Capitulo VIII.

Desde que la dejo en la piscina, no lo vio más, se preparo para dormir, se coloco el conjunto que le empaco a su madre, estaba con una batita color negro transparente que le llegaba hasta las caderas, se sujetaba por tirantes en los hombros, y se abrochaba justo en medio de sus senos, dejando así su abdomen completamente descubierto. Las braguitas eran casi diminutas, los tirantes llegaban justo a las careras y dejaba casi expuesta su entrepierna.

Dejo su cabello suelto, el cual llegaba hasta un poco más debajo de su cintura, lo cepillo cuidadosamente, ese cuidado desapareció al mirar su cuerpo en el espejo, estaba completamente irreconocible, además del conjunto… se había maquillado de una forma que no hacía muy habitualmente… no parecía tener 16 años… parecía mayor… pero no tanto… de unos 20, no mas…

— No… ¿No será muy revelador? –se pregunto al mirarse en un espejo de cuerpo completo-

— No lo creo cariño –le susurro alguien al oído- mas bien… te vez squisito1–le dijo inuyasha en italiano al tomarla por la cintura-

— Inu… Inuyasha…

— Si affetto2 –le dijo colocando su rostro en su cuello para comenzar a dar pequeños mordiscos en el-

— No… no sabia que ya estabas en la habitación… -le dijo sonrojada-

— Entre cuando te cepillabas de cabeza… -termino para comenzar a besar su cuello-

Non posso lasciare così questo3

— ¿Qué…? –Pregunto kagome al sentir que la tomaba en sus brazos y la llevaba a la cama-

Inuyasha al dejarla en la cama, se sentó a su lado y la contemplo, estaba para hacerle el amor salvajemente, sin contemplaciones, pero, ¿seria capas hacerlo?

— No puedo… -dijo inuyasha-

— ¿Por qué inuyasha? –pregunto kagome al incorporarse en la cama junto a el-

— No puedo embarazarte kagome… no es justo… -le dijo apoyando sus codos en sus piernas y sujetando su cabeza con las manos-

— ¿De que estas hablando inuyasha? –le pregunto al no entender, ¿No se suponía que solo ella i Totosai sabían de su intento de embarazarse?

Inuyasha solamente le tomo las muñecas para apoyarlas en la cama, y así poder colocarse sobre ella.

— ¿Es que no entiendes? ¡Lo de mi abuelo fue una farsa! –Le susurro a centímetros de sus labios-

— Una… ¿Una farsa? –Repitió ella en un susurro, el cual no termino ya que inuyasha, la beso ferozmente-

Lo miraba con los ojos dilatados… mientras se besaban ambos no podían dejar de mirarse a los ojos fijamente… poco a poco kagome fue cediendo a los deseos de inuyasha y cerro los ojos, momentos después el también lo izo. Se besaron con una pasión que ni kagome había experimentado antes ni inuyasha había sentido con alguna de sus amantes… el separo sus labios de los de ella para contemplarla… estaba con la respiración agitada, sus mejillas sonrojadas, sus labios hinchados y por ultimo, sus hermosos ojos cerrados, los cuales a medida que su respiración se fue calmando, se fueron abriendo.

— Tú… ¿Tú estabas de acuerdo con eso? –le pregunto luego de un momento de silencio-

— Mioga me comento el plan de mi abuelo –le dijo, estando aun sobre ella- el quiere castigarte por lo que hiciste… lo que si paso en verdad, es que le dio ataque respiratorio, pero estaría como Tuna al día siguiente… ya le habían ocurrido antes esos ataques… -le comento, saliendo un poco de la conversación-

— ¡O sea que si estuviste de acuerdo! –le grito enfadada-

— Al principio si… ¡quería que fueras mía kagome!… ¡mía y de nadie más! – le susurro-

Kagome lo vio con los ojos dilatados…

— Estoy enamorado de ti desde el verano kagome… por eso no me quería casar con una desconocida, que por suerte, terminaste siendo tu… -confeso con una sonrisa en los labios-

— Inuyasha yo… -no podía decir nada… estaba en shock… era como si su mente quedara en blanco…. Lo único que pudo hacer fue besarlo-

Luego de ese beso inuyasha no pudo resistir a colar sus manos por su espalda o comenzar a tocar esa piel tan suave que pudo sentir en la piscina, solo que en estos momento mas suave que antes, al no estar mojada.

— Yo tampoco eh podido sacarte de mi cabeza inuyasha –dijo kagome acompañado por un gemido al sentir una se las manos de inuyasha coladas bajo la tela y tocando uno de sus senos-.

— En ese caso esto no esta mal cariño… -dijo el levantándose para quitarse la camisa-. ¿De verdad quieres esto kagome? –le pregunto al colocarse nuevamente sobre ella-.

— Si inuyasha… quiero ser tuya… quiero consumar el matrimonio… -le dijo con los ojos cerrados y con un suspiro que salía de sus labios-.

Solo ese pequeño comentario izo que inuyasha se olvidara de todo y poder comenzar a hacerle el amo… comenzó con unas lentas caricias por su cuerpo, el cual encontró exquisitamente suave… mordió su cuello para luego escuchar un gemido de parte de su esposa.

— No sabes todo lo que soñé con tu cuerpo estos meses que no pude verte… -le dijo mordiendo su cuello-

&&&

En un departamento de la ciudad se encuentra un hombre y una mujer hablando muy seriamente.

— ¿Estas completamente segura? –Pregunto un hombre con el cabello negro, largo y oscuro, de piel blanca como la nieve y ojos sombríos-

— Ya te dije que si Naraku… -le respondió una mujer de cabello azabache, largo hasta las caderas y completamente liso, piel tan blanca como el hombre y ojos color café oscuro y sin muestra de sentimiento alguno- Inuyasha esta en Acapulco, México, con su esposita –dijo esto ultimo con sarcasmo-

— Mira kikyo… si este plancito tuyo no resulta, ya sabes como reacciono linda… -le dijo alzando la vos-

El, al terminar de hablar se escucho un llanto en todo el departamento.

— No podías quedarte callado… despertaste al mocoso… -le dijo levantándose del sofá-

— Lo siento cariño… -le dijo con una sonrisa cínica al verla de regresó con un niño en brazos-

El pequeño era de piel blanca, más o menos morenita, y desde lejos se podían ver sus grandes ojos, ya abiertos, de color ámbar.

— Te ves muy bien de mamá kikyo… jajaja –dijo riendo cínicamente-

— Cállate –le grito de repente- tu muy bien sabes que yo no quería a este mocoso… -dijo mientras lo dejaba en el suelo para que caminara-

— Lo se… pero el mocoso en estos momentos nos beneficia mucho… -le dijo mientras se agachaba para recibir al niño que se acercaba a el caminando- ¿Cuánto tiene ya? ¿Un año cuanto?

— Un año y 4 meses… -le dijo sin tomarle importancia-

— mira tú –le dijo ya derecho y con el niño en brazos- o te encariñas con el, o te pones a practicar y asimilas que lo quieres, si no, inuyasha no querrá soltar ni un solo peso… ¿entendiste? –le dijo amenazante-

— Si naraku… -dijo mientras miraba hacia otro lado-

Continuaraaa!!