ¿Entrenamiento? ¿Por quién y por qué?
— Todas tus preguntas se aclararán dentro de poco — anunció ella —. Ahora sólo tienes que seguirme.
El hombre hizo caso de la hermosa mujer hasta que traspasaron la puerta de entrada. Tras recorrer el gran salón principal subieron las escaleras y allí tras esa enorme puerta adornada con unos chihuahuas a cada lado, Trunks descubriría su verdadero destino.
Ambos se detuvieron frente al portal. Marron parecía sostener ilusión en sus ojos.
— ¿No entrarás conmigo? — preguntó Trunks con inseguridad.
— Me encantaría pero no puedo, esto es algo que sólo puedes hacer tú — puso una mano en su hombro en señal de apoyo —. Suerte y éxito — declaró con una sonrisa llena de cariño.
Tras sus palabras le dio un tierno beso en su mejilla.
Trunks la quedó mirando mezclando emoción y sorpresa. La chica tenía una mirada muy expresiva que por lo mismo resultaba adictiva y cautivante a la vez.
— Gracias por todo — la mirada del hombre desprendió la más intensa emoción.
Marron sonrió como respuesta.
El hombre de más de veinte pero menos de treinta inspiró profundamente para luego botar el aire como si de una explosión se tratara. No tenía duda alguna de que al pasar esa puerta todo lo que había conocido cambiaría. Todo lo que había sido en esta vida se transformaría radicalmente. El presentimiento de su corazón era tan potente que sabía que no podía estar equivocado. Respiró unas cuantas ocasiones más con la meta de tranquilizar su agitado corazón. Lo logró a medias, pues aunque sus latidos disminuyeron un poco su intensidad seguían estando agitados.
Sin querer dilatar más el momento tomó la manilla de la puerta, la giró y se aprestó a introducirse en el salón que cambiaría para siempre su destino.
Continuará.
