Capitulo IV.

— Si… claro mamá… ahora inventare algo… nos vemos en el hospital… adiós… -colgó-

— ¿Que dijo tu madre inu? -pregunto kag- ¿Cómo esta tu abuelo?... –pregunto preocupada-

— En lo que cabe… bien… tenemos que inventar algo para irnos… -le dijo pensando en algo-

— Pero… ¿Qué decimos?...

— Ya sé... ven… -la tomo de la mano para subir con ella a la tarima donde estaban los músicos tocando- su atención por favor…

Todo el mundo dejo de bailar y los músicos dejaron de tocar al escuchar la fuerte y ronca voz de inuyasha salir de los amplificadores…

— Les comunico que con mi esposa nos retiramos de esta fiesta… -dijo tajante inuyasha mientras tomaba a kagome de la cintura-

— Pero ¿porque?

— Como es posible esto...

Se escuchaban ese tipo de susurros y demás en el salón…

— Lo sentimos… pero… como comprenderán… es muy tarde y quiero estar a solas con mi esposa… -dijo mientras le daba un pequeño mordisco en el cuello a kagome-

— ¡Inuyasha! –lo reprendió kagome dándole un pequeño empujón por lo dicho recientemente-

— Nos retiramos… que sigan disfrutando de la fiesta damas y caballeros –dijo para finalizar y bajar de la tarima junto con kagome-

Al estar ya fuera kagome comenzó a retarlo por lo que había dicho…

— ¡¿Cómo se te ocurre decir ese tipo de cosas?! –le gritaba al estar ya en el estacionamiento-

— No grites… -le dijo- Dime… ¿de que otra manera una pareja de recién casados sale de su recepción? –Le dijo mientras sacaba las llaves de su auto-

—bu… bueno… no se…

— Vamos… súbete… -le dijo al quitar la alarma se su auto-

— ¡¿Tienes un BMW?! –Pregunto, ya que su sueño era subirse a uno-

— Fue mi regalo por salir bien en la Universidad… Nunca me eche un solo ramo mientras estaba estudiando… Además como ahora estoy haciendo la practica… necesitaba en que movilizarme -le dijo mientras el se subía al auto-

— ¿Por qué tu auto esta aquí y no en tu casa? –le pregunto al tomarse el vestido y subirse al auto-

— Porque se suponía que después de la recepción, yo con mi querida esposa nos iríamos al aeropuerto en mi auto para nuestra luna de miel de una semana… -le dijo poniendo el auto en marcha-

— Ahhh…

—Primero iremos a mi casa para cambiarnos… tu te pondrás algo de mi madre… No te preocupes… creo que son de la misma talla… -le dijo al ver al cara de kagome-

— De acuerdo…

Cuando iban en el auto, inuyasha trato mas de una vez de tocarle una pierna a kagome… pero esta no lo dejo, simplemente estaba muy preocupara por el abuelo de inuyasha como para dejar que el se tomara esas libertades de matrimonio…

— ¡Ya te dije que pares inuyasha! –Le dijo kagome-

— Oh ¡esta bien! –Dijo con resignación-

— ¿Cuánto falta? –Pregunto ya que llevaban un buen rato en el auto-

— Nada… ya llegamos –dijo mientras paraba frente a unos grandes portones-

Ambos al estar frente a la casa, bajaron del auto e inuyasha abrió la puerta… subieron por las largas escaleras y fueron directamente a la habitación de los padres de él.

— Elige lo que más te guste… Nos vemos abajo, me voy a cambiar… -dijo para salir de la habitación para dirigirse a la de el-

Kagome abrió el closet y vio que había una variedad de vestidos colgados, abrió los cajones y vio camisetas de manga corta, larga y tirantes, también había pantalones. Primero se probó un vestido hasta la rodilla de color negro… luego una falda con una camiseta de tirantes… después unos pantalones con un una polera manga corta, hasta que al fin se decidió por una falda cuatro dedos sobre la rodilla y una chomba larga color fucsia que encontró en el ultimo cajón, las mangas eran largas hasta cubrirle los dedos y tan larga que le llegaba un poco mas debajo de la cadera, que es en donde se ajustaba la falda. Se soltó el cabello que le llegaba hasta un poco mas abajo de la cintura, usaba unas medias transparente que le llegaba a la mitad del muslo no tuvo necesidad e quitárselas, de quedo con los zapatos, que tenían dos cordones que se enrollaban en la pierna y se amarraban cuando ya no daban más, eran blancas y con un moderado tacón.

— ¿Estas lista? –Pregunto inuyasha desde afuera- te has demorado mucho…

— Si, pasa… -le dijo mientras se acomodaba el cabello-

Inuyasha entro con unos jeans de mezclilla, una camiseta manga larga color negras ajustada, con la cual se marcaban su abdomen bien trabajado, y en una mano la chaqueta de cuero color café oscuro, estaba con el cabello revuelto y húmedo, no como en la boda, que lo tenia seco y ordenado, también unas zapatillas blancas.

Cuando entro por completo a la habitación los dos se quedaron mirando, kagome no podía creer lo que sus ojos estaba viendo, inuyasha se veía completamente guapo, e inuyasha tampoco … no podía creer que kagome tuviera esas piernas bajo el vestido de novia.

— Se ve tremendamente guapa señora Taisho… -le dijo con un tono seductor-

— Muy chistoso… -le dijo mientras le mostraba una sonrisa- ¿Nos vamos? –Pregunto - Oye… Si no dejas de mirarme me voy a gastar –le dijo divertida al ver que no le quitaba los ojos de encima-

— ¡Dios nos libre de eso!... –le dijo riendo- vamos…

— Si… -dijo para después seguirlo fuera de la habitación-

Apenas subieron al auto inuyasha no trato de tocarle las piernas, aunque estas están ahora mas expuestas que con el vestido de novia y tampoco dijo ni una palabra además de "ponte el cinturón" además de eso, todo fue normal. Apenas llegaron al hospital inu llamo a sus padres para saber en que habitación estaban…

— ¿243?... Si… ahora subimos… -dijo inuyasha- Vamos…

— ¿Cómo esta inu? –Pregunto kag después de que inu pusiera la alarma del auto-

Inuyasha no le dijo nada hasta estar ya dentro del hospital y esperando el ascensor.

— El doctor dice que esta estable… pero aun no reciben los exámenes… -le dijo cuando ya estaban en el ascensor-

— Tranquila… va a estar bien… -la tranquilizo inuyasha- mi abuelo se a librado de peores… créeme… -le dijo con una sonrisa- tranquila…

— Esta bien…

Cuando entraron a la habitación 243 lo primero que izo kagome fue corre a abrazar a su padre mientras inu le explicaba el porque kagome tenia su ropa, lo cual a ella no le importo ya que lo que la muchacha llevaba ella no había podido ponérselo hace el invierno pasado.

— ¡Era mentira papá! –le dijo kagome- Y nunca e estado con nadie…

— Ya lo sabia kagome… -le dijo su padre mientras la abrazaba-

— Tranquila cariño… ya veras como todo sale bien… -le dijo su madre-

— Yo no quería que pasara nada… -dijo en un susurro-

— Tranquila muchacha… mi padre es fuerte y se que saldrá adelante –le dijo el papa de inu-

— Ya te dije que no lloraras… tu linda carita se va a estropear antes de lo planeado… -le dijo inu-

—… -no dijo absolutamente nada pero se sonrojo notablemente-

— Disculpen… -dijo un anciano, el cual se veía notablemente mayor, tenia el cabello repleto de canas, incluido el bigote- Llegaste inuyasha… -dijo sorprendido el doctor-

— Hola Mioga… -le dijo inuyasha para luego dirigirse a el para saludarlo-

— Hola hijo… dime… ¿Quién es esa linda Jovencita? –Pregunto al ver a kagome-

— Es mi esposa… -le dijo inuyasha-

— A si que tu eres la primera Higurashi… -dijo el anciano-

— Si señor…. Mucho gusto… kagome higu… Lo siento, quiero decir… kagome taisho… -dijo con una sonrisa y sus mejillas sonrojadas-

— Mucho gusto niña… -le dijo- ahora a lo que vine… tengo los resultados de los exámenes que le practicamos… pero antes necesito revisar a Totosai, por favor salgan… -les pidió-

—De acuerdo… -dijo el papa de inu para luego retirarse de la habitación junto con los demás-

Cuando ya todos hubieron salido de la habitación, Totosai abrió los ojos…

— ¿Cómo te siente? –Le pregunto Mioga-

— Mejor que nunca… -Le dijo- Mioga… tengo que pedirte un favor…

— ¿De que se trata…?

Continuaraaa!!