El despertar de una pesadilla

El golpe que produjo la puerta del salón al estrellarse contra la pared, asustó de nuevo a Pansy, quien se giró de un salto hacia la furiosa Bellatrix que entraba a pasos gigantescos. En un intento vano de apartarse del camino, la Slytherin se tropezó con una silla, cayéndose por culpa de tener los reflejos inactivos por la sorpresa.

—¿Se puede saber qué hacéis gritando?! —chilló Lestrange, zarandeando la varita con énfasi en espera de una respuesta.

Pansy se mantuvo en el suelo, conmocionada por lo ocurrido, al tiempo que volteaba ligeramente el cuerpo entre quejidos al no creerse el recuerdo.

"No puede ser. No es posible. Joder, ¡no, no, no y no! ¡Imposible! ¡No tiene sentido! ¡yo nunca me enamoraría de una sangre sucia, ni siquiera me acuerdo de que-!"

No obstante, al rememorar la hipótesis de que el cómplice borró la memoria del traidor, no pudo seguir utilizando la excusa de no recordar. Se frotó la cara con ganas, esperanzada de que aquello fuera una pesadilla y que despertaría de un momento a otro.

Pero no, los chillidos de Bellatrix preguntando qué había pasado eran la prueba definitiva de que estaba bien despierta.

¿Ella era la traidora a la sangre que buscaban? ¿Ella sería la que acabaría sin piernas ni brazos? ¿La imbécil monumental sin futuro ni ambición? ¿La que había traicionado a su familia, a su sangre, a su futuro, a sus amigos, al Señor Tenebroso por una orgullosa, mimada y cabezota sangre sucia?! ¡¿Cómo había podido pasar todo eso?! ¡No tenía ningún sentido!

Temblando por el incesante e inaguantable razonamiento, Parkinson se sujetó en la silla azabache para tener un apoyo. Intentó ponerse sobre sus piernas, pero no pudo. Quedó sentada en el suelo, abrazando al mueble y respirando agitada, sin ritmo.

No se atrevía ni a mirar a Granger, no después de que ambas supieran lo que significaba el vínculo entre el recuerdo y el brillo que apretaba ahora mismo con tanta fuerza como el miedo que sentía. Pese a que se le clavaba en la palma, ni un momento hizo el ademán de soltarlo. Quería hacerlo desaparecer, romper la evidencia que había solucionado el misterio de quién era el traidor.

—¡Pansy Parkinson! —vociferó Bellatrix por tercera vez—. ¿Qué ha pasado?!

—Y-yo... no... es... —farfulló, con la vista perdida.

No podía dejar que la descubrieran. No era ninguna opción posible, no debía de afirmar las sospechas sobre las iniciales P.P. Mentiría al mismísimo Señor Tenebroso para salvar su propio culo, traicionaría a su familia para evitar que un Crucio o un Avada Kedavra impactara sobre su cuerpo, desconfiaría de sus amigos y huiría de su futuro si todo eso significaba sobrevivir.

Debía de salvarse, fuera como fuese. Su instinto se lo imploraba y el instinto Slytherin era el principio básico que regía en su vida. Y a Granger que la petaran, bastante tenía consigo misma.

—Me he adentrado en una pesadilla —explicó Pansy, sentándose en la silla con dificultad y guardando el brillo con suma discreción. Deseaba que su actuación fuera suficiente—. No creía que la idiota de Granger pudiera soñar con unos licántropos destrozándole la garganta. Aparecieron de la nada ¡BUM! ¡Sorpresa! —gesticuló una explosión con las manos y después colocó una sobre su pecho, exhalando—. La madre que la parió.

—¿Y no has descubierto nada? —susurró Bellatrix, andando lentamente en círculos alrededor de la joven que seguía sentada.

Pansy apartó rápidamente el pie antes de que el tacón de la mortífaga lo pisara al pasar cerca.

—Sí, sí que lo he hecho, señora Lestrange —por el rabillo del ojo notó a la Leona mirando sorprendida—. He descubierto que Granger es la idiota número uno que sale de portada en todas las revistas enfocadas en especímenes de engendros incapaces de desarrollar inteligencia.

Hermione dejó escapar un prolongado ruido de descontento al tiempo que Bellatrix gruñía ante la inutilidad de haber perdido tanto tiempo en la búsqueda de información.

—Dejando aparte lo evidente —continuó la Slytherin—. Tengo una duda.

Pfff, ¿cuál es?

—¿Podría contestarme qué pasaría si el traidor estuviera muerto?

—¿Cómo va a estarlo? —su risa hizo que Pansy tragara saliva.

—Si no recuerdo mal, Daphne se enteró de ello gracias a Millicent antes de que muriera, por lo tanto nadie tiene ni idea de quién era excepto ella. Pienso que es posible de que el traidor haya perdido la vida en la batalla.

Antes de que Bellatrix pudiera recapacitar sobre lo que le estaba explicando, con una supremacía imponente, Lord Voldemort abrió la puerta agitando la varita. Se adentró al salón, manos entrelazadas descansando en su vientre, y paró centímetros después de cruzar la puerta.

—Bella.

—Mi Señor —ambas mortífagas formaron una reverencia. Hermione dirigió la vista al suelo.

El hombre escudriñó la estancia con parsimonio y asintió levemente al descansar su tranquila mirada en la prisionera.

—Sigue consciente, después de todo —sin emoción alguna en su cara, se fijó en la sangre que empapaba el vestido de Hermione y los enormes hematomas.

—Sí, amo, como bien sabe, estamos cerca de afirmar quién-

—No hace falta, Bella. Ya he descubierto quién es el traidor, ahora quiero que te encargues de educar a Daphne Greengrass y, por supuesto, que continúes siendo la líder de los grupos de búsqueda. Dentro de poco todos los preparativos estarán acabados, y los minuciosos movimientos que debemos de hacer ahora... —su mirada cayó de nuevo en la prisionera—...son muy importantes para nuestra victoria.

Pansy irguió la espalda nada más escuchar la primera frase y tanteó, con mucha discreción, la funda donde guardaba la varita. Sí, no duraría ni dos segundos luchando, pero no moriría sin intentarlo.

—¿Greengrass, amo? Pero- —murmuró Lestrange, confusa.

—Ella me visitó hoy justamente al acabar la expedición con su grupo de búsqueda y le exploré la mente para conocer los detalles. Durante el proceso, descubrí que había estado resguardando una información que era clave y que había decididido ocultarla con la intención de proteger a una de sus compañeras de ser desprestigiada por su familia y sus conocidos sangre pura. Un acto de amistad respetable, quizás, pero un mal movimiento el hecho de no decírmelo.

—Ooh, ¿entonces puedo encargarme de Greengrass? —se lamió los labios, sedienta de sangre.

Desde que conoció a esa pequeña prepotente que osó pedirle al Señor unirse a los mortífagos el primer día después de la batalla de Hogwarts, le tenía unas ganas enormes.

—Nada de la maldición Cruciatus, Bella, ella es una buena seguidora. No quiero que la destroces.

Bellatrix hizo un puchero.

—Sí, amo, seré suave... ¿Y qué hay del traidor? ¿Quién es?

Los ojos rubíes del mago tenebroso se posaron en Pansy.

—Estoy al tanto de la traición de tu tío Perseus, espero que no te decepciones más al saber que Millicent Bulstrode seguía los mismos pasos que él.

Parkinson abrió la boca al mismo tiempo que Hermione.

—¿M-Milli?! ¿Millicent Bulstrode era la traidora? —Pansy boqueó, totalmente confundida.

—Sí. Según los recuerdos de la joven Greengrass, Millicent confesaba en su lecho de muerte que sentía aprecio, si se le puede llamar así, por una sangre sucia y pedía que su diario fuese eliminado antes de que la familia Bulstrode lo encontrase.

—Amo —intervino Bellatrix—, es una falta muy grave haberle mentido, debería ordenar a alguien que matase a esa prepotente de Greengrass —se señaló a sí misma, deseando fervientemente que le encargara esa orden.

—No careces de razón diciendo que es una falta muy grave, pero sí en que me haya mentido. Semanas atrás, cuando pregunté a la joven Greengrass por novedades, especificando claramente que recibiría un castigo si mentía, me dijo que alguien sentía algo por una sangre sucia, sin intención de confesar el nombre de la traidora ni de la sangre sucia. No recibiría castigo si no fuera porque continuó con la farsa e hizo perder tu tiempo y el de la joven Parkinson.

Pansy arrugó la nariz "¿Significa eso que los recuerdos de Hermione eran falsos? No, nadie puede haber creado un recuerdo tan inútil mostrando mi brillo de frambuesa así porque sí. Es decir que... ¿Milli sentía algo por Granger y yo también? Joder, cuanto más lo pienso más irreal me parece. Espera, espera, ha dicho una sangre sucia, no tiene por qué ser la sabelotodo, ¿verdad? ¿verdad?! Puaj, ¡para de pensar!"

—Bella, me dijiste que estabas cerca de descubrir al traidor, ¿qué tan cerca, ahora que sabéis quién era?

"—Pansy Parkinson" —La voz de Lord Voldemort retumbó en su cabeza, adentrándose entre las barreras de su mente—. "Sabemos que tú también fuiste una traidora. Aun así, la misión de infiltrarte en la Orden del Fénix para descubrir el paradero de Harry Potter es mucho más importante que castigarte ahora. Debes de ganar su confianza aprovechando que sabe que fuisteis pareja y que llegó a un punto en que confió en ti, a más de creer que ya estás libre de toda sospecha"

"—¿Cómo pued-?" —Iba a decirle que como podía contestarle sin que dijera nada en voz alta, pero con pensarlo ya era suficiente—. "¿Cómo puede confiar en mí después de conocer mi pasado? Si es que lo es, porque, sinceramente, mi Señor, me parece imposible que ella y yo-"

"—Quién sabe qué pasó. Ahora en el presente has vuelto a ser quien eres de verdad y tus acciones y memorias lo corraboran. Atenta a la misión. Sabes perfectamente qué pasará si no llegas a cumplirla o vuelves a traicionar a tu sangre"

—Como os conté, Señor —contestó Bellatrix, ya informada de la situación actual—, vi un recuerdo de que la sangre sucia hablaba con la hija de los Weasley y mostraba un brillo de frambuesa con las iniciales P.P. Mis sospechas recayeron en Parkinson.

Pansy formó una expresión de sorpresa de la más calidad teatral que pudo. Hacía cuatro segundos que el Señor le incitaba a seguir con la misión y en la primera frase que soltaba Lestrange ya necesitaba actuar para que Granger no sospechara de la jugada.

—¿Yo? ¿Y ella? Me temo que es como juntar hielo y lava y tener la esperanza de que no haya ningún cambio, señora Lestrange —desvió su mirada de la fría de la mortífaga.

—Era lo más lógico de pensar, aunque también sospeché que el traidor que borró los recuerdos de la sangre sucia también podía haberlos modificados para su propio bien—Bellatrix hizo una pausa con la intención de observar de reojo el rostro tan concentrado de Hermione intentando llegar a alguna conclusión. Después, puso los ojos en blanco. Odiaba actuar—. Cualquier ser astuto hubiera pensado en la posibilidad de modificar los recuerdos para culpar a otra persona.

Pansy liberó un gruñido gutural, actuado como todo lo que estaba presenciando en esos momentos, pero actuado con tanta calidad que Granger se lo estaba creyendo.

—Jamás creí que Millicent me traicionaría de esta manera... —susurró la Slytherin, fijando los ojos en el suelo para crear una expresión de decepción absoluta.

Hubo un intercambio de miradas entre los mortífagos, ignorando la confusa Hermione que los observaba todavía sin entender qué estaba pasando. Había visto con sus propios ojos que Parkinson era la traidora y, con total seguridad, Lord Voldemort no la dejaría escapar impune si de verdad era ella a quien buscaban.

"Claro, no se fiarán del recuerdo del brillo porque alguien cambió mi memoria y bien podría ser falso, por eso se fían más de los de Greengrass ¿no? Demonios, no tiene sentido alguno que dejen escapar a Parkinson después de ver con tanta claridad que... Ah, bueno, la claridad de ver dos iniciales, tampoco no ha habido ninguna afirmación directa. Sólo yo y Parkinson hemos visto que es ella la que de verdad tiene ese brillo y que el recuerdo no es falso ni está modificado. Pero... Entonces ¿Millicent sentía algo por mí u otra hija de muggles? Increíble " pensó, un tanto desesperada por buscar un sentido "Hay algo aquí que no encaja y no logro descubrir el qué... Aunque tampoco me encaja que Parkinson y yo fuéramos pareja. Ew"

Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz del mago que preguntaba a Parkinson si creía que había hecho un buen trabajo a pesar de los resultados.

—He de admitir que ha sido un arduo trabajo y, si me permite, me siento bastante satisfecha colocó las manos tras su espalda y alzó el mentón—. Aproveché ayer la primera oportunidad, cuando tuve a la sangre sucia curioseando por el campamento, para conseguir su confianza y sonsacarle información con preguntas. Obviamente, no me presenté ni me dejé ver a través de la capucha. Y, a más, considero una gran victoria personal haber aprendido Legeremancia teniendo éxito al primer intento. Por otro lado, puedo considerar satisfactorio el hecho de que me he acercado más de lo esperado por mi cuenta al decir que creía que el traidor estaba muerto.

El mago oscuro mantuvo la mirada serena en ella.

—¿Puedes afirmarlo, Bella?

—Eehh, sí... —se mordió la lengua como una niña pequeña.

—¿Ha sido una buena ayudante?

—No puedo quejarme, mi Señor. Es cierto que ha aprovechado cada oportunidad que ha tenido para avanzar en el trabajo, aunque tengo que añadir que no estaría nada mal que alguien la educara propiamente a obedecer a los mayores.

Pansy frunció el ceño, ofendida.

—¿Cuál es el motivo de dicha frase, Bella?

—Me plantó cara cuando me dirigía a castigar a la sangre sucia, amo. Plantarme cara, ¡a mí!

—Mmh, acércate, Bella —mantuvo la atención hacia la figura de Bellatrix y exploró en la mente la escena del enfrentamiento. Ante las palabras "Y si enfrentarme a usted significa tener éxito en la misión de atrapar al traidor y contentar a nuestro amo, lo haré", produjo una tosca sonrisa. O intento de ella—. Te felicito por tu valentía ante la situación, Parkinson, muy pocas personas hubieran plantado cara a mi seguidora más fiel por el bien de una misión.

—Muchas gracias, amo, agradezco enormemente sus palabras —hizo una reverencia con las manos permaneciendo tras la espalda para que nadie viera que estaba temblando.

Lord Voldemort volteó sobre sí mismo sin prisa alguna y Lestrange fue tras él.

—¿Qué pasará con la sangre sucia? —preguntó Pansy antes de que cruzaran la puerta.

Era evidente que el Señor esperaba que sacara el tema. Era su asquerosa y maldita misión.

—Ya que no hay peligro alguno de que un traidor pueda liberarla desde dentro, se quedará en las mazmorras, a no ser que Bella la siga queriendo como esclava.

—No, amo, la sangre sucia es demasiado inútil, incluso en vez de facilitar la vida, te la complica. Apenas sabe cocinar, te contesta, te mira mal, te rechaza cada vez que le ordenas limpiar... Ni torturando ha aprendido.

—¿Puedo quedármela, en ese caso?

Hermione soltó un largo "¡¿Quééé?!" al tiempo que Voldemort mantenía su expresión tranquila en Pansy.

—No veo por qué no. Espero que sigas demostrando tu fidelidad durante los próximos años —dejó caer con frialdad.

Parkinson captó al instante aquel tono. Básicamente, le indicaba que si no era así, no habría más Pansy Parkinson pululando por el mundo mágico, y tenía la ligera sensación de que Bellatrix disfrutaría mucho aceptando ese trabajo.

—Sin duda, Milord, muchas gracias.

Observó a los dos adultos alejarse del salón hacia la puerta de entrada.

Quiso matarse ahí mismo. Ellos dos sabían que era una traidora al igual que Milli, o más bien fue. Si no había recibido castigo alguno era por la intención de convencer a Granger de que nadie sospechaba de ellas y de esta manera poder confiar sin obstáculos. Aunque tenía la sensación de que recibiría su castigo después de ganar la guerra, y aquello le asustaba demasiado.

Sólo esperaba que nada se complicara más de lo habitual durante la misión. Era importante mantenerse fiel al Señor y no dar pasos en falsos, quizás la misión -que, dicho sea, sólo ella sería capaz de completarla visto lo visto- la había salvado, pero una segunda oportunidad no se la darían nunca más.

—Vamos, levántate —con un sutil movimiento de varita, las cuerdas que ataban a Hermione se desvanecieron—, que te toca limpiar mi tienda —gruñó Pansy.

¿Acaso no podía tener una misión menos insufrible?

—¿Es un chiste, verdad?

—No recuerdo haber contado tu vida, Granger.


El próximo cap será más largo, don't worry ^^ ¡Nos leemos el sábado!