Bien... estoy intentando pensar en alguna buena disculpa.
Pues en primer lugar, lo siento mucho por haber tardado tanto con la actualización de este fanfic, no era mi intención u.u El problema fue que un virus le entro a mi USB y este borró todo el contenido que había, incluyendo todos mis historias en word :c
Tuve que volver a reescribir el capitulo sin el mismo resultado, pero bueno, tenia que hacerlo. No iba a abandonar la historia por una estupidez y aquí esta.
Por cierto, por pura curiosidad quisiera saber que les ha parecido el final de Mekakucity Actors. A mi sinceramente me decepciono bastante, especialmente porque no hubo tanto KonoEne/HaruTaka como había esperado ;u;
En fin~ regresando al fanfic, espero que les guste!
Este capitulo va dedicado para una buena amiga con quien tengo un lindo e inolvidable pasado: Aki-chan (conocida aquí en fanfiction como BrokeenYouth), para que veas que aun no me he olvidado de ti~
Disclaimer: Kagerou Project/Mekakucity Actors no me pertenece. Todos los derechos de autor van para su creador Jin (Shizen no Teki-P)
Capítulo 4 – Mi Príncipe Valiente.
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—¡Seto!
El grito resonó en su cabeza y abrió lentamente los ojos, viendo con terror la horrible escena.
Una masacre, la mejor palabra para describir el lugar, con los cuerpos sin vida de sus amigos en el suelo, las paredes manchadas de sangre, el horrible monstruo de ojos amarillos que se acercaba a su dirección, tomándolo del cuello y alzándolo mientras le asfixiaba.
— ¡Seto! –volvió a gritar la peliblanca aterrorizada.
—Ma-Mary… -susurró con trabajo, seguido por un vomito de sangre que solo hizo gritar y llorar más la pobre chica por la impotencia.
Se estaba muriendo, pero no podía, si lo hacía Mary quedaría a la merced de Kuroha y quien sabe que actos tan atroces cometería contra ella. Mas sin importar lo mucho que se esforzara, el pelinegro era más fuerte. Casi sentía como su tráquea se iba quebrando por la fuerza que este ejercía en su cuello.
Seto observó con terror como Kuroha relamía sus labios y lentamente, su sonrisa se distorsionaba, al igual que su cuerpo, volviéndose un horrible monstruo, una clase de serpiente gigante que le seguía tomando del cuello con la cola.
— ¿Dónde está el chico valiente? –Preguntó con burla y una voz grave, mientras soltaba una carcajada psicópata.
Seto no pudo hacer más que gritar de terror, al mismo tiempo que la serpiente gigante abría su enorme mandíbula y finalmente lo devoraba vivo.
Todo se volvió oscuridad…
Se despertó agitado pero no se incorporó de golpe como cualquier persona que acabara de tener una pesadilla haría. Se quedó acostado, observando el blanco techo de su cuarto, hasta que luego de un rato decidió levantarse. Se llevó una mano al pecho para comprobar lo exaltados que estaban los latidos de su corazón y luego se llevó la misma mano a la cabeza para secar el sudor frío de su frente.
— ¡Buenos días, dormilón! –La puerta se abrió de golpe y por esta entró el siempre sonriente, Kano, su mejor amigo y casi hermano.
—Kano... ¿Qué haces aquí? –Preguntó Seto un tanto confundido por la presencia del otro chico.
—Esta es mi casa también. Puedo venir aquí las veces que yo quiera. –Contestó el rubio con un tono de voz seria.
—Oh, lo siento.
—Kukuku~ solo estoy jugando, amigo. Kido y yo nos enteramos que vendrías a dormir aquí y venimos a hacerte compañía en el desayuno.
—... –El de ojos amarillos se quedó viendo con algo de asombro a su amigo mientras se levantaba de la cama.
—Si no es problema, claro.
—No, claro que no. –El pelinegro sonrió acercándose donde el chico de ojos gatunos- Seria genial pasar un rato con ustedes, como en los viejos tiempos.
— ¡Como en los viejos tiempos! –Kano palmeó la espalda de su amigo y ambos salieron a encontrarse con Kido en la pequeña cocina que había en la base.
—Buenos días, danchou. –Saludó amablemente Seto a la chica.
—Hasta que al fin te levantas. Tuve que mandar a Kano a despertarte.
—Hehehe, lo siento. Pase mala noche. –dijo despreocupado, al momento que tomaba asiento en la misma mesa donde Kano se encontraba.
— ¿Mala noche? –Seto solo asintió- Seguro debe ser por el trabajo. Ya te dije que deberías renunciar a uno de los muchos que tienes. No es justo que solo tú pagues por nosotros.-decía el chico gatuno.
—Kano tiene razón, Seto. Ya es hora de que te tomes un descanso y nos dejes a nosotros a cargo de todos los pagos. –se incluyó Kido a la plática.
—Chicos, yo hago esto con gusto, ustedes no tienen que hacer nada. Pero si deciden buscar un trabajo por su cuenta no les detendré.
— ¿Quién dijo algo de trabajar? –Kano subió sus pies en la mesa y colocó ambas manos detrás de su cabeza- Existen muchas otras formas de conseguir dinero, como la estafa.
—No me sorprendería el que recurrieras a eso…
—Bueno basta de pláticas, es hora de desayunar. –Luego de haberle ordenado a Kano que bajara sus pies de la mesa, la peliverde sirvió dos platos de Hot Cakes a cada chico- espero les guste.
— ¡Oh sí! Los Hot Cakes de la danchou son los mejores. –El rubio no lo pensó dos veces y empezó a comer emocionado.
—Deliciosos como siempre, Kido-chan. –Sonrió ampliamente el moreno.
—Gracias. Hace tiempo que no comíamos juntos.
—Si… ojala Mary-chan estuviera aquí.
Al momento de susurrar el nombre de la peliblanca, los recuerdos del sueño -o más bien, pesadilla- que habla tenido esa misma mañana azotaron su mente, provocando que temblara al momento de tomar los cubiertos.
— ¿Seto, estas bien? –Cuestionó Kano con preocupación.
El de ropas verdes no contestaba. Estaba casi paralizado por el miedo al recordar, revivir aquella escena en su mente. Su amigo le seguía llamando pero él no reaccionó, sino hasta que los sonidos de un par de golpes lo hicieron saltar en su asiento del susto.
— ¿Q-Qué fue eso? –preguntó nervioso por aquellos golpes.
—Al parecer alguien vino. Iré a ver quién es. –contestó la danchou, y se levantó de su lugar en dirección a la puerta principal.
— ¿Te encuentras bien, hermano? Te ves muy nervioso. –El rubio se acercó a palmearle la espalda a su amigo para tranquilizarlo, como era costumbre.
—S-Si, es solo que...
—Ajá...
—He vuelto a tener... –Seto bajó su mirada con vergüenza- ...aquellas pesadillas.
—Oh... –Kano entendió en seguida el problema y decidió dejar el tema a un lado- está bien, no es nada de lo que tengas que avergonzarte.
Seto no contesto. Se quedó con la mirada baja sintiendo un gran coraje hacia su persona.
—Chicos, miren quien vino a visitarnos. –Habló de pronto Kido, llamando la atención de ambos adolescentes.
Entrando junto con ella al cuarto, llego Takane, quien sonrió un tanto tímida y saludó amablemente.
—Enomoto-san. –saludó primero, Seto, olvidando por un instante lo anterior.
—Hola, chicos. Lamento interrumpir su desayuno.
—No te preocupes, Takane-chan. –Dijo Kano con su clásica sonrisa y jaló una silla a su lado- ¡Ven! Haznos compañía.
—De saber que vendrías hubiera hecho más Hot Cakes. -Comentó Kido e igual la invitó a desayunar con ellos.
—Ah, n-no, chicos. No es necesario. Ya he desayunado, pero gracias. Solo vine a disculparme.
— ¿Disculparte? -Preguntó Seto.
—Sí, por no venir ayer a la bienvenida.
—Oh, no te preocupes. Shintaro nos explicó todo. -Kido sonrió, volviendo a la cocina a traerle un vaso de agua a la recién llegada. Takane le observó sin entender- Entendemos que te hayas quedado a cuidar a tu abuelita.
—Mi abuelita... -La de coletas entendió todo y se dio cuenta del enorme favor que Shintaro había hecho por ella. Cuando lo viera tendría que agradecerle por eso y todas la veces que la ha cubierto- Y-ya veo... Aun así, de verdad lo siento. Especialmente por Haruka. ¿Cómo estuvo en la fiesta?
—Al principio se notó un poco desanimado por tu ausencia, pero luego de mostrarle la mesa de comida se animó un poco.
De tan solo imaginarse aquella escena, la pelicastaña no pudo evitar reírse un poco, pero igual se sintió aliviada.
—Me alegra. –contestó ya más tranquila.
—Todo salió bien. –Habló de pronto Kano- Así que no tienes que preocuparte por nada, onee-chan.
El silencio se apoderó del lugar y de pronto todas las miradas se centraron en Kano, el cual se encontraba igual de sorprendido que el resto. ¿Había llamado a Takane "onee-chan"?
—E-eh... –La de coletas no sabía que contestar, puesto que nunca nadie le había llamado de esa manera.
—Ah... Yo, debo irme ¡lo-lo siento! –El rubio se levantó de su asiento, dejando su desayuno a medio comer y salió de la habitación.
— ¿Qué ha sido eso? –Preguntó Takane confundida.
Kido se acercó a la mayor y colocó su mano en el hombro de esta.
—Significa que ahora eres parte de la familia. -Le sonrió.
La ex virus no comento nada. Aún estaba extrañada por lo ocurrido, especialmente cuando Kano salió huyendo del lugar. Jamás le había visto tan nervioso.
—Bueno... –Seto habló en su intento de acabar con el incómodo silencio- creo que me comeré la parte de Kano, si no es problema. –arrastró el plato del otro chico a su lado y se dispuso a comerlo junto con su desayuno.
—En fin... –la peliverde se dirigió a la de coletas- ¿Nos haces compañía un rato?
—Ah, me gustaría pero tengo mucho que hacer hoy. -Se excusó. No es que no quisiera estar con los primeros miembros del Mekakushi, pero últimamente la fiebre y el cansancio se le hacían presentes y no soportaba estar fuera de casa- Otro día será.
—Ok, pero avísanos con tiempo.
Ambas chicas intercambiaron sonrisas cuando un grito destruyó el tranquilo momento.
— ¡No puede ser! –Exclamó Seto.
— ¿Q-Qué pasa? –Preguntó Kido algo espantada.
—Mary-chan olvido su almuerzo. ¡Debo llevárselo!
Seto tomó el obento de la peliblanca y salió corriendo de la base, dejando a unas confundidas Kido y Takane.
Ya había pasado casi medio año desde que Mary Kozakura había empezado a estudiar. Todo por decisión de Seto y Kido, quienes consideraron que la pequeña peliblanca debía dejar su trabajo en la florería para tener una niñez normal después de todo lo ocurrido en su pasado.
Para lograr aquello Seto tuvo que buscar otro trabajo para poder pagar la colegiatura. Aunque había ocasiones en que el pobre chico regresaba agotado o muy tarde a casa por los turnos dobles, todo el esfuerzo valía la pena. Por ella.
Normalmente Seto siempre acompañaba a Mary a clases, pero luego de la mala noche y el insomnio, se había quedado dormido, por lo cual, la pequeña de cabellos rizados tuvo que irse sola. Eso le sorprendió bastante, tal vez porque Mary siempre había sido la chica tímida y hasta algo miedosa que nunca salía de casa al menos que estuviera acompañado de él o de alguien que la hiciera sentir segura.
Ella había cambiado mucho. Se había vuelto más directa, hacia las cosas ella misma, mostraba ser una buena estudiante que entendía las cosas con facilidad e incluso se había vuelto más independiente y sociable con las personas nuevas que llegaban a su vida, una vez hubiese tomado confianza.
Mary ya no era la misma, a excepción tal vez de que seguía conservando ese gusto extraño por los mangas yaoi…
El pelinegro llego al colegio a la hora del receso. Casi se pegó contra la reja, buscando con la vista a la peliblanca. Al fin la encontró, sentada junto con otras chicas de su misma edad -bueno, de la edad que aparentaba- con las cuales reía y platicaba cordialmente. Posiblemente sus amigas. Aquellas chicas le compartían a Mary parte de su almuerzo ya que ella había olvidado el suyo y esta aceptaba con gusto el trato tan amable.
Seto sonrió conmovido, pero al mismo tiempo no pudo evitar sentir un cierto dolor en su pecho.
— ¿Qué estás haciendo? –Alguien le preguntó al mismo tiempo que se ponía enfrente de él, tapándole su visión- No sabía que fueras de los que espiaban chicas.
— ¡Hi-Hibiya-kun! ¡No es lo que crees!
Sí, el joven Hibiya estudiaba en el mismo colegio junto con Mary. Al parecer se habían enterado de eso apenas hace poco, en la fiesta de bienvenida para Haruka.
—Ajá… entonces ¿Qué haces aquí? –dijo el chico castaño, incrédulo por su respuesta.
—Mary olvido su almuerzo y vine a traérselo ¿podrías dárselo?
¿Tanto alboroto por un almuerzo? Hibiya arqueó una ceja. No entendía a los adolescentes, aunque él ya era uno en cierto modo.
— ¿No prefieres que la llame para dárselo tu mismo?
—Oh, no… no quiero molestarla. –sonrió apenado mientras se rascaba la nuca.
—No molestas. Iré a buscarla. Espera aquí.
—Está bien…
Claramente observó a Hibiya hiendo en dirección donde Mary y sus amigas. Le dijo algo y luego apunto hacia él. Ella sonrió ampliamente al verlo. Rápidamente corrió donde se encontraba y le saludó.
— ¡Seto-kun! -Exclamó con ternura- ¿Qué está haciendo aquí?
—E-es que dejaste tu almuerzo en la base y pues… decidí traértelo. –le mostró la pequeña cajita envuelta con una tela que traía consigo.
—Oh, no tenías por qué molestarte. –dijo ella conmovida como siempre por la caballerosidad del chico mayor.
—Pero si no es ninguna molestia. –Le dedicó una calmada sonrisa- Ahora ten. –Con algo de dificultad, Seto pasó su mano entre las rejas y le entregó a la menor su obento.
—Muchas gracias. –le contestó y ahora fue ella quien pasó una de sus pequeñas manos por la reja, para tomar la de Seto. Esa última acción sorprendió mucho al chico.
Desde lejos, observando dicha escena, estaban las compañeras de Mary que no paraban de cuchichiar sobre lo que veían. Seguramente preguntándose quién era el chico tan lindo que estaba con su amiga. Le preguntarían enseguida a Mary una vez que volviera.
Pero tanto ella como Seto no hicieron caso, estaban demasiado ocupados, mirándose el uno al otro, mientras se tomaban de las manos. Estuvieron así por un rato hasta que Hibiya -del cual se habían olvidado- se aclaró la voz.
—A-ah… -Al fin reaccionó- Lo siento, Mary. Ya tengo que irme o llegare tarde a mi trabajo. –Se disculpó el pelinegro, aun tomado de la mano de la menor.
—E-está bien… -contestó Mary con un leve sonrojo en sus mejillas- Nos vemos más tarde.
— ¡Claro! Y por favor… mucho cuidado cuando regreses a casa.
—Si tanto te preocupa yo puedo acompañarla. –Entró a la plática Hibiya.
—Por favor, si no es mucha molestia.
—No es problema, en serio.
—Gracias… en fin, me tengo que ir. Hasta luego.
— ¡Adiós, Seto-kun! ¡Nos vemos en la base!
—Sí, adiós.
El sonido de la bala hizo eco en su cabeza haciendo que despertara.
Divisó a lo lejos a alguien y en seguida lo reconoció. Se trataba de Kano. Estaba tirado en el piso y para el horror de Seto, este tenía un hoyo de bala en la frente.
De pronto, corriendo a lado de lo que ahora era el cadáver del pobre chico rubio, apareció Kido, llorando y abrazando con fuerzas el cadáver de su hermano, apegándolo contra su propio cuerpo, solo para ser balaceada por aquel monstruo de vestimentas y cabello negro.
Seto sabía muy bien lo que pasaría, esta era una pesadilla recurrente; luego de ser testigo de cómo sus amigos, sus hermanos, fueran asesinados, correría valientemente… no, más bien correría en vuelto en ira hacia Kuroha y este le mataría disparándole en la boca.
¿Qué esperaba? Era momento de seguir la pesadilla como siempre lo hacía, pero esta vez no fue así, en cambio Seto corrió siendo invadido por el miedo y fue en dirección donde Mary estaba, para tomarla y escapar junto con ella. -El problema es que uno no puede escapar de una pesadilla al menos que despierte y la única manera de hacerlo era muriendo en aquel sueño.-
El chico corrió lo más rápido que pudo, pero como obra del mismo demonio, Kuroha apareció detrás suyo, tomándolo de la quijada, obligándolo a abrir la boca y así introducir la punta de su arma en ella.
Justo antes de que el más alto pudiera oprimir el gatillo, Seto fue capaz de escuchar el grito de terror de Mary, seguido por observar la sonrisa sanguinaria del otro chico y al final, el sonido de la bala.
El pelinegro despertó exaltado, se había quedado dormido en su trabajo; como siempre no gritaba, el grito se ahogaba en su garganta y era mejor así, no deseaba preocupar a nadie.
En ese momento, un hombre mayor apareció y en seguida notó al chico.
—Seto-kun –Le habló el adulto acercándose - ¿Está todo bien? –Preguntó aquel hombre.
— ¡Ah, sí! Lo siento por haberme quedado dormido, jefe. Tuve una mala noche, no volverá a suceder.
— ¿Seguro que es solo eso? –El mayor notó en seguida lo pálido que su empleado estaba además de ojeroso- ¿Qué es lo que pasa, Seto-kun?
—N-no pasa nada, jefe. Todo está bien.
Por la forma en que el adulto le observaba, Seto se dio cuenta de que este no le creía.
—Sabes… últimamente te veo muy mal. Entiendo que no quieras decirme, pero no puedo dejarte trabajar en ese estado. Ve a tu casa y descansa.
— ¿Qué? No, aun no termino. Aun me faltan mover muchas cajas y…
—No importa, Seto-kun. No te descontare nada de tu pago, pero ve a casa.
—De acuerdo… -Contestó resignado.
El pelinegro se colocó la capucha verde y se retiró, no sin antes despedirse de su jefe y compañeros de trabajo, quienes les desearon se recuperara.
De camino de regreso a la base, Seto estaba bastante agotado. Se notaba en como arrastraba los pies al caminar y como sus parpados se iban cerrando por el cansancio.
Solo cerró los ojos por un momento, solo un momento y al abrirlos, observó con terror a alguien entre toda la gente que infestaba el lugar donde caminaba.
Era él, el monstruo que lo acosaba en sus pesadillas. Le veía y le sonreía, para luego formar una pistola con la mano, apuntando hacia su cabeza y leer de sus labios como pronunciaba la palabra "bang".
El miedo le consumió nuevamente, tal y como en sus sueños, en aquellas pesadillas que no le dejaban dormir.
Se giró con la intención de huir, temiendo que aquel pelinegro se acercara a él, pero al hacer aquel movimiento, chocó con otro de cabellos negros, que reconoció al instante y le sorprendió, pues esta persona no era de las que solían salir. En realidad, aquel chico pasó dos largos años de su vida encerrado en su habitación, temeroso del mundo exterior.
— ¿Shin…Shintaro-kun?
— ¿Seto? ¿Qué sucede? ¿Te encuentras bien?
—A-ah, sí, estoy bien. –Rió nervioso mientras se llevaba ambas manos detrás de la cabeza para verse normal- ¿Qué haces aquí? –Preguntó en su intento de cambiar el tema.
—Acabo de salir de clases y voy para mi casa… En serio ¿está todo bien? –Volvió a preguntar el del uniforme escolar, con la jersey roja encima.
—Sí, estoy bien… -Insistió con aquella respuesta.
Shintaro observó detenidamente al menor, notando en seguida que algo estaba mal.
En primer lugar, el aspecto físico había cambiado. No era un cambio notable, pero si se le veía de cerca uno era capaz de visualizar las grandes ojeras debajo de sus cansados ojos, debido a la falta de sueño, la tez pálida e incluso parecía estar más delgado.
El mayor por dos años miró al otro chico, su aspecto era parecido al suyo cuando sus tiempos de hikikomori y eso no estaba para nada bien.
No es que el aspecto de Shintaro haya cambiado mucho ahora, pero a comparación de antes, cuando tenía las piernas casi escuálidas por no salir a caminar y, aunque no engordaba, si había logrado subir de peso al solo comer pura comida chatarra y beber solamente su adictiva soda. Por mucho que su actitud hubiese cambiado, el ex-hikikomori se negaba a dejar de beber aquel veneno en lata (aunque ahora lo tomaba con moderación) e igual se negaba a ir a algún gimnasio, por suerte, con todas las carreras que hacía a su colegio al despertarse tarde, le habían ayudado a ejercitarse aunque fuera un poco. Las piernas escuálidas habían desaparecido.
Volviendo con Seto, él siempre había estado en forma. Desde pequeño era muy enérgico y ahora, ya grande, los distintos trabajos que tenía lo obligaban a ejercitarse. Por todas esas razones es que era más raro verlo en esas condiciones.
— ¿Has comido? –Preguntó Shintaro una vez había dejado de verle.
—Ah, si… desayune con Kano y Kido, pero… -bostezó- …salí deprisa de la base y no termine de comer.
—Ya veo. –Contestó el otro chico- Hay una cafetería aquí cerca ¿te gustaría acompañarme?
—N-no… estoy bien, Shintaro-kun. No te preocupes por mí.
—No me preocupo. Yo sé que tú, Kido y Kano pueden cuidarse solos. –Decía intentando no sonar grosero- pero insisto. No está bien que andes con el estómago vacío.
Seto llevó su mano a su panza, la cual sonó. Le ardía por el hambre.
—Está bien. –contestó convencido por la propuesta del mayor, al cual sonrió amablemente y ambos se retiraron a la susodicha cafetería.
Una vez ahí, Seto compró un simple onigiri, de aquellos que estaban empaquetados, mientras Shintaro como siempre tomaba su soda. Esta vez en una botella de cristal con un popote.
Ambos muchachos tomaron asiento en una de las mesas que había en la cafetería y empezaron a conversar.
—Bueno, ¿me dirás ahora sí que es lo que tienes? –Empezó Shintaro.
—Ya te dije que estoy bien.
—Mientes. –Dijo secamente el de la jersey roja- ¿Crees que puedes engañarme? Por favor, Seto. Yo decía exactamente lo mismo cuando la gente me preguntaba, pero en realidad estaba mal. Mentía para no preocupar a nadie.
Seto quedo estático ante las palabras de Shintaro. Él no era un idiota, no por nada tenía un IQ tan elevado. No había manera de que pudiera mentirle, debía contarle sobre aquel vergonzoso secreto, aquellas pesadillas, pero ¿podía confiar en Shintaro como confiaba con Kano? Su hermano, tal vez no de sangre pero un hermano para él.
—De acuerdo… -suspiró.
—Bien, cuéntame.
—Últimamente he tenido muchos problemas de insomnio debido a unas pesadillas.
— ¿Qué tipo de pesadillas?
Aquella preguntaba le mataba.
—Tiene que ver con respecto a Haruka-kun… bueno, a su otra personalidad.
— ¿Konoha? –Preguntó. Seto negó- ¿Kuroha…?
Solo escuchar aquel nombre, el nombre que Kano y él le habían puesto para diferenciarlo del albino poco expresivo e inocente. Solo escuchar ese apodo con que bautizaron a Konoha en pura broma, un escalofrió le recorría el cuerpo entero y casi podía sentir la mirada ambar observándole.
—Sí, él. –Contestó al fin después de quedarse callado por unos segundos- Las pesadillas empezaron para el tiempo en que Kano logro ayudar a Ene-chan a volver a su cuerpo. Luego, después de que Haruka-kun entrara en estado de coma, desaparecieron, pero estos últimos días las pesadillas regresaron y son cada vez peor.
—Tranquilízate. –Dijo al notar como las manos del menor temblaban mientras le contaba- ¿Qué es lo que pasa en tus pesadillas?
—Siempre es lo mismo. Él los mata a todos, dejando a mí de ultimo y a Mary viva para que sea testigo de cómo me… -llevó su mano a su cuello- Escuchó el grito de Mary, ella me pide ayuda, pero no puedo hacer nada al respecto. Tengo tanto miedo y no solo en el sueño, no quiero salir porque temo que de pronto aparezca detrás de mí e intenta asesinarme, no, más bien que me asesine como lo ha hecho una y otra y otra vez en mis pesadillas…
Shintaro mentiría si dijera que no llego a tener miedo en algún momento dado de su vida. Solo el salir al exterior era algo que le aterraba, pero cuando una persona que nos importa está en peligro, sale a la luz nuestro lado valiente y era eso precisamente lo que el pelinegro admiraba de Seto, su valentía... Eso solo hacía que se preocupara más al verle así.
—Está bien, Seto... No tienes que sentirte avergonzado.
—No lo entiendes, tú superaste eso y seguiste con tu vida, pero yo... Estoy varado con ese momento. –frunció levemente el ceño sintiendo una gran impotencia. Sintiéndose como una basura- No entiendo que pasa conmigo ¿cómo es que a los demás les fue tan fácil olvidarlo todo?
—No es que fuera tan fácil... –Contestó Shin por todos sus amigos- Créeme que no es fácil para ninguno olvidar los malos y horribles momentos que experimentamos durante nuestra vida. –En seguida la imagen de aquella chica en uniforme negro y bufanda roja llegó a su mente- pero tarde o temprano lo hacemos, especialmente si contamos con buena gente que nos ayude en el camino. –Miró al otro chico que yacía cabizbajo- solo necesitas admitir el problema por el que pasas.
— ¿Problema...? –el de capucha verde le miró sin entender.
—Sí, es obvio que esto te ha dejado un gran trauma, Seto. Eso es un problema, pero tiene solución, solo necesitas ayuda profesional...
—Espera... ¿Con ayuda profesional te refieres a un psicólogo o algo así?
—Uhm… sí.
—Me lo imaginaba... –sonrió con algo de tristeza- gracias por preocuparte, Shintaro-kun, pero no...
—Oye, esto es algo que pudo haberle pasado a cualquiera de nosotros, no hay razón para avergonzarse. Sé que podemos encontrar a alguien que te ayude, solo tienes que...
— ¡Dije que no! –Se levantó de la mesa mirando con cierta molestia al mayor- Lo siento, tengo que irme. Me esperan en la base... -desvió la mirada y se retiró.
—Por favor, que alguien me diga que yo no era así de obstinado y pesimista... –susurró Shintaro para sí mismo y terminó de beber su soda.
Seto caminaba con paso veloz en dirección a la base, intentando olvidar la incómoda plática que había tenido hace un momento. ¿Ayuda profesional? Por favor, él no necesitaba nada de eso. Si el resto -incluyendo a la tierna Mary- habían logrado superar aquel horrendo accidente ¿por qué él no podría? Solo necesitaba tiempo, sí, solo eso hacía falta...
Quería creer en esa idea pero en realidad no era capaz de confiar ni en sus pensamientos, su mente le jugaba esas horribles bromas y sentía que en cualquier momento perdería la cordura.
No... Es así como piensa una persona que necesita ayuda profesional, él no la necesitaba.
Cerró los ojos, inhaló y exhaló. Una vez tranquilo caminó con paso normal el poco tramo que le quedaba para llegar a la base. Conforme se iba acercando a dicho lugar, una sonrisa se le dibujaba en sus labios. Estaba emocionado de ver a Mary, tal vez la única persona que le mantenía sereno en días tan desastrosos como ese.
Pero para su sorpresa, al momento que abrió la puerta de la base, notó en seguida que ella no estaba.
— ¿Y Mary? –preguntó a las únicas personas que estaban ahí: Kido, Kano y Momo de invitada.
—Oye, la gente amable primero saluda y luego hace preguntas. –Le regañó Kano de juego, mientras le regalaba su clásica sonrisa gatuna.
—Ah, lo siento. Es que se me hizo raro no verla aquí. –contestó un tanto apenado.
—Seguro no ha salido de clases. No te preocupes. –dijo Kido mientras repartía las cartas. Ella y los otros dos miembros del Dan jugaban una amistosa partida de póker.
—Bueno... Al menos puedo estar tranquilo sabiendo que vendrá con Hibiya. –tomó asiento con el resto.
En seguida, después de decir eso, los demás empezaron a intercambiar miradas. Seto se dio cuenta de ello y preguntó:
— ¿Qué pasa?
—Ah... –Momo empezó a hablar- es que de camino aquí me encontré con Hibiya y él estaba solo...
Los ojos del pelinegro se abrieron como platos.
— ¡¿Cómo?! ¡¿Estas segura?! –le cuestionaba a la rubia al momento que se ponía de pie.
—S-sí, de hecho me acompañó por un rato y después me dijo que luego me alcanzaba aquí, que solo iría a cambiarse el uniforme y vendría.
El corazón de Seto palpitaba rápidamente por los nervios y la preocupación. Miró la hora en su móvil. 5:45 ¡Se supone que Mary salía de clases a las 4:15!
—Dios, no puede ser... ¡¿Y si le ha pasado algo malo?!
—Calma, Seto. Respira. –Se le acercó la danchou en su intento de tranquilizarlo- Ella debe estar bien. Tal vez solo se retrasó.
— ¡¿Más de una hora?! -exclamó con ¿enojo?
—Hey, hermano. Tranquilízate. Si tanto te preocupa podemos salir a buscarla.
Al momento de escuchar las palabras de Kano, Seto no lo pensó dos veces y salió por la puerta de la base en busca de la pequeña Mary.
"¿Dónde puede estar?"
Se preguntaba a sí mismo mientras corría por toda la ciudad buscando a la hija de medusa por todas partes.
Había mucha gente, estas le empujaban y lo engentaban, a tal grado que una vez más la mente de Seto empezó a jugar con él.
Kuroha, observándole desde lejos mientras reía burlonamente ante la fracasada búsqueda del otro chico.
Seto le miro furioso, pero aun temblaba abatido por el miedo que aquella figura le provocaba. Se odio a si mismo por eso.
— ¡¿Dónde está?! ¡¿Qué le hiciste?! -le interrogó a la ilusión de Kuroha como si esta fuera real y pudiese responderle.
La imagen del monstruo de ojos amarillos desapareció. Seto se dio cuenta de que estuvo hablando solo y se sintió como un idiota. Debía concentrarse en encontrar a Mary.
A pesar de ya no verlo, el pobre chico seguía escuchando la risa enfermiza de Kuroha resonar en su cabeza junto con los sollozos y gritos de la inocente Mary. ¿Dónde carajos estaba ella? Pensó lo peor.
—No, no, no. -decía mientras corría y un par de lágrimas se le escapaban.
De pronto recordó su niñez. Se vio a él mismo huyendo de la ciudad al no poder silenciar las voces que habían en su cabeza, voces de la gente que había a su alrededor, específicamente sus pensamientos.
En aquellos tiempos, incapaz de controlar su habilidad, Seto escuchaba los pensamientos de la gente involuntariamente. Era horrible, especialmente si se encontraba perdido en el centro de la ciudad como en esa ocasión.
Las personas tenían pensamientos tan horribles. El pequeño Seto se preguntaba el por qué había gente tan mala en este mundo.
Buscando un refugio de aquel infierno, terminó saliendo de la ciudad hasta un bosque. Su recuerdo se cortó ahí y cuando volvió a su realidad se dio cuenta de que se encontraba ahí justo ahora, en el bosque. No era un bosque cualquiera. Cuando niño se había perdido en este y buscó ayuda en una pequeña casa abandonada que había cerca. En esa casa vivía una solitaria chica de nombre Mary.
¿Dónde se encontraba ella?
Se dejó desplomar en el suelo cayendo de rodillas, cuando de pronto escuchó una risita.
Alzó su mirada y observó con gran asombro a la peliblanca acariciando a un venado al mismo tiempo que le ofrecía algunas ramas y nueces para que este comiera.
—¡Mary! –exclamó a todo pulmón llamando la atención de la chica.
— ¿Seto?
—¡Mary-chan! –Corrió en dirección a ella y la abrazó con fuerza, alzándola del piso- ¡Gracias a dios estas bien! –Lágrimas de alegría y alivio caían por sus mejillas- ¿dónde habías estado?
-A-ah, yo... –Mary estaba rojísima, el cariñoso y repentino abrazo de Seto le había dejado así y con trabajo podía formular alguna palabra por los nervios- me iba a ir con Hibiya-kun a la base, p-pero al final le dije que iría a otra parte y luego volvería sola.
— ¿Por qué hiciste eso?
—E-es que... Recordé cuando tú y yo solíamos venir mucho aquí antes, además... –bajó la mirada- mi mamá está aquí.
Ciertamente, la tumba de la madre de Mary, Shion, yacía enterrada en el bosque, cerca de la pequeña cabaña donde vivieron alguna vez.
—Mary... –el chico pasó sus dedos por las mejillas de ella, secando las lágrimas que caían por estas- tonta... -susurró volviendo a abrazarla- me hubieras dicho y te acompañaba. No tienes idea de lo preocupado que estaba por ti.
— ¿Preocupado... por mí? –Mary abrió sus enormes y llamativos ojos rosas, los cuales estaban algo hinchados por haber llorado.
—Sí. Creí que algo malo te había pasado y me altere demasiado.
— ¿Pero desde cuando te preocupas tanto por mí? ¿Y alterarte? Tú no eres así... –El mayor bajó la mirada- ¿Está todo bien, Seto-kun?
—No. –se llevó la mano al rostro sintiéndose consumido por la vergüenza- debo ser sincero contigo.
— ¿Qué ocurre? –preguntó la peliblanca. Ahora era ella quien estaba preocupada.
—Lo siento... –El pobre chico desvió la mirada- te he decepcionado.
— ¿A qué te refieres? -Le miró confusa.
—Me he vuelto un cobarde... –concluyó.
Esa última confesión de parte de Seto solo logró confundir más a la menor quien le miraba sin entender.
— ¿Pero de que hablas? –Se acercó a este para que le viera- Tú no eres un cobarde para mí y jamás lo serás.
—No entiendes...
— ¡S-Si entiendo! –Exclamó repentinamente, sorprendiendo bastante al chico- Siempre, desde que te conocí, has sido fuerte. Fuerte por tus amigos, por tu familia que son Kano-kun y-y Kido-chan. –Hablaba con algo de dificultad- Dijiste que siempre los protegerías y eso me pareció tan genial. –Seto deseaba decir algo pero las palabras no salían de su boca- El día que decidiste hacerme parte de tu familia fue el día más feliz de mi vida porque supe que no estaría sola nunca más. –Sonrió con ternura- Me dije a mi misma que sería tan fuerte y valiente como ese chico.
—Pero ese chico fuerte y valiente ya no existe. –interrumpió el mayor algo pesimista.
—Claro que aún existe. So-solo está dormido.
Aquella declaración hizo que el moreno sonriera enternecido por las dulces palabras de la chica. De verdad era un encanto.
—Eres muy linda al querer animarme.
—Aún no he terminado. –Apretó sus pequeños puños con fuerzas, preparándose para decir lo último- Tú eres y siempre serás mi príncipe valiente, Seto-kun. –El mencionado abrió sus ojos con asombro- Eres mi caballero que me salvó de la soledad, que siempre me ha protegido y-y que me enseño a ser independiente, a valerme por mi misma.
—Mary...
—Ahora debo devolverte el favor. Es mi turno de protegerte porque yo... –cerró los ojos- ¡Y-yo te quiero, Seto-kun!
Quedo anonado. Esas palabras, esa tierna e inocente confesión le habían tomado por sorpresa. Estuvo callado por un momento sin saber que contestar o decir exactamente, pero de inmediato un cálido sentimiento le invadió y se lanzó con los brazos abiertos hacia la pequeña peliblanca.
—También te quiero, Mary-chan... -le besó en la frente, acariciando sus rizados cabellos- no tienes idea de cuánto.
—Se...Seto-kun. –Un rubor intenso cubrió todo el rostro de la hija de medusa. Apenada se abrazó con más fuerza del chico, hundiendo su rostro en el pecho de este.
Así estuvieron los dos por un rato. Habiendo confesado sus sentimientos, abrazándose con gran cariño y ternura.
— ¡Chicos!
Tanto Seto como Mary alzaron la mirada y observaron a lo lejos a la Danchou, llegando con Kano, Momo y Hibiya hasta donde ellos estaban.
—Hermano sí que eres veloz. Cuando saliste corriendo de la base no logramos alcanzarte y te perdimos de vista. –decía Kano respirando un tanto agitado después de correr tanto.
— ¿Cómo nos encontraron? –preguntó el chico de verde, ya no abrazando de Mary, pero tomándole de las manos.
—Te conocemos bien. –Dijo Kido- sabíamos que a ti y a Mary les gustaba venir al bosque, así que deducimos que aquí les encontraríamos.
—Pues dedujeron bien. –sonrió levemente, mientras se levantaba del césped y ayudaba a la menor a pararse igual.
—Seto... -habló ahora Hibiya- Discúlpame. No debí dejar que Mary se fuera sola.
—No tienes por qué disculparte, Hibiya-kun. Nada de esto ha sido tu culpa. Además... –Seto volteo a ver a la chica a su lado- creo que es tiempo de dejar que Mary-chan haga las cosas sola. –le acarició su cabeza.
— ¿En serio? –preguntó la danchou con sorpresa.
—Sí. Ella ya es una chica grande, ya puede valerse sola.
—Pero eso no quiere decir que no necesite de tu ayuda de vez en cuando, Seto-kun. –le abrazó cariñosamente.
—Cuando lo necesites, pequeña… -¿Ayuda? Entonces los recordó- Por cierto, Momo-chan. –La mencionada le miró- ¿Podrías decirle a tu hermano que tomare la oferta que él me ofreció? Por favor.
—Oh, claro… -contestó un tanto curiosa por saber de qué "oferta" se refería Seto.
Ser valiente a veces también significa saber aceptar cuando uno tiene un problema y ser fuerte es también saber dejar el orgullo a un lado para aceptar la ayuda de los demás
—Bueno, bueno. Ya que todo está arreglado ¿podemos regresar a casa? –preguntó Kano.
—Supongo que sí.
La ayuda profesional que Shintaro había dicho, resulto ser una psicóloga y consejera del colegio donde el azabache estudiaba. Aquella mujer anteriormente había atendido a Shintaro con su problema de tendencia suicida y con Takane por sus episodios de depresión por lo ocurrido con Haruka. Al enterarse de eso, Seto ya no se sintió tan avergonzado y aceptó las citas con dicha psicóloga.
Ya habiendo pasado una semana y el "príncipe rana", como solía decirle cariñosamente Mary, parecía estar un poco mejor.
— ¿Y Mary? -Preguntó al no ver a la chica.
— ¿Es que solo piensas en ella? De una vez cásense. –decía burlonamente Kano. Seto ruborizó.
—Se quedó dormida esperándote a que volvieras del trabajo. –Dijo Kido quien preparaba la cena- La hemos llevado a tu habitación. Espero no sea problema.
—No, claro que no. –sonrió y fue directo a ver a la peliblanca.
Tal como Kido dijo, la pequeña Mary dormida pacíficamente en la cama del chico. Este se acercó a ella, sentándose en la cama para luego acariciar sus cabellos blancos.
Había sido un día bastante cansado en el trabajo. Seto se acostó a lado de ella y no tardo nada en quedar dormido.
Aquella noche, después de muchas, Seto logró dormir en paz, sin ninguna pesadilla.
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Siguiente Capitulo: "Dulces Mentiras"
— ¿Qué quieres que te diga?
—La verdad.
— ¡Ja! No puedes exigir la verdad al mentiroso… no cuando no eres sincera contigo misma.
En esta ocasión especial y en festejo de que el fanfic a llegado a 32 seguidores y 22 favs (con solo 3 capítulos publicados) decidí responder algunos reviews:
Ib Tears: Kagerou Project nos haces llorar a todos uwu me alegra que la historia te este gustando y siento mucho el retraso. También gracias por decir que me amas (? -en realidad a mi me gusta el yuri(?- Ya habrá mas para fangirlearse en los siguientes capítulos -w- espero ver más reviews lindos tuyos~ (Por cierto, he leído algunos fanfics tuyos y me han encantado *u*).
AliceBRabbit: Empiezo a creer que a muchos les gusto la escena de Kuroha y Takane XDD aunque si las escenas"subidas de tono" son tus favoritas, te pido que esperes futuros capítulos ya que tomando en cuenta que Takane sufrió bastante (Fue una violación, de la persona que ama pero no deja de ser una violación.) no es una escena "linda" en realidad. Habrá escenas románticas de cada pareja y eso incluye a Haruka y Takane, pero hay que ser paciente. (aunque si me tardo demasiado con la actualización tienes todo el derecho a odiarme (?))
Reira26: No sé por qué, pero de todos los que siguen este fanfic eres a quien mas intento complacer (? bueno, pues en primer lugar me alegra que este capitulo te haya parecido bueno (sufrí mucho escribiéndolo, especialmente por la pobre Takane :c). En realidad no soy dislexica XDD pero si tengo muchos problemas con las tildes y aunque tu propuesta se me hace muy tentadora, no creo poder aceptarla por el poco tiempo que tengo para escribir y pues no creo poder luego mandártelo. Seria todo un relajo y no quiero molestarte con eso, aunque muchas gracias, de verdad, se aprecia mucho :'3 y también gracias por tus reviews, espero que tu vista no se dañe, la mía ya esta mas que jodida por leer cientos de fanfics por el celular y ademas con las luces apagadas XD espero leer otro review tuyo para saber tu opinión respecto a este capitulo!~
Hitomi Fubukii: Oh vaya, lamento mucho que hayas tenido un mal día y perdón si mi fanfic te hizo sentir peor TTuTT pero este fanfics es de drama con algo de romance así que la escenas felices son pocas. Muchas gracias por tus lindas palabras, me esfuerzo por que este fanfic quede perfecto y sea del gusto de todos los fans de Kagerou Project. Como habrás leído, si, este capitulo fue dedico al SetoMary y el próximo que viene es KanoKido así que... ¡emocionate! XDD disculpa la tardanza y si, los estudios son horribles (especialmente la carrera) pero esta vez intentare no atrasarme tanto con la actualización. Gracias por tu paciencia nwn
Alicexandy: Santo cielos! Perdón por dejarte "picada" con la actualización tanto tiempo ;u; con respecto a Haruka, bueno, pues si te das cuenta en el primer capitulo, él esta recordando poco a poco todo lo que paso cuando fue Konoha/Kuroha y en cierto modo a recordado lo que le hizo a Takane siendo Kuroha. Su deseo de verla es porque quiere disculparse con ella y arreglar todo el asunto. Ya en los próximos capítulos se sabrá más de ellos :3
Alice D.K.W: ¡Oh, una fan! Jejeje gracias por leer mi historia y por tus lindas palabras. Siéndote sincera (y espero no lo tomes a mal) no soy fan del ShinAya :c no odio la pareja pero simplemente no me gusta u.u pero aun así, pienso incluir un poco de esta pareja, aunque sera difícil tomando en cuenta de que Ayano esta muerta, pero puedo incluirla en los recuerdos de Shintaro nwn espero que sabiendo eso aun estés interesada en seguir leyendo mi historia ;u;
: Kuroha es un maldito sin duda, pero debo confesar que es de mis personajes favoritos owo respecto a que si esta historia es HaruTaka y no ShinTaka, no puedo decirte XDD si lo hago te estaré "spoliando" toda la historia y le quitare mucho interés, pero puedes estar segura de que habrá HaruTaka en la historia (no por nada es mi OTP) así que tranquila nwn Muchas gracias por tu review y por leer mi fanfic~
(Debido a la falta de tiempo dejo esto hasta aquí, pero cualquier duda pueden decirme y les contestare con gusto en el siguiente capitulo :3)
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Pues eso es todo por hoy, espero que les haya gustado el capitulo y haré todo lo posible para no retrasarme con la siguiente actualización. Por el momento debo volver a mi vida de esclava con los estudios :'3
Muchas gracias a todos los que leen mis fanfics, a los que dejan reviews y bienvenidos sean los nuevos seguidores nwn)/
Cuídense mucho y hasta la próxima. Bye-bye~
Atte: Mitsui Neko
