Ha pasado un año desde que Ichigo llegó a Caelum, y un año con nueve meses desde que llegó a Earthland. Su poder creció enormemente a comparación de cuando vivía en su mundo, tanto las habilidades de combate que le enseñaba Rybak, como sus poderes Quincy, ambos crecían a la par, quizás en un par de años podría estar al nivel de un mago de clase S, su habilidad nata era innegable, y su desarrollo mejoró mucho a causa de que su impaciencia fue menguando lentamente con el paso de los meses. Aunque por alguna razón, su desprecio hacia su compañero Jellal fue creciendo también. Cada noche sufría constantes pesadillas sobre lo que aconteció en el resurrection-system, sobre la traición de su compañero, pero principalmente la mayoría de sus pesadillas provenían del día en que falleció su madre. Algunas veces se levantaba llorando en la madrugada, otras veces Frigga o Rybak lo despertaban preocupados, ya que no paraba de gritar, aunque ninguna de estas cosas lo hacía desfallecer o detener su entrenamiento, en cambio, lograban lo contrario, se decidía aún más a no permitir que nadie que fuera importante para él, fuera lastimado otra vez.
/Antigua base de Rybak/
(04:30 p. m.)
El Quincy de cabello naranja estaba entrenando, algo que ya era rutinario para él. En sus manos tenía una espada de entrenamiento improvisada, la había hecho el mismo tallando una madera y colocando un trozo de tela alrededor de la empuñadura para proteger su mano, la espada en cuestión, era simple, tenía la forma de una espada de dos filos con un trozo de madera entrelazado para servir como guardamano, el arma completa media aproximadamente sesenta centímetros. Su mentor en cambio, tenía un arma más refinada, su arma de práctica tenía la forma de un sable tipo Dao, estaba bastante personalizada para ser una simple arma de prácticas, en el pomo de la empuñadura tenía colgando varías cintas de color rojo con pequeños nudos al final de cada cinta, en la hoja habían caracteres de una extraña lengua, la empuñadura estaba envuelta en una seda de color negro, aunque fuera una simple arma de madera, tenía una apariencia bastante ornamental.
-Ven a mí, anciano, te patearé el trasero- dijo el Kurosaki con una sonrisa burlona, mientras tomaba una posición defensiva.
-No te pongas tan arrogante conmigo, chiquillo- respondió Rybak en un tono igual de jocoso que su aprendiz.
El hombre y el chico arremetieron el uno contra el otro, sus armas de madera chocaron con gran fuerza.
Ambos intercambiaron ataques en una salvaje danza, cada golpe parecía suficientemente fuerte como para romperle varios huesos a una persona normal, pero aun así, ninguno de los dos cedía, rápidamente el simple sparring se convirtió en una salvaje danza de espadas, tanto el Quincy como el ex-asesino estaban totalmente centrados en su combate, nada podría haberlos interrumpido. Los ardientes ojos color ocre de Ichigo parecían dos ascuas de fuego, ardiendo con una determinación increíble, esas calientes brazas estaban en contraposición a la oscura mirada del hombre qué, parecía disfrutar la sensación de tener nuevamente un arma entre sus manos. Su mirada era muy distinta a la de su aprendiz, unos ojos serenos y fríos como una tranquila noche, muestra de las incontables batallas en las que había participado y de su experiencia en combate, pero aun así podían llegar a ser sumamente intimidantes. Para Ichigo, era muy parecida a la mirada de su otro maestro, tal vez porque ambos hombres eran guerreros muy veteranos, añejados en la guerra y las constantes luchas, pero la mirada de Yhwach tenía algo que no poseía la del ex-asesino, el rey sellado aunque amable y protector hacia su discípulo, podía llegar a ser extremadamente siniestro y terrorífico, cosa que no tenía el pescador, carecía de esa cualidad imponente y autoritaria que destilaba el emperador Quincy.
Ichigo atacó con todo lo que tenía, sus manos ya estaban adoloridas por tener que soportar la fuerza de sus propios impactos, sus muñecas estaban inflamándose, pero eso no lo podría haber detenido, nada podría haberlo hecho. La emoción del combate causó que involuntariamente reuniera Reishi en su cruz, ésta no se convirtió en el arco pero aun así estaba brillando intensamente, en su rostro había una brillante sonrisa, casi tan brillante como su cruz. No podía negar que le encantara esa sensación, la sensación de combatir, de dejarse llevar por sus instintos, sin tener que pensar en nada más que en su oponente.
Rybak levantó su espada sobre su cabeza y la hizo descender con una monstruosa fuerza, Ichigo por su parte levantó la suya para bloquear el ataque entrante, ambas armas crujieron al contacto, muestra de la fuerza que estaban usando los guerreros, el ex-asesino empujó su espada contra la del Quincy aprovechando que éste había perdido el balance con el ataque anterior, Ichigo retrocedió unos pasos para nuevamente lanzarse contra su oponente en un ataque lateral, el Aesir desvió la espada del peli-naranja y dio un giro para usar la fuerza centrífuga como potenciador de su propio ataque, Ichigo respondió a esto de una forma poco ortodoxa y que el sujeto nunca espero, soltó su espada y antes de que esta tocara el suelo, la volvió a tomar pero esta vez con su mano izquierda, todo esto mientras que el sable de madera oscilaba sobre su cabeza, Ichigo se movió de manera instintiva, reaccionó usando cada uno de sus sentidos, al sentir su piel tocar la empuñadura de su arma, agitó su brazo hacia su oponente, el ex-asesino no pudo evitar el ataque y fue golpeado en el costado de su muslo izquierdo.
El hombre cayó con una rodilla al suelo e Ichigo también cayo sentado por la fuerza que puso en su ataque.
-Vaya…esa es una táctica que no se ve todos los días…si te hubiese golpeado la cabeza es probable que te la habría abierto como a una sandía, aun sabiendo eso atacaste con todo…debo aplaudirte eso ¿En qué momento de la pelea se te ocurrió crear una apertura de esa manera en mi propio ataque?-
-No lo sé, solo lo hice y ya, no lo pensé mucho-
-¿¡Me estás queriendo decir que lo hiciste por instinto!? ¿¡Estás loco!? Te pude haber matado con ese ataque, ¿Cómo se te ocurre hacer algo así sin estar cien por ciento seguro de que podría resultar?-
-Solo lo hice y ya, eso es todo- respondió encogiéndose de hombros.
-O eres un pequeño genio o estás totalmente loco para hacer algo por el estilo. Pero…dicen que los mejores guerreros rozan la locura….me pregunto si alguien en tu familia habrá sido un espadachín, esa sería la explicación más lógica al porqué se te da tan bien usar espadas-
-No que yo sepa, mi padre es un doctor y no sé nada sobre mis abuelos-
-¿Qué tal tu madre?-
Ichigo bajo la cabeza ante la mención de su madre, realmente no le agradaba hablar sobre ella o que la nombraran.
Cierto…tema delicado, perdóname. Creo que lo mejor será dejar las cosas hasta aquí por el día de hoy, practicamos un rato y casi me dejas sin pierna, fue un día provechoso de entrenamiento-
-¿Vamos a pescar hoy?-
-No, creo que con lo que hay en casa nos podremos arreglar. Por cierto hay algo más que te quiero enseñar, pero esto ya entra en el plano psicológico. Te enseñaré a apagar tus emociones-
-¿Apagar mis emociones?-
-Sí, apagar tus sentimientos y emociones para que no interfieran cuando estés luchando. Siempre te digo que tu corazón es la fuente más grande de tu poder, pero esto es un arma de doble filo, una emoción puede debilitarte, te puede volver blando y por consecuencia provocarte la muerte-
-¿Eso es posible? Me refiero a apagar las emociones-
-Claro que lo es, solo debes imaginarte que tus sentimientos son un "interruptor" que puedes apagar a voluntad, cuando logres hacerlo, verás que se te facilitará mucho más pelear, serás más centrado y no te distraerás fácilmente. Pero debo advertirte algo…si aprendes a hacerlo y lo aplicas constantemente, llegará un momento en que el "interruptor" se mantendrá apagado por periodos más largos, debes tener cuidado de eso…o podría llegar el día en que olvides como volver a encenderlo-
/Pueblo de Fiskevar/
(05:22 p.m.)
El pescador y su discípulo se dirigían a su hogar, pero repentinamente el hombre se detuvo y tuvo una idea, algo que se salía fuera del contexto del entrenamiento o de las actividades domésticas, pero no le pareció mala idea, tal vez un tanto extravagante pero no mala.
-Oye Ichigo, vamos a saludar a la abuela Uma, ella es la adivina del pueblo, apuesto a que no la has conocido ¿verdad?-
El Quincy en entrenamiento hizo una simple señal de negación con su cabeza.
El hombre y el niño caminaron por las calles rusticas del pequeño pueblo, hasta que se detuvieron frente a una choza, a las afueras estaba sentada una anciana, la adivina estaba meciéndose apaciblemente en una silla.
-¡Hey, abuela Uma!- saludó el hombre en su usual tono enérgico.
-Rybak ¿eres tú?-
-Claro que soy yo. El único, el inigualable, el sorprendente, el increíble- auch-
La anciana lo interrumpió golpeándole la cabeza con un bastón.
-Deja de hablar tantas tonterías, ¿¡Dónde está el tiburón que me prometiste!?-
-Uhhh…bueno…ehmmm…. ¿¡Qué clase de anciana come tiburones!?-
Nuevamente la adivina le golpeó la cabeza al sujeto, cosa que lo hizo cubrirse con las manos.
-Deja de llamarme anciana, si probaras un tiburón asado me entenderías-
-¡Deje de golpearme abuela!-
-¿Cómo está tu esposa?-
-Bien, está cuidando los niños-
-Cuidar niños, cuidar niños, eso es todo lo que hace esa pobre mujer, cuídalos tú por una vez-
-Sí los cuido yo ¿quién irá por la comida?-
La anciana golpeó a Rybak, pero esta vez fue mucho más fuerte.
-No me contradigas, debería darte vergüenza llevarle la contraria a una anciana como yo-
-¿¡Ahora sí es una anciana!? Eso es trampa, no le gusta que la llamen así, pero lo usa a su favor cuando le conviene-
Ichigo observó en silencio al hombre y a la adivina discutir, le estaba costando no soltar una carcajada por como el "asesino" actuaba de manera tan infantil y por como la anciana le hacía reproche por todo. Rybak se aclaró la garganta en un intento de interrumpir la discusión.
-Abuela Uma, él es Ichigo, ha estado viviendo con nosotros durante un tiempo, pensé que tal vez podrías leerle su fortuna-
-¿Cuánto tiempo tienes viviendo con este idiota?-
-Creo que cerca de un año- respondió el Quincy.
-¿Esperas hasta ahora para presentármelo?-
-Auch- gritó el ex-asesino al recibir otro golpe de la anciana.
-Entonces Ichigo, ¿vienes para que esta anciana te lea tu fortuna? ¿Qué te gustaría saber en particular?-
El Kurosaki se encogió de hombros, ni siquiera sabía que le iba a leer la fortuna así que no estaba preparado o por lo menos no sabía que le gustaría saber en particular.
-Ella practica la quiromancia, puede saber tu fortuna leyendo la palma de tu mano. Aunque no es muy precisa que digamos, a mí me dijo que tendría treinta hijos con Frigga ¡Todavía estoy esperando los otros veintiocho!-
-Tienes dos hijos que valen por quince cada uno, no me equivoqué-
-Hey, eres una anciana muy tramposa-
-Te dije que no me llames anciana-
-Está bien, está bien, no me golpee otra vez- dijo el hombre alejándose y cubriéndose la cabeza.
-Ichigo, te dejaré con ella, ven a casa cuando termine de decirte tu fortuna, ¡no te atrevas a golpearlo a él también anciana!-
-Al único al que golpeo es a ti, tontín-
-No me llame así, no soy ningún tontín-
El pescador se marchó apresuradamente para evitar otro golpe de la adivina. A pesar de haber entrenado en su juventud su cuerpo y mente para rechazar el dolor, los golpes de ese bastón eran bastante dolorosos.
-Bien, ahora dame tu palma izquierda, te leeré tu fortuna-
Ichigo extendió su mano izquierda y la volteó dejando descubierta su palma. La anciana tomo su mano y la observó fijamente, paso sus largas uñas por las líneas de la mano del jovencito, se veía bastante concentrada, repentinamente sus ojos se tornaron totalmente blancos, el Quincy trató de alejar su mano de la anciana pero ésta lo tomó con más fuerza y empezó a hablar.
-Línea de la vida…tu vida no será muy larga….tendrás que vivir por varias personas, no solo por ti…serás un guerrero inigualable…pero tu poder costará la vida de muchos….demasiados sacrificios…mucha sangre…una promesa rota…dolor, tristeza, sufrimiento, una culpa que te carcomerá…pero también alegría, camaradería, afecto, familia…un campo de flores teñido de lágrimas…un enfrentamiento destinado…un ángel caído y un demonio…cuerpo celestial…monje destructor…uno debe vivir y el otro debe morir-
El Kurosaki la observó extrañado, no tanto por lo que decía, sino porque ahora su voz sonaba en un tono áspero y masculino, nada parecido a la voz que tenía hace unos minutos atrás.
-Línea del destino….tú no deberías estar aquí…no perteneces a este lugar…fuiste engañado por quién más confías…por eso estás aquí…el lugar de donde provienes será un caos sin ti…tu destino cambió…no serás quien deberías ser….debes elegir…una elección que decidirá quién serás…luz u oscuridad…sí eliges la luz, iluminarás como el sol entre las dudas y el miedo, salvarás a muchos con tu luz…si eliges la oscuridad, serás frío como la más oscura de las noches y llevarás a este mundo a su destrucción….un hada y una bruja…en tus manos tendrás las opciones….-
-No creo entender de qué me está hablando…-
Ichigo quiso alejar su mano pero la anciana la acercó de nuevo.
-Línea del amor….la dama del tiempo, la princesa de las flores, la portadora del brillo del hada, la espadachín de la venganza, la sacerdotisa del ave ardiente…pero ninguna de ellas será… solo Mab cautivará tu ojo…y tu corazón…su vida estará en tus manos muchas veces, pero ella te salvará más de lo que tú puedas haberla salvado…te salvará de ti mismo…de tu propia oscuridad…-
Los ojos de la anciana volvieron a la normalidad y esta soltó la mano del chico. Ichigo estaba sumamente confundido por lo que le había oído, no entendió casi nada, aunque no se le podía culpar, parecían más alegorías y metáforas que una adivinación concisa, pero quizás así son esas cosas de la fortuna, alegorías poco claras sobre algo que va a suceder. La anciana tomo una bocanada de aire y observó a sus alrededores como si hubiera olvidado donde estaba.
-Oh, parece que ya te dije tu futuro. No me cuentes nada de lo que te dije, ni se lo cuentes a nadie, eso es tuyo y solamente tuyo-
-No entendí ni la mitad de lo que me dijo…pero dijo muchas cosas tristes-
La anciana le sonrió al peli-naranja y puso una mano en su cabeza.
-No te preocupes, muchas veces me equivoco, esto no es algo muy preciso. Solo debes recordar que tú decides quien quieres ser, dependiendo de lo que hagas hoy, puede que mi fortuna cambie totalmente y sea invalidada por tus acciones mañana, tu propio destino lo forjas tú, nadie más, yo solo digo una predicción de lo que podría suceder-
El Quincy naranja asintió a esto y le sonrió a la anciana, la brillante sonrisa de felicidad que le dirigía a su madre había desaparecido, pero no significaba que no pudiera sonreír otra vez, esta sonrisa era muy diferente a aquella, sin embargo estaba llena de autoconfianza y seguridad.
-Gracias abuela, iré a casa-
-Ve jovencito, y dile a ese idiota de Rybak que me traiga el tiburón que me prometió-
-Sí, se lo diré-
La adivina vio al chico partir, la sonrisa que decoraba su rostro desapareció y en cambio solo había tristeza en su arrugado semblante. Aunque le haya dicho al Kurosaki que no le contara lo que le había predicho, ella sabía exactamente que dijo y peor aún, tuvo visiones sobre ello, algo que la hizo entristecerse mucho.
-Un niño como tú no debería pasar por tanto sufrimiento…eres un buen chico, tienes un gran corazón…espero que siga intacto y no termine siendo hecho añicos…- se dijo así misma en voz baja.
/Hogar de la familia Aesir/
-Ya llegué- exclamó el peli-naranja al entrar por la puerta.
-Bienvenido a casa- lo recibió Frigga con una cálida sonrisa.
-¿Cómo te fue? Escuché que Rybak te llevó con la abuela Uma-
-Uhh…bueno, dijo un montón de cosas raras…así que….creo que me fue bien, supongo-
-¿Tienes hambre? Ya preparé la cena-
El peli-naranja y la rubia se aproximaron al comedor, Rybak se encontraba sentado en el suelo al lado de la mesa, estaba descamando un pez gigantesco, casi del tamaño de su propio torso.
La rubia al ver esto frunció un poco el ceño y colocó sus manos en sus cintura.
-Cariño, te he dicho que no hagas eso en la cocina-
-Pero es que…-
-Pero nada, ahora saca tu pescado de mi cocina y ve a descamarlo a otro lugar-
-¡Está bien! Pero no lo hago porque me regañes o algo, lo hago porque yo quiero…tonta…-
La mujer giró los ojos ante la actitud payasa de su marido.
-Solo saca esa cosa de mi cocina y siéntate, ya serviré la cena-
-¿¡Porqué amor!? ¿¡Por qué me tratas así!? ¿Acaso tu amor hacia mí se ha acabado?- dijo el hombre con lágrimas falsas en sus ojos.
-¡Ichigo, ayúdame!-
Ahora el sujeto había tomado al Quincy por su tobillo.
-¡Hey suéltame anciano! Yo no me meto en esto, es tu problema-
Rybak continuando con su comportamiento infantil se llevó las manos a la boca y continuó derramando lágrimas falsas.
-Nadie me quiere, ¡hija mía! ¿Dónde estás? Tu padre necesita un abrazo-
-Uhhh… ¿Dónde está Elysa? Por cierto… ¿Dónde está Hrogar?-
-No los he visto desde hace rato, tal vez estén jugando por allí. Aunque les dije que no se tardaran mucho- respondió Frigga.
-Iré a buscarlos- dijo Ichigo bostezando.
El Kurosaki para no tener que ver más las "payasadas" de su mentor, salió en busca de los niños. Caminó un rato por el pueblo, teniendo que saludar a alguno que otro habitante. Después de que derrotó al bandido que los intentó asaltar hace tiempo atrás, se había vuelto alguien bastante popular en el pueblo, la mayoría ya sabía o pensaba que él era un "mago". Cuando llegó al extremo del pueblo en busca de los hermanos, escuchó unos sollozos y unos cuantos quejidos de dolor.
-¿Qué te sucede? ¿No se supone que eras valiente?-
-Mira a la llorona-
-No se metan con mi hermana, ella no es ninguna llorona, sólo es tímida-
Ichigo observó a dos muchachos, ambos quizás de unos trece o catorce años, ellos estaban molestando a Hrogar y Elysa. El hijo del ex-asesino estaba protegiendo a su hermana con su cuerpo, estaba algo magullado pero aún se mantenía de pie aunque fuera a duras penas, tenía un palo de madera en sus manos mientras que su hermana mayor estaba detrás de él sollozando.
El rubio hondeó su arma improvisada tratando de alejar a los hampones. Ichigo frunció el ceño al ver que uno de los muchachos levantó su puño para golpear al chico, éste instintivamente cerró los ojos esperando el golpe, pero aun así no se movió, antes de que el puño tocara su rostro, el sujeto había caído de rodillas al suelo, rodeando su abdomen con sus brazos.
Hrogar abrió los ojos y sonrió de alegría al ver al Quincy parado frente a ellos.
-¿Por qué Elysa está llorando?- preguntó observando al sujeto que lo superaba por unos años.
-Ellos la estaban molestando y yo intenté defenderla-
Eso fue todo lo que necesitó escuchar el Kurosaki. Él dio un paso hacia adelante para atacar, su oponente llevado por el nerviosismo, lanzó un puñetazo que fue esquivado con suma facilidad, la mejilla del adolescente se hundió e inmediatamente se llenó de dolor mientras caía al suelo por el golpe del Quincy.
-Déjalos en paz- dijo en un tono sumamente frío y amenazante.
El adolescente que ahora estaba cubriéndose la mejilla asintió repetidas veces a causa del miedo. Los hampones se levantaron y huyeron asustados por lo que acababa de suceder, ciertamente no se esperaban que un chico mucho menor que ellos les diera una paliza.
-¿Se encuentran bien?- preguntó Ichigo acercándose a los hermanos.
-Yo estoy bien pero Elysa no puede caminar, se torció el tobillo-
Ichigo dirigió su mirada a la rubia que aún seguía sollozando. Sin cuestionárselo, la cargó en su espalda para llevarla a casa.
-Vamos a casa, la comida está lista-
Elysa se sonrojó intensamente al estar siendo cargada por Ichigo, aunque no podía negar que le gustaba, sobre todo porque se sentía segura cerca de él. La Aesir rodeó el cuello de Ichigo y recostó su cabeza en el hombro de éste, sintió como sus parpados se hacía pesados y como empezaba a quedarse dormida.
-No te duermas-
-Oh… ¡lo-lo siento!-
-¿Por qué te disculpas? Solo no te duermas-
-Es que…tú…tu…TU ESPALDA ES MUY CÁLIDA- gritó la sonrojada chica.
Ichigo y Hrogar se estremecieron por el grito, aunque ya estaban acostumbrados, siempre quedaba una sensación dolorosa en sus tímpanos.
-¡Hermana tonta! ¿Cuántas veces te he dicho que no grites así?-
-¡Lo siento!-
Los tres hicieron silencio durante un rato, aunque el silencio no duró mucho ya que fue roto por una pregunta repentina de la lastimada niña.
-¿Puedo preguntarte algo?-
-Dime-
-¿Quién es Erza?-
Ichigo se detuvo inmediatamente al escuchar ese nombre, su mente empezó a inundarse de malos recuerdos, cosas que no deseaba recordar.
-¿Por qué lo preguntas?-
-Siempre que tienes pesadillas la nombras a ella y a tu mamá….-
-Es una compañera, estuvo atrapada en la torre del paraíso conmigo, es alguien importante para mí- al decir eso, su semblante decayó un poco al recordar todo lo sucedido antes de perder la conciencia y despertar en ese pueblo.
-¿Ella…ELLA TE GUSTA?-
Inmediatamente el rostro del chico se volvió totalmente rojo.
-¿¡Eh!? ¿Qué… ¿¡De qué hablas Elysa!?-
-¡Lo-lo pregunto porque tu corazón se aceleró cuando la nombré!-
-Eso es por…por… ¡Deja de decir tonterías Elysa!-
(Unos minutos después….)
-Santo cielo, ¿cómo te lastimaste así el pie? Tienes el tobillo muy inflamado-
-Estuve jugando en una roca y esos chicos llegaron, me asusté y me caí-
-Tienes que tener más cuidado, te pudiste haber hecho más daño-
-Ichigo, ¿Golpeaste bien a esos imbéciles, verdad?-
-Sí, uno de ellos casi se orina, son unos cobardes- respondió encogiéndose de hombros.
Rybak levantó a su hijo y lo cargó, nuevamente habían lágrimas falsas en sus ojos.
-Oh mi pequeño, te has convertido en todo un hombrecito, defendiste a tu hermana a pesar de que te hayan golpeado-
-Suéltame, me duele el cuerpo, suéltame- decía el chico apartando con ambas manos el rostro de su padre.
-¿¡Tú también me rechazas!? ¡Oh no! Ya nadie me quiere…creo que haré como los viejos lobos de mar y me iré a una cueva por allí a pasar el final de mis días-
-No seas tan dramático, Rybak-
-Es que…es que… ¡Ichigo apóyame!-
-No me meteré en eso, es tu problema-
-Todos me abandonan, ¿por qué? ¿Por qué me toca un destino tan cruel?-
El resto de la familia junto al Quincy se sentó en la mesa a comer, ignorando totalmente al hombre, cosa que lo hizo tener un berrinche, pero aun así lo siguieron ignorando.
-Entonces Ichigo, ¿has pensado que quieres hacer en un futuro?-
-Después de conseguir la ubicación del R-system y rescatar a mis compañeros, pensaba unirme a un gremio de magos-
-¿Enserio? Serías un excelente mago, y cuando crezcas más, uno muy guapo también-
El Kurosaki un poco avergonzado soltó una leve risa tímida mientras se pasaba una mano por la parte trasera de su cabeza.
-Aquí en Caelum hay muchos gremios, ¿Has averiguado alguno que te llame la atención?-
-De hecho…pensé en uno al que perteneció el abuelo Rob, todavía recuerdo la marca del gremio en su espalda, siempre hablaba de ese gremio-
-¿Cómo se llama?-
-No lo recuerdo bien…fa…fe… fearī…no recuerdo como se llama, pero quiero unirme a ese gremio-
-Será difícil localizarlo si no recuerdas el nombre, pero por lo menos ¿Sabes dónde está?-
-¡Oigan dejen de ignorarme! Yo- el sujeto se calló al escuchar la respuesta de Ichigo.
-En Fiore-
-Es…lejos, bastante lejos….-
Ichigo asintió un poco decaído, pero era lo que quería hacer, quería unirse al gremio que tanto nombraba Rob, al gremio que "era una interminable aventura", incluso tenía pensado decirle a sus compañeros cuando los liberara, que se unieran también a ese gremio.
-Y….tenía pensado partir pronto….-
Ésta vez, todos dejaron de comer e hicieron silencio. Frigga un poco triste ya que había empezado a ver al Quincy como un hijo más, Rybak también le dolió un poco escuchar eso, sobre todo por el gran afecto que le tomó a su discípulo, Hrogar se molestó al creer que a quién veía como un "hermano mayor" los iba a abandonar, pero de todos, quien más se entristeció fue Elysa quién había incluso empezado a sollozar.
-¿Qué tan pronto?-
-Unas cuantas semanas-
-…..-
-…..-
-…..-
-Pero cuando los rescate y me una al gremio, volveré, los visitaré -
-Estás mintiendo, todos los que se marchan del pueblo dicen que volverán pero nunca vuelven- gritó Hrogar molesto.
Frigga sonrió y colocó una mano encima de su hijo.
-¿Por qué te molestas?-
-Es que…si se va no va a volver-
-Es en serio, volveré, lo prometo-
Al decir esas palabras, la mirada de Ichigo estaba colmada de determinación pura, era una especie de gesto involuntario que hacía cuando se prometía algo así mismo.
-Debo rescatarlos…yo dije que los ayudaría a escapar, es por es que debo irme, debo encontrar la torre del paraíso, cuando lo haga, volveré-
-No necesitas darnos explicaciones Ichigo. Siempre dejaste en claro que rescatarías a tus amigos, de hecho me ofendería que no lo hicieras-
El Kurosaki asintió a esa declaración. La familia terminó de comer tranquilamente, aunque aún se mantenía el ambiente triste y melancólico. Después de terminar su cena, Ichigo fue a su habitación, se encerró como siempre hacía y se cruzó de piernas encima de su cama, lentamente sintió como descendía a su mundo interno.
/Mundo interno/
-Pareces triste, no solo eso, este lugar se ve triste también-
-Igual lo haré, debo encontrarlos es…mi responsabilidad-
-No la es. Pero si es tu meta, debes ir por ella-
-¿Crees que los pueda rescatar?-
-Lo harás, si te lo propones podrás hacer cualquier cosa-
-Empecemos la práctica- dijo Ichigo formando su arco.
-No-
-¿Qué? ¿Por qué no?-
-Hoy no practicarás aquí. A partir de hoy será afuera, quiero que empieces por hacer ejercicios de recolección y manipulación de Reishi-
EL Quincy soltó un quejido de molestia al escuchar eso, detestaba hacer esos ejercicios ya que le parecían sumamente aburridos.
-Debes acostumbrarte más a manipular los espiritrones afuera, se nota que se te hace incomodo hacerlo en el exterior, es por eso que debes practicar allá-
Nuevamente Ichigo hizo otro gesto de molestia.
-Pero yo-
- Ve y práctica-
-Está bien, está bien- refunfuñó el peli-naranja.
El Quincy en entrenamiento hizo como le ordenó el emperador y salió de su mundo interno. Ya una vez afuera, se quedó en la misma posición, las piernas cruzadas, las manos reposando sobre su regazo y los ojos cerrados. Tomó una bocanada de aire para luego expelerla, su cruz de cinco puntas empezó a brillar intensamente, el Quincy entró en un estado meditativo mientras empezaba a sentir las mínimas partículas espirituales en el ambiente, sentía como se movían, como flotaban, como una chocaba con la otra, llegado un momento empezó a sentir a los otros seres vivos a su alrededor, era como tener un tercer ojo, podía ver ese mundo que era invisible para los demás.
Repentinamente un poco de reiatsu empezó a brotar de él, al hacerlo pudo sentir como los espiritrones se acercaban como si fuese un imán atrayendo metal, el reishi del ambiente comenzó a ser absorbido por el joven, todo esto mientras sentía como sus reservas de reiryoku se llenaban.
(Tres semanas después….)
/Base de Rybak/
(7:25 a.m.)
Un sonido de metal chocando contra metal retumbó por toda el escondite, aunque estaba iluminado con una lámpara de lacrima, las furiosas chispas que volaban por los aires difuminaban más las sombras que la misma luz proyectada por dicha lámpara.
Ichigo y su mentor se encontraban haciendo un último sparring, pero esta vez usando espadas reales. Los dos se movían al ritmo de una salvaje danza, chispas volaban al contacto de las afiladas hojas, entre saltos, estocadas y rugidos de furia se movían a lo largo de la caverna submarina. Ichigo tenía una enorme sonrisa dibujada en su rostro, podía sentir como sus manos temblaban de emoción, la adrenalina corría por su torrente sanguíneo de manera descontrolada, sus pupilas dilatadas y alerta al más mínimo movimiento de su oponente, su respiración agitada, el peso del cansancio en sus hombros, pero aun así esa brillante sonrisa no desaparecía, la emoción de la batalla lo estaba desbordando. Su mentor por otro lado, sentía como la sangre hervía debajo de su piel, una sensación que había olvidado hace mucho tiempo atrás, el sentir un arma entre sus manos otra vez y poder luchar contra un oponente digno para usar sus mejores ataques, era suficiente para que también tuviera una sonrisa cubriendo su rostro. Alumno y mentor, ambos tenían la misma sonrisa en sus rostros, ambos estaban en la misma sintonía, ninguno necesitaba decir una sola palabra, sus armas hablaban por ellos, cada vez que sus hojas se tocaban había un pequeño discurso, era como si pudieran leerse la mente el uno al otro, las oraciones se formaban con el swing de sus armas y las opiniones se compartían cada vez que sus armas se encontraban.
Un acalorado debate, una charla agradable, un duelo de insultos, serían formas correctas de describir la batalla que llevaban a cabo, pero más que eso, era dos guerreros intercambiando ideales y motivaciones. Incluso el temible rey Quincy estaba impresionado por la batalla que se llevaba a cabo, no, por la "despedida" que se estaban haciendo. Experiencia contra talento nato, sabiduría versus astucia, madurez contra juventud.
Rybak lanzó un ataque en diagonal hacia el Quincy. Ichigo detuvo el ataque sin demasiada dificultad, ambas armas se cruzaron y empezaron a forcejear.
-Ngh-
El Kurosaki estaba siendo empujado hacia atrás por la mayor fuerza física de su mentor, sin embargo aprovechó su menor estatura y agilidad para escapar. Ichigo en un acto impulsivo se lanzó contra su oponente, tomó su espada en un agarre invertido y acortó la mayor distancia que pudo, al estar a menos de dos metros de distancia atacó. Debido a la poca distancia y a la forma poco ortodoxa de tomar la espada, su mentor estuvo a punto de terminar decapitado pero pudo esquivar oportunamente el ataque terminado solo con unos mechones de su cabello siendo cortados, inmediatamente el Quincy usó su mano libre para intentar darle un puñetazo al sujeto, éste dio un paso atrás para estabilizarse y también lanzó un puñetazo, ambos golpes conectaron en las mejillas del hombre y el niño respectivamente.
Nuevamente estaban forcejeando pero en lugar de ser con sus espadas, era con sus puños, el impacto hizo que el labio del Kurosaki sangrara un poco, pero su puñetazo en cambio aflojó una muela del pescador. Ichigo y Rybak bajaron sus puños, y dieron unos pasos hacia atrás, no dejaron de verse a los ojos ni por un momento.
El Quincy y el asesino se mantuvieron estáticos por unos minutos en espera de quién iba a hacer el primer movimiento, el único sonido en toda la silenciosa cueva era la respiración pesada y agitada de ambos. La señal de inicio fue una gota de sudor que rodó por la frente de Ichigo, al tocar el suelo y emitir el sonido característico de goteo, Lo dos cargaron hacia el otro. Otra vez el lugar fue llenado con la melodía de las salvajes espadas chocando, las armas rosaban la piel de cada uno pero sin acercarse lo suficiente como para ser cortados, las armas volvieron a conectarse pero en lugar de volver a forcejear, ambos saltaron hacia atrás para tomar impulso y arremeter con más fuerzas. La espada de Rybak se detuvo a milímetros del cuello de Ichigo, pero por su parte, la espada del peli-naranja se detuvo al tocar el lado izquierdo del pecho del pescador, ambos se sonrieron por última vez y bajaron sus armas.
-Vaya, directo al corazón, te gustan las cosas por lo seguro…pero no siempre es aconsejable ir hacia el corazón, puedes fallar por milímetros y eso puede darle una oportunidad a tu oponente para sobrevivir, la cabeza en cambio…cuando la separas del cuerpo no hay posibilidad alguna de supervivencia. Pero obviamente eso es algo que ya sabías y solo apuntaste a mi corazón como medida de intimidación-
-Sí, es muy intimidante ver cómo te apuntan al corazón-
-Ya no tengo más nada que enseñarte, bueno tengo miles de cosas por enseñarte pero ya has aprendido lo principal. El resto te será fácil aprenderlo por ti mismo…te has vuelto fuerte Ichigo-
-Tú también-
-Oh ¿estás queriendo inferir que soy débil y me he vuelto fuerte entrenándote?-
-Tal vez…- dijo en un tono sumamente jocoso.
El hombre observó a Ichigo con una expresión de molestia para luego estallar en carcajadas, cosa que también hizo el Quincy.
-De verdad me sorprende que bromees, cuando llegaste aquí eras todo serio y callado, ahora te das la libertad de actuar más relajadamente, eso también es signo de fortaleza-
-El mejor guerrero no es el que se mantiene taciturno ante la muerte, sino el que puede mantenerse tranquilo e incluso burlarse de ella, ese es el mayor signo de fortaleza. Si, lo leí en uno de los libros que me diste-
-Recuerda siempre eso-
-Protege Ichigo, protege todo lo que sea importante para ti…protégelo como un tigre protegería a sus crías, no importa lo que cueste-
-Sí…ya…es hora….-
-Deberíamos irnos ya, apuesto a que te están esperando-
/A las afueras del pueblo/
(Un rato después….)
Ya había llegado la hora de partir para el joven Quincy, el inicio de su búsqueda por encontrar a sus compañeros, aunque no tuviera certeza de que sucedería una vez que partiera de Caelum, era algo que debía hacer, su instinto, su "orgullo Quincy" le dictaba que tenía que rescatarlos.
Ichigo y Rybak se dirigieron directamente a las afueras del pueblo. La familia Aesir y algunos habitantes del pueblo querían darle una especie de despedida al chico, después de todo, en tan solo un año se convirtió en alguien bastante querido.
-¿Dónde estaban?-
-Ah ya sabes…pescando…peces…en el mar…-
Hrogar observó a su padre con una expresión en blanco por la excusa, Frigga solo cabeceó con una expresión de resignación, Elysa lo observó algo confundida pero la reacción más drástica vino del propio Ichigo quien se dio una palmada en la cara con suficiente fuerza como para ser audible por todos.
-No, estábamos pescando alces en la jungla- dijo sarcásticamente.
-¡Hey! No es necesario el sarcasmo-
-En serio eres pésimo para mentir papá-
-Mentir no es tu fuerte querido-
-Estoy algo confundida…pescar en el mar es la única forma de pesca ¿no?-
Hubo otro sonido de alguien dándose una palmada pero éste provino de Hrogar.
-No sé quién es peor, mi papá con sus excusas que solo se las cree él o tú con tus comentarios fuera de lugar-
-¡No seas malo conmigo! Solo tenía curiosidad-
-¡Eres tonta! Es imposible no ser malo contigo-
-Se supone que yo soy tu hermana mayor-
El parpado de Ichigo comenzó a contraerse repetidamente en señal de irritación.
-¡Ya cállense los dos! No Elysa, no es la única forma de pesca, también se puede pescar en agua dulce, eres hija de un pescador y vives en un pueblo repleto de pescadores, a estas alturas deberías saber algo como eso, y tú Hrogar deja de meterte con Elysa-
-¡Hey, no hay necesidad de que seas malo conmigo también!-
Pronto el trío empezó a discutir, Elysa insistiendo en que su hermano dejara de ser malo con ella, Hrogar dando voces sobre lo tonta que era su hermana e Ichigo sumamente irritado gritándoles que se callaran.
Frigga soltó una risa entre dientes al ver como se llevaban los tres, ya parecían hermanos, pronto la sonrisa se desvaneció al darse cuenta que el Quincy iba a partir en poco tiempo.
Después de por fin silenciar a los dos Aesir, Ichigo se aproximó a la rubia mayor.
-No soy bueno para las despedidas…- dijo frotándose la nuca con una mano.
Frigga le dio un último abrazo al peli-naranja, éste también le correspondió la demostración de afecto.
Rybak estaba llorando, aunque eran lágrimas falsas. Su esposa e hijos por otro lado, sí estaban llorando de verdad, más que todo la hija de la pareja.
-Cuídate mucho, recuerda comer bien y bañarte todos los días. Ven pronto a visitarnos…cuídate Ichigo…- dijo la mujer en un tono quebrantado, apretándolo con más fuerza.
El Kurosaki simplemente asintió como respuesta. La rubia lo soltó y luego le dio un beso en la frente, apenas podía contener las lágrimas, ya lo sentía como parte de la familia y se le hacía demasiado doloroso verlo partir.
-Estoy segura que serás un mago muy fuerte y valiente. Espero que cuando consigas una linda novia la traigas para conocerla-
Ichigo se sonrojó intensamente al escuchar esto.
-¿¡Que!? ¡Mamá no le digas esas cosas!- gritó Elysa haciendo un pequeño berrinche.
-Yo….yo…..eh…- El Kurosaki estaba sumamente avergonzado, tanto que le costaba articular las palabras.
-¡Anciano ayúdame!-
Rybak se colocó una mano en alrededor de su oreja como si estuviera teniendo problemas para escuchar y se inclinó hacia el Quincy.
-¿Ah? No escucho bien ¿podrías repetirme?-
-Dije que-
-No, no. Sé muy bien lo que dijiste, solo quiero disfrutar lo que te voy a responder-
El Quincy lo observó con una mirada de suma irritación y molestia.
-"Yo no me meto en eso, es tu problema"- dijo el sujeto en un tono sumamente burlón.
-Grrrr anciano….- gruñó Ichigo observando al pescador con una mirada de suma molestia.
-¿Qué? Estás recibiendo un poco de tu propia medicina-
-Oye fresa-
Dicho llamado causo que un vena brotara de la frente del joven Quincy, giró su cabeza hacia su lado derecho para observar a Hrogar quién lo había llamado.
El chico que usualmente solía actuar de forma prepotente y autoritaria, ahora estaba tratando por todos sus medios contener las lágrimas. El Kurosaki es acercó a él y le golpeo levemente el hombro de manera juguetona.
-Tranquilo…volveré y tal vez te enseñe un par de cosas para que puedas defenderte-
El rubio asintió, su semblante estaba decaído pero aun así pudo sonreír.
-Cuida a tu hermana-
Nuevamente el niño asintió, pero esta vez con más seguridad.
-Cariño ¿No te vas a despedir de Ichigo?-
El ex-asesino y el Quincy se observaron por un momento para luego sonreírse el uno al otro.
-¿Despedirme? Já, antes de venir tuvimos la mejor "platica" que he tenido en años, después de algo así no hace falta despedirse-
-No me despediría de un vejete como este ni en un millón de años-
Rybak extendió su puño hacia Ichigo, a lo que este hizo lo mismo. Ambos tocaron sus puños como un gesto de despedida entre dos guerreros, no había necesidad de un "adiós" o un "hasta luego".
Ichigo se despidió de cada uno de los aldeanos que fueron a desearle buen viaje. Finalmente quedó frente a frente de Elysa, ésta estaba sollozando intensamente, sus ojos ya estaban hinchados y enrojecidos, pero aun así no paraba de llorar.
-No llores….-
-Es que….es que….te voy a…a…extrañar- dijo entrecortadamente por los sollozos.
El Kurosaki puso una mano en la cabeza de la niña y le desordenó un poco su dorada cabellera.
-Voy a volver, te lo prometo-
La niña abrazó fuertemente al inexperto Quincy, él se ruborizó ligeramente pero correspondió el abrazo.
-Vuelve…vuelve pronto-
-Si….-
Después de despedirse de la niña, Ichigo se montó en una balsa para ser llevado a la ciudad, desde allí tomaría un barco a Fiore. Antes de que el bote zarpara Rybak le entregó una gran cantidad de dinero, según él, era un regalo de algunos aldeanos para que pudiera sustentarse por un tiempo.
La familia Aesir junto al grupo de aldeanos vieron partir al peli-naranja, este hizo un último saludo a los lugareños, acto que fue correspondido por gritos de despedida y deseos de buena suerte. Lentamente la pequeña isla fue desapareciendo de la vista de Ichigo, aunque su estadía no fue en extremo larga, los había empezado a considerar una familia y eran personas muy importantes para él.
/En alguna de las islas aledañas/
Un grupo de hombres fuertemente armados estaba observando la partida del niño, uno de ellos observaba con especial interés al Quincy.
-¿Por qué está dejando que se vaya? Podríamos capturarlo antes de que la balsa se aleje mucho-
-¿Dónde estaría la diversión en hacerlo de esa manera? No, esperaré a que crezca…te enseñaré como convertir a un pequeño "héroe" en el peor de los "villanos"…cuando sea como yo, en ese momento iré por él-
-¿Qué haremos con-
-Mátenlos, a todos y cada uno. Eso será parte de su proceso de transformación. Verás, cuando le arrebatas a alguien todo lo que le importa, a todos lo que le importa, puedes transformar al cachorro más dócil en la bestia más salvaje. No dejen a nadie, hombres, mujeres, niños, ancianos…todos-
-Sí jefe-
Los sujetos con malignas intenciones tomaron unos botes y se dirigieron a la villa de Fiskevar, mientras que el líder permaneció atrás observando el lugar por donde había partido su presa, el Quincy, éste se tocó el lado izquierdo de su pecho y sonrió, su sonrisa estando llena de maldad pura.
-Pronto…pronto serás como yo….-
(Unos días después….)
/Reino de Fiore- calles de Crocus/
-¡Maldición!-
-No digas groserías Ichigo…-
-¡Estoy molesto! Tengo dos días sin comer, he tenido que dormir en un callejón y el dinero que me dieron ¡no me sirve de nada aquí! ¿¡Cómo quieres que no diga groserías!? -
Ichigo había llegado hace tres días a Fiore, su idea era tratar de conseguir información en la capital. Por desgracia las cosas no eran tan fáciles como se imaginaba y la moneda que se manejaba en Fiore no era la misma que se manejaba en Caelum, así que el dinero que los aldeanos recolectaron no le sirvió para nada. Sin dinero, sin conocer a nadie o tan siquiera conocer el lugar, estaba totalmente perdido, su renuencia a pedirle ayuda a alguien tampoco ayudaba en lo más mínimo.
-Es por eso que te digo que te unas a un gremio de magos, así podrías ganar dinero-
-Aún no, todavía no puedo…además, no me uniré a cualquier gremio, debe ser el gremio al que perteneció el abuelo Rob…cuando lo encuentre-
-Eres cada vez más testarudo-
-No es ser testarudo, tengo un plan-
-Que probablemente no funcionará hasta dentro de mucho tiempo…-
-¿Desde cuándo empezaste a ser sarcástico? Eso está totalmente fuera de tu carácter-
-Lo hice en el mismo momento que tú lo hiciste-
-No estás ayudando Yhwach-
-¿Qué planeas hacer? Y me refiero a de forma inmediata-
-Bueno…ehhh…no pienso robar así que…uhh…algo se me ocurrirá, supongo-
-Será mejor que se te ocurra algo pronto-
El joven Quincy caminó por las calles de la capital de las flores tratando conseguir una forma de obtener dinero, o por lo menos conseguir con qué costearse el desayuno. Intentó conseguir trabajo en diversos establecimientos, pero todos se negaron a darle empleo debido a su corta edad. Las horas pasaron y pasaron, pero el Kurosaki seguía sin encontrar ninguna forma de ganar algo de dinero, ya se había resignado a salir de la ciudad para intentar cazar algo en los bosques aledaños.
-Oye niño-
Ichigo al estar discutiendo mentalmente con su mentor, no escuchó que lo llamaron.
-Niño, hey-
Esta vez sí notó la voz. A un par de metros había un anciano de muy baja estatura, tenía puesta una vestimenta algo formal, una camisa blanca, encima un chaleco rojo, pantalones negros, zapatos marrones y encima una capa con cuello alto de color beige. El anciano de cabello blanquecino estaba cargando en su espalda un enorme saco, considerablemente más grande que él.
Ichigo observó algo confundido al anciano, éste le hizo señas de que se acercara, el peli-naranja giró su cabeza de lado a lado cerciorándose de sí realmente se estaba dirigiendo a él, incluso se señaló así mismo.
-Sí, es contigo ¿podrías venir?-
-Uhhhh….-
Nuevamente el Kurosaki observó de lado a lado e hizo el mismo gesto señalándose a sí mismo. El anciano asintió repetidas veces en confirmación.
Ichigo cruzó la vereda y se aproximó al hombre entrado de años, éste bajó el saco y levantó la mano derecha en señal de saludo, había una amigable sonrisa decorando su arrugado rostro.
-¿Me estaba llamando?-
-Sí, ¿te gustaría ganarte unos cuantos jewels?-
-Claro ¿Qué debo hacer?-
-Eres enérgico, eso es bueno. Necesito que me ayudes a cargar esto hasta la estación de trenes, debo volver a Magnolia y deshacerme de su contenido-
Ichigo miró con suspicacia al anciano y se inclinó a un lado para detallar mejor el gran saco.
-No tienes un cadáver allí ¿cierto?- preguntó con los ojos entrecerrados y una expresión de sospecha.
-Oh dios no, claro que no. ¿Por qué habría de tener un…- el anciano cortó su comentario para soltar un suspiro.
-...Bueno ¿puedes ayudarme?-
-Claro ¿solo hasta la estación de trenes cierto?-
Ichigo tomó el saco, para su sorpresa no era tan pesado como parecía, ambos iniciaron su marcha hasta el otro extremo de la ciudad.
-¿Puedo preguntar…que hay adentro?-
-Cartas de quejas-
El Quincy detuvo su paso y miró al anciano con una expresión en blanco.
-¿Uh?-
-Cartas de quejas. Soy maestro de un gremio, usualmente los muchachos se meten en problemas y a mí me toca recibir las cartas de queja, normalmente un mensajero las lleva al gremio pero ésta vez había tantas que se rehusó a llevarlas y tuve que venir aquí a buscarlas en persona-
-¿Maestro? ¿Eso significa que eres un mago?-
-Exactamente ¿Te gusta la magia?-
-No lo sé…nunca lo he pensado-
El anciano levantó un dedo y en la yema de éste se formó una pequeña llama. Ichigo lo observó maravillado, puede que haya tenido que madurar forzadamente, pero aún era un niño que se podía impresionar fácilmente.
-Whaaa-
-¿Qué tal ahora?-
Ichigo asintió repetidamente, su rostro estaba brillando de emoción. El mago y el Quincy reanudaron su marcha, el mago inició una conversación para reducir la monotonía del trayecto.
-¿Cómo te llamas?-
-Ichigo, Ichigo Kurosaki-
El anciano extendió su mano al Quincy, éste se detuvo, bajó el saco y estrechó su mano rápidamente para luego seguir caminando.
-Makarov Dreyar-
-Ichigo, no es un nombre muy común ¿Qué significa?-
-"Aquel que protege"-
-Vaya, es un nombre con un gran significado-
Si…-
-Parecía que andabas vagando por allí cuando te pedí ayuda-
-Eso…bueno…este…a quien engaño, sí, estaba tratando de conseguir trabajo-
-Las calles de Crocus no parecen un buen lugar para que un niño busque trabajo-
-Eso parece…-
-¿Vives aquí?-
-No, acabo de llegar apenas hace dos días a la ciudad-
-¿Viniste con tus padres?-
-No- respondió secamente.
-Entonces viajas solo-
-Se podría decir que sí-
-¿Qué te trae a Crocus?-
-Un motivo personal- nuevamente la respuesta del Quincy fue sumamente seca.
-Entiendo-
Makarov observó por un momento de reojo a Ichigo, notó la expresión triste que trataba de esconder detrás de su ceño fruncido.
-Pareces hambriento ¿Te gustaría comer algo?-
-¿Eh?-
Ichigo ahora albergando confusión le devolvió la mirada al Dreyar.
-Me parece que tienes hambre ¿te gustaría ir a comer algo? Yo invito-
-N-no…yo estoy bien-
-¡Patrañas!-
Makarov extendió su brazo más allá de lo humanamente posible y colocó una mano encima de la cabellera naranja del chico.
-Es enserio, estoy bien-
-Hacerse el duro no es señal de fortaleza, aceptar ayuda cuando la necesitas sí lo es-
-Dije que estoy bien-
El maestro Makarov cambió momentáneamente su rumbo para ir hacia un restaurant. El Quincy al notar esto se sorprendió, pero aún estaba renuente a aceptar la invitación.
-No puedo aceptar que me ayudes a cargar ese peso sin haber comido apropiadamente-
-¿Qué? Sí no lo estoy ayudando, me va a pagar por esto-
-Entonces déjame a mí ayudarte a ti-
-No, dije que estoy bien. No pasa nada-
-Hacerte el fuerte no sirve de nada sí lo haces solo. Tú me estas ayudando a llevar mi carga, déjame ayudarte a alivianar la tuya-
-Este anciano….es raro…pero de alguna forma me transmite la misma sensación que el abuelo Rob- pensó el Kurosaki viendo la arrugada sonrisa de Makarov.
Ichigo bajó el saco y se rascó la parte trasera de su cabeza, tenía una mueca de indecisión en su rostro.
-Está bien…creo-
-Entremos-
-¿Qué se supone que haga con esto? ¿Lo dejo aquí afuera?-
-Solo son cartas, no tienen ningún valor, además, si alguien intenta robárselas solo me estaría haciendo un favor al deshacerse de ellas por mí-
-Está ignorando totalmente que son reclamos por los problemas que causa su gremio…si así es el maestro, no quiero ni imaginarme como son los demás miembros...- pensó el Kurosaki observando a Makarov, su rostro tenía una expresión en blanco.
El Quincy y el mago santo ingresaron al establecimiento. Makarov solo bebió cerveza mientras que dejó que el chico pidiera lo que le placiera. Después de comer hasta saciarse, el Kurosaki le dio las gracias al anciano, luego empezaron a platicar de diversos temas, aunque Ichigo cambiaba de tema constantemente para evitar entrar en temas personales, sobre todo sus temas personales. Makarov lo notó y evito preguntarle cosas demasiada personales, no quería inmiscuirse en algo que el chico no quisiera contar. Algo que el maestro intuyó inmediatamente por su forma de expresarse y su reticencia a bajar la guardia, es que había pasado por cosas demasiado duras, por cosas que lo habían marcado mucho, lo suficiente como para no relajarse frente a extraños.
Después de un rato reposando en el lugar, decidieron irse antes de que se hiciera más tarde. El Dreyar y el Kurosaki llegaron a la estación de trenes, ya a partir de allí el anciano podía arreglárselas solo. Aunque no podía evitar ver al chico y compadecerse por él, esa expresión amenazante en su rostro que simplemente escondía sufrimiento, tristeza y soledad, la había visto tanto en los miembros de su propio gremio que ya podía reconocerla a kilómetros de distancia. Ese era el tipo de cosas que podían romperle fácilmente el corazón al anciano, es por eso que sí podía ayudarlo de alguna forma, lo haría sin dudarlo.
-Creo que con esto será suficiente pago por tu ayuda- dijo el anciano sacando unos cuantos billetes.
-No, con la comida fue suficiente pago-
-Acéptalo-
-Le digo que con la comida fue suficiente-
-La comida fue una invitación, eso no cuenta como un pago-
Makarov e Ichigo empezaron a forcejear, el anciano tratando de que el chico acepte el dinero y éste no queriendo aceptarlo.
-Toma-
-No-
-Gggrrr-
-Toma el dinero-
-NO-
-Deja de ser tan orgulloso y acepta el dinero-
Aunque no quisiera aceptarlo, el Kurosaki recibió el dinero a regañadientes, realmente lo necesitaba.
-Sabes, sí no tienes a donde ir, en el gremio nos vendría bien un par de manos extra-
-Gracias señor Makarov, pero no puedo aceptar-
-Te dije que no es necesario hacerse el fuerte-
-No, no es por eso-
-¿Entonces qué es?-
El Kurosaki soltó una sonrisa llena de seguridad, incluso el anciano se sorprendió ante ese gesto.
-Hay un gremio de magos al que me uniré algún día. Allí estuvo alguien importante para mí, esa es la razón por la que no puedo unirme a ningún otro gremio que no sea ese-
El Dreyar cambió su expresión de sorpresa por una sonrisa, la mirada del chico lo había convencido.
-Comprendo. Pero espero que algún día vengas a visitarme al gremio-
Ichigo asintió a eso. El mago ingresó al tren y tomó asiento colocando el gigantesco saco a su lado. Ichigo lo observó, repentinamente una expresión de confusión inundó su rostro.
-Oiga señor Makarov ¿Cuál es el nombre de su gremio?- gritó para ser oído entre el bullicio del tren que estaba a punto de partir.
-¿Qué?- gritó el anciano de vuelta.
-El nombre de su gremio, nunca me lo dijo ¿Cuál es?-
-Fai- el resto de la oración fue inaudible para el Quincy a causa del sonido de la chimenea del tren.
El tren se puso en marcha, el Kurosaki corrió tras él, tenía una extraña corazonada que no podía explicar.
-No escuché, repítame-
Ésta vez Makarov no lo pudo oír y creyó que Ichigo simplemente se estaba despidiendo, así que él hizo igual, el tren terminó alejándose más allá de lo que el Quincy podía correr. Ichigo se resignó y volvió a la ciudad aun teniendo la extraña corazonada.
(Media hora después…)
-¿Qué sucede? Pareces decepcionado…-
-Ese anciano…había algo raro en él…no lo puedo explicar pero es como si tuviera algo que ver con el abuelo Rob…-
Ichigo estaba tan metido en sus pensamientos que no notó que un sujeto armado con una daga se aproximaba hacia él. Para cuando sintió el frío metal tocar su cuello, ya era demasiado tarde, el sujeto con apariencia de vagabundo estaba detrás de él con el arma apuntando directo a su cuello. Un pelotón de guardias se detuvo en seco al ver que el hombre había tomado al chico como rehén. La normalmente concurrida calle de Crocus ahora estaba desierta, solo estaba el hombre con su rehén, unos guardias de la ciudad y algunos ciudadanos curiosos.
-Cobarde, suelta al chico-
-Ese niño no tiene nada que ver-
-Eres un cobarde- gritaron los guardias apuntando sus lanzas al sujeto.
El hombre empezó a reír de manera desquiciada, Ichigo por su parte solo tenía una expresión de irritación en su rostro, más que todo porque estaba bastante concentrado y el sujeto lo sacó de sus pensamientos.
Un hombre portando una gran y pesada armadura plateada se acercó a la escena, este hombre tenía una apariencia bastante peculiar, su cabello tenía estilo afro, pero lo más destacable era su prominente nariz con apariencia de "muñeco de palo" o eso fue lo que le pareció al joven Quincy.
Los guardias hicieron una salutación militar inmediatamente al notar la presencia de dicho hombre.
-Señor Arcadios-
-¿Qué es toda esta conmoción?- preguntó el hombre.
-Ese criminal estuvo causando alboroto en la ciudad y ahora se está escudando detrás de ese niño-
El hombre llamado Arcadios dio unos pasos hacia adelante para acercarse al criminal, cosa que incluso los guardias tuvieron miedo de hacer.
-¿Cuáles son tus peticiones? No tomarías un rehén si no tuvieras ninguna-
-Eres astuto hombrecito- dijo el sujeto sonriendo perturbadoramente.
-Quiero una audiencia personal con el rey, diez millones de jewels y un vehículo para escapar de la ciudad-
Arcadios frunció fuertemente el ceño ante la mención del rey, pero no intentó nada precipitado para no poner en riesgo la vida del chico.
-Puedo conseguirte el dinero y el vehículo, pero la audiencia con el rey es imposible-
Los ojos del criminal se abrieron ampliamente, aumentando la apariencia de lunático que ya de por si le sobraba.
-Hoh ¿No te importa lo que le pueda pasar a este niñito?-
-Claro que me importa, es por eso que estoy accediendo a tus peticiones-
-¡Entonces accede a darme una audiencia con su majestad!-
-Es imposible, sea o no un civil en peligro, no puedo molestar al rey por asuntos tan banales-
-Entonces le rajaré el cuello a este mocoso-
-Espera, no es necesar- Arcadios se alarmó al escuchar eso e intentó volver a negociar, pero se detuvo al ver que el hombre se inclinó hacia el peli-naranja, como si intentase escuchar algo que le estaba diciendo.
-¿Uh? ¿Qué dijiste mocoso?-
-Dije que me sueltes y no te acerques tanto, tu aliento huele a rata muerta-
Ichigo aprovechó que el sujeto no estaba poniendo demasiado esfuerzo en apretar el arma contra su cuello y apartó su brazo, mientras que en su mano izquierda formó una hellig pfeil que enterró en la pierna del hombre. El sicótico sujeto gritó de dolor, el Quincy se apartó lo suficiente como para conectar la planta de su pie contra el torso del sujeto empujándolo hacia atrás. Ahora materializó su arco y disparó dos fechas al hombre, una aterrizó en su muñeca derecha y lo obligó a soltar la daga, mientras que la otra flecha atravesó y destrozó su clavícula. El adolorido criminal cayó al suelo retorciéndose de dolor, inmediatamente los guardias lo rodearon y terminaron de subyugarlo.
El soldado llamado Arcadios se mantuvo estático viendo al Quincy, su ceja estaba levantada y su fría expresión había sido reemplazada por una de total impresión. Ichigo se sacudió la ropa y siguió caminando como si nada hubiera sucedido.
-Espera, niño-
Ichigo ignoró los llamados del soldado y continuó caminando, aunque más que ignorarlo fue que realmente no lo escuchó a causa de que estaba teniendo una discusión mental con su mentor.
Arcadios caminó apresuradamente y tomó por el brazo al peli-naranja. Este observó de reojo al hombre, su mirada era bastante amenazante, lo suficiente como para sorprender aún más al veterano soldado.
-¿Qué quiere?-
-¿Cómo te llamas?-
-Ichigo-
-¿Eres un mago cierto? ¿A qué gremio perteneces?-
El Kurosaki sacudió violentamente su brazo para apartar la mano del hombre.
-No soy un mago, soy un Quincy y no pertenezco a ningún gremio-
Ichigo comenzó a caminar de nuevo, el hombre aún más insistente que antes se paró frente a él para obstaculizarle el camino.
-Mi nombre es Arcadios, soy miembro de los caballeros santos del cerezo en flor. Me impresionaste bastante allá atrás, eso que hiciste, aunque fuera un criminal común, no es fácil hacerlo para un chico de tu edad-
-¿Tu punto es….?-
-Jé, eres bastante directo, eso me agrada. ¿Puedes llevarme con tus padres?-
Ichigo bajó la mirada ante la mención de sus progenitores.
-Mi familia…está en un lugar muy lejano-
-Entonces ¿Qué tal algún representante legal?-
Ichigo giró su cabeza de lado a lado en negativa.
-¿Estás solo aquí? Vaya…bueno, no es mi problema, mi punto es ¿Te gustaría unirte al ejército? Nos vendría bien alguien como tú-
-No gracias, no estoy interesado-
-Espera, espera. Piénsalo, puedes hacer un buen uso de tus habilidades, tres comidas al día, un lugar en donde dormir y un sueldo estable. Juzgando por tu apariencia, puedo saber que no has comido bien en varios días y parece que tampoco has dormido bien-
-Puedo arreglármelas solo-
-Escucha niño, no te estaría insistiendo tanto si no me hubieras sorprendido de verdad. Tengo un buen ojo para reconocer el talento y a ti te sale hasta por los poros. Solo dale un intento, cumple el servicio de seis meses y sí no te gusta, te puedes dar de baja tranquilamente y habrás ganado algo de dinero. Pero si te gusta puedes cumplir una carrera militar y servir al reino de Fiore ¿Qué te parece?-
-Información-
-¿Eh?-
-Estoy buscando información, aceptaré si me ayudas a encontrar un lugar-
Arcadios observó algo extrañado al chico.
-Creo que estás confundiendo los papeles aquí, no estás en posición de exigir, pero te escucharé ¿Qué lugar buscas?-
-Un sitio llamado "la torre del paraíso" o R-system-
Los ojos del hombre se abrieron ampliamente en sorpresa.
-Esa es una magia muy oscura y prohibida ¿Qué puede buscar un niño como tú en un lugar así?-
-A mis compañeros, fui esclavizado y obligado a ayudar en la construcción de esa torre hasta que logré escapar, no recuerdo la ubicación, es por eso que estoy buscando información-
-Tú… ¿tú fuiste esclavo en una de las torres del paraíso? Eso es…no sé si te pueda ayudar en algo como eso, es algo que entra en la jurisdicción del consejo mágico…pero puede que te pueda llevar con alguien que te sea de más ayuda. ¿Vendrás conmigo entonces?-
El Kurosaki estaba tan seguro de su respuesta que ni siquiera lo consultó con Yhwach, cosa que a éste no le molestó en lo absoluto, incluso le gustó ya que era muestra de que Ichigo estaba volviéndose más independiente y estaba tomando decisiones en base a su propio juicio.
-Bueno ¿Qué tan malo podría ser?-
Bueno, ese fue el capítulo de hoy ¿Que tal? Menos mal que ya Ichigo fue a Fiore, jé ya estaba a punto de cambiarle el nombre al fic a "el Quincy de Caelum". Espero que les haya gustado el cap, por cierto en el próximo capítulo habrá un time-skip, ¡hasta luego!
