Descubrimientos personales
Ginny fue la primera en aplaudir y el coro de Ravenclaws la siguieron. Cho, montando su escoba, persiguió a Hermione por el campo procurando vigilarla para evitar que ésta cayera.
—¡Uoo! ¡Muy bien, 'mione, ya tienes el truco a tus pies!
—¡Heeermione, Heeermione, Heeermione! —corearon.
La aludida rió, nerviosa, girando lentamente para pasar a través de un aro e intentó saludarlas. Antes de perder el equilibrio, Cho la sujetó.
—En unos días no podrás dominar la técnica a la perfección, pero ha sido un buen paso mantenerte en el vuelo —sonrió, dando ánimos a la Leona.
—El siguiente será en el suelo...
—Vamos, no seas tan pesimista.
Dieron unas cuantas vueltas más y las demás se unieron, Ginny agarraba la Quaffle con su antebrazo presionándola contra la cadera. "Ojalá pudiera tener el mismo equilibrio", suspiró Hermione. Antes de que se diera cuenta, todas sus compañeras se hicieron una coleta. Tragó saliva al notar la concentración.
—Estupendo, como podéis ver tenemos a una nueva integrante, así que hoy procuremos no ser muy duras, ¿sí? Nada de placajes, piruetas que puedan distraerla y hasta que aprenda siempre habrá una debajo de ella por si se cae —les regaló una sonrisa traviesa y pasó la Quaffle a Cho para recoger su pelo—. Demostremos a 'mione de que jamás encontrará a unas profesoras tan buenas como nosotras.
Asintieron riendo y formaron un círculo. Eran seis y Cho eligió la primera y única integrante de su grupo:
—Padma.
Padma Patil se dirigió contenta hacia ella.
—'mione —llamó Ginny.
—Quaffle —bromeó Cho.
—Lisa y Mónica.
Ginny chocó los cinco con Lisa Turpin y Mónica Goodey, provocando que la coleta de rizos castaños de la última se balanceara con gracia. En total eran cuatro contra dos, pero actualmente no contaban a Hermione como jugadora peligrosa y una del equipo estaría de vigilante volando cerca del suelo.
—Emh —Granger llamó la atención de Mónica y Lisa—... pido perdón por adelantado.
Ambas rieron.
—No te preocupes, apestar en algo es el primer paso para ser más o menos bueno en eso —contestó Mónica.
—Qué palabras más profundas —rió Lisa.
—Son de unos dibujos animados, lo que importa es el mensaje.
—¿Qué clase de dibujos animados miran los muggles?
—¿Muggles? ¿Eres...?
—¿Mestiza? No estoy segura... No conocí a mi madre, y mi padre es el mago.
—Oh.
—La familia de su padre fue asesinada por Quién-no-debe-ser-nombrado al igual que la familia de su madre y ésta misma, y el señor Goodey perdió la memoria cuando una bludger le golpeó en un partido, por eso no sabe si su madre era maga o muggle. Lo explico por si te da reparo en preguntar, a Mónica no le molesta —aclaró Lisa.
—Por las barbas de Merlín, lo siento mucho...
—Tranquila, hace muchos años de esto.
—¿Y no ha dado indicios de que vaya a recuperar la memoria?
—Sólo se acuerda de nombres al azar... y nada más, ningún recuerdo, ni mi madre, ni las conversaciones con toda la gente que conoció, tampoco cómo eran esas personas ni la relación que mantenía con ellas... Nada, sólo nombres. Es muy triste...
—Debes de ser muy fuerte para llevar esta situación...
Mónica esbozó una sonrisa y desvió la mirada hacia el césped. Hermione se dio cuenta de que las jugadoras observaban con lástima, manteniendo un silencio respetuoso, y con dificultad se acercó a la joven para posar su mano en el hombro.
—Si necesitas cualquier cosa, estaré a tu lado de inmediato —alzó la mirada y, una a una, fue mirando a todas—, por vosotras también va. Gracias por estar conmigo estos días a pesar de que yo prefería estar sola... Sigo manteniendo la idea de que puedo luchar por mí misma —dirigió una mirada significativa a Chang—, pero reconozco que es mejor estar bien acompañada.
Ginny le mostró el pulgar y demandó la Quaffle. Al grito de la pelirroja, el partido empezó.
-0-
—¡A por la comida!
Weasley se precipitó hacia la entrada todavía sudada con su recogido de cabello. Sus compañeras la siguieron como pudieron excepto Hermione, quién quedó atrás puesto que todavía necesitaba respirar más por el enorme esfuerzo de aquella mañana. No la dejaron descansar desde que el partido dio comienzo con la finalidad de obtener más experiencia, y, en cierta forma, aquello lo había logrado sin problemas. Más o menos, debía admitir que algún que otro susto se llevó al intentar mantener el equilibrio para lanzar la Quaffle. Aun así, una gran satisfacción le recorría el cuerpo ya que logró matar dos pájaros de un tiro: acercarse a sus nuevas amigas y adquirir experiencia para el desafío de Parkinson, y todo gracias a la oportunidad que le brindó Ginny sin darse cuenta.
Con la manga de su sudadera retiró las gotas de sudor y distinguió a Cho esperándola en la entrada de los jardines con expresión relajada y la coleta meciéndose por la brisa.
—Me alegro de que te hayas unido a nosotras.
Hermione llegó a su altura y mantuvieron el andar pausado hacia el comedor.
—Escuché a Ginny que erais impares en vuestros partidos y me animé a intentarlo, sinceramente hacía tiempo que quería probar éste deporte y así tener dos entretenimientos.
—Vaya, esperaba otro motivo.
—¿Otro motivo? ¿Como que planeo ser la nueva capitana de Gryffindor? —Hermione rió, no obstante, Cho mantuvo la misma expresión—. Es una broma.
—Lo sé, iba más dirigida a otra razón que ni siquiera Ginny sabe.
—Gin lo sabe todo.
—Excepto el porqué pediste a tus padres que te compraran un libro de quidditch y unas cuantas cosas más que le preocupan más de lo que te crees. Hace mucho que tienes a Gin muy descuidada y ni siquiera ella sabe el motivo.
La Leona, al percibir la mirada inquisitiva, no pudo eludir bufar con molestia ¿por qué siempre la acorralaba de esa manera? Si seguía así, estaba segura que llegaría a desear antes discutir con Parkinson que hablar con la asiática.
—No entiendo la causa de que siempre quieras saber todo de mí e intentes sonsacarme las respuestas acorralándome.
—Perdón... No es mi idea actuar de esta forma, mi cerebro utiliza la presión psicológica de forma natural hacia a ti porque sabe que de otro modo no podría conocerte.
—Pues te confieso que sólo logras que quiera huir de ti. Si no tienes la paciencia de esperar a que yo te cuente mis pensamientos y decisiones, no quieras tener mi confianza. ¿Nunca has oído que Hermione Granger es una insoportable? Pues es verdad.
—Primero, he escuchado muchas habladurías de Hermione Granger y eso no significa que sean ciertas, segundo, ¿mi forma de actuar o de hablar te han demostrado que soy impaciente? Me da la sensación que expreso lo contrario, y tercero, Hermione, sé sincera, sabes con certeza que si yo no me hubiera acercado a ti, tú jamás te aproximarías.
—Quizás no sea yo quién tiene el problema, ¿alguna vez has pensado el porqué no me acerco a ti?
En ese instante cruzaron los portones del comedor donde los profesores ya estaban sirviéndose la comida, al igual que los escasos alumnos. Más de la mitad de los presentes posaron su atención en la curiosa pareja. Antes de continuar por diferentes caminos, Cho clavó sus pasionales ojos en los de la molesta Leona.
—Cada noche, Hermione, no lo dudes.
La nombrada quedó congelada contemplando aquellos iris oscuros que resquebrajaron sus muros instantes antes de enfocar la espalda atlética y el vaivén de la larga cola de caballo. Debió de protagonizar una escena llamativa al perseguir con la mirada y labios separados a la figura que se alejaba y tomaba asiento en su respectiva mesa. Tanto, que en cuanto despertó por el ruido metálico de una copa cayéndose, sin moverse un ápice, repasó de reojo el Gran Comedor, todavía con la sorpresa reflejada en su cara, cada uno de los presentes la observaban desconcertados, incluso leyó los labios de Ginny formando un "¿Qué cojones, 'mione?".
Apretó los puños para recuperar valor y buscó el asiento más próximo a su amiga con la cabeza agachada. En cuanto llegó, suspiró largamente y llenó el plato con la intención de mostrar que nada había pasado. Diez minutos más tarde, al aprovechar que la gente ya no tenía interés, Ginny giró su rostro para enfrentarse al de Hermione.
—¿Qué mierda ha pasado ahí?
—Nada, es simplemente que Cho ha dicho algo que no esperaba.
—Pues bastante fuerte debió de ser —se estiró para servirse más patatas— porque ¿tú sabes lo raro, pero raro, raro, que se ha visto? Parecía —sacudió la cabeza—, no sé qué parecía, simplemente imagínate contemplar cómo alguien entra junto con otra persona conversando, una susurre algo manteniendo la mirada fija en la de la otra y se retire a la vez que la observan largos minutos con cara de sorprendida hasta que se sienta.
—... Creería que le ha dicho algo que no se esperaba.
—Como una confesión de amor.
—¡¿Qué?! ¡Para nada parecía eso!
—Créeme cuando te digo que sí, ¿ves a esos de primero? Vale, uno de ellos le preguntaba al otro si erais lesbianas. Ahora mira a los Hufflepuff de allí, comentaban que intentaban leeros los labios y Cho decía "Te amo, Hermione, no lo dudes". Y, la verdad, no es novedad que la Ravenclaw haya puesto los ojos en ti.
—¡Yo tenía cara de enfadada!
—No se te veía la cara desde aquí, únicamente la de Cho... Pregúntale más tarde a Parkinson a ver que tal se veía desde el otro lado, aunque seguramente te buscará para reírse un rato, no hará falta que vayas. Has llamado demasiado la atención quedándote minutos enteros mirando cómo movía el culo.
—Ginny, estábamos casi discutiendo, es imposible que se haya malinterpretado de esta manera.
—Las miradas dicen lo que los labios callan, Hermione.
—¡Será la de Cho!
Ginny se encogió de hombros y alzó las manos, dándose la razón. Ambas pararon de comer desde hacía rato y poco a poco los alumnos se llamaban a codazos para señalarlas con la cabeza.
—Vale, está bien, y si Cho se ha confesado ¿qué? ¿Qué te preocupa de esto, Ginny?
—Precisamente que siempre te calles tus problemas. No sé qué te pasa últimamente. Desapareces horas y vuelves como si no estuvieras en este mundo. Ni siquiera hablamos ya por las noches, sea de ti o de mí.
—Ya... —se quedó unos segundos en silencio—. Hay... estoy ocupada estos días —la fugaz imagen de dos ojos atigrados apareció en su mente.
—¿Con qué?
Hermione clavó los ojos en su amiga y escudriñó a su alrededor. La mayoría de las miradas curiosas que querían investigar la escena de las dos Leonas se desviaron de ellas como si no hubiera pasado nada.
—Creo que aquí no sería el lugar ideal para hablar. Nos están espiando.
—¿Salimos? ¿Pero adónde vamos? —añadió, poniéndose de pie al mismo tiempo que Hermione puesto que esta la había tirado de la muñeca.
Cruzaron los pasillos del Comedor: Hermione con la atención fijada en el portón, y Ginny enfrentándose a los alumnos cotillas con la mirada. Al llegar casi al final del camino, no supo por qué, sus pupilas cayeron en la mesa de los Slytherins.
Draco estaba comiendo sin muchas ganas, dejando a Crabbe y Goyle que hablaran sobre tonterías. Sentada al lado de Malfoy, Ginny pudo ver a Daphne Greengrass limpiándose las comisuras con una delicadeza que la hizo reír. Y a Parkinson devolviendo el contacto visual. Parecía enfadada. Bastante enfadada.
Llegaron al prado de la Slytherin. Cuando Hermione se situó al centro, Weasley la alcanzó, tumbándose en la hierba como si se tratara de una hamaca.
—¿Ahora podré saber qué te pasa? —preguntó la menor—. Porque he estado caminando no sé cuánto tiempo para que comiences a soltarlo todo.
Hermione dio una gran bocanada dispuesta a contarle, con cierta resistencia, qué había estado pasando hasta ahora.
(...)
—Y por esa razón Parkinson prefiere que no reconozca al Hufflepuff y él a mí. Creo que con esto te he contado todo, con todos los detalles, de forma ordenada para que no te confundas. Ah, también que la profesora Sprout nos cree y me siento fatal por eso.
—...
—¿Quieres decirme algo?
—De-demasiada información de golpe, tardaré en procesarla.
—Bien, te recomiendo que no la proceses porque si algo se te escapa a Cho sin querer o cualquier cosa... Parkinson y yo estamos acabadas.
—Sí, sí, tranquila, esa parte me ha quedado muy clara. En cambio la parte de Chang... ¿de verdad sólo te ha contestado "Cada noche, Hermione, no lo dudes"?
—Palabra por palabra, ¿ves cómo no era una confesión de amor?
—Tanto por tanto... para ella es mucho, ¿no crees? Decirte que cada noche se pregunta el porqué no confías en ella.
—Pero no es una confesión de amor directamente, como creen.
—Es un pequeño paso para Hogwarts y un gran paso para la chica más popular —relató con voz profunda. Hermione la empujó riendo—. Oye, ¿has pensado alguna vez en aceptar los sentimientos de Cho?
Hermione parpadeó muy seguido, confusa.
—No acabo de verla como una pareja. Un poco... "pesada"
—Pero... Cho es inteligente, y guapa. Te daría y completaría más que mi hermano. Quiero decir, que él es un buen chico, pero tonto. Muy tonto. Y tú demandas más energía de la que él te podría dar.
—Gin... te olvidas que no me interesan las mujeres.
—¿Eh? —la pelirroja repasó a Hermione—. Oh, ah, claro.
—¿Ginny? —alargó las vocales con un tono infantil—. ¿Has pensado que me atraían o ha sido tu subconsciente quien ha dicho eso?
—¿Qué? —se cruzó de brazos, a la defensiva—. Soy perfectamente capaz de admitir que me gustan las mujeres y los hombres, pero esto te lo había dicho por otra cosa.
—¿Cómo?! ¿Cuánto hace que te gustan?
—Si te soy sincera, ni idea. Todos se merecen una oportunidad conmigo —sonrió con travesura, haciendo que Hermione le revolviera la melena—. Sal con Cho.
La orden de Weasley provocó un ligero balbuceo en su amiga, quien estaba desviando los ojos hacia diferentes sitios.
—Ella sería buena para ti —comenzó, a pesar del cejo fruncido de Granger—. Es muy desconfiada en el amor de tantas veces que se le han confesado, y gracias a eso sabe si lo que siente por alguien es amor o no. Te sabrá cuidar, sabrá mantener ese cerebro que tienes sin ningún problema.
—No creo que Cho sienta amor por mí, más bien que... pienso que me idealiza demasiado.
—Yo tengo otra opinión completamente distinta. Pienso que ella está muy segura de que cuando tú le digas un "te amo", será la verdad. No te ve como los que intentan salir con ella sino con una persona con la que quiere estar. Y todo esto es algo por lo que quiere luchar.
—No sé... No puedo imaginarme besándola. Está ahí, como amiga, sin más.
—Ogh, vamos, 'mione —rodó por la hierba—. ¿Qué necesitas para sentir atracción sexual? ¿Que te reten a desafíos? —echó un fugaz vistazo a su amiga al acabar de decir esa frase. Formó una expresión inocente cuando Hermione quiso asesinarla con la mirada.
—No me interesa tener pareja o pensar en los problemas y la vida de otra persona cuando yo ya estoy muy ocupada con los estudios y con que el mundo mágico no acabe en manos de la gente equivocada, ¿podemos dejar ya a un lado a Cho?
—Vaale, joe... Ah, hablando de Cho... da igual, olvídalo.
—Pensaba que nos lo contaríamos todo.
—Lo sé, pero... es un tema complicado. Tengo que conversar con Chang antes porque yo no tengo nada que ver, aunque estoy convenciéndola para que lo cuente al Ejército de Dumbledore.
—¿Y tiene que ver con Cho?
—Sí.
—¿Algo relacionado con alcohol?
—Más o menos, no pienses que es una alcohólica ahora.
—No se me ocurre nada más, ¿hablamos sobre el incidente de la cabaña de Hagrid, cuando Fang supuestamente la tiró?
—Mmmh, más o menos. Espérate, no quiero ser una cotilla, me encantaría contarte todo pero... sólo lo haría si yo formara parte del asunto. Aunque no te preocupes, tarde o temprano lo sabrás, y seguramente más gente. Más bien tarde que temprano.
—Esperaré, aunque reconozco que estoy un poco molesta porque Cho pide mi sinceridad y ella no me ofrece la suya.
—Ah, ¿y tú se la darías a alguien al que siempre que ofreces tu ayuda te la rechaza y te echa a patadas?
—...Eeh...¿no? —contestó, no muy convencida.
—Mh, y tema quidditch y el Campeonato Secundario...¿estás loca?
—Oh, Merlín, lo sé...
—¿Me estás afirmando que apostaste con ella que si ganaba serías su esclava y, si ella perdía, tendría que confesar su amor por ti en pleno Gran Comedor y pedirte matrimonio? ¿Qué cojones, 'mione? ¿Qué rollo más raro lleváis vosotras? No es normal, eh.
—Ni idea de cómo empezó, pero te aseguro que en su momento no fue tan raro, una cosa llevó a la otra... —se rascó la melena intentando recordar la noche.
—Pero... pero... la cuestión es: ¿Por qué aceptaste sabiendo que ni sabías volar ni tendrías oportunidad de ganar a los demás Golpeadores?
—Estaba muy enfadada y mi orgullo de León rugió sin pensar en las consecuencias.
—¿Sólo eso?
—¿Qué más esperas?
—'mione... que serías su esclava, ella tu dueña. Pansy Parkinson. Tu ama. Slytherin. Parkinson. PARKINSON.
—Mi mente gritaba desesperadamente para que se callara, no llegué a pensar en eso.
—¿Cómo demonios no podrías pensar en semejante cosa?
—Yo que sé, mi orgullo decía que podía ganar.
—Que Merlín te asista, amiga mía, porque si no es así no quiero ni pensar en lo que esa víbora sería capaz de hacerte, ¿te imaginas la de situaciones humillantes que te haría pasar? Como ir de rodillas por la Sala Común de Slytherin, ¿y si te hace comer en un plato de perro en el suelo del Gran Comedor? ¿O te obliga a llevar un collar de perro por todo Hogwarts? ¡AaAAgh! ¡No puedes permitir que gane, sería demasiado doloroso para los Gryffindors!
—¡Merlín, no me digas! ¿Crees que me gustaría eso cuando ni soporto que me humille verbalmente?
—...
—Mierda, Ginny, no quiero ser la esclava de nadie y menos la de una Slytherin.
—Te conozco demasiado bien como para saber que dices la verdad, pero por el otro lado hay una parte oscura en ti que no logro descifrar y me da miedo.
—¡Ginevra!
—¡Qué demonios, Hermione, NO es normal que hayas aceptado un desafío de tal calibre sabiendo que al aprobarlo toleras su condición!
—Yo... Hasta ahora no sabía en qué me había metido, ¿por qué siempre me daño a mí misma?
—Yo creo que es tu subconsciente rebelde que está en plan: "Ésta cría siempre está haciendo lo mismo, ¡qué aburrimiento!, quiero sexo duro, alcohol, fumar, ¡dadme drogas, cojones!, que quiero olvidarme de la mierda de escuela y la rectitud de ésta maldita maga, ¿hay alguien ahí capaz de darme lo que pido? Oh, mira, es Pansy Parkinson, la malota de Slytherin, ésta se limpia el culo con dinero y seguro que folla hasta reventar camas, ¡voy a aprovechar los momentos donde la niña se enfada y aceptar todos los desafíos de la reina de Slytherin! Yujuuu", o algo así. Cho es mejor.
Hermione quedó petrificada sin mover ni una pestaña.
—...
—...
—Ginny, ¿te encuentras bien?
—No... ¿Podemos hacer que no he dicho nada, por favor?
—Será lo mejor...
—Gracias...
—...
—Emh... ¿qué tal la escuela? —inquirió Ginny.
—Son vacaciones de Navidad...
—Cierto...
—...
—Mmh... ¿quieres que te ayude con el desafío?
—Bueno...
—Entonces... no quieres ser su esclava, ¿no?
—No... no busco sexo duro, alcohol, fumar o drogas...
—Mejor, no sería sano.
—...
—Jo, 'mione, tú me has contado un montón de cosas que dejaría a cualquiera sin palabras durante un buen rato y más si saben cómo eres de responsable... No me hagas esto...
—Perdón... es que lo que has soltado en un párrafo, poca comparación tiene con lo mío...
—¿Me pongo a comparar?
—No, no, tienes razón, mejor dejarlo.
—Y por cierto... ¿Cómo demonios pensáis delatar a Malfoy?
—Ah, pues ni idea, supongo que Parkinson me buscará algún día y me contará el plan o dirá que ya lo ha hecho —se rascó una pierna con el pie.
—Vamos que es ella quien se encarga de que funcione toda la mentira.
—Y más le vale.
—No fue ella quien aceptó el desafío.
—¿Te recuerdo quién vino a buscarme a la Sala Común para ayudarle sobre una poción porque había apostado con Lisa, que resultó ser una mentira y a partir de aquí acabé de problemas hasta el cuello?
—¿Cómo has descubierto éste prado? Está bastante alejado de Hogwarts y no se encuentra a simple vista —cambió de tema al instante.
—Así me gusta. Lo descubrí gracias a Parkinson, ella me trajo aquí por lo tanto me gustaría que no vinieras sin mí, no quiero tener que lidiar otra discusión con ella.
—¿Otra discusión? ¿Acaso no discutíais antes?
—Sí, pero la relación entre nosotras se volvió aceptable, más o menos, hasta hace poco.
—¿Qué pasó?
—Incomprensión de personalidades, no preguntes, tampoco es interesante.
—Entiendo... Entonces este fantástico lugar fue descubierto por una Serpiente. Mh, sí, tiene sentido, siempre están reptando por estos lares, ¿te enseñó el sitio para evitar que os atrapen hablando sobre vuestros planes de traiciones y todo eso, verdad?
—Sí, así que no sé porqué mierdas estás tú aquí, maldita zanahoria. Y a ti, ¿no te dije que no enseñaras a nadie el lugar? ¿La traición se contagia de idiota en idiota?
Ambas giraron su tronco para descubrir a Pansy Parkinson adentrándose en el prado. No parecía nada contenta.
Traanquilos, en el próximo capítulo sí que habrá interación entre Pans y Hermione (bastante, a decir verdad), y como al final he decidido subir dos capítulos cada semana puees... ¡nos leemos el miércoles con el cap 12! ^^
He de agradecer muchísisimo los reviews, en cuanto tenga tiempo (que todavía me dura el estrés de esta semana) los contestaré todos sin falta! (excepto los anónimos que no tienen cuenta porque no les puedo contestar directamente u.u)
¡Buen fin de semana y muchas gracias por leer!
