Capitulo 05- Silencio

Con una alegría que de cierta forma no alcanzaba a comprender, Ino se arreglaba antes de ir a ver a Naruto; en realidad no era nada importante, y podría haberse ido directamente desde el negocio de sus padres a la casa del Naruto para la comida a la que la había invitado, pero por alguna razón había decidido primero pasar a arreglarse. Un buen baño y luego… y luego ahí estaba, con la toalla alrededor de su cuerpo aun húmedo, insegura de que ponerse. Una parte de su mente no dejaba de preguntarse una y otra vez el porqué de esa indecisión, si no tenía la más mínima importancia lo que usase, inclusive podría ir vestida con su uniforme ninja habitual…

"No es nada en especial, solo que no puedo andar desarreglada, solamente eso…"

Con esa frase rondando su mente, tratando sin darse cuenta de restarle importancia al asunto, Ino revisaba su ropa con una sonrisa en el rostro; falda o pantalón era el dilema. Y solamente por ese dilema seguía desnuda, revisando su ropa insegura. Suspirando tomo un pantalón decidiendo que las faldas no eran buenas para ir a comer a casa de un chico… a casa de un chico ¿Qué dirían sus padres si supieran eso? Bueno, una cosa era ir a la casa de Shikamaru o de Chouji, donde sus padres eran buenos amigos de toda la vida; pero algo total y absolutamente diferente era la casa de Naruto, el chico huérfano. Por supuesto que lo relevante no era la propiedad de "huérfano" del chico, sino el hecho de que vivía solo. De todos los chicos de su generación era el único que vivía solo… No, también Sasuke vivía solo.

¿Y qué ocurriría si Ino fuera a la casa de Sasuke? ¿Qué pasaría estando ellos dos solos? Sasuke podría salir de su habitual carácter de hastió por la vida, acercarse a Ino con una gran y encantadora sonrisa, al tiempo que sacaba, de quien sabe dónde, un ramo de violetas. Enormes violetas cultivadas por el mismísimo Sasuke.

"Tuve que esperar a que florecieran… pero quería dártelas desde hace tiempo…"

Y tras esas frases, Sasuke la tomaría en sus fuertes brazos y la besaría con una media sonrisa sínica; y todo ello sin una pisca de sonrojar en su rostro. Tan atractivo y dueño de sí mismo como siempre. Y ella respondería el beso apenada, fingiendo una resistencia solo para ser más atractiva hacia Sasuke. Después de todo ¿Qué es más atractivo para un chico rudo que una chica resistiéndose a sus encantos? Sasuke la besaría con gran decisión, tratando de hacerla que correspondiera el beso, sabiendo que le temía pero que también lo deseaba. Si, sería maravilloso. Ino fantaseaba sonriendo, sentada en su cama, cuando alguien toco a su puerta.

-¿Quién?- preguntó Ino un poco sobresaltada.

-Soy yo, cariño- respondió la voz de su madre.

-Adelante- dijo Ino-. Me estaba cambiando…

Su madre entró, con una sonrisa en el rostro; cerró la puerta tras de sí y luego tomo asiento a un lado de su hija. Le acaricio el pelo aun húmedo mientras la observaba con serenidad.

-¿Y que es todo este desorden?

-Solamente me estaba cambiando- contestó la chica sonriendo.

-Vaya!- exclamó su madre ampliando su sonrisa-. Esto demuestra algo de nerviosismo, no sabes ni que ponerte.

-No, no es eso- replicó Ino con una sonrisa, pero agachando la mirada y sonrojada-. Es solamente que creo que ya he usado toda esta ropa en lo que va de la semana.

-¿Y cuál es el problema?- preguntó su madre sonriendo-. La ropa ya está limpia.

-¡No usare la misma prenda dos veces en la misma semana!- replicó la chica con una carcajada.

-Pero lo haces en tus misiones…

-¡Porque estoy una semana lejos de casa!- contestó ella con un ligero tono de desesperación-. Pero ya encontré que ponerme- exclamó la chica levantándose de la cama.

Con rapidez tomo un pantalón deportivo morado, algo ajustado, y una blusa azul con el dibujo de un sapo en el frente. Tiro la toalla a un lado y de uno de sus cajones saco la ropa interior para ponérsela. Su madre sonrió ante la actitud de su hija: era obvio que estaba fingiendo. Después de todo era su madre y la conocía, aunque su hija empezaba a crecer y a cambiar; debía admitir que dentro de poco su hija cambiaria demasiado como para que pudiera seguir prediciéndola. De hecho, ya empezaba a cambiar y a crecer. En un principio pensó que lo de ser ninja era solamente un capricho de niña mimada, después de todo los hijos admiraban a los padres del sexo opuesto, y su padre era un gran ninja. Pero ahora se había vuelto una ninja oficialmente, y eso la preocupaba enormemente. Y también había otras cosas en las que pensar.

Vio el cuerpo de su hija mientras ella se vestía; observó el pecho ya bien desarrollado de su hija. Tal vez no fuera enorme, pero ya era considerablemente si se tomaba en cuenta su edad; tenía también piernas lindas y largas. Su hija era orgullosamente la más linda de su clase, y ya empezaba a interesarse por los chicos. Bueno, desde siempre le habían interesado, pero ahora entraba en una edad donde las cosas se volvían un poco mas… serias…

¿Qué tanto la absorbería realmente ser una kunoichi? Estadísticamente, en Konoha, ninguna kunoichi tenía una relación antes de los 16 años, debido a que los primeros años de ser ninja realmente las absorbía. Pero no podía estar segura de que eso fuera una regla general. Por lo pronto, lo dejaría pasar; pero no podía dejar de notar que su hija ya empezaba a convertirse en toda una mujer. La chica se dejo el pelo suelto y sonriendo se despidió de su madre.

-Hasta pronto, mamá- dijo la chica alegremente-. Vuelvo en unas horas, solo es una salida rápida…

-¿A dónde vas?

Ino abrió la boca y casi dice a donde iba, pero alcanzo a pensarlo mejor; sus padres no verían bien que fuera a la casa de Naruto sola, pero solamente eran amigos. Así que por lo pronto lo mejor era mentir.

-Voy con Sakura- dijo ella sonriendo.

-Me alegra que sigan siendo amigas- dijo su madre y empezó a recoger la ropa desordenada del cuarto-. Procura no llegar tarde o encontrar una forma de avisarnos; si oscurece tu padre puede pasar por…

-Mamá!- gritó Ino enojada-. No soy una niña chiquita, soy un ninja. Creo que puedo cuidarme sola…

-L-lo siento… no quise…

-Olvídalo- dijo la chica suspirando-. Hasta luego…

Ino dio un beso en la mejilla de su madre y salió del cuarto; la mujer suspiro y se quedo mirando al suelo, la ropa de su hija. Si, estaba creciendo, y mucho más rápido y duro de lo que podría gustarle admitirlo: su hija era una kunoichi. Y como todas las kunoichis no solamente eran una guerrera sino una guardiana; antes que ser protegida, ella protegería a la aldea. Esa era la realidad: su pequeña ya no lo era más. Si, había madurado muy rápido; solo le quedaba confiar en que aparte de haber madurado rápido, hubiera madurado bien…


Naruto termino de lavar los platos con una sonrisa. En realidad, el plural de "los platos" apenas si se podría usar para sus trastes; tenía por costumbre comer fuera, o comer comida instantánea, y hasta hacia poco no había caído en la cuenta de que en realidad carecía de trastes suficientes para invitar a personas a comer a su casa. Por supuesto, nunca había invitado a nadie a comer a su casa. En un pueblo donde normalmente se robaba la comida y todos los chicos lo miraban con desprecio, la idea de tener una fiesta o reunión en su casa nunca le había pasado por la cabeza. Aun no entendía a favor de que milagro lo debía, pero cuando menos tenía dos platos en los que servir la comida. Vasos si contaba con los suficientes, aunque estos eran en exceso fáciles de conseguir.

Reflexionando bajo el mismo hilo se dio cuenta de que en realidad, nunca había tenido visitas en su casa, y últimamente las visitas habían empezado por ser chicas ¿Eso sería una buena señal? Con un poco de suerte podría ser que la siguiente persona que pasara por su casa fuera Sakura…

-Sakura-chan- suspiró Naruto sonriendo, ligeramente sonrojado.

De pronto, el sonido de timbre lo saco de sus divagaciones; con rapidez corrió a abrir la puerta, seguro de quien sería la persona que venía a visitarlo. Al abrir la puerta no se llevo una sorpresa, pero también se podría decir que si se la llevo; boquiabierto, observo frente a él a Ino, quien le sonreía.

La chica vestía un pantalón deportivo morado ajustado, que se ajustaba nítidamente a su figura dejando ver un cuerpo muy apreciable para una adolescente apenas en desarrollo; una blusa azul con un suéter a tono, en la parte de arriba. Libre de maquillaje y con el pelo suelto; Naruto descubrió que la chica realmente era muy bonita. Y esa sonrisa tan tranquila y agradable puso ligeramente nervioso al chico, quien se ruborizo. Curiosamente, ante la reacción de Naruto, la propia Ino se sonrojo.

-¿Es que me arregle mal?- preguntó la chica nerviosa.

-No, nada de eso!- exclamó Naruto como disculpándose por haber permanecido tantos segundos en silencio simplemente observándola-. Te ves muy bien, de veras.

-Gracias- sonrió Ino.

El chico se hizo a un lado e invito a pasar a Ino con total naturalidad; era obvio que para él no significaba nada extraordinario invitar a una chica a pasar a su casa, a diferencia de lo que podría significar para cualquier adulto que dos adolescentes se quedaran solos en una casa. Naruto era un chico tierno e inocente de cierto modo, aunque también tenia su faceta pervertida; pero lo cierto es que no había malicia en su corazón. Ino sonrió y paso con naturalidad al interior de la casa, donde tomo asiento en el único sillón disponible… existente seria más adecuado decir.

Cerrando la puerta, Naruto se giro y se rasco la cabeza, ligeramente nervioso ¿Qué pensaría Sakura si se enterara de que ya dos chicas habían entrado a su casa? Bueno, eso era algo que esperaba Naruto que ella nunca supiera; había cosas que era mejor que nunca salieran a la luz aunque no fueran necesariamente malas…


-¿Comemos?- preguntó Naruto sonriendo-. Me tenias muerto de hambre esperándote…

-Lo siento- dijo Ino un poco sonrojada-. Solo quería… quería arreglarme…

-¿Para mí?- inquirió Naruto con una pequeña sonrisa cínica.

Ino estaba a punto de contestar con cierto enojo negativamente, cuando sopeso mejor la situación. Luego simplemente se levanto, dejando su bolsa a un lado; se plantó frente a Naruto con una sonrisa.

-Sí, para ti…- susurró ella con tono alegre.

-Eh… valió la pena esperar…- sonrió Naruto rascándose la cabeza, con un tono rojo en la cara.

La comida trascurrió con una ligera incomodidad flotando en el aire; los chicos comieron en silencio, dedicándose miradas discretas de vez en cuando. Uno que otro comentario espontaneo, que quedaba acallado por el nerviosismo; una que otra broma, pero nada que rompiera el hielo. Ambos se sentían extraños, se sabían extraños.

"¿Por qué siento esto?" se preguntaba Ino "La tímida es Sakura… yo no soy así…"

"¿Por qué no puedo hacer una conversación" se preguntaba Naruto "el amargado es Sasuke… yo no soy así…"

Y sin embargo ninguno de los dos se atrevía a decir nada; Naruto temía que Ino empezara a preguntarle sobre Sasuke, por eso no estaba seguro de sobre que hablar. Casi todas sus anécdotas interesantes incluían a Sasuke de un modo u otro. Ino por su parte… no quería preguntar sobre Sasuke. No entendía bien nada de lo que sucedía, pero sentía que era un poco inadecuado hablar al respecto en ese momento. Si, Naruto se lo debía, pero… pero era su cita… ¿Cita? Si, lo era; de cierta forma lo era y ella lo había sabido desde el principio. El chico la había invitado a una cita y no podía estar en una cita con Naruto hablando sobre Sasuke. Eso era estúpido y de cierta forma cruel. El motivo por el cual habían terminado en esa cita era en realidad irrelevante, la realidad es que estaba en una cita con Naruto y no podía empezar a hablar sobre otro chico, y peor aún, sobre como conquistar a otro chico…

-¿Te gusto la comida?- preguntó Naruto nervioso.

-Eso debería preguntarlo yo…- sonrió Ino-. La comida la prepare yo…

-Solo quería saber si te gusta como cocinas- dijo sonriendo Naruto.

-¡Por supuesto!

-Porque a mí no me convenció mucho…- añadió Naruto con una sonrisa cínica.

Ino abrió la boca, simulando estar ofendida, pero no pudo evitar soltar una carcajada; Naruto se le unió, dejando su plato a un lado. La chica se estiro con rapidez atraves de la mesa y soltó una bofetada a la cara del chico.

-Grosero- exclamó divertida.

Naruto detuvo su bofetada, pero la chica uso la otra mano y esta vez el golpe asesto en la mejilla del chico, pero era tan débil la intensión que ni siquiera produjo sonido alguno. El chico la soltó y ambos siguieron riendo, volviendo a sus asientos.

-¿Qué sabes tú de cocina si solo comes ramen?- replicó Ino.

-Hablando en serio, se que cocinas de maravilla- asintió Naruto con mirada serena-. Me encantaría tener una comida así todos los días…

-Solo ocupas conseguir una chica que te cocine- explicó Ino con ligereza-. Soy mucho más hábil que las chicas promedio en varios aspectos, pero la cocina no es una de mis fuertes en realidad.

Tras este último comentario, los chicos volvieron a quedarse en silencio; Ino paseo su mirada alrededor, buscando un tema de conversación, pero no estaba segura de que decir; empezó a balancearse sentada en la silla, mientras le dedicaba una mirada interrogativa al chico. Naruto tampoco estaba seguro de que mas comentar, así que sin querer las palabras salieron de sus labios por la presión que empezaba a sentir de estar sentado sin decir nada.

-He estado pensando que tal vez Sasuke…

-No- interrumpió Ino.

-¿Eh?

-No, Naruto- repitió ella sonriendo-. Ahora no, mejor juguemos cartas- sugirió la chica señalando una baraja en el suelo- ¿Esta completa?

-Si… creo…- dijo Naruto inseguro de cuando había adquirido esa baraja y si alguna vez la había usado; no teniendo amigos no tenía con quien usarla.

-Pues juguemos- exclamó Ino levantándose de la mesa y sentándose nuevamente en el suelo- ¿Póker?

-No sé cómo jugarlo…- admitió Naruto sonriendo.

-Entonces 21, es más fácil de explicar- dijo Ino mientras Naruto tomaba asiento frente a ella-. Te daré dos cartas, una abierta, que tu y yo veremos, y una cerrada, que solo tu veras; el punto es llegar lo más cerca de 21 sin pasarte. Después de las primeras dos cartas tú me dices si quieres mas cartas; todas las demás serán abiertas también. Todas valen su propia numeración: el uno vale uno, el diez vale diez. Pero el as vale once o uno, lo que más te convenga, y las cartas con letras también valen diez ¿Entendido?

-Eso creo- asintió Naruto con mirada firme.

-Bien, pues juguemos- sonrió Ino.


Ino no permaneció mucho rato más en la casa de Naruto, debido a que no quería que la mala suerte la alcanzara y su madre se topara con Sakura. Además solo había planeado una comida, y permanecer mucho tiempo más podía resultar perjudicial para sus propios asuntos. Pero debía admitir que en los últimos minutos empezaba a divertirse en serio y era una lástima tener que irse. Sin embargo no tenía mucho de que lamentarse, después de todo Naruto y ella había empezado a ser amigos y seguramente pasarían mucho tiempo más juntos. El chico era muy agradable y ocurrente, pero sobretodo era muy divertido. En la escuela siempre le había parecido un bufón, pero ahora lo veía como una persona realmente original.

-Bien, con esta fueron veinte a una- dijo Ino sonriendo-. La próxima vez deberíamos apostar…

-No es suficiente con la humillación ¿cierto?- replicó Naruto con ligero enfado.

-Exacto- dijo la chica guiñándole un ojo y levantándose.

El chico se puso de pie suspirando y acompaño a la chica hasta la puerta; con una sonrisa abrió la misma y se hizo a un lado, para dejar pasar a Ino. Pero ella permaneció parada donde mismo, sin mostrar ni el más mínimo amago de retirarse. La chica lo miraba fijamente, sosteniendo su bolsa con ambas manos, al parecer un poco nerviosa.

-¿Pasa algo?- preguntó él.

-Me la pase muy bien- explicó ella-. Ojala podamos vernos algún otro día, con más tiempo y no solo una comida…

-Claro- sonrió el chico-. Yo también me la pase de maravilla.

Ino asintió y salió de la casa, dando la vuelta en el umbral de la puerta.

-Ino…- exclamó Naruto cuando una idea invadió su mente y no pudo evitar formular la pregunta-. Venias a hablar de Sasuke ¿Por qué no quisiste que te hablara de él?

-Eres un tonto, Naruto- exclamó la chica sonriendo-. Venía a verte a ti, no a hablar de Sasuke- explicó con naturalidad la chica-. Y no quise hablar de él porque hubiera arruinado nuestra cita…

-¿Cita?- exclamó Naruto confundido.

-Cita- repitió Ino sonriendo.

Sin previo aviso, la chica acerco con rapidez su rostro al de Naruto, quedando ambos a escasos centímetros de distancia; confundido, el chico se quedo paralizado a la expectativa de que era lo que planeaba Ino. Podía sentir su respiración en sus labios, a solo unos centímetros de distancia. Ella sonrió y plantó un beso en la mejilla de Naruto, para después separarse, notoriamente sonrojada pero también exhibiendo una sonrisa.

-Hasta pronto Naruto

-Hasta pronto… Ino- exclamó el chico mientras veía a la chica alejarse con caminar alegre. Ese día había terminado siendo muy raro; pero lo raro no era necesariamente malo. En realidad, lo consideraba un buen día. Su primer cita había sido con Ino, y aunque había sido no del todo satisfactoria, era un magnifico ensayo para futuras citas con Sakura. Y debía admitir que Ino era muy linda, que mejor persona para aprender; un beso de una chica linda era un beso de una chica linda, aunque no fuera Sakura.

Sonriendo, el chico suspiró y cerró la puerta de su casa, preguntándose porque se sentía tan feliz últimamente. La respuesta le llego rápidamente: Ino le alegraba los días últimamente, se los alegraba en serio.

Fin Capitulo 05


Corenote:

Tras algunas semanas sin actualizar, aquí el siguiente capítulo de Best Friends Deal; no había actualizado por el hecho de que me he quedado sin computadora… y sin casa… Lo cual, como han de suponer significa un gran problema para las actualizaciones. Por lo pronto diré que encontré forma de continuar con esta historia con actualizaciones un poco regulares aunque la verdad no tanto como antaño (no sé, yo diría que un capitulo por semana o semana y media).

Me gusto mucho este capítulo, muestra una inesperada cercanía entre los chicos y como pronto a pronto empiezan a darse cuenta de sentimientos por el otro, aunque sin quitar el dedo del renglón de sus verdaderos objetivos: Sakura y Sasuke ¿Qué pasara después de esto? Bueno, depende en gran parte de Ino y Naruto, así que no queda más que continuar leyendo y a ver en que termina todo este embrollo de sentimientos.

Sí, he puesto más personajes en el fic y en este solamente aparecen Naruto e Ino; esto es debido a que quería darles un capítulo entero sin preocuparme de nada más. Tal vez en el siguiente cap veamos que ha pasado con Hinata y los demás…