Ichigo empezó a recuperar la consciencia, no sabía cuánto tiempo estuvo inconsciente, solo sabía que debía detener a Jellal, y rescatar a Erza junto con los demás. Sus parpados se sentían muy pesados, su cuerpo se llenó de dolor, principalmente sus pies y su mano izquierda. Era una sensación parecida a cuando llegó a la torre del paraíso, la gran diferencia es que el dolor era mucho mayor, y su cuerpo se sentía más agotado. Lentamente recuperó sus sentidos, el primero fue el olfato, entonces pudo oler algo extraño, olía a pescado asándose y a salitre. Luego su sentido del oído volvió y escuchó unas voces.

-¿Crees que vuelva a recuperarse?-

-No lo sé, el curandero dijo que estaba muy lastimado y que puede que nunca despierte-

-¿Quieres decir, que puede quedar en un coma permanente?-

-No puedo decir si es cierto o no, además, el curandero ya está demasiado anciano, ya se habrán oxidado sus habilidades-

-¿Qué crees que le habrá pasado?-

-Siempre me preguntas lo mismo Frigga, no sé qué le habrá pasado, pero para que alguien tenga heridas como esas….tuvo que haber sido algo muy duro. Sé que el curandero se equivoca, este chico, quien quiera que sea, es un chico muy fuerte para su edad, estar en el mar a la deriva durante tantos días y con esas heridas, no he visto a muchos hombres de mi edad soportar algo así, y menos a un niño que lo sobreviva-

-Pobre…me pregunto qué le habrá pasado…-

-Bueno, eso no es lo importante, lo cuidaremos de todas maneras-

-¿Y sí nunca despierta?-

-Lo cuidaremos igual, no lo voy a dejar a la deriva y tampoco creo que alguien a parte de nosotros, lo quiera cuidar en ese estado-

El joven Quincy logró abrir sus ojos lentamente, su visión estaba extremadamente borrosa, como si hubiera dormido por mucho tiempo, pasaron un par de minutos antes de que pudiera enfocar su vista y darse cuenta de sus alrededores. Lo primero que observó fue que el lugar en donde se encontraba parecía una especie de choza, cosa que lo hizo alarmarse inmediatamente e intentar levantarse y crear su arco de reishi.

-¡Rybak, mira! El niño despertó-

-Niño, ¿cómo te llamas?- preguntó un hombre de mediana edad acercándose a la cama en la que estaba el Quincy.

Ichigo no respondió, en cambio intentó ponerse de pie para defenderse. Su esfuerzo por erguirse fue en vano a causa de las quemaduras en sus pies y solo logro que cayera al suelo, su intento de formar su arma espiritual fue inútil también, al no tener su cruz Quincy.

-¿¡Donde estoy!? ¿¡Donde está Erza y Jellal!?- gritó Ichigo desde el suelo.

-Cálmate, cálmate, mi nombre es Rybak Aesir, y ella es mi esposa Frigga Aesir. Estás en el pueblo de Fiskevar, ahora ¿me podrías contar que te sucedió?-

-Erza…Simon, Milianna, Sho… ¿Dónde están?-

-No tengo idea, niño…te encontré en medio del mar, estaba pescando con mis compañeros y te vimos flotando en una tabla de madera-

-¿Dónde….donde están todos? ¿Dónde estoy yo?-

-Este es el pueblo de Fiskevar, un pequeño pueblo de pescadores en la parte noreste de Caelum-

-No…yo…yo necesito rescatarlos…Jellal…él los quiere confinar en esa torre-

-¿Cómo te llamas, pequeño?- preguntó Frigga mientras ayudaba a Ichigo a levantarse, para que se sentara en la cama.

Ichigo bajó la mirada, estaba sucediendo lo mismo otra vez, un ser querido moría y él terminaba en un lugar desconocido.

-Todo va a estar bien, no te preocupes, ya todo pasó- dijo la mujer en un tono maternal.

-Ellos…yo dije que los ayudaría a escapar….yo debía ayudarlos-

-¿A quiénes?- esta vez preguntó el hombre.

-A los que estaban aprisionados conmigo en la torre del paraíso-

Ambos adultos abrieron ampliamente sus ojos y se observaron, no tenían idea de que era la torre del paraíso, pero, ¿aprisionado? ¿Un niño? Eso los perturbó sobremanera.

El Kurosaki notó la ausencia de la cruz de su madre y se sobresaltó.

-¿¡Donde está la cruz!? ¿La cruz de mi madre, dónde está?-

-¿Te refieres a esta extraña pulsera?- preguntó Rybak tomando la cruz de una pequeña mesa al fondo de la habitación.

-Sí, devuélvamela, es muy importante para mí-

-Hagamos un trato, yo te daré tu pulsera, pero tú dime tu nombre-

Ichigo observó al hombre con una mirada rabiosa pero aceptó a regañadientes la propuesta.

-Ichigo, mi nombre es Ichigo Kurosaki. Ahora devuélvame la cruz de mi madre-

-Ese es un muy extraño nombre, jovencito, aquí tienes-

El sujeto extendió la preciada herramienta Quincy al ansioso niño. El peli-naranja arrebató su preciado amuleto y se lo colocó inmediatamente en su mano izquierda.

-Ahora, Ichigo, ¿A qué te refieres con aprisionado?-

-Erza, Jellal, Simon, Erik, Milianna, Sho, Wally…el abuelo Rob, todos éramos esclavos en la torre del paraíso-

-¿Torre del paraíso? ¿Allí te hiciste esas heridas?-

Ichigo asintió en respuesta, su mirada estaba nuevamente llena de tristeza. En ese momento se dio cuenta de que sus heridas estaban vendadas, su torso estaba cubierto por vendas junto con su mano derecha y ambos pies, su ropa también había sido cambiada, en lugar de la desgastada ropa que llevaba antes, ahora tenía puesto un short de color azul marino junto con una camiseta blanca.

-Eso ya no importa, yo no dejaré que te vuelvan a hacer daño. Si esos sujetos llegan a acercarse por aquí… ¡los pincharé con mi arpón!- dijo el hombre en tono cómico, pero solo logro que Ichigo lo observara con una expresión de confusión.

-Oh vamos, Rybak, nunca has sido un luchador, eres un buen pescador pero en lo que respecta a la lucha….-

¿¡Que quieres decir con eso, querida!? ¿Me estás queriendo llamar, debilucho?-

-No, pero sabes que no se te da bien eso de pelear-

-¡El corazón, querida! ¡La fuerza de un hombre reside en su corazón, sí tu corazón es fuerte, no importa a lo que te enfrentes, lo podrás derrotar!-

-Dijiste eso cuando retaste a Jorl por mi mano, terminaste perdiendo la consciencia a causa de los golpes-

-¡Pero funcionó! ¡Míranos, diez felices años casados!-

-Eres un caso perdido, Rybak-

-Yo…yo necesito volver…debo volver a la torre del paraíso y detener a Jellal- dijo el niño, interrumpiendo a los adultos que estaban hablando.

Ambos hicieron silencio y dirigieron sus miradas al niño, realmente se veía que estaba determinado a volver a ese nefasto lugar.

-Chico… ¿Lo dices enserio? Parece que era un lugar terrible… ¿De verdad quieres volver allí?-

-Es enserio, debo rescatarlos, él…le hizo daño a Erza…-

-Bueno jovencito, como un adulto responsable que soy, no puedo dejarte ir-

-Usted no entien-

-Solo, no puedo dejarte ir solo, por eso te acompañaré. Querida, trae el arpón, por favor-

El Quincy observó extrañado al hombre, casi con desconfianza, pero tuvo que aceptar que se inmiscuyera.

-¡Ah! Pero primero debemos cenar, o almorzar en tú caso… ¿o desayunar….? Bueno, tú me entiendes- dijo el hombre cargando a Ichigo en su espalda y saliendo de la habitación.

-Espere, ¿Qué hace?- preguntó el peli-naranja no entendiendo el proceder del sujeto.

-Pues cargándote. No creo que con esas heridas puedas caminar, además, hay que ir bien alimentado a una guerra, y tú no has comido en días-

Ambos salieron a la sala principal, al ser una choza, no había mucho que observar. Una mesa en el centro con sus respectivas sillas, varios instrumentos de pesca esparcidos por toda la casa, y una gran mandíbula de algún animal desconocido para Ichigo, adornando la puerta, y obviamente la cocina. En la mesa se encontraban dos niños, muy seguramente hijos de la pareja, uno era un niño de quizás unos seis o siete años, la otra era una niña de la misma edad de Ichigo. Los hermanos eran rubios y con ojos azules, al igual que sus padres, aunque de piel mucho más clara que su progenitor. Los niños sonrieron amplia y alegremente al ver al joven Kurosaki, como si estuviesen esperando a que despertara.

-¿Ya despertó?-

-¿Cómo se llama?-

-¿Qué edad tiene?-

-¿Podemos salir a jugar?- eran algunas de las preguntas que hacían el par de hermanos.

-Ya, ya, una pregunta a la vez-

El sujeto bajó a Ichigo con cuidado y lo sentó en la mesa, luego la mujer que se hacía llamar Frigga sirvió la comida a todos los integrantes de la peculiar familia. El Quincy por alguna razón estaba renuente a comer, se sentía extraño, después de todo ese tiempo en la torre del paraíso y después de todo lo que sucedió con su madre, era extraño para él, el ambiente y sobre todo la calidez de una familia.

-¿Sucede algo? No has tocado tu comida, ¿No te gusta el pescado?-

-No….no es eso...-

-¿Es por tus amigo, verdad?- esta vez preguntó el hombre, su tono era bastante serio.

-…..-

El sujeto dio un suspiro de resignación y se frotó levemente la parte trasera de su cabeza.

-Está bien, te acompañaré a ese lugar y te ayudaré a rescatar a tus compañeros-

Al decir esas palabras su esposa abrió ampliamente los ojos en señal de terror. Sus hijos también se mostraron muy impresionados, pero el que más demostró shock, fue el mismo Ichigo.

-Cariño… ¿Qué dices?-

-Un hombre debe hacer lo que debe hacer, Frigga, no puedo arriesgarme sabiendo que ustedes estarán aquí esperándome preocupados, pero tampoco lo puedo dejar ir solo a un lugar peligroso-

-En… ¿enserio me ayudará a salvarlos?-

-Cuenta con ello-

-Entonces debemos irnos ya mismo- dijo Ichigo tratando de levantarse de la mesa, solo para que Rybak lo empujara hacia abajo de manera que no pudiera levantarse.

-Niño, es sabio que recuperes tus fuerzas, sanate y luego intenta rescatar a tus amigos, si vas en esas condiciones sólo lograrás ir directo a tu muerte-

-Pero…ellos-

-Ellos deben entender, es mejor que vivas y los salves algún día, a que mueras hoy y nos los puedas salvar nunca-

El joven Quincy bajó la mirada mientras apretaba su puño derecho, la impotencia de no poder salvarlos era inmensa, pero lo que más lo estaba carcomiendo era la culpabilidad de no poder salvar a Erza cuando más lo necesitaba, igual que como sucedió con su madre y ese Hollow, era la misma situación bajo circunstancias diferentes.

-Ichigo…..- retumbó desde lo más recóndito de su alma.

El niño reaccionó inmediatamente al llamado de su mentor.

-Yhwach-

-Ese hombre tiene razón, espera…hazte más fuerte, gana poder y luego piensa en salvarlos, lo primordial para mi es tu supervivencia, por eso quiero que esperes, recuerda la primera lección, paciencia-

-Pero…Erza…ella estaba llorando…nunca la vi tan triste…y Jellal él-

-Suficiente-

-…..-

-Dejemos este tema para cuando llegue el momento indicado-

-¿Qué hago ahora?-

-Parecen unas buenas personas…sería inteligente quedarte hasta que te recuperes, no tengo conocimiento en lo absoluto sobre este mundo, tendremos que buscar a alguien que nos ilustre sobre éste mundo y sus costumbres, la información que nos proporcionó Rob no fue suficiente, necesitamos saber más, para elegir el mejor camino a tomar. Como dije hace tiempo, tenemos la ventaja de hablar el mismo lenguaje, desgraciadamente estamos en un punto muerto, nuestra esperanza eran esos niños, ellos habían crecido en éste mundo y tenían mayor conocimiento de este lugar que nosotros. Podemos deducir y analizar todo el día, y aún seguiríamos en un punto muerto tácticamente. Ese hombre dijo que estamos en Caelum, un país regido por un sistema monárquico, igual que la mayoría de países de éste mundo, pídele que te dé un mapa, aun no nos hemos familiarizado con la geografía de este lugar, sería bueno que ahora que eres libre, empecemos a estudiar un poco este mundo para estudiar nuestras posibilidades-

-Oye…niño, ¿me escuchas? Hey…-

-¿Uh?-

-Estabas algo absorto, ¿estás bien?-

Ichigo simplemente asintió en respuesta.

-¿Podría prestarme un mapa? Hay algo que quiero ver-

Los adultos se observaron un poco extrañados, hace dos minutos tenía una extrema tristeza, pero ahora parecía muy decidido, cómo cuando una lámpara con poco aceite se enciende con más fuerza de manera repentina.

-Está…bien, creo que tengo uno por allí guardado- dijo el hombre levantándose de su silla y aproximándose a un viejo arcón en la "sala".

Después de abrir el arcón y revisar un rato, consiguió la vieja y arrugada hoja cartográfica. Seguidamente se aproximó al peli-naranja, que extrañamente se encontraba más calmado, probablemente por haber hablado con el Quincy mayor. El Kurosaki solo asintió en agradecimiento para luego mover su plato y colocar el mapa extendido en su parte de la mesa.

-Bien…ya tenemos un mapa…ahora debemos descubrir cómo leerlo…- dijo el rey sellado un poco desconcertado por el sistema de escritura de Earthland.

-Tal vez le pueda preguntar a ellos-

-Sí, es lo mejor, pregúntale dónde estamos y a partir de allí partiremos-

-Uh….señor…..uh… ¿cómo me dijo que se llamaba?-

En ese momento Ichigo realmente comenzó a prestarles atención a las personas que lo rescataron. El sujeto que se hacía llamar "Rybak Aesir" era un hombre de aproximadamente un metro ochenta y seis posiblemente, tenía cabello rubio y largo hasta los hombros, pero éste estaba atado en una coleta, su tez de piel era blanca pero se veía bronceada por su oficio como pescador, sus ojos al igual que los del resto de la familia, eran de un tono azul muy brillante, cómo sí el mar estuviera atrapado en sus ojos, ciertamente un color de ojos que Ichigo no había visto nunca. La complexión del sujeto era delgada pero un tanto atlética, algo que se esperaría de un pescador, aunque Yhwach notó que su complexión parecía provenir de otro oficio más allá de la pesca, notó como su manera de caminar e incluso de respirar eran un poco diferentes de lo que se esperaría de un simple pescador, aunque fuera de eso aspectos, parecía una persona común y corriente. Su esposa por otro lado, era una mujer de un metro setenta claramente, su contextura era delgada también, al ser pescadores y al estar cenando pescado, era fácil deducir que su dieta se basaba en la vida marina, y qué probablemente su delgadez se debía a eso. El cabello de Frigga a diferencia de su marido, era de un color dorado, cómo si las hebras de cabello fueran hilos tejidos de oro, su hija compartía eso con su progenitora, la tez de piel de Frigga era extremadamente clara, mucho más que Ichigo, en su rostro aunque con una mirada relajada, mantenía constantemente una sonrisa algo maternal.

-Rybak, mi nombre es Rybak-

-Señor Rybak, ¿podría decirme dónde estamos?-

-¿En el mapa? Estamos aquí, en Caelum- dijo el sujeto señalando el país en el mapa.

-¿Y este lugar?-

-Fiore, el famoso reino de los magos-

-¿Magos?-

-Sí, magos, ya sabes, esos tipos con poderes raros, que se reúnen en gremios, aquí en Caelum hay algunos gremios, pero Fiore está completamente repleta de esos-

-Recuerda, Ichigo, los magos son aquellos que tienen capacidades especiales, los que pueden usar esa energía a la que llaman "magia", es altamente probable que algunos guardias de esa torre y las tropas mágicas fueran "magos", por eso te confundieron con un mago, por tus poderes-

-Oh…cierto, magos ¿Este país cuál es?-

-Chico ¿tú… sabes leer?-

-Sí, digo no…no sé leer lo que dice ahí, ¡pero sí sé leer!-

El hombre no pudo evitar soltar una leve sonrisa por la respuesta del niño.

-Está bien, siempre hay tiempo para aprender. Ese lugar se llama Minstrel, este otro se llama Desierto, sí, como te imaginarás por el nombre, es un gigantesco desierto. Este es joya, no sé mucho sobre ese país la verdad, Seven, Bosco, Stella, Bellum, éste es Iceberg, odio ese lugar, hace demasiado frío-

-Ese pequeño de allí-

-¡Oh, que idiota! ¿Cómo pude olvidarlo? Ese lugar es Midi, aquel otro es Sin, Enca, y este que es el país más grande de este continente es el gran reino de Pergrande-

-Entonces, son Caelum, Fiore, Minstrel, Midi, Desierto, Joya, Stella, Bosco, Seven, Iceberg, Bellum, Sin, Enca y Pergrande. Catorce países en éste continente…posiblemente Fiore sea la mejor opción para usar tus habilidades Quincy de forma lucrativa, pero esa es tu decisión, Ichigo-

-¿De forma lucrativa?- preguntó el peli-naranja algo confundido.

-Según lo que dijo Rob, los magos tienden a unirse a gremios para aceptar trabajos, y vivir de sus habilidades. No me agrada que te lucres de tu legado Quincy, pero es la forma más factible para costearte una vivienda y alimentos, a veces lo mejor es dejar el orgullo de lado-

-¿Quieres decir que me convierta en mago?-

-Todos creerán que eres uno cuando muestres tus habilidades, nos será útil que lo crean-

-¿Debería decirles a ellos que soy un Quincy?-

-No por ahora, podrán saberlo cuando sea conveniente decirles, aunque…ese hombre…tengo la sensación de que no será fácil de engañar-

-¿Qué sucede con él?-

-¿Confías en mí, Ichigo?-

-Sí-

-Mi instinto me dice que no es un simple pescador como quiere aparentarlo, tuve muchas batallas a lo largo de mi vida, sé cuando alguien ha caminado por el sendero de la lucha…ese hombre esconde algo-

-Hey, niño ¿en qué estás pensado? Te desapareces repentinamente-

-Ichigo-

-¿Eh?-

-Mi nombre, llámame por mi nombre-

-Oh lo siento, entonces Ichigo ¿en qué estás tan concentrado?-

-Debo entrenar, tengo que hacerme fuerte para volver a la torre del paraíso y rescatarlos-

-Primero debes recuperarte, luego podrás estar en condiciones para hacer lo que tienes que hacer-

-Espera, Rybak, ¿dejarás que vaya a ese lugar tan peligroso?-

-Te dije que lo acompañaré, además, mira sus ojos ¿Cómo te podrías negar a una mirada tan llena de determinación?-

La rubia solo se limitó a suspirar en resignación y a mover su cabeza de lado a lado, sabía que no podría detener a su marido, siempre que se proponía algo, era imposible hacerlo entrar en razón.

El Quincy sintió como lo estaban observando fijamente, en ese momento dirigió su mirada hacia la niña que estaba observándolo tan intensamente. La pequeña de rizos dorados no paraba de mirarlo, era como si quisiera hacerle un interrogatorio solo con su mirada. El otro hijo de la pareja estaba más concentrado en su cena, sin embargo eso no evitaba que dirigiera ocasionalmente una que otra mirada fugaz al inexperto Quincy.

-¿Qué esperas? Preséntate- dijo Frigga notando el interés de su hija en el muchacho, pero a la vez su timidez para hablar.

-Uhmm….ehmm….yo…mi nombre es….uhm…bueno, mi nombre es…-

El Kurosaki miró con confusión a la tímida niña, cosa que no ayudaba a aliviar la tensión de la pobre chica.

-¡MI NOMBRE ES ELYSA, ME ALEGRA QUE HAYAS DESPERTADO!- Gritó ensordecedoramente.

Todos los que estaban sentados en la mesa tuvieron que taparse los oídos para no terminar sordos a causa de los gritos de la pequeña Elysa.

-Auch….creo que mis oídos están sangrando….otra vez- comentó Rybak destapando sus oídos.

-¡Hermana, tonta! Te he dicho que no grites así-

-Lo si-siento…..-

-Mis…mis oídos…- dijo el peli-naranja sintiendo como sus tímpanos vibraban.

-¡Perdón, perdón, perdón, perdón! No quería lastimarte más de lo que estás-

-No pasa nada...mi nombre es Ichigo, Ichigo Kurosaki-

La jovencita sonrió ampliamente ante la respuesta del peli-naranja. Su madre notó esa sonrisa, y sonrió levemente también, no era normal que ella sonriera de esa manera, siempre era tímida y la mayoría de sus sonrisas eran causadas por incomodidad o nervios, pero esa brillante sonrisa era otra cosa, algo muy inusual en ella. El Quincy por su parte no pudo evitar sentirse incómodo, ese gesto le recordó a su fallecida madre, y a su compañera Erza.

-Oye, Ichigo ¿Cómo te hiciste esas heridas?- preguntó el menor de los dos hermanos.

Tal pregunta hizo que el Quincy bajara la cabeza, esos terribles momentos empezaron a rondar nuevamente su mente, como los torturaron, como su compañera había perdido su ojo, y finalmente como su "hermano" en quién confiaba tanto, lo había traicionado y atacado.

-Hrogar, no preguntes esas cosas de forma tan imprudente- bramó Rybak un poco airado con su hijo, al notar la repercusión de la pregunta.

-¿Qué? No dije nada malo-

-No debes preguntar cosas tan delicadas con tan poco tacto, en serio debe- el hombre detuvo su regaño al escuchar al Kurosaki hablar.

-En una batalla…- respondió en voz baja.

Todos hicieron silencio inmediatamente y prestaron suma atención a lo que el joven tenía por decir.

-…Éramos esclavos en el R-system, no sé cómo llegué allí, antes de que todo eso sucediera, estaba volviendo a casa con mi madre y nos atacaron, ella….solo recuerdo haberla visto encima de mí…había mucha sangre, ella…me protegió, después perdí la consciencia y desperté en esa torre. Tuve que acostumbrarme a vivir allí, un día hice amigos, entre ellos estaban Erza y Jellal, después de un tiempo intentamos escapar pero nos descubrieron, y se llevaron a Erza, pensaron que ella lo planeó todo. Jellal y yo la intentamos recatar, lo logramos pero al final nos capturaron a nosotros también, dejaron libre a Erza, pero nos tomaron como reemplazo, solo planeaban tomar a uno de nosotros, pero no se pudieron decidir cuál, y terminaron tomándonos a ambos. No recuerdo bien que sucedió después de eso, perdí la consciencia varias veces…solo recuerdo la electricidad recorriendo mi cuerpo, tampoco sé bien que sucedió pero los demás esclavos se rebelaron y Erza fue a rescatarnos, en ese momento Jellal empezó a actuar raro, primero habló de terminar de construir la torre y luego decía cosas sobre que no había verdadera libertad, y que debía revivir a "Zeref"…y después atacó a Erza, intenté detenerlo…no quería hacerle daño…él…él era mi amigo, no quería hacerle daño pero igual luché contra él...no recuerdo más nada…por eso….por eso debo volver y salvar a Erza-

Rybak por alguna razón se sintió un poco identificado con el niño, y recuperó la compostura. Su esposa por otro lado estaba sollozando intensamente al escuchar el relato del chico, los otros niños estaban observando a Ichigo con miradas llenas de shock.

-Hrogar, Elysa….si terminaron de comer, vayan a lavarse los dientes y luego a sus habitaciones- dijo el padre de la familia.

Los niños no dijeron nada, simplemente se levantaron de la mesa y se marcharon, ambos seguían afectados por la historia de Ichigo, Elysa le dio una última mirada al peli-naranja antes de salir del "comedor". Hubo un largo silencio en el cálido hogar, ambos adultos estaban sentados en la mesa junto al Quincy, ninguno sabía que decir, eran unos simples pescadores acostumbrados a la tranquila vida en su isla. Frigga solo observó con una mirada cálida al peli-naranja, la rubia era una madre después de todo, era fácil para ella ponerse en la posición de Masaki, y sentir dolor al saber todo lo que sufrió Ichigo.

-¿Cuánto tiempo ha pasado….?-

-Un mes, te encontré en el mar a la deriva hace un mes, desde entonces te hemos estado cuidando-

-¿¡Un…mes!? Pensé que solo habían sido unos días…-

-Un mes desde que te encontramos, quién sabe cuántos días estuviste a la deriva-

-…..-

-¿Qué piensas hacer?-

-Esperar a que me cure, después iré de nuevo a la torre y los rescataré a todos…incluso si tengo que luchar nuevamente contra Jellal-

-Ya veo…considera éste lugar como tu hogar, puedes quedarte todo el tiempo que quieras, pero solo bajo una condición, cuando te sientas mejor, debes ir a pescar conmigo. Por cierto, termínate tu comida, te llevaré a la cama para que sigas descansando -

Ichigo solo asintió en respuesta, no tenía idea de cuánto tiempo tendría que esperar, pero debía usar ese tiempo para entrenar y hacerse más fuerte.


(Unas horas después….)

El Kurosaki se encontraba recostado en la cama en que despertó, aunque pareciera que estaba durmiendo plácidamente, en realidad estaba en su mundo interno entrenando intensamente con su mentor Quincy.

/Mundo interno/

-No es suficiente, te falta potencia y tardas demasiado tensando el arco-

-Trato de hacerlo más rápido pero tengo que crear la flecha-

-Es porque primero creas la heilig pfeil y luego tensas el arco, debes hacer ambas cosas juntas. Mientras tensas el arco, debes estar formando el proyectil-

-Pero así es más difícil-

-¿Cómo planeas derrotar a Jellal Fernandes sí ni siquiera puedes controlar bien tus poderes? No se supone que sea algo difícil, es algo demasiado básico para un Quincy como para considerarse "difícil"-

Ichigo al escuchar el nombre de su ex-compañero frunció fuertemente el ceño, y de su cuerpo brotó un poco de Reiatsu, no era comparable a la demostración que le hizo Yhwach, pero era suficiente como para ser visible, el peli-naranja levantó su brazo izquierdo en donde tenía sujetado su arco de Reishi y apuntó al rey sellado, luego levantó su mano derecha y tensó el arma, en el proceso formando una flecha directamente del mismo arco, sin pensarlo dos veces soltó el agarre de sus dedos dejando que el proyectil de Reishi saliera disparado, ésta vez con el triple de potencia de la flecha anterior. El rey Quincy levantó su mano derecha e interceptó el proyectil con su palma, al haberlo hecho comprobó el cambio entre éste ataque y el anterior, cosa que corroboró más su teoría de que Ichigo limitaba psicológicamente su poder.

-Bien….éste fue mucho mejor, por ahora descansa, ya estoy conforme con el avance que has hecho en solo estas pocas horas-

-No, no voy a descansar, sigamos, debo seguir-

-Descansar también es parte del entrenamiento, solo hablas desde tu impaciencia, descansa y mañana continuaremos, ya removiste tu limitante en cuanto al número de heilig pfeil que puedes disparar por día, acabas de usar tu arco como catalizador para crear tus heilig pfeil sin necesidad de crearlas de manera externa. Ya has avanzado bastante, seguir muy apresuradamente solo dañará tu progreso, por eso quiero que descanses por ahora-

Ichigo apretó sus dientes y deshizo su arco, aunque quería hacerse fuerte rápidamente, Yhwach solo le insistía en ser paciente y tomarse el entrenamiento con calma, después de calmarse un poco, decidió hacerle caso a su mentor y salió de su mundo interno.


(Al día siguiente…..)

El peli-naranja despertó y se mantuvo observando el techo durante casi media hora, después de todo, se le hacía raro despertar en un lugar que no fuera esa mugrienta celda, no habían sonidos de guardias golpeando los barrotes para despertarlos, no, solo había serenidad, lo único que se oía era la marea y el sonido de las gaviotas, fuera de eso todo parecía muy tranquilo. Aunque el ambiente era relajante, el Quincy no se podía sentir relajado, solo tenía en mente una cosa, "rescatar a sus compañeros" ese pensamiento era suficiente como para robarle la tranquilidad. Un par de minutos después, escuchó que estaban llamando a la puerta de la habitación.

-Hey, ¿estás despierto?- preguntó la gruesa voz de Rybak.

-Sí-

La puerta se entre abrió y el sujeto asomó su cabeza.

-¿Te importa si entro?-

-No debería preguntarme, es su casa después de todo-

-Bueno, es mi casa, pero por ahora ésta es tu habitación, así que sería de mala educación de mi parte el no pedir permiso para entrar-

-Está bien….puede entrar, creo-

El sujeto terminó de abrir la puerta, al entrar la cerró nuevamente, en su mano llevaba un pequeño frasco de cristal con un extraño líquido de color verde.

-¿Qué sucede?-

-Toma esto, bébelo- respondió lanzando el frasco al chico.

Ichigo atrapó el extraño brebaje y quitó la tapa, al acercar el recipiente a su rostro, tuvo que apartarlo inmediatamente, no solo su apariencia era desagradable, el olor que despedía ese brebaje era extremadamente nauseabundo.

-¿Qué es esto?-

-Una pócima medicinal, huele espantoso, se ve igual y créeme, el sabor es aún peor. Pero es muy eficaz, bébela y tal vez en una semana y media vas a estar como nuevo, quizás menos quizás más, hay algo que quiero mostrarte ¿o sería enseñarte…? Bueno, en fin, debes estar en condiciones óptimas para que me acompañes-

-¿A dónde?-

-Es una sorpresa, pero te servirá para hacerte más fuerte-

-¿Debería….?-

-Bébelo, los venenos tienden a ser inodoras e igualmente carecen de sabor, no creo que alguien sea tan tonto como para intentar envenenar de una manera tan obvia, si dice que es una poción medicinal, es muy probable que solo sea eso-

El Quincy asintió por la respuesta de su mentor y sin pensarlo dos veces inhalo una bocanada de aire, contuvo la respiración y se bebió el brebaje. A estas alturas solo le importaba curarse lo más pronto posible, mientras más rápido pudiera poner un pie nuevamente en la torre del paraíso, mejor sería.

-Ahora solo queda esperar, ¡ah cierto!, le diré a Frigga que ya despertaste, te dará un baño ya que, bueno no creo que te puedas bañar por ti mismo todavía-

-¿¡Eh!? ¡No! Yo puedo hacerlo solo-

-No, no puedes, por cierto….buenos reflejos…-

-Aquí estabas ¿Qué haces que aún no estás pescando? Los demás te están esperando en los botes- dijo la mujer rubia también ingresando a la habitación.

-Ya voy, ya voy, no comiences a regañarme. Bueno, Ichigo ya despertó, te lo encargo. Hasta luego, nos vemos en la noche- dijo el hombre despidiéndose.

-¿Estás listo para tomar un baño?- preguntó Frigga en un tono maternal.

-N-no espere, yo puedo hacerlo solo-

-¿Qué cosas dices? ¡Claro que no puedes! Además ¿Quién crees que haya sido quién estuvo haciéndote la higiene este mes entero?-

-Yo puedo bañarme solo, no hay proble-

-Nada de eso, yo lo haré, ya a estas alturas serás como uno más de la familia-

Las excusas del muchacho no sirvieron de nada, la mujer siguió insistiendo en bañarlo, de hecho, para ahorrar agua, fue más una ducha familiar que otra cosa.


(Dos semanas después….)

Milagrosamente, él estaba totalmente curado, esa medicina rindió frutos de una manera increíble. En tan solo una semana y media se había curado de heridas que tomarían por lo menos unos dos meses más en curarse, como le había prometido al hombre, apenas se mejoró, lo acompañó a pescar. En unos pocos días terminó conociendo a la pequeña población de Fiskevar, era un pueblo extremadamente pequeño, su población máxima era de unas setenta personas, la mayoría en el pueblo eran ancianos, y los que entraban en edad media eran pescadores, tan solo treinta de los setenta pobladores eran niños, no había mucho más que ver, era un sitio algo aburrido y solo había actividad a causa de la pesca. Pero a diferencia de los dos días anteriores, Rybak no llevó a Ichigo a pescar, éste día lo había llevado a una zona muy lejana de la isla, de hecho, no había nada excepto palmeras y cangrejos en esa zona.

-¿Sabes nadar?-

El peli-naranja movió su cabeza de lado a lado en respuesta negativa.

-Rayos… ¿Qué tal contener la respiración?-

-Eso si lo puedo hacer-

-Bien, vamos a sumergirnos en el agua y es mejor que sepas contener muy bien la respiración-

El Kurosaki inhalo y exhalo repetidas veces hasta que se sintió preparado, al inhalar por última vez asintió al sujeto en señal de que estaba listo. Rybak tomó a Ichigo y lo cargó en su espalda, para luego lanzarse hacia un lago, nadó directo hacia el fondo, era una lago bastante profunda, pero siguió descendiendo hasta que todo se oscureció, Ichigo ya estaba en su límite, intentó avisarle al sujeto pero éste hizo caso omiso y siguió descendiendo, después de unos dos minutos bajo el agua, Ichigo estaba empezando a sentir la desesperación causada por la falta de oxígeno, quiso soltar al sujeto e intentar nada hacia la superficie pero no sabía nadar lo suficiente como para nadar tantos metros hacia la superficie. Finalmente y cuando pensó que perdería la consciencia, el hombre entró en una cueva submarina, al principio parecía una especie de túnel, incluso tuvo que ascender para entrar verdaderamente a la cueva, al final del desgastante trayecto, entraron a la verdadera cueva, para suerte del Quincy, ya no había más agua y estaba repleta de lo que más necesitaba en ese momento, oxígeno. Cuando tocaron tierra firme, Ichigo se lanzó al suelo y empezó a toser, escupiendo el agua que había tragado con anterioridad, pasaron unos minutos hasta que pudo recuperarse totalmente.

-Bien, pasaste la primera prueba- dijo el sujeto, aunque por la oscuridad no podía verlo, el Kurosaki tuvo la sensación de que Rybak sonreía al decir eso.

-¿Primera….prueba?-

-Sí, vaya que está oscuro este lugar, déjame encender algo de luz-

El pescador se acercó a una de las paredes de la oscura cueva y giró una pequeña manecilla, al hacerlo, la cueva entera se iluminó con unos cristales de lacrima que funcionaban a modo de antorchas.

-Genial, estas cosas siguen funcionando-

-¿Qué es este lugar? ¿Qué hacemos aquí?-

-¿Recuerdas que te dije que te acompañaría a esa torre? Pues…voy a acompañarte, pero a la vez no lo haré. Te acompañaré solo en conocimiento-

Ichigo solo observó a sujeto, con una expresión de confusión y perplejidad, aunque dicha expresión estaba oculta tras un ceño fruncido.

-Ufff….no creo que esa haya sido la mejor explicación. Me refiero a que te entrenaré, Ichigo, te trasmitiré mis conocimientos, te ayudaré a ser más fuerte, verás…en mi juventud, antes de casarme y convertirme en un humilde pero atractivo pescador, yo…era un asesino profesional, te enseñaré el arte del asesinato, así podrás salvar a tus amigos- la última parte la dijo en un tono tan frío que podría haber helado esa húmeda caverna.

Yhwach lo observó en desconfianza al escuchar esas palabras, Ichigo por su parte se le hizo imposible esconder su impresión.