Capitulo VI.
— Es… ¡Es precioso inuyasha! –Dijo kagome al ver el lugar donde con tanto misterio la llevo inuyasha-
— A mi me encanta este tipo de lugares, por eso dije que si tenia que casarme con una extraña, yo elegiría el lugar de la luna de miel… -le dijo con una sonrisa al ver como el rostro de su esposa estaba completamente iluminado-
— Me encanto inuyasha –le dijo para luego darle un beso en la mejilla- gracias…
— Vamos a instalarnos kagome… -le dijo para luego tomarla de la mano y guiarla hasta el hotel-
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— ¿Puedo ayudarles en algo? –Pregunto un joven unos 3 años menor que inuyasha, cabello negro y corto, de ojos azules y piel bronceada-
— Si… hay dos reservaciones a nombre de Inuyasha Taisho… -le dijo mirándolo con enfado ya que ese hombre no dejaba de miara a kagome-
— Enseguida señor… -le dijo el muchacho- Mi nombre es kouga… ¿y el tuyo preciosa? –le pregunto a kagome con una mirada picara-
Kagome se sonrojó ante aquel comentario y lo único que se le viene a la mente es su nombre de soltera…
— Kagome… Kagome Higu…
— Kagome Taisho… -la interrumpió inuyasha al darse cuenta de lo iba a decir-
— Con que son hermanos… dime… ¿te molesta si invito a tu hermana a tomar un jugo esta tarde? –Pregunto con una sonrisa y al mismo tiempo entregaba las llaves de las habitaciones-
— No es mi hermana… es mi esposa… -le dijo con una mirada que daba escalofríos-
Su… su esposa… kouga no lo podía creer… como una mujer tan joven y hermosa iba a estar casada con un sujeto tan… tan… AHH no lo podía ni pensar en ello… pero no se quitaba de la cabeza que al menos un beso le robaría a esa mujer… costara lo que costara.
— Ten tu llave… -le dijo a kagome mientras se la entregaba-
— ¿Por qué habitaciones separadas? –pregunto kagome de repente-
— Porque tengo un trato con tu padre kagome… -le susurro sin quitar la vista de kouga-
— ¿No se supone que están casados? –pregunto de inmediato kouga con extraño brillo en los ojos-
— Es verdad inuyasha… pide una recamara matrimonial… -le dice kagome completamente sonrojada-
— Kag… Kagome –dijo inuyasha- bien… cámbieme la reserva por una matrimonial… -le ordeno inuyasha a kouga, quien estaba furioso por su comentario-
— Lo siento… pero no quedan habitaciones matrimoniales… -mintió kouga-
— En ese caso… tenga las llaves de sus habitaciones… -dijo dejándolas sobre el mesón- iremos a otro hotel… gracias… vamos kagome… -le dijo inuyasha para comenzar a caminar fuera del hotel-
No… no podía dejar que se fueran… así no podría ver a kagome en la piscina con bikini… tenia que hacer algo… y rápido…
— ¡Que suerte tienen! Se acaba de desocupar una habitación –mintió nuevamente para aprovechar con unos clientes, afortunadamente un hombre y una mujer, bajaban para hacer entrega de sus llaves, las cuales obviamente eran separadas ya que no se conocían-
— Mira tú… -dijo inuyasha con cinismo y una sonrisa en los labios-
— Ya inu… pide la habitación ya que estoy muy cansada… -dijo para luego dar un bostezo- por favor…
— Esta bien kag… -le dijo suavemente- ya la escuchaste –le dijo a kouga tajante- a trabajar…
— Si señor… -dijo haciendo los tramites y sacando la llave de la recamara- aquí tienen… dijo entregándosela de mala gana a inuyasha- Te veo en la tarde kagome –le dijo con una sonrisa-
— Esta bien kouga… -dijo kagome antes de que las puertas del ascensor se cerraran con ella e inuyasha dentro-
Mientras estaban en el ascensor, kagome no podía dejar de pensar que en dos semanas mas le llegaría su periodo… y que lo mas seguro es que ya estaba en sus días fértiles, estaba ovulando… no podía creer que hasta su ciclo menstrual estuviera en su contra… estaba hecho... en esa semana tendría que quedar embarazada, y si no, le quedaba una semana mas donde seguramente podría estarlo… pero la pregunta que la atormentaba desde que salio del hospital junto con inuyasha… ¿Cómo haría para acostarse con él? ¡Ella no tenía ni idea de ese tema!
— ¿Kagome? –Le pregunta inuyasha al estar ya en la puerta de su habitación-
— ehh… ¿si inuyasha? –Respondió confusa luego de salir de sus pensamientos-
— ¿No querías descansar? –le pregunto al abrir la puerta- puedes hacerlo… toma un baño y luego duerme un poco, porque a la noche tu y yo vamos a salir…
— ¿A dónde inu? –Pregunto curiosa luego de dejar su maleta sobre la cama-
— Es una sorpresa… solo te digo que te pongas un vestido elegante, sensual y cómodo – Le comunico con una sonrisa picara- yo estaré en la piscina por si nenecitas algo… -le dijo sacando su traje de baño-
— Esta bien…
— Arregla tus cosas mientras yo me cambio en el baño, después tendrás la habitación para ti sola… -dijo cerrando la puerta del baño-
— Prefiero ir contigo a la piscina… -murmuro para si misma- y eso es lo que are… -dijo mientras sacaba sus traje de baños…- sabia que mamá pondría algo como esto… -dijo sonrojada al ver el conjunto imagen al final- lo usare hoy… estoy segura de que después no podré hacerlo -dijo en un susurro-
— ¡Es todo tuyo cariño! –Le dijo inuyasha que salio del baño con una traje de baño rojo a la cadera, lo cual le permitía ver sus entradas, a causa de sus ejercicios, y su abdomen bien formado y trabajado, al igual que sus brazos, los cuales no estaban por reventar de músculo, eran mas bien normales, pero fuertes-
Hecha un manojo de nervios revolvió la maleta para que no encontrara el conjunto que planeaba utilizar esa noche.
— ¿Qué haces? .pregunto inuyasha-
— Na… nada inu… -dijo nerviosa- ehh… espérame un momento que también quiero ir a la piscina… -le dijo agarrando sus cosas y metiéndose en el baño-
Luego de 10 minutos en el baño kagome sale con un bikini color café oscuro, que contrastaba perfectamente con su piel blanquecina, el bikini en la parte de superior tenia mostacillas de color celeste, las cuales en ambos lados formaba una flor, y en la parte inferior, al igual que en la superior, tenia mostacillas celestes, solo que en este caso eran pequeños conjuntos de mostacillas que formaban círculos al lado izquierdo del bikini.
— Una completa diosa… -dijo inuyasha para luego chiflar como los hombres en la calle al ver una muchacha guapa…-
— Gra… gracias… -dijo sonrojada para dirigirse a su maleta para sacar un vestido de plata del mismo color del bikini, solo que estaba mezclado con celeste, el vestido le llegaba hasta la mitad de sus muslos, y así poder dejar que inuyasha viera sus bien formadas piernas- No… ¿nos vamos? –Pregunto al terminar de amarrarse su cabello en una coleta alta-
— Por supuesto… -le dijo inuyasha para colocarse una camisa blanca sin mangas, abierta- casi me olvido de esas piernas que tienes… -le susurro al estar en la puerta de la habitación, para luego darla vuelta y darle un beso, el cual se iba profundizando a cada segundo…-
Continuaraaa!!
