Hola a todos!~ nwn)/

Quería disculparme por tardarme tanto en publicar el capitulo nuevo, pero es que no me dan vida y apenas puedo respirar, pero eso es un tema aparte.

Como ya sabrán, ya se estreno el anime de Kagerou Project (Mekakucity Actors) y aunque no me ha gustado tanto como esperaba, este ultimo episodio de "Headphone Actor" (con un poco de "Yuukei Yesterday" al final) me encanto, en especial por la aparicion del lindo de Haruka~ uwu

En fin, me desvió del tema, solo quería comentar sobre eso.

Gracias como siempre por sus consejos (disculpen mi horrible problema de olvidarme de los tildes -_-").

Disfruten del capitulo~


Disclaimer: Kagerou Project/Mekakucity Actors no me pertenece. Todos los derechos de autor van para su creador Jin (Shizen no Teki-P)


Capítulo 3 – "Dolorosos Recuerdos"

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—Hoy es el día…

A pesar de ser un día inhábil de un buen y refrescante sábado, Takane no deseaba levantarse y era comprensible. Ese mismo sábado Haruka era dado de alta y el Mekakushi se reuniría nuevamente para darle una grata bienvenida.

Mensaje nuevo

De: Shintaro.

"No te atrevas a faltar que Haruka desea verte."

Le chica soltó un suspiro al leer aquel mensaje.

De verdad no podía faltar, se lo debía a Haruka después de haberle evitado por tanto tiempo al no ir visitarlo en su estadía en el hospital.

Se vistió con su ya clásica jersey, muy parecida a la de Shintaro pero en azul y de mangas cortas; se la cerró hasta el cuello a pesar del calor, se peinó su cabello con ambas coletas y bajó.

—Buenos días, mi niña.

—Oh, buenos días, abuela.

La dulce anciana sonrió tiernamente a su nieta y se acercó a ella dándole un cálido abrazo el cual Takane no dudo en corresponder.

Le debía mucho a esa mujer que la ha criado con mucho cariño como si fuera su propia hija.

Jamás la juzgo, siempre la consintió, le daba su espacio cuando lo necesitaba y la cuidó mucho cuando estuvo enferma y cuando estuvo desaparecida por dos largos años veló por ella, esperanzada porque estuviera viva a lado de alguien que le diera el amor y cariño que necesitara.

Si, la dulce abuela de Takane era más una madre de lo que era la mujer que la dio a luz, le enseño tantas cosas, a ser la chica fuerte que es ahora, pero ella nunca supo apreciar todo ese amor sino luego de tanto tiempo estando separadas, preguntándose si estaría bien.

— ¿Vas algún lado?

—Eh, sí. Un amigo mío se dio de alta en el hospital y los chicos del Mekakushi, del que te había hablado antes, le vamos a dar una bienvenida. –Explicó tranquilamente Takane.

— ¿Un amigo tuyo? –La abuela de esta calló un momento pensativa- ¡Oh! Haruka-kun ¿Verdad?

La pelicastaña pestañeó para ver con asombro a su abuela.

— ¿A-aun lo recuerdas?

—Claro que si ¿Cómo olvidar a un chico tan lindo como él? –La anciana sonrió- Aun recuerdo el tiempo en el que venía a verte para irse juntos a clases. Me alegra que aun sigan siendo amigos.

—Si… Bueno, debo irme que se me hará tarde. Debo estar ahí antes de que él llegue para darle la sorpresa.

—Oh, claro, querida. Suerte y diviértete. –Le deseó la dulce mujer y antes de que se fuera le dio un suave beso en su frente.

—Gracias, abuela. Hasta más tarde. –Takane le sonrió a esta y luego salió de su casa.


Mensaje nuevo:

De: Shintaro.

"Haruka ya salió, vamos en camino."

—Diablos… -susurró la chica quien no estaba ni a mitad del camino.

Takane aceleró el paso pero de pronto se detuvo pensando ¿de verdad quería llegar a tiempo? ¿Y qué haría cuando viera a Haruka? ¿Sería capaz de sonreírle nuevamente después de lo ocurrido? ¿Lo abrazaría? ¿O un rencor se le haría presente? ¿O lloraría posiblemente?

Estaba tan nerviosa que podría vomitar incluso sin haber comido nada esa misma mañana.

Decidió llegar retrasada, por lo que fue por el camino largo.

Su caminar era lento, sin muchos ánimos de llegar a su destino. Dejaba arrastrar los pies, cabizbaja y con una mirada llena de dolor y confusión.

Chocó accidentalmente con un par de personas y cuando al fin alzó la mirada no lograba ubicarse. Entonces divisó el parque. Estaba cerca de la base, solo debía atravesar ese parque y llegaría.

Ahora sí rápidamente, corriendo con gran velocidad atravesó el parque y estando a solo una calle, pudo divisar la entrada del Mekakushi, pero justo cuando estaba a punto de cruzar los vio.

Era Shintaro, acompañado por su hermana Momo, llegaban junto con Haruka el cual estaba en silla de ruedas tal como el pelinegro le había dicho.

Luego de tanto tiempo al fin lo veía y un nudo se le hizo en la garganta al ver a tal sonriente chico; sus cabellos castaños largos y algo descoloridos, la marca debajo de su ojo derecho que había sustituido el lindo lunar que ella tanto adoraba. Más delgado, un poco ojeroso pero igual de atractivo. En la silla de ruedas, siendo empujado por Shintaro, igual de sonriente y alegre por reunirse con su viejo amigo. Su corazón se conmovió y una sonrisa igual de amplia y sincera como la de los otros chicos al lado de la otra calle se dibujó en sus labios.

Iba a cruzar para reunirse con ambos chicos y con el resto del Mekakushi para celebrar el regreso de la persona que más amaba en este mundo. Estuvo a punto de hacerlo cuando de pronto escuchó las risas.

Cerca de donde ella estaba, sentados en una banca había una pareja. Ella los había visto al cruzar el parque mas no les dio importancia. El chico no paraba de besar a su novia mientras le hacía cosquillas y esta solo reía al mismo tiempo que decía entre risas "no, para, detente", pero este solo seguía sin hacer caso a las palabras de su pareja y acompañándola en el coro de carcajadas.

Takane quedo estática.

De pronto las risas de la chica parecían convertirse en sollozos diciendo las mismas palabras, "no, para, detente" y las risas del chico se hacían más graves, más fuertes, casi estruendosas y hacia que ella se erizara de pies a cabeza.

La voz de la chica, ahora suplicante, empezó hacerse más aguda y entonces supo reconocerla, era su voz, era la suya y la del chico que reía maliciosamente era la de…


«Hace un año»

—Tú te quedaras, Takane.

— ¿Por qué?

—Porque tu cuerpo aún no está recuperado del todo. Aun estas débil, esto puede ser muy peligroso así que será mejor que te quedes.

—P-pero... ¡Yo también soy parte del Mekakushi! –Exclamó un tanto molesta, haciéndole frente al moreno- quiero ayudarles...

—Tienes razón, eres parte del Mekakushi... -tomó sus manos- por lo mismo no deseo que vengas. No quiero que nada malo te suceda.

—No quiero estar sola...

—No lo estarás. Volveré con Momo dentro de una hora y vendremos acompañarte a tu casa. ¿Verdad, Momo?

— ¡Oh! ¡Claro que si, Takane-chan! –musitó alegremente la rubia.

—Está bien... –contestó resignada- tengan mucho cuidado y... y por favor no tarden.

—No lo haremos. –dijo por ultimo Shintaro para salir junto con su hermana y Hibiya, dejando sola a la de coletas.

Y ahí quedo ella.

Solitaria, aburrida pero sobre todo preocupada, deseando que sus amigos regresaran pronto, sanos y salvos, pero especialmente, Takane deseaba a Haruka de vuelta. Si ella pudo recuperar su cuerpo entonces él también podría recuperar el suyo ¿no?

Se quedó recostada en uno de los muebles, con una revista que había encontrado ahí de casualidad, leyéndola hasta que lentamente el sueño empezaba a ganarle cuando de pronto, un ruido proveniente de la misma habitación donde estaba la hizo reaccionar rápidamente.

Suponiendo que se trataba de Shintaro junto con su hermana, Takane se levantó para recibirlos.

—Oh, qué bueno que ya hayan llega…

La chica calló quedando atónita. Su rostro mostraba una expresión de tristeza y temor.

De las sombras apareció una figura alta y delgada. Conforme iba saliendo dejándose iluminar por la poca luz de la habitación, fue capaz de observarlo bien. Sus cabellos eran negros y largos, sus hombros anchos y sus ojos de un color amarillo ámbar tan profundos que congelaban la sangre con solo observarlos fijamente.

Al principio se mostró serio, viéndola a ella, pero lentamente una sonrisa se fue dibujando en sus labios, una sonrisa muy ancha, una sonrisa enferma que lleno de temor a la chica de coletas, haciéndola dar un paso atrás, topando con el mueble.

— ¿Qué pasa, querida? –Hablo al fin- ¿Esperabas a alguien más?

—Konoha…

—Por favor, no me confundas con esa patética escoria. –Contestó un tanto molesto.

—Entonces ¿Cómo prefieres que te llame? ¿Acaso tienes algún otro nombre? –Preguntó Takane haciéndole frente.

Él sonrió al notar como esta se hacia la valiente.

—Tus amiguitos me empezaron a llamar con un nombre que ellos inventaron, "Kuroha". –Le veía aun sonriente-pero no… los humanos necesitan nombres, yo no.

— ¿No eres humano? –Le miró confundida.

— Estoy por encima de ellos. Después de todo por eso fui creado.

—Ya veo…

Aun asustada la chica observaba a su alrededor buscando la manera de poder escapar.

—No podrás.

— ¿Qué?

—No podrás huir. –La sonrisa se hizo más ancha.

Takane tragó saliva- ¿Qué te hace creer que iba a huir?

—Oh, ¿entonces intentaras enfrentarte a mí?

—Solo quiero a mi amigo de vuelta.

— ¿Tu amigo? Ah, te refieres al que era dueño de este cuerpo. –Takane asintió- Lo siento mucho, querida, pero este cuerpo me pertenece a mi ahora.

—Deja de llamarme querida…

El apodado "Kuroha" bufó divertido ante la actitud tan descarada de la chica. De no ser porque se trataba de ella seguramente ya le habría arrancado la lengua.

Con grandes pasos se acercó a ella, acortando por mucho la distancia entre ellos, a tal grado que sus cuerpos toparon el uno con el otro y acercó sus labios al oído de esta la cual se encontraba completamente inmóvil.

—Obligame, que-ri-da…

La chica de coletas se estremeció al sentir el aliento del más alto en su oreja y este último al estar tan cerca de ella fue capaz de sentirlo. De un momento para otro la tomó en sus brazos.

— ¿Q-Qué estás haciendo? –Preguntó asustada al notar su acción.

—Tú solo relájate… -le susurró mientras sus manos descendían de sus hombros a la cintura de ella, bajando más hacia sus caderas y lentamente a sus piernas- yo me encargo de todo.

— ¡¿Pero de qué diablos hablas?! –Exclamó la más baja al mismo tiempo que intentaba alejar al chico de ella, pero le fue imposible.

De pronto Kuroha se le abalanzó encima, dejándola tirada en el suelo, estando él encima suyo.

Su sonrisa psicópata ahora cambiaba a una maliciosa y sus ojos reflejaban una gran lujuria.

—Vamos a divertirnos, querida. –Acarició el cabello de la chica soltándolo de sus coletas.

— ¿Divertirnos…?

—Si ¿No quieres? –Preguntó mientras sus manos acariciaban su cintura subiendo hasta su busto.

— ¡N-no! ¡¿Pero qué haces?! ¡No me toques! –Protestó Takane moviéndose bajo el más alto, pero al ver que este no dejaba de manosearla le dio una fuerte bofetada.

El moreno se quedó quieto por un momento estando bastante asombrado por la acción de su "victima", pero en vez de enojarse solo volvió a sonreír, tomando a la chica de sus muñecas de tal forma que ahora ya no podría lastimarle y se acercó a su rostro.

—Eres fuerte… eso me gusta.

—Sueltame… -pero el otro no hacía caso, solo la miraba con esos grandes ojos ámbar que la cohibían- ¡Que me suel…!

Un beso la callo. Si, un beso de él, de Konoha, de su amado Haruka. Un beso que por mucho tiempo había anhelado.

Su corazón dio un vuelco casi como si fuera a escapar de su pecho y su rostro logro adoptar un lindo color carmesí por la vergüenza, mas no fue la vergüenza suficiente para evitar que le correspondiera al pelinegro, olvidando por un instante de quien se trataba y de todos los males que le había ocasionado a ella, a sus amigos pero especialmente, a él mismo.

Repentinamente el dulce momento se terminó cuando sintió algo húmedo invadir su boca. No fue difícil deducir que era. La lengua del chico entró a su cavidad explorando con violencia todo lo que había en ella y en sus momentos jugando traviesamente con la lengua de ella.

Takane empezó a jadear, no podía respirar bien pero el otro no se detenía. Creía que moriría por falta de aire pero fue entonces que se separó de ella dejando ver el hilo de saliva que aun unía sus labios.

—Nada mal… -Musitó el moreno para luego relamerse.

—I-idiota… -Contestó ella respirando agitada por el beso.

— ¿Qué pasa? ¿No te ha gustado? –Preguntaba con descaro y sonriente ante el rostro sonrojado de la chica bajo él- No te preocupes, apenas y comenzamos.

Kuroha tenía unas manos grandes a comparación de las de Takane, eran tan grandes que solo tuvo que usar una para sujetar las delgadas muñecas de su "querida", dejando una libre con la cual empezó a acariciar los muslos de la chica y con sus dientes mordió el cierre de la chaqueta azul que la más baja portaba, y lo bajó hasta abrirlo por completo; debajo de la jersey azul, Takane solo vestía una delgada y sencilla blusa de tirantes.

La mano del pelinegro se desvió de su muslo hasta por debajo de la blusa de esta, llegando hasta uno de sus pechos provocando que la chica soltara un pequeño sonido agudo. Un gemido.

—N-no, deja de tocarme… -Por más que Takane se movía, el más alto ponía resistencia.

No había manera de escapar y no era porque ella no se esforzara lo suficiente, la diferencia era por mucho. Kuroha tenía una fuerza sobrenatural y Takane estaba muy débil, apenas recuperándose. No podía dar ni una patada y aunque lo hiciera, dudaba que al moreno le doliera. En otras palabras, todas las cartas estaban en su contra.

—Ese lindo gemido que dejaste escapar me dice que si te gusta.

— ¡No es así, idiota! –Los ojos de Takane ya amenazaban con estallar en lágrimas, pero al monstruo montado en ella no le importaba en lo más mínimo.

—Quiero escucharte gemir de nuevo…

El de ojos ámbar llevo sus labios al cuello de la pelicastaña. Esta última tembló y se estremeció, especialmente cuando sintió la lengua de este lamer gran parte de su cuello, seguido por una fuerte mordida.

-¡Aaah! ¡N-no! ¡Detente, Konoha!

Pero el otro no se detuvo, solo siguió dejando marca tras marca en el cuello de ella, como manera de indicar que era suya o al menos así sería dentro de poco.

Mientras hacía eso, su mano aun manoseaba y acariciaba los pechos de ella, y la otra aun sostenía sus muñecas con tal fuerza que la lastimaba.

—Por favor… detente… -suplicaba la chica que ya lloraba, avergonzada y temerosa por las acciones de, quien fue alguna una vez, la persona que más amaba en este mundo. No, tal vez era eso lo que hacía más doloroso aquel momento, que incluso ahora aun lo amaba.

Kuroha lamió las lágrimas que caían por las mejillas de Takane y sacó su mano de la blusa de esta para esta vez desviarla hasta su entrepierna. Esta última gimió en seco al sentir los dedos de este en aquella parte tan delicada y sensible.

—Mmmm… creo que ya estas lista.

— ¿Li-lista…? ¿Lista para qué? –Preguntó nerviosa, aunque ya deducía lo que sucedería ahora, pero no era capaz de aceptarlo.

Aun sin soltar el agarre de sus manos, el moreno se acomodó entre las piernas de ella y con la mano libre fue bajando los shorts que ella llevaba puestos junto con su ropa interior.

—Intentare no ser muy brusco… pero no aseguro nada. –decía con una sonrisa tan maliciosa, tan descarada, tan lujuriosa que Takane sintió un miedo, un miedo tan grande que pudo ver al monstruo detrás de esos ojos profundos y amarillos.

—No, tú no eres así ¡por favor, Haruka! –Sollozaba Takane.

—Lo siento, querida. Haruka no está con nosotros ahora… -Concluyó.

Un último intento, un último intento de escapar pero no, no podía, estaba acorralada bajo él, aquel chico de cabellos negros que empezaba a bajar de su pantalón, inclinándose hasta ella.

¿De verdad pasaría? Dios, en esos momentos de dolor, tristeza y miedo, Takane solo pensaba en una persona. Shintaro. ¿Dónde estaba? Él había dicho que no tardaría, que llegaría a tiempo. ¿Dónde estaba él para salvarla?

Takane jamás fue de las chicas que pedían o necesitaban ayuda de nadie y menos de un hombre pero ahora, justo ahora ella sollozaba, suplicaba por alguien, quien fuera, que la salvara de lo que venía pero…

La ayuda jamás llego.

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La tomó entre sus brazos, el delgado y débil cuerpo de la chica que él había profanado con crueldad y brusquedad. La observó detenidamente, respiraba pero sus ojos reflejaban un vacío tan grande, que uno podría jurar que estaba muerta.

— ¿Uhm…?

La chica pestaño, sus ojos aun mostraban ese profundo vacío pero luego se llenaron de rencor y débilmente susurro al pelinegro.

—Te odio…

Aquellas palabras de alguna forma lograron lastimarle, la misma Takane logró notarlo en su mirada, pero rápidamente su expresión cambio. Frunció el ceño y se acercó a ella para besarla nuevamente, el último y violento beso de ese día, seguido por morderle el labio inferior hasta hacerlo sangrar.

—Me largo… -masculló con cierta torpeza.

Se acomodó su ropa negra y antes de irse cubrió el cuerpo semidesnudo de la chica con su chaqueta azul.

Ya se había vuelto amarrar su cabello negro que se había soltado durante todo el "acto". Se acercó a la puerta para irse pero se detuvo un momento observándola de reojo.

—. . . –Takane alzo la mirada enseñando sus ojos cristalizados y llenos de lágrimas. Unos ojos que reflejaban un "¿Por qué?"

—No lo sé… -Contesto él- hasta pronto, querida…

Y se fue.

Takane no reacciono al instante, se quedó pensativa sentada en el frío suelo mientras las lágrimas descendían por sus mejillas, llorando silenciosamente.

Luego de un rato se restregó los ojos, se vistió, no se tomó la molestia de prenderse nuevamente el cabello, no podía, había mucho que limpiar.

No quedo nada, ni un residuo. Si algo había sucedido en ese lugar jamás nadie lo sabría, nadie, jamás. Se llevaría el secreto a la tumba si era necesario, pero nunca le diría a nadie, por su orgullo pero sobre todo por él, por Haruka.

Le había dicho que lo odiaba pero, incluso después de que la había violado ¿aún lo amaba? ¿Eso era amor o acaso estaba loca?

La chica de cabellos castaños tomó asiento en uno de los muebles y llevo su cabeza entre sus piernas. Casi sentía que perdería la cordura y entonces lo escuchó.

—Lamento mucho la tardanza.

Era la voz de Shintaro.

Takane alzó su mirada con ojos hinchados y rojos.

—"Llegaste…" –pensó- "pero muy tarde."

— ¡Takane! –Exclamó el moreno al notar en las fachadas que estaba- ¿Estás bien? ¿Qué te paso? –Cuestionaba desesperado.

—Yo… -Ella tenía la mirada perdida, cosa que solo preocupaba más a Shintaro, pero en realidad ella lo veía a él. Agradecida de verlo, de que estuviera ahí aunque haya llegado tarde. Sentía que rompería en llanto en cualquier momento abrazándose de él.

— ¡Dime! ¡¿Qué sucedió?! –Empezó a sacudirle de los hombros al no recibir respuesta.

—Estoy bien…

— ¿Segura? –El pelinegro no parecía estar del todo convencido.

—Si… -Takane sintió un par de lágrimas caer por sus mejillas y rápidamente las secó pensando en que excusa darle al chico- Solo… pensé en Haruka y pues…

—No tienes que explicar más… -le interrumpió.

Notó que no dejaba de verle. Por un momento se sintió nerviosa hasta que se dio cuenta de que observaba la sangre de su labio. Había olvidado limpiarla.

—A-ah, eso... me mordí accidentalmente.

—Está bien. –Contestó con voz pacifica al momento que limpiaba el rastro de sangre en el labio de ella con su pulgar- te prometo... que traeré a Haruka de vuelta.

— ¿Eh...?

—Te lo prometo. –alzó el dedo meñique para sellar la promesa.

Takane sonrió levemente, estaba conmovida por la ternura con la que Shintaro le trataba.

—"Ojala hubieras llegado a tiempo." -Entrelazó su dedo con el del moreno- Gracias... –Y sin poder más lo abrazó.

Sintió como el cuerpo del menor se estremecía por su abrazo. Tal vez no estaba acostumbrado a que las chicas lo abrazaran (Ni su hermana lo hacía tanto) pero este correspondió haciendo que empezara a llorar nuevamente.

—Lo traeré de vuelta... –susurro él.

—Creo en ti. –Contesto ella entre sollozos.


«Ahora»

Las primeras gotas de lluvia cayendo sobre ella la hicieron reaccionar.

La pareja del parque se había ido y Shintaro abría la puerta de la base para dejar pasar a Haruka y Momo, y darle al fin la sorpresa al chico.

No podía, por más que deseara correr a los brazos de ambos chicos y decirles lo mucho que los amaba a ambos, especialmente a Haruka, no podía.

Empezó a llorar, no lo contuvo, aunque dudaba que bajo la lluvia sus lágrimas fueran notadas y si fuera así ¿a quién le importaría? Nadie sabía lo que había ocurrido y dudaba que Haruka lo recordara si quiera.

¿Por qué? ¿Por qué tuvo que recordarlo en ese momento? El miedo, el dolor, oh, cuanto le había dolido, el asco, la suciedad, pero especialmente, la tristeza…

¿Cuántas veces había considerado matarse después de lo sucedido? Pero nunca lo hizo, Enomoto Takane lo era todo menos débil, además de que en ese momento no podía rendirse, debía traer a Haruka de vuelta y estar al lado de Shintaro y el resto del Mekakushi porque lo había prometido, jamás los abandonaría, a ninguno.

Aun así, en ese momento fue tal vez la única vez que el miedo le ganó. No cruzo y obviamente no fue a la bienvenida. Se dio la vuelta de regreso a su casa donde debería inventarle alguna excusa a su abuela de por qué se encontraba como estaba, aunque conociéndola seguramente esta no le preguntaría por respetar su privacidad, como siempre.

Se alejó lo más que pudo de la base y una vez había encontrado un lugar para ocultarse de la lluvia, mando el mensaje.


Mensaje nuevo.

De: Ene.

"No puedo. Dile a Haruka que lo siento."

—Joder…

— ¿Sucede algo malo, Onii-chan? –preguntó Momo.

—No, pasen. –Shintaro se hizo a un lado dándole paso a Momo quien empujaba la silla de ruedas donde Haruka iba.

Al entrar a la base todas las luces estaban apagadas.

— ¿Eh? –El pelicastaño no podía ver nada- ¿Por qué esta tan oscuro aquí?

¡SORPRESA!

Haruka casi dio un brinco en la silla de ruedas, pero entonces notó el gran cartelón de "Bienvenido de vuelta" y una enorme sonrisa de ternura se dibujó en su rostro.

—Bienvenido de vuelta, Haruka… -Dijo amablemente Shintaro mientras colocaba una mano en el hombro de este.

—Oh, Shintaro, chicos, muchas gracias. –decía conmovido el más grande.

—No tienes nada que agradecer, Haruka-kun. –Habló la líder- eres nuestro amigo y parte del Mekakushi. Fuiste de gran ayuda, nosotros te agradecemos a ti.

—Tehehe… Eres muy amable, danchou. –Una vez había terminado de decir esas palabras, Haruka observó algo desesperado entre todos buscando a una persona en especial. Se volvió hacia Shintaro- ¿Y Takane?

—Eh…

—Es verdad ¿Dónde está ella? –preguntó ahora Momo.

—Creímos que vendría con ustedes. –contestó Kano.

—Sobre eso… -Interrumpió el pelinegro y se acercó a Haruka para que solo él lo escuchara.

— ¿Dónde está Takane…? –Volvió a preguntar el chico de cabellos descoloridos con cierta tristeza.

Shintaro solo suspiro.

—Lo siento, Haruka…


Siguiente capítulo: "Mi Príncipe Valiente"

Lo siento, te he decepcionado.

¿A qué te refieres?

Me he vuelto un cobarde…


Puedo sentir la mirada asesina de muchos ahora por este capitulo XDD

Espero les haya gustado y bien... tal vez me tarde un poco con el siguiente (aun debo de actualizar otro fanfic :s) por los estudios y bueno, ya saben el resto de la historia.

En fin, eso es todo. Muchas gracias por leer mi fanfic y hasta la próxima. Matta ne~

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Posdata: para Reira26, no creo que seas una criticona, gracias por los consejos y disculpa lo de la falta de tildes, es mi dislexia. (?

Atte: Mitsui Neko :3