-¿Estás seguro que podremos escapar por éste túnel?- preguntó Simon observando cuidadosamente la ruta de escape.

-Espero que sí, tenemos que escapar de éste sitio a como dé lugar- comentó Ichigo también observando el agujero.

-Milianna, ve tu primero- dijo Jellal Fernandes tomando el liderazgo del grupo.

La pequeña niña con facciones de gato comenzó a adentrarse hacia las profundidades del agujero en la pared.

-Ahora tú Erza-

Erza observó el túnel un par de segundos, aunque no lo dijera, se notaba que tenía miedo y estaba dudando de dicho plan.

-¿Qué sucede?-

-¿E-es…estas seguro que este plan vaya a resultar?-

Jellal sonrió amablemente para reconfortar a su compañera y extendió su mano para guiarla a la entrada del túnel. Simon frunció levemente el ceño ante dicho gesto.

-Confiemos en Sho, él se esforzó mucho para armar éste plan, no tengas miedo-

La peli-escarlata asintió y también se adentró a las profundidades de dicho túnel, seguidamente cada uno fue adentrándose hasta que al final sólo quedaban Jellal e Ichigo.

-Entra tú, yo vigilaré y luego los seguiré-

Ichigo asintió y se arrodilló para entrar por el agujero pero se detuvo un par de segundos para confirmar por última vez con su mentor sí lo que estaba haciendo estaba bien.

-¿Crees que debería escapar…o debería esperar e intentar hacerme más fuerte para ayudar a todos los demás a que escapen?- preguntó mentalmente el pequeño Quincy. A causa del entrenamiento, la conexión entre Ichigo y Yhwach se volvió mucho más fuerte, ya no había necesidad de entrar forzosamente en su mundo interno para comunicarse con él.

-Es tú decisión, mi deber es entrenarte y ayudarte a sobrevivir….pero tú eres dueño de tus acciones, sí deseas escapar por éste medio hazlo…pero recuerda que es muy riesgoso y…sí los descubren, no estarás preparado para defenderte-

Ichigo suspiró un poco y empezó a recordar algo que había sucedido semanas atrás.

(Hace tres semanas atrás…)

Ichigo se encontraba en la celda con sus compañeros, no faltaba mucho para que comenzaran a trabajar. Pero por alguna razón el anciano Rob lo llamó y le pidió que se sentará a su lado, tenía algo que decirle.

Cómo era usual en el anciano, su saludo fue una cálida sonrisa. Ichigo se sentó a su lado e intentó corresponderle la sonrisa, pero por alguna razón le costaba sonreír de vuelta.

-¿Qué sucede?- preguntó acomodándose en el suelo.

-¿Cómo te sientes?-

-¿A qué se refiere?-

-Me refiero a cómo te sientes al respecto de estar aquí, ¿sigues triste?-

-No…no tengo tiempo de sentirme triste…-

-Lo pregunto porque ya no te he visto llorar más-

-Es por que…tampoco tengo tiempo de llorar, y sí lo tuviera…tampoco lo haría-

-Oh…ya veo…-

Pasaron varios segundos de silencio, hasta que Rob lo rompió diciendo una última cosa.

-Aunque intentes no aparentarlo, estás triste, muy triste….eres un buen chico Ichigo, no te aprisiones a ti mismo-

El Quincy observó al anciano con una expresión de confusión.

-No entiendo ¿aprisionarme en qué sentido?-

-¿Sabes? Aunque ésta sea una especie de prisión, hay formas de ser libre incluso en un lugar así. Mira a Erza por ejemplo, esa sonrisa sólo puede nacer de un corazón libre, aunque estemos aprisionados aquí, podemos ser libres en nuestro corazones-

Ichigo observó a Erza mientras jugaba con Sho y Milianna, realmente el anciano Rob tenía razón. A pesar del lugar tan oscuro en el que se encontraban y de los tortuosos días de trabajo, Erza podía sonreír con una facilidad increíble, a pesar del tormento y la penumbra, la sonrisa de Erza era capaz de romper con eso e iluminar la celda entera, casi cómo la sonrisa de su madre. Era algo que aunque no lo mencionara nunca, lo ayudaba sopesar la tristeza y en ese aspecto, tenía mucho que agradecerle a la niña de cabello rojizo.

El anciano colocó una mano en el hombro del chico y terminó su sermón con unas últimas palabras.

-No aprisiones tu corazón en una celda de rencor y odio, sí haces eso, de nada valdría que halles una forma de escapar de aquí. Aunque te vayas de éste lugar, tú corazón seguirá preso, recuerda Ichigo…el odio sólo corrompe a las personas y finalmente las destruye, no vivas una vida llena de odio y melancolía, sé libre "aquí"- al decir la última palabra señaló al corazón del joven.

Ichigo estuvo a punto de responder pero desgraciadamente llegaron los guardias con herramientas para obligar a todos a que comiencen su rutina de trabajo.

(Tiempo actual…)

-Tendré que dejar para después lo de escapar de esa otra prisión, primero debo escapar de ésta-

-¿Dijiste algo?-

-No, nada-

-Entonces apúrate, en cualquier momento pueden llegar guardias-

Ichigo asintió y empezó a ingresar al túnel pero tras un par de metros golpeó su cabeza con algo, en ese momento escuchó una voz soltar un quejido de dolor, era la voz de Wally.

-Nos encontraron, había guardias afuera y nos descubrieron-

Ichigo dio marcha atrás e intentó salir, cuando ya estaba cerca de la salida sintió una mano que tomó su pie y lo terminó de sacar del agujero.

-Así que tú estás involucrado ¿No te cansas de causar problemas?- dijo uno de los sacerdotes de Zeref mientras levantaba a Ichigo por el tobillo.

Nuevamente Ichigo no tuvo que responderle con palabras, su mirada llena de odio era suficiente respuesta. Uno a uno todos los que intentaron escapar tuvieron que volver a entrar por el mismo túnel que iba a garantizar su huida. El sujeto arrojó bruscamente a Ichigo al suelo, cosa que hizo al pequeño Quincy gemir de dolor.

-¿Creen que pueden escapar tan fácilmente, mocosos? En un momento cómo éste donde necesitamos terminar el R-system cuanto antes-

-Espera...a éste paso nos retrasaríamos y quedaríamos por detrás de lo planeado. Iba a enviarlos a todos a "esa" habitación, pero ¿quién es al que se le ocurrió el plan para escapar? Solamente me llevaré a ese. ¿No somos unas personas amables?-

-Confiesen ¿quién es la mente maestra?-

Erza observó a Sho sollozar y decidió inculparse para proteger a su compañero.

-Yo…-

-Fui yo. Yo hice el plan, y les dije que hacer- afirmó Jellal intentando cargar él con la culpa.

Para ese momento ya Ichigo estaba en pie, casi no escuchó lo que dijo su "hermano mayor". Estaba demasiado concentrado observando a los sacerdotes, en la mirada del peli-naranja sólo había ira y resentimiento.

Uno de los dos sacerdotes sonrió burlonamente y recorrió a todos los niños con su mirada hasta que se detuvo en Erza.

-Ya veo…..pero no fuiste tú. Fue esa chica- dijo señalándola.

-Llévensela- complementó el otro.

Rápidamente uno de los guardias tomó a Erza y comenzó a llevársela.

-No, fui yo, Yo lo planeé, no fue Erza- gritó Jellal en un intento desesperado para que no se llevaran a la chica.

-Dejen ir a Erza- exclamó también Simon.

-Cállense- exigió el sacerdote extendiendo su báculo y lanzando rayos mágicos para silenciar a los desesperados chicos.

-Estaré bien. Es tal y cómo lo dijiste, no estoy asustada en lo absoluto- dijo la pobre niña mientras era llevada por el guardia.

-Erza…- dijo Jellal apretando sus dientes.

Ichigo también empezó a apretar los dientes en señal de ira. Su cruz comenzó a brillar y emitir pulsaciones, estuvo a punto de formar su arco pero Yhwach lo detuvo.

-Detente Ichigo, iniciar una pelea en éste momento es riesgoso, no estás preparado para luchar-

-Pero…Erza, ellos se están llevando a Erza- exclamó mentalmente, apenas pudiendo refrenar su ira.

-Sí y ¿Qué piensas hacer? Sólo puedes disparar seis heilig pfeil, ¿Qué harás después de que llegues a tu límite?-

-Yo, yo….-

-No corras riesgos, no estás listo para una batalla real. Obtén el poder necesario para defenderte a ti mismo y luego piensa en proteger a otros, alguien indefenso intentando proteger a otra persona igual no logrará nada-

La cruz dejó de recolectar Reishi y volvió a su estado normal. Ichigo siguió apretando sus dientes y puños pero ésta vez no a causa de la ira, sino a causa de la impotencia.

(Un par de minutos después…)

El grupo fue escoltado por los guardias a su celda, pero Jellal e Ichigo se rebelaron antes de poder ser forzados a entrar.

El joven de cabello azul le dirigió una mirada al Quincy y ambos asintieron. Jellal golpeó al guardia a su lado y le robó su espada, hiriendo al sujeto en el proceso. Ichigo en cambio formó un arco de reishi y le disparó al guardia que lo escoltaba en el pie, clavándolo al suelo con la flecha de color azul, seguidamente usó sus grilletes para golpear al sujeto en los oídos y dejarlo fuera de combate.

Ambos chicos se observaron nuevamente, sabiendo que ya no había marcha atrás.

-Sabía que podías usar magia- dijo Jellal sonriendo.

-Sólo puedo disparar seis flechas por día-

-Entonces vamos por Erza antes de que se te acaben, tienes cinco más ¿no?-

Nuevamente Ichigo asintió y tomó la espada del guardia a su lado. Sin perder tiempo los dos partieron a rescatar a su compañera.

/Cámara de tortura/

-O-oigan ¿qu-que hacen? ¿Cómo se atreven a rebelar…ugh..-

-Detengan a esos mocos..agh..-

Ichigo y Jellal lograron abrirse paso a través de la torre, para la suerte de ambos no se encontraron con muchos guardias, y con los pocos que se encontraron fueron fáciles de disponer.

-Erza-

-Erza- gritaron Jellal e Ichigo al unísono mientras ingresaban al lugar.

-Desátala, yo vigilaré- dijo el pequeño Kurosaki soltando la espada que había robado anteriormente y formando su arco.

Jellal no necesitó responder. Se acercó al pilar en el que tenían atada a Erza y comenzó a desatarla.

-Oye, resiste-

Cuando logró desatar a Erza, Jellal no pudo esconder su sorpresa o mejor dicho horror ante lo que vio. Habían removido completamente el globo ocular de la niña.

-Tu…tu ojo…-

-¿Qué sucede?- preguntó el Quincy extrañado por la reacción de su compañero.

Al acercarse entendió inmediatamente el porqué Jellal tenía esa expresión de terror en su rostro, el Kurosaki bajó su mirada y cerró sus ojos en un intento por no explotar en cólera.

-¿Qué te han hecho, Erza? ¿Qué hicimos para merecer esto? MALDICIÓN- gritó Jellal lleno de desesperación.

Ichigo se acercó más y colocó una mano en el hombro de su "hermano". Aunque sea un niño, entendía a la perfección la desesperación de Jellal y la impotencia por no haber podido llegar antes, para evitar lo que le hicieron a Erza.

-Cálmate, debemos llevarla a algún lugar seguro-

-Jellal…- susurró Erza apenas comenzando a recuperar la consciencia.

-Erza, despertaste. Ya todo está bien, hemos venido a salvarte-

-¿C-cómo?-

El joven Fernandes ante la pregunta subió su mirada y observó a Ichigo antes de responder.

-Ichigo usó su magia-

-¿Ma-magia?-

-Después te explico, primero debemos salir de aquí…ya sólo me quedan dos disparos-

-Sí, vamos- respondió el peli-azul levantando a Erza y caminando hacia la salida.

Los tres niños salieron de la cámara y empezaron su huida, para su mala suerte, una de las maquinas centinelas invocó a las tropas mágicas.

-Ya no hay marcha atrás, sólo nos queda luchar-

-¿Luchar?-

-Sí, tenemos que luchar por nuestra libertad- complementó el peli-naranja.

En ese instante se formaron una serie de círculos mágicos alrededor de los niños y las tropas mágicas empezaron a emerger de dichos círculos.

-Demonios, son las tropas mágicas-

Ichigo disparó una flecha a uno de los cuatro carceleros. Quizás fue la adrenalina del momento o quizás fue el deseo de evitar que le hicieran más daño a sus compañeros, e incluso pudo haber sido simple instinto de supervivencia pero disparó la flecha justo en la cabeza de la criatura, matándola en el proceso. Igualmente disparó su última flecha con intenciones homicidas a otra de las tropas mágicas, pero ésta vez el proyectil aterrizó en el cuello del carcelero. Ya había llegado a su límite, intentó usar la espada pero fue alcanzado por un ataque y voló un par de metros en el aire, Jellal aprovechó que las dos criaturas restantes estaban distraídas y atacó con su espada cercenándole un brazo a una, luego osciló la gran hoja sobre su cabeza haciéndola aterrizar en el tórax de la criatura restante.

-¡ICHIGO!-

Rápidamente tomó nuevamente a Erza y comenzó a acercarse al inconsciente Quincy. Aunque acabaron con el cuarteto de tropas mágicas, aún había un guardia oculto, éste aprovechó que el peli-azul estaba distraído y lo golpeó con su báculo en la cabeza dejándolo inconsciente.

(Dos horas después….)

/Bloque de celdas/

-Me pregunto sí Erza estará bien…..-

-Abuelo Rob, volviste vivo de esa habitación, ¿verdad?... ¿que se supone que es ese lugar?-

-Erza estará bien. Mientras tengas un corazón fuerte, ellos no podrán robar tu alma- respondió el anciano intentado calmar a los preocupados niños.

-¿Qué se supone que signifique eso?- preguntó Simon sin poder entender a qué se refería Rob.

-Entra- gritó un guardia abriendo la celda y lanzando a Erza en el interior.

-Erza- exclamó Simon acercándose a la lastimada niña.

-Es hora de trabajar- profirió uno de los guardias entrando con una carreta llena de diversas herramientas.

-Hey, ¿Dónde están Jellal e Ichigo?-

-Déjenla. Simplemente alégrense de que está de regreso y con vida-

-Pero….-

-Deben haberlos tomado de reemplazo-

Sho al ver el estado de Erza no pudo soportar más y sufrió una crisis, comenzando a sollozar.

-No más….ya no puedo soportar más esto- gritó el chico entre sollozos.

-Silencio- amenazó un guardia.

-Cálmate Sho-

-Todo va a estar bien, estoy a aquí a tu lado- dijo Rob en un intento de calmar al pequeño niño.

Erza en su estado de semi-inconsciencia recordó las palabras que dijeron Jellal e Ichigo cuando la rescataron.

-"Sólo nos queda luchar"-

-"Tenemos que luchar por nuestra libertad"-

En una repentina explosión de furia, ira y valor. Erza tomó una pala de la carreta de herramientas y atacó a ambos guardias.

¿Pero qué…-

-¿Qué estás haciendo?-

-SE ESTÁN REBELANDO- gritó uno de los guardias antes de quedar totalmente fuera de combate.

-Erza, ¿Qué estás?- trató de preguntar Simon pero fue interrumpido por la niña de cabello escarlata.

-Tomen sus armas. Sí seguimos obedeciendo o huimos, nunca seremos libres…sólo nos queda luchar...-

-...Tenemos que luchar por nuestra libertad, álcense y peleen- gritó Erza, cosa que causó que los demás prisioneros se unieran en un grito de batalla en pos de su libertad.

(Un tiempo después….)

/Cámara de tortura/

-Oigan mocosos, ¿saben lo sagrado que es el proyecto de construir el R-system?-

-Cuando esta torre esté lista, todos ustedes irán al "paraíso"-

-¡El R-system resucitará a nuestro dios!-

-Cállate cerdo…- bramó Jellal entre la lluvia de electricidad que recorría su cuerpo.

-¿¡Que dijiste!?-

-Déjalo, ésta tarde tendremos que ayudar a suprimir la rebelión-

-Cuando….cuando me libre de éstas…de estas ataduras, pondré una flecha entre tus ojos- dijo Ichigo también recibiendo las descargas de electricidad.

Repentinamente las descargas se incrementaron por un momento hasta que finalmente cesaron, dejando a ambos chicos al borde de la incosciencia.

-Continuaremos la ceremonia las veces que sea necesario hasta que aprendan a reverenciar a nuestro dios Zeref- dijo uno de los sacerdotes antes de marcharse.

-Oye….Jellal… ¿estás bien?-

-Sí…. ¿tú?-

-Igual…-

¿Dios? …..yo no necesito algo así. No necesito un dios que ni siquiera puede salvar a unos niños…-

Ichigo hizo silencio al escuchar esas palabras salir de los labios de Jellal, aunque no lo expresara, en cierto aspecto también se sentía igual. Después de todo, Yhwach según lo que le había dicho era una especie de dios…un dios que permitió que su madre muriera y que él terminara en esa infernal torre.

-Lo odio…-

-Odia…-

-Odio todo…a ellos y a su dios, todo lo de éste mundo…-

-Odia…y yo devoraré ese odio. El odio de las personas me hace más fuerte-

Jellal comenzó a escuchar una extraña voz femenina. Ichigo por su parte sintió una energía muy extraña rodeandolo, no era Reishi, ni Reiatsu, ni nada parecido.

-¿Quién eres?- preguntó Jellal observando a su alrededor.

-Que sujetos tan divertidos. Estoy justo aquí en medio de ellos, ¿Y aún se molestan en resucitarme? ¿En darme un cuerpo?- dijo la extraña voz.

-¿Dónde estás?-

-No importa qué tan ferozmente crean, ninguno puede sentir mi presencia sin un fuerte odio-

Una extraña materia negra empezó a caer del suelo y tomar forma humanoide.

-Jellal…tú eres el gran afortunado. Has conocido al dios que ellos tanto adoran… ¡mi nombre es Zeref! Mi existencia es odio puro-

Repentinamente la extraña materia comenzó a envolver a los dos niños.

/En las profundidades del mundo interior de Ichigo/

El extraño ser que se hacía llamar Zeref de alguna forma logró penetrar en las profundidades del alma de Ichigo, hasta el punto en que ingresó a su mundo interno.

La criatura humanoide se encontraba contemplando la ciudad y los rascacielos del lugar, cómo sí estuviera perdida o no supiese cómo llegó a ese lugar. Inadvertidamente entre las sombras se comenzó a formar otra criatura humanoide, ésta siendo Yhwach. El fragmento del rey Quincy que habitaba en el alma del muchacho salió de entre las sombras.

-¿Qué haces aquí?- preguntó formando una gigantesca claymore de reishi en sus manos.

-…-

La criatura no respondió sólo observó al rey Quincy muy cuidadosamente.

-No sé quién seas o qué quieras niña….pero no permitiré que influencies a Ichigo, ya es suficiente dos entidades habitando su alma, cómo para que otra intente hacerlo también. Sal de aquí o pagarás las consecuencias…-

La criatura retrocedió un poco y observó a sus alrededores cómo si intentase encontrar una salida. Yhwach al notar que la criatura no se movía aumentó el agarre en la empuñadura de su espada de Reishi, y seguidamente se precipitó hacia el ente partiendolo por la mitad con su arma.

/Mundo real: cámara de tortura/

La rebelión ya había llegado a su clímax, las tropas mágicas y las fuerzas restantes de los carceleros ya habían sido doblegadas. Los últimos dos sacerdotes tuvieron que refugiarse en la cámara de tortura.

-O-oye, ¿Qué vamos a hacer?-

-Huyamos-

Ambos hombres estuvieron a punto de salir pero Erza estaba entrando en ese mismo instante.

-E-espera-

-Sólo estábamos siguiendo órdenes-

-Fuera de mi camino- bramó Erza antes de agitar sus dos espadas y herir a los hombres.

-Ichigo, Jellal-

Erza se aproximó a los chicos torturados y cortó las cuerdas que los mantenían atados.

-Todo está bien ahora, peleamos tal como dijeron. Simon está seriamente herido y el abuelo Rob me cubrió…hay un gran número de otras personas que sacrificaron sus vidas. Pero ganamos, hemos ganado nuestra libertad, vamos, Wally y los demás han tomado botes, podemos salir de ésta isla- explicó Erza mientras ayudaba a ambos a mantenerse de pie.

-Erza… ¿Qué le sucedió al abuelo Rob?- preguntó Ichigo comenzando a caminar por su cuenta.

-Él…las tropas mágicas comenzaron a atacar y él me protegió, usó magia y….él….él…-

Ichigo apretó sus puños y unas cuantas lágrimas rodaron por sus mejillas, quizás las últimas. Luego comenzó a caminar hacia los sacerdotes que estaban en el suelo, a pesar de sus heridas, ellos seguían vivos. Su cruz empezó a brillar y formó nuevamente su arco, el joven Quincy tensó el arco y formó una flecha, luego apuntó hacia la cabeza del hombre a sus pies. Por alguna razón, tal vez algún último vestigio de misericordia, deshizo el arco y caminó hacia la salida.

-Vamos...debemos irnos…- dijo en voz muy baja, pero audible.

Jellal también se apartó de Erza y caminó por su cuenta.

-¿Por qué no lo hiciste?- preguntó el Fernandes observando al asustado sacerdote.

-Ya disparé seis flechas….te dije que ese era mi límite…-

-Acabo de ver cómo formaste otra-

-Alcancé mi límite…-

Jellal giró su cabeza y observó a Ichigo, en su rostro se formó una sonrisa llena de inconmensurable maldad.

-Esos ojos Ichigo…esos son los ojos de alguien que puede ver la verdad-

El Kurosaki se detuvo y también se giró para observar a Jellal.

-¿De qué hablas? ¿Cuál verdad?-

-Tus ojos están llenos de odio, no lo reprimas, allí hallarás la verdad-

Erza empezando a impacientarse y sin poder entender a qué se refería Jellal intentó arrastrarlo hacia la salida.

-Vamos Jellal. Nos están esperando, debemos irnos-

-Ya no hay necesidad de huir Erza, la verdadera libertad está aquí-

-¿De qué hablas Jellal? Escapemos todos juntos de éste lugar-

-Erza, no hay libertad en éste mundo. Me di cuenta de eso…no es una libertad pasajera lo que buscamos, lo que buscamos es "verdadera" libertad, el mundo de Zeref-

-¿De qué estás hablando?- preguntó notando la extraña actitud en su compañero.

-Ichigo, ese muchacho ya no es la persona que conociste cuando llegaste aquí- dijo Yhwach dentro de la mente del Quincy.

-¿A qué te refieres?-

-Él está poseído por algo o alguien, eso intentó poseerte a ti también. Ese muchacho ya no es el mismo a quien podías llamar tu "hermano", su personalidad e ideales han sido trastornados, ahora no es más que el títere de otra persona-

-Ahora puedo entender un poco sus sentimientos, estaban intentando resucitar a ese tal Zeref- respondió el peli-azul rompiendo la camisa que llevaba puesta.

-Pero estos lamentables creyentes ni siquiera pudieron sentir la presencia de Zeref, ¿no es así?- continuó diciendo mientras levantaba al sacerdote a quién había apuntado Ichigo anteriormente.

-Ésta torre ahora es mía, la completaré. Resucitaré a Zeref-

Jellal al terminar de decir esas palabras usó su recién adquirida magia y estampó al sacerdote en el techo. El Kurosaki al ver esto abrió ampliamente sus ojos en señal de impresión.

-¿Magia?- se preguntó Erza en voz alta al ver lo sucedido.

-Ayúdenme- rogó otro sacerdote antes de recibir el mismo castigo que el anterior.

Erza se trastornó al notar el cambio en la personalidad de Jellal, Ichigo en cambio no le dio mucha importancia a lo que le estaba haciendo a los sujetos, de todas maneras él casi hacía lo mismo. Lo que comenzó a molestarle era a donde estaban yendo las cosas.

-Detente, Jellal- rogó Erza.

-¿Detenerme?- preguntó Jellal mientras alzaba su mano hacia el hombre.

Erza se aproximó hacia el peli-azul y bajo su mano para que no continuara con la terrible refriega.

-¿No lo odias, Erza?-

-Lo odio, pero esto es…-

-¡No está bien!- exclamó el joven Fernandes agitando su mano para librarse del agarre de Erza.

-No podrás sentir a Zeref así-

Seguidamente levantó su mano nuevamente apuntando al hombre y lo hizo estallar cómo sí de un globo se tratara. Cosa que causó que Erza se llevara las manos a la boca y que Ichigo retrocediera un par de pasos, mientras que Erza estaba en shock por lo que acababa de hacer su compañero, Ichigo estaba observando intensamente al joven.

-Acaba tú con el otro- dijo Jellal dirigiéndose al peli-naranja.

-No-

-¿Qué sucede? ¿Tienes miedo de hacerlos pagar por sus pecados?-

-No lo mataré Jellal-

-No importa, lo haré más tarde entonces-

Jellal comenzó a caminar hacia la salida pasando justo al lado de Ichigo y dirigiéndole una perturbadora sonrisa. La niña de cabello escarlata lo siguió y luego Ichigo no tardó en seguirlo también.

-Erza, Ichigo, completemos el R-system…no, la "torre del paraíso", juntos. Entonces podremos resucitar a Zeref-

-¿De qué hablas? Tú mismo me dijiste que odiabas a su dios, ¿ahora lo quieres resucitar?-

-Deja de decir locuras, vamos a salir de ésta isla-

Jellal al escuchar a Erza decir eso, la atacó con su magia y la hizo atravesar una pared.

-Jellal, ¿Qué estás haciendo?- gritó Ichigo alterándose sobremanera.

-Ella no es digna de la verdadera libertad. Tú y yo terminaremos esta torre, con tu magia y la mía, reviviremos a Zeref. Ven hermano-

Ichigo frunció fuertemente el ceño y formó nuevamente su arco, luego lo tensó y disparó una flecha hacia Jellal. Aunque la flecha no impactó al muchacho, sólo lo rosó en la mejilla.

-No iré a ningún lado contigo...no iré a ningún lado con nadie que se atreva a hacerle daño a sus propios amigos-

-Así que tú también te pondrás en mi contra…. ¿después de lo que hemos pasado juntos me traicionas?-

El chico poseído levantó a Ichigo usando su extraña magia y lo lanzó por el mismo agujero por el que arrojó a Erza.

Está bien. Sí tanto añoran su falsa libertad pueden dejar ésta isla…pero sólo ustedes dos se irán de aquí-

-¿Nosotros dos?-

-Todos los demás son míos. Después de todo, completar esta torre requerirá mucho trabajo. No se preocupen, no soy como ellos. Les daré a todos ropa, comida y descanso-

-¿Qué estás diciendo?, ya todos están en los botes esperando por nosotros. Nadie planea regresar aquí y trabajar-

-Eso es porque nunca nos explicaron el significado detrás de tanto trabajo, yo les enseñaré el significado. Trabajarán por la gloria del gran mago Zeref-

-Tienes razón, Jellal….no eres cómo ellos…eres peor- comentó el Quincy poniéndose de pie.

-Por favor, abre tus ojos- rogó Erza.

-Mis ojos ya están abiertos, ya no me son de utilidad- respondió Jellal usando de nuevo su magia en Erza y rodeándola de una extraña energía oscura.

-Jellal, detente- gritó Ichigo viendo a su compañera asfixiarse.

El Kurosaki se arrojó contra el muchacho de cabello azul, y le propinó un puñetazo en la mejilla. Jellal retrocedió por el golpe y abrió ampliamente los ojos, seguidamente devolvió el golpe, haciendo que Ichigo diera unos pasos hacia atrás. La mirada llena de ira de Ichigo se conectó con la mirada maligna de Jellal. Ambos cargaron contra el otro, sus puños extendidos hacia atrás en preparación del ataque, al acercarse lo suficiente, ambos soltaron sus respectivos golpes que chocaron en la mejilla del otro, a pesar de estar empujándose con sus puños, ninguno retrocedió, en cambio se observaron fijamente por un par de segundos. Jellal dio un fuerte cabezazo que se conectó en la frente de Ichigo, éste retrocedió un poco y se llevó una mano a donde recibió el golpe. Jellal sonrió y lanzó una patada, el Quincy atrapó la patada y lanzó la suya propia que conectó en el abdomen del Fernandes, cosa que lo dejó sin aire.

Ichigo se lanzó sobre Jellal y lo tumbó al suelo, para luego soltar un frenesí de golpes en el rostro del muchacho.

-Jellal, sí estás poseído, entonces sacaré lo que te esté poseyendo a golpes- exclamó el peli-naranja aun arrojando golpes.

Jellal extendió su mano y trató de apartar al Kurosaki, pero fue un esfuerzo fútil, Ichigo entonces fue bajando el ritmo de sus golpes a causa del cansancio que estaba comenzando a sentir. El Fernandes aprovechó eso y golpeó a Ichigo en la cabeza con sus grilletes, para luego quitárselo de encima y ser él quién se monte encima del Kurosaki. La cabellera naranja de Ichigo comenzó a teñirse de rojo por la sangre que estaba empezando a fluir, sus nudillos estaban comenzando a dolerle, su piel se había roto por los golpes.

-¿Poseerme? nadie me posee, Ichigo. Eres tú quién estás ciego y no puedes ver la verdadera realidad-

El Fernandes limpió un poco de sangre que estaba brotando de su labio inferior. Tras una nueva sonrisa, empezó a atacar a su compañero, la refriega que propinó Jellal fue muchísimo más intensa que la que recibió, los golpes cada vez más fuertes estaba haciendo que el inexperto Quincy comenzara a tener la visión borrosa, su consciencia estaba desvaneciéndose lentamente. Pero aun así no apartó su mirada de Jellal, quién no paraba de reír.

-Por favor, deténganse, no peleen más, por favor Jellal- rogó Erza quién estaba sollozando.

La niña trató de apartarlos pero el Fernandes la empujó. Erza cayó al suelo, no sabía qué hacer, no sabía a quién apoyar.

Ichigo con sus ojos entrecerrados giró lentamente su cabeza, qué aun continuaba recibiendo golpes; y observó a Erza, al ver sus lágrimas frunció fuertemente el ceño.

Tras un grito de furia, el Kurosaki se levantó y rodeó el cuello de Jellal con sus manos. El Fernandes fue forzado usar su magia para empujar a Ichigo y poder librar su cuello del agarre. Seguidamente, rodeó a Ichigo con la misma magia oscura con la que estaba asfixiando a Erza.

La niña al notar que Ichigo estaba ahogándose, corrió hacia Jellal y lo empujó, interrumpiendo su magia en el proceso.

-Deténganse por favor, ustedes no son así-

-No te metas- rugió Jellal tomándola por el cuello y comenzando a ahorcarla.

Ichigo con las pocas fuerzas que le quedaban, y más que todo a base de pura voluntad. Se puso de pie y tras tambalearse un poco, caminó hacia Jellal.

Inesperadamente Erza desapareció del agarre del joven mago , Jellal inmediatamente se alarmó y comenzó a buscarla solo para darse cuenta de que Ichigo tampoco estaba.

En ese momento vio a ambos en un rincón, Ichigo estaba cargando a Erza en sus brazos, se encontraba de rodillas y respirando agitadamente, la planta de sus pies estando quemadas.

-¿En qué momento él…?- se preguntó Jellal en shock viendo al inexperto Quincy.

-¿Ichigo acaba de usar…..? ¿Hirenkyaku? Pero…es imposible que un Quincy con tan poco entrenamiento formal pueda usar una técnica tan avanzada…incluso a la mayoría de Quincy en la antigüedad les costaba usar esa técnica… ¿puede ser que…la usó por instinto?, aunque no lo lograste sin repercusiones, la fluctuación de partículas espirituales fue demasiado fuerte y terminaste quemándote los pies por la fricción. Ya veo, porqué razón pudiste formar más flechas a pesar de que te encontrabas en tu límite. Tú limitante no es espiritual, es psicológico….eres un niño con demasiado potencial, Ichigo Kurosaki…puede que "todo esto" no haya sido un error después de todo...- comentó Yhwach observando los acontecimientos.

Ichigo bajó a Erza y reunió más Reishi para formar su arco, pero al tensarlo e intentar formar la helig pfeil, el arco perdió estabilidad y estalló en sus manos. El Kurosaki ante esto sólo pudo soltar un grito, pero no de dolor sino de impotencia, no tardó mucho en sentirse débil por la severa extenuación física y espiritual que estaba sufriendo.

-No...metas a Erza en esto...yo...pelearé contigo...sí vuelves a hacerle daño yo te...- el Quincy no pudo finalizar ya que perdió la consciencia.

Jellal por su parte no pudo evitar reírse a carcajadas por la condición de Ichigo.

-Tu pequeño acto de heroísmo me dio risa….está bien, si tanto desean su libertad pasajera la obtendrán. Abandonarán la isla, pero nunca intenten contarle de esto a nadie. Sí el gobierno llegara a enterarse de esta torre sería algo problemático, si alguno de ustedes dos intenta decirle a alguien sobre esto, destruiré la torre y a todos con ella…también tienen prohibido acercarse aquí, incluso si alguno de ustedes dos pone un pie aquí…sí, creo que con eso bastará, primero haré que Sho desaparezca…-

-Jellal…- susurró Erza con una pequeña lagrima comenzando a formarse en su ojo.

-Sí, esa será su libertad, vivan sabiendo que las vidas de sus amigos están en sus hombros. Ahora váyanse antes de que cambie de opinión y los mate por haberme atacado-

Erza entre sollozos cargó en su espalda al inconsciente Quincy y se acercó a los muelles donde estaban atracados los botes. Al subirse al bote junto con Ichigo pudo ver cómo Jellal hizo estallar los demás botes. Después de que habían zarpado y se habían alejado lo suficiente de la isla, Jellal hizo su última jugarreta, hizo que el bote estallara y que ambos se separaran.

Dije que se irían, nunca dije que lo harían juntos- comentó viendo como el bote se partía por la mitad.

-Ichigo, ICHIGO- gritó Erza desesperada viendo cómo el peli-naranja era llevado por la marea.

Trató inútilmente de remar hacia el Quincy, de despertarlo o de hacer cualquier cosa para ayudarlo, pero nada sirvió. La marea los separó, el peli-naranja que estaba flotando en un pedazo de madera, se alejó más y más. Erza solo pudo contemplar en desesperación como su compañero se alejaba, trató de nadar hacia él pero la marea era demasiado fuerte. Su ojo, estaba derramando lágrimas, aunque estas se ligaron con el agua salada del mar.

-Ichigo...no mueras tú también...por favor...no mueras...Ichigo...-