Bueno, y como siempre, tengo algo que decir antes del capítulo. Es algo que he querido decir desde hace dos capítulos atrás pero al final siempre termino olvidando hacerlo, aprovecharé que hoy lo recordé. Cómo toda historia a la que se le ha puesto demasiado corazón al desarrollarla debe tener un tema, ésta no será la excepción. He investigado muchísimo para encontrar un tema para este fic, y finalmente lo hallé en "heavens Divide" de Donna Burke, un tema que además de ser hermoso, sus líricas combinan mucho con la historia, solo pediré que sí la quieres escuchar, por favor presta suma atención a las líricas. Y cómo Ichigo también necesita su propio tema(gracias a mi brother Strykerhl por ayudarme a decidirme a escogerla) esa sería "Blood on my name" de the brothers Bright. Ahora sí, disfruten el cap.

Disclaimer: los derechos de la canciones mencionadas pertenecen a sus respectivos compositores y/o compañías discográficas, solo fueron mencionadas como mera referencia y bajo uso de entretenimiento sin animo de lucro.

Ah, ah, antes de que se me olvide, nunca he colocado citas en este fic, pero hace unos cuantos días atrás leí una que creo que sería perfecta para este cap.


"La ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en el que se almacena que a cualquier cosa sobre lo que se vierta"

[Mark Twain]


/Algún lugar a las afueras del reino de Fiore…/

Han transcurrido siete días desde que Kagura e Ichigo se conocieron. Ella aún permanecía en los cuarteles del consejo mágico bajo el cuidado de Lahar, el Quincy por su parte se encontraba en una misión no demasiado especial, su objetivo era un famoso traficante de armas mágicas, presumiblemente uno de los principales suplidores de algunos de los gremios que componían la alianza Balam. El sujeto estaba fuertemente protegido por una banda de mercenarios, asesinos anti-magos y magos oscuros contratados por él mismo.

La forma de Ichigo para capturar a su objetivo fue muy poco ortodoxa para él, en lugar de simplemente lanzarse a destruir su base y con suerte capturarlo con vida como usualmente hacía, se dejó ver merodeando la base para ser capturado intencionalmente, su idea era infiltrarse en el lugar e idear una estrategia factible para capturar el hombre sin matarlo en el proceso, algo que no encajaba con su estilo, pero se vio forzado a hacer para poder interrogarlo.

-Entonces mocoso, es obvio que no eres hijo de ningún médico, ni tampoco eres un simple chiquillo, engañaste a mis hombres, pero a mí no me puedes engañar ¿quién eres realmente?- preguntó el traficante de armas.

-Es de mala educación preguntarle el nombre a alguien sin haberte presentado con anterioridad- respondió el Kurosaki en un tono petulante.

-Apicus, ese es mi nombre-

El lugar en el que se encontraba Ichigo y el hombre que se hacía llamar Apicus, era una habitación extremadamente pequeña, lo único que había separándolos era una pequeña mesa de madera, en la cual solo había un vaso de agua, un revolver mágico y la gorra del Quincy. Detrás del hombre estaba una pared, a unos dos metros detrás de Ichigo, una puerta de hierro, el pequeño lugar estaba iluminado por una lámpara en el techo, las paredes tenían la pintura desgastada y decolorada, se podría decir que por las características del lugar era un cuarto de interrogación, probablemente la apariencia del lugar era para intimidar a la persona que estuviera siendo interrogada.

Ichigo detalló por última vez al hombre que estaba sentado frente a él para determinar si realmente era la persona del informe que le había dado Lahar. Apicus era de aproximadamente treinta y cinco años, tenía estatura media, de complexión un tanto musculosa, su tez era un poco oscura, ojos color miel similares a los de Ichigo, y cabello en un peinado de rastas, tenía puesto un suéter purpura, pantalones holgados de color rojo con llamas rosa y sandalias, toda la descripción concordaba perfectamente con la de su objetivo. El sujeto mantenía una expresión neutra en su rostro, no se veía molesto pero a la vez no parecía relajado, aunque estuviera de brazos cruzados, se notaba que su atención estaba más dirigida al arma que tenía de su lado de la mesa, que hacia el mismo Kurosaki, como si estuviera preparado para disparar en cualquier momento.

-Mi nombre es Ichigo, Kurosaki Ichigo- respondió el susodicho, quién tenía los antebrazos atados a los soportes de su silla de madera.

-Dejando de lado las presentaciones estúpidas, ¿Qué hacías merodeando por mi base? No….esa no es la pregunta correcta, la pregunta correcta sería… ¿Quién te envió?-

-¿Enviarme, a mí? Pero sí solo soy un simple adolescente. Mi padre es un doctor que atiende su propia clínica privada, me pidió que buscara provisiones, iba en camino a la ciudad para comprar las provisiones y terminé perdiéndome- respondió en un claro tono de burla.

La respuesta en forma de broma causó que el sujeto se molestara sobremanera, al parecer no le gustaba que jugaran con él, cosa que Ichigo hacía muy intencionalmente. Apicus se levantó violentamente de su silla y estampó las manos en la mesa, haciendo que el vaso de agua se derramara, su mirada estaba llena de molestia e irritación.

-No juegues conmigo, mocoso- bramó el sujeto.

El Kurosaki cambió su expresión burlona por un ceño fruncido, su mirada estaba llena de pura intención asesina, cosa que hizo que el hombre se pusiera tenso instintivamente.

-Tranquilízate anciano, siéntate si quieres que te responda pacíficamente- dijo en un tono frío como la noche, pareciera que él no era el prisionero, sino que Apicus estaba aprisionado por él.

El sujeto refrenó un poco su furia y tomó asiento, pero ahora no podía mantener una expresión natural, se notaba a leguas que estaba tenso por la intensidad de la mirada del peli-naranja.

-¿Quién eres realmente?-

-Cómo te dije, mi nombre es Kurosaki Ichigo, soy un agente externo del gobierno de Fiore - no pudo continuar su explicación al ser interrumpido por el sujeto.

-¿"Agente externo"?, ¿qué es exactamente un "agento externo"?-

-Un agente externo actúa de manera independiente, prácticamente puedo hacer lo que me venga en gana sin que nadie pueda reprocharme, a los únicos a los que tengo que rendirles cuenta es a los altos mandos del gobierno, también me llaman "agente independiente" o algo por el estilo-

-Pareces demasiado joven para tener un cargo como ese - al decir esto, el hombre detalló con más interés al chico, y sobre todo su inusual vestimenta.

-Sí bueno, no te confíes de mi edad, no soy lo que aparento –

-No lo hago, es por eso que estás atado y yo tengo un arma al alcance de mi mano, ¿por qué estás aquí?-

-A un grupo de viejos quejones les molesta tu negocio, por eso me pidieron que te capturara-

-Así que el consejo te envió….a lo que ha llegado ese grupo de ancianos, a enviar mocosos a atraparme, deberían tener por lo menos la dignidad de venir a intentar atraparme en persona-

-Son un grupo de vejestorios sin nada más útil que hacer, que beber cantidades nocivas de café y hablar sobre las modelos más populares del sorcerer magazine ¿Qué te pudo decir? El trabajo sucio se lo dejan a personas como yo- comentó encogiéndose de hombros.

-Te ves muy joven ¿Qué edad tienes? ¿Doce, trece?-

-Catorce- corrigió en un tono extremadamente irritado.

-Bueno, sea la edad que tengas, aquí acaba niño, no dejaré que salgas de aquí habiendo encontrado la ubicación de mi escondite- al decir esto el hombre se levantó de su asiento, tomó el arma y la apuntó a la cabeza del Quincy.

Ichigo sonrió arrogantemente al ver el cañón del arma apuntando a su cabeza.

-¿De qué te ríes?- preguntó airándose por la actitud tan relajada que tenía el adolescente.

-De nada, es solo que me causa algo de gracia que creas que yo soy prisionero tuyo, cuando eres tú el qué está encerrado aquí conmigo-

Apicus abrió ampliamente los ojos y su rostro tomó una expresión de furia.

-Tu maldito mocoso engreído-

Ichigo ni siquiera reaccionó, solo observó al sujeto con una mirada de sumo aburrimiento, eso causo que el hombre se enardeciera aún más, cuando estuvo a punto de jalar el gatillo, hubo un enorme estruendo en toda la base subterránea, incluso la pequeña habitación se sacudió ante el estruendo.

-No me dejaste terminar de decir la otra parte, tengo al consejo mágico cuidándome las espaldas…eso y que tienen el cañón satelital Etherion apuntando hacia acá… ¿sabes lo que dicen que sucede cuando disparan el Etherion…verdad?-

El sujeto lo observó sumamente ansioso.

-¿Qué dicen?-

-Dicen que cuando el haz de energía mágica del Etherion entra en contacto con la estratosfera, hace que todo lo que esté en la zona circundante al punto de impacto tiemble como si estuviera ocurriendo un terremoto-

-¿Eso dicen?-

Apicus se distrajo por una milésima de segundo levantando la mirada al techo, esto fue suficiente para el Quincy, quien se inclinó hacia adelante y apretó los puños para seguidamente arrancar los soportes de la silla, liberando sus brazos, el traficante de armas bajo nuevamente su mirada e intentó reaccionar a esto, pero ya era demasiado tarde. Ichigo usó un trozo astillado de la silla que acaba de romper y enterró el arma improvisada en la muñeca de la mano dominante del sujeto, forzándolo a soltar su arma, seguidamente tomó al hombre por el cabello y estampó su rostro contra la mesa, el desorientado Apicus se libró del agarre del Quincy e intentó tomar nuevamente su arma , pero Ichigo se le adelantó, agarró el vaso de cristal de la mesa y lo quebró en el rostro de su oponente, Apicus retrocedió, los cristales rotos se habían enterrado en su rostro, logró cerrar a tiempo los ojos pero esto jugó más en su contra que a su favor. Ichigo lanzó una patada lateral alta que conectó exactamente en la zona en la que se habían enterrado los cristales en el rostro del sujeto, causando que los que lograron penetrar la piel, se rompieran dentro de esta, el hombre retrocedió ante el dolor que inundaba su cara, cuando su espalda tocó la pared y no halló más escapatoria, Ichigo bordeó la mesa y conectó una serie de puñetazos en el torso de Apicus, haciendo especial énfasis en su abdomen, cuando este cayó de rodillas sin aire en sus pulmones y sin poder abrir los ojos a causa de la sangre combinada con restos de cristal, el Kurosaki lo tomó por el cuello de su suéter y lo arrojó contra la mesa, seguidamente dio un pequeño salto en el aire y aterrizó con sus rodillas apuntando al tórax del traficante; la caída sumada al peso del adolescente causaron que el impacto fuera tan potente que, aplastó completamente la mesa de madera, Apicus solo pudo soltar un quejido de dolor que no duró mucho al ser interrumpido por los borbotones de sangre que empezaron a escapar de su boca.

El Quincy se levantó, pisoteando al lastimado hombre en el proceso, tomó su gorra que había quedado entre los restos de la mesa, la sacudió para seguidamente colocársela y luego comenzó a sacudir su uniforme. Hubo otro repentino temblor.

-Ughhhh….tú….tú no…eres del….consejo… ¿cierto?- preguntó entre tosidos llenos de sangre, se notaba que su respiración estaba dificultosa.

-No, y lo del Etherion es mentira, imagino que ya te habrás dado cuenta. El consejo mágico no activaría esa cosa solo para acabar con un criminal de segunda como tú-

-Entonces…. ¿a… ugh…quién… le sirves?-

Ichigo ajustó la visera de su gorra y bajó la mirada para observar al hombre a los ojos, o mejor dicho, al único ojo entre abierto que aún permanecía siendo funcional.

-A mí mismo- fue su respuesta.

El Kurosaki se aproximó a la puerta, quedándose parado a un lado de esta, en espera para atacar por sorpresa a cualquiera que intentara ingresar por la conmoción que había causado.

Ichigo bajó su mirada y observó la palma de su mano izquierda, abrió y cerró su puño un par de veces, al hacerlo, sentía hormigueos en su mano.

-Estoy lento. Parece que aún tengo restos de esa cosa en mi sistema, a pesar de todos estos días el veneno no ha salido por completo…- se dijo así mismo en voz baja, no pudo centrarse mucho en sus pensamientos ya que fue rápidamente sacado de estos al escuchar cómo se giraba la manija de la puerta.

Uno de los guardaespaldas del sujeto abrió apresuradamente la puerta en un intento de informar a su jefe lo que estaba aconteciendo en la base, al abrirla, no notó al Quincy que se escondía tras esta, el mercenario dio unos pasos hacia adelante, al estar lo suficientemente alejado de la puerta como para poder cerrarla, pero no lo suficiente como para ser notado, el Kurosaki pateó la puerta, haciendo que golpeara en el rostro a otro sujeto que estaba entrando en ese mismo instante. El mercenario se giró hacia el adolescente y tomó la empuñadura de una daga en su cintura, pero el Quincy se le adelanto y en un abrir y cerrar de ojos, acortó la distancia entre ambos, en un doloroso pero eficiente ataque, conectó un fuertísimo puñetazo en la zona del ingle de su enemigo.

-Aaaaaargh ¡mi anaconda!- gritó el sujeto tapándose con ambas manos la zona afectada.

El mercenario cayó de rodillas y bajó la cabeza, tras un agónico grito, el dolor lo hizo desmayarse.

Ichigo abrió la puerta tranquilamente. El hombre que fue golpeado cuando cerró la puerta, yacía arrodillado en el suelo, sus manos tapando su sangrante nariz, el golpe de la puerta había sido más fuerte de lo que pareció en un principio. El mago trató de levantarse, pero a medio camino de lograrlo, su nuca se encontró con el codo del soldado vestido de blanco, el codazo descendente envió al hombre contra el suelo y terminó de fracturarle el tabique.

El Quincy ingresó nuevamente a la habitación en la que había sido "interrogado", su objetivo aún permanecía en el suelo, aunque había quedado inconsciente. Tomó al hombre por el cabello y lo arrastró fuera de la habitación, tras caminar por lo que parecía ser un inmenso almacén lleno de cajas con todo tipo de armas, llegó a una habitación que de alguna forma se asemejaba a un "salón de juegos". Hubo tres temblores consecutivos, pero fueron ignorados por el peli-naranja.

El amplio salón estaba lleno de mesas de billar y diversas máquinas de apuestas. Había una gran cantidad de hombres poblando el salón, presumiblemente siendo los magos, mercenarios y especialistas en asesinar magos, que el sujeto había contratado como guardaespaldas. Todos habían interrumpido su entretenimiento debido a los temblores, parecían estar a punto de abandonar la habitación, pero Ichigo estaba obstruyendo la salida.

Todas las miradas se clavaron sobre el adolescente. El único que no pareció prestarle atención era un hombre que seguía jugando billar, el aparentemente relajado hombre quien llevaba puestos unos lentes de sol, y tenía los brazos junto con el rostro tatuados con unos extraños caracteres que fueron imposibles de identificar por el joven, habló mientras seguía jugando, esto sin siquiera mirar directamente al Kurosaki.

-Ese tipejo que llevas allí es el que nos paga. Sí no quieres que todos estos hombres te desuellen vivo y luego expriman limones en tus heridas, te recomiendo que lo sueltes- dijo en un tono sumamente calmado.

El Quincy sin perder tiempo, soltó a su presa, formó su Ginrei Kojaku y saltó sobre una de las mesas de billar. Acumuló una inmensa cantidad de reishi en su arco, lo suficiente como para que fueran claramente visibles las partículas espirituales que se reunían en su mano. De los labios del Quincy salieron unas simples palabras.

-Licht Regen.

-Es un- trató de advertir uno de los mercenarios pero sus palabras fueron silenciadas.

Cientos y cientos de flechas salieron del arco, las destructivas Heilig pfeil obliteraron totalmente todo con lo que se encontraron, fueran objetivos orgánicos o no. Los magos y mercenarios trataron de cubrirse con las mesas pero todo ocurrió tan rápido y sobre todo era una cantidad de proyectiles tan desbordante que fue imposible tomar una contramedida. Para cuando la "lluvia de luz" cesó, la habitación había quedado totalmente destruida, las mesas y maquinas de juego estaban repletas de agujeros, las paredes tenían pequeños cráteres formados por los impactos de las flechas, los ocupantes del lugar yacían en el suelo, algunos heridos de gravedad, otros muertos, había algunos gritando de dolor, ya no era necesario lanzar otro ataque.

El Kurosaki bajo su brazo izquierdo y deshizo su arma, se giró para cerciorarse que su objetivo principal no había sido alcanzado por su ataque, efectivamente estaba bien, o por lo menos seguía respirando. Nuevamente ocurrió otro temblor, pero aún más fuerte que el anterior.

Una de las paredes del salón estalló y un grupo de soldados ingresó por la abertura, todos fuertemente armados, estos al ver a su capitán, se pusieron firmes y le dirigieron una salutación militar.

-Señor- dijo uno de los soldados, esperando órdenes.

-No es necesario llevar prisioneros, pero neutralicen y llévense a los que se rindan, eliminen a todos los demás- ordenó el peli-naranja.

-¡Señor, sí señor!- exclamaron los soldados en unísono.

La mayoría de hombres se pusieron en marcha ante la orden.

-Geicko- dijo el Quincy llamando al joven adulto.

Dicho soldado se detuvo y se giró inmediatamente.

-Señor- respondió el veinteañero haciendo nuevamente un saludo.

-Toma a ese sujeto y llévatelo, él es el objetivo, espéranos afuera- dijo señalando a Apicus.

El soldado hizo como se le ordeno y cargó al hombre en sus hombros, prácticamente como si estuviera cargando un paquete y no una persona. El muchacho notó como algunos hombres en el suelo se quejaban de dolor, claramente habían más personas vivas que muertas.

-Vaya capi…no los mató a todos ¿Se está empezando a ablandar?-

-Solo los neutralicé, y no, no me estoy ablandando-

Geicko sonrió entre dientes al escuchar la respuesta.

-Espero que esa niñita no lo esté volviendo blando, capitán-

Ichigo le dirigió una mirada que lo hizo estremecerse de temor, recordándole su lugar.

-Cr-creo que lo mejor será que me vaya, llevaré al objetivo a los transportes-

-Sí, es lo mejor-

El hombre salió a toda velocidad de la habitación, pero tan pronto como salió, volvió a entrar, su rostro tenía una expresión como sí hubiera olvidado algo.

-Capitán, aquí tiene su equipo, olvidé entregárselo-

El soldado extendió una delgada correa de cuero con cinco extrañas varas metálicas colgando de él, dichas piezas tenían la forma de empuñaduras de espada sin guardamano y en lugar de tener un pomo, tenían unas extensiones con forma de pequeñas anillas cuadradas.

-Gracias, olvidé mis Seele Schneider-

El militar tomó sus herramientas y enganchó la correa de cuero en su cinturón, dejándola en la parte trasera de su cintura para fácil acceso.

-No es necesario que me agradezca capitán, volveré a mi labor-

Ichigo asintió a lo que el soldado se puso en marcha para asegurar al objetivo. El adolescente metió las manos en sus bolsillos y salió tranquilamente de la habitación, tras caminar durante unos minutos y escuchar los sonidos de las batallas que se estaban librando en la base subterránea, llegó a un recibidor, realmente era gracioso ver la arquitectura tan normal del lugar, cuando este bunker se hallaba diez metros bajo tierra.

En el recibidor se encontró con más enemigos, pero estos no solo eran mercenarios y magos, también estaban los especialistas en neutralizar magos entre sus filas, para mala suerte de todos ellos, Ichigo no era un mago en quién funcionara sus técnicas para neutralizar magia.

Todos se alertaron al ver al trasgresor. Ichigo se sacó las manos de los bolsillos para prepararse para el combate.

-¿Cómo lo quieren hacer? ¿Uno a uno o todos a la vez? ustedes eligen- preguntó mientras hacía estiramientos, casi una burla hacia sus oponentes.

Kurosaki estiró su cuello, haciendo que sus vertebras tronaran, seguidamente estiró las piernas, todo esto mientras los matones lo observaban con una mirada de ira inconmensurable, pronto ocho de los hombres allí presentes se abalanzaron sobre él.

-Todos al mismo tiempo será- comentó en voz alta.

El Quincy extendió su mano derecha hacia su parte trasera, colocando un dedo dentro de la anilla de una Seele Schneider y sacándola de su correa, en lugar de activar el arma inmediatamente, solo la hizo girar alrededor de su dedo en espera a que sus enemigos se aproximaran más.

Uno de los expertos anti-magia se acercó lo suficiente al Kurosaki como para intentar lanzar un ataque marcial hacia él, extendió su mano con la palma abierta esperando golpear al muchacho y desbalancearlo, antes de que la palma lo tocara, Ichigo extendió la punta de su Seele Schneider aun desactivada, la cual golpeó el centro de la palma del sujeto, éste retrocedió al impacto e Ichigo conectó un gancho en la mandíbula del hombre, la fuerza fue tal que terminó dislocándosela.

Otro de los hombres, éste siendo otro especialista en luchar contra magos, intentó darle una patada lateral al peli-naranja, nuevamente éste usó su arma sellada como un arma de contusión y golpeó el muslo del sujeto, haciéndole imposible que diera en el blanco con su patada y dejándolo desequilibrado. Ichigo golpeó levemente la tráquea de su oponente con la vara metálica, sacándolo de combate.

Uno de los mercenarios, creyendo ver una apertura en el Quincy, levantó su gigantesca hacha sobre su cabeza pero antes de poder hacerla descender, el Kurosaki hizo fluir reishi en la vara metálica, formando una hoja espiritual en ella, con su "espada" espiritual, perforó el abdomen del hombre y luego pateó su rodilla izquierda, quebrándole los meniscos en el proceso, el adolorido mercenario cayó al suelo, Ichigo sacó su arma del cuerpo de su oponente, una gran herida sangrante quedo al paso de la hoja de reishi; finalmente golpeó su boca con la palma abierta, quebrándole varios dientes para luego hacerlo volar varios metros en el aire, lo único que detuvo su retroceso fueron sus propios compañeros con los cuales chocó.

Un mago decidió tomar la delantera viendo que los ataques físicos y directos eran inefectivos contra su oponente, el mago arrojó un proyectil mágico contra Ichigo, el proyectil rosa fue neutralizado cuando chocó contra la Seele Schneider que ahora estaba girando a una gran velocidad en el dedo del Kurosaki, dicho mago quiso retroceder para huir, pero el joven de cabello naranja usó su hirenkyaku y se le adelantó, bloqueando su ruta de escape. Sin tiempo de reaccionar, el hombre solo pudo sentir el dolor inundar su cara cuando la planta del pie del soldado se estampó en su rostro, haciéndolo caer de espaldas y causar al contacto de su cabeza contra el suelo, que su cráneo se fisurara.

Los cuatro hombres restantes del grupo que se habían lanzado a atacar, se detuvieron de inmediato. Ichigo detuvo los giros de su arma e hizo que el reishi que formaba la hoja, dejara de fluir, luego la guardó en su lugar. Todos los sujetos allí reunidos observaron confundidos al Quincy, éste levantó su mano e hizo una señal de provocación para que los sujetos lo atacaran, los cuatro hombres que intentaron atacarlo, iniciaron su arremetida nuevamente, Ichigo se les adelantó y entre puñetazos, patadas y rodillazos, los noqueó a todos para horror de sus compañeros.

-¿Quién es el siguiente? Se pueden rendir ahora o pueden terminar peor que ellos-

-NO TE CREAS LA GRAN COSA, MOCOSO. Nadie se meta, yo lo mataré con mis propias manos- rugió el líder de la facción de mercenarios.

El sujeto excesivamente musculoso y armado con dos guantes metálicos con púas en la zona de los nudillos, atacó al peli-naranja, el mercenario lanzó múltiples golpes pero ninguno dio en su objetivo, Ichigo por su parte se permitió el lujo de hurgarse el oído mientras esquivaba los golpes de su oponente.

-Anciano, eres muy lento, mejor dale paso a otro más fuerte que tú-

La respuesta del sujeto fue un salvaje rugido. Uno tras otro, todos sus ataques fueron esquivados, cosa que lo hizo enfurecerse aún más.

Ichigo se cansó de solo esquivar y rodeó sus brazos alrededor de la cabeza de su oponente, tras hacer esto, tomó impulso y conectó un fuertísimo rodillazo en el mentón del adulto, después de cuatro rodillazos, el mercenario en jefe se libró del agarre y tomó al Quincy por los brazos y lo arrojó contra el techo, Ichigo logró maniobrar en el aire y aterrizar en el techo como si se tratara de tierra firme. Usó la ventaja de la posición en la que se encontraba para usar la energía del lanzamiento y el techo como trampolín para saltar de vuelta hacia el mercenario, el sujeto intentó interceptarlo con un puñetazo pero Ichigo lo esquivó por milímetros y conectó un golpe propio en el ojo de su enemigo. Tras caer al suelo y ponerse de pie, Ichigo miró a sus alrededores, contando cuántos enemigos quedaban. Pero dejó eso de lado para centrarse en el hombre que aún seguía sin dejarse derrotar tan fácilmente, ciertamente no era demasiado rápido, pero el Kurosaki tuvo que admitir que la potencia tras sus golpes sumado a su gran resistencia física, eran algo bastante peligroso y que cabía tener en consideración.

El hombre observó airadamente al Quincy, este le correspondió la mirada con un ceño muy fruncido. Ambos arremetieron contra el otro, Ichigo aun esquivando los golpes, conectó una gran cantidad de ataques en las zonas vulnerables del mercenario, mientras que este seguía sin poder golpearlo, finalmente el hombre lanzó un puñetazo con todas las fuerzas que le quedaba, su cuerpo ya estaba adolorido y repleto de demasiados moretones como para continuar peleando, ese golpe era lo último que le quedaba. El Quincy esperó el golpe y logró moverse en el momento preciso para interceptarlo, mientras que sus manos dirigían al puño del mercenario lejos de su propio cuerpo, su pie deslizaba el del mercenario para dejarlo fuera de balance usando su propia fuerza, dicho movimiento hizo que el líder de la facción de mercenarios saliera disparado contra una pared a causa de la fuerza de su propio golpe. Su frente se estrelló contra la pared, a pesar del golpe tan fuerte que se dio, el sujeto se levantó, no queriendo parecer débil ante sus hombres, pero desgraciadamente, había agotado todas sus energías y ese golpe lo dejó demasiado desorientado como para continuar, después de unos pasos y de tambalearse en un fútil esfuerzo de volver a atacar al peli-naranja, cayó noqueado.

El resto de mercenarios se horrorizaron al ver a su respetado líder, un campeón invicto en combates uno a uno, caer derrotado ante un simple adolescente.

-Eso fue solo suerte, sí lo atacamos todos al mismo tiempo no tendrá posibilidades de ganar- bramó el líder de la facción de magos.

Pronto, la multitud de enemigos arremetió en contra del Kurosaki, éste sacó dos Seele Schneider y las tomó en ambas manos en forma de agarre invertido, usando su hirenkyaku, se arrojó hacia sus oponentes.

Los enemigos volaban por los aires, gritos de dolor, angustia y miedo se podían oír en ese lugar, todo esto mientras el Kurosaki atacaba a altísima velocidad, rebanando, amputando miembros y eliminando a todos los que presentaran oposición. Ninguno pudo resistirse a la salvaje refriega del Quincy. Después de unos segundos que parecieron una eternidad, se detuvo en medio del lugar y guardó sus armas en un gesto de superioridad total ante sus desesperados oponentes, luego su cruz brilló y formó su arco.

-Pueden rendirse los que aún queden con vida y permanecerán así, o pueden seguir luchando y terminarán como sus compañeros que ven en el suelo-

Los que habían sobrevivido el destructivo contraataque del peli-naranja, se entregaron voluntariamente, prefiriendo ir a prisión que volver a tener que ver tan de cerca a la muerte a manos del muchacho.


(Unos minutos después….)

El resto de la misión fue finalizada por los demás soldados, capturaron o eliminaron a los remanentes de la protección del delincuente, confiscaron las armas y destruyeron el lugar. Después de salir de la base del traficante de armas, Ichigo y sus hombres metieron a los criminales arrestados en carruajes de hierro para transportarlos, ya la labor estaba cumplida, habían capturado al traficante y a sus subordinados para ser enjuiciados. Ciertamente las cosas habían salido mejor de lo que esperaba, usualmente cuando hacía una misión solo o con su escuadrón, terminaba causando caos y destruyendo todo lo que hubiera cerca, pero ahora los desastrosos combates se mantuvieron en un ambiente controlado, quizás fue debido al plan del Kurosaki o tal vez porque la base quedaba en medio de un bosque deshabitado y a varios metros bajo tierra.

-Comencemos el interrogatorio-

Cuatro soldados tomaron al traficante de armas, con la ayuda de unas sogas lo ataron de cabeza a unas ramas. Seguidamente le arrojaron grandes cantidades de agua en el rostro para que despertara, cosa que hizo solo para encontrarse colgando de un árbol y con un grupo de soldados apuntándole sus armas. Ichigo se sentó en una roca frente al sujeto que colgaba, los miembros de su escuadrón a sus lados.

-¿Qué-qué haces? ¿Por qué estoy atado?-

Dos soldados que permanecieron los lados de Apicus, procedieron a golpear sus costillas al escucharlo hablar.

-Tú no haces las preguntas aquí, las preguntas las hago yo. Hace rato te respondí todo lo que me preguntaste, ahora te toca a ti responderme a mí-

-¿Qué de que-ugh-

Las palabras del traficante fueron cortadas por un golpe que recibió en el estómago.

-No hables a menos que sea para responder, si no, te seguirán golpeando hasta que te calles ¿Entendido?-

Apicus simplemente asintió en respuesta, no queriendo seguir siendo golpeado.

-Bien. Hay una persona a la que estoy buscando, un hombre, él está construyendo un R-system. Imagino que necesita buenos contactos para adquirir los materiales para construir esa cosa, contactos como los tuyos-

-Yo solo vendo armas, mi negocio no es-nghh- Este golpe lo hizo escupir sangre ligada con saliva.

-Se llama Jellal Fernandes, ¿alguna vez has escuchado ese nombre?-

Apicus movió su cabeza de lado a lado en señal de negación.

-Parece que alguien necesita su "medicina para la memoria"- dijo el soldado que estaba a su izquierda.

El sujeto se retorció de dolor al recibir más golpes, golpes que cada vez eran más fuertes. Para cuando se detuvieron, él estaba soltando una gran cantidad de sangre por su boca.

-¿Para qué….porqué haces todo esto? ¿Qué quieres con ese tal Jellal…?-

Los soldados iban a golpearlo nuevamente pero se detuvieron al ver que Ichigo les hizo un gesto para que pararan. El Quincy se paró frente al hombre y se puso de cuclillas para poder observarlo a sus ensangrentados ojos.

-Quiero hacerlo pagar- dijo en un tono sumamente frío y lleno de resentimiento.

El traficante de armas se intimidó al escuchar el tono en el que habló.

-Puede que haya alguien que- trató de decir pero fue cortado por una nueva descarga de golpes.

-No me sirven los "puede", los "quizás" o los "tal vez". Quiero una respuesta rotunda-

-Está bien…está bien…hablaré…pero por favor….dile que no me golpeen más…-

Ichigo asintió y sus hombres dieron unos pasos atrás.

-Hay un sujeto….hace unos meses atrás hice un último negocio con él….está formando un gremio, uno muy pequeño…solo seis miembros…se hace llamar…Brain….él era miembro del buró de desarrollo mágico, hicimos negocios en esa época, él me vendía prototipos de armas y yo las revendía luego…lo último que supe era que….que había comprado cinco niños…cinco esclavos de una torre del paraíso, durante varios años los ha estado entrenando para formar su gremio…tal vez consiguió a esos esclavos en la torre que está construyendo ese tipo que mencionas…quizás Brain sabe algo, búscalo a él-

Ichigo se levantó, se dio la vuelta y comenzó a caminar en sentido contrario a donde estaba el interrogado.

-Córtale la lengua-

El soldado que estaba parado del lado izquierdo, sacó una daga y se acercó al rostro del traficante.

-¿Qué? No puedes hacerme esto yo-hmmmf hmmf- trató de resistirse pero no pudo seguir articulando palabras al sentir como forzaban una mano en su cavidad bucal.

El hombre se agitó violentamente tratando de evitar que le cercenaran dicho órgano. El soldado que estaba del lado derecho se acercó y estabilizó su cabeza.

El Kurosaki detuvo sus pasos y lo observó por encima del hombro.

-Te dije que no me sirven los "tal vez" o los "quizás". Quiero saber que si consigo a ese tal Brain, tendré la ubicación segura, no me sirve una conjetura.

Los soldados soltaron al traficante para que pudiera hablar, después de recuperar el aliento, pudo responder finalmente.

-Si…sí, sí…Brain sabe…estoy seguro de ello…él sabe dónde está el hombre que buscas-

-¿Dónde puedo encontrarlo?-

Apicus hizo débilmente un gesto de negación con su cabeza.

-No lo sé…las pocas veces que he tratado directamente con él, ha sido en lugares públicos por medidas de seguridad…no tengo la menor idea de donde puede encontrarse ahora-

El Quincy formó su arco de reishi y disparó una heilig pfeil a la soga que sostenía al criminal.

-Ya terminamos aquí, llévenlo a los transportes-

Los soldados hicieron como se les ordenó, el extremadamente lastimado criminal fue lanzado a un transporte blindado y empezaron los preparativos para la ida.

-Señor, entre las armas que había en la bodega, encontramos los componentes para armar un cañón de magia convergente- informó uno de los soldado acercándose hacia el Quincy.

-¿Un cañón Jupiter? Ya veo porque es el que suple a la alianza Balam, si puede conseguir algo como eso, puede conseguir cualquier cosa. Esas cosas no deberían ser siquiera legales-

-No lo son, la posesión y uso de un cañón Jupiter está penado por las leyes de regulación mágica del consejo-

-¿Lo tomaron antes de hacer estallar el lugar?-

-Sí, ya todo está listo capitán-

-Está bien. Vayan adelantándose, me encontraré con ustedes en los cuarteles del consejo-

-¿Se va a ir a pie, señor?-

-Sí, tengo un asunto que resolver. Probablemente ésta haya sido nuestra última misión juntos- la última parte la dijo casi susurrando.

-Disculpe, no escuché bien lo último que dijo, señor ¿podría repetirme?-

-No es nada importante, solo apúrense y llévenlos a Era, es mejor partir de día a tener que viajar de noche-

-Sí capitán, como ordene-

Todos los soldados hicieron un último saludo desde donde estaban para partir de forma definitiva.

-Oigan, tengan cuidado en el trayecto, eso es una orden-

-Claro capitán Kurosaki, cuídese usted también-

Ichigo vio partir a sus compañeros para luego darse la media vuelta y partir por su cuenta.


(Treinta minutos después…)

El Quincy caminó por el bosque a paso lento y relajado, pero aun así seguía sin bajar la guardia, llevaba las manos metidas en los bolsillos, su expresión era de aburrimiento total, soltó un bostezo mientras observaba el paisaje del tranquilo bosque, pero repentinamente se detuvo y sacó su mano izquierda del bolsillo, la cruz Quincy dio señales de recolectar reishi y se volvió completamente azul, pero aun así no formó su arco, era más una advertencia que una preparación de ataque.

-Mi madre siempre me dijo que fuera caballeroso con las mujeres, pero hoy no estoy de muy buen humor para eso ¿Qué quieres?-

De entre los arboles salió una joven de cabello negro, de tez blanca y contextura delgada, la joven tenía aproximadamente unos dieciséis años. Se notaba que estaba sorprendida por como el Quincy la detectó tan fácilmente.

-Entiendo que me hayas descubierto pero ¿Cómo supiste que era mujer?- preguntó la muchacha muy curiosa al respecto.

-Tus pasos, son livianos y precavidos, algo típico en una mujer- respondió Ichigo, aún con su cruz brillando intensamente.

-¿Desde cuándo? ¿Cuándo te diste cuenta que te estaba siguiendo?-

-Desde hace horas cuando me dejé capturar….ellos no te detectaron, yo si lo hice-

-Eres tan hábil como imaginaba-comentó la joven con una sonrisa jactanciosa en sus labios.

-No respondiste mi pregunta- dijo el Kurosaki, el tono que usó demostraba mucha frialdad.

-Mi nombre es- la joven de cabello negro fue interrumpida antes de terminar su presentación.

-No pregunté tu nombre, no me interesa de todas maneras, te pregunté ¿Qué es lo que quieres?-

La frialdad y el tono tan brusco con el que hablaba se debía a qué notó que la joven tenía intenciones no tan "puras" hacia él, lo notó inmediatamente, no se necesitaba poder leer la mente o tener un "sexto sentido" para darse cuenta que la joven estaba rodeada por una cortina de una maldad indescriptible. A pesar de intentar aparentar estar relajada y actuar de forma "amable", la joven estaba totalmente a la defensiva, preparada para un posible ataque, cosa que también notó el Kurosaki.

Ahora el arco Ginrei Kojaku se formó en la mano del peli-naranja, éste aún sin sacar su mano diestra del bolsillo se giró para observar a la joven que estaba parada detrás de él.

-No es necesario que te molestes, Ichigo. Yo estoy aquí para-

La joven se detuvo al ver que el muchacho sacó su mano derecha y agarró la cuerda del arco espiritual, una flecha se empezó a formar en el arma a medida que la tensaba más.

-Parece que me conoces…- dijo el Quincy, su ceño se había fruncido al decir esas palabras.

-Sé mucho sobre ti, Ichigo- aclaró la desconocida, nuevamente una sonrisa se había formado en su rostro.

-¿Qué diablos es lo que quieres?- preguntó el peli-naranja frunciendo aún más su ceño y tensando más la cuerda de su arma espiritual, cosa que hizo que la joven se inquietara, ella sabía que él no dudaría en disparar a matar.

-Relájate, no tengo intención de luchar contra ti. Mi nombre es Ultear Milkovich y estoy en labores de reclutamiento, quiero que te unas a mi gremio, Grimoire Heart-

-Creo que no sabes bien quién soy yo. Soy el responsable de la aniquilación de casi doscientos gremios oscuros, acabo de capturar al imbécil que suplía a tu gremio y a los demás de la alianza, destruí gran parte de los gremios que servían al tuyo, es una idea bastante estúpida el querer reclutarme para tu "grupito de fenómenos"-

-No, por el contrario, sé muy bien quién eres y que has hecho. Es exactamente por esa razón que quiero que te unas a mi gremio. Ellos solo son peones en el juego, son fácilmente reemplazables, ahora quiero una pieza más importante, una que pueda garantizar el cumplimiento de mi objetivo, un alfil, no, no correspondes a una pieza tan baja, el rey también te queda pequeño, tú eres algo más, algo que no está ni aplica en las reglas convencionales del juego, tú eres un "orenji akuma" -

-Odio que me llamen por ese apodo, no soy ningún demonio ni tampoco me gusta que se metan con mi color de cabello, aún menos me agrada que me consideren "la pieza" de alguien. Gracias por tomarte la molestia pero no, no me interesa unirme a tu gremio, ni quiero ser parte de tu retorcida metáfora de ajedrez-

El Quincy deshizo su arco, metió las manos en sus bolsillos, se dio la vuelta y continuó caminando como si nada hubiera pasado, ignorando totalmente la oferta de la maga oscura.

-¿Ni siquiera vas a considerar mi invitación?-

-No-

-Sé lo que buscas-

Ichigo detuvo sus pasos al escuchar eso, luego la observó por encima de su hombro. Ultear sonrió de nuevo al notar que había captado su atención.

-…..-

-Yo puedo llevarte hacia Jellal Fernandes, bajo la condición de que te unas a mi gremio y te vuelvas uno de los siete familiares del purgatorio…-


Nota de autor: y ahora el fragmento del lapso de dos años que han sucedido desde el time-skip. Antes de leer, y hablando de canciones, creo que sería propicio que antes de leer este pedazo del pasado de Ichigo, me gustaría pedirte que abras una pestaña en tu buscador, entra al portal de YouTube y busca una canción de Ost de Bleach, la canción se llama Torn Apart, cuando la tengas lista, pausa el vídeo y espera a la señal para que actives la música de fondo, la señal será un *, puede que interrumpir el ritmo de lectura sea algo molesto, pero a final de cuentas esa canción mejorará el impacto sentimental de la escena, disfruten ;)


(Año x779)

/Caelum-proximidades del pueblo Fiskevar/

Ichigo se aproximaba al pequeño pueblo del que partió hace tan solo un año. Se había ido como un niño y ahora había vuelto como un soldado, uno particularmente muy poderoso. El joven Kurosaki iba caminando en plataformas de reishi sobre el agua, en su espalda llevaba un gran bolso repleto de regalos y suvenires para la familia Aesir. Su ánimo estaba por las nubes, no podía esperar para contarles sobre sus aventuras, sobre cómo se había ganado el favor del rey y como se había convertido en el capitán más joven del ejército de Fiore. Ansiaba tener un sparring contra su mentor para demostrarle lo fuerte que se había vuelto, aunque no podía decir lo mismo sobre la misión con la que originalmente partió.

-Oye ¿crees que a Elysa le guste el collar que le compré?- preguntó mentalmente al emperador Quincy.

-Realmente no tengo una respuesta para esa pregunta, Ichigo. Pero es bastante probable que sí-

-También quiero ver la expresión que pondrá Hrogar al ver la espada de práctica que le compré-

El Quincy se impacientó mucho más y terminó usando su hirenkyaku para llegar más rápido, tras unos cuantos "pasos" más, llegó a las costas del pueblo. El pequeño pero bullicioso pueblo estaba sumamente silencioso, Ichigo recordaba que cada vez que volvía de entrenar con Rybak, desde la costa podía oír el bullicio de la gente, pero esta vez no era así, algo que le extrañó sobremanera. El silencio no parecía natural, lo sintió como un silencio inquietante, cosa que lo hizo fruncir levemente el ceño y acelerar su paso.

Cuando finalmente llegó a las calles del pueblo, su expresión solo podría haberse traducido a una de desesperación total y horror. Las chozas estaban quemadas, había esqueletos calcinados desperdigados por todos lados, era una escena terrible, sobre todo por lo que implicó para él ver a esas personas, personas que conoció, con las que convivió, personas a las que llegó a querer. Sin perder ni un segundo, usó su Hirenkyaku para llegar a la casa de la familia Aesir, el flujo de reishi bajo sus pies fue tanto qué, la arena se dispersó y creó una nube de polvo.

-Por favor que estén bien, que esté bien, que estén bien- rogó mentalmente.

Al llegar, apenas pudo frenarse. El notar que era una de las pocas chozas en pie, le dio algo de esperanza.

-Elysa, Hrogar, Frigga, Rybak- gritó sin recibir respuesta alguna.

Buscó por toda la casa solo para encontrar algo que desearía no haber visto nunca*, un esqueleto con un desgastado vestido estaba cubriendo a otros dos mucho más pequeños, esa escena revivió el recuerdo de su madre lanzándose sobre él para escudarlo del ataque de Grand Fisher. Ichigo cayó de rodillas, apretó sus dientes intentando contener las lágrimas, pero le fue imposible hacerlo.

-¿Por qué? ¿Por qué pasó esto? …no…no estuve aquí para protegerlos…no pude hacer nada… ¿por qué?... ¿por qué siempre los que se me acercan mueren?- preguntó entre sollozos.

-No es tu culpa, Ichigo….- dijo Yhwach dentro de su mente.

-Sí lo es…yo debía protegerlos…yo dije que protegería a todos….-

Ichigo escuchó un sonido proviniendo de una de las habitaciones, esto lo hizo reaccionar inmediatamente formando su arco y corriendo a toda velocidad a la que solía ser su habitación. Al patear la puerta, observó a una persona revisando entre las cosas, a su lado, otro esqueleto, este tenía una extraña espada enterrada en su pecho.

-¿Tú fuiste quién hizo esto?-

-…..-

-¿TÚ HICISTE ESTO?- gritó lleno de ira.

La persona levantó las manos cuando vio que el muchacho estaba armado. Dicha persona tenía una capucha, la cual se quitó lentamente.

-Mi nombre es-

-¿Hiciste esto?- preguntó acercándose más, el arco estando peligrosamente tensado y preparado para liberar su mortal proyectil.

-N-no, mi nombre es Ivette, soy una saqueadora-

-¿Estás desbalijando sus pertenencias?-

-Ellos ya no viven, ya no necesitan esas cosas, y a mí me servirían cosas de valor-

Al escuchar eso, el Quincy liberó el agarre de su heilig pfeil, el proyectil aterrizó en una pared a centímetros de la cabeza de la mujer.

-¿Qué sucedió aquí?-

-No lo sé- respondió la mujer que ahora se había arrojado al suelo.

-MIENTES- gritó el Quincy ahora habiendo cargado otra flecha.

-Según lo que escuché, f-fueron bandidos….los bandidos lo hicieron-

La mente del Kurosaki se trasladó al momento en que derrotó al líder de ese grupo de asaltadores de caminos. Esto lo hizo deshacer su arco y arrodillarse en el suelo.

-Vete….devuelve lo que tomaste y vete…..- susurró el deprimido chico.

La mujer soltó un sacó en el que había reunido diversas pertenecías de los aldeanos, comenzó a caminar hacia la salida pero se detuvo al pasar al lado de Ichigo.

-¿Tú los conocías?-

-…..-

-Bueno, no sé sí sirva de algo pero…ellos no murieron sin luchar-

-No puedes saber eso…no si no estuviste presente-

-He saqueado muchas tumbas y lugares donde ha habido masacres, no puedo decir que sea el trabajo más honorable que exista…pero he aprendido a identificar cuando los cadáveres están en posiciones que demuestra que se defendieron o que simplemente murieron sin poder hacer algo….ese hombre de allí luchó hasta su último aliento…igual la mayoría de los pueblerinos…-

-…..-

La mujer se marchó y dejó solo al chico. Ichigo aún de rodillas, se quitó el equipaje que cargaba y lo dejó a un lado.

Aun mirando al suelo, golpeó la arena, esta se mojó debido a unas cuantas gotas que rodaron de sus mejillas. Su expresión estaba totalmente neutra, sus ojos no parecían tener brillo.

-No es tu culpa, Ichigo….no eres un dios para poder salvarlos a todos…tarde o temprano las personas mueren…la vida y la muerte son un ciclo del que no se puede escapar….-

-Todos mueren porque soy débil…mamá…el abuelo Rob…y ahora ellos….-

Yhwach solo permaneció en silencio, nada de lo que pudiera decir serviría de algo.

-….es por eso que….seré poderoso…me haré poderoso y no permitiré que nadie vuelva a morir….no dejaré que alguien que me importe vuelva a morir….seré más poderoso que nadie y destruiré a cualquiera que intente hacerle daño a alguien que me importe…lo juro….- susurró el joven Quincy.