El ultimo "Hola" por este fanfic~
Holis mis queridos seguidores, fans del HaruTaka, de la ship culposa ShinTaka, masoquistas del drama y apreciadores del lemon (? Bueno, pues ya luego de unas semanas, finalmente les traigo el epilogo (bastante largo XDD) de este fanfic que, aun me cuesta creer, conmovió a muchas personas :'3
Muchísimas gracias por todo el apoyo que me dieron, por sus reviews y favs que me animaban e inspiraban diariamente, les estoy de verdad MUY agradecida.
Con respecto a la secuela de esta historia, me tardare mucho en subirla porque ya tengo planeado subir otros fanfics seriales de Kagerou Project, entre esos una colección de one-shots y drabbles HaruTaka con sus derivados, aunque también quiero hacer fanfics de otras parejitas uwu
Pero bueno, es todo lo que tengo que decirles, disfruten de este ultimo capitulo~
Disclaimer: Kagerou Project/Mekakucity Actors no me pertenece. Todos los derechos de autor van para su creador Jin (Shizen no Teki-P)
Capitulo 10 - "Un Final & un Comienzo" (Epilogo)
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—No puede ser, no puede ser… —decía sin parar una pelinegra que caminaba de un lado a otro de su departamento— ¿Dónde estará ese idiota?
Al terminar de decir esa pregunta, alguien tocó la puerta y de inmediato corrió a abrirle a la persona que esperaba.
—Hola, Takane ¿Cómo estás? —preguntó el despreocupado joven de cabellos rubio-castaño.
— ¡Kano! ¡¿Dónde diablos estabas?! —La mayor tomó al de rasgos felinos de su camiseta y lo metió dentro del departamento.
— ¡Lo siento! Estaba ocupado. —Se excusaba nervioso al notar a la otra tan alterada— ¿Qué sucede?
Takane, de ahora veinticuatro años, no contestó, simplemente le lanzó un objeto a su invitado para que lo atrapara. Una vez lo atrapó, Kano observó el objeto en sus manos y se llevó una gran sorpresa al ver que se trataba de una prueba de embarazo con resultado positivo.
— ¿E-estas embarazada? —Le miró asombrado, mientras que la joven solo se encogía de hombros— ¡Felicidades, onee-chan!
—Gracias, pero… —bajó la mirada preocupada.
— ¿Qué pasa? Creí que Haruka y tu querían tener un hijo ¿Por qué estás tan preocupada? —Cuestionaba el rubio— No me digas que… ¡No es de Haruka!
— ¿Qué? ¡Claro que es de Haruka, idiota!
—Entonces explícame que sucede, por favor. —De nuevo la Enomoto no dijo nada, solamente le aventó otro objeto al más joven, esta vez una cajita pequeña de terciopelo. Kano no tenía que ser un genio para saber lo que esta contenía— ¿Me estas pidiendo matrimonio? —sonrió burlonamente.
Takane le dio la espalda a su "hermanito" y se llevó una mano al rostro sonrojado.
—E-esa caja estaba en el saco de Haruka…
— ¡Ajá! Yo sabía que iban a casarse. —dijo mientras se acercaba a la mayor y posaba una mano en su hombro— Pero sigo sin entender porque estas tan triste.
—Veras, Kano… yo me comprometí con Haruka desde hace 4 años atrás, aun así, él siempre ha sido muy inseguro. Tiene la estúpida idea de que le dejare y que solo estoy con él por lastima. —Se cruzó de brazos— Es por eso que aún no me pide matrimonio, por miedo a que le rechace, pero yo de verdad deseo casarme con él.
—Sigo sin entender… ¿Qué tiene todo eso con el hecho de que estés embarazada?
—Pues cuando Haruka se digne a proponerme matrimonio creerá que solo acepte por el bebé que vamos a tener.
—Ya veo. —Kano se llevó una mano a la barbilla— Supongo que tienes un plan. Solo eso explicaría el que me hayas hablado. —dijo fingiendo estar ofendido.
—N-no, Kano, digo si… Te hable para que me ayudaras, pero también porque tenía tiempo sin saber de ti.
—Sí, ajá, lo que digas. —Shuuya le dio la espalda a la contraria.
—Además, eres la única persona en que confió para decirle todo esto. Nadie más además de ti sabe esto… —confeso la pelinegra.
— ¿En serio? —El muchacho de 20 se giró a ver a quien solía llamar "onee-chan". Ella solo asintió— En ese caso, cuenta conmigo.
— ¡Gracias, Kano! —Takane abrazó al chico, para eso tuvo que pararse de puntitas, pues Kano ya no era tan pequeño como antes. Seguía siendo el más bajo del grupo de varones, pero ya era más alto que su novia, Kido.
—No es nada. —Le correspondió el gesto— Ahora dime… ¿Qué quieres que haga?
—Simple. Solo necesito que logres convencer a Haruka de que me pida matrimonio lo más pronto posible, antes de que este bebé decida asomarse y no pueda ocultarlo. —Dijo ella mientras colocaba una mano en su vientre— De verdad tendré un hijo con Haruka… —sonrió emocionada por la idea.
Kano también sonrió y palmeo la cabeza de ella.
—De acuerdo, lo hare, pero debes ponerle "Shuuya" a tu bebé si resulta ser niño.
—Primero muerta. —Contestó borrando la sonrisa— Ahora ve donde Haruka. Ahora debe estar saliendo de su trabajo.
—De acuerdo, de acuerdo. —Dijo riendo nervioso ante la mirada asesina de la más baja— Te llamare por cualquier cosa. Deséame suerte. —se despidió el de ojos rasgado y salió del departamento.
—Suerte… —susurró Takane para sí misma, sin quitar su mano de su vientre.
Tal como Takane había dicho, Haruka salía del edificio de la compañía, donde le pelicenizo trabajaba publicando un manga independiente en la revista Shonen Jump. Sin embargo, últimamente el muchacho se había dedicado a mejorar el diseño de unos personajes originales que se usarían para un juego de video que su querida prometida, Takane, estaba creando. Entre dichos personajes estaban Actor y Konoha, pero con estilo diferente y mejorado.
— ¡Hey, Haruka! —el mencionado giró su vista y se sorprendió bastante al encontrarse a su amigo rubio, Shuuya— Que casualidad ¿Cómo has estado?
— ¡Kano, hola! —Saludó amablemente el más alto mientras se acercaba dónde estaba el otro— Pues bien ¿Qué hay de ti?
—Igual, todo bien. Oye, que bueno que te encuentro ¿Qué tal si salimos a pasear un rato ya que saliste de tu trabajo?
—Ah… bueno, no estoy seguro. —Contestó mientras se rascaba la nuca— Seguro Takane se molestara si llego tarde.
—Nah, Takane esta donde Kido, por eso vine a verte. Mientras ellas están con sus cosas de mujeres, tú y yo podemos salir a comer algo ¿Qué te parece? —decía convincentemente. Como siempre sabia mentir muy bien.
—Oh, pues en ese caso no tengo problema. —respondió emocionado, especialmente al escuchar la palabra "comer".
Ambos jóvenes caminaron por un rato hasta encontrar una cafetería y ahí cada uno pidió lo suyo. Mientras esperaban, empezaron a entablar una conversación.
—Y dime… ¿Cómo están las cosas entre tú y mi onee-chan? —preguntó con bastante curiosidad el rubio.
—Todo va muy bien. —contestó sincero y con una amplia sonrisa.
—Ya veo… ¿Has considerado llevar tu relación con ella al siguiente nivel?
— ¿A qué te refieres con "el siguiente nivel"? —preguntó el despistado chico, pero antes de que Kano pudiera contestar, el camarero del lugar les había traído su pedido.
Como suele suceder siempre, cada que Haruka veía comida, especialmente su delicioso negima, todo el mundo desparecía, quedando solo él y su platillo.
Al notar que el de la marca no le haría caso, Kano tuvo que dejar los rodeos.
—Iré directo al grano... Haruka, debes pedirle a Takane que se case contigo.
El pelicenizo casi se ahogó con la carne que comía. Empezó a toser compulsivamente mientras Kano le daba unos cuántos golpes en la espalda.
— ¡¿Q-Qué?! —exclamó una vez se había recuperado.
—Lo que escuchaste. —El rubio le enseñó la caja con una sortija la cual pertenecía al más alto— Encontré esto en el bolsillo de tu saco cuando fui a ver a Takane. Es para ella ¿no?
—Claro que sí. No hay otra mujer en mi vida aparte de Takane.
— ¿Y por qué no le has propuesto matrimonio aún?
Haruka se rascó su nuca como siempre cuando estaba nervioso sin saber que responder exactamente.
—No sé... creo que tengo miedo de que ella me rechace.
—Pues no deberías sentirte así, estoy seguro de que ella aceptará. —Posó su mano encima del hombro del más alto— Así que... ¿Podrías pedirle matrimonio mañana temprano? ¿O que tal hoy en la noche?
— ¿Por qué estás tan desesperado de que le pida su mano a Takane?
Kano como siempre era todo, menos discreto. Sin embargo, tal como un zorro, era astuto y tenía la facilidad de engañar.
—Te diré porque… —suspiró— Estaba considerando pedirle a Kido que fuera mi esposa.
— ¿E-en serio? —preguntó Haruka, admirando el valor del rubio.
—Así es, pero tanto el resto del Dan como yo, consideramos que los primeros en casarse del grupo, deberían ser tú y Takane.
—Chicos…
—De verdad quiero pedirle a Kido que sea mi esposa, pero no lo haré si tú no te le propones a Takane primero. Así que perdóname si te presiono, pero…
—Entiendo… —el mayor bajó su vista hacia sus manos que posaban en sus rodillas— ¿Estás seguro de que Takane no me rechazara?
El rubio sonrió de lado.
—Muy seguro. —contestó, dándole ánimos.
Haruka por su parte no respondió, se quedo mirando la nada un tanto pensativo.
Al día siguiente, saliendo de sus clases, Takane se llevó una gran sorpresa al encontrarse con su novio esperándole con un ramo de flores el cual hizo entrega a cambio de un beso y un abrazo.
—Feliz aniversario. —dijo él con una sonrisa. Oh, cierto, hoy cumplían cuatro años juntos.
—Qué lindo detalle, Haruka. —Takane tomó las flores y las olio disfrutando de su dulce aroma.
—Me alegro que te guste, pero ese no es mi único regalo. —el pelicenizo tomó la mano de su novia y emprendieron caminar a un lugar del cual la joven desconocía— Espero tengas hambres.
Finalmente llegaron al carísimo restaurante francés, cuya reservación le había costado los ahorros de una gran parte de su vida. Cuando Haruka había empezado a ahorrar, lo había hecho sin ningún fin, solo por tener un dinero extra, que sabía, al crecer le daría utilidad en algo importante y ese momento lo era.
—Haruka… todo esto… —Takane tomaba asiento en la silla que su novio caballerosamente había corrido para ella. La mesa que les tocaba era junto a una gran vidriera y al lado una bonita fuente. Cuantas decoraciones tan exageradas e innecesarias, pensaba ella.
—No, Takane-chan. No quiero que te preocupes por el precio de esto, es nuestro aniversario y solo quiero que te la pases bien. —dijo el joven con amabilidad para luego él tomar asiento, quedando frente a ella. Tomó del menú que les ofreció su camarero y ambos hicieron sus pedidos.
Takane no era tonta, sabia porque todo esto estaba ocurriendo. Kano había logrado convencerlo de que le pidiera matrimonio y de una forma, la pelinegra estaba emocionada. Haruka sí que se estaba luciendo con todo. Tenía que mostrarse sorprendida cuando le hiciera la pregunta, aunque conociendo a su novio seguro tendría planeado algo cursi, sacado de todas las películas de comedia romántica que insiste ver diariamente.
Cuando el camarero les trajo sus copas con vino -normalmente ninguno de los dos ingería alcohol, pero era su aniversario y la situación lo exigía en el festejo- Takane se aseguró de revisar este, podría ser que la sortija estuviera en la copa y no quería tragársela, sin embargo no encontró nada. A la hora del postre fue lo mismo, la Enomoto tuvo cuidado a la hora de comer el trozo de pastel de chocolate que se les había servido, buscando con el tenedor si la sortija no se encontraba dentro de dicho pedazo, pero nuevamente el resultado fue negativo.
—Ahora vuelvo, tengo que ir al baño. —Haruka se paró y se retiró, no sin antes sonreírle con dulzura a su novia. Takane devolvió la sonrisa, pero fue una forzada.
La pelinegra estaba nerviosa, ya no estaba completamente segura de que si Kano había logrado convencerle. Lo único que Shuuya le había contado es que había usado la excusa de proponerle matrimonio a Kido para que él se sintiera presionado, pero ¿Por qué tenían que recurrir a todo eso? ¿De verdad Haruka no le pedía que fuera su esposa por inseguridad del joven? O tal vez el problema era ella. Tal vez Haruka no veía a Takane como alguien para el matrimonio, tal vez la quería demasiado como para decírselo. La verdad era que ella tenía miedo, tenía miedo que Haruka solo le pidiera matrimonio forzadamente por el bebé que esperaba del Kokonose. ¿Quién querría casarse con alguien como ella? Takane casi sintió que lloraría, sin embargo una mano tapándole sus ojos le evito esa acción.
—A-ah… ¿Haruka?
—Takane… —escuchó susurrar muy cerca de su oreja— ¿Tú me amas?
Pero que pregunta más estúpida. La chica apretó sus puños, pero no soltó ningún golpe como lo haría en su juventud.
—Sí, Haruka. Te amo demasiado. —contestó muy seria y segura de sus palabras.
—Me alegro mucho… Hay otra pregunta que quería hacerte. —El dibujante retiró su mano y fue entonces que Takane pudo ver la cajita de terciopelo abierta, con el hermoso anillo brillando ante sus ojos— ¿Te casarías conmigo?
Fue entonces que ella quedo muda. Su labio inferior tembló un poco, mientras las lágrimas se escapaban de sus ya empañados ojos. Recordaba haber visto la sortija con detalle cuando la encontró en el saco de su novio, pero ese día en especial, brillaba más.
— ¡S-Si! —contestó ella casi exclamando y se lanzó a los brazos de Haruka, siendo recibida con un fuerte abrazo.
Las personas del restaurante empezaron a aplaudirles, felicitándoles por su compromiso. Era casi como en esas tontas películas románticas que Haruka veía. Tan cliché, sin embargo Takane lo estaba disfrutando mucho. Bien los aplausos apenaron tanto a ella como a su novio, eso no evito que se besaran con mucho amor y cariño.
La noticia no tardo en irse extendiendo entre la familia y amigos…
— ¡¿De verdad?! ¡Felicidades a los dos! —dijo un animado Kano por teléfono.
—Oh… ¿Qué sucede? —preguntó Seto mientras se acercaba donde su hermano. El chico de verde bebía un vaso de té helado. Volvía de sus clases de medicina veterinaria y en media hora debía ir a trabajar.
—Haruka le pidió matrimonio a Takane.
— ¡¿EN SERIO?! —Apareció detrás del mueble una Mary con ojos brillantes y con mejillas sonrosadas, cuyo grito asusto a los dos jóvenes que estaban ahí— ¡Que emoción! ¡Qué genial! ¡Yo quiero hacerle su ramo a Takane-chan!
— ¿Ramo? ¿Ramo para qué? —Tsubomi hizo acto de aparición. Traía el cabello recogido y su delantal ya que estaba cocinando.
— ¡Takane-chan y Haruka-kun van a casarse! —canturreó emocionada la peliblanca.
—Oh ¿En serio? ¡Ja, al fin! —dijo Kido, notándose igualmente emocionada, aunque disimulándolo mejor que Mary— ¿Quién más ya lo sabe?
—Al parecer somos los primeros en enterarnos. —Contestó Kano— Por cierto que Takane me pidió que te dijera si la podías ayudar a buscarse un lindo vestido. Algo sencillo ya que piensan casarse por el civil.
—Claro, con gusto. —la peliverde sonrió alagada por la petición de la novia— Aunque conozco a alguien que sabe mejor de eso.
— ¿Quién? —preguntó Seto, el cual se secaba su té que se le había derramado encima, todo por el susto de Mary.
Kido se limitó a sonreír de lado como respuesta.
— ¡¿Haruka y Takane van a casarse?! —Exclamó una rubia, que vestía un elegante pero llamativo vestido naranja durazno con un discreto escote y una abertura que enseñaba su pierna izquierda— Vaya noticia, ya sabía yo que ellos serían los primeros en casarse ¿Y ya planearon como será la boda?
—Sí. —contestó la peliverde al otro lado de la línea—Takane dijo que quería algo simple. Ella y Haruka se casaran en lo civil y luego habrá una reunión en su departamento.
— ¿Qué? ¿Solo eso? ¿Cuál es su problema? ¡Es su boda, por dios! Deberían hacer algo especial. —la joven de atractivo cuerpo se paseaba de un lado a otro en su camerino.
—Tienes razón, pero ten en cuenta de que ellos no tienen mucho dinero para hacer una boda súper glamorosa, además no tienen nada de malo que quieran hacer algo humilde.
—Señorita Kisaragi… —Un hombre de chaleco, gorra, con un carnet y audífonos se asomó levemente por la puerta de su camerino— La esperan en el escenario.
—Sí, sí, si… Espera un momento por favor, estoy atendiendo una llamada. —pidió la rubia, tapando la bocina del celular para que su amiga al otro lado de la línea no escuchara— Mira, si Takane quiere casarse por el civil y Haruka está de acuerdo, no tengo problema, pero para la recepción merecen hacer una fiesta grande. Yo les pagare todo.
—Pues si tú vas a dar el dinero… —La danchou lo pensó un momento— Supongo que está bien, se lo comentare a Takane.
—Sí, dile que ese será mi regalo de bodas, así que no se puede negar. Tú podrías dar el banquete.
—Oye no es mala idea.
— ¿Y Mary que hará? Que no crea que por su apariencia linda no va hacer nada. —decía mientras enredaba su dedo en sus rizos dorados.
—Ella es la que está más emocionada con todo esto, incluso más que la misma novia. —Kido rió al recordar a la Mary enseñándole varias flores a Takane para que escogiera las que quisieras para su ramo— Ella se encargara de la decoración y entre las dos hacemos las invitaciones.
—Genial, no te olvides de las mías y para mi hermano también.
—Oh, cierto… Shintaro tampoco está enterado. Intente comunicarme con él pero no me contesta. Supongo que la universidad lo tiene muy ajetreado.
—Sí, pero mándale la invitación, las cartas si las recibe y las contesta. ¡Oh! Y no olvides poner que traiga invitada. —agregó Momo con una sonrisa traviesa.
—Jajaja claro. En fin, te dejo para que sigas con tu trabajo. Cuídate, Momo.
—Igualmente, Kido. —Una vez se había despedido, la rubia colgó para luego soltar un suspiro y sonreír.
—Ancianita…
Momo giró su vista hacia la voz desconocida y se encontró con un muchacho de su estatura, no, era incluso más alta que ella. Él estaba vestido con una camisa blanca de botones y un sacó gris oscuro con unos pantalones del mismo color.
—Hibiya… —susurró ella con cariño— ¡YA TE DIJE QUE NO ME LLAMES ASÍ!
—Lo siento, pero solo así me haces caso. —contestó el muchacho mientras sonreía de lado.
— ¡Jum! —Momo se cruzó de brazos y le miró de mala gana— ¿Qué es lo que quieres?
— ¿Qué pregunta es esa? ¡Te están esperando en el escenario! ¿Acaso quieres que tu representante se moleste contigo?
—Ah, cierto. —La rubia rió un poco y se rascó su mejilla para luego seguir a su pareja hasta el escenario—Lo siento, es que estaba hablando con Kido. ¡Takane y Haruka se casaran!
— ¿En serio? Vaya… Pues ya era hora si me preguntas.
—Lo mismo dije yo. —Momo se detuvo al ver que ya había llegado al escenario donde cientos de sus fans gritaban su nombre— Iras conmigo ¿verdad?
—Eso ni se pregunta. —contestó él para luego acariciar su cabeza, tomando en cuenta que ahora era más alto que ella.
— ¿Un beso de la buena suerte?
—Uhm… —un tanto apenado, Hibiya se acercó donde la mayor y besó tiernamente su mejilla— Bueno entra ya.
— ¡Bu! Aburrido. —dijo la idol para luego correr al medio del escenario donde un micrófono ya le esperaba para cantar su nuevo excito.
—Supongo que tocara rentar un traje.
En otra parte, específicamente en el campus de una gran universidad, una joven corría por todas partes, en busca de alguien hasta que finalmente le encontró, sentado bajo la sombra de un árbol, estudiando mientras escuchaba música como de costumbre.
— ¡Kisaragi-kun! —exclamó sin recibir respuesta, por lo que terminó inflando las mejillas un poco, hasta que se decidió por acercarse al chico y arrebatarle los auriculares.
— ¡O-oye ¿Qué crees que haces?! ¡Auch! —el pelinegro recibió un fuerte golpe de un duro libro. Una vez se recuperó de dicho golpe, miró a su atacante y se encontró con un par de ojos azules escondidos en unas gafas— Akari… ¿Qué es lo que quieres? —preguntó de mala gana.
—Acaba de llegar esto para ti. —contestó cambiando su expresión de enojada a una alegre mientras le entregaba un sobre.
— ¿Uhm? ¿Para mí? Qué extraño. Normalmente las cartas de Momo me llegan hasta el fin de semana. —Shintaro abrió el sobre que se le había entregado y se sorprendió al ver que se trataba de una invitación de bodas— Así que finalmente ocurrió…
— ¿El qué? —preguntó la pelirroja castaña mientras ladeaba la cabeza.
— ¿Te acuerdas de mis amigos Haruka y Takane de los cuales te hable? —La chica asintió— Al parecer finalmente se van a comprometer. —Le hizo entrega de la invitación para que leyera.
— ¡Oh, una boda! ¡Que emocionante! —La de lentes miró la invitación— Ah, qué suerte, Kisaragi. A mí nunca me han invitado a una boda. —dijo haciendo un mohín y le devolvió la invitación a su compañero de clases y de cuarto.
— ¿Ah, no? Y a ti que te encantan esas cosas.
— ¡Lo sé! ¿Acaso no sientes lastima por mí? —Dijo dramáticamente la chica. Shintaro solo suspiró mientras seguía leyendo lo que decía el sobre— Oye, sé de un lugar donde podrás rentar un buen traje a un bajo precio.
—Gracias, lo tomare en cuenta… —decía sin prestarle mucha atención a las palabras de la pelirroja, entonces leyó que la invitación era para dos— Eeemm… Akari, mira…
— ¿Sí, que pasa?
—Aquí dice que puedo llevar a un invitado conmigo. Si no llevo a nadie seguro que Momo y Takane no me darán vida ¿Quieres venir conmigo? —preguntó un tanto apenado.
— ¡¿En serio?! Ah, pero solo estarán tus amigos y familia… Me sentiré algo nerviosa. —Akari jugó tímidamente con sus dedos cuando repentinamente sintió la mano de su compañero posándose en su hombro.
—Está bien, yo te presentare a todos. Son algo raros, pero seguro te llevas bien con ellos. —El pelinegro sonrió levemente, sorprendiendo bastante a su acompañante, ya que era bastante raro en él sonreír y más de esa manera tan sincera, sin embargo fue precisamente eso lo que terminó convenciendo a la chica.
— ¡Esta bien, iré contigo para que no te troleen tus amigos! —Una gota de sudor descendió por la cara de Shintaro, pero dejó pasar ese ridículo comentario al notar lo emocionada que estaba Akari— ¡Mi primera boda, no puedo creerlo! Tendré que buscar un bonito vestido para impresionar a tus amigos, aunque nada de blanco, solo la novia puede vestir de blanco ¿sabías?
—No, no sabía. —contestó él para pararse del césped y regresarse con su compañera al edificio.
—Esto… no era necesario. —Takane estaba cruzada de brazos y piernas, con el ceño levemente fruncido. No pareciera que estuviera disfrutando el que ahora era transportada en una cómoda y gigantesca limusina, de hecho, no parecía siquiera que estuviera hiendo a casarse.
—Vamos, Takane… Esto fue un regalo por parte de Momo-chan. No puedes despreciarlos así nada más. —decía Haruka, intentando animar a su, en minutos, esposa. Era el día de su boda y se suponía que debían pasarla bien, no estar de mal humor como la pelinegra se encontraba en ese momento.
— ¿Pero no crees que es demasiado?
—Mmmm… No. Yo creo que te mereces todo esto y más. —el de cabellos se acercó a su pareja para contemplarla por un momento, tan hermosa con ese sencillo, pero elegante vestido blanco, entallado dando a revelar esas curvas que por mucho tiempo la chica buscaba esconder, y una vez se grabó aquella imagen en su mente, para un futuro dibujo, la besó en sus dulces labios, disfrutando de su sabor más que cualquier deliciosa comida que ella le hubiese preparado.
— ¿Eh? ¿Llegamos tan rápido? —fue la duda de Takane al darse cuenta de que la limusina había parado.
—Eso parece. —Haruka fue el primero en salir y luego tendió su mano a la pelinegra para ayudarla a bajar con cuidado.
Una vez fuera del vehículo, Takane se llevó una gran sorpresa al ver que no se encontraba en el Instituto de Matrimonios Civiles, sino en un gran parque, adornado con cientos de flores y a lo largo de un camino hasta un pequeño altar, estaban algunas sillas acomodadas. Sentados en dichas sillas, estaban las amistades del joven matrimonio esperándoles para lo que había sido una sorpresa planeada por ellos. También estaban los familiares de ellos, como la abuela de Takane y los padres de Haruka. Incluso el mismo maestro Kenjirou que demostró que era muy sensible a la hora de estar en las bodas, pues ya derramaba lágrimas por sus dos exalumnos.
— ¿P-pero que es esto? —cuestionó sin salir de su asombro. Su prometido, que aún le tomaba de la mano, besó delicadamente el dorso de esta y le sonrió gentilmente.
—Te lo dije, tú te mereces todo lo mejor y más.
¡SORPRESA!
Gritaron finalmente todos, aplaudiendo mientras la pareja se acercaba al altar, donde un juez les esperaba. Mientras se acercaban donde este, Takane fue detenida por Mary, quien le entregó un lindo ramo que ella misma había hecho. La alguna vez gamer no pudo contener las lágrimas de la conmoción, pero sobre todo alegría y miró a todos sus amigos, los cuales le sonreían dándole apoyo. Entre ellos, Takane se sorprendió al ver a Shintaro, vestido con un elegante traje negro y con la bufanda de Ayano adornándole el cuello. El exhikikomori le saludó mientras le sonreía. Que él estuviera ahí el día de su boda hizo de ese día el más perfecto de todos.
El evento pasó rápido, solo fueron unas cuantas palabras del juez, las firmas de la pareja y ya era oficial, Haruka y Takane eran esposos después de cinco años de noviazgo. Después de eso, la recepción se festejó en el mismo lugar. Las mesas llenas de comida preparadas por la llamada "Líder del Dan" estaba deliciosa. El novio más que nadie lo disfruto, pero fue capaz de sacrificar su hambre con tal de estar al lado de su esposa.
La música, las luces, los asistentes que habían ayudado a Kido con el banquete habían sido pagados por Momo, que se sentía bastante feliz de que lo que había planeado saliera bien. Hibiya estaba bastante orgulloso de ella, aunque todo ese orgullo se fue al caño cuando la rubia bebió de más y empezó a hacer el ridículo.
Haruka y Takane estuvieron un largo tiempo bailando, pero cuando los pies de la pelinegra no pudieron más por los tacones, tomó un descanso mientras el esposo comía y ahí fue la oportunidad para varios de poder felicitarle como se debía.
—Onee-chan, muchas felicidades. —Kano abrazó repentinamente a Takane, quien estaba distraída sobándose los pies, pero está igualmente le correspondió.
—Gracias, Kano… ¡Por cierto! Jamás pude agradecerte por el favor que me hiciste. Eso de decirle a Haruka que estabas planeado pedirle a Kido que se casaran, fue una ingeniosa mentira.
—Ah, sobre eso… No fue una mentira del todo. La verdad si considere pedirle a Kido que fuera mi esposa. —el rubio se rascó la cabeza riendo apenado.
— ¿Ha-hablas en serio?
—Sí, pero al parecer Kido-chan aún no está lista para el matrimonio y esas cosas. —contestó un tanto desanimado.
—Oh, lo siento mucho. —Takane posó la mano encima del hombro de su hermanito, pero este como siempre borró la expresión triste de su rostro para cambiarla por una sonrisa.
—Estoy bien, no importa. Estoy feliz por Haruka y tú, en serio.
La novia no convencida del todo, se acercó un poco al menor y le miró directamente a los ojos. Kano no se inmuto en ningún momento, dejo que su hermana le mirara. Takane pudo confirmarlo. Kano decía la verdad.
—Muchas gracias, Kano. —dijo con ternura la pelinegra, para luego abrazar una vez más a su hermanito y ser correspondida.
Una vez hecho eso, el chico zorruno se dirigió devuelta con su pareja peliverde y esta vez fue turno del universitario Kisaragi acercarse donde su buena amiga y felicitarle. Había querido ir donde Haruka primero, pero este no hacía caso al comer.
—Felicidades… —Shintaro abrazó gentilmente a Takane. La chica le correspondió y al separarse recibió un suave beso en la mejilla.
—Muchas gracias, Shintaro. Me alegra en verdad que hayas venido. El niño universitario no se ha olvidado de mi ¿Eh? —La joven acarició los cabellos del más alto como si de un pequeño se tratara. Shintaro frunció el ceño levemente pero no se inmutó.
—Es difícil olvidarse de alguien como tú. —Takane sonrió tomando eso como un cumplido— Lo mismo con los demás. Sin embargo, esta es tu boda Takane, tuya y de Haruka, no iba a perdérmela por nada. —dijo sonriente. Ella igual sonrió.
—Gracias. —La de blanco hizo una leve reverencia, pero entonces su mirada se centró en una chica de la edad de Shintaro, que hablaba animadamente con Momo. No tuvo que hacer preguntas, ya se daba una idea de quien era dicha chica o más bien con quien había venido— ¿Y ella es…tu compañera de la universidad?
—Sí, la traje ya que sabía que no me dejarían en paz de no traer pareja. —Suspiró desganado— Se llama… mejor que ella te lo diga.
Shintaro fue en dirección donde su invitada. Ni siquiera pidió permiso y tomó a la pelirroja de su muñeca para llevarla donde la Enomoto.
—Takane, ella es Akari. Akari, ella es Takane.
—A-ah, un gusto. —un tanto tímida, Akari ofreció su mano— Kisaragi me ha hablado mucho sobre usted.
—El gusto es mío. —Takane tomó la mano ajena y rió un poco. Así que esa era la chica con la que Shintaro tenía que convivir diariamente. Era obvio que había algo entre ellos, de no ser así, tal vez el pelinegro ya hubiese pedido que le cambiaran de compañera, sin embargo la conservaba y hasta la traía de invitada a su boda. Definitivamente había algo— ¿Ah, sí? Uhm, se podría decir que le cause una buena impresión en su vida y por eso habla de mi tanto.
Shintaro bufó y se fue en dirección donde su tomada hermana quien le hablaba para espetarle el por qué se había llevado a Akari-chan de esa manera. La vieja amiga y la nueva amiga se quedaron solas, pero siguieron platicando.
—Muchas felicidades por tu boda. Todo fue hermoso.
—Gracias y si… fue hermoso. —Takane miró alrededor, observando todo lo que sus amigos habían planeado y organizado para su boda. Les estaba muy agradecida a todos— Y dime… ¿Qué se siente vivir con Shintaro? ¿No es un dolor de cabeza?
— ¡Ja! En ocasiones. —Akari se acomodó sus anteojos— Pero normalmente suele ser calmado y muy limpio. Si no está estudiando, está pegado a su PC. Tengo que obligarlo a salir de vez en cuando del campus a que conviva con otros estudiantes.
—Bien hecho. —dijo la novia con voz autoritaria. Akari ya le agradaba. Esa era la manera en que se debía tratar a un Shintaro. No, no por buscar molestarlo, sino por su bien. Si Shintaro se encerraba, sacarlo nuevamente de su zona de confort era complicado, así que era mejor acostumbrarlo al aire libre. Akari tenía que ser muy fuerte para soportar al Kisaragi. Ella mejor que nadie lo sabía—Akari-san… se sincera conmigo, por favor ¿Alguna vez llegaste a discutir con Shintaro? Es obvio que te agrada, pero a veces él puede llegar a ser un idiota insensible.
—Ah, pues… —La pelirroja bajó la mirada recordando aquella ocasión, cuando había querido llevar su ropa a la lavandería. Entre todo el desorden que Shintaro había dejado al irse, pues se le había hecho tarde, encontró la preciada bufada roja del azabache, la que insistía usar incluso en días calurosos. Era obvio que dicha prenda tenia valor para el Kisaragi y en un intento de amabilidad, Akari la levantó para mandarla a lavar con el resto de su ropa –pues la bufanda se notaba sucia-, sin embargo al momento de hacer dicha acción, Shintaro entró repentinamente y al ver a su compañera con la bufanda, le tomó fuertemente de la muñeca mientras le gritaba para que esta la soltara. Ese mismo día, los dos no se dirigieron la palabra, el ambiente era incomodo entre ambos, hasta que finalmente Shintaro se tragó el orgullo y se disculpó con ella por haber exagerado. Finalmente se decidió a contarle sobre Ayano y la importancia que tenía dicha bufanda para él. Akari se llevó una gran sorpresa, primero por lo que Shintaro había pasado al haber perdido a alguien tan importante para él y segundo, el que el chico hubiese confiado en ella para contarle algo tan personal. De algún modo, eso la hizo feliz.
— ¿Y bien?
—Eh… si, se podría decir que si en una ocasión, pero todo termino bien al final. —Sonrió con sinceridad— Creo que Kisaragi puede ser un dolor de cabeza, pero igualmente es solo un incomprendido. Si se le da el tiempo suficiente para conocerlo, se descubrirá que realmente… no es una mala persona.
—Ya veo… —Takane igualmente sonrió. Eso era cierto. Shintaro estaba en buenas manos ahora.
— ¡Takane-chan, Takane-chan! ¡Es hora! —decía una alegra Mary jalándole del brazo, la cual ya se notaba bastante crecidita, aunque seguía siendo tan adorable como siempre.
— ¿Hora? ¿Hora de qué? —preguntó confundida mientras era jalada por la pequeña medusa.
— ¡De que tires el ramo!
Si, al parecer finalmente Haruka había terminado de comer, ya estaba listo para hacer lo que los recién casados hacían después de la boda. Takane no estaba nerviosa, después de todo no sería su primera vez con dicho chico. Ya lo habían hecho varias veces y el bebé que crecía en su vientre era prueba de ello. Aun así, antes de irse a consumar su matrimonio, la novia debía lanzar su ramo para ver quién sería la siguiente en casarse. Las chicas del Dan ya estaban listas para recibirlo -aunque Kido fue obligada-.
— ¡Akari-chan, ven! —dijo Momo mientras le ofrecía una mano a la de gafas.
—Ah, n-no es necesario, en serio. —rió apenada, pero la rubia no aceptaba un no por respuesta y la metió a la fuerza con el resto de sus amistades.
Sin preguntar y sin previo aviso, Takane lanzó el ramo de novia y esta pasó volando por entre las manos de las chicas hasta finalmente caer en brazos del despreocupado chico soda.
— ¿Eh? Pero…
— ¡El siguiente en casarse es Shintaro! —exclamó Seto, provocando un leve sonrojo en el azabache.
— ¡Que alegría! ¡Y yo creí que mi hermano moriría solo! —decía Momo con falsas lágrimas. Shintaro le lanzó una mirada fulminante.
—Ah y yo que tenía las esperanzas de que Kido lo atrapara. Así ya no rechazaría mi propuesta de matrimonio. —comentó un desanimado Kano, ganándose un golpe en las costillas.
— ¡Ya te dije que no estoy lista, deja de presionarme!
— ¡Hey, Shintaro-kun! —El mencionado se giró donde había escuchado ser exclamado su nombre y ahí vio que se trataba de Haruka— ¡Cuando te cases, no olvides invitarnos a tu boda! —dijo alegremente el pelicenizo, sonriéndole amistosamente al pelinegro para finalmente ser correspondido— Bueno, creo que ya es hora de irnos. —Haruka cargó a Takane en sus brazos y besó tierna y repentinamente los labios de ella. Takane no dudó en corresponderle y finalmente se retiraron. La limusina los llevaría a un bonito hotel cerca de la playa. Otro regalito por parte de la Idol Kisaragi.
Incluso después de que los recién casados se fueran a su luna de miel, la fiesta continuo por un rato hasta que la hora de retirarse a descansar llegó.
—Bueno, es hora de que Akari y yo nos vayamos. Sino no alcanzaremos el autobús. —Dijo Shintaro mientras se desacomodaba la corbata— Recordé que tengo una prueba temprano mañana.
— ¡Es verdad! ¿Estudiaste algo, Kisaragi? —Le cuestionó su compañera, pero él solo se mantuvo en silencio notándose nervioso.
—Ya habrá tiempo de estudiar de camino a la universidad. —Contestó para luego despedirse de todos sus amigos y de su hermana— ¡Nos vemos en las vacaciones!
— ¡Si, cuídate hermano idiota! —dijo la animosa Momo por las copas de más que había tomado— ¡Akari, cuida bien de él que solo tengo un hermano!
—Hare el intento. —rió la chica mientras era casi arrastrada por Shintaro quien le llevaba tomada del brazo. Ya había pasado muchas vergüenzas por hoy.
—Bueno, señorita. Creo que ya ha bebido suficiente hoy. Hablare a la limusina a que venga a buscarte. Tienes entrevista mañana y debes estar completamente sobria. —decía Hibiya mientras tomaba a su novia de un brazo por la cintura y con la mano marcaba con el celular al chofer personal de la idol.
—Creo que también deberíamos irnos… —dijo Kido, quien se notaba bastante agotada y eso que ella no había bailado tanto como el resto.
—Sí, claro. Seto ¿nos vamos ya?
—Sí, aquí mi princesa ya no pudo más. —El Kousuke llevaba a cuestas en su espalda a su adorada Mary, quien había caído derrotada después de haberse divertido tanto en la fiesta. Al igual que Momo había tomado de más.
El cuarteto fue a su departamento compartido. Este era gigantesco, contaba con dos grandes cuartos individuales para cada pareja, cada uno con su propio baño. Solo compartían la sala, el comedor y la cocina que igualmente era de gran tamaño. Entre los cuatro pagaban la renta y de vez en cuando recibían ayuda financiera por parte de su padre adoptivo, Kenjirou.
Seto se encerró en su propia habitación para acostar su adormilada novia. Igualmente Kano y Kido se fueron a su propio cuarto. El rubio ya se había cambiado con ropas más cómodas, listo para dormir o divertirse un rato con su pareja, dependiendo del humor de la peliverde, la cual estaba en el baño.
—Fue una bonita velada ¿No crees? Ojala nuestra boda sea igual de divertida. —dijo en broma el chico de rasgos animales, esperando un insulto o un objeto contundente lanzado en su dirección, pero ninguna de las dos cosas sucedió, cosa que le extraño demasiado— Uhm… ¿Tsubomi? ¿Está todo bien por ahí?
Luego de llamarla por su nombre, la puerta del baño se abrió lentamente y por esta salió una pálida Kido, que tenía la mirada desorbitada. Aquello asustó mucho al Shuuya, quien en seguida se acercó donde su pareja y la tomó de los hombros.
— ¡Oye ¿estás bien?! ¿Qué pasa?
—A-ah… —fue lo único que Kido pudo decir para luego enseñarle a su novio lo que llevaba en mano. Kano miró el objeto en la mano de su novia y quedo igual de pálido que ella. Una prueba de embarazo en positivo.
—Oh… —el rubio tardó mucho en procesar la información recién recibida y de manera tan repentina, pero una vez logró relajarse, sonrió ampliamente para decir: ¿Ahora si te casaras conmigo?
...
Así termina en Busca de la Luz. Ojala les haya gustado nwn y en serio gracias por seguir este fanfic. ¡Nos leemos hasta la próxima historia!~
Atte con mucho cariño para ustedes: Mitsui Neko
