Consecuencias
Hermione se irguió hasta que el agua le cubrió lo suficiente como para ocultar sus senos, alarmada por el tono desafiante de Parkinson. Allí de pie, labios fruncidos, brazos cruzados, cadera ladeada por aguantar todo el peso del cuerpo en una pierna, la Slytherin mantuvo su gélida mirada en la de Hermione.
—¿Te acuerdas de un precioso día después de solucionar el tema de la poción que me explicaste qué era tener una amistad? Esas tonterías de tener a alguien al lado para ayudarte a levantar si te caías, que tú nunca me traicionarías como los demás, que podía confiar en ti porque no me mentirías... Y acabas de demostrarme que jamás me equivoco porque todos hablan por hablar, prometen por prometer, y apenas sienten lo que dicen. Tú no eres nadie especial, Granger, te crees que eres más madura que los demás por admirar los libros y no las revistas, por memorizar hechizos y no secretos, y que piensas que mereces a cada una de las amistades que quisieras por, simplemente, ser tú. Hace tiempo me preguntaba si me estaba equivocando en crear barreras y barreras en mí para protegerme de los demás, deseando que algún día alguien apareciera para abrirme los ojos y demostrarme que, al menos, una persona, una única y maldita persona, pudiera ser digna de confianza —ladeó ligeramente la cabeza al discernir cómo Hermione intentaba mantener una expresión seria pese a que dos diminutas lágrimas de impotencia le resbalaban por las mejillas—. Quizás alguna vez te has preguntando en cómo podías demostrar que tienes garras afiladas para dañar de verdad a cualquier Slytherin, pues bien, acabas de arrancar de un zarpazo la amabilidad y la confianza que intentaste hacer crecer en mí. Disfruta de tus nuevas armas, yo ya he dicho lo que tenía que decir.
Formó una fugaz expresión de decepción y dio media vuelta.
—¿Cómo te atreves a decirme todo esto cuando me has estado evitando estas semanas? —chilló, poniéndose de pie encima del escalón de la enorme bañera.
La Slytherin orientó su cara hacia ella sin apartar la mano del pomo.
—Tu actuación de hoy es la respuesta, Granger, ¿no creerás que me acercaría a alguien que pudiera...? —sacudió la cabeza y le dio de nuevo la espalda—. Da igual, no quiero hablar.
—¡Ni se te ocurra salir de aquí dejándome a media explicación, Pansy Parkinson!
Hermione salió de la tina de un salto, se abalanzó contra Pansy y le tiró sin miramientos de la mano que intentaba girar el pomo, empujándola contra la pared.
—¡Después de todo lo que he intentado hacer por ti y me destrozas completamente por un único error, después de todo lo que he sufrido, pensado, llorado, destruyéndome por ti y me lo agradeces de esta forma?!
—He aquí tú problema; que crees que deberían darte las gracias por las decisiones que tomas por tu cuenta para ayudar a los demás —con el tono desinteresado en sus palabras, apartó de un manotazo el agarre de la Gryffindor.
—Puede que alguien que, según tú, mereciera ser tu amiga te tendiera la mano si no la mordieras de tal forma —dijo apretando la mandíbula.
—Puede que la aceptara si supiera que no me dañaría tarde o temprano.
—Puede que te dañe porque no pones de tu parte en la relación.
—Puede que esa persona me importe menos que una babosa porque es una mentirosa como todas.
—Puede que la única idiota seas tú por pensar que nadie merece la pena, Miss Frialdad.
—Puede que las dos seamos muy gilipollas empezando de la misma forma, Doña Perfecta.
—Puede que tengas razón, Parkimbécil.
Pansy disimuló un esbozo de sonrisa, todavía con la mirada fija en la de ella.
—Puede que odie cómo siempre logras que pase de rabia a diversión.
—Puede que eso lo tuviera que decir yo, Parkinson.
—Puede que ya estés tardando.
—Puede que seamos idiotas, definitivamente.
—Tú eres la idiota por intento de asesinato, te recuerdo que tienes a amigas aguantando la respiración por ti.
—¿Cómo sabes...?
La Slytherin indicó con un gesto de mano la tina para observar, desde donde estaban, las figuras de las demás bajo el agua. Hermione balbuceó, aturdida, y su mirada viajó varias veces de Pansy a las jóvenes.
—¿Desde que has entrado las has visto?
—Tú misma puedes comprobarlo.
—Eeeh... Escúchame, no pretendía mentirte pero...
—Sé que no sabes cómo reaccionar ante mí, no estás segura en si confiar en contarme algo o en si mentirme para evitar que te chantajee. Pero me jode que dudes, no voy a negarlo.
—A mí me fastidia que un día te abras a mí y después estés semanas evitándome, ¿qué diablos? ¿cómo quieres que no dude si me tratas así?
—Ya te mostré el motivo de mi comportamiento.
—Una carta y un... —instintivamente desvió su mirada a los labios cubiertos por el brillo de frambuesa. Aquel aroma...— N-no significa nada si semanas después no intentas explicarme mejor la situación.
—Conociéndome, al igual esperabas que me acercara después de lo que hice, ¿bromeas?
—Si has tenido el coraje de hacerlo, debes de tener el valor de afrontarlo, ¿tú sabes lo que me has hecho sufrir? ¿Que no tengo ni idea todavía de lo que significó realmente?
—Hasta la santa de Hermione Granger conoce el significado de un puto beso.
—Pues no, no conozco el significado de un puto beso de Pansy Parkinson.
—¿Te callarás o quieres que lo repita para que lo entiendas?
Pansy se carcajeó de la cara desencajada de Hermione y, todavía riendo, fue hacia la tina. Al asomarse, Ginny, Lisa y Cho salieron a bocanadas y tosiendo con fuerza. Padma, con más tranquilidad, ojeó a Hermione, quien estaba de brazos cruzados, mientras sus amigas se agarraban al borde de la tina intentando llenar las arterias de oxígeno.
—Jo-jod-joder, qué coj-cojones, t-tío — barboteó Ginny, respirando a cada décima de segundo—¿Qui-quieres matarnos, 'mione?
—Perdón...
—¿Cansadas de las orgías que os habéis montado?
—Púdrete, Parkinson.
—Debería haberos dejado morir ahogadas...
Regresó a la puerta, pasando cerca de Hermione y fundiendo su renovada mirada burlona con la de ella.
—No volveré a huir mientras no me acorrales —Pansy acabó encogiéndose de hombros, intentando transmitir indiferencia hacia el tema.
La Gryffindor dejó caer sus extremidades y movió sus labios en busca de palabras. Empezó a rascarse el codo.
—Tenemos que hablar seriamente y lo sabes —Hermione susurró para evitar ser escuchadas.
—Me pediste que actuara a través de mi instinto y, desgraciadamente, mi orgullo no atiende a las consecuencias de él.
—Mañana a las siete de la tarde iré al prado —concluyó Hermione al notar que sus amigas seguían con atención sus movimientos desde la tina.
Hizo un ademán de regresar con ellas, dejando entrever a la Slytherin que la conversación había terminado.
—¿No me gritarás esta vez que me pierda? Uf, Granger, qué fácil es domarte, me esperaba más forcejeo por tu parte —ladeó su sonrisa.
—¡Piérdete... Pansy!
La nombrada alzó una ceja de manera burlesca.
—Ésta vez te permito que me llames así, sólo por hoy. Si mañana vuelves a repetirlo, tendrás problemas.
—Estoy temblando de pies a cabeza, Pansy —recitó el nombre con un tono de mofa y mordió su labio inferior para obligarse a no reír.
La nombrada parpadeó varias veces evitando mirar los labios de Hermione.
—Como sea, avisada quedas.
—Muy bien, Pansy. Disfruta de lo que queda de día, Pansy.
—Te encanta hacer enfadar a la gente, ¿eh?, ¿nunca te han enseñado a no jugar con un Slytherin?
—Pansy, llevamos no sé cuántos desafíos, ya estoy más que acostumbrada a jugar con Slytherins. Y ganar. Pansy.
—¡Ja!
—Pansy, Pansy, Pansy, Pa-
—¡Qué pesada! —su mirada se dirigió al cuerpo de la Leona—. Te recuerdo que estás desnuda ¿al final resulta que sí te gusta ser observada sin tener nada de ropa? Dime que hoy no llevas tus bragas de estampado de fresas.
—Te recuerdo que no has parado de mirarme durante toda la conversación, ¿al final resulta que sí te gusta observarme, Pansy?
—Piérdete, Granger.
Las carcajadas de la Leona inundaron los servicios al observar cómo la Serpiente rodaba sus ojos, ofendida, y desaparecía del lugar. Al girarse todavía riendo hacia la tina, se dio cuenta de la estupefacción que reinaba en las caras de sus compañeras. Ginny fue la última en quitarse la expresión.
—Vale... veamos... ¿qué ha pasado aquí? —inquirió Mónica.
—No sé si sorprenderme porque Parkinson te ha hecho reír o porque por primera vez le has devuelto la jugada y se ha tenido que tragar sus burlas.
—Sorprendámonos de que no nos haya amenazado con decírselo a Umbridge.
—¿Qué demonios le has dicho para que reaccionara así?
—¿Y por qué te has reído?
Cho, sin preguntar nada, achinó los ojos y se cruzó de brazos. Ginny la imitó inconscientemente.
—No me ha gustado esto —juzgó la última—. Algo debe de tramar.
—Opino igual que Ginny, este acto esconde algo sin lugar a dudas. Siempre nos amenaza, insulta, se burla, y mil y una fechorías... ¿y de un día para otro se acerca a ti, se va sin replicar tu contestación y no nos amenaza a pesar de estar cometiendo una infracción? Demasiadas coincidencias.
—Pan-, Parkinson me debe una y ha optado por dejarnos huir y más nos vale irnos de aquí antes de que aparezca otro prefecto.
—¿Podemos saber qué una te debe o, una vez más, tendremos que respetar tu decisión de mantener cientos de secretos? —protestó Cho.
Ginny negó con la cabeza.
—Dejemos el tema, la cuestión es que no seremos sancionadas y nuestro expediente sigue intacto —defendió Weasley—. Vámonos rápido de aquí. Y tú, simplemente ten mucho cuidado, sabes mejor que nadie que no es normal lo que acaba de pasar así que no caigas en sus trampas.
—Sí, Herms, ten cuidado...
La voz preocupada de Mónica la hizo reaccionar. Su mirada se posó en cada uno de los rostros preocupados que tenía enfrente y asintió derrotada. Por un lado, sabía el porqué Parkinson había actuado de esta manera en los baños pero... Debía reconocer que en su mente todavía sonaba una alarma muy intensa ante la Serpiente ¿Y si todo era una apuesta con algún Slytherin para ganar su confianza y reírse de ella?
Después de todo, Pansy Parkinson era Pansy Parkinson.
Cho fue la primera en salir a secarse. Se fueron pasando los uniformes, diferenciados por el nombre en el interior, y conversaron sobre la broma pesada que era no poder utilizar aquellos baños cada día. Una vez vestidas, una a una salieron con una sonrisa excepto Ginny, que agarró con firmeza el codo de Hermione antes de que ésta cruzara la puerta. La mayor frunció las cejas con curiosidad y sorpresa.
—¿Q-qué pasa?
Hermione dejó la pregunta al aire sólo para recibir una mirada que intentaba escudriñar en sus pensamientos.
—Me alegro de que hayas recuperado la sonrisa en la cara gracias a que has ganado el puesto, ahora sí que no eres un zombie hecho y derecho —La castaña abrió la boca dispuesta a agradecerle el esfuerzo, no obstante, Ginny le cortó:—. O eso sería creíble si no fuera porque no tenías esa sonrisilla cuando nos bañábamos. Me pregunto qué ha sido el causante de que hayas vuelto a la vida —dejó descansar su mirada unos segundos más en la de Hermione y cruzó la puerta—. Ten cuidado, 'mione. Estás adentrándote en un pantano traicionero. Es una Slytherin que está a favor de Quién-tú-sabes y, aquí en Hogwarts, de Umbridge: si descubre a través de ti que existe el Ejército de Dumbledore, ya nos podemos despedir de la escuela.
-0-
—El catorce de febrero es la visita a Hogsmeade, en San Valentín —informó Daphne.
La rubia se adentró en la vacía Sala Común y dejó caer su cuerpo en un cómodo sofá. El crispar del fuego esmeralda de la chimenea retuvo su atención un par de segundos hasta que Pansy se removió en la butaca contigua.
—Dentro de poco habrá un partido contra Gryffindor, antes del catorce, creo —Parkinson se acercó a la vitrina al lado de la chimenea, cortesía de Umbridge, y rellenó una copa de vino de Saúco.
—Según el pesado de Blaise, un par de semanas antes más o menos.
—Yo tampoco estoy muy segura, a decir verdad no estoy muy al tanto de mi equipo —contestó Pansy, dando un sorbo y sentándose en la butaca enfrente de Daphne.
Cruzó sus piernas y mantuvo la copa entre sus dedos. Volvió a beber, pensativa.
—Últimamente no prestas atención a nada, me preocupas.
—Intento cuidarme todo lo posible, mi situación no es muy favorable como te conté.
—Y menos mal que tuviste la decencia de contarme lo que te pasaba, te juro que estaba a punto de matarte.
—Oh, venga ya, D, en mi situación hubieras hecho lo mismo.
—Pans, nuestra amistad no es como la falsedad que hay por aquí en Slytherin, las dos podemos entendernos muy bien y ayudarnos en estas situaciones.
—No es lo mismo, tus padres te dejan ser libre hasta que te gradúes en Hogwarts, y a mí... Apenas me queda tiempo para que sea San Valentín y convertirme en —viró su cabeza varias veces para cerciorarse de que, definitivamente, nadie estaba en la Sala Común— mortífaga.
—En esto tienes razón, no te lo discutiré, pero nuestro destino es el mismo y, visto lo que nos espera, es mejor unirnos. Desde pequeñas luchamos codo con codo, aunque nunca te abras a mí y sigas siendo una desconfiada tanto en el amor como con los amigos.
Pansy esbozó una sonrisa al recordar su infancia.
—Al escuchar la palabra unión, me ha venido a la cabeza la imagen de Draco como cura casándonos a ti y a mí. Qué escena más absurda.
—Oh, por Merlín, tu mente te juega malas pasadas —rió.
Pansy borró en un instante la sonrisa y suspiró discretamente.
—Sí... muy malas.
Daphne recogió su melena dorada delicadamente para formar una trenza y escudriñó el rostro de su compañera.
—Pans, aparte del problema con tu tío Perseus y convertirte en mortífaga, te preocupa algo más, ¿verdad?
—No.
—Debes reconocer que no es normal que hables de casarte y después de comentar que tu mente te juega malas pasadas, lo aceptes casi derrumbándote.
—No quiero hablar, D, no de esto.
—Entiendo que no confíes en mí ni en nadie. Aunque te aseguro que tus problemas son más comunes en la gente de lo que piensas.
Pansy rió de forma irónica y volvió a beber, todavía riendo.
—Te aseguro yo que no.
—¿No? ¿Piensas que no es común el amor no correspondido o el-?
—Claro que sí.
—¿O el amor no aceptado por nuestra sociedad de magos de sangre pura?— se levantó de inmediato al ver cómo Pansy saltaba de la butaca para escapar — ¿Por qué siempre huyes?! ¿No ves que intento ayudarte?
—¿Ayudarme? ¡Me estás acorralando para hacerme hablar de un tema que no quiero ni pensar!
—Madura de una maldita vez, no estás sola en este mundo y tus problemas no son únicos. Estúpida egocéntrica, ¡reacciona! Te crees que puedes disimularlo cuando te aseguro yo que tu fachada de piedra se cae en pedazos cada vez que la ves.
—¿Qué?
—No quería... no quería llegar a esto —susurró la rubia sentándose otra vez y frotando el puente de la nariz—. Sé cómo tratarte para que te abras a mí desde pequeña y, por lo menos, me hagas un resumen de tus problemas acompañados de opiniones antes de que te vuelvas a cerrar, pero... llevo tiempo intentando que te sinceres contigo misma antes que conmigo y no hay manera, una y otra vez huyes, y no sólo de mí.
Pansy posó la copa en la mesa y, cuidadosamente, se fue sentando, alarmada por lo que ocurría.
—¿Qué intentas decirme...?
—Alguna cosa ocurrió en navidades que cambió tu forma de pensar, incluso de actuar, y en cuanto llegué, estuve días atenta a tus movimientos para encontrar la razón de tu cambio de actitud y... fue cuando la vi; la vi pasar con un libro de quidditch entre sus brazos directa a la biblioteca, ajena a su alrededor y a ti siguiéndola con la mirada y con una diminuta sonrisa en los labios, disimulando lo máximo que podías el estado de felicidad. Intentaste volver a reconstruir tu máscara de seriedad, pero... ya fue demasiado tarde para solucionarlo. Ya me dejaste descubrir que tu fachada se derrumba cada vez que ves a Granger, no sé cómo ha logrado destruir tus barreras...
—¿Qué?! No sé de qué me estás hablando, ¡te estás volviendo loca! ¿La sangre sucia precisamente?!
—Perdóname, Pans, no era mi intención explicarte lo que he visto porque quería que fueras tú quien diera el paso.
—No entiendo nada de nada y me estás tocando lo que no suena, Greengrass —la señaló con furia—. Más te vale cerrar esa puta boca ahora mismo.
—Nadie tiró una copa "sin querer" cuando ella se quedó mirando a Chang mientras regresaba a su asiento, o nadie la siguió inmediatamente hacia el prado para, seguramente, demandar explicaciones. Pansy... no me apetece etiquetar lo que está pasando... Tú más que nadie debería de saberlo. Que yo descodifique tus sentimientos no es novedad, la novedad reside en que me intentes convencer de que no tienes ni idea de lo que ocurre.
—¡No está pasando nada, joder! ¿Te han cocinado el cerebro los elfos domésticos o qué?
Daphne asintió derrotada y con media sonrisa en el rostro.
—Sólo te diré que tu felicidad vale más que mis prejuicios así que... bueno, supongo que intentaré ayudarte porque te considero mi amiga y... mmh... —carraspeó varias veces con las mejillas cubiertas de un color granate— quizás porque también tu situación se parece a la mía y me gustaría tener un apoyo aunque no llegue a pasar nada.
Parkinson se levantó agitando los brazos y negando una y otra vez lo que acababa de escuchar.
—No, Greengrass, ¡no me jodas!
—Pansy Parkinson, afronta de una vez por todas tus pensamientos, se acabó: sabes que lo sé y sé que lo sabes.
—Es que no puedo... yo no... Daphne... —miró con tanto miedo a su compañera, que no pudo evitar taparse la cara—. Co-conoces las consecuencias de intentar una relación con alguien ajeno a nuestro círculo, no me atrevo, D, no soy capaz de ir en contra de la corriente. T-tengo mucho miedo de lo que pueda ocurrir, acabaríamos bajo tierra después de haber sido torturadas, apartadas de la sociedad, deshumanizadas por las humillaciones. No-no, no puedo, simplemente no tengo el valor de... ni siquiera de afirmarlo... Encima, sabiendo lo que dicen en mi familia y los conocidos sobre mi tío Perseus...—sus palabras quedaron unos segundos en suspensión, donde su rostro aprovechó para mostrar una expresión de puro terror—. No, no, no, simplemente no, no puedo.
Daphne exhaló lentamente por la nariz, contemplando a su amiga cómo regresaba a su asiento y escondía la cara entre sus manos. La rubia asintió ante todo lo que le dijo, al fin y al cabo, no eran mentiras ni excusas. Aquello pasaría si eran descubiertas por los adultos.
—Entiendo tus miedos, amiga mía —susurró. A ritmo pausado se situó al lado de ella, sentándose en el reposabrazos de la butaca. Dejó que la cabeza de Pansy descansara en su regazo para acariciarle el cabello—. Sin embargo, no estás sola, ¿oyes? yo estoy junto a ti y siempre lo he estado. Y... como noto que dudas —murmuró, al escuchar tenues quejidos—, Draco seguramente tiene el mismo pensamiento aunque no te lo creas, él está... Con problemas, también. Saldremos de ésta, no te preocupes. Todo saldrá bien...
Pansy enterró el rostro en las piernas de Daphne, acurrucándose en sí misma.
—¿Que todo saldrá bien? —farfulló, ocultando su rostro contra la falda de su amiga—. ¿Sabes que estamos hablando de una sangre sucia y una mortífaga?
Parkinson apretó con fuerza sus puños y respiró profundamente para que no cayera ni una sola lágrima.
—Tengo mucho miedo, Daphne, mucho, mucho miedo —gimoteó—. Ni mis conocidos sangre pura la aceptarían por ser sangre sucia ni su familia y amigos dejarían que me acercara a ella por ser yo mortífaga, ya sabes, dudarán de mi sinceridad porque creerían que sería una espía en ambos lados. Y una vez empiece la guerra...
—¿Qué harás, entonces? ¿Confesarte aun así?
—¡NO! ¡NUNCA! ¿Te ha golpeado un trol en la cabeza?! No quiero que ninguna de las dos acabe muerta antes de los veinte.
—¿Y huirás eternamente?
—Bueno...El mayor obstáculo que me encuentro es que no puedo huir eternamente de mí misma, pero lo lograré aunque tenga que obligar a Granger a odiarme más para que haga el trabajo sucio por mí, y-y soy una cobarde, sí, pero una cobarde que quiere seguir viendo a la sabelotodo de Granger alcanzar el futuro tan brillante del que siempre habla al igual que todos sus sueños. Y está claro que yo no soy uno de ellos ni jamás lo seré. Aunque el bando del Señor Tenebroso gane, estaré aliviada de no haber interferido en... en fin, que no quiero ser una mala influencia para ella.
—Dejarás que desaparezca de tu vida, pues...
—Como a mis sentimientos, D, como a mis sentimientos.
¿Veis cómo no se han ahogado? Que son jugadoras de quidditch profesionales, sus pulmones son de hierro jajjaja
¡Nos leemos el miércoles y muuuuuuuuchísimas gracias por los ánimos y comentarios!
