Hola! muchas gracias a RouceDBZ y a Milk de Son por sus amables comentarios, tb muchas gracias a quienes agregaron a favoritos y follows. Este capitulo va especialmente dedicado para ustedes ;D
Dragon Matrix, Capítulo II
El hombre de cabellos violetas decidió finalmente ir en busca de su verdadero destino. Giró la manilla del portal que hacía de obstáculo. Sabía muy bien que traspasar esa antigua puerta de madera tendría el significado más grande de toda su existencia. Había preparado alma y corazón para enfrentar cualquier cosa... cualquier cosa excepto precisamente lo que pasaría. Justo cuando ya entraría al cuarto, el par de chihuahuas se lanzó ferozmente a atacarlo.
— ¡Mierda! —gritó Trunks asustado— ¡Malditos chihuahuas del demonio! — exclamó para enseguida ponerse a salvo detrás de Marron.
— ¡Ay, mis querubines! no lo ataquen, él es mi novio... ejem, digo... él es el nuevo recluta para la causa.
Los perritos al escuchar la dulce y angelical voz se tranquilizaron nuevamente comenzando a agitar sus colitas con feliz emoción.
— ¿Qué mierda? No sabía que los chihuahuas podían ser perros guardianes también — comentó realmente sorprendido
— Te daré tu primera lección, Trunks. Nunca subestimes nada. Estos chihuahuas han sido entrenados especialmente para comer genitales masculinos.
— ¡¿Qué?! — reaccionó indignado— ¡¿Por qué no me avisaste antes?! — dijo mientras se imaginaba la horrible visión de perder a sus compañeros de toda la vida.
— Es broma, tontito — le guiñó un ojo— Rocky y Rambo son guardianes feroces pero no comen lo que te dije — sacó su lengua divertida —. Pero no los menosprecies por ser chihuahuas, son perros reamente letales, por eso los tenemos aquí haciendo guardia.
— Vaya — reaccionó entre sorprendido y aliviado. Aunque el susto había pasado, de todas maneras por si acaso puso una mano en sus partes púdicas. Luego con cierto miedo, volvió a tomar la manilla de la puerta para adentrarse en el cuarto.
— Tuvieron suerte que no me enojara — increpó a los perros mirándolos feo.
Los pequeños canes comenzaron a gruñir listos para lanzarse sobre él.
Trunks ni tonto ni perezoso se adentró a la velocidad de la luz al cuarto que tanto ansiaba, cerrando la gran puerta tras de sí. El lugar era amplio, de paredes negras y piso de madera pintado del mismo color. Aunque la habitación ya era amplia, que estuviese vacía aumentaba aún más su tamaño. Solamente una mesa yacía en medio junto con dos sillas que la acompañaban. Encima de la mesa curiosamente había un vaso con agua. Además, un ventanal al fondo del cuarto dejaba ver claramente una tormenta eléctrica que apareció de la nada para darle más dramatismo al asunto.
Tras examinar rápidamente el cuarto, su vista se centró en un hombre de unos cincuenta centímetros o menos, quien le daba la espalda. Era tan pequeño que resultaba sorprendente. Además parecía usar un champú marca Viagra por lo erecto que estaba su pelo negro. Llevaba un abrigo azulado y pantalones del mismo tono. Guantes blancos adornaban sus manos y botas negras hacían lo mismo con sus pies. A pesar de estar de espalda, Trunks pudo notar que tenía sus brazos cruzados.
— Por fin llegas, insecto de mierda.
— Se nota que eres muy amable — dijo Trunks.
— Soy tan amable como un tiburón con hambre — agregó él.
— Y tan chiquitito como un chihuahua — recordó a los perritos asesinos, para luego agregar—: Es un placer conocerle maestro Yoda.
— Soy pequeño pero no soy Yoda, imbécil. Ese es de Star Wars — aclaró con fiereza en su faz.
— ¿Pues quién eres entonces? — formó un mohín.
— Soy Vegeta, el príncipe saiyajin — el orgullo con el que dijo su título resplandeció a través de todo su semblante.
— ¿Y donde está tu corona?
— En tu culo.
Trunks se tanteó el trasero.
— No tengo nada — dijo él haciendo magistral uso de la ironía.
— El punto, sabandija, es que tengo que hacerte algunas preguntas — anunció para luego voltearse y dirigirle una profunda mirada que mezclaba cosas tan distintas como desprecio y respeto. Trunks no pudo analizar la particular mirada del sujeto de azul pues llevaba unas oscuras gafas de sol, tamaño miniatura, que impedía ver sus ojos.
El más joven de ambos caminó hasta llegar la silla y cumplió el fin para lo cual existen las mismas. Vegeta lo hizo poco después aunque tuvo que dar un gran salto para poder subirse al asiento. Luego se puso de puntillas para poder mirar por encima de la mesa. Así, ambos quedaron frente a frente. Mirándose, estudiándose. Trunks, sin siquiera tener el más mínimo atisbo de idea, estaba frente al hombre que lo había procreado. Su padre. Vegeta, al contrario, sabía perfectamente que aquel joven era su retoño.
La lluvia caía torrencialmente golpeando de manera fuerte el ventanal, produciendo sonidos estridentes. Gracias a la poca iluminación existente de vez en cuando las luces de los rayos iluminaban completamente la habitación, dándole un aspecto algo tétrico al lugar.
El mutismo fue dueño y señor del ambiente por un par de minutos. La solemnidad que había en el lugar resultaba épica. La tensión cortaba el aire en el ambiente como si fuera un papel. Finalmente Vegeta se quitó las gafas, las dejó en la mesa y dio inicio a la conversación que cambiaría la vida de Trunks para siempre.
— Bien basura, ¿crees que tenemos un destino definido desde que nacemos? — preguntó rompiendo el silencio imperante.
— Por supuesto que no —contestó enseguida—; no acepto la idea de que no controlo mi vida — aseguró él con la determinación de un espartano.
Vegeta no enunció palabra alguna, tampoco su faz mostró alguna reacción. Tras unos segundos volvió a hablar.
— Ahora gusano responde esto, ¿nunca has tenido un sueño el cual sientes que es real? Y si no pudieras despertar de ese sueño, ¿cómo podrías diferenciar el mundo de los sueños del mundo real?
— Oye viejo, ¿de cuál has estado fumando? Convida, parece que es muy buena.
— Guarda silencio, insecto —ordenó con potencia— ¿Has tenido la sensación de no saber si estás dormido o despierto?
— Sí, cuando estoy demasiado borracho me pasa.
A Vegeta le apareció una gran gota en la cabeza. Reprimió sus ganas de golpearlo porque a pesar de todo era su hijo, aunque Trunks ni siquiera tuviera la más mínima idea de ello.
— Te diré por qué estás aquí — prosiguió agravando su voz—, estás aquí porque sabes algo. No sabes qué, pero lo sientes. Lo has sentido durante toda tu vida. Sabes que hay algo que está errado en este mundo. Y eso es como el zumbido de un mosquito chupa sangre alrededor de tu oreja en el momento en que sólo deseas dormir. Es esa sensación lo que te ha traído hasta a mí.
— Yo pensé que había sido Marron, pero si tú lo dices...
— Ella sólo fue la mensajera. Tú viniste por voluntad propia. Viniste porque este es tu verdadero destino — aclaró él, para luego agregar —: ¿Sabes de lo que hablo, insecto?
— De Matrix, ¿verdad?
— Exactamente — se volteó para dirigir su mirada al enorme ventanal —. La verdad es que eres un esclavo, sabandija. Como todo el mundo, estás en una prisión. Una prisión que no puedes tocar. Una cárcel para tu mente.
— Joder, con lo que me gusta salir a pasear y estoy en una cárcel.
Vegeta comenzó a exasperarse tanto que hasta su enana médula comenzó a irritarse.
— Mejor me saltaré toda esta mierda de conversación — demostró que la paciencia no era una de sus virtudes —. ¿Quieres saber qué diablos es Matrix?
— ¡Sí! — exclamó su respuesta.
El príncipe dio un gran salto para poder descender de la silla.
— Muy bien insecto. Prepara tu cerebro y borra los prejuicios mentales que puedas tener porque esto en un primer momento te será muy difícil de asimilar.
— De acuerdo. Intentaré abrir mi mente — se puso de pie también, dejando en claro que a su interlocutor lo superaba por casi metro y medio.
Un rayo hizo estridencia en toda la habitación. Le estaba dando más emoción y dramatismo a lo que Vegeta le diría.
— Todo lo que estás viendo ahora mismo, esta habitación — abrió ambas manos para señalarla — esa tormenta eléctrica allá afuera — la señaló con su enguantado índice—, esta mesa e incluso yo que estoy frente a ti, no somos reales — concluyó con voz sumamente seria.
Trunks se quedó paralizado completamente. De pies a cabeza. De cabeza a pies. Su corazón dejó de latir un breve instante por la sorpresa infundida. Su mirada se tornó como si quien estuviera en frente fuese un borracho o un loco.
— Ehm... ya. Amigo, tú le haces a las drogas fuertes, ¿verdad?
— No — contestó con su voz más sobria. La seriedad era dueña de todo su semblante.
Trunks habría proseguido con sus singulares cuestionamientos pero la seriedad del sujeto que tenía en frente le hizo comprender que no se trataba de ninguna broma.
— ¿Entonces eres un sueño? ¿Estoy soñando esto? — dedujo que sino era real debía ser una experiencia onírica.
El príncipe admiró genuinamente la inteligencia de Trunks. Su conclusión no estaba alejada de la realidad.
— No es un sueño, pero se parece a uno — contestó clavándole sus diminutos ojos azabaches.
Trunks se tomó el mentón en forma pensativa para luego comenzar a caminar por toda la habitación, demostrando a través de sus pasos la ansiedad que le había surgido. A pesar de lo ansioso tuvo cuidado de no aplastar a Vegeta.
— Explícate —pidió a la vez que se detenía frente al ventanal.
— Esto no es real porque en este preciso momento, tu cuerpo y tu mente, están encerrados e hibernando en una cápsula computarizada que controla tu cerebro a través de distintos dispositivos electrónicos. Esa cámara en la que estás prisionero crea una realidad virtual, en la cual precisamente ahora estás sumergido.
El hombre más alto comenzó a rascarse la nariz. Luego se masajeó el puente de la nariz. Después inspiró hondo y se acarició la frente. A través de esos gestos parecía querer prender más su su cerebro.
— Entonces, mi cuerpo está hibernando como un oso. Pero mientras hiberno estoy teniendo un sueño que me parece muy real, tanto que pienso que es la vida misma. Pero en el fondo no lo es, pues mi cuerpo está en la cama aunque yo no me de cuenta. Matrix, de alguna manera, también es un sueño sólo que no provocado por nuestra mente, sino que por una computadora que controla mi cerebro para que yo piense que todo esto es real.
— ¿Qué comes que eres tan inteligente?
— Espinacas, espárragos, legumbres de todo tipo, verduras, hortalizas y muchos hongos.
— Prefiero no ser tan inteligente... bien, volvamos a lo importante. Lo has comprendido muy bien, mocoso. Todo esto es una simulación virtual, un sueño implantado en nuestras mentes para tenernos bajo control. Incluso yo, que te hablo en este preciso momento, soy un ente insertado en Matrix. Pero no es una imagen holográfica tridimensional cualquiera. A pesar de no ser real, igual respiro, siento, tengo dolor o placer.
— Guau —exclamó realmente impresionado—, es decir que Matrix es la mejor simulación virtual jamás creada.
— Exactamente, basura — se dio una pequeña pausa para luego continuar —, lo real son señales eléctricas que interpreta tu cerebro. Matrix se encargó de distorsionar esas señales eléctricas para sumergirte en una total falsedad, que, empero, parece la vida misma —se dio un descanso antes de proseguir—. Ahora observa tu mano — ordenó.
Trunks hizo caso poniendo la palma de su mano alzada frente a su vista. La analizó concienzudamente. Luego hizo lo mismo con el dorso. Tras una pausa prudente, el saiyajin retomó la palabra.
— Crees que tu mano está ahí, la puedes tocar y sentir, pero realmente tu mano no está aquí. Es Matrix quien le dice a tu cerebro que tu mano existe —Trunks asintió para hacerle ver que comprendía—. Sin embargo, a pesar de que aquí seamos sólo una ilusión tridimensional, tú y yo si tenemos una existencia verdadera, pero no aquí, sino en el mundo real, que es muy diferente a lo que imaginas.
Trunks dio un par de hondos suspiros para asimilar toda la información que había recibido.
— En síntesis, para concluir esto de una buena vez —prosiguió Vegeta—, Matrix es un mundo de sueños computarizados, hecho para tenernos controlados. La computadora principal que está conectada a tu cerebro es la que provoca todo este mundo virtual.
— Me ha quedado muy claro —reaccionó tras unos cuantos segundos— pero me asalta una duda: ¿para qué quieren tenernos controlados y sometidos? — se tomó el mentón mientras formulaba su pregunta.
— Como ya lo sabes, el mundo real no es lo que estás viendo ahora. Este cuarto, todas las ciudades, las calles, plazas, gente trabajando, oficinas, etcétera, no existen. Pero si existían hace más de cien años.
— ¿Cómo? — dijo sin poder asimilarlo.
— Así es, insecto. Hace más de cien años estalló la tercera guerra mundial, la cual desató una catástrofe nuclear sin precedentes. Como te imaginarás países enteros fueron destruidos. La contaminación radiactiva destruyó los ecosistemas y ahora una inmensa nube oscura de radiactividad rodea a la Tierra entera, impidiendo el paso de la luz solar. El sol ya no ilumina más el cielo.
— Que lástima, ¡con lo que me gustaba broncearme en la playa!
—¿Sabes quien inició la tercera guerra mundial?
— ¿Daddy Yankee y su música?
— No, sabandija. Las máquinas. Su inteligencia artificial logró tanto desarrollo que tomaron conciencia de sí mismas. Por lo mismo decidieron iniciar una guerra nuclear pues quieren someter a la raza humana bajo cualquier precio.
— Que terrible. Ahora miraré con miedo al microondas. Y a la tostadora también.
— Las máquinas — siguió Vegeta haciendo caso omiso de los comentarios de su hijo—, a falta de la energía solar ahora nos usan a nosotros, los humanos, como fuente de energía.
Trunks esbozó una cara llena de la más profunda extrañeza.
— ¿Pero cómo es eso posible?
— El cuerpo humano genera más bioelectricidad que una batería de 120 voltios y más de 250.000 unidades de calor corporal. Combinados en una forma de fusión las máquinas encontraron en nosotros toda la energía que necesitaban. Es por eso que las máquinas nos sumergen en un mundo virtual. Nuestro cuerpo jamás sale del estado de hibernación. Somos sólo productores de energía.
— ¿O sea que somos usados como bombillas eléctricas? ¿Somos pilas?
— Exactamente — confirmó el príncipe.
— Pues yo debo ser la pila más poderosa. Soy como una Duracell, duro hasta diez veces más.
— Mmm... — se escuchó el gemido excitado de Marron, quien a pesar de estar al otro lado de la puerta había escuchado.
— ¿Entiendes ahora por qué es tan importante detener este siniestro plan? No somos más que marionetas de las máquinas viviendo en un mundo de falsedades — aseguró el principito.
Trunks se puso a reflexionar antes de volver a hablar.
— ... pero Matrix no es tan mala. Después de todo no puedo quejarme de mi vida. Además soy guapo y todas las mujeres me desean.
— Estás siendo un egoísta, insecto. Piensa en el resto, no sólo en ti. Piensa en aquellos que son tan feos que nunca conocerán el amor. ¿Te parece justo que sea así?
— Mmm... — dudó antes de responder—... puede que no sea justo — aceptó finalmente.
— Si los despertamos de Matrix todos tenemos la posibilidad de llevar una vida mejor. Podemos crear un mundo mejor que el de la mierda de Matrix. Un mundo más justo, más igualitario, más feliz. Antes me habría dado absolutamente lo mismo, pues los inmundos humanos fueron los causantes de todo esto. Pero ahora no puedo ser indiferente, no después que una mujer hiciera cambiar mi perspectiva de vida. Por eso mismo tuve que abandonarla. Para darle la vida que se merece.
— ¿A qué te refieres? — preguntó evidentemente consternado.
— Eso ya no importa. Dime insecto, ¿te gusta que un puto despertador te levante todos los días antes de las ocho de la mañana? ¿Te gusta trabajar toda la puta semana en vez de hacer lo que te gusta? ¿Realmente te gusta vivir sumergido en una falsedad? Este es el momento de cambiar eso. De cambiar el letargo del mundo. Debes entender que mientras Matrix exista la humanidad jamás será libre.
— Mientras exista internet tampoco — aseveró Trunks.
— ... tienes razón... — admitió Vegeta tras pensarlo.
— Siempre la tengo — dijo con orgullo.
— El punto, mocoso, es que entiendas por qué es tan importante destruir la Matrix. La gente debe tener la opción de escoger su propio camino. No tener una vida predeterminada como la que Matrix te da. El sistema es nuestro enemigo. La libertad es lo que debemos lograr. La libertad de toda la raza humana es nuestra meta.
— Lo entiendo... — dio una voluminosa pausa antes de proseguir— pero no te creo una mierda. Todo esto es demasiado inverosímil — no iba a caer tan fácilmente en una historia tan fantasiosa.
Vegeta forjó una sonrisa ofensiva.
— Ya me lo esperaba. La mente humana siempre trata de negar la realidad cuando esta es dolorosa — lo miró como si fuera una cucaracha—. De todas formas la decisión es tuya, basura. Puedes elegir seguir viviendo en una mentira o ayudarnos a salvar el mundo real de las máquinas.
Dichas estas palabras, el príncipe llevó la mano derecha a su bolsillo y de allí sacó dos píldoras de distinto color. Una era de color azul y la otra era de color roja.
— Bien mequetrefe, debes elegir una de las dos — puso ambas píldoras en su palma, mostrándoselas —. La píldora azul te devolverá al mundo que siempre conociste, vivirás como un zombie más sometido a la sociedad. Tendrás una vida como la que la mayoría tiene: estudiarás, trabajarás, serás infiel y te serán infiel, te quejarás de que te falta dinero, de que no te gusta tu trabajo, de que no tienes tiempo y que no es justo haber estudiado tanto para después terminar trabajando sin descanso. También leerás fics sin dejar nunca reviews. En síntesis, llevarás una vida común y corriente pero totalmente falsa. Si quieres la verdad entonces tomarás la pastilla roja. Tu vida correrá peligro a cada momento y verás el desastre que dejó la guerra nuclear en nuestro planeta, pero esa es la realidad del mundo. Puede ser cruel, tenebroso y doloroso, pero es la realidad.
— Sabes, si de convencerme dependiese tu vida ya hubieras muerto. Con esas palabras prefiero la pastilla azul, vivir anestesiado con una falsedad antes que vivir la crudeza de la realidad. A pesar de todos los problemas yo soy feliz en Matrix.
— Entonces, sabandija, te lo pongo de otra manera, ¡o eliges la pastilla roja o yo mismo te la meto a la fuerza! ¡Y en supositorio! — una vena palpitante apareció en su frente producto de la ira.
— ¿Y tú crees que me dejaría? ¡Tengo mi orgullo muy en alto! — lo desafió abiertamente. Que fuese un hombre de menos de medio metro ayudaba mucho para ello.
— Y yo tengo más orgullo todavía insecto, así que te conviene obedecer antes de que me enfurezca de verdad. Y no me subestimes por mi pequeño tamaño porque soy chiquito pero poderoso.
— ¡No quiero! — rechazó una vez más.
— Además, basura, si no eliges la píldora roja este fic se acaba aquí — advirtió con su mejor cara de ogro.
— Mejor que se acabe, esta mierda es muy mala. Se nota que el autor fuma cosas raras.
Se nota un carraspeo que surge desde el cielo; el autor no podía evitar aparecer, sus ansias de protagonismo le superan.
— Aunque me de asco si no tomas la pastilla roja, ¡hare un yaoi de ti con Goten!
— ¡Huácala! — exclamó Trunks de inmediato — ¡Aunque sea así no la tomaré! ¡Prefiero morir antes! — desafió hasta al autor.
Como ni siquiera el autor del fic pudo convencerlo, Vegeta usaría el último recurso.
— No quería llegar a este extremo insecto, pero tú me has obligado. Ya te dije que todos los humanos tienen un destino predeterminado en Matrix, ¿verdad? Pues nosotros ya vimos cuál era tu futuro, ¿sabes cuál es?
— No — sus ojos adquirieron un explícito cariz de temor.
— Te casarás con una fanática de Dragon Ball Evolution.
— ¡Nooooo! — gritó lleno de terror — ¡Pásame la pastilla roja, pásamela!
Tanto miedo le dio a Trunks que la tragó de inmediato sin siquiera necesitar el agua del vaso para ello.
Pasaron unos cuantos segundos sin que nada aconteciera.
— Tu mugre de pastilla no sirve para nada — se quejó de Trunks sintiéndose estafado.
Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos la escena cambió totalmente. Con la rapidez de un rayo que cae, Trunks se vio totalmente envuelto en un líquido muy anaranjado, con una serie de cables conectados a su cuerpo.
"¿Pero qué mierda? No me gusta el jugo de naranja cabrones" fue lo primero que pensó, pues al estar sumergido en esa extraña sustancia acuosa no podía hacer uso de su boca.
Se sacudió con toda la fuerza que pudo, esperando sacarse todos esos cables que traspasaban su piel. Comenzó a desesperarse cuando vio que sus intentos eran fútiles. Pero si algo caracterizaba a Trunks era el no rendirse. Siguió tirando de los cables con más fuerza hasta que finalmente cada uno de ellos cedió, sintiendo un fuerte dolor cada vez que los desconectaba. Fue entonces que descubrió un último cable, el más importante de todos. El que se adentraba a su nuca conectándose de algún modo con su cerebro. Decidido a vivir o morir en el intento, lo jaló y, a pesar del inmenso dolor que sintió, por fin conoció la verdadera libertad. Libre por fin, fijó su vista al frente para ubicarse en el espacio-tiempo. Estaba en una especie de cápsula de cristal reforzado. No estaba sellada pues la parte de arriba no tenía ningún techo o rejas que impidieran la salida. Haciendo un gran esfuerzo movió los brazos para sujetarse al borde de esa extraña cámara y poder respirar el aire que le faltaba. Sentía claramente el doloroso letargo de sus brazos, pero aún así se incorporó por encima de la cápsula; mira a su alrededor y la sorpresa lo coge con la guardia baja. Miles de cápsulas como la suya están allí, conteniendo cada una cuerpos humanos como el suyo. Cientos de gigantescas torres sostenían miles, no, millones de cápsulas como si fueran racimos de uvas. De cada cápsula, a intervalos breves, surgían corrientes eléctricas que viajaban hacia un reactor principal.
El lugar era muy oscuro y el cielo estaba cubierto por infinitas nubes negras que tapaban completamente la luz del sol, tal como Vegeta lo había descrito antes. El sitio era espantoso y tétrico de verdad. Era el terror mismo. La nocividad del lugar resultaba realmente aplastante.
— ¡Coño de la madre!, y yo pensaba que mi ciudad estaba contaminada...
De súbito, una máquina voladora emergió desde quien sabe dónde, para enseguida acercarse a él. Trunks por su aspecto tan hostil dedujo que se trataba de un enemigo, pero al ver que se abría una escotilla comprendió que no era así. De allí surgió una figura de azul, cabellos azabaches que parecían llamas y una amplia frente. Sí, era el hombre que lo había liberado del letargo. Aunque seguía siendo de baja estatura, ahora era mucho más alto que los cincuenta centímetros que tenía en Matrix.
— Bienvenido al jodido mundo real, insecto — gruñó con su peor cara.
— Podrías darme siquiera una sonrisa para darme la bienvenida — reclamó él.
— Jódete. Yo soy la persona más vil y mala que conocerás en tu vida — señaló con orgullo.
— Bah, eso lo dices porque no conociste a mi ex.
Dicho esto, la nave se acercó y Vegeta tomó a Trunks apoyándolo en sus hombros. Sin perder tiempo lo llevó hasta el interior de la nave. Una vez dentro lo arrojó como un saco de patatas al suelo.
— ¡Hijo de tu madre! — exclamó al golpearse bruscamente contra el piso. Luego intentó incorporarse. Después de un esfuerzo sobrehumano logró hacerlo, enfocando su mirada a través del ventanal principal de la nave. Al tener ahora una mejor perspectiva, sus ojos volvieron a ver lo que ya habían visto antes.
— Cómo puedes ver esta es la realidad, insecto — aseveró Vegeta—. Acabas de despertar del letargo ficticio en que te habían sumergido.
Trunks echó una mirada alrededor, se pellizcó muy fuerte y se dio cuenta de que no era un maldito sueño. Realmente estaba despierto. ¿Ese era el mundo real? No podía creerlo. Una vez más veía a millones de seres humanos encerrados en cápsulas, inanimados, inertes, muertos en vida. Era una aberración horrible.
— ¡Rayos y centellas! ¡Todavía no puedo creerlo! ¡Entonces todo eso de los reptilianos dominando el mundo era cierto!
— No son reptilianos, imbécil.
— ¿Los illuminati?
— ¡Qué no!
— ¿Pinky y Cerebro?
— No, no, no y no, ¡tarado mental! ¡Ya te dije que son máquinas! ¡Las máquinas gobiernan el mundo!
— Madre mía, entonces los Terminators si lograron su cometido. ¡John Connor, sálvame!
— Eres más imbécil de lo que pensaba. No idiota, esa es otra película. Esta es una parodia de Matrix entendiste, de M-a-t-r-i-x — deletreó lentamente —, no de Terminator, ¿quedó claro sabandija?
— Pero me gustaba más Terminator... — esbozó como tímida protesta.
— ¡Ya cállate! Es Matrix la que cumplió quince años, no Terminator, ¡así que te callas o te meto un Final Flash por donde tu cuerpo nunca ve el sol!
— Ya, ya, entendí... pero que genio...
— Esta es mi nave, Shenlong es su nombre — abrió sus manos para que mirara a su alrededor.
Trunks dio un vistazo a toda la cubierta con explícita curiosidad reflejada en sus ojos, los cuales le seguían ardiendo, por causa de usarlos por primera vez en su vida.
— ¡Tripulación! ¡a la sala principal de inmediato! — vociferó Vegeta.
En cosa de unos segundos cinco personas aparecieron allí. Trunks parpadeó para poder mirar mejor pues sus ojos estaban demasiado nublados todavía. Sin embargo, pudo reconocer claramente a alguien que le brindó alegría a su corazón apenas verla. Una linda mujer de cabellos dorados estaba allí, observándolo con la más genuina de las expresiones de cariño. Trunks, por primera vez, sintió que había tomado la decisión correcta al tomar la píldora roja. También estaba una chiquilla de cabellos azabaches y senos inexistentes, un calvito sin nariz, un joven hombre de cabellos azabaches y ojos del mismo color y otro que tenía cara de cerdo. Seguramente su padre o madre amaban más allá de lo prudente a los animales.
— ¡Hola!— saludaron todos a la vez con entusiasmo.
— Hola — saludó él sin la misma energía. Su cuerpo realmente le dolía por todas partes.
— Ven amigo — dijo un joven de cabellos negros, probablemente de la misma edad de Trunks—, yo te ayudaré a recuperar la movilidad normal de tus piernas y brazos con una máquina especial. Es normal que no puedas moverte bien porque al estar inmóvil tanto tiempo en esa cámara los músculos se atrofian — explicó con una sonrisa —. Mi nombre es Goten, un gusto conocerte camarada. Yo soy el operador, es decir, quien envía la señal pirata que logra introducir a Vegeta y Marron en Matrix aunque no estén conectados a través de esas horribles cápsulas.
Dicho esto, el moreno lo afirmó en su hombro izquierdo. Pretendía llevárselo pero la jovencita de cabello negro lo detuvo.
— ¡Ey! Preséntanos a todos primero— reclamó ella alzando un puño.
— Ah, es cierto — dijo Goten llevando la mano que tenía libre a su nuca— esta niñita que ves acá es mi sobrina. Se llama Pan con queso.
— Cuantas veces te diré que mi nombre es Pan, no Pan con quesoooooo, grrrrrrr — gruñó como una loba a punto de cazar una presa.
— Como puedes ver es más gruñona que Shrek y además marimacho — luego se acercó al oído de su acompañante —. Se rumorea que es lesbiana — le cuchicheó al oído.
— ¿Y que te importa si lo fuera? — contestó amenazante.
— ¿Cómo escuchaste? ¿Tienes oído biónico o qué? — preguntó Goten realmente sorprendido.
— Nah, sólo me lavo las orejas, algo que tu deberias hacer más seguido.
— Ups, siempre se me olvida — se rió mientras la vergüenza se adueñaba de él —. Me preocupo más de lavarme a mi amigo de toda la vida.
— ¿Amigo de toda la vida? —preguntó el calvo sin nariz con extrañeza.
— Por supuesto a mi compañero de mil batallas —corroboró Goten.
— Ah, te refieres al pequeñín — señaló Marron.
— ¡Marron! — gruñó ese nombre — ¡No me dejes mal parado ante el público femenino!
— Bah, culpa tuya por salir de la ducha sin taparte.
Tras enfrascarse en dimes y diretes, Goten siguió con las presentaciones.
— Como ya debes saber ella es Marron y fue la encargada de contactarte. También debes saber que es una pervertida adicta al sexo sadomasoquista que además es totalmente fanática de los lemon. Como si fuera poco, ve mas porno que un adolescente de quince años.
— Oyeeeee, no reveles mis intimidades — se tapó las mejillas avergonzada — además sí, soy pervertida ¿y qué? — alzó su mirada con decisión, ya sin taparse los carrillos — ¡a mucha honra lo soy!, me gusta ser así — finalmente sacó su lengua divertida, deshaciéndose completamente de la vergüenza —. Aquel que niegue sus impulsos está negando todo aquello que nos hace humanos — concluyó usando una frase de la película.
Todos se miraron entre sí, para finalmente asentir con una sonrisa.
— Ah se me olvidaba — recordo algo el joven Goten—, Marron también es experta en robar novios. Sobre todo en los fics Trupan.
— ¡Oye, eso no es culpa mía! — se defendió ella.
Una nueva discusión se formó entre Goten y Marron, quienes parecían discutir a menudo. Una vez finalizada el joven pelinegro siguió con las presentaciones.
— El peladito que ves allí y que no tiene nariz se llama Krilin. Tiene una gran ventaja por sobre todos nosotros pues jamás se resfría ni tiene que usar pañuelos para los mocos.
— ¡Hola! — se presentó con una gran sonrisa.
Trunks vio que era de pequeña estatura, incluso mucho más que Vegeta, lo cual lo sorprendió.
— Por último el cerdo con un calzoncito femenino en la cabeza se llama Ulong. ¿ves todos esos moretones que tiene? Se los ha ganado a pulso, pues siempre trata de espíar a Marron y Pan mientras se duchan.
— ¡Ay cállate! — alegó el cerdito parlante — Tú haces lo mismo con Marron sólo que no ha logrado descubrirte.
— Como ves también le gusta inventar historias — explicó Goten con rubor en sus mejillas.
Mientras una nueva pelea se iniciaba entre Goten, Ulong y Marron, el vástago Brief aprovechó de observar nuevamente a todos los miembros de la tripulación. A pesar de sus rencillas todos parecían ser buenos compañeros y amigos. Sin embargo, Vegeta permanecía solitario. Se notaba que no era un tipo que le gustase la compañía. ¿Por qué entonces era el líder de ese grupo?, se preguntó Trunks. Una razón muy fuerte debía tener de trasfondo.
— Bien amigo — interrumpió Goten sus pensamientos tras finalizar su discusión con Ulong y Marron—, el caso es que nosotros te acompañaremos en tu misión. Nuestro jefe, Vegeta, te guiará y te entrenará tal como hizo con nosotros. Pero primero que todo debes descansar y recuperar la movilidad de tus músculos atrofiados — indicó mientras volvía a sostenerlo.
Así, Goten, el que se convertiría en su mejor amigo, lo llevaría al lugar donde podría reposar y recuperarse al mismo tiempo. Sin embargo, Trunks cortó sus intenciones para comentar algo antes.
— Ey, un momento — llamó la atención de todos — ¿Toda mi vida estuve encerrado en esa cápsula? — preguntó con un matiz de temor en sus ojos.
— Desde cuando tenías un año de edad — respondió Pan.
— ¿O sea que todas las chicas que me comí fueron solamente una ilusión? — su voz sonó realmente impactada.
— Exactamente — confirmó Goten.
La faz de Trunks se llenó del más esquizofrénico terror.
— ¿O sea que sigo siendo virgen a los 28? — nombró la mayor pesadilla de cualquier hombre, y no sólo de ellos, sino que de las mujeres también.
— Claro que sí, insecto — cualquiera podría haber dicho que el tono de Vegeta sonó burlón.
— Nooooooooooooooooooooooo, ¡dame la píldora azul por favor! ¡dámela! — le gritó desesperado.
— Demasiado tarde mocoso. Ya estas aquí, ya no puedes volver atrás — sentenció de inmediato.
— Oye desgraciado, nunca me dijiste que no podía volver atrás — lo encaró muy enojado.
— Porque si lo hacía no habrías tomado la pastilla roja — sentenció él tranquilamente.
— Eres un estafador — dijo masticando la furia — ¡Y yo que estaba orgulloso de haberme iniciado tan precoz! Y todo fue una ilusión, buaaaaaaaaa. ¡Me quiero morir! ¡Soy un virgen! — realmente quería cortarse las venas.
— ¡Ejem! — carraspeó Marron — eso tiene solución... — no pudo evitar decirlo. Sus mejillas ardían como el volcán más potente en erupción. De sus ojos salían lindos corazones.
Trunks detuvo todos sus aspavientos, con la sorpresa dominando todo su ser. Esas palabras no parecieron ser una broma. Esa chica realmente lo quería... incluso más que quererlo, hasta parecía amarlo. ¿Pero por qué? Si lo había conocido hacía tan poco tiempo y aún así su mirada expresaba tantos sentimientos por él. Trunks no se lo imaginaba todavía, pero su duda sería aclarada dentro de no mucho tiempo. La observó genuinamente emocionado, advirtiendo cada detalle de su delicada y hermosa cara. Parecía una diosa en la tierra. Una diosa que lo quería genuinamente, sin que él supiera por qué. Siempre había sido demasiado amable con él. Incluso ahora.
— Muchas gracias Marron, pero no es necesario —dijo él con una cálida sonrisa—. Tendré que aprender a vivir con este trauma de la virginidad. Aunque no lo creas te respeto y te estimo demasiado como para usarte para algo así — dijo él con la convicción brotando a través de todos sus poros. Su mirada también expresaba un gran cariño hacia ella.
La chica lo miró muy sorprendida. En ningún momento pensó en ser usada. De hecho, no le estaba proponiendo ningún favor. Ella lo deseaba. Y lo deseaba porque después de haberlo estado vigilando por meses se había terminado enamorando de él. Sin quererlo, pero sin poder evitarlo. El amor era así de impredecible. Bajo las órdenes de Vegeta, Marron había sido la encargada de encontrar a Trunks y de vigilarlo para ver si tenía potencial. Pero nunca pensó que al velar por él se terminaría enamorando completamente.
Trunks sin siquiera imaginar todo eso, enseguida agregó otra pregunta para cortar el tema y no ser objeto de burlas del resto de la tripulación.
— ¿Hay gente que prefiere seguir en Matrix en vez de vivir la realidad?
— Por supuesto, insecto — por la última palabra usada quedó claro quien fue el que respondió—. Hay gente para todo. No muchos están dispuestos a desconectarse del sistema porque son tan desesperadamente dependientes de internet, ejem, digo de Matrix, que pelearán por protegerla.
— Ya veo — comprendió el de cabello lila.
— Por eso debemos enfocarnos en liberar a las personas que nos pueden ayudar en nuestra causa, tal como lo hicimos contigo. Lo que la gente es en Matrix demuestra también sus reales deseos y tendencias. Por lo mismo, debemos elegir a las personas que nos pueden ayudar a salvar a toda la humanidad. Ellos son la última esperanza. La razón por la que luchar vale la pena. El motivo principal por la que Matrix debe ser destruida. Ellos hacen que vivir tenga sentido.
— ¿Quienes?
— La gente que deja reviews. Ellos son la esperanza de la humanidad, Trunks.
El susodicho asintió completamente de acuerdo.
— ¡Pues muy bien! ¡Tenemos que hacerlo! — exclamó el hijo de Vegeta con renacientes bríos. La energía de la virginidad destellaba por todo su cuerpo.
— ¡Así se habla! — lo apoyaron todos realmente animados, mientras daban gritos de emocionado júbilo.
Trunks aún no lo sabía, pero casi todos en aquella nave lo consideraban el elegido. Todas las esperanzas estaban puestas sobre sus hombros. Aquel que lograría acabar con la demoníaca Matrix y el dominio de las máquinas era él. El único hombre con el potencial suficiente para vencer al agente más poderoso que jamás haya existido, Freezer, era él. ¿Pero logrará hacerlo realmente?
Continuará.
