Dos años con seis meses transcurrieron desde que partió de ese pequeño pueblo de pescadores en Caelum, trágicamente, un tiempo después el pueblo fue atacado por bandidos, los desalmados hombres masacraron a todos los habitantes sin excepción alguna, no tuvieron consideración siquiera con los niños ni ancianos. El Quincy no se enteró de ese acontecimiento hasta un año después cuando quiso viajar a visitar a su "familia adoptiva", solo para encontrar los restos quemados del pueblo, eso lo marcó mucho, sobre todo al enterarse que el autor de ese holocausto fue el mismo bandido que creyó haber matado hace tiempo, el pobre adolescente sentía que cargaba con el peso de las muertes de esas personas, sentía que todo era su culpa y que debía cargar con esas vidas arrebatadas.

Apenas con catorce años, se había convertido en un guerrero excepcionalmente poderoso, su poder era tal que el consejo mágico le ofreció un cargo dentro de su propio cuerpo militar, cargo que rechazó rotundamente una y otra vez. Su habilidad y astucia lo ayudaron a subir de rango rápidamente dentro del ejército, tal fue su acelerado avance, que le concedieron el rol único de "agente externo" dándole total libertad de actuar fuera de las leyes de Fiore y con solo un puñado de personas conociendo su verdadera identidad. Para los altos mandos del gobierno y el consejo mágico, era "el capitán Kurosaki", un respetado colaborador en el exterminio y/o captura de magos oscuros y criminales que abusan de la magia a lo largo de toda la nación. Tanta era la fama que englobaba su figura, que se volvió una pequeña leyenda urbana entre los criminales del reino, era el "demonio naranja" un soldado altamente peligroso con una inmensa cantidad de crímenes de guerra en su haber, aunque esto no era totalmente falso, la descripción no concordaba con la de Ichigo, ese "demonio" era literalmente eso, un gigantesco demonio de color naranja que usaba una extraña magia azul para "robar" las almas de sus víctimas, algo un tanto exagerado y sacado de proporciones.

Aparte de trabajar directamente para los altos rangos del gobierno y colaborar provisionalmente con el consejo mágico, tendía a gastar su tiempo libre, cazando bandidos, traficantes de armas, magos oscuros, adoradores de Zeref o cualquier individuo que le pudiera dar una pista sobre la ubicación de la última torre del paraíso que quedaba en pie, y con ello, la ubicación de los compañeros que se juró a sí mismo rescatar. Desgraciadamente, nunca pudo encontrar una pista fidedigna, solo falsos rumores o respuestas desesperadas de hombres que rogaban por sus vidas, y aunque junto al escuadrón que estaba bajo sus órdenes logró destruir varios R-system, ninguno era el que buscaba, en ninguno se encontraba Jellal Fernandes. Su interés en temas políticos y civiles era nulo, el único propósito para su estadía en el ejército era simple y llanamente por intereses personales, se podría decir que usaba al gobierno tanto como éste lo usaba a él, y partiría cuando ya no le fueran de utilidad.

El Kurosaki con el tiempo reunió suficiente dinero para mandar a confeccionar un uniforme que honrara la tradición Quincy, aunque mucho más modernizado y adaptado al estilo militarizado del Wandenreich. El uniforme estaba hecho con materiales especiales que fueran capaces de repeler las partículas de Eterano, confiriéndole una altísima resistencia a ataques basados en magia.

El atuendo del Quincy consistía de un abrigo blanco con doble fila de botones dorados, el abrigo llegaba por debajo de su cadera y se ataba con un cinturón negro, dicho cinturón estaba decorado con una gran hebilla dorada, pantalones blancos un poco holgados y botas militares que llegaban casi hasta sus rodillas, estas también siendo blancas con la punta, dorsal, laterales y suela de color azul.

En su mano derecha portaba un guante Sanrei de color blanco que llegaba hasta la mitad de su antebrazo, la prenda carecía de las fundas para sus dedos indice, medio y pulgar para permitirle tener mejor agarre en los proyectiles espirituales de su arco. La mayor parte estaba cubierta por la manga del abrigo. El guante tenía dos delgadas líneas horizontales de color azul que partían desde el dorso de la mano hasta el final de guante y estas líneas a su vez se conectaban con una línea más gruesa que rodeaba la zona de la muñeca, en el medio de las dos líneas, exactamente en la parte donde estas comenzaban, había un símbolo de una cruz Quincy de cinco puntas, dicho ornamento solo medía seis centímetros de diámetro y era de color plata. En su cabeza llevaba una gorra militar de color blanco con una cresta plateada con forma de cruz ornamental de cinco puntas, la visera de color negro tenía los bordes dorados y sumamente estilizados. Su ropa era bastante ligera y cómoda, además de su propiedad resistente a la magia, el material del que estaba confeccionado le proporcionaba una cualidad térmica especial, cuando hacía calor la ropa lo mantenía fresco expeliendo su calor corporal fuera del uniforme, pero cuando hacía frío este hacía circular su propio calor corporal dentro del uniforme para mantenerlo cálido; así que era altamente adaptable a cualquier tipo de clima o ambiente. Su elevado precio de confección era debido a todas estas propiedades y la rareza de dicho material. Bajo la tutela del emperador Quincy también logró fabricar por sí mismo algunas de las herramientas usadas por los Quincy antiguos, que le servirían en el desarrollo de sus poderes y en el campo de batalla, entre ellas el propio guante Sanrei.


/Algún lugar dentro del reino de Fiore/

(12:15 a.m.)

Ichigo se encontraba a las puertas del gremio oscuro Zaxsa, una de las subdivisiones de Grimoire Heart, el gremio más poderoso de la alianza Balam. El consejo mágico le había asignado la captura preferiblemente con vida de los miembros de dicho gremio.

El Quincy sacó de uno de los bolsillos de su abrigo una pequeña esfera de cristal, aproximadamente del tamaño de su puño, era una lacrima de comunicación. En la lacrima se reflejó el rostro de un joven de cabello negro y lentes.

-Lahar, ya estoy aquí- dijo Ichigo viendo al muchacho en la lacrima.

-Kurosaki, por favor, esta vez trata de capturarlos con vida, de nada nos servirán si están muertos-

-Si los quieres con vida ven tú mismo a buscarlos. El estado en que los entregue me da igual-

-Pero al consejo no le da igual, para nosotros son útiles con vida y- Lahar fue interrumpido antes de poder terminar su oración.

-Noticia de última hora, el consejo también me importa un bledo, si quieren un trabajo limpio háganlo ustedes mismos. ¿Cuánto se tardarán tus hombres en llegar?-

-Aproximadamente diez minutos-

-Les doy cinco y avísales que se encargarán de la limpieza-

Lahar suspiró y ajustó sus lentes.

-Ichigo deberías dejar de-

El Rune knight intentó decir algo más pero el Quincy cortó la comunicación.

-Ahórrate tus sermones. Voy a terminar con esto de una vez- dijo poniéndose en marcha.

El soldado hizo estallar las puertas, al ingresar al salón del gremio todos los miembros se alarmaron inmediatamente, al fondo del salón había una especie de "trono" y quien estaba sentado en él era presumiblemente el maestro del gremio.

¿¡Quién eres tú mocoso!? ¿¡Estás loco, que haces aquí!?- bramó uno de los magos oscuros.

El hombre corrió en dirección al Quincy, quien estaba caminando tranquilamente con las manos en los bolsillos. El enfurecido mago oscuro intentó asestarle un golpe al trasgresor, Ichigo aun con las manos en los bolsillos plantó su pie en el torso del mago lanzándole varios metros en el aire y haciéndolo cruzar todo el salón hasta caer a los pies del maestro.

-Imagino que tú eres el dueño de esta pocilga-

El prominente hombre se levantó de su asiento y dejo escapar una cantidad considerable de magia de su cuerpo, lo suficientemente grande como para que fuera visible la oscura magia.

-Un perro del consejo, supongo- dijo el hombre en un tono sumamente intimidante.

Ichigo lo observó con su permanente ceño fruncido, su mirada era extremadamente fría, lo único que se reflejaba en sus ojos era intención asesina e ira.

Sin mediar palabras sacó sus manos de sus bolsillos y materializó su arco que ahora era notoriamente distinto al que usaba antes. Su nuevo Ginrei Kojaku era una versión más potente que el anterior, ahora era más grande y tenía una extraña apariencia que de alguna forma recordaba al patrón de una tela de araña, incluso sus heilig pfeil eran diferentes, más delgadas y pequeñas, ahora tenían una forma más parecida a flechas reales ya que la energía de la que estaban conformadas era más condensada y refinada. Las cabezas poseían forma triangular al igual que una flecha física y a su vez los timones se asemejaban al símbolo de su cruz de cinco puntas. Sus arduos entrenamientos con Yhwach habían resultado en una evolución no solo de su arco sino también de sus flechas, el ritmo al que podía absorber reishi, la manipulación del tal y sus propias reservas de reiryoku.

Antes de que cualquiera en la habitación pudiera reaccionar, cuatro flechas fueron disparadas a una impresionante velocidad de su arco, el maestro esquivó dos pero las otras dos terminaron clavándose en su muslo izquierdo y lateral derecho del abdomen. Los proyectiles esquivados perforaron el espaldar del asiento y terminaron por hacerlo estallar.

Los demás miembros del gremio al ver como atacaban a su maestro, se arrojaron hacia el Quincy, en menos de cinco segundos estaba totalmente rodeado por una considerable cantidad de magos sin escapatoria alguna.

-Ese ataque no fue a matar ¿cierto? Diría que fue más una advertencia- comentó el hombre sacándose la flecha de su pierna y poniéndose de pie.

-¿Cuál fue tú primera pista, genio?-

-Cuida tu boca, maldito, nadie se dirige de esa manera hacia nuestro maestro- rugió uno de los magos oscuros.

-Cometiste un error al no atacar a matar desde un principio, te enseñaré la consecuencia de tu error…-

La mano del maestro se rodeó de una magia de color negruzco, el sujeto lanzó su oscuro proyectil pero éste no dio en su objetivo. El Quincy había desaparecido repentinamente antes de que el ataque lo tocara, los magos se alarmaron aún más y comenzaron a buscarlo por los alrededores.

El soldado apareció a unos dos metros en frente del maestro, su arco cargado con una heilig pfeil lista para arrebatare la vida. El hombre abrió ampliamente los ojos, no tuvo tiempo de hablar, ni siquiera pudo moverse para esquivarla, pero aun así a sus ojos todo parecía estar ocurriendo muy lentamente. Ichigo relajó sus dedos índice, medio y pulgar para dejar que la flecha saliera, el proyectil atravesó la frente del mago y lo fijó a la pared. El maestro arcano aun con sus ojos sumamente abiertos, extendió su mano hacia el Quincy, tal vez intentando alcanzarlo en un fútil esfuerzo de devolverle el ataque o quizás como un reflejo involuntario de su ahora destruido sistema nervioso. Ichigo lo remató disparando una andanada de flechas en su torso, diez heilig pfeil se clavaron en su cuerpo causando que la poca vida que quedaba en este se esfumara por completo. Para cuando los demás magos encontraron a su enemigo, éste ya había asesinado a su maestro, los criminales observaron atónitos el cadáver de su respetado maestro, el peligroso mago estaba clavado en la pared, un charco de sangre había empezado a formarse a sus pies.

-E-El maestro está….-

El Kurosaki giró su cabeza y observó al resto del gremio por encima de su hombro, pudo reconocer en las caras de los demás magos, expresiones de horror, pánico, terror total y sobre todo odio.

-Tú no eres ningún miembro del consejo, un mago legal tampoco actuaría así- rugió un enfurecido mago.

Ichigo se dio la vuelta y empezó a caminar a paso calmado hacia los magos, su Ginrei Kojaku aun en su mano izquierda. Una maga arremetió contra él, en sus manos tenía dos espadas, la joven que tal vez era unos tres o cuatro años mayor que el Quincy descargó una gran e intensa cantidad de estocadas y cortes que fueron esquivados con relativa facilidad, las espadas se iluminaron con una luz amarillenta que causó que las armas se encendieran, las hojas bañadas en fuego danzaron cerca del Quincy sin lograr tocarlo. Ichigo pudo haber jurado ver lágrimas correr por las mejillas de la muchacha de cabello marrón.

-ESE ERA MI PADRE Al QUE ACABAS DE ASESINAR- gritó la joven aun sin poder tocar al soldado.

Los demás magos se mantuvieron a raya observando como todos y cada uno de los precisos ataques eran esquivados. La maga gritó de impotencia al no poder tomar venganza de quién había asesinado a su progenitor. Ella dio una estocada doble en un desesperado intento de por fin conectar un ataque; con un ataque le bastaba para sentir que había logrado vengar a su padre, Ichigo usó su arco para escudarse y atrapar las ardientes hojas que rogaban por venganza. Ichigo aprovechó esa oportunidad y deshizo su arco, causando que la joven fuera empujada hacia adelante por su propia fuerza; luego atrapó sus muñecas y las apretó tan fuertemente que la forzó a soltar sus espadas irremediablemente. Ella lo observó fijamente, sus ojos llenos de odio y rabia se combinaron con una expresión de confusión.

-Somos magos oscuros pero aun así somos personas, seres humanos igual que tú ¿Por qué nos haces esto? Mi padre…lo mataste como si fuera un animal...como sí no valiera nada y-y ni siquiera pareces sentir algo al respecto, eres un monstruo, no importa si nos consideran criminales o sí hemos hecho cosas malas…tú eres peor que nosotros…- gritó la joven, lágrimas rodando por sus mejillas, sus ojos solo reflejaban dolor e impotencia.

Por un momento que se sintió como muchas horas, ambos hicieron contacto visual, los ojos avellana del peli-naranja se clavaron sobre los ojos cafés de ella, la mirada fría e impasible del Quincy se conectó con la mirada ardiente de odio de la chica. Por un instante casi imperceptible, ella vio arrepentimiento en los ojos de su oponente, como si éste intentase pedir perdón sin usar palabras, como si por un momento le pesara lo que hizo, ahora su confusión era aún mayor al notar esto.

-Tú…no te agrada lo que haces... ¿Por qué lo sigues haciendo?- preguntó la joven sumamente confundida-

El Quincy no respondió, solo bajó su mirada, tal vez huyendo de los interrogantes ojos de la maga oscura.

La maga abrió ampliamente los ojos horrorizada, su impresión se debió al crujido que provino de sus propias muñecas. El Kurosaki jaló a la criminal hacia si mismo y conectó su cabeza contra la frente de ella, haciéndola perder la consciencia y por ende dejándola fuera de combate.

Al soltar a la joven, tomó su gorra que había caído al suelo por el anterior ataque y se la colocó en la cabeza, luego ajustó la visera para esconder sus ojos. Su mirada ahora estaba algo vacía y desenfocada.

-¿En qué momento?... – se preguntó mentalmente.

EL resto del gremio marchó en su contra, todos deseando asesinarlo como él lo había hecho con su maestro. Ichigo se dejó rodear, no le importó que sus oponentes lo hubieran acorralado, aun cabizbajo e inmóvil se preparó para el ataque de sus enemigos. Uno de los magos preparó una bola de fuego, antes de poder arrojarla, Ichigo dio un giro de ciento ochenta grados y conectó su talón en el cuello del mago, las vértebras del hombre se destrozaron ante el potente impacto, su ataque perdió estabilidad y estalló quemando a sus propios compañeros.

Otro hombre aprovechó que su oponente estaba de espaldas y lanzó una estocada con una pequeña daga, el soldado Quincy se giró de inmediato para interceptar el ataque, tomó el antebrazo del atacante y pateó su muslo para quitarle el equilibrio, en ese momento Ichigo tumbó al hombre al suelo, presionó su rodilla sobre el hombro del sujeto para seguidamente apretar la muñeca del hombre con su mano izquierda, aun teniendo la otra en el antebrazo. En un rápido movimiento que no permitió que el mago actuara ni que los demás tuvieran tiempo de auxiliarlo, Ichigo chocó su otra rodilla contra el codo del mago. Un estruendoso crujido provino de la extremidad del hombre, estruendo que fue seguido de un grito de extremo dolor.

Ichigo lo soltó para que se retorciese de dolor. Aún rodeado de enemigos, saltó y usó su hirenkyaku para alejarse de sus oponentes. Estos sin poder ver el momento exacto en el que abandonó el circulo en el que lo habían acorralado.

-¿En qué momento dejé de ser "el que protege" y me convertí en "el que destruye"?-

-¿Estás dudando de ti mismo, Ichigo?- preguntó Yhwach en su usual tono calmado.

-No…es solo que-

-¡Muere!-

El Kurosaki cortó su conversación mental para neutralizar a un atacante con una patada lateral directo a la mandíbula, el enemigo salió disparado por la fuerza de la patada y chocó contra sus demás compañeros.

-¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Por qué estoy luchando?...ya no sé qué es lo que estoy haciendo…no sé cuál es mi razón para luchar…antes pensaba que luchaba para proteger...pero...ya ni siquiera tengo algo qué proteger-

-¿Aun sigues pensando en eso?-

-Todos los días pienso en ello…fue mi culpa Yhwach…si no fuera por mí ellos…ellos seguirían…-

-Es suficiente, Ichigo. No perturbes tu mente y menos en plena batalla, deja el pasado atrás, no te autoflageles por un antiguo error-

-No es solo un "antiguo error", siempre termino fallándole a todos los que me importan…no puedo proteger a nadie…no importa cuánto me esfuerce por hacerlo, todos terminan sufriendo por mi culpa…pareciera que lo único que puedo hacer bien es destruir…-

-Dolor, culpa, arrepentimiento. Esos sentimientos solo te llenan de confusión y te vuelven blando; en una batalla no necesitas debilidad, si sigues así solo lograrás cavar tu propia tumba-

-Si…tienes razón…debo centrarme-

-Arrrggg- gritó un mago cargando hacia el distraído Quincy.

Ichigo fue sorprendido por la hoja del arma de uno de los magos, el filo de la envenenada arma se encontró con la carne del Quincy, el Kurosaki logró retroceder a tiempo pero aun así el arma cortó un poco su antebrazo izquierdo. Ichigo no se ralentizo o detuvo su contraataque por esto, ignorando totalmente el dolor, devolvió el ataque conectando un letal puñetazo en la tráquea de su oponente, el mago se llevó las manos al cuello y cayó al suelo empezando a retorcerse desesperadamente por aire.

-Sí se rinden los entregaré al consejo, serán juzgados y cumplirán una condena, pero seguirán con vida….si no se rinden-

-Já ¿Crees que dejaremos que nos arresten? Primero muerto a tener que cumplir una condena en prisión-

-Tú mataste a nuestro maestro, sería una vergüenza rendirnos así sin más, te mataremos y luego te despellejaremos por lo que le hiciste al maestro-

-Es cuestión de tiempo chico, esa espada estaba bañada en un veneno paralizante. Un solo miligramo de esa toxina es capaz de paralizar a quince Vulcan en menos de cinco minutos, imagina lo que le haría a un ser humano-

Ichigo observó de reojo su brazo izquierdo, estaba sangrando considerablemente a pesar de no ser una herida demasiado profunda, también estaba empezando a perder la sensibilidad en la yema de los dedos, indicio de que el veneno estaba surtiendo efecto.

-Atáquenlo-

Los miembros del gremio que aun podían pelear, arremetieron contra el Quincy. Ichigo no perdió tiempo sabiendo que su cuerpo iba a quedar paralizado en cualquier momento, formó su arco y bombardeó a los magos con una lluvia de flechas de Reishi, los proyectiles dieron en la mayoría de objetivos con mortales resultados, uno tras otro los hombres y mujeres del gremio caían presa de sus flechas.

-¿Qué demonios es ese tipo?- gritó histérico un mago viendo como una de las flechas cercenaba el brazo de uno de sus compañeros.

-Eso, un demonio- comentó otro ayudándolo a parar la hemorragia.

Entre el intercambio de ataques a distancia, las heilig pfeil y los ataques mágicos terminaron destruyendo el salón del gremio. El Quincy usó su técnica de alta velocidad para salir del lugar y finalizar la pelea en el bosque, debido a la gran cantidad de enemigos necesitaba mucho espacio para mantenerse en constante movimiento y así evitar que lo volvieran a rodear, en caso de que el veneno lo privara de movimiento, ser rodeado por sus oponentes significaría una muerte segura.

El resto de los miembros del gremio lo persiguieron deseosos de vengarse, pero fueron recibidos por otra lluvia de flechas. Los que habían resistido la anterior reyerta fueron aniquilados en esta oportunidad, los pocos que sobrevivieron lo hicieron a cambio de un brazo o una pierna, o hasta ambos.

La luna llena estaba reflejada en la laguna carmesí que se había formado entre los cuerpos desmembrados de los magos oscuros, el gremio estaba destruido, lo único que podía oírse eran los quejidos y gritos de dolor de los pocos miembros que seguían con vida, el Quincy permaneció allí observando la escena, era algo que no era ajeno a él, muchas veces había visto escenas parecidas e incluso peores, todas de su autoría. Levantó su mirada y observó la luna, estaba más resplandeciente de lo normal, pero incluso el hermoso satélite no era suficiente para esconder el panorama lleno de muerte, Ichigo deshizo su arco, su brazo izquierdo ya estaba casi totalmente paralizado, se dio la vuelta y caminó por el bosque en dirección contraria al gremio, sabía que si quedaba paralizado podía ser víctima de algún mago que no hubiera caído con los ataques anteriores. Metió su mano derecha en su bolsillo y sacó la lacrima de comunicación para reportarse.

-Lahar, objetivo completado…todos los magos oscuros están neutralizados- dijo en un tono entrecortado.

-Espero que por "neutralizados" no te refieras a muertos- comentó el muchacho notando como una mejilla del Quincy estaba manchada de sangre.

-Escucha, uno de ellos me hirió con un arma envenenada…en cualquier momento quedaré inmovilizado, cuando lleguen tus hombres avísales que estaré a unos cincuenta metros al norte del gremio, probablemente ya estaré paralizado para cuando me encuentren-

-Entonces espera en el gremio, sí te alejas demasiado estarás en mayor peligro el-

-No, sí me quedo aquí será mucho más peligroso, quedaré paralizado y rodeado de enemigos. Solo dile a tus hombres que me busquen-

El Rune knight hizo silencio durante unos segundos y ajustó sus lentes.

-Entiendo. Tu escuadrón también va en camino, parece que se desplegaron espontáneamente, van junto al cuerpo de custodia y estarán allí en cualquier momento, dejaré que sean ellos quienes se encarguen de ti-

-No sé quién les ordenó que se desplegaran, pero es bueno que no hayan seguido mis órdenes ésta vez. Me pondré en camino-

-Kurosaki…cuídate- dijo el joven en un genuino tono de preocupación.

Ichigo asintió como respuesta y cortó la comunicación para seguir caminando entre el bosque en busca de un lugar seguro donde poder recostarse.

Su respiración estaba muy irregular, caminó una considerable distancia del lugar, el gremio había quedado muy atrás con los primeros hirenkyaku, ahora estaba caminando a paso normal pero su cuerpo ya estaba rindiéndose ante el veneno, su visión se estaba nublando y el sangrado no disminuía en lo más mínimo. Era cuestión de tiempo para perder ante la parálisis, aunque estuviera en ese estado, no bajó la guardia ni por un momento, aún seguía estando muy atento a su alrededor, sus pasos se hicieron más lentos y torpes por la toxina, su cuerpo no podía luchar más contra los efectos del veneno. En ese momento escuchó pisadas acercarse, como un acto de reflejo materializó su arco y se ocultó tras un árbol.

Apenas el sonido de las pisadas se hizo más cercano y evidente, el Quincy salió de su escondite y con mucho esfuerzo apuntó su arma. El bosque era demasiado oscuro como para examinar en detalle a la persona que estaba a tan solo unos cuantos metros de distancia, y que además estaba parcialmente cubierta por el denso follaje del bosque. Sin embargo al enfocar lo suficiente su visión, sospechó que era una mujer debido a su figura femenina, más joven que él o tal vez de muy baja estatura. Dicha persona portaba un objeto alargado en sus manos que Ichigo no pudo discernir con la suficiente precisión cómo para saber con certeza qué era.

-Identifícate- demandó el muchacho en un tono lleno de hostilidad.

-...-

No hubo respuesta alguna, la persona permaneció en silencio y lo observó muy precavidamente, no se necesitaba ser un genio para darse cuenta que el objeto que brillaba de forma tan intensa en las manos del Kurosaki era un arma, y que éste no iba a titubear en utilizarla. Ichigo intentó dar unos pasos hacia adelante pero sus piernas estaban demasiado entumecidas, lo único que logró fue tambalearse un poco y volver a tener que luchar sólo para mantenerse en pie.

-No me volveré a repetir, identifícate-

-K-kagura...m-mi nombre es Kagura- respondió con voz temblorosa, siendo presa de nervios y ansiedad.

Al escuchar su voz confirmó que sí era una mujer, y muy joven. Por alguna extraña razón, le pareció muy familiar ese nombre, estaba casi seguro de haberlo oído antes, pero su mente estaba demasiado ofuscada cómo para recordar con claridad dónde había lo oído.

-¿Qué haces aquí?-

-E-estoy buscando un lugar en el q-qué pasar la noche-

El soldado levantó una ceja en señal de suspicacia debido a la respuesta.

-¿Pasar la noche? No mientas, no hay poblados en esta zona ¿Cómo sé que no eres una miembro de Zaxsa intentando engañarme para atacarme cuando baje la guardia?-

-¿Zaxsa? N-no sé qué es eso y ¡no soy una mentirosa! De verdad estoy buscando un lugar para dormir- exclamó alterándose ligeramente.

-¿Entonces planeabas dormir al aire libre rodeada de bestias salvajes y magos oscuros?-

-¿Que? ¿Magos oscuros? ...No sabía que aquí hubieran magos oscuros...-

La atención del peli-naranja se centró en el objeto que Kagura portaba en sus manos.

-¿Qué llevas allí?-

La chica se sobresaltó por la pregunta y presionó el objeto con firmeza contra su pecho.

-N-nada...n-no t-tengo nada-

-Estás consciente de que no estás en posición para mentir ¿cierto?-

La luna que estaba oculta tras densas nubes se despejó, y dejó caer unos cuantos rayos de luz que dispersaron la oscuridad de la zona. Ambos siendo iluminados por la blanca luz se pudieron observar más claramente, Kagura detalló la apariencia del joven, vio su peculiar vestimenta, su entrecejo fruncido, el extraño arco azul con el que la apuntaba y lo que más llamó su atención, su brillante y puntiagudo cabello naranja. Ichigo por su parte también examinó un poco a la chica que parecía ser menor que él, tenía cabello negro, ojos marrones y su rostro demostraba cierto grado de desnutrición que además se complementaba con las enormes ojeras que había alrededor de sus parpados inferiores, su ropa también estaba bastante desgastada, se notaba a leguas que estaba pasando por una situación muy precaria. El objeto en sus manos era una inmensa nodachi con la empuñadura roja, el guardamano dorado y la funda negra, el arma era considerablemente más grande que ella, ver tal espada en manos de una chica con apariencia tan frágil causó curiosidad en el Quincy.

Kagura apretó aún más el arma contra su cuerpo al notar que el Kurosaki tenía su mirada fija en su preciada espada.

-No sabes usarla ¿No es así?- comentó al ver la expresión llena de temor en la chica.

-¡C-claro que sé!-

-No estoy seguro de a qué le temes más, si a mi o a tu espada. Es un grave error que un espadachín le tema a su propia arma-

La jovencita frunció el ceño al escuchar eso. El Kurosaki por su parte sólo cabeceó de lado a lado, suspiró y deshizo su arma espiritual al darse cuenta que ella no representaba ningún tipo de amenaza, probablemente sólo era una transeúnte que nada tenía que ver con los magos con los que se había enfrentado.

-Al noroeste de aquí, creo que a unos cuatro o cinco kilómetros hay un pequeño poblado, estoy seguro de que debe haber alguna posada en la que te puedas hospedar. Este no es un lugar seguro, te recomiendo que te alejes lo más pronto posible-

El ceño fruncido de la joven de cabello negro fue sustituido por una expresión de confusión y algo de sospecha, intentó decir algo más pero antes de poder hacerlo, Ichigo se desplomó en el suelo, siendo presa de la gran pérdida de sangre que estaba sufriendo.


/Algún lugar desconocido/

Ichigo abrió sus ojos, pero extrañamente ya no estaba en ese bosque, se encontraba en un lugar que conocía a la perfección, la torre del paraíso. El Kurosaki bajó su mirada para ver sus propias manos, en sus muñecas tenía los grilletes mágicos que usó en su estadía en la torre, pero había algo raro, sus manos eran pequeñas como cuando era niño, de hecho su cuerpo había vuelto a ser como cuando tenía nueve años. Exploró el lugar con su mirada y se dio cuenta que era la celda en la que dormía, comía y convivía con sus compañeros. Su análisis del lugar fue interrumpido al escuchar que lo llamaban, era una voz que reconoció al instante.

-Ichigo ¿Qué haces allá solo? Ven-

El peli-naranja buscó la fuente del llamado, a unos cuantos metros de él estaba parada su compañera Erza, con una gran y brillante sonrisa decorando su rostro, a su lado estaban Sho y Milianna jugando como usualmente lo hacían, Wally regañando a Simon por no actuar como un "dandi", Erik junto a su compañero Cubellios y finalmente el anciano Rob con su sonrisa arrugada pero llena de bondad. Wally y Simon dejaron de discutir por un momento y también le sonrieron al Kurosaki.

-Apúrate, te estamos esperando- dijo el Mikazuchi haciéndole señas para que se acercara.

-Vamos, Ichigo no tenemos todo el día-

-Ichigo- exclamó Erza.

El Quincy sin pensarlo dos veces corrió con todas sus fuerzas hacia ellos, pero con cada paso parecían alejarse más, el grupo continuó llamándolo y él continuó corriendo pero no parecía acercarse en lo absoluto.

-Ichigo ven, los botes están listos, nos están esperando- exclamó la pequeña Milianna.

-Ichigo-

-Ichigo-

-Ichigo-

-ICHIGO-

-Voy en camino, espérenme- gritó el Quincy corriendo lo máximo que sus piernas le permitían.

De entre las sombras de la celda se formó una extraña criatura humanoide de color negro, tenía un único ojo y éste parecía tener un extraño símbolo en el iris. La criatura luego empezó a contraerse hasta que tomó la forma de Jellal Fernandes, el chico de cabello azul sonrió de forma maliciosa hacia el Quincy, luego caminó hacia el grupo de niños.

-Jellal, detente - bramó el Kurosaki airado.

Reunió reishi en su cruz y formó su arco, Ichigo disparó una flecha tras otra hacia Jellal pero ninguna dio en su objetivo. El ahora desesperado Quincy gritó, maldijo y siguió atacando pero de nada servía todo esto, era un esfuerzo en vano, el chico poseído rodeo de una extraña magia oscura al grupo entero, todos parecían empezar a asfixiarse.

-Ellos son míos-

-Déjalos en paz, atácame a mí, atácame a mí-

-Esa es tu libertad, Ichigo, vive sabiendo que fracasaste en salvarlos y que preferiste salvarte a ti mismo egoístamente-

-Eso no es cierto, tú fuiste quién les robó su libertad cuando la tenían tan cerca, fuiste tú Jellal- gritó el peli-naranja corriendo con más fuerzas pero nuevamente no parecía acercarse.

El chico Fernandes sonrió aún más maliciosamente e hizo un gesto de negación con su dedo, retando al Quincy con dicho gesto. Ichigo por su parte abrió ampliamente los ojos, su expresión se podría describir como una llena de intención asesina, ira y especialmente odio.

-Te mataré, definitivamente te mataré con mis propias manos- al decir esto, su voz parecía más el rugido de un salvaje tigre que la voz de un niño de nueve años.

Una intensa luz blanca rodeó toda la celda, la luz cegó al Quincy quien tuvo que taparse los ojos con una mano. Cuando la luz cesó y pudo recuperar la visibilidad, ya no estaba en esa celda, ahora estaba en una especie de laguna, se encontraba sentado en un bote, la familia Aesir junto a él.

-¿Qu-qué está pasando?- se preguntó a sí mismo.

Ichigo movió su cabeza en todas las direcciones tratando de buscarle una lógica a lo que estaba sucediendo.

-Oigan ¿les conté la vez que vi un dragón?- preguntó Rybak remando el bote.

Al escuchar eso abrió ampliamente los ojos y se dio cuenta que ya había vivido esa situación, era como si estuviera reviviendo ese recuerdo, todo era exactamente igual a ese momento, parecía un "deja-vu". La calmada laguna en cuyo fondo se encontraba la base del ex-asesino, los Aesir haciendo un viaje familiar, el relato; todo, absolutamente todo era igual a como lo recordaba. Sin poder evitarlo, el Kurosaki cerró los ojos y suspiró en alivio, dejó de pensar en buscarle lógica a lo que acababa de pasar y sólo lo tomó como una de sus constantes pesadillas. Se permitió relajarse abandonando de momento la culpa y el resentimiento hacia sí mismo que lo había consumido durante todo este tiempo, y disfrutó el momento.

-Hey les estoy hablando ¡no me ignoren!-

-No molestes papá, ya hemos oído esa historia miles de veces-

-Oye, no tienes porqué ser malo conmigo, ¡soy tu padre sabes!-

-Cuéntanos, me gustaría escuchar esa historia otra vez- dijo Ichigo en un tono extrañamente tranquilo y cálido.

-Oh ¿enserio quieres escucharla?- preguntó el hombre bastante perplejo.

El Kurosaki solo asintió en afirmación.

El pescador remó hasta llegar al lugar más alejado y silencioso del lago, soltó los remos y se sentó viendo en dirección a los otros ocupantes del bote.

-Hace mucho tiempo atrás, cuando aún era joven y atractivo...no es que aún no lo sea, estuve unos meses en Fiore, la tan llamada "capital de las flores". Allí estuve viajando por toda la nación, es un lugar muy bonito pero ese no es el mejor recuerdo que tengo de allí, no, lo más impresionante que recuerde de ese país fue un dragón, lo digo enserio un verdadero, gigantesco y majestuoso dragón. Me encontraba en un campo en la cima de una montaña, estaba descansando ya saben, cuando quise echarme a dormir el sol fue cubierto por una gigantesca sombra, cuando abrí los ojos me quede inmóvil al ver que esa criatura estaba volando por encima de la montaña, lo recuerdo como si fuese ayer, tenía unas brillantes escamas escarlata, sus alas gigantescas parecían las alas de un murciélago, pero más atemorizantes, no sé si fue solo para exhibir su poder o simplemente era parte de su instinto natural pero cuando se alejó unos metros de la montaña rugió, y no hablo de un rugido como el de un oso o un león, no, me refiero a un estruendo que me causó sordera durante varios días, también escupió fuego, ¡fuego! Fue un verdadero espectáculo... es increíble recordar eso…el tiempo pasa muy rápido…-

-Sí…el tiempo pasa rápido….- comentó Ichigo en un tono algo nostálgico.

-Ya deberías irte…- dijo Frigga colocando una mano en la cabeza del chico y acariciándolo.

-¿De qué estás…?-

-Créeme, estaremos bien, deja de preocuparte tanto…vete, no perteneces a este lugar, aun no. Recuerda que tienes a unos amigos que salvar-

-¿Qué está sucediendo? ¿Esto será producto del veneno?- se preguntó así mismo el confundido Quincy.

-Vive, Ichigo…vive bien, crece bien y más importante, no mueras en vano…tal vez algún día que espero que no sea demasiado pronto, nos encontremos de nuevo…no estás listo para morir, aun no, tienes algo que cumplir-

-¿Dónde estoy?-

-En una laguna ¿Qué no ves? A veces puedes llegar a ser tan tonto como Elysa-

-Hrogar, ¡no te metas conmigo!-

-Esto debe ser una alucinación causada por el veneno y la pérdida de sangre que estoy sufriendo…igual que lo de hace un momento…-

-Quién sabe, lo que importa es que aún no estás listo…debes volver, hay gente que te necesita- dijo Rybak poniéndose de pie.

El pescador se acercó a Ichigo y lo empujó fuera del bote, el Kurosaki trató de nadar de vuelta a éste pero igual que como había pasado hace rato, mientras más lo intentaba más lejano veía su destino, el Quincy comenzó a hundirse en el lago pero extrañamente no se ahogaba, todo se volvió negro y no pudo ver más nada.


/Proximidades del gremio oscuro Zaxsa/

Ichigo entreabrió los ojos y divisó que se encontraba recostado, lo más probable es que fuera de un árbol o por lo menos eso fue lo que pensó al sentir el material rugoso contra su espalda. Al intentar moverse notó que estaba considerablemente entumecido, el simple intento de mover sus dedos era en extremo doloroso. Cuando abrió los ojos por completo vio que frente a él estaba la misteriosa chica llamada Kagura, ella reaccionó al ver que el muchacho había despertado, la apagada mirada del Quincy se encontró con los melancólicos ojos de la chica.

Bajó momentáneamente su mirada, solo para notar que su antebrazo izquierdo tenía un torniquete improvisado hecho con un pedazo de tela.

-Esto... ¿Lo hiciste tú?- murmuró con voz ronca y débil.

Ella asintió de forma tímida en respuesta.

-¿Porqué?-

-P-por que te desmayaste, y-y estás lastimado, no podía solo irme y d-dejarte allí tirado-

-Te apunté con un arma, te amenacé. No tienes porqué mostrar compasión con alguien como yo-

-...-

-¿No me tienes miedo?-

-Un poco...p-pero no pareces una mala persona...si hubieses querido hacerme daño, lo pudiste haber hecho antes de haberte desmayado-

-...- ahora fue Ichigo quién permaneció en silencio.

-He visto gente muy malvada...ninguno de ellos tenía ojos tan tristes como los tuyos-

-Todos sienten tristeza por igual, no puedes juzgar que no soy tu enemigo con tan solo verme a los ojos-

-Sí puedo...puedo porque tu mirada es igual a la mía-

El joven Quincy se sorprendió un poco, pero logró enmascarar su sorpresa a tiempo antes de que ella pudiera notarlo, seguidamente observó con más atención el "torniquete", no pudo evitar hacer una mueca un tanto burlona al ver que no estaba hecho de forma correcta. La sangre continuó fluyendo ya que la herida no estaba recibiendo la suficiente presión por parte del trozo de tela.

-Gracias, pero por favor...debes irte-

-Te estás desangrando ¿y aún así quieres que me vaya?-

Ichigo asintió en señal de afirmación. Kagura lo miró directo a los ojos, y frunció fuertemente el ceño.

-¡Me rehúso!-

-Te dije que-

-¡Ya me decidí! Pasaré la noche aquí y no hay nada que puedas decir para impedirlo- exclamó mientras se recostaba en las raíces de un enorme árbol.

-No estoy jugando, lo mejor es que-

-¡NO!-

Ichigo la miró con una expresión en blanco y suspiró. No entendía el proceder de la chica, y aunque agradecía su compañía además del gesto de intentar ayudarlo a parar su hemorragia, no deseaba que se viera involucrada de alguna forma en su enfrentamiento contra los magos oscuros de Zaxsa, lo último que deseaba es que otra persona inocente sufriera por su culpa.

El silencio reinó durante unos eternos segundos, la luna volvió a esconderse tras unas nubes, sin embargo aún había suficiente claridad como para que ambos pudieran distinguirse.

-¿Cómo te lastimaste?- preguntó rasgando el sosiego

-Estuve luchando-

-¿Contra los magos que mencionaste?-

-Sí-

Kagura se mantuvo silente durante un par de segundos pensando sobre lo que acaba de oír.

-Me apuntaste con tu arma rara porque me habías confundido con uno de esos magos, y quieres que me vaya para que no me hagan daño, ¿cierto?-

El Kurosaki simplemente asintió en respuesta.

-¿Ves? ¡Tenía razón! no eres malo, solo fue una confusión-

-Ya que estás plenamente consciente de la situación, deberías marcharte-

-¡Dije que no iré a ningún lugar!-

El parpado del joven soldado se contrajo múltiples veces en señal de irritación por la respuesta.

-Aunque ahora que lo pienso...estás perdiendo mucha sangre. Tal vez debería intentar conseguirte ayuda-

-No es necesario, mis compañeros vienen en camino...ellos me llevarán a una enfermería para que reciba tratamiento médico. No tienes porqué preocuparte, estaré bien...vete-

-¿Qué sucede si alguno de esos magos llega antes que tus compañeros?-

El Quincy hizo una pausa antes de responder, luego la miró fijamente y respondió de una forma un tanto cruda.

-Me matará-

La jovencita se tensó instintivamente al escuchar la réplica, por alguna razón se esperaba una respuesta similar, pero oírlo decirlo con tanta frialdad y tranquilidad le causó un pequeño escalofrío. En ese momento se dio cuenta que él estaba lejos de ser un simple muchacho común y corriente.

-Yo...y-yo...-

-No tienes razón alguna para arriesgar tu vida ayudando a un completo desconocido, irte es lo mejor que podrías hacer-

-No...sería injusto irme... cu-cuando era pequeña, unos hombres malvados atacaron mi aldea, estaban raptando a los niños...entre ellos se llevaron a mi hermano...también estuvieron a punto de llevarme a mi, pero una niña me salvó...ella fue capturada, se arriesgó por mí...se la llevaron por salvarme...sería injusto que no actúe como ella. A-así seas un desconocido, te ayudaré, te acompañaré hasta que lleguen tus compañeros...p-porque sé que a-aunque no lo digas, no quieres estar solo-

Ichigo no necesitó verla a los ojos, su voz ya demostraba la suficiente seguridad como para convencerlo. Ambas siluetas permanecieron observándose en la oscuridad, el Kurosaki finalmente miró a otro lugar y suspiró, no por irritación sino porque ya no tenía argumentos para contradecirla, y quizás en parte tenía razón.

-Ichigo Kurosaki- dijo ya resignandose a regañadientes a que la chica le hiciera compañía.

-¿Hmm?-

-Mi nombre, tú me dijiste el tuyo, lo justo es que yo te diga el mío-

En el rostro de la chica de cabello negro se esbozó una sonrisa de victoria al haber "derrotado" al testarudo soldado adolescente.

-Yo soy Kagura, Kagura Mikazuchi-

El semblante del joven Quincy se marcó con una clara expresión de confusión, tras unos segundos de meditación abrió muy ampliamente los ojos al darse cuenta del porqué le sonaba tan familiar el nombre de la chica.

-Tú...no puede ser posible que tú seas la...la hermanita menor de Simon...- susurró con un tono de voz lleno de confusión y sorpresa.

-¿Qu-que?- preguntó haciendo una sonrisa nerviosa.

Kagura se levantó del lugar en el que estaba sentada y sus ojos se pusieron como platos.

-¿Co-conoces a mi hermano Simon?-

El cielo se volvió a despejar dejando que la luz de la hermosa luna llena iluminara el bosque. La Mikazuchi pudo ver al peli-naranja a la cara, los puntiagudos mechones naranja cubrieron sus ojos. Sí Kagura hubiese podido ver los ojos del joven, sólo habría visto una mirada llena de culpa.

-R-respóndeme... ¿Conoces a Simon?-

El cabizbajo Quincy permaneció en silencio, ella caminó hacia él y lo tomó por el cuello de su abrigo.

-Dime... ¿Conoces a mi hermano?-

-Sí-

Los ojos de la chica de cabellera negra se humedecieron y lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas.

-¿Sabes dónde está?-

-En un lugar llamado torre del paraíso...-

-¿Cómo puedo llegar a ese lugar?-

Ichigo movió con mucha dificultad su cabeza de lado a lado en señal de negación.

-No lo sé...-

-¿Entonces cómo lo conoces? ¿COMO CONOCES A MI HERMANO?- gritó con voz quebradiza.

-Él junto a otros niños fueron compañeros míos en el R-system... eramos esclavos, nos obligaban a construir la torre...yo...yo no recuerdo como logré escapar...perdón...le fallé a tu hermano...no pude salvarlo...perdóname-

El agarre que Kagura tenía en el abrigo de Ichigo se fue haciendo cada vez más débil, la chica comenzó a sollozar intensamente, sin quererlo se dejó caer en el pecho del Quincy y continuó llorando.

-¿Es por eso que atacaron la aldea Rosemary y mataron a nuestros padres? ¿Para convertir a los niños en esclavos? ...- murmuró entre sollozos.

-Simon era un buen amigo...y yo le fallé-

-...-

La huérfana continuó llorando desconsoladamente, el comprender la razón por la que raptaron a su hermano, masacraron a sus padres y quemaron su pueblo la llenó de impotencia y rabia.

-Yo...salvaré a tu hermano, haré pagar a los que nos esclavizaron y hundiré esa torre en las profundidades del mar, eso tenlo por seguro-

Kagura dejó de llorar por un momento y miró a los ojos a Ichigo, la mirada del soldado estaba llena de una seguridad incalculable. No supo por qué razón cuando escuchó esas palabras y vio su mirada tan decidida, no pudo evitar sentirse protegida, como sí su mera presencia irradiara seguridad y calor. Comenzó a oírse numerosas pisadas viniendo de todas direcciones, antes de que alguno pudiera mencionar algo al respecto, estaban completamente rodeados por un grupo de personas armados con lanzas y espadas, armas que estaban siendo apuntadas a la Mikazuchi.

La chica de cabellera negra miró a Ichigo llena de pavor, sintió como si un nudo se hubiese formado en su cuello, sus manos estaban sudorosas y temblorosas. El Kurosaki por otro lado no parecía estar amenazado en lo más mínimo.

-Todos, bajen sus armas- dijo tranquilamente.

El grupo de personas que no eran más que el escuadrón del Quincy se pusieron firmes inmediatamente al escuchar la voz de su capitán.

-Señor, sí señor- exclamaron todos al unísono.

-Ayúdenme a ponerme de pie-

Dos hombres mucho mayores que el Quincy se pararon a sus lados y lo ayudaron a levantarse. Kagura se hizo a un lado, tomó su espada y detalló a los peculiares compañeros del Quincy.

-Así que "eso" estuviste haciendo, capitán. Es linda aunque ¿No parece demasiado joven para ti?- comentó en un tono pícaro, una miembro femenino del escuadrón.

El peli-naranja vio con irritación a la mujer. La chica se sorprendió ligeramente, no tanto por el comentario si no por escuchar como lo llamaban por el rango de capitán.

-No es nada como eso, Layla. Ella me ayudó, habría muerto si no fuera por esta chica -

La veintena de soldados se pusieron tensos al escuchar la última parte, algunos estaban observando impactados a Kagura, cosa que la hizo sentirse incómoda. Uno de ellos se aproximó a la huérfana en un intento por agradecerle su colaboración.

-Hola...mi nombre es Geicko, bueno no es mi nombre real es solo un apodo que me pusieron en mi pueblo natal, cuando era niño me gustaba atrapar y coleccionar lagartijas, por eso me empezaron a llamar "Geicko", por que suena similar a Gecko que es una raza de lagartijas... ¿entiendes el juego de palabras?-

-S-sí, creo que lo entiendo-

-Solo quería agradecerte por ayudar a nuestro capitán, ya puedes considerarte nuestra amiga por eso. ¿Sabes? yo tengo una hermanita menor, su nombre es-

-A nadie le importan tus historias Geicko, deja en paz a Kagura- exclamó el soldado-Quincy interrumpiéndolos.

-Yo solo trataba de-

-Sí, sí, ya puedes dejar de tratar. ¿Arrestaron a los magos de Zaxsa?-

-Bueno…- el hombre apodado Geicko giró su mirada para observar el camino del que habían llegado.

-…No dejaste mucho que arrestar…algunos están sufriendo un choque nervioso por hemorragia, otros murieron antes de que los Rune Knights pudieran darle tratamiento médico, en total solo pudieron capturar a once con vida-

-Puede que las cosas se me hayan ido un poco de las manos, pero el consejo ya tiene lo que quería así que cumplí mi trabajo. Llévenme a una enfermería, necesito que saquen este veneno de mi sistema y que me hagan una transfusión, he perdido demasiada sangre-

-Por alguna razón estás más mandón de lo normal, capitán…espero que esta niña no tenga algo que ver en eso- dijo en un tono con incluso más picardía que antes.

-No te recomiendo que lo hagas enojar Layla, la última vez que se enojó tuvimos que limpiar los cuarteles completos por dos semanas-

-Kagura ¿tienes un lugar al qué ir?- preguntó ignorando el comentario de su subordinada.

La Mikazuchi bajó la mirada y cabeceó de lado a lado en señal de negación.

-¿Tienes dinero o algo para sustentarte?-

-No-

Ichigo miró a sus subordinados, luego volvió a ver a la chica y suspiró profundamente. En ese momento notó las similitudes físicas entre ella y su hermano.

-Tú me ayudaste, mi "honor" Quincy me obliga a pagártelo. Ven conmigo, acompáñanos-

-¿Tú... me ayudarás a salvar a Simon?-

El Kurosaki simplemente asintió en respuesta. Kagura permaneció en silencio durante un par de minutos pensando, finalmente levantó la mirada al cielo y recordó a su amado hermano, a su familia, pero también la extraña calidez que le transmitió el frío y testarudo soldado.

-Entonces...c-creo que está bien..iré contigo...Ichigo-

El grupo partió, los miembros del escuadrón ni siquiera se molestaron en cuestionar la decisión de su capitán, sabían que sí estaba haciendo algo como eso era porque esa chica era alguien muy especial y que no aceptaría que cuestionaran su autoridad.

-Encontré a tu hermana, amigo...yo...la protegeré en tu lugar, hasta que puedan reencontrarse cuidaré de ella como sí fuese mi propia hermana...lo juro, Simon- se dijo mentalmente mientras observaba a Kagura caminar a su lado.


Ahora toca el extra, según yo es una especie de "documento oficial" del ejército, es algo que se me ocurrió a medio camino mientras escribía el cap, creo que funciona para rellenar algunas de las cosas que no podré mostrar directamente en el transcurso del fic.


Año x781

Reino de Fiore.

Folio numero 3498

Expediente clasificado de nivel cinco. Se adjunta el perfil oficial junto a la información clasificada, la información clasificada aparece entre paréntesis para diferenciarse del perfil oficial del soldado. Este documento es de nivel cinco, solo se permite su lectura a miembros de la armada con rango superior a coronel y con un permiso especial. Éste documento contiene información altamente secreta y su contenido no debe ser divulgado bajo ningún medio, cualquier intento de divulgación será penado bajo la ley militar del reino de Fiore.

Nombre: Kurosaki Ichigo

Alias: ninguno (Orange devil/Orenji akuma)

Género: masculino

Edad: 14

Raza: humano (Quincy)

Estatura: 1,73 m

Peso: 60 kg

Grupo sanguíneo: A

Nacionalidad: Fiore (desconocida)

Chapa de identificación: 65134286

Unidad: 15° escuadrón de guerra mágica (escuadrón Sünder) (caballero de la orden santa del cerezo en flor)

Rango: capitán (agente externo)

Especialización: ninguna (espionaje y contra-espionaje, asesinato, guerrilla y anti-guerrilla, disuasión, tortura e interrogación)

Usuario de magia: si (se presume que sí)

Habilidad mágica: lost magic (magia desconocida) (magia Quincy)

Trabajo operativo: si (agente independiente) (operaciones negras)

Trabajo de inteligencia: no (Especialista en recolección de información)

Trabajo encubierto: no (Información clasificada nivel ocho)

Condecoraciones: ninguna (corazón dorado, cruz de plata, estrella real, cerezo en flor del escuadrón de caballeros santos, título de caballero al servicio personal del rey)

Información adicional: ninguna (extremadamente impredecible, hay que tener cuidado con sus contactos dentro del gobierno y el consejo mágico. Se desconoce cuál haya sido realmente su motivo para unirse al ejército. Aunque peligroso y astuto ha demostrado ser fiel al reino de Fiore, incluso ganándose la confianza de la realeza. Ha demostrado tener un interés muy particular hacia algunos cultos de Zeref, la razón de esto es desconocida, ha estado implicado en la aniquilación total de diversos gremios oscuros. También ha destruido diversas bandas de mercenarios, criminales y traficantes de armas mágicas a lo largo de todo el continente, la total desaparición del grupo de sicarios más peligrosos de Bellum se presume que es de su autoría, no ha querido revelar información al respecto, cuando se le pregunta sobre el tema, solo responde "solo soy un adolescente, esas cosas están más allá de mi alcance" aunque se sabe que con su nivel de habilidad sería una tarea muy simple para él. Tiende a tomar trabajos de caza-recompensa cuando no está en servicio, se le ha llamado la atención en diversas oportunidades pero suele ignorar las advertencias, y su principal alegación es "ser un soldado es un trabajo muy mal pagado, tengo que buscar dinero en otros lugares", es imposible mantenerlo totalmente vigilado o encuartelado por su condición de agente independiente, así que es altamente probable que mantenga esa rutina de desobediencia, esa condición y su valor en el campo lo vuelven inmune a castigos demasiado severos, pero también lo hacen imposible de mantener controlado.)

Datos adicionales: ninguno (se desconoce de dónde proviene su entrenamiento, sus habilidades mágicas también son de origen desconocido, su vida antes de llegar a Fiore y ser reclutado por el teniente Arcadios también es desconocida, no tiene ningún pariente conocido ni registro alguno, se podría decir que es como si hubiera "salido de la nada". Después de sofocar una micro-invasión de Seven a Fiore, en la cual fungió como capitán temporal del 3° pelotón de guerrilla táctica, los soldados bajo su orden comenzaron a llamarlo "el demonio naranja" la razón de esto es debido a la masacre que se originó en el pueblo fronterizo que conectaba a Fiore con el país vecino. Él solo, masacró totalmente a las fuerzas invasoras, se sabe poco del incidente y los miembros de la brigada que se encargó de expulsar a la fuerza invasora, han pedido el derecho de abstenerse a comentar al respecto, solo declarando que "fue una noche muy sangrienta", al llevarse investigaciones más profundas sobre el asunto se ha podido datar que la mayoría de infiltrados tenían heridas de proyectil en sus cuerpos y que muchos estaban desmembrados. Ese apodo se ha difundido tanto que terminó por trascender ese acontecimiento y se ha convertido en una pequeño rumor urbano. Aunque se salga un poco de contexto, puede dar ejemplo de sus habilidades en el campo.)

Perfil psicológico: tendencias autodestructivas, orgulloso, impredecible, sagaz, arrogante, irreverente, iracundo. Sufre de diversos problemas conductuales, sufre de cicatrices mentales demasiado profundas, actúa muy impulsivamente, muestra cierto nivel de insensibilidad hacia temas referentes a la muerte, renuente a mostrar respeto hacia la autoridad. Aunque demasiado vulgar, grosero e irrespetuoso, parece tener cierto nivel de desconocimiento hacia temas sexuales, cosa que le confiere cierto grado de "inocencia". Su personalidad no concuerda en lo absoluto con la de un preadolescente de su edad, y su fanatismo hacia las "batallas" parece más común en un hombre que triplique su edad. Parece mostrar cierto apego emocional hacia una pulsera que lleva en la mano izquierda y es renuente a explicar la razón de ello, probablemente haya pertenecido a algún familiar cercano, quizás a alguno de sus padres. El examen concluye en qué, no es apto para continuar sirviendo en el ejército, además de su corta edad, es demasiado problemático y podría causar aún más problemas a futuro. Desde mi punto de vista como psicólogo, diría que ha pasado por situaciones muy traumáticas que lo han sometido a una inmensa cantidad de estrés mental, lo mejor sería mantenerlo alejado de un cuartel militar y aún más de un campo de batalla, por eso es prudente de mi parte solicitar su deposición inmediata, veo como un acto de negligencia de parte del teniente Arcadios haberlo reclutado en un principio, es imperante su potencial, pero psicológicamente es demasiado inestable para ser soldado. (Ese fue el resultado del último examen psicológico obligatorio al que fue sometido hace siete meses atrás, se sabe que no habría diferencia alguna si se vuelve a realizar un nuevo examen, pero ha demostrado ser un soldado excepcional, casi un prodigio, por eso se han ignorado las diversas solicitudes de deposición del especialista, y se le ha permitido mantener un rol tan independiente dentro de la armada, aunque tal vez tanta libertad pueda ser contra prudente, su eficiencia en el campo le otorga el beneficio de la duda.)