Hola, queridos seguidores!~
Pues en primer lugar, si me he tardado mucho con la actualización, me disculpo u.u Ando ocupada con la escuela y para colmo estoy enferma e_e pero bueno, eso no tiene importancia en este momento uwu
Muchas gracias como siempre por sus lindos reviews, gente hermosa. Los contestare al final como ya es costumbre :DD
Este capitulo (a comparación de los dos últimos) me salio bastante largo y créanme, el que sigue después de este sera mucho más largo owo por cierto, que normalmente actualizo este fanfic junto con otro de Vocaloid (LenxMiku), pero por ustedes, le dedique más tiempo a esta historia ewe Es la unica vez e3e
Como había dicho anteriormente, el ShinTaka es mi ship culposa, pero el KonoEne/HaruTaka es mi OTP, así que no se preocupen por quien se queda con quien en esta historia. Solo lean y disfruten nwn
La verdad no planeaba dedicar este capitulo a nadie, pero lo haré igual :I Esta capi va para mi querida prima, Monica (MinnieKim). Se que shippeas el ShinTaka, así que espero que esto sea de tu gusto~ ;3
Disclaimer: Kagerou Project/Mekakucity Actors no me pertenece. Todos los derechos de autor van para su creador Jin (Shizen no Teki-P)
Capítulo 6 – "Sentimientos Encontrados"
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—Por favor, hijo… abre la puerta.
— ¡Déjame solo, mamá!
La mujer calló por un momento. Llevaba ya más de una hora insistiéndole a su hijo para que le dejara entrar, pero era más que obvio que él no sedería. Resignada, pero sin rendirse, decidió hablar a través de la puerta.
—Escucha… yo sé lo que se siente perder a alguien que amas… -su hijo no contestaba- la vida puede ser muy cruel y a veces nos arrebata de nuestro lado a las personas que más queremos, pero hay algo que debes saber… -se escuchó un pequeño murmullo al otro lado de la puerta- cuando un ser querido muere solo lo hace físicamente, su amor sigue viviendo y vuelve hasta nosotros, solo que… no de la manera que nos esperamos…
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"Tiene un correo nuevo"
— ¡Un gusto! –El virus azul se presentó amablemente una vez todos sus datos se habían cargado por completo en la pantalla.
—E-esto… ¿Qué rayos eres tú? –Le cuestionó el chico de cabellos azabaches.
—Sobre eso… en realidad no se mucho acerca de mi misma. –Contestó sin perder la sonrisa- ¡A partir de hoy, por favor cuida de mí, amo!
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El joven se despertó de pronto. Giró su mirada hacia un lado para apagar la alarma de su móvil. Se acomodó en su cama sin ánimos de querer levantarse. Su habitación siempre había sido como un refugio para él, un santuario, un lugar donde podía sentirse seguro, pero ahora aquel sitio era invadido por un gran silencio. Por mucho tiempo añoró ese silencio, entonces ¿por qué ahora deseaba tanto escuchar aquella molesta voz…?
— ¡Onii-chan, apresúrate! –Le replicó Momo a su hermano mientras iba caminando con paso veloz.
—Sí, ya voy. No tienes que gritar. –apresuró su caminar hasta alcanzar a la rubia y en cuestión de un rato llegaron a su destino.
— ¡Takane-chan! –exclamó la ex-idol, casi lanzándose a abrazar a la chica en cama.
—Hola, Momo-chan. –la chica de coletas correspondió el abrazó de su amiga y luego dirigió su mirada al pelinegro que entró de ultimo a su habitación- Hola, "Hikineet"…
—Uhm… -Shintaro frunció el entrecejo y le lanzó una mala mirada a la dueña del cuarto- me gustaba más cuando me llamabas "amo".
—Onii-chan, no seas pervertido. –dijo Momo antes de darle un pequeño golpe en la cabeza.
— ¿Qué? No he dicho nada malo. –se quejó el pelinegro sin entender el motivo del golpe.
Momo siguió mirando a su hermano de manera amenazante y luego cambió su expresión por una sonrisa al momento de dirigirse a la otra chica.
— ¿Necesitas algo, Takane-chan?
—Pues… necesito cambiar el agua para los pañuelos de mi cabeza, pero yo puedo ha…
— ¡Yo me encargo! –musitó la rubia, llevándose el traste con agua y los pañuelos húmedos que habían al lado de la cama de Takane.
Hubo un silencio incomodo cuando Momo salió de la habitación, dejando a solas a ambos adolescentes.
— ¿Y ya estas mejor? –Shintaro rompió el hielo con esa pregunta.
—Me siento mucho mejor. Gracias por preguntar. –respondió la chica, seguido de una sonrisa amigable a su invitado.
—Me alegro… -contestó el de cabellos azabaches correspondiendo el gesto- porque te ves horrible…
Takane perdió la sonrisa e hizo una mala mueca.
—Pues tú siempre te ves horrible, enfermo o no.
—Tienes suerte de estar en cama o…
— ¿O qué? –La chica de coletas sonrió retadoramente- ¿me golpearas? Solo atrévete a hacerlo y antes de que me pongas un dedo encima ya te habré dado un golpe en la cara, desprendiendo tu quijada... –Shintaro tragó saliva nervioso y se puso más nervioso aun cuando Takane le acercó a ella, tomándole de su remera- solo atrévete… go-shu-jin.
El momento se vio interrumpido por la presencia de Momo, la cual, al ver todo la escena, rápidamente dedujo lo que estaba sucediendo.
— ¿Otra vez molestando a Takane-chan?
—No dije nada que no fuera cierto.
Antes de que Takane pudiera propinarle un puñetazo a Shintaro, fue Momo quien le lanzo el traste con agua, golpeando al azabache en la cara y de paso mojándolo.
— ¡Compórtate, Onii-chan! Estas en una casa ajena y Takane-chan está enferma, así que se más educado.
—Pudiste haberme dicho eso sin lanzarme ese traste ¡en la cara!
La voluptuosa rubia se encogió de hombros con una sonrisa y se retiró nuevamente a traerle un traste con agua para Takane.
—Ten. –la de coletas le ofreció un pañuelo para que se secara la cara.
—Oh, gracias… -mientras Shintaro se secaba el rostro, no pudo evitar mirar a Takane. La chica, que miraba hacia afuera de la ventana, parecía estar triste y deprimida, pero ¿por qué? Era cierto que ella era una gruñona y aunque no lo admitiera, también era una tsundere, pero del resto, ella siempre había sido una chica alegre y animosa, incluso después de dejar de ser Ene. Soltó un suspiro- ¿Has hablado con Haruka?
La expresión de la chica cambió repentinamente. El ex hikikomori notó como su labio inferior temblaba y sus ojos parecían cristalizarse.
—No. –contestó la mayor secamente.
— ¿Está todo bien entres ustedes? Aun no me has dicho porque no fuiste a la bienvenida…
— ¡Ya pasaron días desde eso! –Exclamó con molestia- ¡Deja de fastidiarme! –La tristeza que sintió hace un momento se volvió pura ira- Siempre me interrogas con lo mismo. ¿Por qué te interesa tanto? ¿Por qué quieres saber, Shintaro? ¿Por qué?
— ¡Porque me preocupas! –Un segundo silencio incomodo se apodero del lugar- di-digo… me preocupan… Haruka y tú. –La chica de coletas desvió su mirada cuando sintió un par de lágrimas descender por sus mejillas- solo quiero que todo esté bien entre ustedes…
—Gracias, Shintaro… -contestó Takane con voz entrecortada- pero esto no es de tu incumbencia…
Por alguna razón, que el pelinegro no lograba entender, aquellas últimas palabras lo lastimaron. ¿Qué había pasado con la Takane que solía pasar tiempo con él? La que le contaba todos sus males y tristezas, aquella chica con la que… oh, era eso.
—Entiendo… lo siento, Ene… ¡digo! Takane.
—Perdón por la tardanza. –Entró Momo a la habitación con un nuevo traste de agua, pero se detuvo en seco al mirar la extraña escena- ¿Qué pasa aquí? –Vio a la chica en cama llorando- ¿Qué hiciste ahora, hermano?
— ¡Na-nada, lo juro! –o bien, tal vez si había hecho algo. Después de todo, aquellas lágrimas se debían a su culpa- Acabo de recordar que debo hacer una tarea para mañana. Debo irme, lo siento chicas. Momo, nos vemos en la casa. Takane… -la mencionada se giró a verle- espero te recuperes pronto…
— ¿Onii-chan…?
Shintaro salió lo más rápido que pudo de aquella casa y una vez fuera, empezó a caminar sin rumbo. Había mucho que pensar, muchas cosas que aclarar, empezando por estos nuevos "sentimientos".
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«Hace 4 meses atrás»
Todo había pasado muy rápido.
El plan para derrotar a Kuroha había sido un éxito, pero para lograr aquello, la vida de un integrante del Dan estaba en riesgo.
Takane corrió a gran velocidad hacia el cuerpo del chico que estaba en el suelo. Ante sus ojos y el resto del Mekakushi, Haruka había vuelto.
Su cabello, hace un momento negro se había vuelto café, bueno al menos eso parecía, este era de un castaño descolorado ahora y la marca debajo de su ojo derecho ya no era ni magenta, ni amarillo, ahora negro, como cuando la luz de un computador se apagara al momento de dejar de funcionar.
La ex virus tomó al muchacho inconsciente en sus brazos, estrechándolo con fuerza contra su cuerpo. No parecía tener ninguna lesión, pero algo andaba mal. No respiraba.
Kenjirou, quien ya no estaba más posesionado por la serpiente, notó el problema y corrió en dirección donde Takane. No perdería a sus alumnos nuevamente. Takane y Haruka eran como unos hijos para él, y luego del todo el mal que les había causado, ahora debía hacer algo para salvarlos.
Colocó su oreja contra el pecho de Haruka. Su corazón latía, pero no tardaría en que dejara de hacerlo si el joven no respiraba. No había nada que pudieran hacer, excepto tal vez llevarlo lo más rápido posible a un hospital. El hombre de anteojos no lo pensó dos veces y cargó el cuerpo del joven en dirección al hospital más cercano.
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Ahí estaba, todo el Mekakushi, en la sala de hospital, en espera de una buena noticia sobre el estado de Haruka. La más preocupada de todos era obviamente Takane, la cual era consolada por Momo y Kido.
No tardó mucho en que el doctor apareciera. Todos se levantaron de sus asientos, pero fue Kenjirou quien se acercó al hombre de bata blanca, nervioso por lo que este estaba a punto de decirle.
— ¿Y bien? ¿Qué paso? –le cuestionaba Shintaro a su maestro.
—Lograron salvar a Haruka… -todos soltaron un suspiro de alivio- pero hubo unas complicaciones…
— ¿Q-Que complicaciones? –se atrevió a preguntar Takane con los nervios a flor de piel.
—Quedo en estado de coma.
Se contuvo el aire en aquel estrecho pasillo de paredes blancas y todas las miradas se centraron en la joven de coletas, notando como su expresión nerviosa cambiaba a una de desolación. Inmediatamente cayó de rodillas.
El estado de coma no era peor que la muerte, pero tampoco era mejor, especialmente porque en la mayoría de estos casos, algunos pacientes nunca despertaban y ese era el temor mas gran de Takane y el resto del Dan.
—Si desean, pueden pasar a verlo. –habló de pronto el doctor, sintiendo una gran empatía por los jóvenes.
Kido y Momo se acercaron donde la desconsolada chica, y la ayudaron a levantarse del suelo, en dirección a ver a Haruka.
Ya en la habitación, encontraron al chico de cabellos descolorados, acostado, con los ojos cerrados, profundamente dormido. De no ser por el movimiento de su pecho al respirar y los ritmos cardiacos que se mostraban a través de las maquinas en que Haruka estaba conectado, uno podía asegurar que el joven Kokonose estaba muerto.
Ya junto a la camilla, Takane pasó sus manos por las mejillas de Haruka, deseando ver su inocente y tierna sonrisa otra vez. Un par de lágrimas escaparon, cayendo en el rostro del inconsciente chico. No pudo más. Al final terminó llorando encima de este. No sollozaba con fuerza como las mujeres desconsoladas hacían casi siempre, en cambio solo acomodó su cabeza en el pecho de este, sintiendo sus latidos y mirándole con ternura.
Las semanas pasaron y Haruka seguía en el hospital. Los padres de este tenían bastante dinero para pagar su estadía en una habitación privada y que estuviera bien atendido. Nadie, a excepción de los doctores, enfermeras y amistades del chico podían entrar a dicha habitación. Esa era la condición de los padres del joven Kokonose y con la gran suma de dinero que entregaron, nadie en el hospital se negó.
A pesar de que todo iba a contracorriente, los integrantes del Mekakushi intentaban mantenerse positivos. La esperanza es lo último que se pierde. Querían pensar que en unos cuantos días Haruka despertaría y todo volvería estar bien, pero no fue así.
Pasó un mes y en todo ese tiempo, quien iba a visitar a Haruka constantemente era Takane. La chica de coletas le hacía de enfermera, cuidando de su compañero de clases, de que siempre estuviera bien, suplicando que el chico abriera los ojos. Incluso había días en que pasaba la noche con él. Era una escena conmovedora y triste, entrar a la habitación de Haruka y encontrar a Takane durmiendo al lado de este, abrazándolo, sin deseos de dejarlo ir, no aun.
Las malas noticias siguieron. Los signos vitales de Haruka estaban descendiendo. Solo sería cuestión de tiempo para que el sufrimiento del chico acabara. Citando las palabras del doctor, hombres cuyo oficio les impide demostrar al 100% sus emociones, intentando mantenerse en un perfil neutro, "Es mejor prepararse para lo peor."
La noticia fue recibida por los padres de Haruka y Kenjirou, el cual rápidamente se la pasó a Shintaro y este último al Dan.
Un silencio incómodo y fúnebre se apodero de la base del Mekakushi ese día. Era penoso el escucharlo, era difícil creerlo, pero sobre todo, era triste aceptarlo. La esperanza al final había muerto y se llevaba al sonriente Haruka Kokonose consigo. Injusto.
—Entonces, él… -Mary intentó romper el silencio, pero en realidad no estaba muy segura de que decir.
—Sí. –contestó Shintaro secamente. El pelinegro siempre había sido serio, pero desde que recibió la noticia de su sensei, se encontraba más reservado que nunca, pero sobre todo molesto.
— ¿Y-y Takane-chan ya lo sabe? –preguntó Momo.
—No… -contestó nuevamente el de cabellos azabaches, seguido de un largo suspiro.
Los integrantes se vieron mutuamente. ¿Cómo se lo tomaría ella? Solo pensar en ello preocupaba a todos, pero especialmente a Shintaro, el cual sentía que se desmoronaría en cualquier momento.
—Alguien debería hablar con ella. –comentó Kido.
Fue entonces que todas las miradas se centraron en Shintaro.
— ¿Eh…? Esperen, ¡¿Por qué yo?!
—Tú la conoces más que nosotros. –respondió Seto.
— ¿Acaso no fueron compañeros de clases? –le interrogó Kano, aunque este ya sabía la respuesta de las veces que se había hecho pasar por Ayano.
—S-sí… pero solo fue por un tiempo…
— ¿Qué hay de los dos años que pasaron juntos? Cuando ella era una virus –agregó Hibiya- ¿dirás que eso no significo nada para ti?
Joder. Odiaba cuando ese mocoso tenía razón y justo ahora la tenía.
Claro que significó algo para él. De no haber llegado Ene a su vida él estaría… ¿muerto? No entendía porque estaba a la defensiva, cuando para la aparición de Kuroha se había comportado de manera sobreprotectora con Takane. ¿Es por qué sabía que el pelinegro de ojos ámbar tenía una "fascinación" con aquella chica? Pero ahora Kuroha ya no existía, todo estaba bien ¿pero en verdad lo estaba?
Le prometió a Takane traer a Haruka de vuelta, lo cual hizo, pero fue una promesa cumplida a medias, Haruka estaba en coma y todo apuntaba a que el pelicastaño no despertaría. Nada había salido bien al final, al menos no con los resultados que él hubiera esperado ¿Qué sería de Takane? Ella era fuerte. Podría lidiar con eso… No, estaba siendo egoísta otra vez.
—Es verdad que pasamos mucho tiempo juntos, pero… ¿es que acaso no ven como nos llevamos? Siempre estamos discutiendo.
—Pero, Onii-chan, además de ti no hay nadie más. De no ser tú ¿Quién más hubiera aconsejado y apoyado a Takane-chan ahora?
—Ayano… -susurró muy por lo bajo, solo siendo él capaz de oírlo-supongo… tienen razón.
— ¿Lo harás entonces? –La danchou se acercó al pelinegro, apoyando una mano en el hombro de este.
—Si… aunque no estoy seguro de cómo.
—Lo harás bien. –la peliverde le sonrió, dándole un poco más de seguridad al moreno.
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No fue difícil saber dónde se encontraba Takane. Estaba en el hospital, haciéndole compañía a Haruka como siempre. Al llegar, Shintaro encontró a la chica sentada en una silla, pero recostada encima del pecho de Haruka, durmiendo con él.
—Takane… -le habló, moviéndole un poco para despertarla.
— ¿Uhm? –La mencionada abrió los ojos con algo de dificultad y cuando su mirada se topó con la de Shintaro sus ojos se abrieron en par por la sorpresa- ¿Shintaro…? ¿Qué haces aquí?
—Es tarde ¿no deberías estar en tu casa ahora?
—S-sí, pero… -la de coletas tomaba la mano del chico en la camilla.
La mirada del de cabellos azabaches se desvió, del rostro de Takane al de Haruka.
—Vamos a dar un paseo ¿te importa?
—E-eh… -Takane no supo que contestar, estaba sorprendida de que Shintaro le estuviera invitando a dar un paseo, pero especialmente, le sorprendía que se lo pidiera justo ahora, con todo lo que sucedía- Quería quedarme un rato más…
—Ya va terminar la hora de visitas. Solo quiero hablar contigo y de ahí te acompañare a tu casa. No está bien que andes sola y mucho menos de noche.
—Vaya ¿desde cuándo te preocupas tanto por mí, goshujin? –La chica sonrió con cierta malicia, buscando provocar el enojo del más alto.
—Desde siempre, pero era demasiado orgulloso para demostrártelo y mucho más para decírtelo. –contestó secamente.
—Oh… -Takane le miró asombrada y de ahí no supo que más decir.
— ¿Podríamos salir a dar un paseo, por favor?
No podía creerlo. El gran Shintaro Kisaragi le había dicho "por favor". ¿Le estaba rogando? Bien, era oficial. El ex hikikomori había hecho algo que solo muy pocos habían logrado: impresionar a Takane Enomoto.
—De acuerdo… -contestó. Para que el chico se lo estuviera pidiendo de favor significaba que de verdad quería hablar con ella- vamos.
Antes de salir con el azabache, Takane se despidió del inconsciente Haruka, besándole delicadamente en su mejilla. Shintaro sintió que su corazón se encogía al ver la última acción de la joven.
Ya fuera del hospital, la noche ya se había apoderado de la ciudad, oscureciéndola en su totalidad de no ser por las luces de las calles, edificios y establecimientos que la mantenían activa. Siendo las 8:00 pm, varias personas salían de sus trabajos por lo que Takane y Shintaro se vieron atrapados en la gran multitud, incapaces de moverse y, obviamente, de poder hablar.
Cuando al fin lograron escapar del embotellamiento de personas, Shintaro tomó repentinamente la mano de la más baja, llevándola a un lugar donde podían conversar tranquilamente. Un parque.
No había ningún transeúnte a esa hora de la noche, el parque parecía estar completamente vacío, a excepción de uno que otro gato callejero que rondaba por ahí. Se sentaron en una pequeña banca, casi abandona del resto, colocada exactamente junto a un poste de luz que iluminaba apenas un poco, pero no importaba, solo necesitaban un lugar tranquilo para hablar, solo eso.
— ¿Y bien…? –empezó la chica.
Shintaro soltó un largo suspiro.
— ¿Por dónde empezar? –el pelinegro se veía nervioso. Pasaba sus manos por sus cabellos azabaches buscando tranquilizarse, pero no fue sino hasta que la mano de Takane tomó la suya que lo logró.
—Está bien… tu solo dime. –la joven le regaló su sonrisa más sincera.
— ¿Ya supiste lo de Haruka?
Al escuchar aquella pregunta, rápidamente la mano de Takane soltó la de Shintaro. Ahora entendía todo. El por qué estaban ahí. Al final simplemente asintió en respuesta.
Shintaro no lo sabía, ni Kenjirou tampoco, pero la verdad era que Takane había estado en el hospital al recibir la noticia sobre Haruka. Estaba saliendo de la habitación del chico cuando logro divisar a los padres de este y a su sensei hablando con el doctor. Claramente escuchó todo y sintió un nudo en el estómago al igual que un vacío en su corazón.
—Dime… -la voz de la chica de coletas se escuchaba entrecortada- ¿c-como puedes prepararte para perder a alguien que amas…?
El joven de la chaqueta roja no supo que contestar. Si hubiera sabido desde antes lo que Ayano tenía planeado ¿se habría preparado para perderla? ¡No! Hubiera hecho todo lo posible para evitarlo. Incluso… él hubiera tomado su lugar.
—Lo siento… -habló al fin.
— ¿Por qué te disculpas? –preguntó la mayor, confundida y con unas cuantas lagrimas que descendían por sus mejillas.
—Por no cumplir mí promesa…
Sus miradas se encontraron y Takane pudo ver al fin todo el dolor y la tristeza que reflejaban los ojos del chico.
—Nada de esto es tu culpa.
—Lo sé, pero…
Shintaro no pudo contestar. Una calidez se apoderó de su cuerpo. Bajó su mirada para ver que Takane le abrazaba. Esa tierna acción, muestra de afecto y cariño, ese dulce gesto del que no era capaz de acostumbrarse. Cada vez que ella le rodeaba con sus brazos, juntando sus cuerpos, fundiendo su calor ajeno con el de él, todo se estremecía y sentía una paz en su interior que creyó perdida.
No lo pensó dos veces y le correspondió.
—No es tu culpa… -le susurró.
—E-entiendo… -contestó con voz temblorosa.
—Escucha… -Takane se separó de él, se secó las lágrimas y le miró directamente a los ojos- entiendo lo que quieres hacer y te agradezco, pero… hasta que no sea algo definitivo, yo no abandonare a Haruka.
—No te pido que lo abandones, solamente… -El pelinegro se llevó la mano al rostro. Parecía desesperado y hasta estresado. Takane sintió una gran empatía hacia el chico. Colocó su mano encima del hombro de este, masajeándolo suavemente en su intento de tranquilizarlo- quiero ahorrarte todo ese dolor… no quiero que sufras lo mismo que yo. Eso es todo.
—No se puede evitar… -Takane retiró su mano del hombro ajeno y se levantó de la banca en la cual ambos estaban sentados- Buenas noches, Shintaro… y gracias.
El azabache estuvo a punto de rendirse. Se quedaría sentando, observando a Takane irse, sumergirse en la misma oscuridad en la que estuvo durante mucho tiempo. ¿Cómo es que había logrado salir de ahí? Cierto, había sido por ella. Su pequeño y molesto rayo de esperanza. Entonces, recordó las palabras de su madre.
— ¡Takane, espera! –exclamó el pelinegro para luego correr a alcanzarla.
La mencionada se detuvo y se giró viendo con sorpresa a Shintaro corriendo a su dirección. Normalmente él nunca corría, odiaba hacerlo, además de tener una pésima condición física.
— ¿Qué pasa…? –preguntó extrañada y observando como el chico intentaba recuperar el aliento.
— ¿Podemos salir mañana igual?
Los ojos de Takane se abrieron con gran asombro.
— ¿Quieres salir…conmigo?
— ¡Sí! Ah… p-pero no de la manera que crees. -Podía jurar que había visto un leve rubor en las mejillas de su acompañante- ¿Qué dices?
La chica soltó un largo suspiro, pero al final alzó la mirada regalándole una tierna sonrisa al más alto.
—De acuerdo… al final de la hora de visitas en el hospital. –Shintaro sonrió victorioso- hasta entonces.
Los días siguieron pasando, cumpliéndose dos meses y medio desde que Kuroha había sido vencido, al igual que la serpiente que había poseído a Kenjirou provocando que todo el Mekakushi perdiera sus habilidades, pero de alguna forma, dándoles la oportunidad de vivir una vida normal y feliz, aunque lo último se hacía difícil con la vida del noveno miembro en riesgo.
Durante todo ese tiempo, Shintaro iba a ver a Takane a final de la hora de visitas –a las 8:00 pm- y salían a pasear por la ciudad, concluyendo casi siempre en el parque donde platicaban un rato, para luego acompañar a la chica hasta su casa, como un joven bien educado haría. Curiosamente, Shintaro jamás fue alguien educado. Era la primera vez que lo era y de alguna forma, se sentía bien.
Desde ir a cenar en un humilde puesto de café, hasta probar sus habilidades en videojuegos en los arcade, aunque estaba más que claro que Takane no era capaz de vencer al ex hikikomori, excusándose por la falta de práctica en el tiempo en el que fue un virus.
Shintaro jamás se imaginó siendo alguien que saliera constantemente de su casa, pero sobre todo, Shintaro jamás se imaginó disfrutarlo tanto. No solo era el paseo y los lugares a donde iba, era la compañía de Takane. Tenían más en común de lo que creían y ahora el moreno se preguntaba ¿a qué se debían tantas peleas? Las constantes discusiones de antes no parecían tener sentido ahora. ¿Tal vez porque eran bastante inmaduros en ese tiempo? Como sea, ya no tenía importancia.
Con el paso del tiempo, Shintaro fue capaz de ver aquellos lindos detalles que Haruka solía amar de ella. Empezando por su risa, que Haruka describía como hermosa, aunque no tanto como su sonrisa. Cuando Takane reía, cuando le dedicaba una sonrisa, un sentimiento extraño se apoderaba de él, una calidez que nacía de su pecho propagándose por todo su cuerpo, seguido de una fuerte necesidad de abrazarla, de protegerla.
Aparentemente todo parecía estar bien. Takane era feliz, pero en su interior consideraba aquel sentimiento egoísta con su amado en coma. Takane aún no era capaz de soltarse de Haruka, no porque no pudiera, sino porque simplemente no quería. Así como Shintaro no quería olvidarse de Ayano, pero entonces ¿Por qué insistía tanto en querer hacerle olvidar? ¿Tal vez porque ella buscó hacer lo mismo con él cuando fue su virus de computadora? No, era más que eso. La verdad se escondía detrás de las palabras de su madre, aquellas palabras que últimamente no dejaban de resonar en su mente.
Takane insistía en estar apegada a Haruka, aunque ahora, debido a las salidas con Shintaro, ya no iba tan seguido. Si no era con el "Hikineet" –como ahora le decía en vez de "amo"- salía con la chicas del Dan, las cuales ahora se habían unido al apoyo con Shintaro. Y aunque la ex virus apreciaba tanto la preocupación de sus amigos, una parte de ella sufría la idea de que quisieran alejarla de Haruka. Simplemente no podía, pero las noticias de su recuperación solo eran peores, y lo que empezó con una posibilidad de 50 a 50, ahora se había vuelto un 20 a 80 de que despertara, siendo el 80 por ciento el rotundo no.
Ya no podía llorar más. Una parte de ella creía que tal vez había un límite de lágrimas a derramar por alguien, pero si de pronto llegara la noticia de que Haruka había fallecido, estaba segura de que lloraría por él todos los días. Por no ser capaz de salvarlo, por no poder haberle dicho lo que sentía. Por haberle dado la espalda cuando él más la necesitaba. ¿Podría vivir con todo ese dolor y esa culpa?
—Takane ¿estás bien?
—Ah… -la mencionada alzó su mirada. Estaba en el parque junto con Shintaro ¿Cuándo es que habían llegado ahí?- Si, lo siento.
Tres meses, ya habían pasado tres meses y aun así, tanto la que alguna vez fue una virus, como su alguna vez amo, se sentían atrapados en el pasado.
Habían regresado de ver una película con el resto del Mekakushi, pero ellos se habían separado para tener sus pláticas nocturnas de siempre. Nadie les pregunto nada, ni les detuvieron.
— ¿Y qué te pareció la película? –pregunto Shintaro en su intento de empezar una conversación.
—Mucha acción, poca trama. –contestó automáticamente la mayor- Shintaro, hay una pregunta que quisiera hacerte…
—Dime.
— ¿Qué piensas de Haruka?
— ¿A qué te refieres? –preguntó confundido.
—Pues que piensas de él. Por ejemplo, cuando discutíamos y hablaba mal de ti a tus espaldas… lo siento por eso…
—N-no importa, yo hacía lo mismo. –La chica frunció levemente el ceño- E-Eemm… continúa.
—Bueno, él te defendía. De hecho, Haruka siempre te considero como un buen amigo, tal vez el único.
—Sinceramente yo también pensaba lo mismo de él. Aunque… -desvió su mirada hacia un punto lejano- no lo sé, él veía un lado bueno en mí, al igual que Ayano.
—Era algo que los dos tenían en común. La capacidad de ver la virtud en las demás personas, sin importar que tan malas sean realmente. –La chica de coletas observó el cielo con un aire de nostalgia al recordar a su amiga y a Haruka. Había hablado de él como si ya no estuviera entre ellos.
Siendo de noche y estando en un lugar sin mucha luz, el firmamento se veía iluminado por cientos de estrellas. Era una imagen hermosa, pero no eran capaces de disfrutarlo, no cuando recordaban a ellos, a sus seres queridos que no los acompañaban ahora.
—Se ira ¿verdad? No hay nada que pueda hacer para evitarlo… -susurró Takane invadida de una enorme tristeza.
—No digas eso, Takane. No es nada seguro.
—Si de verdad crees que él podrá despertar entonces… ¿por qué estás conmigo ahora?
— ¿Qué?
— ¿No es acaso porque tú y los demás buscan alejarme de Haruka? Quieren que me olvide de él, para que me sea más fácil su ida…
Shintaro no supo que responder. Ciertamente lo que Takane decía era cierto.
—Tal vez si… en un principio, pero últimamente… he disfrutado bastante tu compañía. –confesó el azabache.
—No mientas.
— ¡No es mentira, hablo en serio! –exclamó Shintaro, pero entonces fue que notó que algo andaba mal. Los ojos de Takane se veían cristalizados. ¿La había hecho llorar? Dios, no. No soportaba verla llorar, a ella, a cualquier chica.
—Ustedes no entienden… -decía entre sollozos la mayor- Si Haruka no despierta no podre seguir adelante, si él no despierta, me quedare sola…
—Eso no es verdad, aun tienes a alguien más… -corrigió el Kisaragi.
— ¿A quién?
—A mi… -le susurró suavemente- me importas, Takane…
La de coletas le observó con sorpresa. ¿De verdad había dicho eso?
Cuando las primeras lágrimas escaparon de sus ojos, rápidamente se llevó ambas manos a su rostro para secarlas, pero cuando se había dado cuenta, sus manos tomaban las del otro chico. ¿En qué momento lo había hecho? Quiso soltarse, pero su acompañante no la dejo.
Él apretó suavemente aquellas manos, más pequeñas que las suyas, delicadas, pero capaces de dar fuertes golpes cuando se lo proponía. Y luego miró a la chica enfrente suyo ¿en qué momento le había tomado tanto cariño a ella? ¿Cómo paso de ser alguien tan insoportable a ser la persona que más quería? Justo ahora, solo aquella joven de coletas se visualizaba en su mente.
Era tiempo de dejar el pasado donde debe estar, atrás y mirar el presente. Lo que se tiene ahora y lo que tenía ahora era a ella. No quería dejarla ir, pero tampoco podía ser suya. Incluso consciente de eso, no pudo evitar acortar la distancia entre ellos. Sin apartar su mirada de los ojos marrones de ella, alguna vez azules, expresivos, llenos de vida y alegría, ahora tristes y perdidos.
¿Podría él llenar el vacío que Haruka estaba dejando en su corazón con su ausencia?
Con aquella duda en su mente, sintió el aliento ajeno mezclarse con el suyo. Solo unos centímetros, que al final, increíblemente, fueron acortados por ella.
Solo basto un rose para que el beso iniciara. Suave y delicado al principio. Se notaba que era el primero del chico, pero por otro lado, la chica parecía tener experiencia en ello. La manera en que sus labios se movían encima de los ajenos provocaba un cambio de temperatura en todo el ambiente. Sus pulsos se aceleraban, al igual que los latidos de sus corazones.
¿Cómo es que todo eso estaba ocurriendo? Tal vez habría sido el dolor compartido, la desesperación, la búsqueda de confort, de consuelo. Dos almas sucumbidas a la pena que se apoyaban mutuamente, queriendo encender esa llama que creían muerta. Aquella llama que solo se mantenía viva por el amor hacia sus seres queridos, aquellos que ya no estaban a su lado.
Solo eso, un poco de calor. Nada mas ¿era mucho pedir?
Al momento que sus labios se separaron en busca de oxígeno, creyeron que ahí terminaría todo, pero rápidamente volvieron a besarse. ¿Por qué no deseaban parar? Porque al momento de besarte con alguien querido te olvidas de todo, del lugar donde te encuentras, las situaciones por las que pasas, de tus males, de tus tristezas. Por eso ellos continuaban, porque querían olvidarse de todo eso, de su culpa, de su dolor. Ya habría tiempo más tarde para arrepentirse, pero ahora simplemente no querían que acabara.
Para cuando al fin decidieron detenerse, era demasiado tarde para hacer como si ello no hubiese ocurrido. Había pasado y aunque no lo admitieran, muy por dentro, les había gustado.
—Takane, y-yo…
No pudo continuar. La mayor por un año le había puesto la mano en la boca para que se callara.
—Esto… no le diremos a nadie… -dijo estando cabizbaja y levemente sonrojada. Shintaro estaba igual- tampoco hablaremos sobre ello, simplemente lo olvidaremos ¿está claro? –el joven asintió- bien…
Takane se levantó de la banca, aun con su rostro invadido por el incontrolable rubor. Apenas fue capaz de mirar a Shintaro para desearle unas sinceras buenas noches y luego retirarse así sin más.
Por otro lado, Shintaro aun procesaba lo que acababa de ocurrir. En realidad había besado a Takane… A ella, su molesta e irritante senpai. A la cual declaró ser la última persona en el mundo con quien congeniaría. La había besado, con sentimiento, con cierto deseo y, sobre todo, lo había disfrutado. Su primer beso perdido con la persona con quien menos se imaginaria. Era curioso, él creyó que cuando diera su primer beso sería una razón de celebración y alegría, pero lo único que el azabache sentía en ese momento era culpa.
No había que ser un genio para saber que no habría paseo mañana.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Shintaro no pudo dormir esa noche, por lo que al otro día se levantó sintiéndose bastante agotado. Bajó a desayunar y se encontró con Momo, a la cual le extrañó bastante que su hermano viniera a desayunar. Normalmente él esperaba a que ella y su madre terminaran para bajar y así comer solo, o tomaba de su plato para desayunar en su habitación.
—Buenos días. –saludó la menor amablemente.
—Buenas… -contestó Shintaro no muy animado y notándose cansado.
— ¡Onii-chan, te ves más terrible que de costumbre! –exclamó la joven con preocupación al notar el mal semblante de su hermano.
—Eeemm… ¿gracias? –el joven sacó una lata de soda del refrigerador y se sentó en el comedor junto a su familiar.
—No me malentiendas… es que parece que no descansaste. –Shintaro no comentó nada y siguió bebiendo su lata- Algo te preocupa ¿verdad?
Shintaro dejó su bebida y miró a su hermana. Ella era bastante lista cuando se lo proponía y siendo alguien de su misma sangre, era capaz de descifrarlo con cierta facilidad.
—Necesito un consejo…
—Con gusto, hermano. –contestó Momo con cierto aire de grandeza. La idea de que su genio hermano necesitara ayuda suya era algo que disfrutaba bastante.
—Bueno digamos que hice algo malo… no diré que, pero, fui cómplice con otra persona. –Momo escuchaba atentamente- en realidad no fue algo totalmente "malo", ya que fue del gusto de ambos, pero… un tercero sale herido por esto. Este tercero es un amigo mío ¿Qué debería hacer?
— ¿Te arrepientes de lo que hiciste? –El pelinegro negó- pero te sientes culpable. –Esta vez Shintaro asintió- Discúlpate…
— ¿Qué?
—Si tus disculpas son sinceras y esta persona es tan buen amigo tuyo, entonces entenderá. Ya no cargaras con más culpa y podrás descansar sintiéndote bien con tu conciencia. –La rubia sonrió confiada en lo que decía- pero eso si… -observó a su hermano seriamente- no debes de volver a cometer ese error de nuevo. Esa es la función de la disculpa.
—E-entiendo… está bien. -contestó Shintaro, sopesando lo último dicho por su hermana- Gracias, Momo. –respondió al fin con una sonrisa y se retiró.
La Kisaragi menor lo vio irse y soltó un pequeño suspiro.
—Estoy segura de que Haruka te perdonara… Onii-chan. –susurró suavemente para sí misma.
-.-.-.-.-.-.-.-.-
Shintaro estaba indeciso de si ir o no a visitar a Haruka en el hospital, pues seguramente Takane estaría ahí y después de lo ocurrido la noche anterior la situación se vería incomoda. Pero, para su sorpresa, la chica de coletas no se encontraba cuando llegó.
Al entrar encontró a un Haruka con el cabello un poco más largo, inconsciente y conectado a diversas maquinas. El pelinegro lo miró detenidamente. Solo había ido a visitar a Haruka en un par de ocasiones. La primera vez junto con todo el Mekakushi y la segunda vez cuando fue a buscar a Takane para salir con ella a pasear. Las veces anteriores que había ido a buscarla, se quedaba a fuera del hospital esperando a que saliera.
Extrañaba a su amigo, sus risas, sus consejos. Su único y verdadero amigo y él le había traicionado.
—Haruka… ¿podrás perdonarme?
«3 años atrás»
Haruka y Shintaro estaban en el patio del colegio. Después de haber almorzado, el primero se encontraba muy concentrado dibujando. No muy lejos de ellos, estaban sus compañeras de clase, Ayano y Takane, las cuales platicaban amistosamente.
—Parecen llevarse bien. –comentó de pronto el de cabellos azabaches en busca de un tema de conversación.
El mayor dejo de hacer lo que hacía y centró su atención en las dos chicas de adelante.
—Son buenas amigas. –respondió Haruka volviendo su mirada a su cuaderno.
Picado por la curiosidad, Shintaro acechó levemente el cuaderno de su acompañante y ahí observó que este hacia varios bocetos de un personaje de coletas, de ojos rojos, vestida con una chaqueta negra con detalles en amarillo y con una máscara de gas que le cubría la boca.
—Se parece a la senpai. –dijo el chico refiriéndose a Takane.
—Oh, no sabía que llamaras a Takane-chan como tú "senpai".
—A veces se me escapa, pero normalmente nunca le llamo así. No quiero darle el gusto de sentirse superior a mí. –Shintaro frunció levemente el ceño- pero no cambies el tema. Se parece a ella.
—A-ah, si… me gusta usar a Takane-chan como mi musa. –confesó Haruka con un leve rubor.
—Dime… ¿Cómo es que puedes soportarla? –le espetó al mayor.
— ¿Eh? –el dibujante le miró confuso.
—Es que Takane… ella es realmente fastidiosa. Me molesta demasiado. –Se quejó el joven. Haruka no pudo evitar sentirse mal ante ese comentario- veo que ustedes pasan mucho tiempo juntos, que son compañeros de clases. ¿Cómo puedes soportarla?
—Tienes una idea equivocada con respecto a Takane… -Haruka dejo su lápiz dentro de su cuaderno de dibujos el cual cerró- Es verdad que ella puede llegar a ser muy ruda e impulsiva, pero en realidad ella es incomprendida y apasionada… -Shintaro arqueó sus cejas con sorpresa mientras escuchaba atentamente- si es como es, se debe a, al igual que yo, por su enfermedad… No quiere que la gente sienta lastima por ella y mucho menos que crean que es alguien frágil y sumisa de quien se pueden aprovechar. Takane es como es porque, muy por dentro, es alguien insegura.
Shintaro calló un momento. Jamás había visto a Takane de esa forma, pero así era él, prejuicioso. Siendo un genio, el azabache observaba a la gente y rápidamente sacaba un perfil de cómo eran aquellas personas sin conocerlas profundamente. A diferencia de él, Haruka no juzgaba. Se tomaba la molestia de conocer a la gente y siempre veía un lado bueno en ellos. Sea quien sea, fuera como fuera. Entre esas personas, se encontraba él, Shintaro Kisaragi, quien siempre fue un gran cretino e idiota, pero Haruka vio a un buen chico del que podría ser amigo y así era hasta ahora.
—Perdón si soné algo grosero… -se disculpó Shintaro con generosidad, una vez Haruka había terminado de defender a su compañera.
—No te preocupes. –Haruka sonrió amablemente. Fue entonces que escucharon un par de risas. Tanto el dibujante como su amigo giraron la vista y observaron a sus compañeras de clases reírse, pero curiosamente, era la risa de Takane la que se escuchaba con más fuerza- me gusta escucharla reír... -comentó el mayor- pero si hay algo que me encanta, es su sonrisa. Es hermosa…
El de cabellos azabaches miró a su amigo con sorpresa. Luego de escuchar aquellas palabras, mirar los dibujos de Haruka, la manera linda en que se refería a la chica de coletas y como la observaba, fascinado, enamorado…
—Ella… ¡Ella te gusta! –gritó Shintaro no muy fuerte.
Un sonrojó incontrolable invadió el rostro de Haruka al escuchar aquellas palabras de su amigo. Tomó de su cuaderno de dibujos y lo uso para tapar su cara de la sonrisa burlona del pelinegro.
—N-no le digas, por favor. –suplicó.
—Está bien, no diré nada. –Shintaro parecía divertido con la situación y no borraba la sonrisa burlona de sus labios- Vaya, Haruka… ¿Quién diría que fueras un galán? –le dio un leve codazo a su amigo. Haruka solo sonrojó más- Aunque tienes gustos raros.
—Uhm… -el más alto hizo un mohín- por favor, Shintaro-kun. No digas eso de Takane-chan. Creo que no te gustaría que dijera algo malo de Ayano-chan en tu presencia ¿verdad?
Al principio Shintaro hizo como que aquello no lo entendía, pero se sorprendió bastante con lo que Haruka le había dicho. Fue como un jaque mate repentino cuando creía que iba ganando el juego. En otras palabras, Haruka le había dado un golpe bajo.
— ¿Por qué habría de molestarme? –preguntó restándole importancia.
—No dije que te molestara, dije que no te gustaría seguro. –Shintaro quiso azotar su cabeza contra una pared en ese momento por su estupidez- y pues supuse que no te gustaría porque tú y ella son buenos amigos ¿no?
—Si… se podría decir que sí. –un muy leve rubor aparecía en las mejillas del pelinegro, pero rápidamente desapareció- pero solo somos amigos porque ella se sienta a lado mío y porque el sensei me obligo a ser el tutor de ella. –Se quejó como siempre- No quiero decir que sea boba, pero nunca entiende lo que le digo. Supongo que debe tener la mente en otra parte y por eso nunca se concentra.
—Pero ahora ya pasa sus exámenes. –agregó Haruka con una sonrisa.
—Sí, desde que tu empezaste a ser su tutor. –Añadió Shintaro- tienes más paciencia que yo. Gracias por quitármela de encima. –concluyó con cierto alivio.
—No es nada. –El pelicastaño no borraba la sonrisa- pero… se podría decir que me debes una… ¿cierto?
—Mmmm… se podría decir que sí. –El azabache alzó una ceja- ¿Qué favor quieres a cambio?
—Pues más bien seria dos y pues no quiero aprovecharme y…
— ¡Solo dilo, Haruka!
—A-ah, está bien. –Repentinamente la mirada del pelicastaño se tornó seria- pues en primer lugar, quisiera que intentaras llevarte bien con Takane-chan.
—Eso será difícil, pero lo intentare. ¿Cuál es el otro favor?
—Bueno, lo segundo es… más que un favor, es una promesa.
—De acuerdo, solo deja los rodeos y dilo. –le presionó un Shintaro impaciente.
—Si es que algo malo llegara a pasarme, quiero que cuides a Takane-chan por mí.
Shintaro tardó en reaccionar, en comprender, pero sobre todo en darse cuenta de que Haruka hablaba en serio.
— ¿Pero qué diablos dices, Haruka? –Exclamó Shintaro un tanto molesto- Es verdad que tienes una enfermedad pero no quiere decir que algo malo te sucederá.
—Nunca se sabe… -dijo observando a la chica de coletas a lo lejos- por favor, promételo.
—No, no lo hare porque nada malo te pasara.
—Solo prométemelo, por favor…
El chico del lunar miraba seriamente a su amigo. Shintaro se dio cuenta en seguida que no podría hacer nada para que Haruka cambiara de opinión. Soltó un suspiro.
—Está bien, supongo.
—Muchas gracias, Shintaro-kun. –contestó Haruka, volviendo a su clásica sonrisa.
«3 años después»
—Hasta ahora he cumplido con mi promesa… -dijo Shintaro, mientras tomaba asiento junto a la camilla donde Haruka reposaba- he protegido a Takane y no le he dicho nada sobre lo que sientes por ella… -miró a su amigo inconsciente- aunque… de haber sabido que sería tan difícil tal vez no hubiese aceptado. Pero es por otra razón por la que estoy aquí. Cometí un error, un error muy grave… -no apartaba su mirada, como si esperara que el mayor le dijese algo- creo que… creo que me he enamorado de ella. –confesó, cerrando sus ojos y apretando sus manos al momento de hacerlo. Estaba molesto- Ahora lo veo, veo porque te gusta tanto y me cuesta mucho seguir cumpliendo mi promesa sin sentirme cada vez más atraído a ella.
Shintaro sonrió, pero no era una sonrisa normal, sino más bien, irónica y desesperante.
—Pero no importa… no importa si es que me enamoro más de ella ¿y sabes por qué? Porque ella te ama a ti, pero como tú habías dicho anteriormente, es muy insegura, tal vez demasiado insegura y no se ha dado cuenta de lo loco que estas por ella. –Miró a su amigo en busca de alguna respuesta, pero no contestaba, estaba inconscientes. Atrapado en una línea entre la vida y la muerte- No importa si tus probabilidades de vida son 99% en contra. Solo con que tengas un 1% bastara para que Takane te siga amando ¿entiendes? Ella… -pensó bien lo que diría, creyendo que Haruka era capaz de escucharlo- Takane está conmigo ahora, porque tú no estás con ella. Soy solo un remplazo, pero la verdad, es que ni a eso llego. No puedo reemplazarte, Haruka, no puedo… -repentinamente tomó la mano del mayor, apretándola con fuerza- incluso aunque sienta la gran necesidad, aprovechando tu estado, de querer quitártela, no puedo… Así que por favor, te suplico que me perdones, pero sobre todo… -El azabache tragó saliva- te suplico que despiertes. Por favor, Haruka, despierta. Solo tú… solo tú puedes evitar que esto siga.
De pronto a su mente llegó lo sucedido anoche. Aquel beso. Se estremeció y sonrojó levemente.
—No… -se dijo a sí mismo- debes olvidarla, al igual que olvidaste a…
Repentinamente, Shintaro sintió que el apretón que le había dado en la mano a Haruka era respondido. Se paró repentinamente de su asiento, observando con sorpresa a su amigo. Vio claramente como los parpados de este empezaban a temblar, como si los ojos de este se movieran, teniéndolos cerrados y rápidamente, habló a una enfermera.
Esta no tardó en llegar junto con el doctor, pero para entonces, Kokonose Haruka había abierto los ojos.
La primera palabra -y era algo que Shintaro no olvidaba- que Haruka dijo al momento de despertar, había sido muy clara. Un nombre: Takane.
—Shintaro… ¿eres tú?
El mencionado tardó en reaccionar y repentinamente abrazó a su amigo. Incluso él mismo se había sorprendido por aquella acción.
— ¡Haruka, estas despierto! ¡No puedo creerlo! –exclamaba emocionado, una vez se había separada de su amigo, tomándolo de sus anchos hombros y sacudiéndolo.
— ¿Estaba dormido? –preguntó con inocencia.
—Esto es increíble. –comentó el doctor, revisando a Haruka- Todo apuntaba a que no despertaría del coma, joven Kokonose, pero luego de revisar sus signos vitales de las últimas horas, descubrimos una mejoría repentina e instantánea. Esta como nuevo… esto, es como un milagro. –dijo el doctor sin dejar su sorpresa a un lado.
Ambos chicos se miraron mutuamente estando bastantes sorprendidos.
— ¿Estuve en coma? –preguntó el chico de la marca algo confundido por todo el asunto.
— ¿No recuerdas nada? –Shintaro observó detenidamente a su amigo. Parecía perdido- ¿Recuerdas el nombre de Konoha?
— ¿Ko…noha?
Al repetir ese nombre, los ojos de Haruka se abrieron en par y sintió un repentino dolor en su cabeza. Rápidamente se llevó ambas manos a su frente, intentando contener aquel punzante dolor, pero no tardo mucho y de pronto miró a Shintaro.
— ¿Q-Que pasa? ¿Estás bien? –pregunto el pelinegro al notar como de los ojos del chico de cabellos descolorados, caían un par de lágrimas.
—Lo recuerdo todo… -susurró- ¿Dónde está Takane-chan?
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La noticia del regresó de Haruka, se expandió rápidamente. Shintaro avisó primero a Kenjirou para que este diera la gran noticia a los padres del joven Kokonose. De ahí, la noticia llego a todos los miembros del Mekakushi, excepto a Takane, a la cual Shintaro deseaba decirle la noticia personalmente.
— ¿Qué es lo que pasa? –preguntó Takane confundida.
Shintaro la citó en el parque donde normalmente iban. Había sido difícil convencerla después de todo lo ocurrido, pero la chica de coletas termino aceptando, aunque ahora solo quería saber porque su ex amo había insistido tanto en verla.
—Haruka despertó…
—Shintaro, si esto es una broma yo...
—Jamás bromearía con algo tan serio como esto. -contestó el pelinegro- y si no me crees, tengo aquí una prueba. –Takane calló mientras observaba como Shintaro sacaba de su bolsillo una hoja doblada y se la entregaba- Lo hizo para ti.
Takane miró el papel. Dudó un momento en tomarlo, pero al final lo hizo. Al desdoblarlo y mirar su contenido, la chica de coletas se llevó una mano a la boca.
En aquel papel había un dibujo de Konoha y Actor, los dos personajes que ella y Haruka habían creado para su juego. Estos personajes estaban tomados de la mano y se sonreían mutuamente. El estilo de dibujo era sin duda del chico del lunar. Debajo de dicho dibujo, estaba un pequeño mensaje que hizo que Takane empezara a llorar.
"Quiero verte."
—Es de él... –masculló con voz temblorosa- está despierto. De verdad despertó, n-no puedo creerlo.
Takane sintió que su cuerpo se desplomaba, pero rápidamente Shintaro la sostuvo, evitando que cayera al suelo, pero en seguida, teniendo al chico de jersey roja tan cerca, ella aprovecho a abrazarlo al momento que rompía en llanto, pero esta vez, después de tanto tiempo, eran un llanto de alegría.
Shintaro se sobresaltó por la última acción de la chica, pero igual le correspondió, mientras una sonrisa sincera, pero triste, se dibujaba en sus labios.
—Supongo... Que querrás ir a verlo ¿verdad?
Esa repentina pregunta hizo que Takane cesara su llanto y observó al de cabellos azabaches con cierta sorpresa. Rápidamente desvió su mirada.
—No...
— ¿Qué? -Shintaro estaba sorprendido- ¿Como que no? Pero él quiere verte ¿tú no quieres?
—Sí... Pero no puedo ahora. –dijo con voz apagada y quebradiza- por favor, dile que lo siento y que iré a verlo cuando esté lista.
Al Kisaragi no le agradaba mucho hacer de mensajero, pero al final terminó aceptando. No podía decirle que no a la mirada suplicante que Takane le había dado, además de que... aún estaba ese sentimiento hacia ella. Suspiró.
—Pero tienes que ir a visitarlo. Él en verdad desea verte.
—Sí, lo haré.
«Ahora»
El tiempo paso y hasta ahora, Shintaro seguía sin saber porque Takane evitaba a Haruka. Después de todas las lágrimas, luego de todo el sacrificio. Luego de que él renunciara a ella... ¿No iban a estar juntos? No, eso no podría ser.
Estaba a medio camino para su casa, pero al final optó por regresar de nuevo con Takane y su hermana.
Al salir había dejado la puerta abierta, por lo que no tuvo que tocar y simplemente entró en dirección a la habitación de Takane. Antes de entra a la pieza de dicha chica, Shintaro vio a su hermana en el pasillo atendiendo una llamada. Parecía bastante entretenida, así que aprovecho sabiendo que tendría un momento a solas con Takane.
—Hey...
—Shintaro -La dueña de la habitación miró con sorpresa al recién llegado- ¿no dijiste que tenías que hacer algo?
—Sí, pero... estuve pensando en el camino y... –tomó asiento cerca de la cama donde Takane estaba- me di cuenta de que es aquí donde debo estar. "A tu lado". –aquello ultimo lo pensó. Takane sonrió.
—Pues gracias por venir y... perdón por cómo me comporte.
—No importa. También fue culpa mía. No debí presionarte.
Ambos adolescentes intercambiaron sonrisas.
—Oye ¿podrías hacerme un favor?
—Claro, dime.
— ¿Podrías pasarme un pañuelo húmedo para mi frente? Siento que mi temperatura está subiendo otra vez.
Shintaro se acercó al traste de agua fría que había cerca de la cama, pero lejos del alcance de Takane, y tomó uno de los pañuelos que estaba remojados para luego colocarlo en la frente de la chica.
Al momento de hacerlo, la mano de Takane tomó repentinamente la suya, haciendo que la mantuviera en su frente por un momento.
—Gracias... –susurró Takane, con los ojos cerrados, sintiendo como el pañuelo le refrescaba la cabeza y la mente- por cuidar de mí siempre. -sonrió.
—N-no es nada... -dijo Shintaro un tanto nervioso.
Por un tiempo, Shintaro pensó que la repentina llegada de Ene a su vida, había sido por las palabras de su madre, el amor de aquella persona que alguna vez amó -Ayano- había tomado la forma de aquella extraña y animosa virus. Era fastidiosa y molesta, pero le había hecho compañía en su largo tiempo de soledad, además de que, gracias a sus descuidos, él se había vuelto parte del Mekakushi, cambiando su vida para bien.
En un intento de retribuirle todo, Shintaro quiso ser para Ene -ahora, de vuelta a su forma humana como Enomoto Takane-, lo que ella había sido para él. Un apoyo, una compañía, algo más que solo una amistad, un atajo al olvido, un camino hacia un futuro más resplandeciente, juntos.
Pero aquello no podía ser, porque a diferencia de él, Takane no había perdido a su ser más amado e incluso si lo perdía, era difícil creer que ella amaría a alguien más, pero... él había pensado igual en su momento y ahora, seguía queriéndola, más que solo una amiga.
En fin, ahora no importaba. Haruka estaba de vuelta y ellos dos podrían ser felices, tal como tuvo que ser hace 3 años atrás, entonces ¿por qué no estaban juntos ahora? Eso le molestaba. Por eso quería saber que sucedida, porque debían estar juntos y así, el sacrificio que había hecho habría valido la pena. Estos sentimientos encontrados cesarían de una vez por todas.
Él había renunciado a su propia felicidad, por la de dos personas que le importaban. Ver que ellos fueran felices -pero especialmente ella- harían que él también lo estuviera. Entonces... Una vez más la misma pregunta ¿por qué no estaban juntos ahora?
— ¿Hablaras con Haruka? -se atrevió a preguntar, nervioso de que la chica se molestara con él nuevamente.
Para su sorpresa, Takane no se molestó. En cambio soltó un largo suspiro, seguido de cruzar los brazos.
—Supongo que es hora... Ha pasado demasiado tiempo. Siendo sincera... –un pequeño rubor pintó sus mejillas- quiero verlo.
—Ya veo... -dijo sin quitar su mirada del rostro apenado de Takane- Haruka estará muy feliz de verte.
Takane intentó forzar una sonrisa. Aquellos dolorosos recuerdos aun azotaban en su mente, pero lo que sentía por aquel sonriente dibujante, era mucha más grande que cualquier resentimiento.
—Yo también estaré feliz de verlo.
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Siguiente capitulo: "Incontrolable Deseo"
—No quiero lastimarte, Takane-chan. No de nuevo.
—Haruka...
—Me estoy volviendo un monstruo.
¡Hora de responder reviews! (Muchas gracias por 34 Favs y los 45 follows ;u;):
CrissNyan: No mueras por el ShinTaka! (? Si, en el anterior no hubo HaruTaka, pero aunque este capitulo fue dedicado a Shintaro, también hubo mucha participacion de Haruka, hablando de lo que siente por Takane uwu en el próximo capitulo sin duda te gustara :DD
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Shadechu Nightray: En realidad, Haruka y Takane nunca murieron. En el caso de Takane, su conciencia fue pasada a un virus de computadora, mientras que a Haruka se le dio ese nuevo cuerpo que era Konoha, pero sin memoria de cuando era humano. Por otro lado, Ayano, como ya sabes, se sacrificó por sus amigos y Hiyori igual se sacrificó por Hibiya y no pudo escapar del bucle del 15 de agosto. Sus almas (por así decirlo) quedaron atrapadas en el Daze, que es algo así como el purgatorio y cuando todo se soluciona, estas quedan libres pero no regresan a la vida. (Eso de que los personajes revivan es solo del derecho de Dragon Ball (?)). Pero bueno, igual estoy planeando hacer un fanfic donde ellas estén incluidas, pero ese si seria un AU uwu con respecto a tu comentario del fanfic, me alegra que te guste ;3; y espero que este igual también nwn el siguiente estará muy "interesante" (? y como siempre digo, gracias y espero ver otro review tuyo en el siguiente capitulo~ (Oh! Y gracias por leer mi fanfic de "Kimi no Sekai, Boku no Sekai" ;3)
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YueHamachi: Pues no sé, este fanfics siempre ha estado aquí (? y no te preocupes si tus reviews son largos o cortos, siempre se aprecia el detalle y gracias! nwn
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AkaiNeko84: ¡Va haber HaruTaka! Para el próximo capitulo XDD ellos son mi OTP y no puede faltar, solo que estos últimos capítulos quise dedicarlos a las otras parejitas que también me gustan nwn que bueno que te gustara el KanoKido, son mi segunda ship favorita, después del HaruTaka/KonoEne uwu muchas gracias por tu review!~
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Alice D.K.W: Yo también tengo gritado en clases por la actualización de un fanfic y muchos se rieron de mi. (? Yo se que todos quieren HaruTaka! Para el próximo capitulo habrá, lo juro! ;_; espero que este capitulo haya sido de tu gusto ;3; es que simplemente no podía evitarlo, debía agregar aunque sea un poco de mi ship culposa u3u ¡pero HaruTaka/KonoEne siempre sera mi ship suprema! :'3 pues como comente, Kano es de mis personajes favoritos y pues me gustó mucho hacer ese capitulo dedicado a él uwu me alegra que te gustara el KanoKido. Habra más de esa parejita también más adelante ;DD
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Ib Tears: -Acepta los aplausos y hace reverencias- Muchas gracias, publico conocedor. (? Ib-chan! Gracias por tus lindas palabras :'DD estoy muy feliz de que este fanfic este alcanzando el éxito que tenia planeado ;u; la verdad es que nunca me imagine que gustaría tanto ;3; Y bueno, Seto es muy sensible y las palabras crueles de Kano lo lastiman. Bye (? Igual te mando besos y abrazos uwu)/
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Kiagumo: ¡Kiagumo-sama! No tienes idea de que honor es para mi que alguien de su magnitud lea mi fanfic. (? ¡En serio, me siento muy feliz! :'3 Espero ver más fanarts tuyos HaruTaka y sus derivados :DD (Pobre Kuroha friendzoneado) que bueno que te gustara el KanoKido *u* y pues aquí hubo ShinTaka y el Haruka celoso aparecerá para en el siguiente capitulo -w- solo esperemos que no intente matar a Shin-Shin, que ya sabemos lo débil que es él XDD
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EvansActor: Gracias por tu review! Kano diciendo la verdad es algo muy raro, pero más raro es una confesión de él. Espero que este capitulo haya sido de tu gusto nwn
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Koneko-Nyan-Nyan: El genero de drama es "cool", me gusta hacer sufrir a los personajes (? Gracias por tus lindas palabras, yo también considero que tienes una buena y linda redacción (He estado leyendo tu fanfic de "Cuídate de Ellos!" y me encanta *u*). Oh, otra persona que le gusta el ShinTaka -es feliz- ah~ bueno, en este capitulo ya no fue tan leve el ShinTaka XDD con respecto al final... puede que si sea algo trágico, pero no quiero comentar mucho para no hacer spoiler u3u pero seguro y te gustara! ;3
Nota: el parque donde Takane y Shintaro hablan, es el mismo donde Ayano y Shintaro hablan en el ultimo capitulo de "Mekaku City Actors" -w-
¡Pues eso es todo por hoy! Para aquellos fans del HaruTaka, les invito a leer mis one-shots: "¿Sueño o Pesadilla?", "24 de Diciembre" (especial para el cumpleaños de Haruka) & "Un Largo Paseo" (KonoEne lemmon) nwn
El próximo capitulo puede tardar así que no se desesperen, por favor uwu dejen sus reviews, pls!
Hasta la próxima, cuídense y bienvenidos los nuevos lectores! Bye-bye~
Atte: Mitsui Neko
