Dato: Ginny en el libro tiene los ojos marrones y en las películas azules. En este fic son marrones.
AUTORIZACIÓN: Las únicas páginas web donde tengo subido el fanfic es en Fanfiction. net con el usuario 'nlilium' y en AmorYaoi con el usuario 'Noelia16'.
Si el fanfic lo encontráis en cualquier otro lugar, sea Wattpad, foros, blogs, etc no tienen mi permiso para publicarlo (porque tampoco han intentado ponerse en contacto conmigo) ni mi bendición (ironía)
Estaría de maravilla -y de principio básico de respeto u.u- que si se os ocurriera difundir la historia por otros lugares porque simplemente os gusta mucho me lo comentarais y esperarais mi respuesta, puesto que quizás el lugar donde lo queráis poner yo ya tenga una cuenta preparada para empezar a subir allí estas historias en un futuro, como pasa en Wattpad (usuario: nlilium. No hay nada publicado)
¡Gracias por entenderlo! Y si no... ¡gracias por no hacerlo!
PD: La historia sigue escribiéndose... (21/03/2017)
Actualización: Hay dos puntos importantes:
-El primero es que, hoy por hoy, los estudios son mi prioridad y estoy toda la semana (incluidos sábado y domingo) haciendo trabajos y estudiando. Cada día, sí. Es muy necesario para mí mantener una media de excelentes en todo, así que me consume mucho tiempo. Supongo que se entiende ahora el hecho de que el poco tiempo que me queda libre lo empleo en mi familia, amigos y en mí misma (vamos, que necesito mantener a mis seres queridos cerca y oxigenar mi cerebro de tanto uso, cosa que escribir una historia no me da precisamente ningún momento de desconexión)
-El segundo punto consiste simplemente en que no voy a volver a cometer el mismo error dos veces con esta historia. Y ese error es el de empezar a subirla a internet sólo teniendo capítulos escritos y no toooda la historia hasta su punto final. Por lo tanto... como ya había comentado, el segundo punto es que no habrá actualización hasta que la historia tenga punto y final.
Como podéis leer, la suma de tener muy, muy poco tiempo para escribir y que no subiré el fic hasta tenerlo acabado llega a dar un resultado un tanto desastroso para vosotros. Porque eso significa que tardaréis mucho en leer la continuación jajjaja Si miráis el lado bueno, una vez empecéis de nuevo a leer el fic ya tendréis asegurados el final sin esperas tan largas como esta :3 y sí, probablemente serán bastantes capítulos así que se podrá llamar "segunda temporada de hechizos congelados" sin problemas.
Añadiré que a pesar de ir, hoy por hoy, como una Hermione en época de examen (estresada, básicamente), voy imaginando/pensado/ inspirándome de situaciones que veo y siempre se me ocurren ideas que acabo apuntándolas. Ya sé lo que ocurrirá a grandes rasgos, y se podría decir que (si puedo escribir un poco) ahora más bien estoy detallando lo que pasará en los capítulos sea de giros en la trama o de relaciones o lo que sea con el objetivo de que cuando pueda escribir de verdad vaya directa al grano y no me tenga que parar a pensar en cómo seguir. Con todo esto quería decir que no tengo abandonado el fic ni mucho menos ^^
PD: muchas, muchas, MUCHAS GRACIAS por seguir comentando de que echáis de menos Hechizos Congelados, de verdad. Me hace mucha ilusión que después de tanto tiempo sigáis queriendo leer las aventuras de estos personajes, y no sabréis lo feliz que estaré cuando os pueda proporcionar nuevos capítulos!
Dicho esto, una servidora se despide dándoos mucho amor porque espero que la vida os esté tratando mucho mejor de lo que yo lo hago jajjajaja un millón de besos!
Un reencuentro entre despedidas
Cuando golpearon el campo de trigo con todo el peso muerto de sus cuerpos, se quedaron estirados en él recuperando el oxígeno a bocanadas. Hermione volteó su figura con la intención de comprobar el estado de la criatura. Estaba tan pálida como Pansy, a diferencia de que la pequeña continuaba llorando a todo pulmón encima del pecho de Draco.
—¿Estás bien, Malfoy? —le preguntó al percatarse de que el mago había caído expresamente de espalda contra el suelo para no aplastar a la niña.
—S-sí... creo que... que me he hecho sangre en la cabeza —barboteó. Se rascó la parte donde más dolor percibía al tiempo que entregaba a Alyssa a Hermione—. Ah, no, falsa alarma.
A unos centímetros de los pies de Draco que continuaba tumbado, Parkinson asomó la cabeza por los altos tallos de trigo como si se tratara de un roedor observando el territorio en busca de posibles depredadores. Al no distinguir nada, regresó al cómodo escondite que habían creado al chafar las plantas y en el cual nadie los podía ver.
—Y mira que me prometí no tener prejuicios hacia los Weasley pero... ¿en serio me estás diciendo que la Madriguera, es una madriguera de verdad? —alzó una ceja, asombrada por la nueva información, cuando miró a Granger—. ¿De esas que son un agujero en la tierra?
—¿Qué? —Hermione rió ante la seriedad de la pregunta—. Claro que no.
—¿Y por qué estamos en medio de la nada?
La Gryffindor levantó la cabeza como hizo anteriormente la Slytherin. Durante el tiempo en el que sus ojos repasaron con asombro las colinas doradas que se extendían hacia la distancia, también aprovechó para mecer en sus brazos a Alyssa.
—¿Cómo es posible que no veamos nada? ¡Es aquí, seguro! ¿Ginny, por-...? ¿Ginny?
Hizo el intento de buscar a su amiga girando sobre sus talones para abarcar los 360 grados. Únicamente estaban Draco y Pansy bajo sus pies, esperando dentro del círculo de plantas aplastadas sentados como indios.
En un intento de reaccionar con sentido común, Hermione avanzó unos pasos para ponerse de puntillas. Pansy no dudó en levantarse al extrañarse por no haber escuchado ninguna respuesta de Weasley.
—Allí —el dedo de la Slytherin señaló, a metros de distancia, la coronilla rubia que apenas se podía vislumbrar por culpa de los tallos de trigo y la luz del atardecer. Daphne parecía estar sobre sus rodillas y sus palmas, por eso sólo veían la parte superior de la cabeza —. ¿D?
Cuando se acercaron más, pudieron ver con claridad la escena. Los desesperados dedos de Daphne intentaban buscar en el cuello el pulso de Ginny mientras ésta estaba boca arriba.
—Creo que se ha desmayado... —informó Greengrass sin dejar de mirar a la menor. Pese a que las pequeñas piedras del campo se clavaban en sus rodillas, su torso seguía inclinado hacia adelante. No parecía querer cortar el contacto que tenían sus yemas con el pulso que notaba. Con la mano libre, Daphne sujetó las hebras doradas del flequillo que caían sobre su cara y las colocó tras la oreja en el mismo segundo que tragaba saliva con preocupación—. Deberíamos de hacer algo.
—No hay de qué preocuparse —murmuró Hermione. No sabía por qué, pero pensaba que darle una explicación calmaría a Greengrass—. Ginny me contó que en sus primeras clases de Aparición se desmayaba al aterrizar porque estaba muy nerviosa por si se equivocaba y se dejaba algún brazo atrás. Ya sabes... la idea de no poder jugar al Quidditch no le gustaba nada.
—Siento decírtelo, Granger, pero no veo relación alguna entre esas clases y esta vez.
—Uhmm, sí que la hay, que yo recuerde, no estábamos precisamente tomando el sol en la playa cuando nos tuvimos que Aparecer aquí, y eso significa que Ginny era un saco de nervios al viajar... Te aseguro que no hay de qué preocuparse; Gin es muy fuerte, en cuanto despierte volverá a ser el huracán que es —Hermione miró de reojo el campo vacío—. Y seguramente nos dé la solución al problema que tenemos ahora.
Daphne mantuvo su silencio. Ni un momento había dejado de vigilar los párpados cerrados de la pelirroja por si percibía algún movimiento de ojos debajo de ellos.
Perdida en la incesante pregunta de cuánto tardaría en ver de nuevos esos iris tallados en madera chocándose con los suyos, no se dio cuenta de que, desde que se había puesto a mirar la cara de Ginny, se había descuidado por completo de controlar sus gestos.
Apartó la atención de la Leona para fijarlos en la pareja, atrapándolas de pleno mientras se enviaban miradas cómplices entre sí. Daphne arqueó las cejas y se sentó sobre sus piernas al echarse hacia atrás para poder observar con más detalle a las dos brujas y a la niña.
—¿Qué es tan gracioso, Pansy? —preguntó nada más ver cómo su amiga se carcajeaba de lo que acababa de pasar.
—Tú estúpida cara, D. Aún me parece imposible que Weasley no haya intuido que estás enamorada de ella... Eres taaaan evidente, pero taaaaanto —ni el codazo de Hermione pudo parar sus risotadas.
—Si de verdad aprecias que tus labios sigan sin derretirse por un hechizo, ciérralos.
El tono cortante no acompañaba para nada a su lenguaje corporal. Nada más amenazar a Pansy, Daphne volvió a inclinarse sobre el cuerpo de Ginny para comprobar, de nuevo, que el corazón siguiera bombeando.
—Su pulso no va a desaparecer en los tres segundos que dejas de comprobárselo. Dale tiempo a morir, anda.
—¿Puedes hacer el favor de callarte ya? —su molesta mirada no surgió efecto.
—¿Todo bien?! —vociferó Draco. Permanecía escondido en el hueco que habían creado y desde ahí sólo podía oír alguna que otra palabra por culpa del zumbido que creaba el viento al pasar entre los tallos de su alrededor—. Porque si es así, ¿podríamos reunirnos y pensar de una vez en qué hacer?!
—¡Todo bien, Draco! —el torso de Pansy se giró hacia atrás—. ¡Daphne sigue igual de idiota que siempre!
—¿Por qué lo dices?!
—¡Porque se piensa que disimula bien cuando babea por Weasley!
—¡Vaya novedad!
—¡Callad, maldita sea! —Daphne desenfundó la varita—. Soy muy respetuosa y paciente, pero este tema agota muy rápido mi pacien- —apretó sus labios al ver de reojo cómo Granger negaba con la cabeza.
—¿Debo de recordaros en que situación estamos? ¡Nos están buscando los mortífagos! Saben que estamos vivos y su objetivo es eliminar a todos los miembros de la Orden del Fénix para que Harry no tenga a nadie, hecho que están intentando cumplir porque ya han atacado a los cuarteles —se quejó Hermione—, y os recuerdo que tenemos a una niña que debe de tener, ¿cuánto? ¿once meses? ¿un año? Necesitamos ya reaccionar antes de que Alyssa empiece a-
—¿Y qué culpa tengo yo de que la Madriguera no esté donde tendría que estar? —Pansy se cruzó de brazos para protegerse.
—No te estoy echando a ti las culpas de eso.
—Pues no me mires mientras hablas como si fueras un viejo cascarrabias.
—¡Te miro a ti porque siempre eres tú quien empieza a traer problemas, Pansy!
—Si tan problemática crees que soy, no entiendo qué haces saliendo conmigo —se arrepintió al instante en que salió la última palabra de su boca—. No he dicho nada, no he dicho nada.
El hastío y el cansancio se reflejaron en la cara de Hermione. La expresión no se desvaneció hasta que Draco fue acercándose a ellas con las manos en los bolsillos de su pantalón negro cubierto de tierra y polvo.
—Tenemos que decidir antes de que se haga de noche porque sino se hará difícil defendernos de cualquier ataque en plena oscuridad, por no hablar de que es preferible no movernos por la noche en el Callejón Diagon o cualquier lugar transitado buscando dónde dormir —comentó él a cierta distancia. Fue observando el campo de trigo por encima. Paró un segundo y dejó que la brisa, que iba aumentando a medida que el sol se iba poniendo, le revolviera el cabello rubio—. Quizás es buena idea caminar hacia esas montañas para que nos vea alguien desde la Madriguera oculta.
—Sí, claro, que nos vean tanto los de la Orden como los mortífagos —ironizó Parkinson. Se tapó la nariz de golpe—. ¡Puaaaaaaaj! ¿Pero qué es este olor?!
—Alyssa acaba de ir de vientre —Hermione sujetó a la bebé por sus axilas—. Sí, me temo que sí.
—Merlín, ¿qué les dan de comer a los niños de hoy en día? ¿Dientes podridos de Lestrange? Uuffff ¿y no es considerada bomba biológica esta peste? Porque bien a gusto se ha tenido que quedar para que haya salido semejante pestilencia de ahí dentro.
—¿Qué hacemos ahora? —ignorando el comentario de su novia, Granger fue directa a preguntar a Draco—. ¿Daphne? —añadió.
—Buuuaaah, cambiarle el pañal con magia y a una distancia de siete kilómetros por lo menos —contestó Pansy, alejándose del bebé y sacudiendo la mano enfrente suyo—. Buuuufff, si los Carroñeros nos estaban rastreando el olor, tengo una muy, muy mala noticia para ellos, ¡Uuugh, Merlín!, ¿y ésta niña es de mi familia? ¿Estáis seguros que está bien? Porque no es normal, eh.
—¿Quieres hacer el favor de volver?
Pansy, quien se había alejado a toda prisa de ellos, negó con la cabeza a metros y metros de distancia, todavía con la nariz tapada.
—Ya sabemos quién de las dos se va a encargar de cambiarle los pañales —dijo Malfoy, ocultando sin éxito las risotadas al ver cómo Parkinson seguía quejándose a lo lejos.
Demasiado cómico.
—Por las barbas de Merlín, ¿ahora tengo que cuidar a dos niñas pequeñas? Va, Pans, vuelve.
—Yo ahí no regreso hasta que se haya desinfectado la zona cero. Esa niña ahora es considerada como un peligro para la humanidad —vociferó a la lejanía, dando más pasos hacia atrás con el cuerpo encarado a sus amigos y sacudiendo la mano enfrente de ella.
—Boogh, ¡Pansy Parkinson, ven inmediatamente a hablar!
—No, ni Pansy ni Parkinson. Desheredo a esa niña de mi testamento porque humana, lo que se dice humana, no es —dijo, seriamente.
—Haz el favor de no reír, Malfoy, hazme el favor —gruñó Hermione, rodando los ojos y pidiendo ayuda mentalmente por la situación en la que se encontraban ahora.
Poco después, la mirada de Draco recayó en la bruja que continuaba ajena al grupo principal. Escuchando las voces de Hermione y Pansy peleándose sobre cómo debían de cambiar y limpiar el pañal, el sentido de la vista del Slytherin se mantenía clavado en los finos dedos de Daphne.
Éstos seguían apretando suavemente la yugular de la joven tumbada con la cara orientada hacia el cielo que estaba partido en dos por el manto de estrellas -las cuales brillaban con intensidad por la escasez de contaminación lumínica- y los rayos solares del atardecer. Draco no pudo evitar que las comisuras de sus labios se elevasen, y eso que la escena que presenciaba era la de una amiga preocupada y otra chica desmayada.
Con cierto disimulo, estiró el cuello para poder ver por encima de los tallos que ocultaban a Ginny. Sí, había sospechado bien. La mano derecha de la menor de los Weasley descansaba cerca de su propio rostro como si simplemente estuviera durmiendo; la otra mano yacía en el regazo de Daphne y se aguantaba en el muslo gracias a que los dedos de Greengrass estaban entrelazados con los suyos.
Draco acabó por mostrar sus dientes en una sonrisa, eso sí, necesitó desviar su mirada y guiarla al cielo para no ser tan evidente. ¿En qué loca historia se habían metido para acabar perdiendo el norte y los ideales por tres Gryffindors?
—Va, que ya he limpiado el pañal —oyó.
Hermione alzó la voz para que lograra alcanzar a la figura.
—¿Bien limpio? ¿Lo has limpiado con un Fregotego?
—Sí, venga, ven, que incluso he utilizado otros encantamientos de limpieza —le habló como si se tratara de un niño pequeño y mimado. Bufó, despeinándose el flequillo.
—¿Seguro?
—¡Pansy!
—Voy, voy —olisqueó el aire en busca de algún rastro de hedor y fue dando pasos cortos, repitiendo el gesto para no encontrarse con alguna sorpresa—. ¿De verdad que no moriré si me acerco?
—Eres una maldita exagerada, siempre lo has sido. Desde que nos conocimos.
—Perdón por no querer morir por una infección en mis pulmones causada por la pestilencia que ha salido de la barriga dela cría, ¿mh?
La severa mirada de Granger calló por completo el tono de burla. Pansy se fue acercando con escepticismo, todavía en guardia, quedándose a una cierta distancia.
—¿Te lo puedes creer? —ofendida, la Leona orientó su cara hacia Draco y señaló con la mano a la Slytherin. Éste dejó de encontrar interesante a sus propios pies.
—Pensaba que ya conocías ese lado suyo, Granger —comentó. ¿Cómo era posible que hubieran aguantado tanto si cada dos por tres se enviaban pullas?
—Sabía que era una rica mimada hija de papá pero no tan... escrupulosa —se quejó, echándole una fugaz mirada a Parkinson, quien, sin interés, se miraba las uñas—. ¿O acaso cuando tú vas de vientre huele a rosas?
—Perdona, pero yo no creo monstruos capaces de ahogar a un ejército con su peste.
—¡Será posible!
—La niña tiene hambre y apenas la hemos dejado dormir, ¿podemos fijarnos en complacer sus necesidades y no en discutir? Empezar nosotros tres por discutir sobre dónde ir estaría muy bien —acató el rubio, interviniendo por culpa de la creciente tensión entre las dos brujas—. Supongo que tengo que añadir que Weasley no tiene pinta de que vaya a despertarse y que hemos perdido a otra durante el viaje.
—¿Perdido a otra? —los bucles de Hermione se balancearon cuando su cabeza miró al mago.
Draco, sin sacar ninguna mano de los bolsillos, señaló a Daphne con la cabeza.
—En fin, no sé por qué todavía no han desencantado la Madriguera para que la veamos, es posible que no haya nadie dentro... —dijo Hermione respirando por la nariz.
—¡Oh, por todos los Fundadores...! —Pansy levantó los brazos hacia el cielo—. ¡Qué he hecho yo para acabar perdida en un campo de trigo de mierda!
—Tirarte a una sangre sucia —los dos pares de ojos cayeron en el joven, quien permaneció en el mismo sitio con la misma expresión de aburrimiento—. ¿Qué? ¿He dicho alguna mentira?
Pansy fue la única que se acercó a él hasta situarse enfrente. Sin mover la cabeza, sus ojos entrecerrados lo repasaron de arriba a abajo. Se lamió los labios antes de hablar con un tono bajo.
—Sé que tus prejuicios hacia los muggles siguen bajo esta imagen tan bonita y brillante que te has creado para que los amigos de Potter te lleven hasta él, pero si tu intención es permanecer a su lado durante toda tu vida más te vale cuidar la mierda y las palabras que salen de tu boca. Empezando por respetar a la novia de tu amiga, a la madre de tu novio, y a todos los mestizos y a todas las personas que están luchando por la igualdad. Así que si no tienes la intención de mirar con lupa tus prejuicios para sacártelos de encima, yo te puedo ayudar metiéndote la roca que ves ahí por cierto lugar que seguramente Potter ya ha visitado. Y ni se te vuelva ocurrir poner esa cara mientras te hablo, Draco, porque sabes muy bien que lo odio —Pansy chasqueó con la lengua—. Haz lo que te dé la gana, si sólo quieres mostrar una máscara de bondad en el exterior y no quieres cambiar por dentro puedo ahora mismo aplaudirte para que te sientas mejor, pero como vuelvas a insultar a mi novia y a su sangre voy a destripar la imagen que tanto te ha costado crear, ¿mensaje captado? Tu habilidad en ser un cabrón sabe muy bien que yo soy capaz de destruir tu nueva fachada con tanta facilidad como cuando me propongo bajarle las bragas a la que está a varios pasos detrás de mí.
—¡Pansy! —recriminó la Gryffindor desde su espalda—. ¿Por qué siempre tienes que ser así?
La nombrada giró sobre sí misma como si estuviera ofendida de la interrupción.
—Porque así es como soy, Hermione —rodó los ojos—. Increíble que aún esperes de mí tanta seriedad. Y tú —volvió a señalar a Draco con un dedo—, como veo que te has quedado demasiado callado conociendo de antemano lo pesado que llegas a ser cuando te abofetean la cara con la verdad, voy a interpretarlo como que has entendido bien mis palabras. Y por la forma en la que te estás conteniendo, parece ser que he dado en el clavo —alargó el brazo para darle dos palmadas en su cabeza—. Buen chico, así me gusta.
Draco retiró la cabeza para apartarse de la mano. Su mirada, cargada de rabia, era lo único que delataba lo que le había parecido el discurso, pero no estaba dispuesto a arriesgarse.
—Hay que decidir ya —informó Hermione—, ¿esperamos a que Gin despierte para ir a la Madriguera o nos Aparecemos en algún bosque para escondernos? Creo que todos estamos de acuerdo con que estar aquí demasiado tiempo es peligroso —todos asintieron.
—Yo voto por esperar —contestó Daphne.
—Yo-
La frase de Pansy se cortó. Podía ver con claridad, a lo lejos, recortando el horizonte, cómo una serie de siluetas se acercaban a ellos corriendo. Había visto al grupo de personas Aparecerse gracias al contraste entre la sombra que crearon y el color dorado del trigo, pero el sol que ya estaba por desaparecer no ayudaba a que se pudiera distinguir quiénes eran por culpa de que éstos estaban a contraluz.
Después de unos segundos en shock, reaccionó. Aunque su reacción fue más lenta que la de sus compañeros; Daphne ya estaba a su lado con Ginny en brazos, Draco había aceptado a Alyssa cuando Hermione se la entregó, y la Gryffindor estaba situada en el centro de ellos con la varita desenfundada.
Si debían de Aparecerse, ese era el momento.
—¿Todos preparados?! —gritó Hermione. Inmediatamente notó tres manos agarrándose a ella—. ¡A la de una, a la de dos, y a la de tr-
—¡Heeeeeermiooooooone!
El chillido voló a través del oleaje del campo de trigo hasta llegar a los tímpanos de la nombrada.
Ésta fijó sus ojos chispeantes de alegría hacia las figuras, dando un paso, dos y precipitándose al encuentro de las sombras que, a medida que se iban aproximando, adquirían rasgos más fáciles de diferenciar.
—¡Es Harry! —le gritó a los Slytherins, girando su cara mientras continuaba corriendo hacia ellos—. ¡Haaarryyy!
La colisión no se hizo de esperar a pesar de que la distancia era suficiente como para estar corriendo durante un tiempo. Ambos Gryffindors se fundieron en un abrazo que acabó con Granger dando vueltas en círculos sin tocar el suelo. En poco menos de un segundo, se vio rodeada de cariño por parte del grupo.
Jamás se había sentido tan aliviada de volver a ver a sus compañeros sanos y salvo, llenos de heridas, suciedad y rasguños, sí, pero estaban vivos. Angelina le dio una fuerte palmada en la espalda, provocando que se desequilibrara y se topara con Cho y Luna que la agarraron entre las dos con gusto formando un abrazo de tres. Fred y George, junto con Neville, la rodearon para alzarla en volandas como si hubieran ganado la Copa de Quidditch. Merlín, ¿desde cuándo estos tres habían adquirido semejante fuerza?
En cuanto acabaron con la fiesta, todos se miraron las caras, aliviados, sin decirse nada. No era necesario, todo lo expresaban con las risas nerviosas y las alegres miradas.
—No sabéis cuánto os he echado de menos... —las bocanadas de Hermione entrecortaban su respiración. Aceptó con gusto el gesto de Harry para que comenzaran ellos dos a caminar hacia los Slytherins que esperaban a lo lejos. Los demás se quedaron a unos pasos atrás.
—Supongo que debemos de admitir que nosotros también; nos hubiéramos ahorrado alguna que otra herida por culpa de nuestra imprudencia —dejó escapar una tenue risa al notar cómo Hermione desbarataba su pelo en un gesto cariñoso—. Ni siquiera Luna se ha salvado de eso.
—Mmh, tengo alguna que otra noticia que daros —confesó la Gryffindor. Se dirigió al grupo que caminaba detrás de ellos arrastrando los pies por el cansancio.
—Oh, no, no empecemos —cortó Angelina. Levantó los brazos al pedir clemencia y tranquilidad—. Si supieras la de situaciones tan divertidas y graciosas que hemos pasado al poco tiempo de escuchar "Tengo noticias nuevas"... —ironizó, rodando los ojos.
El grupo rió como si recordara momentos dignos de mención.
—Nosotros también tenemos que contar cosas —continuó Fred. Se rascó la sien—. No sé si malas o buenas, todavía estamos un poco... en otro mundo.
Luna fue la única que sonrió, ganándose un choque de manos por parte del mago.
—Basta de bromas internas —refunfuñó Hermione, divertida.
—Esperemos a descansar y acomodarnos para intercambiar información, ¿qué os parece? Creo que hablo por todos al decir que necesitamos comer y una buena ducha.
Cho recibió una aprobación general.
—Eso, eso, sobretodo ducha —George miró por encima de las cabezas con una burlona sonrisa en su rostro—. Que aquí alguien huele a muerto.
—No olería así si te hubieras cambiado de calzoncillos después de haberte cagado de miedo al pensar que ellos eran mortífagos —aun cansada por el esfuerzo físico y mental del viaje, Angelina devolvió la sonrisa de Fred.
En cuanto el grupo de Harry llegó a estar enfrente de los Slytherins, se aposentó un incómodo silencio.
Daphne fue la primera en dar un paso y en borrar la curiosa separación que habían formando inconscientemente al encontrarse. Su expresión seria iba dirigida a los dos gemelos en un intento de darles a entender que ella sería capaz de todo excepto de herir a Ginny. No entendía el porqué, pero Greengrass se había impuesto la responsabilidad de cuidar de la menor, y si ésta tenía el infortunio de sufrir algún problema, pasara lo que pasara Daphne aceptaría las culpas.
—¿Qué le ha pasado? —Fred apretó las mejillas de su hermana con cierta diversión.
El entrecejo de Daphne se frunció al no comprender qué era tan gracioso.
—Se desmayó durante la Aparición... —contestó la Slytherin. Ya estaba a la espera de una reacción muy protectora por parte de ellos, pero sólo contempló cómo los hermanos se miraron entre sí.
—¿La dejamos enganchada en el tejado de casa?
—¡No, no, la lanzamos al estanque del jardín cuando lleguemos!
—¡Buena idea!
Cuando George hizo el ademán de levantar el cuerpo de Ginny que seguía en brazos de Daphne, ésta retiró el paso que había dado. Los gemelos se quedaron sin palabras.
—Vuestra hermana está desmayada ¿y de esta manera queréis cuidarla? —la ofensa que sentía era fácilmente visible en su mirada.
—Eh... ¿sí?
Otro paso atrás de la Slytherin. Y Fred agarró a su hermano de la camiseta para que no siguiera intentándolo. Al asegurarse de que no había peligro, Daphne dejó con sumo cuidado a Ginny en el suelo para poder agitar la varita y dejarla levitando cerca de ella, alejada de sus hermanos.
—Vale, vale, como sabemos que vosotros —la mano de Angelina abarcó al trío de Slytherins— ya estabais con Weasley y Granger por los patronus que enviaban para informar a Harry, voy a ir directamente a la pregunta que más importa: ¿Quién demonios es esta niña? —la señaló sin descaro y tanto Alyssa como Pansy le mostraron su mejor cara de fastidio.
—Mmmh... bueno, es... —balbuceó Hermione buscando el inicio de toda la historia.
—Es mi hija —espetó Parkinson. Todas las miradas atónitas se posaran en ella—. Y la de Granger —los cuellos de los integrantes del grupo crujieron al dirigir la cabeza hacia la nombrada.
—¡No es verdad!
—Tiene nuestra sangre, bien podía serlo —durante el gesto que hizo Pansy de quitarle la niña a Draco, formó una sonrisa de lado—. Se llama Alyssa Parkinson Granger.
—¿Qué bien podía serlo? —Angelina alzó una ceja al tiempo que fruncía el entrecejo—. ¿Ahora resulta que tienes polla?
Pansy repasó de arriba a abajo a la Gryffindor, pasó a la bebé a su novia y encaró a su oponente con las manos en la cadera.
—Y una tan enorme que te cruzaré la cara con ella como no te calles.
El jaleo que provocaron los comentarios e insultos entre las dos brujas crearon, como si nunca hubiera pasado el tiempo, una tensión difícil de disipar. Hermione no tardó en bufar de mala manera, Fred y George empezaron a aplaudir para que continuaran peleándose, Luna seguía en su mundo admirando las estrellas, Cho se encontraba al lado derecho de Angelina intentando enfriar el ambiente, y Harry y Neville... Bueno, hacían lo que siempre hacían en Hogwarts, quedarse parados sin saber muy bien cuándo intervenir.
Era como si nada hubiese cambiado y, en cierta manera, Hermione lo agradeció. Más o menos.
El único que no parecía reaccionar como solía, era Draco. Los ojos grises del mago no parecían querer despegarse de aquella sonrisa torpe creada para no incomodar más la situación. Suficiente aportaba ya la pelea que se seguía disputando.
—Potter —llamó. Y el dueño del apellido, por fin, se enfrentó a esa mirada.
—Malfoy.
Fred oyó el intercambio de palabras y miró a su hermano con seriedad.
—Weasley.
—Lovegood —murmuró George con voz seductora a la chica que estaba a su lado.
Pero a pesar de la broma de los gemelos, la cual continuó como si se tratara de una cadena, Harry aguantó la incesante comunicación de emociones a través de las pupilas. No eran de decirse mucho, y menos en público, pero era increíble la de sentimientos que transmitía la mirada del rubio a pesar de que su rostro no mostraba nada. Tan controlada tenía Malfoy su tez, sus gestos cuando se trataba de mirar a Harry para que nadie se diera cuenta, que incluso resultaba difícil discernir a los pequeños músculos faciales moviéndose por sí solos.
Eso sí, bien podía estar apretando la mandíbula para tener más control de ello que con una reluciente sonrisa del moreno sus mejillas lo delataron de la forma más atroz posible. Demasiado tiempo sin verlo.
—¡Besaos ya de una vez! —Pansy empujó a Draco haciendo que éste se tropezara con sus pies y se llevara los tallos de trigo por delante—. Merlín, no entiendo cómo podéis ser tan lentos. ¿Y Malfoy, y Potter? ¿Por qué seguís guardando las apariencias cuando en realidad os llamáis por vuestro nombre?
—Porque son cortos de mente. No os preocupéis, aunque disimuléis, nosotros seguiremos riéndonos de vuestra relación —detrás de George se escuchó un débil "o intentando destruirla" medio burlón, medio en serio.
—No, no, no, no, enfrente de mí no os beséis, eh —Angelina se puso a andar hacia el lado contrario—. A no ser que queráis que esté todo el maldito tiempo que estemos juntos quejándome. Y no es por nada, pero mis quejas no son suaves.
—¿Prefieres ver cómo le aprieto el culo a Hermione, Johnson?
—No vamos a besarnos —sentenció Draco.
—No en público —agregó Daphne con un tono que intentaba pasar desapercibido.
Con la risa de Pansy de fondo, los dos magos mostraron su opinión alejándose de ellos. Iban directos al horizonte donde el sol se había ocultado hacía escasos minutos y los únicos que no decidieron seguirlos fueron los gemelos, Angelina y Pansy. No lo hicieron por la única idea que tenían en mente: meterse desde lejos con los dos magos que, sin ganas de mirarse el uno al otro, procuraban mantener una cara seria.
Hermione estrechó la cabeza de Alyssa contra su pecho y adelantó a Luna y a Neville virando los hombros para poder pasar entre ellos. En dos pasos superó a Greengrass y alcanzó a Harry poco después sin demasiado esfuerzo.
—Por tu forma de guiarnos deduzco que sabes dónde nos llevas, Harry —la Gryffindor, manteniendo el ritmo, estiró el cuello para poder ver bien a los dos—, pero yo no. Y espero que durante este tiempo que has pasado lejos de mí no se te haya olvidado de que me gusta saber sobre lo que haremos y estamos haciendo para estar más tranquila... —al darse cuenta de que se estaba explicando más de la cuenta, bufó—. ¿Adónde estamos yendo?
—Ahí enfrente, 'mione, a nuestro nuevo hogar.
Hermione parpadeó confusa hasta que guió su atención al horizonte. Fue como si su cuerpo descargara la tensión y el miedo que había estado acumulando al contemplar, con la boca entreabierta y los ojos llenos de dulzura, el alto hogar de los Weasley ahí mismo.
—¿Por qué ahora podemos ver la casa? No lo entiendo... —susurró, nostálgica por los incesantes recuerdos que la embargaban al observarla.
—Porque es tan fácil y tan difícil como traer a un Weasley cerca de los terrenos para que el encantamiento desaparezca por sí solo sin necesidad de otros trucos... O eso dijeron Fred y George —se rascó la cabeza.
Los pies de Hermione dieron media vuelta y, caminando hacia atrás, la Leona se fijó en cómo la larga melena pelirroja se balanceaba en el aire a varios metros sobre el suelo. El esbozo de sonrisa de Greengrass significaba que las palabras de Harry también acabaron en su oído.
Hermione volvió a caminar hacia adelante.
—¿Sabes si hay alimentos para hacer puré?—dijo de repente, dirigiendo sus ojos a Alyssa para comprobar si podía soportar un par de horas más sin sufrir demasiado.
—No tengo ni idea de lo que hay dentro y lo que no, 'mione, sé tanto como tú.
—Y supongo que no sabrás cuánto tiempo vamos a estar aquí, ¿o sí?
—'mione... —el nombre salió cargado de tristeza—, nos obligan a escondernos. Lo que sé es lo mismo que tú: La Orden está contraatacando el ataque de los mortífagos, no podemos enviar ningún Patronus, y debemos de escondernos. Pase lo que pase, habrá que esperar a mañana para decidir.
—Porque tal vez ya estamos por nuestra cuenta —Draco exhaló por la nariz—, tal vez sólo quedamos nosotros y mañana sea el día que decidamos cómo enfrentarnos a los mortífagos por primera vez sin la orden de ningún adulto.
Si no queréis leer tanto, simplemente para teneros informados dejo los puntos principales de esta nota:
-Dejo suspendida esta historia
-La historia tendrá punto y final tarde o temprano
-¡Muchísimas gracias por el apoyo y por leer el fic!
Nota de la autora:
Llevo mucho tiempo escribiendo y actualizando este fic (por mucho tiempo me refiero a que hace cuatro años lo empecé, lo "dejé", dos años después volví a escribirlo por mi cuenta sin subir ningún capítulo a internet y al año volví a subir la historia sin haberla acabado. Es decir, que mientras -ejemplo- leías el capítulo uno, yo tenía escritos hasta -ejemplo- el 40. Y cuando subí el capítulo uno, ya llevaba escribiendo la historia muchísimo antes, y continuaba escribiéndola en mi casa.
Pero todo ese esfuerzo desapareció hará unos meses cuando el portátil se formateó y tuve que empezar de nuevo. ¿Qué ha supuesto esa pérdida? Para mí, mucho estrés. Al ser perfeccionista a la hora de escribir -no voy a daros un esbozo rápido aunque sea para poder darme tiempo entre semana y semana para escribir otro capítulo-, tardo bastante en pensar qué ocurrirá en un capítulo y cómo quiero desarrollarlo (sin contar las posteriores correcciones, etc), al igual que tampoco me gusta precipitarme porque quiero tener giros en la trama bien atados y sin que salgan de la nada.
Y sin tiempo entre cap y cap y capitulo, no puedo planearlos como ha estado pasando hasta ahora. Tampoco no puedo pensar los capítulos tanto como a mí me gustaría, ni escribirlos bien, corregirlos (no hablo de un solo capítulo, sino de todos los capítulos en conjunto ya que los sucesos de la trama no se ven en dos simples capítulos).
Es decir, que a partir de este último cap que he subido, se me hace imposible mantener la misma "calidad" de cuando ya tenía muchos capítulos adelantados. Tengo las ideas, tengo los escenarios, pero no tengo ni el tiempo ni la ilusión.
Aparte de ese problema principal, al final he acabado cansándome de escribir tan rápido para mantener actualizada la historia y con una calidad aceptable para mí. He llegado a tal punto que ya no siento la ilusión de escribir en general (ya no hablo ni de estos personajes), incluso al pensar en escribir aunque sea un párrafo he sentido malestar y una sensación de obligación que me quitaba todavía más las ganas. Vamos que siento como si tuviera que escribir para una redacción en vez de por propio placer u.u'
Y por todo eso, he decidido dejar suspendida esta historia hasta que las ganas de escribir me vuelvan a sacar una sonrisa sincera nada más pensar en situarme enfrente del ordenador y dejarme llevar por el maravilloso mundo de las historias :3
Supongo que os preguntaréis hasta cuándo estará parada, y la respuesta es que no lo sé... Lo que tarde en sentir de nuevo las ganas de escribir, y después de sentir esas ganas escribiré bastantes capítulos para que cuando actualice ya tenga bastante adelantado -incluso quizás me replanteo subir la historia sólo hasta que esta tenga punto y final- Y eso pueden ser meses o una cantidad más larga de tiempo, no tengo ni idea. Lo que sí que os puedo asegurar es que cuando empiece de nuevo a actualizar será un sábado para mantener esta costumbre.
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Así que... Muchas gracias por leer este fanfic y comentarme, de verdad, los comentarios al final eran lo que me acababan sacando esa sonrisa y os agradezco muchísimo por eso. Que aunque haya veces que no conteste, os juro que leo cada uno de ellos y me emociono -sí, como una niña pequeña con su ilusión a flor de piel :D
¡Os deseo lo mejor de lo mejor durante este tiempo! Y, tranquilos, muchas veces he repetido que nunca dejaría una historia sin acabar y sigo pensando igual. Así que tarde o temprano estos personajes acabarán haciéndoos una reverencia y se cerrará el telón ^^
PD: Me voy a reír mucho cuando vuelva a subir nuevos capítulos y la mayoría me digáis que ya ni os acordáis de lo que ha pasado. ¡Releed y volved a presenciar cómo Pansy y Hermione se enamoran antes de leer los nuevos caps! jajjaja
