p class="MsoNormal"Hoy mis abuelos me han comunicado que cuando ellos no estén yo seré su heredero, algo así debería hacerme feliz, como si fuera miembro de la familia, pero no siento nada. Muchas de las cosas del pasado se han aclarado entre nosotros, no puedo evitar acordarme del solitario funeral, ni dejar de sentir soledad y frio a mi alrededor./p
p class="MsoNormal"También he recibido una lechuza de mi maestro comentándome que estará por Londres esta semana, igual que otra de mis cartas a Regulus ha sido devuelta una vez más, estoy intentando localizarlo, su familia no sabe nada de él, estoy convencido de que algo le ha ocurrido, además cuando Voldemort hurga en mi cabeza y da con recuerdos de él puedo escuchar su risa macabra. He de ser sincero conmigo mismo, esas cartas no van a llegar nunca, Voldemort debe haberlo matado, en su última carta decía tener algo importante que contarme en nuestro encuentro pero nunca apareció./p
p class="MsoNormal"Una misiva de Narcissa llega pidiéndome que me reúna con ella en la mansión de los Malfoy, pienso que puede haber aparecido el cuerpo de Regulus. Es curioso, en el colegio ella y yo apenas nos tratamos más que lo justo y necesario y ahora me he convertido en una especie de confidente, puedo entender perfectamente lo que Lucius vio en ella, no sólo el noble linaje y su belleza, también su inteligencia, como apoya a Lord Voldemort pero no toma su marca, convenciendo a Lucius de que es lo mejor para ellos si algo ocurriese, estamos en guerra y no creo que los vencederos sean indulgentes con sus enemigos, de esa forma ellos cubren ambos bandos./p
p class="MsoNormal"– Nada de lo que digamos aquí será escuchado o repetido. – Dice tras llevarme a una salita aparte, es acogedora y no muy recargada./p
p class="MsoNormal"– Tienes mi palabra. – y con un movimiento de mi mano hago que mi varita aporte también mi magia a ello./p
p class="MsoNormal"– Aún no sé lo he dicho a nadie, estoy embarazada./p
p class="MsoNormal"– Felicidades. – Le digo entendiendo todo el secretismo, la guerra lleva poco tiempo y no sabemos cómo podría acabar, su hijo puede estar en peligro incluso antes de nacer./p
p class="MsoNormal"– Severus sólo te lo puedo pedir a ti, pero quiero que me ayudes a protegerlo. – No puedo evitar preguntarme de qué he de protegerlo, de la guerra, de los aurores, del ministerio, de los mortífagos, del mismísimo Lord Voldemort, de sus padres. – No quiero que se vea afectado por los acontecimientos./p
p class="MsoNormal"– Hare todo lo que este en mi mano. – Le digo imaginándola viviendo bajo tierra a la espera de que todo acabe o mudándose a algún país de oriente donde la guerra entre magos no son más que palabras en papel./p
p class="MsoNormal"Parece que esperaba esa conversación conmigo antes de anunciárselo a todos, como hace con Lucius en cuanto aparece, decido no molestarme en fingir sorpresa y pasar directamente a la celebración, es en ese momento en el que nos quedamos solos, bebiendo y fumando, cuando Lucius me desvela algo que desconocía./p
p class="MsoNormal"– Durante un tiempo creí que ese maldito licántropo de gryffindor te había convertido, incluso Lord Voldemort me pidió que te vigilase para averiguarlo. – Espere a ver que más tenía que decir. – Te vi tantas veces entrando al bosque cuando el lobo aullaba que pensé que podrías serlo pero cuando te encontré en el bosque quedo claro que no era así, se me ocurrió que podías tener algo con él, al atacarte de aquella forma confirme mi error. – Maldito bastardo, jugo conmigo todo el tiempo y me marco, fue su maldita bufanda. – Es una suerte para ti que sólo resultaras herido y no terminases siendo una criatura inferior como Fenrir aunque con más cerebro. – Me sirve otra copa mientras me lo dice. – Pero eso es pasado, me alegro de tenerte a mi lado para celebrar este momento. – Quiero transformarme y sacarle las entrañas, que demonios no necesito transformarme lo hare… oh mierda, si le hago algo Narcissa puede perder al bebe del impacto./p
p class="MsoNormal"Pensar en el futuro heredero de los Malfoy me hace recordar a Regulus, como me dijo que renunciaría a tener hijos por estar junto a mí, incluso teniendo ya un nombre para él./p
p class="MsoNormal"Escucho un aullido y por un momento pienso que es algún perro aburrido, pero cuanto más cerca lo siento, más reconozco a mi maestro, intento llegar hasta el lugar del que creo que viene, pero es difícil ubicar los aullidos. En casa me espera un mensaje citándome para desayunar./p
p class="MsoNormal"La cita es en una cafetería muggle, algo que me resulta desagradable, pero no tanto como las copas compartidas anoche con Lucius, maldito bastardo calculador. Dejando las túnicas a un lado me visto con las pocas prendas muggles que tengo, tejanos, camisa blanca, un blazer negro y un abrigo de marinero contra el frio y la humedad. Cuando llego al lugar, el maestro me espera en la puerta, me sorprende verlo sin turbante, su larga melena es mecida por el viento mientras las mujeres se giran a verlo. Al acercarme se abalanza sobre mí abrazándome sin ningún pudor y apoya su frente en la mía, correspondo el gesto y beso sus labios, escucho un grito escandalizado antes de entrar al local./p
p class="MsoNormal"– He de irme esta noche y no quería irme sin verte. – Explica sirviendo dos tazas de aromático té./p
p class="MsoNormal"– Gracias, no pensé que volvería a verte en Londres./p
p class="MsoNormal"– El director Dumbledore deseaba pedirme algo. – Trago saliva al escucharlo. – Le he rechazado en nombre de todos los clanes, nosotros no participaremos en guerras de hombres. – Sentencia si perder la sonrisa, pero sus ojos no sonríen./p
p class="MsoNormal"– ¿Él sabe de los clanes?/p
p class="MsoNormal"– Ese viejo calculador sabe mucho más de lo que dice, pero desconoce la verdad sobre nosotros cree que somos licántropos sin dignidad. – Sonrió ante su comentario. – ¿Cuánto hace que no te transformas?/p
p class="MsoNormal"La pregunta me sobresalta, pero mantengo la compostura, no sabía que podía notar algo así, calculo el tiempo mentalmente, llevo casi un año sin cambiar de forma a base de pociones para mantenerme, y después de las palabras de Lucius gracias a ello mi secreto sigue a salvo./p
p class="MsoNormal"– Va a hacer un año. – El maestro me mira, es decepción lo que veo en su rostro o es mi imaginación enfermiza./p
p class="MsoNormal"– Eso lo explica todo, tu lobo está muy débil, tus instintos parecen casi dormidos, probablemente por eso no has notado que te acompaña un espíritu, con ojos de lobo podrías verlo como si tuviese un cuerpo corpóreo.– chasquea la lengua y se coloca el pelo detrás de la oreja.– ¿Tienes el día libre? Si vamos al bosque prohibido, junto a los centauros podríamos hacer un ritual para que te comunicaras con él./p
p class="MsoNormal"– ¿Es realmente necesario? – Le digo pensando que no quiero estar cerca de Hogwarts precisamente ahora./p
p class="MsoNormal"– Hablar contigo una última vez puede significar que avance a otro plano, si no es probable que se convierta en un fantasma anclado a la tierra./p
p class="MsoNormal"Me bebo lo que queda de mi té de un trago y asiento con la cabeza indicándole que lo hare, no sé cómo vamos a ir, pero tras pagar la cuenta nos metemos en un callejón desierto, y le veo desatar una tela de su brazo, la reconozco como su turbante y alfombra voladora./p
p class="MsoNormal"El viaje es silencioso y siento que he decepcionado a mi maestro, probablemente si le dijese que he tomado la marca del señor oscuro que considera inferiores a los mestizos y a las criaturas como los licántropos no sería capaz de volver a mirarle a la cara. Llegamos al linde del bosque por el lado contrario al castillo, es una zona realmente alejada y el único motivo por el que veo el castillo es porque vamos por el aire./p
p class="MsoNormal"Al llegar al suelo acaricia mi cabeza con esa ternura que me hace desear que él hubiese sido mi padre por unos segundos y aprisiona mi corazón sólo ante él puedo sentir vergüenza por mi elección de seguir a Voldemort, pero siento que Lord Voldemort realmente me comprende, sabe lo que es vivir como lo he hecho yo, obviando lo de la licantropía, eso es sólo mío y puede revisar mi mente y recuerdos cuanto quiera no dará con ello./p
p class="MsoNormal"Esta es la primera vez que trato con centauros, y no puedo decir que sean inferiores, al contrario me están resultando mucho más civilizados que mis propios compañeros, la forma en que me tratan me recuerda a mi visita al clan de lobos, parece que aunque yo me considere un adulto todos ellos me ven como un cachorro./p
p class="MsoNormal"– Tranquilo cachorro, pronto podrás recibir el mensaje del espíritu atado a ti. – Me dice uno de los centauros confirmando mis pensamientos. – Estrellado hazle compañía al cachorro en lo que preparamos el ritual. – Me está empezando a molestar, más que nada porque cada vez que lo dice puedo ver como mi maestro me mira aguantándose la risa./p
p class="MsoNormal"– Creo que debe tener problemas de memoria, ¿quiere que se la refresque? – Le digo refiriéndome a que hace poco hemos sido presentados y no creo que sea muy difícil recordar mi nombre./p
p class="MsoNormal"– No te molestes Antares no recuerda los nombres hasta que considera que te lo mereces. Soy Firenze – Me extiende la mano al que Antares ha llamado Estrellado./p
p class="MsoNormal"– Severus. – Contesto correspondiendo el saludo y tomando su muñeca igual que he visto hacer a mi maestro cuando los saludaba./p
p class="MsoNormal"– Tú, no eres el licántropo que vagaba por el bosque. – No es una pregunta, está claramente afirmándolo./p
p class="MsoNormal"– Cierto, nunca he corrido por estos bosques como licántropo./p
p class="MsoNormal"– Me gustaría verte, aunque no creo que superes a tu maestro./p
p class="MsoNormal"– Somos lobos distintos, yo no tengo su linaje. – Hay que joderse, hasta como licántropo me falta noble alcurnia./p
p class="MsoNormal"– Lo decía porque cuando se transforma, el cambia a un lobo completo, con esa forma es capaz de competir con el brillo de las estrellas. El otro que ha vagado por estos bosques no tiene ningún brillo y su transformación parece no estar completa. – Puedo decir que me molesta ese comentario, pero si hecho la vista atrás tiene razón, a Lupin le falta algo como lobo./p
p class="MsoNormal"– Somos razas distintas. – Le digo dándome cuenta, pueden meternos en el mismo saco, pero mi maestro es un lobo capaz de tomar forma humana y elegir el nivel de su transformación, por el contrario yo sólo tengo una forma de lobo y siendo sincero las últimas lunas las he pasado de poción hasta las cejas sentado o tumbado en mi cama./p
p class="MsoNormal"– Las estrellas hablaron de este encuentro, ellas se refirieron a vosotros como el lobo y su cachorro, no veo más diferencia que la que marcan los hombres./p
p class="MsoNormal"– Por eso los apodos. – Le digo con sorna./p
p class="MsoNormal"– Si me llamas de esa forma yo lo hare de la otra. – Deja claro sin pestañear, antes de que los dos riamos, aquí no soy un mortífago ni tengo que ocultarme, siento que puedo respirar tranquilo./p
p class="MsoNormal"La comida es a base de fruta que compartimos todos juntos./p
p class="MsoNormal"– Siempre me sorprendo cuando te veo comer fruta. – Comenta uno de los centauros a mi maestro./p
p class="MsoNormal"– La verdad es que la carne no me sabe bien si no he sentido el placer de la caza antes de comerla, y como humano me encanta el sabor de la fruta. – Explica enterrando los restos de una manzana en la tierra./p
p class="MsoNormal"– No hay nada como una buena comida después de la caza. – Al escucharlo todos indican estar de acuerdo con ello./p
p class="MsoNormal"Aún desconozco quien es el espíritu atado a mí, por un momento pienso si es alguna de las personas a las que me he enfrentado como mortífago, pero enseguida lo rechazo, si fuese así mi maestro me lo habría dicho, entonces me doy cuenta, el trozo de fruta que estaba tragando se me atraganta, siento que me ahogo pero mantengo la compostura todo lo posible mientras toso e intento recuperar el aire. Quisiera llorar pero no soy capaz, no puedo hacerlo, en su lugar busco a Firenze./p
p class="MsoNormal"– Cuando salgan las estrellas, ¿podrías mostrarme dos estrellas?/p
p class="MsoNormal"– ¿Qué estrellas buscas?/p
p class="MsoNormal"– Regulus y Rigel./p
p class="MsoNormal"Sentado en la hierba con la cabeza apoyada en mis rodillas pienso en Regulus, en el hijo que espera Narcissa y he de proteger, pero sigo sin saber de qué o cómo hacerlo. Arranco puñados de hierba a mí alrededor hasta que escucho el sonido de los cascos a mi lado, Firenze me observa en silencio, levanto mi vista y lo miro./p
p class="MsoNormal"– Las estrellas están comenzado a dejarse ver, pronto podré mostrarte a esas dos, pero antes el ritual espera por ti./p
p class="MsoNormal"Me acerco a donde están todos, puedo ver que han hecho un fuego y quemado distintos tipos de plantas, se nota en el olor que desprenden./p
p class="MsoNormal"– Sólo falta un ingrediente y tiene que salir de ti. – Explica Antares./p
p class="MsoNormal"– Has de mezclar una lágrima cristalizada en el fuego, esta debe ser derramada con sinceridad por la pérdida para que el espíritu pueda materializarse, aunque todos podremos verlo como tal, sólo tú podrás escucharlo. – Continua mi maestro, veo sus ojos azures resaltar sobre las gotas pintadas de azul sobre su rostro y por un momento pienso que quizás sean lágrimas. Se acerca a mí para tenerme de frente cuando sigue. – El espíritu atado a ti es Regulus Black./p
p class="MsoNormal"De pie ante mi maestro y los centauros escucho su nombre como una realidad, al igual que antes siento que no puedo llorar, sin embargo una lágrima silenciosa baja por mi rostro, a un gesto de mi maestro cae cristalizada en su mano, me la entrega para que yo mismo la eche al fuego, una lágrima más sentida que todos los lloriqueos que puedo recordar. La dejo caer al fuego y la veo brillar antes de desaparecer mientras el fuego cambia de color a una llama azul que termina transformándose en mi compañero./p
p class="MsoNormal"– Perdóname Sev, nunca quise faltar a mi palabra. – Sé que no se refiere a la cita a la que no acudió, si no a su promesa de estar conmigo hasta el fin. – No puedo decirte mucho, pero protégete no te fíes de él, no te dejes manipular. – Continua con cierta vehemencia, no sé a quién se refiere, podría ser Lucius, podría ser Voldemort./p
p class="MsoNormal"– ¿De quién? – Preguntó./p
p class="MsoNormal"Regulus va a contestar el miedo se dibuja en su rostro mientras se retuerce como si un dolor insoportable lo recorriera, es como si estuviera viéndolo morir, intento coger una de sus manos pero la traspaso y él va perdiendo su forma para tomar una filosa. Alrededor nuestra los centauros hacen sonar sus cascos, lo hacen a un ritmo que parece seguir mi propio latido, puedo ver como Regulus recupera la forma./p
p class="MsoNormal"– No puedo nombrarlo, puede escucharnos y estarías en peligro. – Incluso en la muerte el miedo le acompaña./p
p class="MsoNormal"– Tranquilo, me cuidare. – Le digo sintiendo mi corazón flaquear./p
p class="MsoNormal"– Protege al bebe de mi prima, no dejes que lo hieran, cuídalo del noble abolengo. – No termino de entender a lo que se refiere, pero no puedo negarle nada en este momento./p
p class="MsoNormal"– Lo juro, lo protegeré como si fuese tu hijo. – Su forma está empezando a perderse otra vez, pero esta vez no toma formas filosas, es más como el dibujo que hace el humo cuando se mece por el viento./p
p class="MsoNormal"El ritmo ha ido cambiando, como si anunciase el final que se acerca./p
p class="MsoNormal"– De verdad quise ser tu eternidad. – Me dice antes de besar mi frente y dejar que el viento se lleve todo de él, llevo una mano a mi frente, justo donde me ha besado, he podido sentirlo como si estuviese aquí, como si todavía pudiese abrazarlo y dejarle dormir con la cabeza apoyada en mi pecho, pero una vez más estoy solo./p
p class="MsoNormal"El fuego se ha apagado ya no se escucha el ritmo de los cascos, Firenze coloca una mano sobre mi hombro para señalarme en el firmamento las estrellas, el maestro dibuja en mi rostro con la ceniza de la hoguera./p
p class="MsoNormal"– Desconozco por lo que estás pasando, pero no olvides quien eres, no tomes decisiones sólo con el corazón, deja que tu mente y él se pongan de acuerdo. – Su mano de toques delicados van de mi frente a mi pecho, las cenizas que pintan mi rostro en señal de duelo por Regulus mañana no estarán al igual que el hombre que tengo ante mí, todos terminan dejándome./p
p class="MsoNormal"También he recibido una lechuza de mi maestro comentándome que estará por Londres esta semana, igual que otra de mis cartas a Regulus ha sido devuelta una vez más, estoy intentando localizarlo, su familia no sabe nada de él, estoy convencido de que algo le ha ocurrido, además cuando Voldemort hurga en mi cabeza y da con recuerdos de él puedo escuchar su risa macabra. He de ser sincero conmigo mismo, esas cartas no van a llegar nunca, Voldemort debe haberlo matado, en su última carta decía tener algo importante que contarme en nuestro encuentro pero nunca apareció./p
p class="MsoNormal"Una misiva de Narcissa llega pidiéndome que me reúna con ella en la mansión de los Malfoy, pienso que puede haber aparecido el cuerpo de Regulus. Es curioso, en el colegio ella y yo apenas nos tratamos más que lo justo y necesario y ahora me he convertido en una especie de confidente, puedo entender perfectamente lo que Lucius vio en ella, no sólo el noble linaje y su belleza, también su inteligencia, como apoya a Lord Voldemort pero no toma su marca, convenciendo a Lucius de que es lo mejor para ellos si algo ocurriese, estamos en guerra y no creo que los vencederos sean indulgentes con sus enemigos, de esa forma ellos cubren ambos bandos./p
p class="MsoNormal"– Nada de lo que digamos aquí será escuchado o repetido. – Dice tras llevarme a una salita aparte, es acogedora y no muy recargada./p
p class="MsoNormal"– Tienes mi palabra. – y con un movimiento de mi mano hago que mi varita aporte también mi magia a ello./p
p class="MsoNormal"– Aún no sé lo he dicho a nadie, estoy embarazada./p
p class="MsoNormal"– Felicidades. – Le digo entendiendo todo el secretismo, la guerra lleva poco tiempo y no sabemos cómo podría acabar, su hijo puede estar en peligro incluso antes de nacer./p
p class="MsoNormal"– Severus sólo te lo puedo pedir a ti, pero quiero que me ayudes a protegerlo. – No puedo evitar preguntarme de qué he de protegerlo, de la guerra, de los aurores, del ministerio, de los mortífagos, del mismísimo Lord Voldemort, de sus padres. – No quiero que se vea afectado por los acontecimientos./p
p class="MsoNormal"– Hare todo lo que este en mi mano. – Le digo imaginándola viviendo bajo tierra a la espera de que todo acabe o mudándose a algún país de oriente donde la guerra entre magos no son más que palabras en papel./p
p class="MsoNormal"Parece que esperaba esa conversación conmigo antes de anunciárselo a todos, como hace con Lucius en cuanto aparece, decido no molestarme en fingir sorpresa y pasar directamente a la celebración, es en ese momento en el que nos quedamos solos, bebiendo y fumando, cuando Lucius me desvela algo que desconocía./p
p class="MsoNormal"– Durante un tiempo creí que ese maldito licántropo de gryffindor te había convertido, incluso Lord Voldemort me pidió que te vigilase para averiguarlo. – Espere a ver que más tenía que decir. – Te vi tantas veces entrando al bosque cuando el lobo aullaba que pensé que podrías serlo pero cuando te encontré en el bosque quedo claro que no era así, se me ocurrió que podías tener algo con él, al atacarte de aquella forma confirme mi error. – Maldito bastardo, jugo conmigo todo el tiempo y me marco, fue su maldita bufanda. – Es una suerte para ti que sólo resultaras herido y no terminases siendo una criatura inferior como Fenrir aunque con más cerebro. – Me sirve otra copa mientras me lo dice. – Pero eso es pasado, me alegro de tenerte a mi lado para celebrar este momento. – Quiero transformarme y sacarle las entrañas, que demonios no necesito transformarme lo hare… oh mierda, si le hago algo Narcissa puede perder al bebe del impacto./p
p class="MsoNormal"Pensar en el futuro heredero de los Malfoy me hace recordar a Regulus, como me dijo que renunciaría a tener hijos por estar junto a mí, incluso teniendo ya un nombre para él./p
p class="MsoNormal"Escucho un aullido y por un momento pienso que es algún perro aburrido, pero cuanto más cerca lo siento, más reconozco a mi maestro, intento llegar hasta el lugar del que creo que viene, pero es difícil ubicar los aullidos. En casa me espera un mensaje citándome para desayunar./p
p class="MsoNormal"La cita es en una cafetería muggle, algo que me resulta desagradable, pero no tanto como las copas compartidas anoche con Lucius, maldito bastardo calculador. Dejando las túnicas a un lado me visto con las pocas prendas muggles que tengo, tejanos, camisa blanca, un blazer negro y un abrigo de marinero contra el frio y la humedad. Cuando llego al lugar, el maestro me espera en la puerta, me sorprende verlo sin turbante, su larga melena es mecida por el viento mientras las mujeres se giran a verlo. Al acercarme se abalanza sobre mí abrazándome sin ningún pudor y apoya su frente en la mía, correspondo el gesto y beso sus labios, escucho un grito escandalizado antes de entrar al local./p
p class="MsoNormal"– He de irme esta noche y no quería irme sin verte. – Explica sirviendo dos tazas de aromático té./p
p class="MsoNormal"– Gracias, no pensé que volvería a verte en Londres./p
p class="MsoNormal"– El director Dumbledore deseaba pedirme algo. – Trago saliva al escucharlo. – Le he rechazado en nombre de todos los clanes, nosotros no participaremos en guerras de hombres. – Sentencia si perder la sonrisa, pero sus ojos no sonríen./p
p class="MsoNormal"– ¿Él sabe de los clanes?/p
p class="MsoNormal"– Ese viejo calculador sabe mucho más de lo que dice, pero desconoce la verdad sobre nosotros cree que somos licántropos sin dignidad. – Sonrió ante su comentario. – ¿Cuánto hace que no te transformas?/p
p class="MsoNormal"La pregunta me sobresalta, pero mantengo la compostura, no sabía que podía notar algo así, calculo el tiempo mentalmente, llevo casi un año sin cambiar de forma a base de pociones para mantenerme, y después de las palabras de Lucius gracias a ello mi secreto sigue a salvo./p
p class="MsoNormal"– Va a hacer un año. – El maestro me mira, es decepción lo que veo en su rostro o es mi imaginación enfermiza./p
p class="MsoNormal"– Eso lo explica todo, tu lobo está muy débil, tus instintos parecen casi dormidos, probablemente por eso no has notado que te acompaña un espíritu, con ojos de lobo podrías verlo como si tuviese un cuerpo corpóreo.– chasquea la lengua y se coloca el pelo detrás de la oreja.– ¿Tienes el día libre? Si vamos al bosque prohibido, junto a los centauros podríamos hacer un ritual para que te comunicaras con él./p
p class="MsoNormal"– ¿Es realmente necesario? – Le digo pensando que no quiero estar cerca de Hogwarts precisamente ahora./p
p class="MsoNormal"– Hablar contigo una última vez puede significar que avance a otro plano, si no es probable que se convierta en un fantasma anclado a la tierra./p
p class="MsoNormal"Me bebo lo que queda de mi té de un trago y asiento con la cabeza indicándole que lo hare, no sé cómo vamos a ir, pero tras pagar la cuenta nos metemos en un callejón desierto, y le veo desatar una tela de su brazo, la reconozco como su turbante y alfombra voladora./p
p class="MsoNormal"El viaje es silencioso y siento que he decepcionado a mi maestro, probablemente si le dijese que he tomado la marca del señor oscuro que considera inferiores a los mestizos y a las criaturas como los licántropos no sería capaz de volver a mirarle a la cara. Llegamos al linde del bosque por el lado contrario al castillo, es una zona realmente alejada y el único motivo por el que veo el castillo es porque vamos por el aire./p
p class="MsoNormal"Al llegar al suelo acaricia mi cabeza con esa ternura que me hace desear que él hubiese sido mi padre por unos segundos y aprisiona mi corazón sólo ante él puedo sentir vergüenza por mi elección de seguir a Voldemort, pero siento que Lord Voldemort realmente me comprende, sabe lo que es vivir como lo he hecho yo, obviando lo de la licantropía, eso es sólo mío y puede revisar mi mente y recuerdos cuanto quiera no dará con ello./p
p class="MsoNormal"Esta es la primera vez que trato con centauros, y no puedo decir que sean inferiores, al contrario me están resultando mucho más civilizados que mis propios compañeros, la forma en que me tratan me recuerda a mi visita al clan de lobos, parece que aunque yo me considere un adulto todos ellos me ven como un cachorro./p
p class="MsoNormal"– Tranquilo cachorro, pronto podrás recibir el mensaje del espíritu atado a ti. – Me dice uno de los centauros confirmando mis pensamientos. – Estrellado hazle compañía al cachorro en lo que preparamos el ritual. – Me está empezando a molestar, más que nada porque cada vez que lo dice puedo ver como mi maestro me mira aguantándose la risa./p
p class="MsoNormal"– Creo que debe tener problemas de memoria, ¿quiere que se la refresque? – Le digo refiriéndome a que hace poco hemos sido presentados y no creo que sea muy difícil recordar mi nombre./p
p class="MsoNormal"– No te molestes Antares no recuerda los nombres hasta que considera que te lo mereces. Soy Firenze – Me extiende la mano al que Antares ha llamado Estrellado./p
p class="MsoNormal"– Severus. – Contesto correspondiendo el saludo y tomando su muñeca igual que he visto hacer a mi maestro cuando los saludaba./p
p class="MsoNormal"– Tú, no eres el licántropo que vagaba por el bosque. – No es una pregunta, está claramente afirmándolo./p
p class="MsoNormal"– Cierto, nunca he corrido por estos bosques como licántropo./p
p class="MsoNormal"– Me gustaría verte, aunque no creo que superes a tu maestro./p
p class="MsoNormal"– Somos lobos distintos, yo no tengo su linaje. – Hay que joderse, hasta como licántropo me falta noble alcurnia./p
p class="MsoNormal"– Lo decía porque cuando se transforma, el cambia a un lobo completo, con esa forma es capaz de competir con el brillo de las estrellas. El otro que ha vagado por estos bosques no tiene ningún brillo y su transformación parece no estar completa. – Puedo decir que me molesta ese comentario, pero si hecho la vista atrás tiene razón, a Lupin le falta algo como lobo./p
p class="MsoNormal"– Somos razas distintas. – Le digo dándome cuenta, pueden meternos en el mismo saco, pero mi maestro es un lobo capaz de tomar forma humana y elegir el nivel de su transformación, por el contrario yo sólo tengo una forma de lobo y siendo sincero las últimas lunas las he pasado de poción hasta las cejas sentado o tumbado en mi cama./p
p class="MsoNormal"– Las estrellas hablaron de este encuentro, ellas se refirieron a vosotros como el lobo y su cachorro, no veo más diferencia que la que marcan los hombres./p
p class="MsoNormal"– Por eso los apodos. – Le digo con sorna./p
p class="MsoNormal"– Si me llamas de esa forma yo lo hare de la otra. – Deja claro sin pestañear, antes de que los dos riamos, aquí no soy un mortífago ni tengo que ocultarme, siento que puedo respirar tranquilo./p
p class="MsoNormal"La comida es a base de fruta que compartimos todos juntos./p
p class="MsoNormal"– Siempre me sorprendo cuando te veo comer fruta. – Comenta uno de los centauros a mi maestro./p
p class="MsoNormal"– La verdad es que la carne no me sabe bien si no he sentido el placer de la caza antes de comerla, y como humano me encanta el sabor de la fruta. – Explica enterrando los restos de una manzana en la tierra./p
p class="MsoNormal"– No hay nada como una buena comida después de la caza. – Al escucharlo todos indican estar de acuerdo con ello./p
p class="MsoNormal"Aún desconozco quien es el espíritu atado a mí, por un momento pienso si es alguna de las personas a las que me he enfrentado como mortífago, pero enseguida lo rechazo, si fuese así mi maestro me lo habría dicho, entonces me doy cuenta, el trozo de fruta que estaba tragando se me atraganta, siento que me ahogo pero mantengo la compostura todo lo posible mientras toso e intento recuperar el aire. Quisiera llorar pero no soy capaz, no puedo hacerlo, en su lugar busco a Firenze./p
p class="MsoNormal"– Cuando salgan las estrellas, ¿podrías mostrarme dos estrellas?/p
p class="MsoNormal"– ¿Qué estrellas buscas?/p
p class="MsoNormal"– Regulus y Rigel./p
p class="MsoNormal"Sentado en la hierba con la cabeza apoyada en mis rodillas pienso en Regulus, en el hijo que espera Narcissa y he de proteger, pero sigo sin saber de qué o cómo hacerlo. Arranco puñados de hierba a mí alrededor hasta que escucho el sonido de los cascos a mi lado, Firenze me observa en silencio, levanto mi vista y lo miro./p
p class="MsoNormal"– Las estrellas están comenzado a dejarse ver, pronto podré mostrarte a esas dos, pero antes el ritual espera por ti./p
p class="MsoNormal"Me acerco a donde están todos, puedo ver que han hecho un fuego y quemado distintos tipos de plantas, se nota en el olor que desprenden./p
p class="MsoNormal"– Sólo falta un ingrediente y tiene que salir de ti. – Explica Antares./p
p class="MsoNormal"– Has de mezclar una lágrima cristalizada en el fuego, esta debe ser derramada con sinceridad por la pérdida para que el espíritu pueda materializarse, aunque todos podremos verlo como tal, sólo tú podrás escucharlo. – Continua mi maestro, veo sus ojos azures resaltar sobre las gotas pintadas de azul sobre su rostro y por un momento pienso que quizás sean lágrimas. Se acerca a mí para tenerme de frente cuando sigue. – El espíritu atado a ti es Regulus Black./p
p class="MsoNormal"De pie ante mi maestro y los centauros escucho su nombre como una realidad, al igual que antes siento que no puedo llorar, sin embargo una lágrima silenciosa baja por mi rostro, a un gesto de mi maestro cae cristalizada en su mano, me la entrega para que yo mismo la eche al fuego, una lágrima más sentida que todos los lloriqueos que puedo recordar. La dejo caer al fuego y la veo brillar antes de desaparecer mientras el fuego cambia de color a una llama azul que termina transformándose en mi compañero./p
p class="MsoNormal"– Perdóname Sev, nunca quise faltar a mi palabra. – Sé que no se refiere a la cita a la que no acudió, si no a su promesa de estar conmigo hasta el fin. – No puedo decirte mucho, pero protégete no te fíes de él, no te dejes manipular. – Continua con cierta vehemencia, no sé a quién se refiere, podría ser Lucius, podría ser Voldemort./p
p class="MsoNormal"– ¿De quién? – Preguntó./p
p class="MsoNormal"Regulus va a contestar el miedo se dibuja en su rostro mientras se retuerce como si un dolor insoportable lo recorriera, es como si estuviera viéndolo morir, intento coger una de sus manos pero la traspaso y él va perdiendo su forma para tomar una filosa. Alrededor nuestra los centauros hacen sonar sus cascos, lo hacen a un ritmo que parece seguir mi propio latido, puedo ver como Regulus recupera la forma./p
p class="MsoNormal"– No puedo nombrarlo, puede escucharnos y estarías en peligro. – Incluso en la muerte el miedo le acompaña./p
p class="MsoNormal"– Tranquilo, me cuidare. – Le digo sintiendo mi corazón flaquear./p
p class="MsoNormal"– Protege al bebe de mi prima, no dejes que lo hieran, cuídalo del noble abolengo. – No termino de entender a lo que se refiere, pero no puedo negarle nada en este momento./p
p class="MsoNormal"– Lo juro, lo protegeré como si fuese tu hijo. – Su forma está empezando a perderse otra vez, pero esta vez no toma formas filosas, es más como el dibujo que hace el humo cuando se mece por el viento./p
p class="MsoNormal"El ritmo ha ido cambiando, como si anunciase el final que se acerca./p
p class="MsoNormal"– De verdad quise ser tu eternidad. – Me dice antes de besar mi frente y dejar que el viento se lleve todo de él, llevo una mano a mi frente, justo donde me ha besado, he podido sentirlo como si estuviese aquí, como si todavía pudiese abrazarlo y dejarle dormir con la cabeza apoyada en mi pecho, pero una vez más estoy solo./p
p class="MsoNormal"El fuego se ha apagado ya no se escucha el ritmo de los cascos, Firenze coloca una mano sobre mi hombro para señalarme en el firmamento las estrellas, el maestro dibuja en mi rostro con la ceniza de la hoguera./p
p class="MsoNormal"– Desconozco por lo que estás pasando, pero no olvides quien eres, no tomes decisiones sólo con el corazón, deja que tu mente y él se pongan de acuerdo. – Su mano de toques delicados van de mi frente a mi pecho, las cenizas que pintan mi rostro en señal de duelo por Regulus mañana no estarán al igual que el hombre que tengo ante mí, todos terminan dejándome./p
